festival
de la
desesperación

El Festival de la Desesperación es un estado de conciencia.

Es una descripción alucinada y extremadamente racional de la realidad de parte de alguien que ha perdido el contacto con el mundo, con la realidad misma. Sin embargo, aunque reune ciertos rasgos ezquizoides, no se concreta como una patología determinante: ha sido la voluntad del individuo la que lo ha llevado a desmembrar uno a uno los elementos del universo. Los motivos para hacerlo son siempre diversos, al igual que los métodos para alcanzar este estado de conciencia. Uno de los motivos más relevantes es la imposibilidad de rescatar lo esencial del mundo, el afán por reconocer los signos que la vida nos alcanza para desarrollarnos y lograr la felicidad o la plenitud. Aquel que ingresa al Festival de la Desesperación es alguien que busca algo, algo perdido o algo que nunca tuvo.

¿Cuál es el objeto de ingresar al Festival? Destruir lo que se conoce como mundo, destruirlo en uno mismo. El Festival es una experiencia fenomenológica, desarrollada a través de las percepciones y las relaciones con los objetos, las personas, el espacio y el tiempo. A través de ciertas prácticas, el individuo ingresa gradualmente en un estado de vigilia permanente, como resultado de la búsqueda constante de un referente que "rescate" su vida o lo enrumbe a su plenitud. Quien ingresa al Festival es aquel que ha buscado esa vida simbólica que lleva en sí y en su imaginario, alguien que ha buscado el mundo de su interior en el mundo externo y material. Alguien que ha buscado el significado en el símbolo, pues aún no comprende que la realidad no es más que un símbolo. El Festival devela esa verdad, pero no la devela sencillamente. El Festival duele, física y mentalmente. El que ingresa al Festival se ve arrastrado por una corriente ineludible que no es otra cosa que algo que él mismo ha creado: el valor de sus sueños. Ese es el sentido del Festival y ese es su peligro, ya que uno puede sucumbir ante el rigor de la experiencia.

¿Cómo ingresar al Festival? No existe una manera de hacerlo. No basta con leer los textos que se ofrecen en esta pagina. Para ingresar uno debe destruir su alma, desequilibrar su mente y sentir el vacío que eso implica. Uno debe perder el contacto con cada objeto, con cada referencia a una vida anterior, incluso encontrándose materialmente en medio de dichas referencias: uno no debe sentir nada... Tome un objeto cualquiera y obsérvelo, descríbaselo a sí mismo una y otra vez, piense cómo ese objeto llegó a sus manos, piense en el proceso realizado para que el encuentro entre usted y ese objeto tuviera lugar. Aunque parezca absurdo, quien ingresa al Festival es alguien que inconscientemente realiza estas prácticas con muchos elementos de su vida, ya sean personas o lugares, cosas o sentimientos. Hacer esto con muchos objetos y seres de nuestra vida termina creando en nuestra mente un rigor, un deseo insatisfecho por ordenar las cosas, pero finalmente empezamos a dudar de los valores que le asignamos a los objetos y seres que nos rodean, que no son otra cosa que los símbolos dentro de nuestra vida, con sus valores e implicancias. El Festival obliga al individuo a romper el contacto con dichos símbolos, pero a la vez lo empuja raudamente hacia lo que el individuo no conoce de sí mismo. Sólo los que quieran conocerse por completo ingresarán al Festival y verán el mundo como una masa informe y obtusa, sin sentido, que se arrastra entre la podredumbre de un mundo que va muriendo por la demencia de los que se hacen llamar cuerdos.

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