
Nació
en Santiago, miembro de una antigua y opulenta familia española de brillante
trayectoria en la vida administrativa y militar de la monarquía peninsular,
quedó huérfano muy joven. Dedicado
a las actividades agrícolas y comerciales, pronto incremento su patrimonio
hasta formar una fortuna considerable, que acrecentó con el aporte de su
esposa, doña Nicolasa Valdés. Esta
fortuna le permitió ascender en la vida pública del Reino: En 1749, a los 22 años
era capitán del Regimiento Real de Caballería; un año después Gobernador de
Chiloé y de La Serena; en 1761, alcalde ordinario de Santiago y en 1763,
Corregidor de la misma ciudad en reemplazo de Luis de Zañartu. Como tal, completó los trabajos de los tajamares del Mapocho
y del puente de Cal y Canto; en 1770 la corona le concedió el título de Conde
de la Conquista y en 1772 fue nombrado Superintendente de la Casa de Moneda.
Fue también gobernador subrogante de Chile en dos oportunidades.
En 1799 ascendió al grado más alto de la milicia peninsular, brigadier.
En tal grado lo encontró la revolución de la independencia el año
1810.
Una
semana antes de su muerte firmó el decreto de comercio libre con todas las
naciones civilizadas del mundo.
Murió en el ejercicio de sus altas funciones un 27 de febrero de 1811.