Si los Beatles no se hubieran separado

por Guilletek

Capítulo 21


Paul había cambiado poco respecto a aquel muchacho que conoció años atrás. La misma cara redonda, los mismos ojos tristes, la misma sonrisa de conejo…, pero algo era distinto. McCartney esquivaba su mirada y buscaba, nervioso, algo con lo que entretener las manos, finalmente decidió encender un cigarrillo.

-“¿Esttás nervioso?”-preguntó John.
-”No…,,¿por qué habría de estarlo?”-contestó Paul dando rápidas y cortas caladas a su pitillo.

Lennon sintió una especie de regocijo interno al comprobar que, de alguna forma, aún ejercía cierto liderazgo sobre su compañero. John sabía que, desde hacía años, Paul era el motor de la banda pero jamás le permitiría ser el líder.

-”Trannquilo, Paul”
-“Te repito que no estoy nervioso Johnnny”


John cogió las dos cervezas que el camarero les había servido y señaló con la barbilla una mesa vacía al fondo de la estancia. Ambos se dirigieron hacía allí.

-“Tú ddirás”-dijo Paul sentándose.
-”Paull…, no sé por dónde empezar…Tío…, cómo decirte…, Paul, creo que no ves lo que tienes delante de tus ojos… Estás obsesionado con los jodidos Beatles…No sé, a veces pareces más un puto fan que un miembro de la banda… Hemos hecho cosas buenas, pero sólo es un grupo…Quizás podamos hacer más cosas, no digo que no…

John paró su perorata al observar que Paul miraba apesadumbrado al suelo.

-“¿Pasa algo Macca?”

Paul no contestó en un primer momento, pasados unos segundos soltó un casi inaudible ”no lo entiendes”

-“Entender ¿qué?, ¿qué no entiendo?”.

McCartney, levantó la cabeza y miró a John directamente a los ojos. Lennon se quedó helado, nunca había visto esa mirada en su amigo, estaba absolutamente vacío.

-“Soy el beatle-Paul”

John tragó saliva y tuvo que mirar hacia otro lado. Por primera vez en su vida alguien le hacía desviar la mirada.

-”¿Quéé quieres decir?”-dijo John tratando de recuperar la compostura.

Paul se revolvió en la silla y, apoyando los codos encima de la mesa, acercó su rostro al de John tanto como permitía el tablero de la mesa.

-”No ssé que hay después de los Beatles…Sin grupo, estoy muerto”-susurró, dejándose caer sobre el respaldo de la silla.

John se quedó mirando a Paul en silencio, intentaba elaborar rápidamente un comentario jocoso para romper la tensión, pero no lo consiguió. En lugar de hablar, cogió con decisión su cerveza y se dispuso a tragar tanto líquido como su capacidad respiratoria permitiera; apenas quedaban unas gotas cuando volvió a posar el recipiente en la mesa. Paul mantenía su mirada clavada en John, apenas pestañeó durante un largo tiempo. Apretaba sus labios con tanta fuerza que su rostro parecía temblar bajo la tensión.

-”No ddigas tonterías Paul… ¿por qué ibas a estar muerto?, ¡Hace años que componemos por separado!, no me necesitas… Puedes seguir componiendo tus canciones de abuelita sin mí”-dijo John intentando fingir un tono jovial que Paul no recibió de buen grado.
-”Os nnecesito, John. Lo creas o no, no me veo capaz de seguir adelante sin el grupo”
-“Pero Paul…, sabes que se acabó. No poongo la mano en el fuego…, quizás lleguemos a sacar algún disco más, pero el grupo está muerto”
-“Entonces, ¿qué hacemos aquí?, ¿qué miierda es esta?
-“Bueno, en cierto modo quería quitarmee el gusanillo, ya sabes… Es difícil dejar de ser una estrella del rock y, la verdad, disfruté con este último disco…”
-“¿Entonces?”
-“Ya sabes…, quería que volviéramos a eestar juntos…, no sé…, supongo que quería comprobar si la magia seguía allí…”
-“¿Y…?
-“Obviamente no…Mira tío, tienes que veerlo, está delante de tus narices. George no te soporta, o mejor dicho, no soporta al Beatle-Paul…, Ringo está hecho una mierda y yo…, yo no paro de pensar en ella”
-“¡Ah!, claro…, ella…”


John asesinó a Paul con la mirada.

-”¿Quéé pasa?”-dijo Paul desafiante-”tampoco puedo opinar, todo el mundo puede hablar…¿sólo soy yo el que no ve lo que tiene delante de las narices?, ¿no te preguntas por qué todos la odiamos?, vamos…, pregúntale a George o a Ringo que piensan de tu monita amarilla

Apenas terminó la frase, el puño derecho de John se estrelló en la cara de Paul arrojándolo al suelo. Lennon se precipitó sobre él intentando inmovilizarlo, Paul esquivó el envite de John rodando sobre si mismo y le golpeó en el costado. El ruido alertó al camarero que, solicitando ayuda a gritos, acudió a separarlos. Enseguida tres hombres más entraron corriendo en la estancia y, tras unos forcejeos, consiguieron separarlos.

-”¡Vette al infierno, John!”-gritó Paul con lágrimas en lo ojos.

John no contestó, hizó un ademán de forcejear con los empleados del hotel para tratar de soltarse y, comprobando que le era imposible, dejó de intentarlo.

Al día siguiente, sólo había tres tazas en la mesa que el hotel había preparado para el grupo.

-”¿Y PPaul?”-preguntó Ringo mientras se estiraba para desperezarse.
-”Muerrto”-contestó John mirando al suelo.



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