III Bienal de Artes Visuales

 
Foto  

Arquímedes González
arquimedes.gonzalez@laprensa.com.ni


Luis Morales se alza victorioso

Negro, color de traidores y corruptos; gris, el de asesinados y olvidados, del cadáver de la vieja Managua, doblegada por la fuerza de la naturaleza. Todo en seis discos de aluminio, una “Colección de CD contra la memoria” que nos deja Luis Morales Alonso, ganador de la III Bienal de Artes Visuales, promovida por la Fundación Ortiz Gurdián.

Morales Alonso reunió en seis CD (discos compactos) lo que la memoria nicaragüense deberá recordar por siempre para que las traiciones, los asesinatos y las utilizaciones de símbolos, no sean de nuevo un pretexto para continuar la ruina moral del país. Y también mantener el orgullo de personas que lograron cambiar el rumbo de la historia suicida y delirante de Nicaragua.

Morales, de 40 años, está en el segundo piso del Teatro Nacional “Rubén Darío” viendo su escultura sin escuchar el murmullo de los invitados —como colmena de avispas—. Saluda automático a quienes lo felicitan, porque aún continúa reflexionando sobre la obra ganadora.

“Pensé que mi obra sería eliminada porque temía que la señalaran como política”, dice con un entusiasmo apenas visible en su rostro estresado por la emoción. “Pero hice algo que no debemos olvidar, para que esté siempre en la memoria de todos”.

Mientras narra, la imagen de Augusto César Sandino parece tomar vida por el flash de las cámaras, mientras que Rubén Darío dedica una mirada profunda en todo el contorno y Pedro Joaquín Chamorro tiene en su rostro la esperanza de un nuevo futuro.

Pintor desde muy chico

Morales Alonso inició su creación desde los diez años, cuando rayaba las paredes de la casa de sus padres, que en una correcta decisión, lo apoyaron para que desarrollara el talento de la pintura. Su juventud absorbió los conocimientos de pintores como Daniel Mayorga, Carlos Montenegro y Guillermo Rivas, quienes influenciaron su desarrollo artístico en los primeros años.

Después estuvo en Guatemala, donde desarrolló conocimientos sobre arte colonial, en México de Museografía y en Cuba de Museología. En Nicaragua siguió con estudios de arquitectura y cerámica que lo llevaron a obtener tres premios de la Unión de Artistas Plásticos. En 1994 participó en Tijuana, México, en el Festival Internacional de Estandarte y obtuvo una mención especial en la Primera Bienal de Pintura Nicaragüense en 1997. En 1998 representó a Nicaragua en Ecuador en la Bienal de la Cuenca y hoy se consagró como el ganador por “unanimidad” de la III Bienal.

Dice que al principio, la idea principal era colocar 25 CD en su obra, pero “por falta de recursos económicos”, debió reducirlo a seis. La idea le tomó más de un año y materializarla, ocho meses más.

Comentarios favorables

“Yo trabajo con el aluminio porque es el material de la época en que me desarrollé, es con el que puedo lograr líneas de arte rupestre que tanto me gustan”, dice a La Prensa Literaria.

Más allá, el escritor de la novela “Margarita, está linda la mar”, Sergio Ramírez, está solo admirando la escultura. Parece que aún no han notado su presencia en el lugar y dedica unos minutos a observar tranquilamente, como si fuera un fantasma, como si la fama significara soledad.

“Es muy bello”. Esa son las tres primeras palabras que dedica Ramírez a la obra. “Definitivamente fue un gran acierto del jurado, por su imaginación, composición y la manera tan provocativa de presentar la realidad”.Ahora sí, comienzan a saludarlo y es engullido por varias personas que lo arrastran hasta perderse en el mar bravo de la sala.

Patricia Belli, Primer Premio de la II Bienal de Pintura Nicaragüense realizada en 1999 con la obra “Vuelo Difícil”, está junto a su hijo en el descanso de las escaleras, también saludando a quienes la felicitan por haber obtenido en esta oportunidad, una mención especial.

“Estoy muy feliz”, dice, “de todos los premios”. Sus ojos recorren el lugar tratando de ubicar las obras. “Se siembra la semilla para comprender que las artes visuales son más que pinturas”.

Sobre el primer lugar obtenido por Morales Alonso y el segundo por Raúl Quintanilla por su obra “Globananización”, Belli afirma que “estos artistas han sido constantes en su trabajo. Vienen presentando estas propuestas alternativas nacionales, desde hace mucho tiempo y hoy recibieron el fruto de ese empeño”.

Belli obtuvo una mención especial por su obra “Silla para dos y contorsionista”, la cual fue calificada como una composición “lúdica y lírica” por el jurado del certamen.

Félix Angel, Director del Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington y miembro del jurado de la III Bienal, dijo que el primer premio “reunía más aspectos positivos que nos dejó completamente satisfechos”.

“Tiene elementos interesantes y es un esfuerzo por poner un lenguaje que saliera del tradicionalismo, pero conservando una identidad centroamericana”, comentó.

Homenaje al gran Aróstegui

El pintor Alejandro Aróstegui, fundador del Grupo Praxis, a quien se le rindió homenaje en la Bienal, dijo sentirse “conmovido” por el reconocimiento ya que ha sido “el esfuerzo de mi vida”. Sobre el futuro del concurso, afirmó que “tengo la esperanza que sea la continuidad y desarrollo de la plástica nicaragüense”.

Y si Morales Alonso logró ganar con la muestra de seis CD contra la amnesia, la III Bienal presentó también seis artistas galardonados, tres mujeres y tres hombres que representan la trayectoria de las artes visuales de Nicaragua. Cada uno con un universo personal pero conectados todos en la realidad del país. Nombres que no deben ser olvidados porque representan el espíritu creador e innovador de las artes visuales.

Noticia relacionada:

“Nuestras obras no son objeto de comercio”