Fecha :
Fri, 28 Feb 2003 18:29:16 +0000
¡Hola! Como muchos de ustedes ya saben estoy a punto de
salir para
Irak en
una misión pacifista, junto con un grupo de escudos humanos
mexicanos que
intentaremos vincularnos con la organización internacional
Human
Shields
para colocarnos en instalaciones civiles iraquíes (escuelas,
hospitales,
plantas de luz, de agua, etcétera) para que el ejercito
de EEUU
piense dos a
veces antes de bombardearlas. En verdad creemos que si se junta
una
buena
cantidad de ciudadanos extranjeros podemos ser una presión
real para
que la
administración Bush no inicie una guerra inhumana e injusta
(como lo
son
todas, pero, muy en particular, como lo es ésta)contra
el pueblo
iraquí.
Como adjunto(y también en el cuerpo del correo. en caso
de que no
logren
abrir el attachment) les mando una carta que escribí
explicando las
razones
por las que decidí ir para allá. Mil besos.
¡Y por cierto! Si quieren donar dinero tanto para nuestro
viaje, que
iniciará en los primeros días de marzo, como
para futuros grupos de
escudos
humanos mexicanos, pueden hacerlo en la siguiente cuenta: Bancomer
BBV
1105119774, a nombre de Mercedes Perelló. Y si quieren
más
información, o
participar como escudos humanos ustedes mismos, pueden comunicarse
a
los
siguientes teléfono celular y correo electrónico:
044/55/85-78-61-21
escudoshumanos@hotmail.com
¡Ah! Mi correo electrónico de viajero por la paz
va a ser:
tioshaenirak@hotmail.com (aunque claro que pueden comunicarse
conmigo a esta
misma cuenta desde la que les escribo, les doy la dirección
nueva
por si
quieren pasársela a conocidos y etcéteras que
puedan interesarse)
Aquí viene la cartita:
Por qué voy a Irak
Tiosha Bojorquez Chapela
Voy a Irak porque amo profundamente la vida. Porque tengo
29 años y
en este
momento, más que nunca antes, percibo cada segundo como
un regalo.
Respiro y
el aire me llena de fuerza. Despierto al amanecer y el sol me
canta
una
canción que voy poco a poco entendiendo. Voy a Irak porque
amo
profundamente
la vida.
Voy a Irak porque el amor, el amor de a de veras, no admite
egoísmos. Y,
como dije, ahora, más que nunca, amo la vida. Y el amor,
el amor de
a de
veras, no admite egoísmos. Este amor es amor pues se
ama a sí mismo
en el
otro, en el amor de los otros. El amor de a de veras se reconoce
en
el amor
de a de veras de los otros y por eso es que no admite egoísmos.
Voy a Irak porque no puedo contemplar el absurdo absoluto,
el sin
sentido
del “viva la muerte” sin hacer nada y no
sentir que la falta de
acción me
hace cómplice.
Voy a Irak porque creo que la gente debe morir en paz, rodeada
por
gente a
quien ama y quien le ama. Creo que la gente debe morir por el
efecto
del
tiempo y la naturaleza tan sabia, no por una bomba que se tira
para
que
alguien coseche algunas monedas.
Voy a Irak porque quiero vivir para tener hijos, porque quiero
poder
ver sus
ojos, sostener su mirada y decirles: “amen la vida
y recuerden que
por el
amor, el amor de a de veras, se lucha, se arriesga, se lucha”.
Voy a Irak porque quiero ir y volver y no puedo evitar sentir
que si
no voy
me habré ido sin poder regresar nunca. Quiero ir para
volver. Quiero
volver,
volver, volver. Y, para eso, necesito haber ido.
Voy a Irak porque si no voy, si no me levanto, marcho y grito
con
fuerza:
“¡PAREN ESTA LOCURA, YA SUFICIENTE DOLOR SE
HA VIVIDO!”. Entonces,
callado,
seguiré gritando toda la vida. Y amo demasiado el silencio.
Amo
demasiado la
risa. No quiero que mi vida sea un grito continuo.
Voy a Irak porque no creo en las fronteras, no creo en los
países,
no creo
en las banderas y mucho menos en los sistemas de gobierno. En
lo que
yo
creo, y ahí sí, de a de veras, es en Juan, en
Tonantzin, en Ibrahim,
en
María, en Aisha, en Said, en Ernesto, en Buba, en Fátima
y en
Helena. Yo
creo en la gente, creo profundamente en la gente.
Voy a Irak porque si no fuera, o si no ayudara a los que
van,
entonces
estaría ayudando a otros que también fueron, pero
para asesinar no a
los que
no van sino a los que se quedan, pues de allá son y allá
viven. Y
ése es el
único delito que han cometido.
Voy a Irak porque tú no puedes ir conmigo, pero no
importa. Porque
al ir te
llevo dentro y entonces no soy uno sino un chingo: soy yo, tú,
ése,
la otra,
aquél, y también los que olvido.
Voy a Irak porque quiero que te acuerdes de que las guerras
lejanas
no
existen, de que las guerras ajenas no existen, de que si nos
conociéramos
seríamos amigos y, como yo estoy allá, tú
puedes decir sin mentir
que no hay
duda: tú, allá, también tienes amigos.