Si los Beatles no se hubieran separado

por Guilletek

Capítulo 9


El salón de Ringo asistió atónito a la cena-reunión. Hacía años que no se sentaban juntos a una mesa a compartir mantel y tertulia. Charlaron animadamente sobre sus inicios. La crispación parecía haber desaparecido. Compartieron historias familiares y cigarrillos de marihuana.

Ringo sacó un par de guitarras. George y John se hicieron con ellas. Paul se sentó al piano. Tocaron clásicos de su juventud, durante horas. Llegado el momento, John apartó la guitarra y se sirvió una copa de vino…

-“Chicos, ha estado muy bien, pero es hora de que hablemos…”, dijo John en tono muy serio. ”El tema económico está resuelto…, he hablado con Klein y está todo arreglado, a partir de mañana deja de ser nuestro manager”
-“¿Y ha aceptado?, ¿sin más?”, preguntó Paul extrañado.
-“¿Sin más? …, no, claro que no, …he acordado subirle un 2% su participación en los beneficios de las ventas de “Downstairs”

Paul querría haber protestado, odiaba a Klein y no le parecía bien que John hubiera cerrado el trato sin consultarle. Pero al fin y al cabo era una buena solución.

-“Es una buena noticia”, dijo Paul levantándose del piano.

El resto asintió.

-“Bueno, Paul, tenías una propuesta que hacernos, ¿no?”, dijo Ringo.
-“Sí…, bueno…, pero John también tenía algo que decir, creo…”, se excusó un receloso McCartney
-“Es cierto, pero no te preocupes, empieza tú…”, dijo John sentándose de nuevo.

Paul expulsó aire. Sabía que era una propuesta arriesgada. Tomo aire de nuevo.

-“Band on the run”
-“¿Cómo?”
, preguntó George
-“Band on the run… He pensado en volver a grabar un disco…, pero esta vez todos juntos…, como antes”
-“Como antes de que el señor decidiera grabar en solitario…, ¿no?”
, ironizó George.

Paul asumió el comentario. Sabía que, en parte, George tenía razón…

-“Sí…, supongo que no puse mucho de mi parte. Pero esto sería distinto. La idea es viajar por el mundo, los cuatro,… solos”, Paul remarcó la última palabra dejándola flotar en el aire…, John lo fulminó con la mirada.
-“Continúa...”, le animó Ringo.

-“Viajaríamos por distintas ciudades. EMI tiene cientos de estudios repartidos por el mundo. La idea sería componer canciones en los trayectos y grabarlas en los destinos. Sin prisas. Si tardamos dos años…,pues dos años…”
-“¿Y vas a abandonar a Linda y a los niños durante dos años?”, preguntó George sorprendido.
-“Ya lo he pensado…, creo que podríamos concedernos un par de días cada diez para ver a la familia… ¡Demonios!, ¡Somos los Beatles!, EMI no tendrá problema en facilitarnos cuantos aviones necesitemos”

Se hizo el silencio.

Paul sonreía en el centro de la habitación. No sabía si su idea había gustado pero, por lo menos, nadie había reaccionado de forma violenta. Era más de lo que esperaba.

-”Bueno…, ¿qué os parece?”

Silencio

-”Es una buena idea”, comentó Ringo intentando romper el hielo.
-“No es mala…, podría tener su gracia…, siempre que volviéramos a la India, claro”, añadió George.

John rompió a reír… El resto se volvió hacia él. ¿Qué le hacía tanta gracia?

-”¿Qué pasa John?”, preguntó Paul con cara de pocos amigos.
-“Nada…, (risas)…, no pasa nada. Sólo que yo también tenía algo que proponeros…, y no va demasiado en sintonía con tu idea…”

Paul no se sorprendió. Sabía que John sería el escollo más difícil de sortear. Realmente la idea llevaba implícito el intento de separar a John de Yoko al menos en el aspecto puramente profesional. La presencia de Ono no sólo le irritaba sino que le hacía sentirse tremendamente celoso. Yoko le había “robado” a su amigo, a su ídolo, a John.

-“Somos todo oídos…”, dijo George expectante.
-“He hablado con Lockwood”, prosiguió John, ”Estamos libres, podemos empezar a andar solos…, podemos comenzar a grabar en solitario siempre y cuando editemos en EMI hasta 1980… Chicos, somos ex-beatles…”
-”Pero…”, interrumpió Paul.
-“Déjame acabar, Paul…”

Paul se mordió la lengua.

-“He pensado que podíamos acabar a lo grande. Me gustó lo de la azotea…, he cerrado una fecha para un último concierto. Será dentro de nueve meses…, tenemos tiempo para prepararlo. Después todo habrá acabado. Así de sencillo”

Ringo, Paul y George quedaron paralizados. ¿Estaban firmando el final del grupo?, no se sentían liberados, todo lo contrario, durante unos segundos se sintieron absolutamente vacíos. No obstante, la posibilidad de volver a tocar en vivo les excitaba…

-“¿En el Palladium?”, preguntó Ringo.
-“No”
-“¿Shea Stadium?”
, inquirió Georrge.
-“Mejor…, mucho mejor”

Paul vio asomar una pícara sonrisa en John. Entonces lo comprendió.

-“¿Quieres cerrar el círculo, no?”, dijo Paul.
-“Siempre fuiste listo”, contestó John.
-“¿The Cavern?”
-“¡Premio!”

Los ojos de todos se iluminaron. Comenzaron a moverse nerviosos en sus asientos. La posibilidad de volver a tocar “en casa” les volvía locos.

-“¿Y qué tocaremos?”, preguntó un excitadísimo Ringo.
-“Lo que queramos…, eso es lo bueno. No hay disco que promocionar…, no hay compromisos que cumplir…, podemos tocar “Blue suede shoes” o el jodido “Sgt. Pepper’s”… ¡lo que queramos!", contestó John braceando al aire.
-“¿Te atreverás con “Twist & Shout”?”, dijo Macca
[i]-“Siempre que tú te atrevas con “Long tall Sally”
, respondió John guiñando un ojo.

Paul estaba emocionado.

-“En cualquier caso…, creo que lo mejor es que preparemos el concierto…, ya hablaremos luego de lo de ser “ex”…, yo mantengo lo de “Band on the run” encima de la mesa”, propuso Paul.
-“Como queráis…, pero por mi parte la decisión está tomada”

Los cuatro se movían por la habitación como pollos sin cabeza.

-“Bueno…, entonces”, dijo George, ”preparamos el concierto y luego hablamos del finiquito…”

Todos asintieron.

Paul se había sentado y se había hecho con una de las guitarras.

”-One, two, three, four…
Well, she was just seventeen…”


El resto corrió en busca de instrumentos. George consiguió la otra guitarra presente en la sala. John, desnudo sin instrumento, se colocó en medio del salón y comenzó a cantar con Paul imitando los movimientos pélvicos de Elvis. Ringo contemplaba la escena, sus ojos se inundaron de lágrimas.

-”Ha sido la noche de un duro día…”, pensó mientras comenzaba a palmear en el tablero de la mesa siguiendo el ritmo de la canción.


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