Viernes, 18 de Diciembre de 1998

La mitad de los pulmones que se trasplantan proviene de fumadores

El pulmón ha sido el último órgano en incorporarse a los trasplantes sólidos. El primero que tuvo éxito lo efectúo en 1983 el equipo del doctor Cooper, de la Universidad canadiense de Toronto. "Hasta entonces, se pensaba que el pulmón era intrasplantable, puesto que es frágil, se deteriora con rapidez, se infecta con facilidad y, técnicamente, requiere efectuar una anastomosis que hace que se desvascularice por completo el bronquio", ha explicado a DM Andrés Varela, coordinador de trasplante pulmonar de la Clínica Puerta de Hierro, de Madrid, centro que hoy conmemora su trasplante número cien de pulmón.

Parte del retraso que ha sufrido el trasplante de pulmón se debe a la escasez de órganos, ya que para mantener al donante multiorgánico se necesita un respirador y éste es fuente de infecciones. Además, los líquidos que se emplean para conservar el hígado, corazón y riñones perjudican al pulmón, puesto que producen edema. Por eso, "sólo el 10 por ciento de los pulmones serán útiles para el trasplante".

Requisitos

Varela ha indicado que su equipo sólo descarta los pulmones de los grandes fumadores, ya que en España la tasa de tabaquismo es muy alta. "Si el pulmón presenta los requisitos necesarios, aunque sea de fumador, lo aprovechamos. De hecho, cerca de la mitad de los trasplantes de pulmón que efectuamos procede de donantes fumadores". Los requisitos que deben cumplir los donantes son tener una PaO2 de oxígeno por encima de 300 mm de mercurio y una radiografía de tórax normal y una fibrobroncoscopia.

Una vez que se localiza un pulmón idóneo para el trasplante, se desplaza un equipo de dos cirujanos y un instrumentista para extraer el órgano. En este proceso es importante la solución preservadora que se emplee. "Nosotros utilizamos una similar a la del riñón, el euro-collins, pero le añadimos sulfato de magnesio y glucosa".

El equipo del Puerta de Hierro ha introducido una novedad en la conservación del injerto, ya que efectúa una preservación bifásica: a través de la arteria pulmonar y en la aurícula izquierda. "Con dicha actuación se mejora sustancialmente la función postrasplante y, por eso, la están adoptando distintos grupos internacionales".

Para el experto, es necesario que exista una buena coordinación de todos los especialistas que participan en un trasplante, "ya que mientras se efectúa la extracción del injerto se prepara al receptor". El especialista ha destacado la importancia de la anestesia, puesto que son diferentes los grupos de pacientes que trasplantamos. "El 25 por ciento necesita circulación extracorpórea y es imprescindible en los pacientes con hipertensión pulmonar y en los que necesitan trasplante en bloque".

En cuanto al postoperatorio, el problema fundamental es el edema de reperfusión que se solventa con óxido nítrico. Las novedades también se centran en la inmunosupresión. "Hemos introducido una terapia de inducción con linfoglobulina y el micofenolato mofetil, que están haciendo que cambie el espectro del rechazo".

Según la experiencia de la Clínica Puerta de Hierro, el 85 por ciento de los trasplantados pulmonares sobrevive al año y a los 2 y 4 años la supervivencia es del 70 y del 60 por ciento. Entre el 30 o el 40 por ciento desarrollan rechazo crónico o bronquitis obliterante.

Clara Simón


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