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DECLARACIÓN DE LAS AMÉRICAS SOBRE LA DIABETES


Preámbulo


La diabetes mellitus es una pandemia en aumento. En las Américas, se calcula que en 1996 viven unos 30 millones de personas con diabetes, lo que equivale a más de la cuarta parte del total de casos mundiales. Se prevé que para el año 2010 el número de casos en las Américas llegará a 45 millones, si se tiene en consideración el envejecimiento demográfico de las poblaciones y las tendencias en los principales factores de riesgo relacionados con el proceso de modernización que está ocurriendo en todos los países en desarrollo. Asimismo, ciertos grupos étnicos en las Américas presentan una mayor incidencia y prevalencia de diabetes.
En las Américas, la diabetes es un grave problema de salud pública y de alto costo que aqueja a todos, sin distinguir edades o niveles socioeconómicos. Hay millones de personas que no saben que tienen la enfermedad y otras tantas que, a pesar de que se les ha diagnosticado, no reciben el tratamiento apropiado. Se subestima la repercusión de la diabetes sobre las sociedades y las personas. Las personas con diabetes cuya enfermedad está mal controlada tienen un riesgo mayor y una incidencia elevada de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, ceguera, insuficiencia renal, amputación de piernas y muerte prematura. La diabetes no solo acorta la vida productiva, sino que tiene serias repercusiones sobre la calidad de vida del enfermo y la de su familia. Hay datos científicos que demuestran claramente que es posible evitar gran parte de este sufrimiento humano.
La diabetes, esencialmente cuando está mal controlada, puede representar una pesada carga económica para el individuo y la sociedad. La mayoría de los costos directos de la diabetes provienen de las complicaciones, que a menudo es posible reducir, aplazar o, en ciertos casos, prevenir. Dependiendo del país, los cálculos indican que la diabetes puede representar entre 5% y 14% de los gastos de salud.
La pobreza perjudica el tratamiento de la diabetes. Disminuye las probabilidades de obtener  un diagnóstico acertado e influye en la calidad de la educación recibida, en lo apropiado del tratamiento y en el acceso a él, así como en el riesgo de que surjan graves complicaciones. Es necesario hacer frente a estas inequidades al formular estrategias y programa de prevención y control de la diabetes en todos los países.
A menos que se haga frente a estas tendencias mediante respuestas multisectoriales más estratégicas e integradas, se observará el consiguiente aumento de complicaciones graves y costosas, lo que a su vez acarreará deterioro de la calidad de vida y muerte prematura debida a la diabetes.
Gracias a los conocimientos y la tecnología actuales, es posible promover la salud y prevenir las complicaciones en las personas con diabetes mediante un buen control de la glucemia y modificando los factores de riesgo cardiovascular. Con relación a lo que ahora se conoce acerca de las posibilidades de prevenir esta enfermedad  y la eficacia del tratamiento clínico, lo que se hace actualmente para su manejo en todos los países dista mucho de lo que sería posible lograr. Lamentablemente muchas personas con diabetes n son atendidas. Por otra parte, muchos de quienes tienen acceso a la asistencia sanitaria no reciben la calidad de atención que sería posible prestar aun cuando los recursos sean modestos. Hay oportunidades para reorientar los recursos  que ya se han asignado a este problema creciente, de manera que se reduzca la tasa de aumento y la frecuencia de las complicaciones y se mejore la calidad de vida para todas las personas con diabetes y sus familias. También hay oportunidades para mejorar la asistencia y al mismo tiempo bajar el costo por paciente, prestando atención al desarrollo y la utilización más adecuada de la asistencia ambulatoria y comunitaria. Igualmente importante es la necesidad de incluir a las personas con diabetes en el equipo de asistencia de salud para que estos logren un mayor grado de autocuidado y de calidad de vida.
Reconocer a la diabetes como una prioridad de salud nacional y verlas por que los recursos que se le asignen den el máximo rendimiento posible en materia de eficacia, eficiencia y calidad de vida, redundará en beneficio de la salud, la economía y la sociedad de todos los países.
Si se quiere dar un vuelco a la situación actual para mejorarla, es necesario apoyarse en una visión, en un plan y en el compromiso de todos los países de las Américas de acometer la gran empresa que nos espera a medida que nos acercamos al año 2000 y más allá.

VISIÓN


Mejorar, para el año 2000 y más allá, la salud de las personas de las Américas aquejadas de la diabetes o en riesgo de contraerla.

PLAN


Para que esta visión de haga realidad, todos los países deberían adaptar el siguiente plan estratégico general:

  1. Reconocer a la diabetes como un problema de salud pública que es grave, común, creciente y costoso. Cada país debe determinar la verdadera carga epidemiológica y económica de la diabetes como base para establecer cuál será la prioridad que se le asigne en el programa nacional de salud.
  2. Formular estrategias nacionales contra la diabetes que incluyan metas, indicadores de proceso y medidas de resultado específicas y apropiadas. En lo posible, esto deberá incluir referencias a la cantidad, la calidad y a los plazos.
  3. Formular y llevar a la práctica un programa nacional contra la diabetes que incluya la prestación de servicios de salud de calidad, promoción de estilos de vida saludable y prevención de las enfermedades, con miras a reducir la morbilidad y la mortalidad de las personas con diabetes y mejorar su calidad de vida. Este programa nacional contra la diabetes puede ser autónomo o integrado con programas afines de enfermedades no transmisibles.
  4. Asignar recursos suficientes, apropiados y sostenibles para la prevención de la diabetes cuando sea posible, el manejo de la enfermedad, el manejo y prevención de sus complicaciones y auspiciar investigaciones relevantes. Debe promoverse la adquisición de aptitudes de gestión a todos los niveles para impulsar el uso más eficaz y eficiente de dichos recursos.
  5. Diseñar y llevar a la práctica un modelo de asistencia sanitaria integrada que incluya tanto a personas con diabetes como a profesionales de la salud y a una amplia gama de personas del sistema de salud. Este modelo combina la atención y la educación, vela por la comunicación de la información a todos los niveles pertinentes y abarca mejoras continuas de la calidad. Debe asignarse particular importancia a la atención primaria de salud para lograr el diagnóstico temprano, el tratamiento adecuado y la atención de seguimiento. Deben introducirse lineamientos para la práctica clínica, de tal manera que la calidad de la atención sea uniforme y se facilite su cumplimiento.
  6. Velar por que se ponga al alcance de todas las personas con diabetes un suministro asequible de insulina y otros medicamentos, así como de otros productos necesarios para tratar adecuadamente la diabetes y prevenir complicaciones discapacitantes.
  7. Velar por que las personas con diabetes puedan adquirir los conocimientos y aptitudes que los faculten para el autocuidado de su enfermedad crónica. Velar por que el equipo de salud tenga las aptitudes y los conocimientos especiales necesarios para atender a las personas con diabetes.
  8. Crear asociaciones nacionales con miras a mejorar los conocimientos del público y el bienestar de las personas con diabetes y contar con un medio para participar en la elaboración de los programas nacionales contra la diabetes. Al reconocer el problema de la discriminación que afecta a muchas personas que padecen de diabetes, una de las funciones clave que deben cumplir esas asociaciones es promover un entorno favorable para las personas  con diabetes y abogar la equidad social. Otra función clave es apoyar y promover investigaciones que puedan generar nuevos conocimientos sobre la diabetes. Esta información podrá traducirse en una mejor atención de salud y en mejores formas de prevenir la diabetes y sus complicaciones.
  9. Concebir e implantar un sistema común de información sobre la diabetes en las Américas para documentar y hacer el seguimiento del logro de mejor salud para las personas con diabetes. Los datos obtenidos aportarán información destinada a establecer y mejorar la atención de pacientes, así como optimizar los sistemas para la entrega de servicios y los recursos para programas futuros.
  10. Promover alianzas entre los principales interesados involucrados en lograr una mejor salud para todas las personas con diabetes. La colaboración continua entre todos los interesados es esencial para cumplir esta misión.

COMPROMISO


Todos los países de las Américas invertirán en la prevención y control de diabetes, como una demostración práctica de la aplicación de la estrategia mundial de salud para todos.

La Declaración de las Américas sobre la Diabetes ha sido respaldada por la Organización Panamericana de la Salud como guía para la elaboración de programas nacionales.


COMITÉ DE PLANIFICACIÓN DE LA CONFERENCIA
DE LA DECLARACIÓN DE LAS AMÉRICAS


Dr. Máximo Ruiz, (copresidente), Argentina
Sr. Sterling Rucker (copresidente), Estados Unidos
Dr. Antonio Roberto Chacra, Brasil
Dr. Alfonso Castillo Dugarte, Venezuela
Dra. Juliana Itiaba, Trinidad y Tobago
Dr. Errol Morrison, Jamaica
Dr. Adolfo Pérez-Comas, Puerto Rico
Dr. Meng Tan, Canadá
Dr. Franklin White, Organización Panamericana de la Salud

ORGANIZACIONES REPRESENTADAS EN LA CONFERENCIA DE LA DECLARACIÓN DE LAS AMÉRICAS
Organización Panamericana de la Salud
American Diabetes Association
Liga Argentina de Protección de Diabetes
Sociedad Argentina de Diabetes
Ministerio de Salud de Argentina
Ministerio de Salud de Barbados
Asociación de la Diabetes de Belice
Asociación de la Diabetes de Bermuda
Ministerio de Salud de Bolivia
Sociedad Brasileña de Diabetes
Asociación de Diabéticos Juveniles de Brasil
Ministerio de Salud de Brasil
Asociación de la Diabetes de las Islas Vírgenes Británicas
Ministerio de la Salud de las Islas Vírgenes Británicas
Asociación de la Diabetes de Canadá
Fundación de Diabetes Juvenil, Chile
Sociedad Chilena de Endocrinología y Metabolismo
Asociación de Diabetes de Colombia
Ministerio de Salud de Colombia
Asociación de Diabetes, Endocrinología y Nutrición de Costa Rica
Ministerio de Salud de Costa Rica
Asociación Cubana de Diabetes
Ministerio de Salud de Cuba
Sociedad Dominicana de Diabetes
Instituto Nacional de Diabetes, Endocrinología y Nutrición de República Dominicana
Asociación Ecuatoriana de Diabetes
Asociación de la Diabetes de Gran Caimán
Asociación de la Diabetes de Granada
Fundación Haitiana para la Diabetes y  Enfermedades Cardiovasculares
Asociación de Endocrinología de Honduras
Asociación de la Diabetes de Jamaica
Asociación Latinoamericana de la Diabetes
Federación Mexicana de la Diabetes
Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología
Secretaría de Salud de México
Ministerio de Salud de Montserrat
Asociación Panameña de Diabetes
Fundación del Paraguay de la Diabetes
Sociedad Paraguaya de Diabetología
Ministerio de Salud de Paraguay
Asociación Peruana de Diabetes
Ministerio de Salud del Perú
Sociedad Puertorriqueña de la Endocrinología y Diabetología
Ministerio de Salud de Puerto Rico
Ministerio de Salud de St. Kitts.
Asociación Uruguaya de Diabetes
Sociedad de Diabetología y Nutrición del Uruguay
Ministerio de Salud del Uruguay
Asociación Venezolana de Diabetes   

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