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Instituto de Estudios Salud Natural de Chile. IESN-Chile
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Consciencia Natural: Una estrategia de salud para toda la vida
Informes del IESN-Chile
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Crítica
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al modelo
farmacéutico
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Artículos y ensayos de Luis Valenzuela.
Ingeniero.
Director Proyecto Agro-Ecológico Granja Homa de Limache
Director Instituto Estudios Salud Natural de Chile.
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com


Artículos:

- Niños vegetarianos, niños más sanos
- Vitamina C.  Una vitamina olvidada
- El otro lado del SARS. El pánico sobre la lógica
- Las enfermedades no se heredan, se inventan ...
- Naturopatía, camino de la autocuración.
- A propósito de la leche.  ¿Alimento o Veneno?
- La salud, ¿una utopía? (I y I parte)
- Salud Sin Fármacos
- Aspirinización o Aspirinadicción? Una epidemia silenciosa
- Niños vegetarianos
- El curry, algo más que una especia.
- “¿Qué puede aportar un cadáver a la nutrición de un ser vivo? ¡No somos ni tigres ni buitres!” [Entrevista de "La Nación"]

Niños vegetarianos, niños más sanos

Por Luis Valenzuela
Junio 2003
iesnchile@yahoo.com
[Artículo originalmente publicado por "AnimaNaturalis". http://www.animanaturalis.com/modules.php?name=Sections&sop=viewarticle&catid=19&id=213]
Julio-2003 - Rev 1.

Un estudiante de 4to. Año de Bioquímica, nos envió un e-mail consultándonos cuál a nuestro juicio era la mejor edad para comenzar un régimen vegetariano. Mi primera idea fue responderle "en cualquier momento". Teniendo muy claros los fundamentos, demoré la respuesta y el mejor escenario para abordarla provino justamente a la hora de almuerzo...

 En una institución vegetariana a la cual concurro para almorzar, comenté a una dama de una mesa cercana a la mía, un artículo de prensa de un conocido medio había citado a dos médicos nutrionistas que advertían a los padres negativamente respecto la dieta vegetariana, atribuyéndole riesgos para el desarrollo de los infantes vegetarianos. En ese artículo, la crítica alopática se dirigía hacia una supuesta insuficiencia de algunos minerales (calcio, hierro y zinc) y hacia las proteínas.

Mientras argumentábamos que este error teórico ha sido mecánicamente repetido desde fines del siglo pasado por la "medicina oficial", otro comensal, de gran contextura y posiblemente un ejecutivo de empresa, se incorporó al improvisado análisis mencionando que el también era vegetariano, incluso desde antes de nacer porque sus progenitores lo eran y que su propio padre de más de 80 años, se mantenía sin fármaco alguno y que todos los días realizaba una caminata de ejercicio de varios kilómetros.

Las proteínas no son un monopolio de la carne
La alopatía pediátrica se equivoca a fondo con los vegetarianos. La orientación médica convencional que se entrega hoy a los padres es prácticamente responsable de la casi inevitable incubación de las llamadas "enfermedades del estilo de vida" Estas se sustentan en el consumo progresivo de productos animales, carnes, huevos y lácteos, todo además acompañado de un estilo de vida con apoyo de fármacos, iatrogenia (alteraciones de la salud producida por medicalización) y en escenarios de alta polución. Así, los adultos carnívoros del futuro son condicionados a los mayores riesgos de sufrir en algún momento de sus vidas osteoporosis, artritis, hipertensión, cardiopatías, dermatitis, diabetes, incluso cáncer, todas descapitalizaciones de salud evitables si los padres se hubieran atrevido oportunamente a implementarles una dieta más sana, vegetariana, bien conducida e informada.

En rigor, ni la carne ni el huevo o la leche no materna son necesarios. Más aún, los niveles de toxicidad que actualmente presentan esos productos hacen que su consumo sea contraindicado en muchas patologías y su prescindencia sea la base de tratamientos modernos de recuperación de la salud.

Las proteínas no son un monopolio de los productos animales. Por el contrario se encuentran definitivamente en mejor biodisponibilidad en las hortalizas, semillas y demás vegetales. El ser humano es el único mamífero inducido a beber leche casi hasta su muerte, a pesar de que más allá de su período de lactancia real, el organismo pierde las enzimas necesarias para la degradación de sus componentes más estructurados, cuya asimilación resulta prácticamente nula o bien se convierte en vectores de descapitalización de salud.

Por las campañas pro carne y pro lácteos pasadas y "ad portas" (con recursos cercanos a 550 millones de pesos este año), parece que el consumo de carne y productos lácteos, además de la tradición alimentaria, podemos encontrarlas hoy impulsados muy interesadamente por el negocio ganadero o lechero.

Que debamos ser básicamente carnívoros carece absolutamente de fundamento científico. Esto lo demostraremos a continuación, paso a paso.

El caso más crítico para todas las dietas. Los bebés más pequeños
Los requisitos nutricionales de un bebé son elevados, necesita más proteínas, calcio y muchos otros nutrientes que en cualquier otro momento de su vida. Hoy en día está ampliamente aceptado, incluso por la Asociación Médica Británica, que una dieta vegetariana puede proporcionar todos los nutrientes necesarios para el crecimiento infantil.

Criar a un niño como vegetariano es más fácil que como carnívoro. Es menos mortificante para el niño que se acostumbre a los grupos de alimentos vegetarianos: cereales, legumbres, frutos secos y semillas, productos lácteos y derivados de la soja, frutas y verduras. Puede al principio, que un bebé rechace alimentos con sabor fuerte, como la coliflor y el repollo, a los seis meses, pero puede que le gusten algunos meses después.

Es igualmente fiable criar a un bebé como vegano, sin ningún alimento de origen animal en absoluto, siempre y cuando se asegure de incluir gran cantidad de alimentos nutritivos y que su sistema digestivo que procese todos los nutrientes.

El hierro es un nutriente importante durante el destete, ya que la leche es una fuente muy pobre de hierro. Los bebés nacen con su propia reserva de hierro pero ésta estará agotada a los seis meses. A pesar de la propaganda, ni la carne de vacuno, ni el huevo ni la leche son las mejores fuentes de hierro, calcio, y zinc.

Es sabido que la leche animal no materna debe ser modificada para que los niños no carezcan de hierro, cobre y zinc, minerales fundamentales para su desarrollo, a esta leche se le llama "fortificada". Existen muchas fuentes vegetales excelentes de esos elementos. De acuerdo con el USDA National Nutrient Database for Standard Reference del Departamento de Agricultura de los EE.UU., el sésamo posee casi 8,7 veces más de calcio que la leche por unidad equivalente de peso, las almendras 2,5, las nueces, la leche de soya y diversos subproductos de esta leguminosa también son una muy buena fuente de calcio. Igualmente, casi cualquier vegetal nos proveen - a toda edad - fuentes de hierro, cobre y zinc en mayor y mejor biodisponibilidad que los productos lácteos.

El destete es un proceso gradual que comienza cuando se empieza a sustituir la leche por los alimentos sólidos. Los alimentos sólidos no deberían ser introducidos antes de los tres meses o generalmente después de los seis meses. Por lo general, después de los seis meses, los bebés necesitan una fuente de hierro y otros minerales en su dieta puesto que leche materna ya no puede proporcionarle en suficiente cantidad.

Mas crecido, entre los 6 y los 12 meses, el bebé será gradualmente más capaz de aceptar alimentos con grumos. Los alimentos de la mesa familiar pueden darse mientras no contengan sal. Se pueden introducir guisantes y legumbres bien cocidas y trituradas alrededor de los 8 a 12 meses. Son difíciles de digerir y por ello pueden causar problemas si se introducen anteriormente. Cuando el bebé sea capaz de masticar trozos de fruta, muchos otros alimentos - incluyendo, el tofu, las cremas finas de frutos secos, los porotitos verdes y las lechadas de semillas - pueden convertirse en alimentos cotidiannos y estratégicos para el niño vegetariano.

Nutrientes de calidad para los niños vegetarianos
Más minerales calcio, hierro y zinc, vitaminas, aminoácidos, glúcidos, lípidos esenciales y enzimas encontramos siempre biodisponibles en mejor calidad en las frutas, verduras de hoja verde, semillas, granos integrales y demás elementos naturales.

Es un mito que la carne sea la mayor proveedora de aminoácidos que el humano necesita. Tan sólo 10 a 20 vegetales cotidianos contienen la mayor parte de los aminoácidos (constituyentes de las proteínas) que el cuerpo necesita, y en la mayoría de los casos, los vegetales los proporcionan en mayores cantidades. Cien gramos de "carne de soya" tiene el equivalente a medio kilo de carne de vacuno. En cuanto a vitaminas y minerales, sin lugar a dudas, los vegetales son lejos las mejores fuentes de estos esenciales nutrientes, en especial de la vitamina C, considerada "nutriente maestro" por el sistema vegetariano.

La vitamina C natural solamente está disponible en grandes cantidades en el mundo vegetal. Hasta hoy no se conoce otra fuente más rica de vitamina C natural (ácido ascórbico + bioflavonoides) que la que se halla en las frutas, alimentos muy apreciados por los vegetarianos. Al decir del Dr. Matthias Rath, endocrinólogo alemán, la vitamina C estaría destinada erradicar las denominadas enfermedades cardiovasculares de la raza humana en este siglo puesto que participa en la formación del buen colágeno y por tanto de los tejidos de nuestras paredes vasculares.

Desafortunadamente, la vitamina C no es producida por el hombre ni por algunos pocos mamíferos (todos los productos animales, después de muertos tampoco son buenas fuentes de esta vitamina). Por consiguiente debe ser obtenida necesariamente desde la dieta vegetal. Por ello constituye un nutriente considerado estratégico para los vegetarianos y también debería serlo de toda la humanidad. El adulto y también el niño vegetariano que consumen gran cantidad de cítricos aseguran mejor la calidad de una gran cantidad de procesos metabólicos en los cuales participa este importante nutriente.

Todas las vitaminas, tanto hidrosolubles (vitaminas C, grupo B [tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina, cobalamina, ácido pangámico] y vitaminoides [biotina, ácido pantoténico, ácido fólico, colina, inositol, PABA, vitamina P) como liposolubles (A, D, E, F, K), están definitiva y generosamente presentes en la dieta vegetariana. Basta examinar cuidadosamente una buena tabla de nutrientes alimentarios para comprobarlo.

Como la cocina vegetariana cuida siempre de no sobreprocesar los alimentos y preferentemente los usa en su forma natural, las vitaminas obtenidas así son de variado espectro, de buena calidad y no sufren deterioro. El niño vegetariano que principalmente consume frutas y ensaladas crudas es un niño definitivamente más sano y equilibrado, porque asegura variabilidad y balance vitamínico.

Los 20 aminoácidos - incluidos los 8 esenciales (isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptofano y valina) - constituyentes de todas las proteíe;nas (vegetales y animales) pueden ser encontrados incluso en un solo vegetal: la quinoa. La quinoa que desapareció casi 400 años después de la incursión española en América, fue redescubierta en el siglo pasado y hoy día es usada intensivamente por los vegetarianos como otra fuente alimentaria estratégica, junto con la soya, los granos integrales y las semillas.

También los aminoácidos están contenidos pródigamente en la soya. Cien gramos de la llamada "carne de soya" contiene el equivalente proteico de medio kilo de carne de vacuno. Por ello que, definitivamente, el vegetariano no requiere proteínas animales para su sustentación biológica. Las proteínas vegetales son fáciles de obtener y de mejor calidad desde el punto de vista biológico, en cuanto organismo humano puede desensamblar los aminoácidos que las forman con menor gasto de energía que las proteínas de origen animal. Los niños vegetarianos así obtienen todos los aminoácidos requeridos para su crecimiento.

Lo mismo ocurre con la obtención del calcio por los vegetarianos. Se ha demostrado, que si bien en promedio los vegetarianos son más delgados - esbeltos -, sus huesos son más resistentes y firmes. En las poblaciones vegetarianas prácticamente no se conocen la osteoporosis ni las llamadas enfermedades relacionadas con el calcio. La razón, muy simple, los vegetarianos, en especial aquellos que son más estrictos obtienen el calcio desde los vegetales con mayor facilidad que los carnívoros.

Si bien la leche es una rica fuente de calcio, las proteínas animales que contiene la leche impiden la buena asimilación de calcio, y una buena parte de este mineral se pierde en la orina. No así sucede con alimentos como la "leche de soya" y el tofu (koyadofu), derivados de la leguminosa, que contiene hasta 2 veces la cantidad de calcio que se encuentra en el quesillo fresco de vaca. En cuanto al magnesio, otro mineral que participa en la "cadena del calcio", el tofu contiene 150 veces más magnesio que la ricota.

La obtención del resto de los minerales es evidente. Ningún animal "produce" minerales. Sólo las plantas son capaces de absorberlos directamente desde el suelo. Por consiguiente, al consumir una variedad interesante de verduras, frutas, granos y semillas cultivadas en tierras bien rotadas y orgánicamente abonadas, estaremos proveyéndonos en forma directa de excelentes fuentes de minerales biodisponibles de alta calidad.

Los vegetarianos son consumidores de lípidos muy selectivos. La tendencia del consumo vegetariano se centra alrededor de los aceites grasos poliinsaturados y monoinsaturados. El vegetariano, en ningún caso, adquiere en los supermercados los que han sido parcialmente hidrogenados también llamados transgrasos, cuya máxima expresión son las margarinas. Siempre que sea posible, se utilizan los prensados en frío, extravirgen y sin aditivos químicos. Esto evidentemente permite mantener en buen estado nuestras membranas celulares, facilitar adecuadamente los importantes procesos enzimáticos y asimilar las vitaminas liposolubles y armar lipoproteínas de buena calidad y evitar el colesterol exógeno que se capta normalmente en la dieta carnívora. Todo lo anterior contribuye a mantener una buena salud vascular, que en el caso de los niños vegetarianos, si se cultiva desde temprana edad se acrecentará su capital de salud para su vida futura como adulto.

Los carbohidratos, dentro de los llamados macronutrientes, se encuentran en abundancia en los vegetales y no revisten problemas para el vegetariano. Su consumo en debida proporción entrega los materiales combustibles que nuestro cerebro y todo el organismo requieren.

La azúcar blanca no es un alimento para el vegetariano. Es un carbohidrato altamente refinado e inconveniente para el cuerpo humano. La azúcar es ladrona de calcio y depresora de la vitamina C. En su reemplazo se prefiere el azúcar integral, o sustitutos válidos, o mejor miel. En particular, el consumo de fibra que es alto en los vegetarianos y permite adicionalmente un sistema digestivo sano, al decir del maestro Manuel Lezaeta Acharán, donde se fragua la salud o la enfermedad.

Si con todo algún nutriente llegase a faltar, afortunadamente hoy gracias al naturismo moderno, están disponibles en el comercio toda una logística de excelentes suplementos alimentarios naturales - no farmacéuticos -, en todo su esspectro nutricional, esto es vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, carbohidratos y fitonutrientes contenidos en los vegetales.

No nos preocupemos tanto de algunas vitaminas. Las producimos
Aún más.... Los seres humanos podemos producir las vitaminas D y B12. La vitamina D, vital para la absorción del calcio por nuestro organismo, se genera en la piel mediante un proceso autónomo de fotosesibilidad celular y la B12, la vitamina antianémica, en nuestro tracto digestivo.

La vitamina B12 o cobalamina es una muy compleja vitamina. Es la única vitamina que contiene cobalto, un especial mineral, de allí su nombre cobalto-amina, enlazados con átomos de hidrógeno, carbón, oxígeno, fósforo y nitrógeno. Es sintetizada por el propio cuerpo en el íleon, último tramo del intestino delgado. En la producción de la B12, participan los denominados "factores intrínsecos" o FI, que actúan como facilitadores. Un cuerpo sano, como el del vegetariano, puede disponer de ciertas enzimas mucoproteínicas producidas en las paredes estomacales, de una buena producción de ácido clorhídrico y la de la hormona tiroidea, bioelementos que concurren a ese FI. Algunos investigadores también asocian al calcio como otro FI. En los vegetarianos, el conjunto de estas substancias es de alto valor, por tanto contribuyen a la formación de una buena B12.

La vitamina B12 también puede obtenerse en cantidad suficiente desde los alimentos fermentados, especialmente de subproductos de la soya, algas marinas. Los alimentos extraídos de la tierra que se consumen crudos y sin pelar también contienen colabamina en su superficie.

El tempeh, un alimento oriental muy apreciado por los vegetarianos. Es un fermentado a partir de la soya, tan rico en B12 que 100 gramos equivalen a ingerir más de 2 a 3 veces la cantidad diaria recomendada internacionalmente de B12, según se trate de un adulto o de un niño vegetariano (9-13 años), respectivamente. Ingerida o autoproducida es una de las pocas vitaminas hidrosolubles que el cuerpo humano y animal pueden acumular (las reservas totales de cobalaminas son de 2-5 mg, aproximadamente 1 mg en el hígado, mucho mayores que los requerimientos diarios)

La cantidad de ingesta diaria de B12 recomendada por la Food and Nutrition Board de los EE.UU. es de 2,4 mcg/día para los adultos y para los niños es mucho menos, entre 0,9 a 1,8 mcg conforme su edad se sitúe entre 1 y 13 años. Debido a que es requerida por el organismo humano en tan pequeñísima cantidad (millonésimas de gramo por día), ningún estudio serio ha relacionado la deficiencia de esta vitamina con la dieta vegana (solo vegetales, excluyendo huevos y leche).

La llamada vitamina K se relaciona con al menos tres sustancias naturales, designadas como vitaminas K1, K2 y K3. La primera, fitonadiona o filoquinona (2-metil-3-fitil-1,4-naftoquinona) se encuentra abundantemente en las plantas. Los seres humanos y los animales pueden sintetizar cantidades considerables de vitamina K2 o menaquinonas en el tubo digestivo (intestino delgado y en el colon) a través de las bacterias grampositivas. También podemos sintetizar menaquinona-4, a partir del precursor de vitamina menadiona (2-metil-1,4-naftoquinona), o vitamina K3. La menadiona es al menos igual de activa desde un punto de vista molar que la fitonadiona que es la que se encuentra en las plantas.

Por lo tanto, todas estas vitaminas no constituyen preocupación esencial de los vegetarianos. Gracias al estrecho contacto que mantienen con la naturaleza y a que normalmente poseen un buen sistema digestivo no requieren proveérselas desde la dieta o recurren a ellas cuando las necesitan en forma extra y sólo en cantidades mínimas e infrecuentemente.

Reconocimiento internacional en nuestros días
Es satisfactorio comprobar que entre la comunidad científica se esté desarrollando un creciente reconocimiento de que el vegetariano sea más longevo, resistente, sensible, compasivo, menos agresivo, más estable emocionalmente y hasta aproveche bien sus capacidades mentales, es decir más saludable en todas las edades. La lógica detrás, es que todos sus sistemas celulares se encuentran menos afectados de toxinas y drogas que vienen en los productos animales y demás productos procesados y por tanto su sistema global es menos febril, está más liberado para obtener una mejor nutrición desde los alimentos que consume y además mantiene un contacto más empático con la naturaleza.

Es digno de destacar que la Physician Committee for Resonsible Medicine - PCRM, organización que agrupa a mmás de 5.000 médicos vegetarianos, con sede en Washington D.C., en los EE.UU. recomiende la dieta vegetariana permanente y para todas las edades. Esta prestigiosa institución incluso ha discutido con las autoridades sanitarias de ese país, el sobrevalorado rol atribuido a los productos animales en la pirámide alimentaria oficial.

La revista especializada 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine', que publicó un estudio realizado sobre 4.500 adolescentes con una media de 15 años de los cuales 262 eran vegetarianos, en su mayoría chicas, pudo constatar que en los EE.UU. "adolescentes vegetarianos se alimentan mejor'" principalmente debido a que "consumen más frutas y verduras y menos grasas" y consideran al régimen vegetariano "más que como una moda pasajera", como "una alternativa sana a la dieta tradicional americana basada en la carne". Con su dieta los jóvenes vegetarianos se acercaban mejor a las recomendaciones dietéticas de 'Healthy People 2010', una lista de objetivos alimenticios elaborada por el Departamento de Salud de EEUU para llevar un estilo de vida sano para la presente década.

En efecto, la dieta vegetariana planificada contiene todas las vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, carbohidratos y demás fitonutrientes que el cuerpo necesita. Desde este punto de vista, teóricamente, en orden decreciente tanto los ovo-lácteo-venetarianos, como los lácteo-vegetarianos y los vegetarianos-estrictos (veganos) saben obtener esos nutrientes esenciales para la vida. Sin embargo, en orden inverso, los llamados veganos son los que mejor captan y asimilan los nutrientes diaros, puesto que su sistema digestivo opera más eficientemente y su sistema interno puede producir más cantidades de las vitaminas endógenas.

Otro de los trabajos clásicos más importantes al respecto es el Oxford Vegetarian Study, trabajo que duró cerca de 5 años y que dirigidos por científicos de la Fundación Imperial para la Investigación del Cáncer, en Gran Bretaña. Este ensayo contó con la participación de 6.000 vegetarianos y 5.000 omnívoros, que fueron seguidos desde 1980 hasta 1984. Este periodo bastó para que los responsables del trabajo comprobaran que el estado de salud de los vegetarianos era mucho mejor que el de los que seguían una dieta omnívora.

La influencia de la dieta vegetariana en las funciones cerebrales es concluyente, especialmente en el campo de la inteligencia y la memoria. Este postulado quedó brillantemente mostrado en un artículo de Dwyer JT, Miller LG, Arduino NL, et al. "Mental age and I.Q. of predominately vegetarian children" publicado en Journal of American Dietetic Association [1980;76:142-7]. Diversas mediciones de destreza y de CI fueron realizadas en Boston en el año 1980, con niños que seguían la dieta macrobiótica de sus padres, unos pocos niños de la Iglesia Adventista, y el resto de familias que simplemente habían decidido ser vegetarianas. El grupo de pediatras pudieron constatar que los diversos test mostraban que su edad mental representaba al menos un año más que su edad cronológica, y que la media de su CI era mayor a la media estudiantil, la cual se situaba en esa población como promedio en 116 puntos, proveyendo en consecuencia, pruebas razonables de desarrollo normal.

Cuándo empezar
En cualquier momento, las madres, antes, durante o después del embarazo, pueden comenzar un estilo de vida vegetariano. Si la madre lo asume en su embarazo, implica que el niño ya es un buen vegetariano neonato. Como dijimos antes, después del destete las guaguas pueden muy naturalmente ser iniciadas como bebés vegetarianos ideales. Los niños en edad escolar, púberes o no, adolescentes y los estudiantes universitarios también pueden abordar el régimen vegetariano en cualquiera de las dos modalidades básicas: ovo/lácteo-vegetariano o estrictamente vegetarianos (veganos). Los adultos en cualquier desempeño laboral, sexo y condición de salud pueden emprender la dieta vegetariana a plenitud. En especial, los enfermos y los ancianos pueden beneficiarse enormemente de este estilo de vida.

Me atrevo al final a sugerir entrar al régimen vegetariano de manera gradual (descartando primero las carnes rojas, luego las blancas y finalmente el pescado, mariscos y huevos, lácteos). Este plan tiene la ventaja de percibir paso a paso nuestra reconversión alimentaria, seguir sus positivos efectos en nuestra bioquímica y en nuestra mente y evitar "el síndrome febril de la abstinencia de la carne". Coménteselo a su entorno más inmediato y si lo desea convérselo con un buen médico vegetariano o con un buen consejero nutricional y después difunda el nuevo régimen. Felicidades! ...

Luis Valenzuela
Ingeniero. Director Instituto Estudios Salud Natural de Chile - IESN Chile - iesnchile@yahoo.com
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Bibliografía:
Marcel Hebbelinck, Peter Clarys, y Ann de Malsche. "Características del Crecimiento, Desarrollo y Condición Física de los Niños, Adolescentes y Jóvenes Adultos Vegetarianos Flamencos". Vrije Universiteit Brussel, Laboratorios de Biometría Humana y de Química Biológica. Tercer Congreso Internacional de Nutrición Vegetariana, Universidad Loma Linda en California.

USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.). "USDA National Nutrient Database for Standard Reference - 2002". Augost 2002

`Journal of Adolescent Health'
http://www.meddevel.com/site.mash?left=/library.exe&m1=3&m2=1&right=/library.exe&action=latest&source=now&node=TOC@@JAH&site=JAH&jcode=jah

Physician Committee for Resonsible Medicine - PCRM
http://www.pcrm.org/

'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine'
http://archpedi.ama-assn.org/issues/current/abs/poa10282.html

'Healthy People 2010'
http://www.health.gov/healthypeople/


Vitamina C
Una vitamina olvidada

Por Luis Valenzuela
Junio 2003
iesnchile@yahoo.com
[Artículo originalmente publicado por "La Nación". 16-jun-2003 - Rev 1]

La vitamina C o ácido ascórbico (AA) es una substancia imprescindible, vital, ubicuamente presente en todo el proceso de la vida.  Pertenece al grupo de las vitaminas hidrosolubles y su estructura química recuerda a la de la glucosa.

La naturaleza ha sido generosa con la mayoría de las especies animales que producen vitamina C en sus propios cuerpos. Sin excepción, tanto reptiles, como las aves y los mamíferos necesitan producir o proveerse  y mantener permanentemente una gran masa  de vitamina C, en cantidad cercana al nivel de saturación de sus organismos.

Sin embargo el hombre no la sintetiza y comparte esta característica con otras tres especies. Como vitamina hidrosoluble, no se acumula en el organismo, se excreta fácilmente, y es sensible a factores como la luz, las altas temperaturas, a ciertas substancias químicas (alcohol, humo del cigarrillo, tóxicos ambientales, ciertos fármacos) y a los medios alcalinos.  Por ello, es importante un abundante aporte diario desde a la dieta.

Los seres humanos necesitamos mantener una cierta reserva corporal  mínima de unos 1.500 mg. La  más alta concentración de ácido ascórbico se halla en las glándulas suprarrenales, sangre, glándula pituitaria, partes del ojo y músculos.

La vitamina C proveniente de la dieta  se absorbe con facilidad en el intestino (duodeno) y ese proceso es casi completo.  Las fuentes más abundantes de la vitamina C son las frutas crudas, especialmente cítricos, y algunas hortalizas, especialmente las de hoja verde.

La industria farmacéutica produce la vitamina, pero es sintética. La vitamina C comercializada en las farmacias es sólo ácido ascórbico, despojado de otros nutrientes del complejo, carece de bioflavonoides.  Debido a su bajo valor comercial, esa industria no la produce masivamente comparado con otros productos.  El tratamiento de las “enfermedades” mediante fármacos es su mercado objetivo.

En cambio, las terapias nutricionales, las medicinas alternativas y los métodos naturales promueven decididamente el uso masivo de la vitamina C, por medio del consumo de cítricos y suplementos naturales de vitamina C. Para los sistemas naturales de salud, el  consumo de esta vitamina es simplemente estratégico para mantener los niveles optimales de salud. Por ello, en el modelo natural la substancia ha sido considerada como un macronutriente.

El ácido ascórbico y el escorbuto.

Uno de los primeros atributos reconocidos a la vitamina, aún antes de haberla identificado formalmente, fue su papel antiescorbútico.  De hecho, a mediados del siglo XIX ya se hablaba de un cierto “factor antiescorbútico” presente en los alimentos frescos.

La denominación de ácido ascórbico otorgada a la Vitamina C provino justamente del vocablo inglés “a-scurvy” que literalmente significa “sin escorbuto”.  El escorbuto - astenia (debilidad) progresiva, inflamación de encías, caída de dientes, inflamación y dolor de articulaciones, fragilidad capilar y equimosis (moretones) -  es simplemente un déficit prologado de vitamina C.  El escorbuto era conocido en la época de las Cruzadas, especialmente entre las poblaciones del norte de Europa que subsistían en base de dietas que carecían de frutas y verdura fresca durante gran parte del año. La incidencia de escorbuto se redujo mediante la introducción de la patata (una fuente menor de vitamina C) en Europa en el transcurso del siglo XVII.

Sin embargo, los prolongados viajes marítimos de exploración durante los siglos XVI a XVIII, que se emprendían sin abastecimiento de alimentos frescos, especialmente frutas, diezmaron las tripulaciones de la época. Con todo, un estudio sistemático de la relación entre dieta y escorbuto tuvo que esperar hasta 1747, cuando James Lind, un médico de la Bristish Royal Navy, llevó a cabo un estudio clínico en pacientes con escorbuto manifiesto que recibieron varios alimentos y diversas substancias. Quienes consumieron frutas cítricas se recuperaron con rapidez. Simplemente la  introducción de jugo de limón en la British Navy,  produjo notoria disminución de la incidencia de escorbuto durante el siglo XIX.

Premios Nóbel detrás de la Vitamina C

Los notables atributos de la vitamina llevaron al menos a cinco galardonados por el Premio Nóbel, tanto de Química, como de Fisiología y Medicina, a dedicar su mejor tiempo al estudio de esta substancia alimentaria.  El creciente interés de estos científicos comenzó en los años 30s del siglo pasado.

Raph W. Moss, PhD, en uno de sus libros narra la visita del Premio Nóbel de Química (54) y de la Paz (62), Linus Pauling que realizara a Albert Szent-Györgyi,  otro laureado en Fisiología y Medicina. En dicha oportunidad, encuentra a su colega y amigo aquejado de una severa neumonía y donde sus posibilidades de salir con vida eran bastantes escasas.  Al verlo, Pauling se percató de inmediato que no había ingerido vitamina C desde hacía años. Poco tiempo después  regresó con suplementos de la vitamina en dosis suficientes para varias semanas.  El caso es que el moribundo logró recuperarse.

Ambos químicos mantenían ese común interés por la vitamina C. Szent-Györgyi había obtenido el máximo reconocimiento internacional en 1937 por haber descifrado el misterio oculto en la páprika (pimentón), extrayendo de ella por primera vez la vitamina C. Y por su parte, el mérito de Pauling,  haberla asociado en 1970 como el nutriente que permitía al sistema inmune combatir con éxito contra el resfrío común y la gripe.

El mismo año que Szent-Gyorgyi recibiera su premio en Fisiología y Medicina, otros dos investigadores son convocados a compartir el Premio Nóbel de Química, Walter N. Haworth y Paul Karrer, por sus investigaciones acerca de los hidratos de carbono y la vitamina C, y los carotenoides, flavonoides y las vitaminas A y B2, respectivamente.  Fue en particular, Haworth quien propuso el nombre de ácido ascórbico.

Otro bioquímico, Tadeus Reichstein, también galardonado con el Premio Nóbel de Fisiología y Medicina en 1950, que aisló e identificó importantes hormonas producidas por las glándulas suprarrenales,  ya en 1933 se había convertido en uno de los primeros bioquímicos que había sintetizado el ácido ascórbico.

A fines del siglo XX, especialmente en la última década, hemos tenido acceso a cientos de publicaciones científicas relacionadas con cada una de las funciones que cumple la polivalente vitamina C.  Las más importantes publicaciones especializadas han dedicado espacios a artículos, estudios clínicos e informes completos sobre la vitamina C. Al menos una decena de esas publicaciones,  periódicamente dan cuenta de las importantes funciones que cumple la vitamina C en nuestra salud.  Sólo el portal-Web del Dr. Matthias Rath, médico alemán que integró el equipo del Dr. Pauling, ha puesto a disposición gratuita más de 500 trabajos científicos relacionados con la Vitamina C, sus diversas funciones y su diversidad de atributos.

Una vitamina extraordinariamente polivalente y global

Dependemos del AA para nuestro funcionamiento bioquímico, pero también es muy vulnerable,  se destruye con facilidad por calor, oxidación y por exposición al aire, especialmente en medio alcalino, y si hay cobre como agente catalítico.

El ácido ascórbico se encuentra en el plasma y se distribuye por todas las células del organismo. Las más altas concentraciones se encuentran en los leucocitos (g. blancos), glándulas adrenales, pituitaria y en el lente óptico. En concentraciones menores también está presente en los riñones, hígado, bazo, testículos, tiroides, músculos, cerebro, páncreas y saliva.  El nivel de tolerancia del intestino puede ser alrededor de 10.000 mg por día o más, las cuales deberían tomarse en dosis divididas.

Es la vitamina más polivalente que se conoce.  Pocas funciones biológicas existen sin que el ácido ascórbico esté presente.

El ácido ascórbico habilita la presencia de otros nutrientes en nuestro organismo. Permite la absorción de varios minerales y aminoácidos, la formación de muchas otras vitaminas y especialmente interviene en la formación del colágeno, material constitutivo de todos nuestros tejidos conectivos, músculos, vasos sanguíneos, piel, encías y huesos.

Facilita, la conversión de algunos residuos de prolina y lisina (aminoácidos) que se encuentran en el procolágeno, en hidroxiprolina e hidroxilisina en el transcurso de la síntesis de colágeno, la oxidación de cadenas laterales del aminoácido  esencial lisina en proteínas (que proporcionan hidroxitrimetillisina) para la síntesis de carnitina (aminoácido formado por el propio organismo a partir de otros dos aminoácidos), la conversión de ácido fólico (vitaminoide del  grupo B) en ácido folínico.  Justamente, el efecto del ácido ascórbico sobre la síntesis del colágeno se ha atribuido a su participación en la hidroxilación de la prolina.  Las pruebas realizadas también sugieren que hay estimulación directa de la síntesis de péptidos de colágeno.

Para que los leucocitos cumplan eficazmente su papel de defensa en el sistema inmune es necesaria la vitamina C. Estimula la producción de una prostaglandina (PGE1) que ayuda a los linfocitos, las células de defensa de nuestro sistema inmune.

Igualmente interesante es la asistencia que brinda la vitamina C al sistema nervioso, convirtiendo ciertos aminoácidos en neurotransmisores.

El ácido ascórbico también participa indirectamente en  procesos hormonales. Favorece la actividad de una enzima amidante que se cree participa en el procesamiento de algunas hormonas peptídicas (la oxitocina, la hormona antidiurética y la colecistocinina) que participan en importantes procesos biológicos. Asimismo, favorece la hidroxilación de la dopamina (neurotransmisor) para formar la hormona noradrenalina.

En los últimos años, se ha destacado el importante papel antioxidante del ácido ascórbico, absorbiendo los efectos de los radicales libres tanto endógenos (subproductos del metabolismo) como  exógenos (presente en los pesticidas, fármacos, aspirina, alcohol, humo del tabaco y otros químicos ambientales). La vitamina C parece reducir el desarrollo de las peligrosas nitrosaminas, derivados de los nitritos presentes en la carne y en los alimentos procesados.

Estas características explican por qué la vitamina C haya sido postulada por tantos científicos para prevenir una serie de “enfermedades” que fácilmente se tornan crónicas o - mejor - situaciones de salud productos de un d&eeacute;ficit crónico de vitamina C.  Así, en los últimos diez años se ha acumulado gran cantidad de trabajos científicos que dan cuenta de notables atributos curativos (ver cuadro):

 
· Escorbuto. Prevención del temido escorbuto que durante siglos causó estragos en poblaciones enteras.  En un estudio de las personas con el tejido conjuntivo dañado en las encías, suplementos de vitamina C de 70 mg por día aumentó los enlaces intracelulares y el envolvimiento de colágeno, superando la carencia dietaria.
· Apoplejía.  Juntas, las vitaminas C y E pueden ayudar prevenir la coagulación de la sangre, una condición que contribuye al riesgo de apoplejía, sinergia que es reforzada si está  presente la vitamina A.
· Alcoholismo. Un estudio sugiere que dosificar de vitamina C de 500 a 1,000 mg por día pueden ayudar en el tratamiento de alcoholismo.
· Diabetes.  Los tejidos y órganos de diabéticos pueden estar desprovistos de vitamina C, requiriendo ellos consumir más del nutriente que lo que hace una persona media. La vitamina C debe competir con la glucosa para alcanzar los tejidos y órganos a través del sistema de transporte celular común.  Estudios clínicos han demostrado que, en el caso de los diabéticos, la vitamina C no sólo contribuye a prevenir las complicaciones cardiovasculares, sino que además, ayuda a restablecer el equilibrio del metabolismo de la glucosa.
· Radicales libres.  La vitamina C es una fuente excelente de electrones.  Por consiguiente,  "puede donar los electrones gratuitamente a los radicales libres,  los que buscan electrones para recobrar su estabilidad. Dado que el ácido ascórbico es hidrosoluble, puede funcionar dentro y fuera de las células, combate eficazmente el daño que ocasionan los radicales libres.  Además, la vitamina trabaja conjuntamente con el glutathione peroxidasa (enzima, otro combatiente mayor de radicales libres) para revitalizar la vitamina E, otro antioxidante, este de tipo liposoluble.
· Ateroesclerosis. La vitamina C puede prevenir la formación de las placas grasas en las arterias, inhibiendo la modificación oxidativa de las lipoproteínas de densidad baja (LDL).  Más allá de eso, la vitamina C puede jugar un rol mitigador en otro aspecto de ateroesclerosis – el aumento y adherencia de las plaquetas en las paredes del vaso. Una lesión a la pared del vaso incita la producción de una prostaglandina llamada tromboxano. Esta prostaglandina causa que las plaquetas se agreguen y coagulen. Por otro lado, una prostaglandina llamada prostaciclina nos protege contra los efectos de este proceso.  En dosis que van de 1 a 2 gramos por día vitamina C se ha mostrado impedir la agregación y la adherencia de las plaquetas, reduce el nivel de un derivado de la oxidación en las plaquetas, e incrementa la actividad fibrinolítica que puede ayudar a limpiar las arterias. Al  monitoriarse niveles de colesterol de personas que tomaron 1.500 mg de vitamina C por día, se encontraron  niveles de colesterol estaban significativamente reducidos porque la vitamina C animó la conversión del colesterol en ácidos biliares que se eliminan entonces del cuerpo a través de las fecas.
· Cataratas. Cuando envejecemos, la gran concentración de ácido ascórbico en la lente óptica comienza a declinar. Al mismo tiempo, el riesgo de desarrollar una catarata aumenta, en parte por el daño oxidativo a la proteína del cristalino. La vitamina C, como un antioxidante puede defender el cristalino impidiendo el proceso destructivo de lípido fotoperoxidación que nubla la visión.
· Infecciones bacterianas. La vitamina C puede ayudar  a mantener afuera de infección bacteriana y mantener la salud periodontal. La vitamina C puede lograr esta tarea de varias maneras, incluyendo el estímulo de leucocitos, neutrofilos y de la actividad bactericida.
· SARS y otros virus.  Dosis masivas de vitamina C han sido postuladas por la Fundación Rath para combatir la neumonía atípica, llamada SARS o cualquier otro virus.
· Osteoporosis. La ingesta de ácido ascórbico en dosis moderadas es importante y segura para el mantenimiento del hueso, y por consiguiente un factor mitigador o retardador de la osteoporosis.  La vitamina C y otros nutrientes naturales colaboran en la formación del colágeno y de un buen material óseo.
· Cáncer. La vitamina C actúa contra los tóxicos, mutagénicos y carcinogénicos efectos de contaminantes medioambientales estimulando las enzimas destoxificantes del hígado. El consumo de vitamina C contribuye a bajar significativamente el riesgo de desarrollar de varios tipos específicos de cáncer, incluyendo los cánceres no-hormona-dependientes (cavidad oral, laringe, esófago, pulmón, páncreas, estómago, colon y recto) y los cánceres hormona-dependientes (mamas, ovarios, endometrium y próstata).
Evolución y dieta

Pero tenemos un problema.  Los humanos no podemos sintetizar la  vitamina C.  En química, sintetizar significa organizar en una sola unidad o compuesto, varios átomos o moléculas desde diversos elementos básicos.  Este raro privilegio lo compartimos con gran parte del resto los primates, con las cobayas, conocidas como “conejillos de Indias” y con algunos murciélagos.

Todos los demás mamíferos pueden producirla, sintetizándola en el hígado (los reptiles y la mayoría de las aves lo hacen en los riñones) y desde la glucosa.  Así por ejemplo, la rata sintetiza ácido ascórbico a partir de glucosa por medio de la formación de varias moléculas intermediarias (ácido D-glucurónico, ácido L-gulónico, y L-gulonolactona). Los seres humanos carecemos de una enzima hepática (L-gulonolactona oxidasa) necesaria para llevar a cabo esta última reacción, es decir, la conversión de L-gulonolactona en ácido L-ascórbico o vitamina C. De allí que los seres humanos estamos obligados diariamente a recurrir a la dieta para proveernos de una buena calidad y cantidad de vitamina C.

En biología evolutiva se ha postulado que posiblemente hace 60 millones de años - al final del Cretácico y principios del Paleoceno - ciertos eventos planetarios condicionaron que la evolución empujara a una rama  de los primates a dejar de producir esta vitamina. Nuestros antepasados en los trópicos pudieron sobrevivir ya que se la proveían abundantemente desde los cítricos.  Gracias a una dieta frutívora, los organismos primate y hominido después de dejar de sintetizarla pudieron  redireccionar el remanente metabólico hacia otras funciones vitales.

No es coincidencia que todos las plantas cítricas de la familia de las Rutáceas provengan originalmente de climas cálidos, tropical o subtropical, en especial del sudeste asiático, cidros, limones, pomelos, limas, naranjas, toronjas, mandarinas y bergamota (una especie de naranja con forma de pera). Una naranja de tamaño mediano posee aproximadamente unos 50 mg de ácido ascórbico, algo menos que nuestros requerimientos mínimos diarios bajo condiciones de no-estrés.

Otras buenas fuentes son los  pimentones, tomates, fresas, piñas y guayabas. También, podemos suministrarnos una buena cantidad de vitamina C desde muchas hortalizas, brócolis, coles de Bruselas, papas, nabos  y muchas verduras de hoja verde.

Una vitamina “farmaceuticada”

Y no hay otra fuente, excepto que se la imite.  La vitamina C que se comercializa en farmacias es ácido ascórbico puro, despojado de bioflavonoides y de otros fitonutrientes que la acompañan naturalmente en los alimentos.  Sin ellos, no podemos hablar de vitamina C orgánica.

El consumidor desconoce como se produce hoy una Vitamina C que no es natural.  La industria farmoquímica ha podido replicar una vitamina C a partir de organismos bacterianos genéticamente modificados, cuyos ADNs han sido recombinados para producir en forma acelerada un tipo de ácido ascórbico.  Otras vitaminas también son producidas de similar manera, en especial la vitamina A, B2, B6 y la B12.  Igualmente se sintetizan las vitaminas B1 y la B3.  La vitamina E no natural es obtenida de hidrocarburos.

Uno de los métodos actuales de producción sintética de la vitamina C consiste en varias etapas. La primera implica una inicial oxidación de la glucosa por una especie bacteriana del género Erwinia herbicola.  Posteriormente, una segunda es la reducción de la substancia resultante en otro ácido, que la lleva a cabo otra bacteria Corynebaccterium sp.  Posteriormente ambos cultivos bacterianos  se incuban, extrayendo un tercer químico, el que finalmente es convertido químicamente a ácido L-ascórbico o pseudo vitamina C.

Ya está en desarrollo la unificación de ambos organismos bacterianos.  Mediante biotecnología se la logrado introducir un gen de la segunda bacteria en el ADN de la Erwinia herbicola, dado que esta cobija más procesos enzimáticos y por consiguiente es más rentable.

Las bacterias utilizadas en los laboratorios farmacéuticos para producir ácido ascórbico caen dentro de un tipo de los llamados OGMs, organismos genéticamente manipulados, que gran parte de los consumidores rechazan. Cualquier microorganismo creado en laboratorio, por muy simple que sea, es una entidad biológica diferente a la preexistente, es distinta a su genotipo original, y cuyo comportamiento bioquímico no está suficientemente documentado.

El AA genéticamente manipulado, químicamente obedece a la mima formulación (C6H8O6) que el obtenido desde las frutas y otras fuentes naturales, con peso molecular similar, pero configuracionalmente la vitamina C se encuentra con links con otros bioelementos, como los bioflavonoines. El ácido ascórbico “farmacéutico” es tan sólo una parte, es tan sólo la “cáscara”  de una más compleja vitamina C, la cual siempre va acompañada en su origen por importantes bioflavonoides, al menos 10 de estos importantes antioxidantes.  Ninguno de estos antioxidantes naturales se encuentra en la vitamina C sintética.  Una última forma farmacéutica, simpática pero por cierto desafortunada es haber puesto el mercado la forma masticable de ácido ascórbico que ha llevado a la corrosión del esmalte dental.

La nueva biotecnología ha implicado una producción mundial de 40.000 toneladas anuales, tanto para farmacias, y especialmente como antioxidantes preservantes para alimentos procesados.  Se estima que la venta mundial de AA para ambos segmentos es del orden de 500 millones de dólares, una “pequeña” producción si se la compara con el quantum total de la industria farmacéutica.

El tamaño del mercado farmacéutico mundial es del orden de 300.000 millones de dólares anuales.  Ninguna vitamina artificial ni otro nutriente esencial sintetizado se encuentran entre los 50 productos farmacéuticos de mayor venta (50-70 mil millones de dólares).

A pesar de haberla sintetizado, la industria no ha mostrado interés en promover verdaderamente la vitamina C ni cualquiera otra.  Por el contrario, debido a la baja contribución que les reporta comparado con el resto de las drogas, varios consorcios internacionales debieron recurrir a la formación de un CARTEL de precios, cuotas de producción y distribución del mercado mundial, descubierto y sancionado con multi-millonarias multas (1.600 millones de dólares), simultáneamente en los EE.UU y en la Comunidad Europea (2001),  involucrando a 8 farmacéuticas lideradas por Hoffmann-La Roche.

Lo cierto es que la farmoquímica no sólo usa poco esta vitamina, sino que tampoco los otros nutrientes esenciales se encuentran presentes en sus moléculas comerciales, principalmente porque son productos no-patentables.  No es sorprendente, que posterior a la sanción impuesta, Roche haya puesto en venta su división “vitamínica”.

La vitamina natural

Desde el punto de vista natural, el AA es sólo el antioxidante protector de la vitamina C.  En otras palabras, el ácido ascórbico puro que se comercializa a través de las farmacias está más cerca de una droga que de un alimento.

Desafortunadamente, sin hacer distinción alguna, las autoridades sanitarias, en especial la FDA de los EE.UU. ha permitido que el ácido ascórbico sintético sea llamado vitamina C.

Más cercana a la vitamina C, es un  ácido ascórbico producido mediante el método conocido como síntesis de Reichstein-Grüssner, que data de 1934 y que sigue utilizándose con pequeñas modificaciones. El proceso consta de varias etapas químicas y una conversión enzimática. La etapa de oxidación desde D-sorbitol a L-sorbosa se lleva a cabo mediante Acetobacter suboxydans en un proceso sumergido a 30-35°C, con agitación y aireación vigorosas. El sorbitol se añade a una concentración inicial del 20% en una solución nutritiva líquida de maceración de maíz y carbonato de calcio (CaCO3). La conversión está completada en 24h. En el proceso global se produce aproximadamente 1 kg de ácido L-ascórbico a partir de 2 kg de glucosa.  Sin embargo, también el método Reichstein-Grüssner sólo permite obtener  una pequeña parte de vitamina C, producida desde un  superrefinado de los azúcares del maíz.

El método natural de extracción de la vitamina C va por otro lado.  La industria  natural obtiene la vitamina C original desde las fuentes vegetales, desde los frutos cítricos, papikra y rosa mosqueta.

A principios del siglo pasado, los científicos primero descubrieron las vitaminas en ingredientes naturales y no en los tubos de ensayo.  En verdad, ellos no inventaron las vitaminas, solo le dieron su nombre.  La verdadera creadora de las vitaminas es la naturaleza.  De allí, una vitamina natural es varias veces o más poderosa que una vitamina sintética.

Para obtener nuestra vitamina C, podemos jerarquizar sus fuentes. Naturalmente, la mejor vitamina C es la que podemos obtener desde los alimentos, ojalá orgánicos.  Si esto es  insuficiente, están los suplementos alimentarios o dietarios.

Los suplementos alimentarios naturales deben contener una vitamina asociada a un concepto llamado “Complex”.  Una vitamina real consiste de, no solo el nutriente orgánico identificado como la vitamina, sino también enzimas, coenzimas, antioxidantes y elementos trazas activadores y que van junto con lo anterior.  Una vitamina es justamente parecido a un vehículo, que no es cuatro ruedas, ni un motor, sino es toda la integridad que funciona entero.  Todo ese conjunto se denomina “Complex”.

El “Complex C”, no es solamente ácido ascórbico. El ácido ascórbico sólo es su envoltura antioxidante,   la verdadera vitamina C siempre se encuentra ligada con otros fitonutrientes.  Contiene bioflavonoides complejos, llamados también vitamina P (se han identificado cerca de 4.000 flavonoides, entre los importantes: citrin, hesperidin, rutin, flavones, flavonals y catechin y quercetin), tirosinasa (enzima clave en la formación de la melanina), terrosenasa (enzima del cobre)  y varios otros factores.

Requerimientos de vitamina C

La ingestión diaria de Vitamina C (Complex C), debe ser igual a la cantidad que se excreta o que se destruye por oxidación. Según la medicina oficial, los seres humanos adultos saludables pierden 3 a 4% de sus reservas corporales al día. Para conservar una reserva corporal de 1.500 mg de ácido ascórbico o más en un varón adulto, la Food & Nutrition Board de los EE.UU. (FNB)  ha señalado que se requeriría la absorción de unos 60 mg/día como mínimo. Los valores de los requerimientos de vitamina C de otros grupos de edad, se basan en un razonamiento similar.

Sin embargo, muchos investigadores disidentes de esta norma sostienen que  una dosis mínima diaria de 100 mg o más puede necesitarse para mantener o maximizar el pool del cuerpo de vitamina C.  Naturalmente, la cifra final dependerá específicamente de cada escenario biológico.

Un importante escenario biológico es de los ancianos.  Las personas de mayor edad pueden requerir un mayor consumo de antioxidantes, denominados también como “anti-aging” (anti-vejez).  Un estudio en personas ancianas encontraron que 400 mg de vitamina C por día (sostenidas por un período de un año) evitaba la peroxidación de lípidos que se ha relacionado al proceso de envejecimiento y degeneración.

En circunstancias especiales, parece requerirse mucho más vitamina C para alcanzar concentraciones plasmáticas normales. Las cifras plasmáticas más bajas de la vitamina que se encuentran en fumadores dependen del incremento de la velocidad de recambio metabólico de la vitamina. Según el Journal of Clinical Nutrition, los fumadores tienen un muy más bajo nivel el ácido ascórbico en la sangre que los no fumadores. Aunque que la Food & Nutrition Table recomienda que los fumadores consuman 100 mg de vitamina C por día, ellos pueden necesitar 200 mg o más para mantener la misma concentración de serum ascorbate que un no-fumador, quien obtenga 60 mg de vitamina C por día.  Los requerimientos pueden aumentar en algunas enfermedades, en particular las infecciosas, así como luego de una intervención quirúrgica.

Lo mismo puede decirse respecto de las personas alcohólicas.  A muchos bebedores crónicos les falta un nivel adecuado de vitamina C, porque ellos tienden a  comer pobremente. Una ingesta grande de alcohol puede deprimir la concentración de ácido ascórbico en el plasma y aumentar la excreción urinaria de vitamina C. Por eso, un estudio sugiere que dosificar de vitamina C de 500 a 1.000 mg por día pueden ayudar en el tratamiento de alcoholismo.

Los requerimientos de Vitamina C pueden ser mayores cuando hay medicalización.  En la fichas médicas es posible advertir que los anticonceptivos orales disminuyen los niveles de vitamina C en las usuarias por medio de la oxidación, presumiblemente por incremento de los niveles de ceruloplasmina. Los corticosteroides aumentan la oxidación. La calcitonina incrementa el nivel de utilización de la vitamina C. Los salicilatos inhiben su transporte activo, a través de la pared intestinal.  Las tetraciclinas inhiben el metabolismo celular y la reabsorción a partir de los túbulos renales. Por su parte, el ácido acetilsalicílico (Aspirina y otros), los barbitúricos y las tetraciclinas incrementan la excreción de vitamina C en la orina.

La biología comparada nos ilustra cuán deficitaria ha sido nuestra visión de la cantidad necesaria de ingesta de esta vitamina.  La mayoría de los animales sintetiza diariamente una considerable cantidad de vitamina C en proporción a su peso.  Todos los animales con los que se han experimentado hasta la fecha sintetizan entre los 7 (tortuga) y los 275 (ratón) mg por Kg de peso diario. En el caso de una cabra, por ejemplo de 68 kilos produce diariamente 13.000 mg (13 gramos) de vitamina C. Lo extraordinario, que en situación de estrés, la cabra puede llegar a producir hasta 39 gr, es decir 3 veces el quantum normal.

A los primates que viven como animales domésticos en zoológicos reciben unas dietas enriquecidas con vitaminas C en niveles del orden de 2 y 3,5 gramos diarios por cada 68 kilos de peso.  No deja de ser irónico que, mientras que nos preocupamos de darles a los primates en cautividad  grandes dosis diarias de vitamina C para mantenerlos en un óptimo estado de salud, nuestra medicina oficial que domina nuestras universidades y que influye en la autoridad sanitaria solo nos recomienden alrededor de 60 mg diarios, aunque los humanos estemos sometidos a cientos de veces a mayor estrés que nuestros parientes más próximos.

Por ello que científicos disidentes de la versión oficial de la medicina han sostenido que los niveles fijados por la FNB son suboptimales y se requieren niveles más altos para sostener la vida saludable.  Al mismo tiempo han desmistificado que el organismo rechazaría niveles de varios gramos diarios, especialmente si se utilizan la vitamina C como antioxidantes.

En su libro, Vitamin C, Hasnain Walji, PhD, sugiere dosis específicas.   Algunas de ellas:  Alergias: 1.000 a 5.000 mg diarios pueden inhibir la secreción de histaminas; Anemia: puede ser tratada dietariamente consumiendo 3.000 a 5.000 mg de vitamina C para ayudar al organismo a absorber el hierro.  Artritis: 1.000 a 5.000 mg diarios. Asma: 1.000 a 3.000 mg.  Así sucesivamente, el Dr. Walji postula consumir cantidades notablemente superiores a 1 gramo diario de esta substancia  alimentaria (con bioflavonoides) para la ateroesclerosis, bronquitis aguda, busrsitis (inflamación de las bolsas sinoviales), cáncer, cataratas, debilidad muscular, depresión, dermatitis, diabetes, drogas, edemas, embarazo, enfermedad de Crohn y de Parkinson, esterilidad masculina, estrés, fatiga, hepatitis, hipertensión, infecciones, inflamaciones, menopausia, próstata, quemaduras, resfriado y SIDA.  Recientemente, la Fundación Internacional Rath ha sugerido el uso de la vitamina C para el SARS, más conocida como neumonía atípica o para combatir cualquier otro virus.

Linus Pauling, a la edad de 90 años consumía  17.000 mg diarios, nivel que según sus cálculos los antiguos hombres y primates solían tomar cantidades semejantes.

Igualmente el Dr. Irwin Stone, un bioquímico que es autoridad en vitamina C, contaba en 1967 que en los pasados últimos 10 años había consumido al menos 3 a 5 gramos diarios consistentemente, cantidad que estimaba debía ser el quantum de consumo optimal bajo condiciones de no-estrés.   En ese mismo intervalo, bajo condiciones de extremo estrés, este científico también había ingerido alrededor de 20 a 40 gr por día durante varios meses, con motivo de su convalecencia de un grave accidente automovilístico.  Durante esa década no había sufrido de enfermedad alguna, ni siquiera un simple resfriado.

¿Hay alguna evidencia que la vitamina C tenga efectos adversos?

De ninguna manera.  Por el contrario, un acontecimiento extraordinario probó masivamente los atributos de la vitamina.  El mayor experimento en salud pública jamás antes realizado en la historia de la medicina aconteció espontáneamente en los EE.UU en los años 70s.  El Dr. Hasnain Walji, en uno de sus trabajos registra el hecho de que en la década de los 70s, que siguió inmediatamente a la publicación del libro del Dr.  Pauling sobre la relación de la vitamina C y el resfrío y la influenza, el consumo de la vitamina C experimentó un incremento  del 300%, trayendo aparejada un descenso notable de un 30% de la mortalidad por enfermedades cardíacas en la población de ese país.   Este fenómeno de salud pública no ha sido visto nuevamente.

Sin embargo, desde la siguiente década, la vitamina C ha sido en forma intermitente e inmerecidamente culpada (¿intencionalidad?) de varios efectos adversos, generando mucha controversia sobre la seguridad del nutriente. Pero la mayoría de estas demandas ha sido desde sectores industriales farmacéuticos o influidos por éstos.  Esto es evidencia, si se tiene en cuenta cuánto es el monto de la ventas mundiales de las drogas que podrían verse afectadas si aumentara masivamente el consumo de la vitamina C natural (algunas ventas del año 2001, en miles de millones de dólares: antibióticos: 10.4;  reducidores del colesterol: 10.1;  drogas antiartríticas: 7.2;  antihipertensivos: 6.8;  antivirales: 4.1).

"La vitamina C tiene un orden bajo de toxicidad". "Solo en algunos individuos un gran consumo puede causar efectos adversos", ha declarado el Vice-Presidente de la Nutritional & Regulatory Affairs, Council for Responsible Nutrition de los EE.UU., John Hathcock, PhD, en "Safety of Vitamin and Mineral Supplements".  Todo parece indicar que el nivel de tolerancia del intestino puede ser de 10.000 mg por día o más, las cuales pueden tomarse en cuotas divididas.

Tres de los efectos más serios que se han atribuido a la vitamina C han sido un supuesto escorbuto condicionado, cálculos renales y el la destrucción de vitamina B12. Pero analizando los estudios que informaron en la relación entre la vitamina C y esos supuestos problemas de salud, Hathcock ha encontrado que no hay ninguna evidencia realmente clínica para apoyar la idea que la vitamina C sea responsable para cualquiera de estas condiciones.  Igualmente son descartables algunas quejas comunes respecto a la vitamina C, como dolor gastrointestinal, calambres, diarrea o náuseas. Cualquiera de estos  síntomas pueden desaparecer cuando se toma en forma amortiguada a lo largo del día o se ajusta a una  cuota individual dietaria de vitamina C, así como uno regula la ingestión de algún alimento, “un día si y otro no, un poco más, un poco menos”.

Recientemente, en un reporte de abril 2003, la Life Extensión Foundation de los EE.UU., organización dedicada a promover la salud natural en  ese país,  ha citado concluyentes informes pro vitamina C editados en las más importantes publicaciones especializadas del mundo:  Journal of the American Medical Association, The Lancet,  American Journal of Clinical Nutrition, Epidemiology, British Medical Journal, Journal of the American Society of Nephrology, Circulation,  Journal of the American College of Cardiology, Journal of Clinical Investigation y American Journal of Epidemiology.   Todas estas editoras han publicado estudios de alto valor científico que avalan los atributos  que hemos destacado para esta vitamina.

Por último, puede decirse que la vitamina C orgánica es segura ya que en su estado natural forma parte de los alimentos que la contienen. Los altos parámetros de seguridad de la industria alimentaria internacional (NOAEL y LOAEL) para esta vitamina así también lo confirman. El hecho que las plantas la producen para conservar su tersura y sus demás características organolépticas, justamente confirman también lo anterior, en este caso, desde el punto de vista de la naturaleza.

En definitiva, la vitamina C es un nutriente estratégico, que puede ayudar a mantener naturalmente nuestra salud, evitando la invasiva y costosa medicalización de nuestros tiempos.  La medicina oficial debe atender estas evidencias y a nuestra autoridad sanitaria le corresponde impulsar un vasto programa de difusión vitamínica.

Bibliografía:

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Irwin Stone. “The Natural History of Ascorbic Acid in the Evolution of the Mammals and Primates and Its Significance for Present Day Man”. 1972

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S.K. Gaby and V.N. Singh, "Vitamin C," – Vitamin Intake and Health: A Scientific Review, S.K. Gaby, A. Bendich, V. Singh and L. Machlin (eds.) Marcel Dekker, N.Y. 1991 p. 103-1043.

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Matthias Rath, M.D.  “Cancer and Infectious Diseases”.

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Matthias Rath M.D. and Linus Pauling Ph.D.   “Solution to the Puzzle of Human Cardiovascular Disease: Its Primary Cause is Ascorbate defiency, leading to the deposition of lipoprotein(a) and fibrinogen / fibrin in the vascular wall”.  1991.


El otro lado del SARS.
El pánico sobre la lógica

Por Luis Valenzuela
Mayo 2003
iesnchile@yahoo.com
[Publicado por "La Nación". 08-may-2003]

Junto con el horror de la guerra, nos ha impresionado la cobertura mediática que se le ha dado al llamado Síndrome Respiratorio Agudo Severo, conocido por sus siglas en inglés como SARS, una neumonía atípica posiblemente causada por un coronavirus. Este escenario tan alarmista podría sólo ser comparado con los mejores tiempos del llamado VIH.

Según reportes oficiales de la OMS, en seis meses se habrían infectado de esta neumonía cerca de 5.500 individuos, con alrededor de 353 casos letales en todo en mundo. Su origen estaría situado en Guangdong, una provincia del sur de China, sí no en Hanoi. Durante todo este tiempo, la cobertura dado al fenómeno ha sido tal, que ha traspasado el ámbito propio de la medicina. Han contribuido medidas inusitadas de la OMS y otras medidas sanitarias extremas adoptadas en: Vietnam, China, EE.UU., Singapur, Japón, España, Filipinas, Arabia Saudita, Bulgaria, Nueva Zelandia y Taiwan. En suma el virus aparece diseminado por todo el mundo bajo una estela de horror.

La alarma ha traspasado los ámbitos propios de la salud. En el período tratado, la bolsa de Hong Kong se ha desplomado varias veces. Una industria aérea ya deprimida, ha visto reducidos aún más sus vuelos y pasajeros a y desde los núcleos más afectados por el SARS. Empresas tecnológicas como Intel, Motorola y otras han cancelados proyectos en Oriente. Incluso, la OMS, contagiada con el alarmismo desatado por ella misma, recomendó NO VIAJAR al menos a Hong Kong y a Toronto, el centro comercial y cultural más importante de Canadá, que en huron, su lenguaje nativo, significa justamente "punto de encuentro".
Igualmente, la OMS en un despliegue de recursos increíble tiene todavía trabajando al menos 11 laboratorios en la identificación del virus, entre los cuales ya se habría consensuado que el causante SARS sería un virus de la familia Coronaviridae. Es sorprendente también que el organismo de salud más importante del mundo no haya insinuado hasta la fecha siquiera medidas profilácticas no farmacéuticas como consumir cuotas extras de Vitamina C natural dirigidas a reducir el riesgo de contagio.

Este escenario obviamente ha producido las aprehensiones normales del público, quien se ha lanzado hacia la medicalización - a decir de un economista, elasticidad de la salud farmaceuticada -, preocupando a las autoridades sanitarias de todos los países, proporcionando tiraje extra a la prensa mundial y una industria trabajando a pleno vapor para presentar el test, la droga y la vacuna, específicos al más corto plazo posible. A decir de un ex Subsecretario de Salud y ex Director del ISP, ensamblados todos los elementos en una cierta secuencia han desatado una especie "terrorismo sanitario", macabramente bien urdido.

Las claves del fenómeno

La presentación del SARS ante la prensa mundial y al público ha sido rodeada por un halo de fascinación, secuencia fílmica, terror y misterio, nos hace sospechar de una manipulación de consecuencias impredecibles. Veamos cuatro parámetros que pueden ser claves.

Verdadera dimensión del problema. En contraste del escenario antes descrito, comparto la prudencia y el llamando de atención realizados por científicos de diferentes especialidades:

- Dr. Carlos Maggi, miembro de la Sociedad de Infectología de Chile. Recientemente subrayó ante la prensa que ante el brote y alerta mundial de la llamada neumonía asiática no se debe dejar de lado la prevención de los casos tradicionales, en especial si se considera que el año 2000 más de 4 mil personas murieron en Chile por alguna variante de neumonía.
- Dra. Carol Bellamy de la UNICEF. Compara el SARS con la Malaria que "mata a un niño cada 30 segundos en África, sigue siendo la amenaza más grande para mujeres embarazadas y para los recién nacidos.", es decir alrededor de 3.000 muertes por día sólo en Africa.
- Dr. Leo Rebello, PhD, presidente desde 1989 del Indian Council of Natural Medicine and Research de la India, postulado al Premio Nobel de Medicina 2003. En un artículo "Injustificado pánico de SARS" ha formulado tres preguntas claves: "¿Cómo puede llamarse SARS una epidemia, si causa menos de 5 muertes por día?, ¿Qué se dice de aproximadamente 250,000 muertes que ocurren diariamente de otras enfermedades y causas?, ¿Y qué sobre las víctimas de guerra directas e indirectas?"
- Dr. Ron Law, Director ejecutivo de la National Nutritional Foods Association de Nueva Zelandia, especialista en salud pública. Cita diversas estadísticas que demuestran a su juicio la irracional respuesta al SARS, alguna de ellas:
    1.888.700 muertos por año por afecciones respiratorias en China;
    20.000 muertes por año ocasionadas por la influenza en los EE.UU;
    6,3 millones casos anuales letales por cáncer;
    1,2 m por hepatitis; 3,0 m por tuberculosis;
    7,2 m de muertes por problemas coronarios en el mundo.
En suma, menos de 2 casos fatales de SARS por día contra 96.400 muertes producidas por las 10 más prevalecientes causas de muerte en el mundo.

Dado estos hechos, ¿por qué entonces el pánico se ha situado sobre la lógica? Otras tres claves lo explican.

Desprestigio chino. Con gran habilidad, la OMS ha ejercido diversas presiones al gobierno chino por su falta de trasparencia y eficacia. China y su tradicional medicina pierde imagen en gran parte por sus propios habitantes urbanos, quienes aparecen con mascarillas hasta en lugares abiertos, donde no hay ninguna posibilidad de contagio. Un Ministro de Sanidad el Alcalde de Pekín renuncian. En el primer cargo se designa Wu Yi, calificada "la mujer de hierro" de Pekín. En Beijing, capital de China, la situación se vuelve cada día más caótica: ya hay nueve mil personas en cuarentena, la policía revisa los autos en busca de ciudadanos con síntomas de SARS y varias provincias prohibieron el tránsito desde la ciudad. "Temporalmente cerrado", "Acaba de ser desinfectado", "Máscaras agotadas", son letreros habituales que se ven en todas partes. Se cierran las fronteras con Nepal para evitar que el SARS llegue al Tíbet, una de las zonas turísticas más importantes de China.
Con todo, cualquiera puede pensar que lo sucedido a China era impensable. El gran pasado de su famosa y eficaz herbología y acupuntura tradicional hoy se muestran ineficientes y doblegados frente a los parámetros de la medicina occidental y oficial de la OMS. En definitiva, una situación como esta, bien podría desestabilizar peligrosamente a China o a cualquier sistema político o producir una depresión económica incontrolable. ¿Objetivos?

Tratamientos farmacológicos, una expectativa de mercado. La farmacéutica ya tendría la "cura". Según ha trascendido, se estarían probando 16 fármacos antisida, 13 medicamentos que hoy se usan contra el herpes, 7 antigripales, así como otros 7 interferones, estos últimos apoyados por Frederick Hayden, un investigador de la Universidad de Virginia, quien ha afirmado que inhalados han demostrado bloquear la infección de algunos coronavirus, aunque antes hayan sido abandonados por la irritación que causaban. Todas extensiones inaceptables de actuales drogas específicas. También se estarían analizando otras 30 drogas - aún no aprobadas - y destinadas a procesos virales.
La molécula más promovida hasta la fecha ha sido la ribavirina, droga comercialmente deprimida en los últimos años.
El mercado mundial de los retrovirales y antivirales tradicionales fue calculado en 2.572 millones de dólares para el año 2001 por el National Institute for Health Care Management de los EE.UU. Frente a los medicamentos retrovirales, que presentaron un crecimiento espectacular del 21 % entre el 2000/01, los antivirales típicos lo hicieron con la más baja tasa de la industria y no alcanzó el 3%, sin considerar el Cipro anti-antrax, "negocio del miedo" que salvó a la Bayer de la quiebra después del fatídico 11 de setiembre. Un menguado 2,5% de los antivirales frente a una industria que crece del orden del 17,1% da a pensar que este segmento farmacéutico necesitaba un "respiro".

Centroides distractores. Para algunos observadores ha sido demasiado coincidente que la aparición y propagación mediática del SARS haya corrido en estricta simetría con conflicto irakí. Al menos así lo piensa Dr. Leonard Horowitz, quien ha manifestado que el principal sospechoso del desarrollo de la extrema alarma pública desplegada alrededor del SARS no puede ser otro que la propia industria farmacéutica, su principal beneficiaria.
Por su parte, el médico alemán Dr. Matthias Rath ha denunciado, con anuncios a página entera en los principales diarios del mundo a la farmacéutica, a la industria armamentista y la petroquímica como instigadores de la invasión a Irak.
Lo anterior podría explicar la sobrerreacción de la OMS, que a decir de muchos críticos ha llegado a constituirse en un organismo influido por la farmacéutica.
Con ambos eventos, la población giró su vista muchas veces desde las atrocidades de la guerra hacia un virus que comenzaba a mostrar una conducta "espantosa".
Dos centroides de atención equidistantes - una especie de huevo con dos yemas - una inteligente estrategia de guerra y además con dividendos comerciales!!

El sistema inmune humano posee efectivas defensas contra cualquier virus.

Para los que practican con éxito sistemas naturales de salud en diferentes partes del mundo, los virus no constituyen un problema, ni grave ni insalvable, en la mayoría de los casos. Los virus son entidades nanométricas que contienen material genético rodeados por una envoltura proteica capaces de penetrar las células e incluso las bacterias. Ellos han estado todo el tiempo en este planeta, probablemente antes que cualquier ser vivo, antes que las bacterias. En la evolución de las especies, siempre han mutado. Cada cierto megaintérvalo, "empujan" verdaderos saltos en la evolución de las especies. Pero, un sistema inmune nutrido adecuadamente es capaz de resistir la acción de los virus y proteger al cuerpo humano y a los animales, como un buen suelo sano protege a las plantas. Si postulamos la no contaminación del medio ambiente con CO2, xenoestrógenos, pesticidas (fármacos agrícolas) y otros agresores, también debemos postular nada de fármacos preventivos y agresores que devastan las glándulas y órganos del cuerpo. Más aún, cuando un nutrido sistema inmune se defiende bien - sin fármacos - de un ataque viral, todo el biosistema del ser humano se beneficia, el sistema inmune madura y se fortalece, ha "capitalizado" salud.

Por ello, el grupo de científicos encabezado por el Dr. Rath se encuentra advirtiendo en todo el mundo que "la histeria mundial, promovida por los medios alrededor del SARS no tiene nada que ver con el verdadero peligro de esta epidemia. La epidemia SARS es simplemente una enfermedad viral que, como cualquier otra enfermedad viral, puede ser en gran medida contenida y prevenida mediante cantidades óptimas de ascorbato (vitamina C) y algunas otras moléculas naturales. Pero estas moléculas no son patentables y por lo tanto no se promueven. Sin embargo, lo que sí se promueve es el temor en todo el mundo a una epidemia misteriosa, y ese temor sirve sólo al cártel: conduce las mentes de las personas a una dependencia de la industria farmacéutica."

"En vez de crear un temor misterioso que sólo sirve a grupos de interés especiales, los políticos de la salud, profesionales de la salud y la gente deberían ayudar a educar a los demás sobre los medios naturales disponibles ahora mismo para controlar el SARS y otros problemas de salud."

Nos complace haber podido verificar en cientos de sitios especializados en los dos últimos años que una impresionante cantidad de científicos, médicos, bioquímicos y biólogos moleculares comparten la postulación que hace el Dr. Rath del rol eficaz de la Vitamina C, tanto para el funcionamiento del sistema inmune como para el tratamiento no farmacéutico de las llamadas "enfermedades crónicas".

Las sospechas de un evento manipulado como el que tenemos, debe mover a la cautela a los funcionarios sanitarios, que desafortunadamente en el pasado han sobrereaccionado ante situaciones menores y no han adoptado medidas ejemplares cuando ha habido severas transgresiones farmacéuticas. Con medidas preventivas oportunas y racionales, evitaremos un gasto innecesario al país por concepto de las tres áreas de negocios que la industria farmacéutica pone en escena en estos casos, los tests víricos, los fármacos antivirales que siempre implican secuelas conocidas y las discutidas vacunas antivirales, todos bajo el control de las multinacionales. Más aún, la autoridad sanitaria de nuestro país debe aprovechar esta oportunidad de fomentar el consumo de alimentos estratégicos, como los cítricos y suplementos naturales ricos en Vitamina C y otros nutrimentos naturales que realmente habilitan nuestro sistema inmune, que hace innecesarios tratamientos con fármacos de alto costo.


Las enfermedades no se
heredan, se inventan ...

Por Luis Valenzuela
Enero 2003
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com

Recién comenzado el 2003, la British Medical Journal - BMJ1, prestigiosa revista británica, impactó a los lectores denunciando que los grupos farmacéuticos "crean" enfermedades para alojar sus productos en el mercado. En su edición, pormenoriza el itinerario de cómo, connotados  consorcios han tratado de introducir en los círculos médicos el concepto de la disfunción sexual femenina. El autor, Ray Moynihan, acusa duramente a "investigadores con fuertes vínculos con las compañías de drogas" de estar manipulando una nueva categoría de enfermedad con el propósito de desarrollar nuevas drogas.

Moynihan devela que desde 1997, un cierto itinerario ha sido empleado para favorecer terapias y medicamentos, con patrocinios de eventos de expertos, publicitando estudios con autores estrechamente relacionados a los consorcios, financiamiento de organizaciones de pacientes, institutos de investigación, obsequios. En definitiva, un marketing que manipula la colocación de productos mediante la categorización a enfermedad de cualquier señal biológica comercializable.

Cierto es que la industria farmacéutica ha estado sujeta a fuertes críticas, provenientes de todos los sectores.  No sólo críticas ideológicas al megavolumen de su venta (300 mil millones de dólares) y a la mayor rentabilidad sectorial del mundo (17%)2.  Más importantes aún, son las críticas que  hace el naturismo de la ineficacia y de los efectos en cascada de los medicamentos químicos y de que la sobremedicación perpetúa una "cultura del fármaco", que protege la rentabilidad de una industria de las enfermedades sin favorecer a los consumidores.

Para ver lo que pasa en ese sector, basta explorar el 2002, el año de las grandes fusiones.  En realidad, todo el año fue sumamente nutrido por eventos farmacéuticos que revistieron características de alarma pública; dentro de los hechos más preocupantes que a los consumidores les interesa y que puede ser útil destacar:

En cuanto a los problemas sexuales de la mujer, años atrás, la principal publicación médica norteamericana JAMA fue sorprendida al publicar un ensayo1-5, conteniendo la inexacta prevalencia de la disfunción femenina (43%), que hasta el día de hoy ha sido referenciada erróneamente por los urologistas; posteriormente, trascendió que dos autores de la investigación estaban relacionados con la Pfizer, titular del famoso VIAGRA, la “píldora azul” (venta mundial 2002: 1,5 mil millones de dólares).

Por ello, que los medios especializados de la medicina están tratando de blindar su independencia, impidiendo que en sus páginas se publiquen estudios financiados por las farmacéuticas o cuyos autores mantengan relaciones con ellas.  De hecho, las principales revistas médicas lograron establecer un protocolo para protegerse de estudios tendenciosos de la industria, acuerdo que selló el International Committee Medical Journal del 2001, en el que participan hoy más de 500 publicaciones médicas de todo el mundo6.

La “creación de nuevas enfermedades” está muy relacionada con la llamada “medicalización”7.  La medicalización ha sido brillantemente definida como “injerencia abusiva de la medicina en la vida cotidiana” por el Dr. Andrew Segura8. El fenómeno ha tenido lugar en nuestra sociedad en las últimas décadas; al fracasar la medicina farmacológica en el tratamiento de las “enfermedades crónicas”, la industria ha debido migrar hacia el “mercado de las personas sanas”.

Así ha comenzado la construcción de una nueva oferta de nuevos fármacos para nuevas enfermedades, cuyas definiciones se intentan obtener de la ingenua comunidad científica. Haciendo sentir enfermas a las personas sanas, se da lugar a la intrusiva medicalización; por lo general, se vale de su aliado el miedo intrusivo a la "enfermedad" que despierta el marketing, muchas veces gestado en la propia consulta médica.

A decir del Dr. Segura, la medicalización ha invadido el terreno de lucrativas debilidades humanas - menopausia, osteoporosis, colesterol, hipertensión y otras - incluyendo las funciones sexuales masculinas y femeninas; así, el Viagra aparece como el modelo supremo de la medicalización moderna, cuya fuerza hace que ya se hable de la “píldora rosada”.

Todo lo dicho me ha hace recordar a  uno de los precursores más preclaros del naturalismo contemporáneo, Don Manuel Lezaeta Acharán, quién ya a mediados de los 50s postulaba que  "no existen las enfermedades, sólo existen los enfermos".  Esta visionaria concepción implicaría que existe una solución para todas las enfermedades crónicas, agudas y emergentes o enfermedades de las personas sanas, para desazón de la farmacéutica, que se ha nutrido en gran parte de  la medicalización de las personas sanas en el siglo pasado, y cuyos  padecimientos posibles pueden ser encarados de un modo diferente al farmacológico, ajustes en el estilo de vida, purificación dietaria, suplementos nutricionales, ejercicios, meditación, etc.  Tal vez haya que buscar mejor en la medicina de la naturaleza y, más allá de la lotería genética. A los consumidores  nos corresponde sacudirnos de la ilusión y promove
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Referencias:
1 Ray Moynihan. The making of a disease: female sexual dysfunction , January 4, 2003. http://bmj.com/cgi/reprint/326/7379/45.pdf,
2 Hjelt, P. "Las mayores corporaciones del mundo", en Fortune, 23/7/01, p. 144.
   Grupo de Acción Sobre Erosión, Tecnología y Concentración. Globalización, S.A. Concentración del poder corporativo: la agenda olvidada. Dic.2001.
3 Los dos spots comerciales usan la imagen de la famosa  patinadora estadounidense Dorothy Hamill.  La secuencia en una primera instancia abre el telón; la deportista estadounidense habla acerca de una enfermedad. Se cierra el telón. Vuelve a aparecer la misma atleta —en el mismo escenario, con la misma música de fondo…— y habla de un medicamento que, curiosamente, sirve para tratar la patología de la que había hablado anteriormente. The Wall Street Journal, 19-Nov-2002.
4 El Mostrador.  8-Jul- 2002.  El Mundo. 8-Jul- 2002.  http://www.elmundo.es/elmundosalud/2002/07/08/medicina/1026126402.html
5 Laumann E, Paik A, Rosen R. Sexual dysfunction in the United States: prevalence and predictors.  JAMA 1999;281:537­44.              http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=retrieve&db=pubmed&list_uids=10022110&dopt=Abstract
6 Entre las cuales se encuentran The New England Journal of Medicine, BMJ, The Lancet, Annals of Internal Medicine, The Journal of the American Medical Association, etc., algunas de las doce que además formarían posteriormente un supercomité de protección farmacéutica. El Mundo, 06-ago/10-sep-2001.
7 Concepto introducido en 1976, en Nemesis Medica por el  Dr. Ivan Illich.
8 Profesor de Salud Pública de la Universidad de Barcelona .  Artículo publicado en El País. 2-jul-2002.


Naturopatía, camino
de la autocuración.

Por Luis Valenzuela
Marzo 2003
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com

Hoy, no basta una medicina para sanarse.  Más, debemos reconocer que la medicina farmacológica ha fracasado para tratar los problemas de la salud más difundidos, las llamadas “enfermedades crónicas.  Todas las afecciones crónicas, mal tratadas por la farmacéutica, como la diabetes, el cáncer, la artritis reumática, entre otras, ciertamente tienen una solución fuera del ámbito de la medicina alopática.

El colapso de la medicina oficial

En los últimos 50 años de medicina extremadamente invasiva, se han acumulado varios errores médicos significativos del equivocado enfoque de la medicina alopática.  La vasectomía es innecesaria e inconveniente, igualmente lo son las extirpaciones de apéndice, del baso o de las admígdalas.  Dentro de estos desaciertos, en el 2002 se demostró el fracaso mundial del tratamiento hormonal menopáusico.

En nuestros días, la medicina natural del Dr. Matthias Rath plantea que toda la industria milimillonaria erigida en torno a los trastornos  cardiovasculares está simplemente de más;  las cardiopatías, incluyendo en ellas las arritmias, la arterioesclerosisis, la hipertensión, la insuficiencia cardíaca e incluso el exceso de LDL colesterol, al igual que otras enfermedades de principios del siglo XX, todas tienen una base común, la carencia de ciertos nutrientes, en especial los formadores del buen colágeno, como la Vitamina C y al menos dos aminoácidos; en otras palabras, un déficit en el proceso metabólico de las células.

Farmacéutica y “medicalización·

Los intereses farmacéuticos son grandes; sólo los fármacos (Lipitor, Zocor, Pravachor, Tricor y otros) dirigidos a reducir el colesterol representaron en el 2001 una venta de más de 10.000 millones de dólares; con estas cifras es comprensible que la industria fomente la teoría oficial de la medicina respecto a la relación entre colesterol y disfunción cardíaca. Igualmente, toma cuerpo en sectores científicos la propuesta que el SIDA, contra la influyente teoría oficial farmacéutica,  no sea de origen viral, sino que nutricional.  La farmacéutica se preserva gracias que tiene el poder de invadir toda esfera de influencia; tiene la habilidad para que  su actividad y sus productos aparenten fundamentos científicos; para ello se vale del financiamiento de estudios de  los institutos oficiales, universitarias y de  muchos  investigadores privados que envían sus trabajos a las revistas médicas de distribución mundial.  En los últimos años, se nota esa presencia pesada hasta en los organismos mundiales como la OMS, la FAO y la OPS.  Desde los enclaves farmacéuticos se desprestigian a los productos naturales y a las terapia alternativas o complementarias y en todas partes se exigen a las autoridades sanitarias regulaciones y restricciones. Así, en todas partes, se ha zanjado los campos de competencias, mientras la industria farmacéutica le interesa el mercado de las enfermedades, el naturismo se ocupa de la salud.

Hoy se habla fuerte de “medicalización· como uno de los grandes aspectos problemáticos de la medicina moderna.  Medicalización es simplemente la excesiva intrusión con fármacos en la vida cotidiana de las personas sanas.

La farmacéutica tuvo una tremenda influencia en el siglo XX, aún la tiene, pero en declinación. Ha surgido una poderosa crítica científica.  Recientemente,  William Clay de la División de Alimentos y Nutrición de la FAO ha debido reconocer que “durante mucho tiempo se han ignorado los aspectos nutricionales” y que la “atención se dirigía siempre a los tratamientos farmacológicos", con el mensaje  de  'Tome dos pastillas después de las comidas', pero olvidándose siempre de realizar ajustes alimentarios.

Mas rápidamente, el consumidor, cansado de la insatisfacción que les producía las complejas píldoras farmacológicas y los falsos diagnósticos, se ha volcado hacia la naturopatía.

El cambio del consumidor

En el proceso de cambio de modelos, el consumidor va pasando por tres fases:

Primero, con el resabio de la poderosa cultura farmacéutica, el consumidor aún acude a la naturopatía en busca de un “producto mágico”, que reúna en sí mismo atributos de efectos rápido y efectivo que alivie su malestar.

Segundo, comienza por comprender que gran parte de las afecciones tiene su origen en carencia de algún nutriente o varios de ellos. Por lo general vitaminas, minerales u otros nutrientes esenciales; en esta etapa, se recuerdan los errores de la medicina moderna cometidos en primera mitad del siglo pasado cuando le atribuyó otras causas al escorbuto, al beriberi y la pelagra, que la insuficiencia de vitaminas B1, B3 y C, respectivamente.

Tercero, se comprende que el sustrato carencial tiene su origen en las transgresiones cotidianas, alimentación excesivamente carnívora y uso extensivo de alimentos procesados; la manera de superar el problema crónico, además de adecuados suplementos nutricionales, alimentarios y herbales, es necesario realizar ajustes en el estilo de vida y que estos sean  cabalmente sostenibles en el tiempo.

Es en la última etapa, cuando la naturopatía logra sus máximos resultados. Cuando el afectado está dispuesto a realizar personalmente los esfuerzos necesarios, el profesional naturópata puede conducir las 3 fases de la autocuración naturopática.  Primero, son necesarios varios días se seguir una rigurosa desintoxicación, que generalmente está asociada a acumulaciones tóxicas de consumo pasados de fármacos y de la alimentación malsana; puede realizarse desde un completo ayuno o bien la alimentación es en base exclusiva a frutas crudas, por lo general dura tres días.   En esta etapa y la que sigue, se aplican las técnicas hidroterápicas, para derivar las fiebres internas del organismo congestionado por la “enfermedad” hacia fuera del cuerpo.  La segunda fase, se mantiene la alimentación estrictamente crudívora, pero agregando las hortalizas, semillas, germinados y ensaladas; por lo general, esta etapa de transición dura otros tres días; al final de este proceso,  el organismo  ya ha podido despertar sus propios mecanismos de defensa o de reparación, es decir de autocuración.  En la tercera etapa, de consolidación, se puede agregar gradualmente el agradable aporte de la cocina vegetariana, con uso de alimentos cocinados, agregando los cereales,  las leguminosas guisadas y el uso moderado de las sabias especias, hierbas de apoyo y suplementos alimentarios o fitoterapia.

Aquí, en el estadio de consolidación todas las modalidades terapéuticas alternativas y complementarias  que guían al cuerpo humano hacia su estado original de "integridad" pueden ser aplicadas según preferencias individuales.

La practica naturopática

Cuando aparece la “enfermedad”, los naturópatas dicen que la energía vital está forzada y el poder curativo inherente se bloquea.  Por ello que todos los esfuerzos naturopáticos son dirigidos inicialmente a desbloquear el poder curativo.  Cuando este se logra, hay que mantenerlo.  La dieta vegetariana va justamente dirigida a ese propósito.  La dieta vegetariana, asociada al tratamiento naturópata y las técnicas naturales logran paulatinamente, que todas las células de un organismo vuelven a trabajan como una unidad funcional para el bien del organismo, y de la misma manera el organismo trabaja para el beneficio de las células constituyentes y elimina los productos de desecho.

Si el “paciente”  hace caso omiso del llamado del cuerpo y no emprende las medidas correctivas y se termina confiando de un fármaco presentando como milagroso por la farmacéutica,  se mantendrá en la  cascada medicamentaria.  Si por el contrario, al incrementar nuestro capital de salud estamos invirtiendo, y representa la más alta rentabilidad conocida tanto en el presente como a futuro.  Esto es, si el “paciente” se cura y decide sustentar un nuevo estilo de vida, entrará de lleno al camino de la “autocuración”.

El “autochequeo” de los signos naturales

Si por ejemplo emprende el camino vegetariano, después de un cierto tiempo comprobará una positiva mayor sensibilidad de sus propios procesos fisiológicos.  Ese será  el momento de incorporar un “método de autochequeo”  - estado iridiológico, examen de la piel, lengua, acumulación adiposa, calidad capilar, ritmos del sueño y de la digestión, pensamientos recurrentes, interacción ambiental, control de estrés y percepción de bienestar - que le será de gran ayuda al realizar ajustes cada cierto tiempo de los tipos de alimentos que debe privilegiar o sustituir. Aunque el autochequeo no excluye ni evita la consulta médica cuando aparecen dudas o se requiere un diagnóstico más preciso; esta práctica es tan necesaria como conveniente, porque fomenta la sensibilidad del vegetariano.  El autochequeo debe practicarse aunque exista  en ciertos sectores propensión profesional a subestimarla.

La naturopatía, también le permitirá darse cuenta de las transgresiones siempre posibles que afectan nuestra salud diaria y realizar las rectificaciones correspondientes; cambiar la ruta de una calle extremadamente contaminada, añadir algunos minutos a la introspección o meditación, practicar alguna disciplina respiratoria, técnica hidroterápica, exponerse algo al sol, son algunas de tantas acciones que podrá emprender para facilitar las funciones de defensa y autoregeneradoras propias del cuerpo.

Con todo, llegado el momento, el vegetariano o quien asuma un gran compromiso consigo mismo, recibirá la ayuda de la naturopatía como un auténtico camino a la autocuración.  Así, nada sustituirá los atributos curativos que todos poseemos.


A propósito de la leche.
¿Alimento o Veneno?

Por Luis Valenzuela (*)
Enero 19, 2003
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com
[Publicado por "El Mostrador", diario electrónico chileno.  ]

Cuán atrasada está la discusión científica en Chile, que basta se levante un postulado disidente para que la polvareda sepulte valiosas ideas emergentes.  Ha sucedido  en los pasados días con el tema de la leche, después de un informe trascendido, algo crítico sobre el  consumo de la leche en los niños. Ahora, es el propio Presidente de la República el que interviene algo precipitadamente, y lamentablemente ratifica criterios agotados en la materia, que no es de su dominio y, ahogue el incipiente análisis público.

No es primera vez que tales desajustes surgen en las mismas bases del MINSAL.  En los últimos años hemos visto un Ministro comiendo huevos, un Subsecretario  degustado una hamburguesa McDonald frente a la las cámaras televisivas, un ministerio celebrando aniversarios de instituciones inexistentes. Más atrás, a comienzos de año, el MINSAL mediante un par cuerpos normativos traspasó al rubro farmacéutico todas las hierbas, plantas y frutas usadas ancestralmente para la salud, al catalogar a toda especie vegetal que crece en nuestro país como fitofármaco, un verdadero "regalo" a esa industria en menoscabo a sus auténticos promotores naturistas.  Una Directora del ISP sacando del mercado la espirulina, un producto natural de la estadounidense GNC, que le valió una crítica nota de prensa de la CNN en su oportunidad. Los consumidores más perspicaces tampoco han olvidado la sorpresiva y breve campaña pro-leche que hace algunas semanas se había gestado en los medios que aunque sin "pie de firma" se mostraba a connotados artistas nacionales promoviendo el consumo de este producto, adelantando que algo pasaba en el trasfondo.

Inmediatamente producida la alarma pública, también algunos dirigentes alopáticos del Colegio Médico - en oposición a los funcionarios del  MINSAL - se alinearon con el consumo de los lácteos y enarbolando sus banderas posaron para la prensa degustando  un vaso de leche.

Todo esto revela el alto contenido ideológico y no científico de cómo se está manejando la salud en nuestro país desde ya hace muchos años.

Aunque los reiterados cambios de timón de ese ministerio no constituyan novedad, el tema de la leche requiere una reflexión especial y pública.  El tema no está agotado por un simple informe o por lo que diga un Presidente de la República. Y a pesar que tenga connotación política, pero de política sanitaria, el tema debe debatirse de frente a la opinión pública.  Los asuntos de salud deben definitivamente trasparentarse, más si el tema todavía es aún controvertido  por sectores que no creen en la utilidad humana de esta secreción bobina.

Entre los que rechazan el uso de los lácteos en el consumo humano se encuentra el Comité de Médicos por una Medicina Responsable de los EE.UU. (PCRM).  En uno de sus documentos1, la PCRM menciona 8 razones para eliminar el consumo de lácteos de su dieta, que en estos días es muy útil revisar.

1. Osteoporosis.  Usualmente, la leche es presentada eficaz para prevenir la osteoporosis; sin embargo estudios clínicos muestran lo contrario.  Un estudio de largo plazo (12 años) realizado por un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard2 que abarcó una muestra de 75.000 mujeres, mostró de manera irrefutable que el incremento del consumo de leche no produce un efecto protectivo de los riesgos de fracturas óseas.  De hecho, el incremento del consumo lácteo se correlaciona justamente con un efecto contrario al efecto protector buscado.  En cambio, el consumidor si puede efectivamente disminuir el riego de osteoporosis reduciendo la ingesta de sal y proteínas animales y aumentando el consumo de vegetales de hojas verdes y leguminosas e incrementado las frutas y los ejercicios corporales.

2. Problemas cardiovasculares.  Los lácteos contribuyen con cantidades significativas de colesterol y grasas a la dieta.  Estas substancias constituyen importantes factores causales de problemas crónicos cardiovasculares que padecen importantes sectores de la población.  Una dieta vegetariana, que elimine los lácteos en combinación con ejercicio moderado, buenos hábitos y administración del estrés puede no sólo prevenir problemas cardíacos sino  también revertirlos3.

3. Cáncer. Varios tipos de cáncer, como el cáncer de ovario,  han sido asociados al consumo de lácteos. La lactosa contenida en la leche es descompuesta en otro tipo de azúcar llamada galactosa; a su vez esta última es desagregada por enzimas convirtiéndola en glucosa en el hígado.  De acuerdo a otro estudio de Harvard4, cuando el consumo lácteo excede la capacidad de nuestras enzimas para desagregar los sacáridos de la leche pueden acumularse en la sangre y puede afectar los ovarios de la mujer.  Igualmente, efectos de un consumo excesivo de lácteos han sido calificados como factores en otros cánceres como el de mamas y de la próstata.  Estos casos han sido asociados al factor llamado IGF-1 (en inglés insulin-like grrowth factor),  factor de división celular presente en  la leche5.

4. Diabetes. El tipo insulínico dependiente (Tipo 1) ha sido asociado a los productos lácteos.  Investigadores6 en 1992 encontraron que una proteína específica de la leche da inicio a una reacción autoinmune, la cual ha sido sospechosa de destruir las células productoras de insulina en el páncreas.

5. Intolerancia a la Latosa.  Un estudio publicado en 19997, mostró como la intolerancia está generalizada a la latosa en diversas poblaciones del mundo, que a veces alcanza a niveles hasta del 95% como es el caso de los asiáticos.   En Japón,  el consumo de leche animal no está socializado y en muchos círculos es incluso mal visto y su población es considerada como la más longeva del mundo.  Los síntomas de estrés gastrointestinal, diarreas y flatulencias ocurren porque esos individuos no poseen las enzimas que digieren el disacárido de la lactosa. Normalmente el enzima lactasa para separar la lactosa de la leche está presente sólo durante la lactancia

6. Vitamina D.  El consumo de leche puede no proveer una consistente y confiable fuente de vitamina D.  Muestreos sistemáticamente han permitido encontrar significativas variaciones  de la vitamina en la leche, tanto hasta 500 veces los niveles recomendados de ingesta como nula presencia de ella8.  La vitamina D  participa en lo que se denomina la “cadena del calcio”, por lo que es necesaria para fijar el calcio en el tejido óseo.  De allí, si falta  el calcio presente en la leche no se pueda captar y si sobra se eleva el riesgo tóxico.

7. Contaminación.  Hormonas sintéticas, como la reconmbinante hormona bobina  del crecimiento (rBGH de Monsanto, de uso prohibido en muchos países) son usadas para incrementar la producción de leche de las vacas5.  El promedio de incremento logrado del 20% genera perniciosos efectos en las glándulas mamarias, tanto que la extracción de una mayor frecuencia y volumen de leche les ocasiona –además de sufrimiento – mastitis o inflamación mamaria, lo cual evidentemente es tratado con antibióticos.  Además la presencia de esta rBGH en la sangre, de paso estimula la IGF-1, proteína que también producen, tanto bobinos como humanos, antes comentada y cuyo balance debe ser respetado; Monsanto, la empresa productora ha admitido que el IGF-1 se incrementa hasta 5 veces cuando se usa rBGH9. Todo o gran parte pasaría a la leche, residuos, de pus, sangre y antibióticos.  También pesticidas y otras drogas son contaminantes frecuentes de la leche.

8.  Salud de los niños.  Proteínas, azúcares, grasas saturadas presentes en la leche pueden poner en riesgo la salud de los niños y conducir al desarrollo  de problemas crónicos como obesidad, diabetes, formación de placas ateroescleróticas y afecciones cardiovasculares.  Adicionalmente, las reacciones alérgicas y la constipación10 son los efectos más comunes del consumo lácteo en los niños.  Lo que aporta la leche para los niños puede ser encontrado de forma más abundante, en una dieta saludable de granos, frutas y legumbres, que fuera de toda duda son las mejores fuentes nutricionales conocidas (vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, glúcidos y metabolitos).

La alternativa.  Un producto que está revolucionando el mundo de la dietética es la soja o soya, aún insuficientemente estudiada en Chile y que los naturistas conocen muy bien.  Haciéndole eco de los estudios disponibles, muchos pediatras nacionales ya están recomendando la leche de soya como sustituto a la leche de vaca y se muestran satisfechos del cambio producido.  La soya es un producto polifuncional más rico en calcio y otros minerales, vitaminas y aminoácidos que la leche bobina.  Posee las apreciadas isoflavonas en el mundo de la salud natural por su cualidad protectora de cánceres hormono-dependientes, como son el de mamas y el de próstata.  Rica en colina e inositol hacen de la soya un facilitador neuronal. El tofu o queso de soya es notablemente rico en ácido linolénico, uno de los más importantes ácidos grasos poliinsaturados. El miso (pasta) y la salsa de soya son buenas fuentes de vitamina B12. Además como no contiene lactosa es hipoalergénica, no contiene colesterol y sus parámetros nutricionales son muy bien asimilados.  En suma un desafío para nuestros institutos de alimentación y dietaria para crear un producto más útil y saludable como alternativa viable a la leche animal. Es una interesante propuesta para insertarlo en el Programa de Alimentación Complementaria del MINSAL, si sus profesionales puedan abordar sin presiones este producto.

Es útil recordar que por todo lo anterior, el Dr. Benjamín Spock (Tu Hijo, 50 millones de ejemplares, 38 idiomas), el más famoso pediatra del mundo, abandonado toda clase de prejuicios recomendó hace más de diez años atrás a las madres americanas una dieta sin lácteos para todos los niños sobre los dos años de edad.
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(*) Ingeniero.  Director Instituto Estudios Salud Natural de Chile – IESN Chile.
Referencias:
1. PCRM.  What’s Wrong with Dairy Product. Octubre 2002.
2. Feskanich D, Willet WC, Stampfer MJ, Colditz GA. Milk, dietary calcium, and bone fractures in women: a 12-year prospective study. Am J Public Health 1997;87:992-7.
3. Ornish D, Brown SE, Scherwitz LW, Billings JH, Armstrong WT, Ports TA. Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? Lancet 1990;336:129-33
4. Cramer DW, Harlow BL, Willet WC. Galactose consumption and metabolism in relation to the risk of ovarian cancer. Lancet 1989;2:66-71.
5. Outwater JL, Nicholson A, Barnard N. Dairy products and breast cancer: the IGF-1, estrogen, and bGH hypothesis. Medical Hypothesis 1997;48:453-61.
6. Karjalainen J, Martin JM, Knip M, et al. A bovine albumin peptide as a possible trigger of insulin-dependent diabetes mellitus. N Engl J Med 1992;327:302-7.
7. Bertron P, Barnard ND, Mills M. Racial bias in federal nutrition policy, part I: the public health implications of variations in lactase persistence. J Natl Med Assoc 1999;91:151-7.
8. Jacobus CH, Holick MF, Shao Q, et al. Hypervitaminosis D associated with drinking milk. N Engl J Med 1992;326(18):1173-7.
9. Mephan, T.B.  Safety of milk cows treated with bobine somatropin.  The Lancet, 19-nov-1994.  Vol 344, Pags 1445 - 1446.
10. Iacono G, Cavataio F, Montalto G, et al. Intolerance of cow’s milk and chronic constipation in children. N Engl J Med 1998;339(16):1100-4.


La salud, ¿una utopía? (I Parte)

[Publicado por "El Mostrador", Noviembre 20, 2002]

Si fomentamos la "enfermedad", el mejor plan de financiamiento social será siempre insuficiente, ya que no se ha tomado en cuenta la dinámica de este fenómeno. Tampoco se logrará equidad, porque permitirá que personas sanas subsidien a las que por sus hábitos nocivos se han enfermado, y que el estado los financie con fondos de toda la sociedad.

por  Luis Valenzuela*

Durante nuestra existencia vivimos en un cierto juego de satisfacción y carencias, equilibrios y respuestas. Estas respuestas varían según nuestros genomas, las transgresiones alimentarias incurridas y el estilo de vida. La salud nos parece un bien proximal, un estado al que nos podemos acercar aunque no perfectamente, quizás una utopía posible. Las alteraciones de nuestra salud originan ineludiblemente un costo biológico que no solo afecta nuestro capital de salud sino que se agrega como costo a toda la sociedad.

¿Por qué es necesario pensar algo más sobre la salud? En primer lugar, porque es un tema que nos toca en lo vital y relacionado con el ejercer o no un derecho constitucional, el derecho a la salud. Segundo, porque se ha propuesto a los chilenos una Reforma de la Salud (RS) dirigida a aumentar los servicios a las “enfermedades”, pero no a fomentar la salud. Aunque es una buena iniciativa, ha seguido un camino equivocado convirtiendo un tema nacional de largo plazo en una oportunidad para los más diversos intereses. Y en tercer lugar, porque somos un país pequeño donde nos cuesta reunir los recursos para financiar los "estados alterados de salud".
Por tantas razones, es incomprensible que una reforma tan importante no haya sido promovida inteligentemente. La RS ya ha pasado por dos etapas y administraciones ministeriales con estilos diferentes. El mismo AUGE está basado en un no muy bien explicado concepto de solidaridad social. Todo se ha confundido, en medio de críticas que han provenido de sectores corporativos los cuales piden que el nuevo sistema incorpore más "enfermedades", tendientes a maximizar la cobertura prestataria, o que se mejore la gestión.
No han sido los ministros de Salud los que han aportado mayor claridad. Tal vez por sesgo profesional, los últimos ministros, ambos médicos, han centrado el proyecto de reforma en el mero campo de las “enfermedades”, y no parecen desalentar las causas mismas de los problemas de salud.
Curiosamente, las mejores reflexiones sobre el tema han provenido de distinguidos profesionales fuera del sector de salud.
Entre éstos, notables son los aportes de Mauricio Jelvez en una columna en El Mostrador.cl, quien cree que una reforma en la salud debe ser centrada en las personas y marcar un punto de inflexión en la dinámica con que ha funcionado el sector desde hace varias décadas, y no suponer que los problemas y desafíos en salud se resuelven sólo desde la oferta, y por tanto, que todo se reduce en contar con más recursos para aumentar la producción en las prestaciones de salud".
Jelvez aporta conceptos esclarecedores, como los determinantes de la salud de la población, políticas públicas, saneamiento ambiental, sistemas de salud, recursos familiares y comunitarios, aspectos conductuales y biológicos. A estos, agreguemos los factores industriales de salud, los productos de una industria directamente relacionada con la salud, la industria farmacéutica (fármacos que enferman), los alimentos (alimentos sobreprocesados y con aditivos químicos) y la industria agroquímica (vegetales disminuidos nutricionalmente, semillas GM y biocidas).
El propio Presidente Lagos ha apuntado hacia una verdadera RS. En su estilo directo fijó ideas sobre el tema (Patio de los Naranjos, 21 de noviembre de 2001). Nos hizo pensar no en la "enfermedad" sino refocalizarnos desde un “punto de vista exactamente inverso: cómo hacemos para que la persona no vaya al médico”, “cómo hacemos para que la persona siga sana y no enferma”. A los médicos les recordó que la práctica profesional en la antigua China era tan ética que los médicos asumían el costo de los tratamientos cuando sus pacientes se enfermaban.
Por otra parte, algunos países europeos han abordado exitosamente el tema de salud pública. Recientemente nos hemos informado (BMJ, 12 de julio de 2002) de que el Ministerio de Sanidad de Holanda ha excluido varios fármacos de la protección sanitaria social, en virtud a que son “medicamentos de estilo de vida”. El método holandés no devuelve a los pacientes el dinero de tratamientos, cuando las alteraciones de salud son evitables. Esta doctrina de medicamentos de estilo de vida ha elevado a Holanda en una de las naciones de menor gasto en medicamentos innecesarios (con sólo un 2 por ciento de incremento anual contra un 10 por ciento del promedio europeo).
Lamentablemente, la versión final de la RS no contempló estas líneas de pensamiento.
La RS debe ser rediseñada para apoyar a la salud y evitar que se convierta en un incontrolable factor inductivo del quantum de “enfermedades” de nuestro país. Alentar a las personas a salir de sus entrópicas y refrenar los hábitos nocivos tienen que ser sus objetivos racionales.
Si fomentamos la "enfermedad", el mejor plan de financiamiento social será siempre insuficiente, ya que no se ha tomado en cuenta la dinámica de este fenómeno. Tampoco se logrará equidad, porque permitirá que personas sanas subsidien a las que por sus hábitos nocivos se han enfermado, y que el estado los financie con fondos de toda la sociedad.
En esta perspectiva, una RS real, naturalmente sostenida, podría transformarse en el cambio más renovador del sistema de salud chileno de su historia, en la relación médico/paciente y de los parámetros de fomento de la salud natural y del combate de las "enfermedades". Hasta podría convertirse en exportación no tradicional que nos llenaría de orgullo.

 La salud, ¿una utopía? (Parte II)

[Publicado por "El Mostrador", Noviembre 21, 2002]

Cuando un producto natural se impone en el mercado, el modelo sanitario lo farmacomonopoliza mediante un mañoso y articulado neologismo de fitofármaco, sin considerar que los atributos saludables de las plantas alimentarias, aromáticas y terapéuticas han sido testeados en el mejor laboratorio conocido por el hombre -la naturaleza- y probados durante miles de años.

por  Luis Valenzuela*

Cuando un producto natural se impone en el mercado, el modelo sanitario lo farmacomonopoliza mediante un mañoso y articulado neologismo de fitofármaco, sin considerar que los atributos saludables de las plantas alimentarias, aromáticas y terapéuticas han sido testeados en el mejor laboratorio conocido por el hombre -la naturaleza- y probados durante miles de años.
La muy mal planteada reforma de la salud (RS) necesita reformularse. Para comenzar, rebautizarla como Reforma de Apoyo a la Salud (RAS), ya que reflejaría mejor su intención que hoy no tiene.
La RAS debería enlazar tres componentes: (1) los actores principales que intervienen en la salud; (2) cambios en el Código Sanitario que rige la institucionalidad de la salud chilena, y (3) con una clara identificación de quiénes deben asumir la responsabilidad del financiamiento de los estados alterados de la salud.

Reconociendo a los grandes actores y sus deberes. En salud intervienen tres actores: las personas, el estado y las entidades prestatarias de los servicios de salud.
-Las personas que deben adoptar decisiones racionales en materia de salud y sostener un esfuerzo de sanidad. El respeto que pedimos para el medio ambiente, asociémoslo con nuestro propio ecosistema biológico. “Quien daña, paga" puede extrapolarse hacia las transgresiones de los estados saludables, incorporando el concepto de "tratamiento del estilo de vida", donde los estados alterados de salud auto-inducidos son de exclusiva responsabilidad personal, sin subsidios de naturaleza alguna.
-El Estado que debe producir las condiciones para que las personas puedan ejercer cabalmente su derecho constitucional a la salud, asistiendo con prestaciones si las transgresiones de la salud son generadas por un ambiente insano, o por un mal fármaco autorizado, u otros errores exógenos.
-Los prestadores de los servicios que son responsables de la efectividad. Si mantienen sanas a las personas, reciben un beneficio; si las personas alteran su salud, el sistema privado o público asume los costos de la rehabilitación.

Los nuevos métodos de sustentación de la salud. El actual Código Sanitario (CS) que data de 1931, ampara anacrónicamente una sola corriente: la medicina farmacológica.
En Chile existen más de 20 mil fármacos, a pesar de no más de 500 son realmente utilizados según el Colegio Médico. El Instituto de Salud Pública (ISP) es responsable sectorial de este manejo, dotado de omnímodas facultades, y actúa sin que existan organismos de farmacocontrol externos. Las moléculas farmacéuticas se mercadean sólo con algunos meses de estudios y pruebas, bajo hipótesis discutibles. Los mecanismos que amparan los registros de fármacos y los de rescisión no son suficientemente claros.
El CS no reconoce las nuevas profesiones, surgidas en la segunda mitad del siglo pasado, como los ingenieros químicos y en alimentos, bioquímicos, nutricionistas, e incluso profesionales con otras especialidades sectoriales.
Tampoco son reconocidas las terapias alternativas naturales. En la práctica se las inhibe.
Cuando un producto natural se impone en el mercado, el modelo sanitario lo farmacomonopoliza mediante un mañoso y articulado neologismo de fitofármaco, sin considerar que los atributos saludables de las plantas alimentarias, aromáticas y terapéuticas han sido testeados en el mejor laboratorio conocido por el hombre -la naturaleza- y probados durante miles de años.
Los beneficios de abrir las compuertas a los métodos naturales traerían una mejora notable a la salud de las personas y de paso reducir el gasto en salud, como fue mostrado fehacientemente en el terreno de las cardiopatías por el doctor James Blumenthal, investigador de la Universidad de Duke, ante el VII Congreso Iberoamericano de Psicología de la Salud (Santiago, 2 de octubre).
Para el país no puede ser indiferente si hacemos hacer crecer nuestro capital de salud mediante métodos naturales (cambios dietarios, suplementos nutritivos, ejercicios, técnicas blandas de apoyo) o si seguimos tratamientos farmacológicos y cirugías innecesarias, con efectos colaterales que implican "cascadas medicamentosas" que tratan sus efectos secundarios, terciarios, etcétera. Por todo lo anterior, el CS requiere desmonopolizarse para permitir que irrumpan los métodos más innovadores y naturales, de menor costo y todo de urgencia.

Los estados alterados de salud (EAS) causados deben ser asumidos por los responsables. El tratamiento de todos los estados alterados debe ser promocionado en el contexto de formas más naturales de cuidar nuestra salud.
Los EAS tienen que ver con los trastornos ocasionados por causas evitables. Los orígenes de las EAS van desde los malos hábitos de salud, polución ambiental y laboral, educación sanitaria y manejos inadecuados de los tratamientos en la recuperación de la salud de las personas. Hemos identificado hasta siete EAS evitables, todos tienen en común que en el nuevo sistema RAS, que la responsabilidad y financiamiento de la recuperación de la salud recaería en los agentes causales y no en toda la sociedad.
Para inducir el abandono de crónicas prácticas insanas parece sólo ser posible si se emiten claras señales al consumidor irracional. El responsable del EAS debe pagar el tratamiento. Las prestaciones de salud deben diferenciar claramente entre estos dos tipos de consumidores del sistema: los conscientes y los irracionales. Este ha sido el camino en parte emprendido en Holanda y otros países con mejor estándar de salud que el nuestro. ¿Cómo dirimir las probables controversias? Nuevos sistemas, nuevos problemas a resolver, fenómenos ineludibles de crecimiento. Para zanjarlos, una idea es que el nuevo sistema de salud cuente con instituciones éticas que resuelvan en las áreas de conflictos de ámbitos de cada estado alterado de salud. Estoy consciente que una propuesta como la planteada RAS herirá intereses de variada índole. Pero hay que atreverse a este cambio que haría posible que la salud pública se transforme en una realidad y no en una absoluta utopía.
________________
(*) Ingeniero, director Instituto Estudios Salud Natural de Chile (IESN Chile).


Salud Sin Fármacos

Por Luis Valenzuela
Noviembre, 2002
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com

Velocidad y analgesia, son los dos atributos claves que se buscan con mayor frecuencia en los medicamentos “modernos”.

Esta manera de pensar, casi compulsiva, induce al consumidor inevitablemente a la trampa farmacéutica.  Por cierto, no nos estamos refiriendo a las medicinas de emergencia, sino al 99% de los casos, es decir a todos los fármacos que son evitables e innecesarios.

El gasto farmacéutico no aumenta nuestro capital de salud.  Sólo se tapa el síntoma, pero no se corrige la causa.   A menudo, consumidor es colocado en la “cascada medicamentosa” a cuyo pié se acumulan una serie de distorsiones de salud, causadas por el enmascaramiento del problema original y por los efectos secundarios, terciarios, hasta cuaternarios que se desencadenan. Una importante corriente científica considera que el consumo posee siempre un costo consecuencial implícito; un  problema hepático, renal o cualquiera que estaba subyacente puede ser activado fácilmente.  Si esta conducta se mantiene en el tiempo termina incubándose una mayor y más compleja “alteración” de largo plazo.

Cualquier ciudadano observador puede constatar todos los días la manifestación de esta verdadera "cultura del fármaco" que se ha implantado en nuestro país;  basta comprobar la alta densidad de concurridos locales farmacéuticos en todos los centros urbanos, que sin duda refleja el mal estado de nuestra salud nacional. En Chile, 20.000 moléculas farmacéuticas circulan autorizadas por el ISP, en España no son 7.000.  Posiblemente, el mercado chileno (700 millones de dólares) sea uno de los más farmaceutizados del mundo.

No todo lo que brilla es oro.  No existe fármaco inocuo alguno.  Los fármacos modernos  actúan a nivel celular.  Las moléculas farmacéuticas de última generación han sido diseñadas para intervenir procesos que la naturaleza ha tardado millones de años en perfeccionar.  La mayoría de estas substancias tienen predilección de manipular moléculas humanas que actúan como mediadores biológicos de procesos muy complejos.  A diferencia de antaño, los sistemas biológicos son interferidos y a menudo se resienten.

Miles de malos fármacos han sido cuestionados en el mundo. Uno de los casos más sorprendentes de los últimos años fue el retiro del mercado en 2001 del Lipobay  (anticolesterol), fármaco dañoso que jamás debió haber sido autorizado.  En otro campo, a mediados del 2002, el NIH de los EEUU debió suspender - con inquietud pública y mé;dica - un estudio de 8,5 años sobre la menopausia que usaba un fármaco combinado de estrógenos animales (obtenidos de orina de yeguas preñadas) y progestinas (acetato de medroxiprogesterona) era testeado en 16.608 mujeres sanas (>50 años), porque los resultados mostraban que las mujeres estaban presentando mayor propensión al cáncer de mamas y afecciones cerebro/cardiovasculares.  También en Chile, el IESN-Chile ha solicitado al ISP la adopción de medidas eficaces precautorias de un gran número de productos farmacéuticos cuestionados, sobre todo respecto del manejo de la obesidad, y en particular sobre la sibutramina (antiobesidad), leflunomida (antiartrítico) y la nimesulida (antiinflamatorio).

¿Por qué esta tremenda propensión farmacéutica? Complejos mecanismos de marketing, factores culturales, tiempo reacción y de evaluación costo-beneficio condicionan esta propensión. En suma, cinco factores  forman  y mantienen el fenómeno y también lo explican.  1) el consumidor moderno busca la solución fácil, del médico espera la prescripción de una droga de acción rápida o aprovecha la fisura del sistema sanitario y se automedica;  2) los mismos facultativos son en parte responsables de ese alto nivel de consumo; la facilidad con que muchos facultativos recomiendan fármacos es realmente pasmosa; sin mayor creatividad medicamentan al paciente sin ocuparse de reeducar al consumidor o presentarle opciones naturales; 3) el marketing farmacéutico es eficaz para posicionar medicamentos en el mercado; visitas médicas, publicidad, financiamiento de investigaciones universitarias, apoyos a proyectos del gobierno logran ciertos objetivos; 4)  el sistema sanitario actual facilita la propagación farmacéutica de nuestra población, y; finalmente, después del acceso al fármaco, entra en acción la adicción y el consumidor cae dentro de una poderosa maquinaria farmacéutica que convierte en adictos especialmente a los enfermos crónicos.

En suma, el actual estilo de vida es el generador último de estas conductas evidentemente irracionales. La paradoja moderna de consumir y pagar por algo innecesario y contraproducente a largo plazo no posee fundamento racional.

El cuerpo si, puede defenderse. Recurrimos a los fármacos, teniendo todos los recursos internos para volver al bienestar perdido.

El sistema biológico humano no requiere de tantas moléculas exógenas. Más aún, el 99% son innecesarias. Poseemos, tanto eficaces mecanismos de sostenimiento de la vida como mecanismos de defensa y reparación celular. Sólo necesitamos procurarnos adecuados inputs, desde la propia naturaleza, alimentos de calidad y un cierto control de nuestra capacidad de adaptación al medio.  En la mayoría de los casos basta un adecuado régimen frugal,  un buen programa de suplementos nutricionales, hidroterapias o ejercicios de relajación y fitoterapia natural

Demos a nuestro organismo la oportunidad para que ponga en acción sus mejores capacidades autocurativas y así, restablezca y mantenga la salud y la vida.

Un postulado saludable.  Parece urgente postular un conjunto de ideas-fuerzas que frenen la propensión perniciosa al consumo farmacéutico y que aumente la consciencia de los peligros implícitos. Hemos identificado ocho conceptos, que nos parecen realmente estratégicos, conjunto que hemos denominado  SALUD SIN FARMACOS (SSF): 1) Rechazar la promoción engañosa de cualquier fármaco. 2) Los fármacos deber ser reformulados para evitar que arrebaten nutrientes al cuerpo. 3) Los métodos de aprobación de los nuevos productos deben contar con fundamentos científicos probados. 4) Las aprobaciones de nuevos fármacos deben ser de conocimiento público. 5) Emprender una eficaz investigación a todos los fármacos autorizados. 6) Liberar la información farmacéutica. 7) Formar una Comisión de Farmacontrol independiente.   8) Fomentar las alternativas naturales.

Hoy no es posible calcular el quantum de los daños a la salud que está produciendo la llamada "cultura del fármaco", pero todos intuimos que es inmenso.  Afortunadamente, no estamos en un callejón sin salida.  Solo falta que la autoridad sanitaria dicte normas efectivas que protejan a los consumidores.   A nosotros, los consumidores, nos corresponde asumir en nuestras manos el control de nuestra salud de un modo más natural.


Aspirinización o
Aspirinadicción?
Una epidemia silenciosa

Por Luis Valenzuela
Noviembre, 2002
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com

Cuando Félix Hoffmann en 1897 logró sintetizar el ácido acetilsalícílico (AAS) no imaginó que BAYER, su empleadora, cimentaría sobre su descubrimiento una de las más poderosas multinacionales del mundo. Dos años más tarde el ASS se comercializaría bajo el nombre de Aspirina.

El químico de Ludwigshafen había arribado al AAS, tras una larga búsqueda de algo que reemplazara al ácido salicílico y la salicina (un componente de la corteza del sauce blanco) como analgésico contra el sufrimiento que la artritis reumatoide atormentaba a su padre.

A partir desde entonces y durante más de 100 años, Bayer ha podido diversificarse hasta alcanzar una venta mundial de 28.8 mil millones de dólares (2001), con productos farmacéuticos, agroquímicos y química industrial.  En este conjunto, Aspirina en la actualidad representa un 15% (687 millones de dólares) de su potencial farmacéutico en el mercado internacional.

Hasta la década del 90, Bayer ni sus rivales necesitaban mayor promoción; la industria farmacéutica había podido mantener una rentabilidad mundial muy aceptable.  Pero, desde hace un par de años, nuestro medio ha sido sorprendido por una nueva forma de promover fármacos y, en particular,  la Aspirina.

En la actualidad, el producto más emblemático de Bayer se encuentra en los todos los espacios publicitarios del más alto rating de los principales medios de comunicación.  Desde el momento en que la Coca Cola celebró el cambio de siglo que no veíamos algo similar.

Es cierto que Aspirina ya no es el único analgésico en el mercado. Otros productos sustitutos han salido al camino.  En particular, muy de cerca le sigue el Paracetamol.  En un ambiente muy competitivo, Maver, uno de sus fabricantes, se ha permitido hasta llamar la atención que su Tapsin (cuyo principio activo es paracetamol) "no contiene ácido acetilsalicílico", lo que equivale a decir "Mire, escuche, Tapsin no posee los efectos acidíficos adversos de la Aspirina".

Por otro lado, también es cierto que Bayer necesita resarcirse  de una significativa baja empresarial después de que el Lipobay (anticolesterol), su producto estratégico, debió ser retirado con gran escándalo internacional y con una pérdida de venta de 1.000 millones de dólares, al vincularse con casos fatales en Europa y en los Estados Unidos a mediados del 2001.

Si bien puede comprenderse esta sobrecargada mercadotécnica, resulta inquietante que este gran aumento y masiva publicidad de fármacos no despierte mayor preocupación en nuestras autoridades sanitarias, cuando éstas han asumido una actitud tan connotada contra la promoción de las capacidades terapéuticas de los alimentos y de los productos herbales.

A esta altura, se puede pensar que algo no funciona bien.  Al menos dos aspectos deben ser resaltados. 1) la promoción desmedida hacia el consumo permanente de dosis de Aspirina hacia extensiones no contempladas en el uso original del fármaco, como el caso de la protección cardiovascular;  2) la promoción de un fármaco que no es alimento, pero que se intenta insertarlo como un elemento esencial de nuestra cultura. Ambos aspectos conjugados en la promoción de este fármaco, están produciendo un nuevo fenómeno que examinamos a continuación.

Aspirinización.

En los comienzos de la comercialización de la Aspirina, el genio de Hoffmann tampoco pudo haber previsto los otros usos que le irían atribuyendo al producto en el devenir del siguiente siglo, y la culturización del fármaco que se produciría mediante los sofisticados métodos de marketing del futuro.

La Aspirina se ha ido presentando en un espectro increíble. Dolores de cabeza, analgésico general, estimulante de las respuestas inmunes del organismo. Postulado para problemas cardiovasculares, diversos casos de cáncer (próstata, pulmón pácreas), mal de Alzheimer, síndrome de la clase turística, lucidez mental, preeclampsia, disfunción endotelial, daño neuronal. [http://www.aspirina.com/noticiaslista.asp]. Anticonceptivo, SIDA.... Hasta los estudiantes, especialmente los de carreras como medicina, derecho o ingeniería, están empleando regularmente Aspirina, entre 18 sustancias, para mejorar su rendimiento académico (La Tercera, 21-oct-02). Combinada con café mezclado con Coca Cola se ha hecho tradicional para poder estudiar toda la noche.

La culminación de este proceso ha conducido a la configuración de un escenario cultural donde se considera absolutamente normal, sin más cuestionamiento, que el fármaco sea promovido incluso en “dosis bajas” - más allá de toda ética hipocrática - por profesionales ligados a reputadas soociedades científicas.

La omnipresente masividad que ha adquirido la campaña de la Aspirina conduce a pensar en una "aspirinización" de la salud pública chilena, que es por cierto equivalente al neologismo sugerido de “apirinadicción”. El marketing que la multinacional hábilmente le ha asociado, está generando hasta cambios culturales. BAYER ha logrado que hoy se hable  de Aspirina, como si fuera un elemento imprescindible, situado casi al mismo nivel de las vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.

La magnitud de esta estrategia en Chile - estimada en muchos millones de dólares - ha arrastrado también a otros laboratorios en nuestro medio (Andrómaco, Boehringer, ChileLab, Grunenthal, Maver, Saval). Así, el país rápidamente ha entrado en la profunda  espiral envolvente de la llamada "cultura del fármaco".

Esta emergente forma cultural no habría sido posible si no estuviese estado avalada por una de las más inapropiadas costumbres "light" de este siglo, en este caso la de aliviarnos en forma "instantánea" (rápida, ansiosa),  de los malestares eliminando los síntomas con drogas y manteniendo el estado alterado de salud, sin reparar sus causas; en definitiva, ocultando las valiosas señales que nos entregan los mecanismos del propio cuerpo, que con dolor reclaman acciones correctivas y urgentes ajustes.

En definitiva, en nuestra cultura analgésica, el consumidor promedio tapa el síntoma, pero no corrige la causa y así se le acumulan las distorsiones de la salud.  Un problema hepático o renal que estaba latente puede ser gatillado por inadecuados fármacos con desastrosas consecuencias.

Las contraindicaciones

La Aspirina es un fármaco, y por consiguiente tiene serias restricciones que las autoridades sanitarias no han hecho de dominio público.

Los llamados antiinflamatorios no esteroidales (AINEs), entre los que se encuentran la Aspirina, actúan a nivel celular en distintos sistemas, incluido el inmunológico.   Estas poderosas moléculas intervienen en complejos y delicados procesos biológicos, como por ejemplo en la producción de las prostaglandinas, moléculas humanas que actúan como mediadores o moduladores biológicos de procesos aún más complejos.

Estos antiinflamatorios se caracterizan por inhibir la enzima ciclooxigenasa (COX), una importante molécula humana  utilizada por el cuerpo para catalizar varios útiles agentes biológicos.  Los AINES  inhiben la COX en una etapa intermedia para impedir una cadena de reacciones bioquímicas que implican la secuencia de la transformación a una forma libre del ácido araquidónico o AArq (ácido graso esencial que requiere alojarse en las células y que obtenemos de nuestra dieta), a partir de su liberación desde los fosfolípidos hospederos ubicados en las membranas celulares.  Este proceso concluye ulteriormente al dar lugar a una acelerada e intensiva disminución de la formación de precursores de otras moléculas humanas como las prostaglandinas, prostaciclinas y tromboxanos, importantes hormonas misioneras, ninguna innecesaria, y que se forman justamente a partir del AArq.

El consumo permanente cómo está siendo sugerido por el merchandise puede afectar seriamente nuestro sistema biológico de una manera que aún no podemos predecir fácilmente. Menos mensurables son los efectos del modo antinatural de una inhibición sin pausa con AAS de nuestros enzimas más básicos del cuerpo. Estos inquietantes puntos constituyen una cuestión  de gran magnitud que se la dejamos en manos de los  institutos de investigación científica.  ¿Mutagenia? ...

En estricto rigor, la Aspirina lejos está de ser un fármaco inocuo – menos debe considerase como un alimento - y por tanto sus efectos adversos debieran ser advertido al consumidor como lo hace la publicidad del cigarrillo.  Al menos el contenido de sus fichas técnicas debería ser puesto a libre disposición del conocimiento público.  Desde ya, prevenirse el consumo de este fármaco por quienes tengan problemas hepáticos o renales, úlceras estomacales, desórdenes de coagulación, casos de congestión cerebral, retención de líquidos, afecciones cardíacas, presión alta, gota, asma, pólipos nasales, incluso a quienes beban más de 3 copas diarias de alcohol, los niños, las embarazadas, etc.

Aún más, cuando se consume este fármaco debe evitarse  ingerir medicamentos que contengan salicilatos  y otros AINES. Otras drogas también pueden verse afectadas, anticoagulantes tales como warfarin, heparin, dalteparin, danaparoid, ardeparin, o tinzaparin. Y lo más sensible que respecto a nuestras fuentes nutricionales, este fármaco termina produciéndonos dificultad en la absorción de importantes vitaminas (A, B5, C) y minerales (calcio, fósforo, potasio) necesarios todos para mantener la vida.

En los últimos veinte años se ha venido acumulando un importante material que contradice la panacea planteada y han surgido diversos eventos inquietantes asociados a los efectos del fármaco que en distintos ámbitos  están actualmente siendo revisados por grupos de investigación  y por los organismos sanitarios de algunos países.  Tres de ellos, mencionamos aquí a modo de resumen:

-  Aspirina también afecta a los médicos.  En 1982, se inició un vasto estudio aleatorio en los EE.UU., con el concurso de 22.071 médicos varones (40 y 84 años) que consistía administrarles 325 mg de Aspirina diaria más 50 mg de beta-caroteno.  Después de 15 años (1997), 2.081 de los facultativos desarrollaron cataratas de las  cuales 1.198 fueron extraídas. Hubo 1.084 cataratas en el grupo que recibió aspirina y 997 en el grupo placebo. En 1988 el componente Aspirina fue suspendido debido a que se detectó un efecto significativo sobre el riesgo de un primer ataque cardiaco, y continuó el estudio solo con beta-caroteno, cuando la duración media de seguimiento era de cinco años. http://www.infodoctor.org/bandolera/b92s-3.html
- La epidemia silenciosa.  La prestigiosa revista científica, "New England Journal of Medicine" (edición 24-jun-99), denomina "epidemia silenciosa" a los daños causados por los antiinflamatorios no esteroides, que causan úlceras y daños en la pared estomacal.  La aspirina, el ibuprofen, y los principios activos que llevan otros fármacos se encuentran entre los antiinflamatorios responsables de esas dolencias, señala el informe. Cada año mueren en EEUU cerca de 17.000 personas por úlceras y daños producidos por este tipo de fármacos, mientras que el SIDA por ejemplo, origina el mismo número de muertes en ese período de tiempo. El director del estudio, Michael Wolfe, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston denomina el fenómeno como "epidemia silenciosa" porque los daños que produce en el aparato digestivo no se perciben hasta pasado mucho tiempo. http://www.diariomedico.com/mfamiliar/n170699.html
- ¿Y los niños? Hace pocos días, la  BBC nos impactó  (23-oct-02) - lo que motivó este artículo - con la reciente decisión de la Officina de Control de Medicamentos del Reino Unido donde se desaconseja el uso de la Aspirina  en los menores de 16 años. El consumo de aspirina por niños de hasta doce años ya se había prohibido en 1986 en ese país.  Todo lo anterior especialmente por el riesgo a contraer el llamado Síndrome de Reye, que afecta letalmente al hígado y al riñón entre los infantes consumidores de Aspirina. http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_2354000/2354319.stm


Pero, ¿podemos vivir sin Aspirina?

Por cierto que sí.  Sólo depende de nosotros mismos.  Comprender que las transgresiones - de las cuales somos enteramente responsables - constituyen la fuente del 90% de nuestraas afecciones es ya tener ganada gran parte de la batalla por un positivo cambio; y, que el cuerpo nos entrega sus señales para que hagamos un alto, no lo ocultemos, lo tomemos en serio y  abordemos un cambio.

Una alimentación que use buenos productos, aceites no hidrogenados, que procure vegetales orgánicos (no alterados genéticamente y cultivados sin aditivos químicos), abundante fruta y verduras crudas, controlando aquellas substancias plenas de toxinas, carnes procedentes de vacunos alimentados con más de 2.000 drogas distintas durante su existencia productiva, nos permitiría vivir sin fármacos.

La moderación y el aprecio de las cosas simples nos ayudan a mantenernos sanos y por consiguiente nos permiten prescindir del uso de  fármacos.  Un adecuado control del estrés influye notablemente en nuestro sistema inmunológico, que en buenas condiciones nos podrá defendernos mejor de los agentes virales y bacteriales,  sin necesidad de apoyo exógeno.  En esta dirección, la meditación y la oración pueden contribuir enormemente a conseguir el bienestar, base fundamental de la salud mental, corporal y social.

Si de todos modos, en algún momento nuestra salud se ve quebrantada, podemos volver al estado saludable recurriendo al uso terapéutico de la alimentación cotidiana, haciendo algunos ajustes, usando de ciertos alimentos y productos herbales y prescindencia de otros, junto con promover un contacto más directo con la naturaleza (tierra, agua, aire, sol) y utilizar el actualmente disponible diversificado conjunto de terapias naturales y suplementos nutricionales.

Vivir es posible, y sin Aspirina, mejor.  Podemos intentarlo !!!


Niños vegetarianos

[Carta enviada a la periodista C. Disegni de "La Tercera".  Septiembre 1º, 2002]

Sra.
Carolina Disegni
Diario La Tercera

Estimada periodista,

Le escribo para referirme a su artículo titulado “Niños que hacen dieta vegetariana sufren más trastornos alimentarios", publicado en la edición del 26-ago-02, del Diario La Tercera.

Como su artículo no nos ha dejado indiferente y debido a la importancia en la prensa  nacional que posee el Diario La Tercera, me permito a continuación realizar un análisis para despojar el tenor negativo que se le ha  atribuido a la práctica vegetariana en un informe carente de toda rigurosidad científica.

Desafortunadamente en su artículo encontramos conceptos muy diferentes a los que son propiciados por nuestro Instituto de Estudios Salud Natural de Chile, IESN, organización sin fines de lucro que agrupa a profesionales vegetarianos, dedicada preferentemente a promover estudios científicos relacionados con la efectividad de método natural como medio de mantener la salud y el bienestar humano.

En efecto, basado en un artículo del `Journal of Adolescent Health', que también fuera comentado por el Diario El Mundo de España, en su edición del 12-dic-01, se plantean algunas conclusiones de un discutido estudio conducido por un grupo de investigadores de la Universidad de Minnesota (EEUU), llevada a cabo sobre una muestra de entrevistas a 5.000 escolares de entre 11 y 18 años que no consumían carne como forma de mantenerse esbeltos.

En su artículo, principalmente se infieren 2 conceptos que deseamos desvirtuar y al mismo tiempo aportar otros antecedentes que posiblemente contribuyan a cambiar su punto de vista:

- “la dieta vegetariana no es tan saludable para los niños en edad de crecimiento y en sus formas más estrictas –con el rechazo de todos los productos de origen animal- está totalmente contraindicada”.
- “el déficit de aquellas vitaminas, minerales y nutrientes esenciales que no se encuentran en frutas y verduras es riesgoso y puede provocar distintas enfermedades”.
La dieta vegetariana es aconsejable para mantener la salud en todas las edades.  A modo de contraste este párrafo ha sido  marcado afirmativamente.

En ningún caso el estudio concluyó como Ud. lo expresa que la dieta vegetariana está totalmente contraindicada.  Es obvio que desde un conjunto de entrevistas en ningún caso podría inferirse de manera lógica tal tamaña conclusión.  Para hacerlo, requeriría una demostración científicamente fehaciente, esto es con apoyo clínico, con demostración analítica  y con meta-análisis.

Por el contrario, es un hecho comprobado que la comunidad científica internacional progresivamente ha ido reconociendo abiertamente que la dieta vegetariana es más sana que la  carnívora.  Podemos decir que así lo es tanto a corto como a largo plazo, esto es como estilo de vida.  En promedio, el vegetariano ha mostrado ser más longevo, resistente, sensible, menos agresivo, más estable emocionalmente y hasta aprovecha mejor las capacidades mentales.  Lo es, puesto que todos sus sistemas celulares se encuentran menos afectados de toxinas y drogas de crecimiento y engorda que vienen en la carne y por tanto su sistema global es menos febril y está más liberado para obtener una mejor nutrición desde los alimentos que consume.

En suma, es digno de destacar que la Physician Committee for Resonsible Medicine - PCRM,  organización que agrupa a más de 5.000 médicos vegetarianos, con sede en Washington D.C., en los EE.UU. recomiende la dieta vegetariana permanente y para todas las edades.  Esta prestigiosa institución incluso ha discutido con las autoridades sanitarias de ese país, el sobrevalorado rol atribuido a los productos animales en la pirámide alimentaria oficial.

La dieta vegetariana aporta todos los nutrientes necesarios que contribuyen a una mejor calidad de vida.  En otro estudio, publicado recientemente por el prestigioso diario El Mundo de España (14-mayo-2002), transcribe un artículo de la pretigiosa revista especializada 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine' (APAM) que constata que en los EE.UU. “adolescentes vegetarianos se alimentan 'mejor'”  principalmente debido a que “consumen más frutas y verduras y menos grasas, con lo que, «más que como una moda pasajera, estos patrones dietéticos podrían verse como una alternativa sana a la dieta tradicional americana basada en la carne».

El método fue algo similar, pero más riguroso que el que Ud. cita desde la Universidad de  Minnesota, en cuanto verificaron no tanto la motivación sino el contenido de la dieta. Esta metodología permitió constatar que los vegetarianos se acercaban mejor a las recomendaciones dietéticas del 'Healthy People 2010', una lista de objetivos alimenticios elaborada por el Departamento de Salud de EEUU para llevar un estilo de vida sano.  El estudio abarcó una muestra similar a la anterior - 4.500 adolescentes con una media de 15 años  de los cuales 262 eran vegetarianos, en su mayoría chicas.

Cuando la dieta vegetariana es planificada contiene todas las vitaminas, minerales, aminoácidos, lipidos, carbohidratos y demás fitonutrientes que el cuerpo necesita.  Desde este punto de vista, teóricamente tanto los ovo-lácteo-vegetarianos, como los lácteo-vegetarianos y los vegetarianos-estrictos (veganos) saben obtener esos nutrientes esenciales para la vida (asilimación horizontal).  Sin embargo, en orden inverso los llamados veganos son los que mejor captan y asimilan los nutrientes diarios (asimilación vertical), sus organismos están exentos de fármacos y drogas y puesto que su sistema digestivo opera más eficientemente, su sistema biológico puede producir más cantidades de vitamina B12.

Todos los estudios serios y realizados en diferentes lugares parecen confirmar definitivamente lo que hemos sostenido durante años. Así uno de los trabajos clásicos más importantes al respecto es el Oxford Vegetarian Study, trabajo que duró cerca de 5 años y fue dirigido por científicos de la Fundación Imperial para la Investigación del Cáncer, en Gran Bretaña. Este ensayo contó con la participación de 6.000 vegetarianos y 5.000 omnívoros, que fueron seguidos desde 1980 hasta 1984. Este periodo bastó para que los responsables del trabajo comprobaran que el estado de salud de los vegetarianos era mucho mejor que el de los que seguían una dieta omnívora.

La influencia de la dieta vegetariana en las funciones cerebrales es concluyente, especialmente en el campo de la inteligencia y la memoria. Este postulado quedó brillantemente mostrado en un artículo de Dwyer JT, Miller LG, Arduino NL, et al. "Mental age and I.Q. of predominately vegetarian children" publicado en Journal of American Dietetic Association [1980;76:142-7]. Diversas mediciones de destreza y de CI fueron realizadas en Boston en el año 1980, con niños que seguían la dieta macrobiótica de sus padres, unos pocos niños de la Iglesia Adventista, y el resto de familias que simplemente habían decidido ser vegetarianas. El grupo de pediatras pudieron constatar que los diversos test mostraban que su edad mental representaba al menos un año más que su edad cronológica, y que la media de su CI era mayor a la media estudiantil, la cual se situaba en esa población como promedio en 116 puntos, proveyendo en consecuencia, pruebas razonables de desarrollo normal.

La verdad sobre la nutrición vegetariana.  Aunque sea en trazos muy largos, a continuación examinaremos algunos aspectos relevantes de los nutrientes presentes en la dieta vegetariana.

En primer lugar, la vitamina C natural sólo está disponible en grandes cantidades en el mundo vegetal.   Hasta hoy no se conoce otra fuente más rica de vitamina C natural (ácido ascórbico + bioflavonoides) que la que se halla en las frutas, alimentos muy preciados por los vegetarianos, no así tanto por los omnívoros y menos por los carnívoros militantes. Al decir del Dr. Matthias Rath, endocrinólogo alemán, la vitamina C estaría destinada erradicar las denominadas enfermedades cardiovasculares de la raza humana en este siglo (participa en la formación del buen colágeno y por tanto de los tejidos de nuestras paredes vasculares).  Desafortunadamente no es producida por el hombre ni por algunos pocos mamíferos, por consiguiente debe ser obtenida necesariamente desde la dieta vegetal. Por ello constituye  un nutriente considerado estratégico para los vegetarianos y también debería serlo de toda la humanidad. El adulto y también el niño vegetariano consumen gran cantidad de cítricas y con ello aseguran mejor que los carnívoros la calidad de los procesos metabólicos en los cuales participa este importante nutriente.

En relación con la vitamina B12 o cobalamina, puede que en algunos vegetarianos se transforme en el `talón de Aquiles´, cuando nos descuidamos.  La vitamina B12 es una muy compleja molécula. Es la única vitamina que contiene Cobalto, de allí su nombre cobal-amina, enlazado con átomos de hidrógeno, carbón, calcio, oxígeno, fósforo y nitrógeno.  Es notable que sea sintetizada por el propio cuerpo en el íleon, último tramo del intestino delgado.  En la producción de la B12, participan los denominados "factores intrínsecos" o FI, que actúan como facilitadores.  Por su propia constitución, como FI, ciertas enzimas mucoproteínicas producidas en las paredes estomacales, el mismo ácido clorhídrico, y la hormona tiroidea, son producidas por los vegetarianos de manera altamente eficiente.  Algunos investigadores también asocian al calcio como otro FI.  En los vegetarianos, el conjunto de estas substancias es de alto valor por tanto contribuyen a la formación de una buena B12.

La B12, también puede obtenerse en cantidades suficientes desde los alimentos fermentados, algas marinas y  los alimentos extraídos de la tierra que se toman crudos y sin pelar también contienen colabamina en su superficie.  El tempeh, por ejemplo, un fermentado a partir de la soya, es tan rico en B12 que 100 gramos equivalen a ingerir más de 2 a 3 veces la cantidad diaria recomendada internacionalmente de B12, según se trate de un adulto o de un niño vegetariano (9-13 años), respectivamente. Ingerida o autoproducida es una de las pocas vitaminas hidrosolubles que el cuerpo humano y animal pueden acumular (almacenar) para ser usadas ulteriormente conforme a la evolución de los requerimientos corporales.

Es efectivo que la deficiencia de esta vitamina afecta el estado del sistema nervioso, las funciones cerebrales, la regeneración de la médula ósea y de los glóbulos rojos, el desarrollo tisular y la ovulación.  Sin embargo, la cantidad necesaria diaria es muy baja de allí que a corto plazo no representa riesgos como los señalados.

La cantidad de ingesta diaria (DRI) de B12 recomendada por la Food and Nutrition Board de los EE.UU. es de 2,4 mcg/día para los adultos y para los niños es mucho menos, entre 0,9 a 1,8 mcg, conforme su edad se sitúa entre 1 y 13 años. Nótese la pequeñísima cantidad que el  organismo humano requiere y, por consiguiente la unidad es el mcg=microgramo, es decir una millonésima de gramo por día.  Por esto que, definitivamente, ningún estudio científico haya relacionado la deficiencia de esta vitamina con la dieta vegana.

Del resto de las vitaminas, tanto hidrosolubles (C, grupo B [tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina, cobalamina, ácido pangámico] y vitaminoides [biotina, ácido pantoténico, ácido fólico, colina, inositol, PABA, vitaminaP]) como liposolubles (A, D, E, F, K), podemos decir simplemente que  están generosamente presentes en la dieta del mundo vegetariano.  Además, como la cocina vegetariana no sobreprocesa los alimentos y los utiliza en su forma integral, las vitaminas obtenidas son de variado espectro, de buena calidad y no sufren deterioro.  El niño que consume frutas crudas es un niño definitivamente más sano y equilibrado.

Los 20 aminoácidos - incluidos los 8 esenciales - constituyentes de todas las proteínas (vegetales y animales) pueden ser encontrados incluso en un solo vegetal, en la quinoa, que desapareció casi 400 años después de la incursión española en América. Redescubierta en el siglo pasado, es usada intensivamente por los vegetarianos como otra fuente alimentaria estratégica, junto con la soya, los granos integrales y las semillas.  Definitivamente, el vegetariano no requiere en absoluto proteínas animales para su sustentación amioacídica.  Las proteínas vegetales son de  mejor calidad desde el punto de vista biológico, en cuanto organismo humano puede desensamblar los aminoácidos que  las forman con menor gasto de energía que las proteínas de origen animal.  Los niños vegetarianos  así obtienen todos los aminoácidos requeridos para su crecimiento.

Lo mismo ocurre con la obtención del calcio por los vegetarianos.  Si bien, en promedio los vegetarianos son más delgados, sus huesos son más resistentes y firmes.  En las poblaciones vegetarianas prácticamente no se conocen la osteoporosis ni las llamadas enfermedades relacionadas con el calcio.  La razón, muy simple, los vegetarianos, en especial aquellos que son más estrictos obtienen el calcio desde los vegetales con mayor facilidad que los carnívoros.  Si bien la leche es una rica fuente de calcio, las proteínas animales que contiene la leche impiden la buena asimilación de calcio, y una buena parte de este mineral se pierde en la orina.  No así sucede con alimentos como la "leche de soya" y el tofu (koyadofu), derivado de esta leguminosa, que contiene hasta 2 veces la cantidad de calcio que se encuentra en el quesillo fresco de vaca. Téngase presente que el magnesio es otro mineral que participa en la "cadena del calcio" y que es indispensable para su asimilación.  En el caso antes comparado, el tofu contiene 150 veces más magnesio que la ricota.

La obtención del  resto de los minerales es evidente.  Sólo nos remitiremos a recordar que ningún animal los "produce", solo las plantas son capaces de adquirirlos directamente desde el suelo.  Por consiguiente, al consumir una variedad interesante de verduras, frutas, granos y semillas cultivadas en tierras bien rotadas y orgánicamente abonadas estaremos proveyéndonos de excelentes fuentes directas de minerales biodisponibles de alta calidad.

Los vegetarianos son consumidores  de lípidos muy selectivos.  La tendencia de su consumo se centra alrededor de los aceites grasos poliinsaturados y monoinsaturados, en ningún caso se adquiere los que han sido parcialmente hidrogenados también llamados transgrasos, cuya máxima expresión son las margarinas.  Siempre que sea posible se utilizan los prensados en frío, extravirgen y sin aditivos químicos. Esto evidentemente permite mantener en buen estado nuestras membranas celulares, facilitar bien importantes procesos enzimáticos y asimilar las vitaminas liposolubles y captar lipoproteínas de buena calidad o HDL y evitar el colesterol exógeno (LFL) que se capta normalmente en la dieta carnívora.  Todo lo anterior contribuye a mantener una buena salud vascular, que en el caso de los niños vegetarianos se cultiva desde temprana edad acrecentado su capital de salud para su vida futura como adulto.

Los carbohidratos, otro de los llamados macronutrientes, se encuentran en abundancia en los vegetales y no revisten un problema para el vegetariano. Su consumo en debida proporción proporciona los materiales combustibles que nuestro cerebro y todo el organismo requieren.  En particular, el consumo de fibra que es alto en los vegetarianos y permite adicionalmente un sistema digestivo sano, al decir del maestro Manuel Lezaeta Acharán, donde se fragua la salud o la enfermedad.

Si con todo algún nutriente llegase a faltar, afortunadamente hoy gracias al naturismo moderno, están disponibles en el comercio excelentes suplementos alimentarios naturales - no farmacéuticos -, en todo su espectro nutricional, esto ees vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, carbohidratos y fitonutrientes contenidos en los vegetales.

Los defectos de las motivaciones circunstanciales no son extrapolables a una práctica muy responsable.  Al igual que el trabajo que Ud. señala, el reciente estudio de la APAM ratifica que para los jóvenes es «el objetivo del peso y la dieta parece ser la principal motivación para adoptar una dieta vegetariana, más que sus beneficios para la salud a largo plazo».

A diario podemos constatar que muchos niños o sus padres, púberes, adolescentes y también adultos cometen errores dietéticos y a veces muy graves.  Una antigua instructora de Yoga, me recordaba que en la ciudad de Viña del Mar vivía una hermosa jovencita, Reina de la Primavera allá en los años 60s.   Para mantener su  hermosura y esbeltez comenzó a consumir como toda su ración tan sólo dos aceitunas diarias porque creía que poseían todos los elementos necesarios para ella.  Después de un tiempo ella no pudo recuperarse de una anemia perniciosa (ausencia de B12) y murió. También estoy cierto también que si un adolescente resolviera sólo alimentarse de 1 hamburguesa/día de MacDonald también correría una suerte muy parecida, por ausencia de decenas de nutrientes, además de sus toxinas.

La dieta vegetariana nada tiene que ver con una decisión circunstanciada, es un estilo de vida. Es una práctica responsable,  planificada y saludable y en muchos casos para toda la vida.

Seguir una dieta vegetariana puede ser efectivo como método para adelgazar, pero debe ser guiada con fundamentos.  Tampoco podemos dejar de señalar que la motivación ética es otro de los componentes principales de la compleja decisión de los vegetarianos de dejar el cultivo y consumo de animales como fuente alimentaria, como también el convencimiento intelectual de que científicamente es demostrable que la dieta vegetariana es en suma mejor que la carnívora.
 

Por ello, lo que Ud. cita en otra parte del artículo, desde un estudio de la Universidad Agrícola de Wageningen, Holanda,  donde se sostiene que "una dieta carente de carne no contribuye con los requerimientos mínimos de la vitamina B-12 y provoca daños irreparables en las funciones cerebrales", etc. es considerada tendenciosa.  Conforme a los antecedentes que hemos aportado en esta nota, esta afirmación si es totalmente falsa.  Ud. comprenderá que es obvio que esa institución universitaria promueva la carne, y definitivamente no sea una fuente de información que esté desligada  de los poderosos intereses ganaderos de Holanda. Es evidente que una corriente vegetariana hiere muchos intereses, ganaderos, avícolas, acuícolas, lácteos, y sobretodo farmacéuticos.

Ud. comprenderá que nuestra nota haya sido motivada y fundamentada porque hoy existe la urgente necesidad de producir cambios substanciales en el estilo de vida de los chilenos como única forma de vivir saludablemente y “sin fármacos” en un ambiente excesivamente polucionado, postulado como "Salud Sin Fármacos” por nuestro IESN, campaña a la cual invitamos a participar cordialmente a Ud.

Por todo lo anterior, quedaremos muy agradecidos si Ud. pueda dedicar otro artículo basado en  fundamentos científicos que avalan la efectividad de la dieta vegetariana o al menos considerar esta nota como dirigida al Sr. Director de La Tercera para ser publicada en contraste. También, siéntase autorizada para utilizar esta nota o los antecedentes aportados para un futuro reportaje sobre esta apasionante materia.

En todo caso ponemos a su disposición nuestra completa base de datos y nuestra asesoría técnica para difundir la disciplina vegetariana.

Esperando haber aportado antecedentes suficientes para reposicionar la dieta vegetariana en la credibilidad de la Sra. Periodista y de su público lector, le saluda atentamente,

Luis Valenzuela Rodríguez
Director
Instituto Estudios Salud Natural de Chile

Cc. Asociación Salud Natural de Chile A.G.

Antecedentes:
- `Journal of Adolescent Health':
http://www.meddevel.com/site.mash?left=/library.exe&m1=3&m2=1&right=/library.exe&action=latest&source=now&node=TOC@@JAH&site=JAH&jcode=jah
- Physician Committee for Resonsible Medicine - PCRM
http://www.pcrm.org/
- 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine'
http://archpedi.ama-assn.org/issues/current/abs/poa10282.html
- 'Healthy People 2010'
http://www.health.gov/healthypeople/
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ANEXO: Artículo publicado en el Diario La Tercera, 26-ago-2002:
Estos menores se preocupan mucho más por su peso y figura que otros pequeños de su misma edad
Niños que hacen dieta vegetariana sufren más trastornos alimentarios
La conducta precoz de alimentarse sólo a base de frutas y verduras, además, de provocar el déficit de vitaminas y minerales fundamentales, puede esconder patologías
como la anorexia y la bulimia.
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Carolina Disegni
A pesar de los conocidos beneficios de la alimentación basada en frutas y verduras, la dieta vegetariana no es tan saludable para los niños en edad de crecimiento y en sus formas más estrictas -con el rechazo de todos los productos de origen animal- está totalmente contraindicada. Así lo establecieron investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, tras entrevistar a cinco mil escolares de entre 11 y 18 años, que seguían una dieta vegetariana.
 Las conclusiones del estudio confirman, en primer lugar, algo ya conocido: que el déficit de aquellas vitaminas, minerales y nutrientes esenciales que no se encuentran en frutas y verduras es riesgoso y puede provocar distintas enfermedades. Pero además sostiene que los menores que siguen este hábito están demasiado preocupados por su peso y sufren más trastornos alimenticios que otras personas de su edad. De hecho, según el estudio, una conducta vegetariana temprana puede esconder patologías como la anorexia, bulimia, la falta de apetito crónica y la inducción al vómito como forma de conservar el peso.
 Según Salesa Barja, pediatra y especialista en nutrición infantil de la Universidad Católica, es común ver que "las niñas y adolescentes dejan primero las carnes rojas, las blancas y luego van optando por una dieta vegetariana cuyo principal objetivo es perder peso". Es por ello que, en su opinión, es bueno investigar qué hay detrás de una dieta de este tipo y corroborar que no existan trastornos de origen siquiátrico.
 Para Patricio Davidoff, jefe de Nutrición de la Clínica Arauco, un brusco cambio de alimentación que derive hacia una de estas dietas "podría ocasionar la tendencia a comer en forma compulsiva para contrarrestar la privación de alimentos". Por otra parte, explica Jaime Rozowski, bioquímico y doctor en Nutrición de la Universidad Católica de Chile, "la alimentación vegetariana, si no es orientada por un especialista, puede afectar el desarrollo de los niños, quienes tienen un alto requerimiento vitamínico y proteico pues están en una etapa de crecimiento".

Desarrollo cerebral
Otro estudio realizado por la Universidad Agrícola de Wageningen, Holanda, estableció que una dieta carente de carne no contribuye con los requerimientos mínimos de la vitamina B-12 y provoca daños irreparables en las funciones cerebrales. Problemas en las habilidades espaciales, en la memoria, en la capacidad de pensamiento abstracto y en el aprendizaje son algunos de los trastornos que pueden presentar los niños.
 El neurólogo de la Universidad de Chile, José Luis Castillo, apoya la investigación y señala que la carencia de esta vitamina en adultos, según su experiencia, produce deterioros cerebrales como daños en la conducción nerviosa de algunas vías de la médula espinal y problemas en los nervios periféricos, que se pueden traducir en la dificultad para caminar.
Marcela Paredes, neuróloga infantil de la Clínica Santa María, señala que estos problemas neuronales se ven acentuados en los menores que están en plena maduración de su sistema nervioso, por lo que es recomendable pedir orientación médica para que la dieta sea bien administrada.
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Alimentación sana
Raquel Burrows, endocrinóloga infantil del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) sugiere que los niños consuman:
 Cereales, papas y legumbres
  Porción: media marraqueta, una papa,3/4 de taza de arroz cocido, de fideos o de choclo Recomendación: cuatro y cinco porciones al día de estos alimentos en los preescolares; y entre
siete y nueve para los mayores de seis años
Frutas y verduras
  Porción: una manzana, naranja o durazno. Media taza de acelga cocida o zanahoria. Una taza de lechuga o repollo. Un tomate
  Recomendación: dos porciones al día de frutas y dos de verduras para preescolares; y tres frutas y tres porciones de verduras para escolares
Lacteos, huevos, carnes y leguminosas
  Porción: vaso de leche y media tajada de queso. Medio bistec chico, una presa de pollo o pescado, un huevo o 3/4 de taza de porotos
  Recomendación: tres porciones de lácteos al día y una de carnes, porotos o huevo. Para los escolares, tres porciones de lácteos y dos porciones de carnes, porotos o huevo
Aceites y grasas
  Porción: tres cdas. de palta, 30 unidades de maní, 25 aceitunas o cuatro cdas. de aceite Recomendación: una porción al día para los más chicos una y media los mayores de seis años
Azúcares y dulces
Recomendación: consumir con moderación pues aportan muchas calorías y pocos nutrientes.


El curry, algo más
que una especia.

Por Luis Valenzuela
Marzo 2003
Escribirle a: iesnchile@yahoo.com
Artículo solicitado por la Asociacón Española de Hierbas Especias.

El curry es el  sazonador de alimentos más difundido del mundo. De composición variable en la que intervienen muchas especies sabiamente escogidas, raíces, bulbos, hojas de hierbas y semillas, es  ideal para preparar salsas y para condimentar una extraordinaria variedad de platos de exquisita gastronomía.

En occidente, el curry es asociado ampliamente como un  condimento oriental.  Hablar de curry es hablar de la India.  Aunque esto es cierto, el término curry no tiene ningún significado en India, pues es un término introducido por los ingleses.  El curry es una voz inglesa que significa polvo de especies, mezcladas para ser utilizadas en la cocina.

Los ingleses, fueron  quienes difundieron el curry por todo el mundo; sus primeras fórmulas para el polvo curry ya se encuentran documentadas en el siglo XVII.  Cuando los primeros agentes de la Compañía de Indias, se retiraban ricos a Inglaterra y Holanda, no sólo se llevaban  servicio y cocineros hindúes, sino también el hábito adquirido en India de la comida picante y en base de especias.

El curry conocido por nosotros, en la India  es un churna. Conforme a su tradición ayurvédica, del sánscrito ayur=vida, veda=conocimiento, “ciencia de la vida”, el polvo de especias, en la India es denominado churna, y es más que un condimento o alimento; su uso va bastante más allá  de lo culinario.

En la India, el propósito de un churna es el equilibrio de las doshas, las tres energías – vita, pitta, kapkha - componentes vitales de la naturaleza humana por medio de las plantas y sus atributos, sabores y colores; por lo general, el churna resulta de un gran número de especies componentes que equilibran en conjunto  las seis rasas o sabores que el Ayurveda identifica como la clave de la buena salud alimentaria;  así, todo churna debe concentrar en un una sola mezcla lo salado, lo agrio, lo dulce, lo picante, lo amargo y lo astringente.

El Ayurveda, en definitiva  promueve la culinaria saludable que estimule el fuego digestivo o agni, equivalente  a las enzimas digestivas, y evita la formación de ama o residuo tóxico en el organismo, que queda detrás de una mala digestión.  De allí que la culinaria hindú privilegie katu, lo picante.

Por ello,  un churna, y en este caso el curry, es una gran combinación de elementos vegetales.  A través de ellos se busca sabor,  color y atributos alimentarios que fomenten la buena salud.  Para ello, en la cocina ayurvédica se encontrarán churnas que mezclan a lo menos 5 especies, por lo general 10 a 20, y en algunos casos hasta más de 50 especies distintas.

Para obtener un buen churna, y por ende  un buen  curry, el pulverizado de las hierbas debe realizarse con el cuidado necesario para no destruir por el medio calor del proceso a los principios activos sensibles de las plantas.

En el caso de curry, pueden llegar a combinarse con gran acierto más de 20 especies, produciendo un sabor algo salado-amargo, ligeramente picante, con un dejo agri-dulce y ciertamente astringente.  Entre ellas, encontramos en primer lugar, la cúrcuma (Curcuma longa), polvo de una raíz que le da su color amarillo terracota característico.  Además del color, la cúrcuma posee cualidades “lubricantes” para permitir la flexibilidad de las articulaciones;  se ha reconocido también su valor para prevenir el cáncer y la diabetes, y su excelencia para la piel y las mucosas.

También, componentes fundamentales son el ajo (Allium sativum), la cebolla (Allium cepa) y el jengibre (Zingiber officinale), que en la India son considerados las tres raíces necesarias para purificar, producir y mantener la energía del cuerpo.

Otros ingredientes usuales en el curry son las semillas, en especial la pimienta (Piper negrum) y la nuez moscada (Myristica fragans); en particular, la pimienta  ayuda a la digestión de los alimentos e impulsa hacia afuera los gases desde el interior del estómago y limpia la boca; según la doctrina ayurvédica colabora a encender el fuego digestivo y combate la lasitud y la obesidad.

El curry, contiene otras semillas, como las semillas de cardamomo (Elettaria cardamomum), hinojo (Foeniculum vulgare), anís (Pimpinella anisum), mostaza (Brasica sp), alcaravea (Carum carvi) y de apio (Apium graveolens).

Hojas de cilantro (Coriandrun sativum), y de albahaca (Ocimun basilicum) seca son finamente pulverizadas en la confección del curry.  Es normal  el uso también de plantas de conocido valor energético como la corteza de canela (Cinnamomum spp) y la raíz del ginseng (Panax ginseng).

El contenido nutricional del curry es impresionante.  Basta mencionar tan sólo los aportes de fitonutrientes de algunos de sus componentes para apreciar que este producto maravilloso es más que un condimento. Así por ejemplo, el rizoma de la cúrcuma puede contener hasta 293 ppm de vitamina C, niacina (5 - 62 ppm), riboflavina (12 ppm); es abundante de minerales de calcio (270 – 2.898 ppm), hierro (121 - 467 ppm), potasio (4.870 – 41.271 ppm), fósforo (640 - 6,307 ppm ), además de aceites esenciales valiosos como cineole (29.200 ppm), beta-pinene (2.700 ppm), curcumenol (21.300 ppm), curdione (11.900 ppm), y otros característicos, como curcumin (9 – 38.888 ppm), etc.  El resto de las  especias antes mencionadas, aportan otros importantes contribuciones que en conjunto forman una sinfonía extraordinariamente bien conjugada; de sus propiedades individuales es posible informarse fácilmente desde cualquier buen almacén de salud natural, en especial del  ginseng y del jengibre, que son los más conocidos.

Todos los elementos que hemos mencionado, sabiamente combinados en el curry, nos dan una fina mezcla de sabor, color y atributos nutricionales,  cuyo dejo agradable y ancestral uso saludable, la química moderna no ha podido sustituir.


“¿Qué puede aportar un cadáver
a la nutrición de un ser vivo?
¡No somos ni tigres ni buitres!”

Entrevista a Luis Valenzuela
[Publicada en "La Nación", períodico chileno de distribución navional. 18-sep-02]
Leyla  Ramírez
Mientras la gran mayoría de los chilenos sueña con las delicias culinarias tradicionales de esta época con sólo recordar el hipnotizante olor de los asados de vacuno, las chuletitas de cerdo, los anticuchos, las empanadas de pino y la infaltable chichita, un grupo de compatriotas -que por estilo y filosofía de vida han eliminado de su dieta diaria el consumo de alcohol y carnes- se preparan para celebrar su “18” (*) con un menú  que incluye anticuchos de carne de soya, arroz integral, ensaladas varias y una  larga lista de interesantes alternativas gastronómicas.
Luis Valenzuela (57), ingeniero, licenciado en Filosofía, director del Instituto de Estudios de Salud Natural de Chile y vegetariano hace 20 años nos cuenta cómo el vegetariano celebra estas fiestas -carnívoras por excelencia- y de paaso desmiente los típicos dichos sobre que ser vegetariano es sinónimo de “comer pasto o ser un latero”...
(*) Fiesta nacional de Chile, 18 de septiembre.

-Para muchos no hay “18” sin un buen asado y un vaso de chicha. En su caso ¿a qué alternativas gastronómicas recurren para celebrar las Fiestas Patrias sin consumo de carne o alcohol?
-A muchas. Un vegetariano no requiere estimulantes, no necesita alcohol para "entonarse". Posee tanta "chispa natural" como la que posee cualquier chileno medio.  Para empezar está la tradicional empanada que nunca falta en la mesa de un vegetariano en estas fiestas.  Una empanadita con carne de soya es un aperitivo sabroso que la culinaria vegetariana trabaja muy bien, con opciones de relleno con choclo, maíz, tofu, de verduras, etc.

-¿Qué tal el sabor?
-Personalmente la mejor empanada que he comido en mi vida es la de gluten que es una carne vegetal hecha en casa con proteína de trigo que se vende en cualquier local naturista. Su sabor es mejor que una de mariscos, que es la que más se le asemeja.

-¿Con qué reemplazan el tradicional asado?
-La lista de  carnes vegetales es más variada de que lo que la gente piensa. La mayoría la asocia con la carne de soya, pero existe el sabroso bife de gluten que emula mejor el tradicional.  El tempeh que es el plato tradicional de Indonesia, es de un alto sabor culinario y nutricional. Está hecho con poroto de soya fermentado, razón por la cual su aporte de vitamina B12, entre otros nutrientes, es altísimo.

-¿Y a la hora del brindis?
-Bueno, está el "colemono naturista", que es una bebida no alcohólica alternativa a la tradicional. Se prepara con leche de soya, café de higos  y especias.  Puede ser endulzada o no con azúcar integral, miel o stevia, una hierba muy dulce, muy adecuada al diabético y a la dietética...

-Pero el cola de mono es más de las fiestas de fin de año ¿no tienen otras alternativas?
-Otra  bebida no alcohólica es el "licor de hierbas".  El licor de hierbas "Terma Serrano" traído desde de Argentina es un excelente “licor” para una cena o almuerzo. Aunque Ud. no lo crea la combinación de hierbas que lo contienen produce un sabor que satisface al paladar más exigente y ello lo consiguen sus herbales integrantes: carqueja, poleo, manzanilla, inca yuyo, tomillo, vira-vira, canchanlagua y cardo bendito.  Desde aquí brindo por el lector ...

-Perdone, pero ¿ni siquiera se tienta con el olorcito de la carne asada?
-En absoluto. Hay olores profundos.  El plástico y la goma chamuscada es nauseabunda.  Para un vegetariano auténtico, el olor de la carne también le produce desagrado profundo...

-Muchos dirán:  más “fome” que pasar el “18 con un vegetariano o pasar las Fiestas Patrias comiendo “pasto”, como se suele molestar a quienes no consumen carne ¿qué piensa de eso?
-Ese es un comentario que algunos carnívoros "sobregirados" hacen de los vegetarianos.  Con "sobregirados" me refiero a la clásica agresividad que asoma frecuentemente en  el carnívoro recalcitrante. El vegetariano nada tiene de "fome". El pasto es difícil de tragar, razón por lo cual está al final de nuestra escala alimentaria.  La verdad, los vegetarianos preferimos otros platos más sabrosos.

-¿Cómo piensa pasar Ud. este 18”? Me refiero a lo que piensa comer...
-Muy bien. Puede ser con un tofu salteado en salsa de soya y/o con aceite de oliva o sésamo, acompañada con arroz integral o basmati (una variedad de arroz aromático) o con un asado a las brasas de carne vegetal con una rica ensalada a la chilena, obviamente disponiendo de un picante pebre típico chileno en la mesa. Como ensaladas otra muy buena opción es un plato de habas de la estación con cebolletas o ciboulete, queso de soya en cubitos, aliñadas con un buen aceite de pepa de uva.  Todo esto como ya dije antes, no falta en esta ocasión la empanada chilena vegetariana y un buen licor de hierbas no alcohólico.

-¿Su familia lo apoya? O hay algún carnívoro rebelde
-Diría que yo los apoyo y ellos me a apoyan a mí...

-Para quienes consumen con frecuencia carnes ¿qué consejos les da?
-Que se planteen seriamente el tema de abandonarla. Pero no se precipiten, no lo hagan mañana. Primero, incorporen gradualmente una mayor cantidad de frutas y verduras en los platos caseros, luego abandonen un tipo de carne a la vez, sugerencia la de cerdo, luego eviten las rojas clásicas para terminar con las blancas. Finalmente, si optan por ser vegetarianos más estrictos, abandonarían ellos por sí solos los derivados lácteos y los huevos... Piense ¿qué puede aportar un cadáver a la nutrición de un ser vivo.  No somos ni tigres ni buitres...


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