CRISTINA FRADE
CORRESPONSAL
LONDRES.- Dolly ha vuelto a marcar un hito en la historia de la ciencia. Según adelantaba ayer el dominical londinense Sunday Times, los creadores de la archifamosa oveja clónica se proponen anunciar esta semana que ha dado a luz un corderito sano, con lo que desmuestra así que puede engendrar y parir normalmente.
Si esto se confirma, el nacimiento eliminará la sospecha de que el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta podría ser víctima de un envejecimiento prematuro y de otros trastornos relacionados con la edad, y abrirá la posibilidad de producir animales clónicos transgénicos a gran escala.
Los investigadores del Instituto Roslin de Edimburgo desvelaron a principios de este año que habían cruzado a su animal más valioso. Durante los cinco meses de gestación, todas las pruebas a las que ha sido sometida Dolly han confirmado la buena salud tanto de la oveja como de su descendencia.
En las semanas anteriores al parto se extremaron los cuidados, y la oveja clónica quedó en cuarentena parcial. Todo el proceso, desde el apareamiento por métodos naturales hasta el nacimiento, se ha llevado con el mayor de los sigilos para ahorrarle el estrés del previsible asedio de la prensa mundial.
No es la primera vez que el centro escocés, pionero en la manipulación genética aplicada a la ganadería y a la industria farmacéutica, consigue que sus ovejas clónicas se reproduzcan. Megan y Moran lo hicieron ya el año pasado, pero, a diferencia de Dolly, eran animales clonados a partir de células embrionarias.
La importancia de esta distinción radica en que al utilizar células adultas para la clonación se pueden elegir caracteres específicos.
Rizando el rizo, el Instituto Roslin de Edimburgo ha creado también la primera oveja clónica con un gen humano (Polly) y el primer ternero clónico (míster Jefferson).
LUCHA CONTRA LAS ENFERMEDADES.- Aunque sus experimentos han allanado el camino hacia la espeluznante posibilidad de copiar seres humanos, la combinación de las técnicas de clonación y manipulación genética también han supuesto un avance decisivo en la lucha contra algunas enfermedades víricas como la fibrosis quística y la hemofilia.
Los científicos pueden producir ahora animales con el gen responsable de una patología para experimentar en ellos nuevos tratamientos y crear laboratorios vivientes, rebaños de animales dotados de genes que les permiten producir en su leche una proteína específica con fines terapéuticos.
La presentación en sociedad de la prole de Dolly coincidirá con la publicación de los últimos resultados financieros de PPL Therapeutics, la rama comercial del centro de investigación de Edimburgo, sin que se hayan disipado del todo las dudas sobre la autenticidad de sus experimentos.
MAS DE 200 EXPERIMENTOS.- Varios expertos de todo el mundo han querido imitar al profesor Ian Wilmut, artífice del nacimiento de Dolly, pero todos han fracasado en sus intentos de clonar mamíferos a partir de células adultas.
Wilmut nunca ha pretendido que fuera una tarea fácil: él mismo hizo más de 200 experimentos fallidos.
Sin embargo, algunos de sus colegas arguyen que es imposible demostrar que Dolly es una réplica exacta de su madre genética, la que proporcionó el núcleo de una de sus células mamarias. Esta murió antes de que naciera la oveja clónica en julio de 1996 y, por tanto, los dos animales no han podido ser comparados.
Para contrarrestar estas objeciones y acallar las críticas, los investigadores del Instituto Roslin llevan a cabo estos días pruebas de ADN, cotejando los tejidos de Dolly con las muestras que todavía se conservan de su madre.
Cerca de la clonación humana
El centro escocés ya demostró que las ovejas clónicas son capaces de reproducirse, al aparear con éxito a Megan y Moran. Ambas parieron el año pasado, aunque uno de los corderos murió a las pocas semanas.
El rebaño del Instituto Roslin cuenta con otro miembro insigne: Polly, la primera oveja clónica con un gen humano.
La reproducción es una pieza crucial en las investigaciones del centro, situado en las afueras de Edimburgo y pionero en la manipulación genética aplicada a la ganadería y a la industria farmacéutica. El equipo dirigido por Ian Wilmut alcanzó renombre mundial en marzo del año pasado, cuando presentó en sociedad a Dolly.
Su nacimiento trajo consigo un debate sobre la posible clonación de seres humanos que todavía continúa. En enero, la polémica saltaba a Estados Unidos, donde el doctor Richard Seed dijo que se proponía abrir una clínica para traer al mundo a niños con la técnica empleada para Dolly.
Desde un principio, Wilmut y sus colaboradores se declararon en contra de la clonación humana.