EL ARQUITECTO …

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ROL, ROLES

Hoy cabe pensar si acaso tenemos que intentar definir el rol del arquitecto o los roles del Arquitecto. Aunque parezca un juego semántico no lo es, hoy "El Arquitecto" engloba a muchos especialistas arquitectos.

Es permanente la revisión del rol del arquitecto en la sociedad y será distinta la interpretación según sea el momento histórico y quien haga el análisis. Una queja es constante: el rol no es claro, tal vez lo más importante en este momento. Siempre creímos que dar la mejor contribución profesional a la sociedad y a la cultura incluía interpretar el ideal soñado por la sociedad.

Presumimos de ser la vanguardia, sin embargo vivimos del pasado siempre, revisando, ponderando, criticando, lo que pasó, lo que hicimos, lo que otros hicieron. Construir un futuro nunca fue realidad para nosotros, fue en el siglo pasado, cuando estuvimos más cerca de cumplir con el rol de urbanistas.

Cada vez nos alejamos más de nuestra esencia presionados hacia las especializaciones. En el Renacimiento el arquitecto era aquel "individuo creativo, habilidoso apto para construir con arte" debía ser planificador, escultor, pintor e ingeniero. Hoy además de urbanista y paisajista surgieron el decorador, el legalista, el coordinador, el gerente, el gestor, el instalador, el cadista y la especialidad que se le ocurra, por que de hecho sobrevive la demanda por el especialista.

Sin embargo tal perfil ha sido descartado hace una década en las grandes empresas para cargos gerenciales, pues los profesionales de formación atípica, con su producción innovadora son más productivos y atiende uno de los factores de éxito en el mundo competitivo: el de la originalidad.

Pareciera ser que la especialización perjudica la creatividad, pues cuanto menos se limite al hombre será más genuino y por ende más cercano a la verdad. Cuanto más especializado, mayor necesidad y dependencia tendrá de los especialistas de diferentes áreas.

Una solución es ofrecer soporte irrestricto a los colegas que abrazan una especialidad, para que puedan dentro de ella ejercitar la creatividad. Hacer uso de estos profesionales, en la medida de lo posible, con un sentido integrador, su conocimiento mas profundo, su contribución más actualizada será más beneficiosa para todos.

Por lo tanto es imprescindible una propuesta ética integradora, comprometida en ofrecer lo mejor a la sociedad. Se trata de una misma cuestión: ser artífice y herramienta. O intentamos modelar el futuro o será éste el que nos moldee.

 

 

ARQUITECTOS ESTATALES

Los Arquitectos que se desempeñan en las reparticiones públicas, en su mayoría son técnicos al servicio de los objetivos de los políticos, con condicionantes tan fuertes y sin participación en las etapas de decisión, que les es imposible aplicar seriamente sus potencialidades de urbanistas o proyectistas.

En Urbanismo los códigos generalmente tratan de corregir situaciones patológicas surgidas de la realidad, son pocos los planes reguladores que tienen intensión sobre los ideales pretendidos (cuando existen) y ninguno ha tenido pleno éxito, por que la realidad siempre los ha superado.

El futuro se impone. Primero será la traza de una autopista, que nace de un conjunto de objetivos estratégicos territoriales, no siempre claros y cuando toca al ejido urbano aparecen las necesidades de diseñar la ciudad. Ante el impacto y ante la necesidad de funcionamiento. Lo que resta, por supuesto son los espacios residuales que serán residenciales. O sea los Arquitectos intervenimos como costureras bordando colchas de retazos.

Los políticos, científicos, los sociólogos, economistas y ahora también los medios de comunicación influyen y proponen al futuro mas que los arquitectos. Un futuro decidido por entidades de poder, con intereses insospechables de ética dudosa.

Los arquitectos del estado, están sometidos al poder político el cual ignora preceptos de nuestra profesión y nos considera técnicos a su servicio.

A modo de ejemplo haremos una referencia a un minucioso trabajo realizado de 1979 por las autoridades de la Provincia de Buenos Aires, llamado "Desarrollo, Modernización y Cambio Tecnológico Baires 2000" en los fundamentos del estudio aparecen como argumentos de justificación "ante un mundo cambiante, y una situación de hecho ingobernable, adoptan una actitud de diagnóstico para determinar las tendencias y detectar los problemas"

Como consecuencia procuran y enfatizan la tendencia para un "futurable" (futuro deseable) sin contemplar la mínima posibilidad de condicionar el futuro a un estado distinto, a un modelo definido, sino por el contrario controlar el andar de lo que viene en marcha, sin cuestionar ni revertir. Tanto es así que hoy 20 años mas tarde se han desarrollado las infraestructuras pensadas para el modelo que existía, según la tendencia de aquel momento.

Cabe acotar que las autoridades responsables de aquel momento, desde el Gobernador para abajo, en una cantidad de 14 niveles, ninguno era Arquitecto

 

 

 

 

ARQUITECTOS de COMPAÑÍAS

Grandes empresas desarrollan prototipos e imponen en todo sitio similares modelos, como los grandes supermercados. Empresas constructoras que justifican por economía sin cualificar ni tener consideración por el contexto, repiten indefinidamente el mismo proyecto empadronado como residencia o edificio. El arquitecto de estas estructuras es un simple asistente y los colegas locales son solo espectadores o en el mejor de los casos supervisores de planos en inglés.

Una importante compañía que abrió locales de venta de su producto con sucursales en todo el territorio argentino, contrató un grupo de arquitectos, pero el gerente general nunca tubo en sus ideas la participación de colegas en el evento. Presionado por los gerentes de distintas áreas y por parte del directorio, aceptó a regañadientes como medida transitoria la participación de arquitectos en el proceso, en el termino de un año se inauguraron mas de 200 sucursales.

Al cabo de ese tiempo lograron permanecer en la compañía dos colegas, pero con la espada de Damocles sobre sus cabezas, por que contrariamente a la exitosa experiencia, dicho Gerente sigue obcecado en prescindir de ellos y a pesar de su condición limitada a técnicos.

En el proceso, personajes del Directorio sin conceptos de arquitectura y con dudoso sentido plástico, decidían modelos de mobiliario, colores, etc. y los Arquitectos debían acatar las decisiones tomadas por inversiones en espacios superiores a 10.000.000 de dólares. Es decir que somos prescindibles, tanto es así que el Gerente en definitiva ni siquiera creía en la necesidad de nuestra participación para ejecutar sus directivas.

Y los Arquitectos, sin voz ni voto, sin dignidad debemos acatar las decisiones por nuestra condición de debilidad que la necesidad impone.

 

LOS ARQUITECTOS PROFESORES

Los Arquitectos que enseñan, profundizan en lo teórico y se apartan de la realidad, atendiendo a un mercado creciente, trabajando en instituciones que se parecen más a industrias, subestiman otros aspectos de la profesión, presumiblemente por su condición de profesionales intelectualmente desarrollados, pero lo más grave es que están disociados del ejercicio profesional y envueltos con los intereses de las instituciones, eyectando colegas al mercado, como esporas oceánicas, sin base para desempeñarse correctamente.

 

ARQUITECTOS DE ARQUITECTOS

Los Arquitectos que forman las entidades de Arquitectos agrupados o colegiados, en general se han transformado en elites "dime quien es el jurado y te diré el resultado" en los pasillos se dice, pero lamentablemente es verdad.

La mayoría de los concursos de proyectos caen en esta norma, si esas instituciones representativas no nos garantizan transparencia a todos los matriculados, la participación se reduce y la división se acentúa.

Las entidades que agrupa a los profesionales Arquitectos se supone deben defender sus derechos, dignificar su condición y generar un futuro a los colegas, sin embargo es muy común que sean verdaderos enclaves utilizados como medio de supervivencia por quienes las conducen.

Los colegas al no sentirse interpretados se alejan, no participan y por lo tanto dejan esa parcela para ser explotada por quienes colaboran para perpetuar la tendencia, de perdurar. Declararse contrario a las creencias en esos círculos profesionales genera irritación, por que afecta intereses, pero si se trata de sostener esas creencias por la subsistencia de quienes las defienden, lamentablemente el destino común ya está sellado.

 

ARQUITECTOS EXPONENTES

Aunque inexistentes por su número y creados a la medida de personajes especiales, algunos profesionales alcanzan la fama, reciben toda la atención de los medios de comunicación y de hecho, viven del estrellato. No siempre por el mérito profesional, pero este camino también es posible, (teniendo capacidad de inversión) se anuncian como productos, personifican la aspiración de colegas, la aspiración profesional de los más inexpertos.

Envueltos en esa relación poco saludable y obligados a alimentar una máquina publicitaria que vive de lo nuevo, sin procurar juicio a la calidad, estos profesionales acaban imponiendo los modismos irresponsablemente ofreciendo un modelo, propagando algo en el absoluto imitable.

Este artificial aspecto de nuestra profesión coloca buenos y malos profesionales en el mismo cesto, solamente por tener el mismo título, ambos utilizan la ocasión de la comunicación con las masas, algunos para prestigiarnos y otros solamente para hacer más publicidad de sí mismos.

Una estructura corporativista más desarrollada favorecería una mayor divulgación del profesionalismo, que del profesional y así como cualquier otra materia, la arquitectura necesita de sus figuras referentes que con seriedad y responsabilidad, divulguen y valoren nuestro arte.

En este momento crítico para todos, en que la propia razón de ser de la arquitectura está en cuestionamiento y la reformulación el papel del arquitecto es una necesidad, dependemos todos de una actuación más consiente y comprometida para evitar el derrumbe de nuestro arte. 

 

ARQUITECTOS DE LA CALLE

Los Arquitectos que proyectan y construyen deben compatibilizar los conceptos teóricos con la realidad, si no son pragmáticos, tampoco tendrán un desempeño exitoso comercialmente. Esta condición no significa que sean honorables, por el contrario sufren la subestimación de los teóricos, son ignorados por los estatales y soportados por los colegiados y como si fuera poco condicionados por las reglas del mercado.

Este espectro de elementos va minando su dignidad y acrecienta su sentido de soledad ante las contingencia del medio para poder ejercer la profesión.

Una nueva forma de ejercicio profesional, que si bien tiene mas que ver con lo inmobiliario, es cuando el arquitecto inventa un programa y busca al inversor para hacerlo realidad, quien por supuesto solo aceptará si es un buen negocio. Proyectando así hace el intento, él es el cliente de sí mismo, invirtiendo su propio trabajo, al menos tiene alguna probabilidad de hacerlo con ética.

 

ARQUITECTOS GERENTES

Son respetables los arquitectos con criterio propio, que logran transmitir una idea arquitectónica, dan las pautas globales y tienen como resultado obras ejemplares que dejan enseñanza.

Pero hay colegas que son gestores, actúan de manera inversa: contratando a un ejército de arquitectos y se atribuyen el mérito de la obra y en realidad solo gestaron, gerenciaron ¿es esta una nueva forma de ejercicio profesional?.

Para legitimar este aspecto de nuestro hacer tendríamos que adoptar la figura del coordinador, capacitado natural y técnicamente para optimizar y dirigir los esfuerzos de varios, teniendo una verdadera actuación de servicio a los demás y no lo contrario.

 

ARQUITECTOS, AL FIN

En la medida que nuestra profesión asume tantos aspectos particulares, tantas especializaciones, nosotros tendemos a abarcar una parte con la esperanza de conseguir estar actualizados.

Esa tendencia se ha tornado en regla en el pasado para otras profesiones como la medicina o la ingeniería. Puede ser una alternativa a explorar, pero para eso debemos valorar a las especialidades, consultar siempre a esos colegas y crear mecanismos que propicien el desarrollo del espíritu de cuerpo que no tenemos.  

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