Si los Beatles no se hubieran separado

por Guilletek

Capítulo 15


No podía ser posible. De nuevo se había quedado sin güisqui. Era tarde y estaba demasiado cansado para bajar a por más. Recordaba haber comprado esa botella pocas horas antes. Estaba vacía.

-“¿Habré bebido demasiado”, pensó…, ”No…, debe ser que hacen botellas muy pequeñas…”

Depositó el vaso, completamente vacío, en el suelo.

Se incorporó con intención de dirigirse al baño. Estaba solo en casa. Tropezó con una mesa y cayó al suelo golpeándose en la cabeza. El teléfono sonaba insistentemente.

-“Ya se cansarán…”, pensó

Pasados unos minutos, Ringo seguía en el suelo y el teléfono volvía a sonar. Sin levantarse de la alfombra, tiró del cordón del teléfono haciendo caer el auricular.

-“¿Quién demonios es?”
-“Joder…, ¿dónde has dejado tu educacióón?”
-“¿George…?”
-“El mismo…, pero…, ¿Qué jodida forma dde contestar es esta?”


Ringo se intentó incorporar. A duras penas consiguió sentarse en el suelo.

-“Perdona George,…pero creo que no es un buen momento”
-“Ya veo…, ¿estás bien?”
-“Eso creo…”
-“Vale, oye…, seré rápido. Paul ha veniido a verme…”
-“¿Qué?”
-“Sí…, hemos quedado mañana aquí, en mii casa… A eso de las seis de la tarde…, te esperamos allí”


Colgó. Ringo dejó caer el auricular al suelo y dio con su cabeza en el suelo. Tenía mucho sueño. Se durmió imitando el constante tono intermitente que salía del auricular. Mañana nunca se sabe.

George siempre había sido un buen anfitrión. Había pasado tiempo y, aunque hablaban de vez en cuando por teléfono, llevaban casi tres años sin verse. Ringo observó como el camino hacia la puerta de la casa de George, cuyo trazado quedaba marcado por dos filas de velas encendidas, estaba cubierto de pétalos de flores.

-“¡Rinngo!, ¡Espera!”

Starr se dio la vuelta. Hacía tiempo que no oía esa voz

-”Holaa Paul”

Ringo repasó a McCartney de arriba abajo. Parecía más joven que la última vez que se vieron. Llevaba el pelo largo aunque había recortado su flequillo y, en general, toda la parte superior de su melena.

-”Me aalegro de verte… Pero, dime, ¿de qué va todo esto?”
-“Pasemos adentro, no seas impaciente”<


Paul agarró cariñosamente a Ringo y se sorprendió del fuerte hedor a alcohol que desprendía.

George esperaba en el salón. Impoluta aunque estrafalariamente vestido. Imitó con la boca un sonido de fanfarrias y levantó los brazos.

-“¡Sean bienvenidos caballeros!, Sir Paul…, Sir Richard,…Sir…, ¿y John?”
-“Hola George…, John no vendrá…”
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George cambió el gesto, Paul le había dicho que todos estarían allí. Se disponía a protestar cuando, de repente, escucharon un fuerte estruendo en el jardín. Los tres se miraron sorprendidos y se apresuraron en salir corriendo en dirección a la puerta principal.

-”¿Dónnde se han visto unos Mosqueteros sin D’Artagnan?, ah… George, lo siento por tu árbol…No lo vi.”

Era John

Paul y Ringo corrieron a su encuentro mientras George se acercaba a comprobar como el Rolls de John había arrancado uno de sus árboles de raíz.

-”Pero… ¿cómo?”, preguntó un incrédulo McCartney
-”Paul, deberías volver a vivir en la ciudad…¿Has oído hablar de los contestadores automáticos?, …Escuché algunos de tus cientos de mensajes y me dije…¿Qué coño?, vamos a ver qué se le ha ocurrido ahora al Gran Creador de Ob-la-di Ob-la-da?”

Paul recibió bien el sarcasmo y fingió disponerse a iniciar una pelea con John. George se unió al grupo.

-“Me has jodido el árbol.”


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