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_____________SOMBRA
Se
enciende la luz
Hombre caminando alegremente por el jardín
El
hombre se acerca mas y mas a la luz hasta que llega a
ella
y se apaga
El
hombre se retira pero las luces siguen apagadas; luego se acerca
al telón y se agacha con las manos cubriéndose la cabeza (como
con miedo) Todo con las luces apagadas.
Se
enciende la luz
El
hombre hace un movimiento con sus manos como ocultándose con
ellas de Dios.
Se
apaga la luz.
Música
lenta.
Aparecen dos sombras,
la primera labrando la tierra con una asada, la
segunda haciendo gestos con el brazo como haciendo venir a las
ovejas, está con un bastón largo en la mano.
El
que tiene la asada en la mano, la levanta contra el otro y le dá
un golpe, el que tiene el bastón cae tendido en el suelo.
Se
apagan las luces
Música
de fondo
Se
encienden las luces y aparece un hombre con las manos juntas sobre
el pecho y con una soga por el cuello, pero en la sombra no se
nota.
El
hombre se ahorca estirando la cuerda hacia un costado y cae al
suelo.
Se
apagan las luces.
Silencio.
Música
mas o menos alegre pero instrumental.
Se
enciende la luz y en medio hay un hombre con los brazos en cruz y
la cabeza inclinada hacia un costado.
Se
apagan las luces
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____________________________________________________GUIÓN
Al
principio el hombre se paseaba por el Edén pues Dios lo había
creado su amigo y libre para ser mas plenamente imagen suya.
Pero
pronto el hombre no quiso más estar en la luz de Dios y su
debilidad lo hizo caer en la tentación que era “agradable a
la vista y deseable para adquirir discernimiento”(Gn. 3, 6b)
Pero
Dios siempre llama al hombre, sin importar lo que haya hecho: “¿dónde
estas?” (Gn. 3, 9b), pero el hombre no quiere ver a Dios,
porque siente que ya no es imagen de Dios, “Oí tus pasos por
el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí”
(Gn. 3, 10)
Dios
se acerca pero el hombre no lo deja.
Hubieron
otros hombres al principio arcados por el mismo pecado, pero a los
que Dios siempre llamó.
Pero
el pecado también los alejó, el pecado hace que el hombre se
haga enemigo del hombre por eso su presencia le molesta y lo mata.
Pero
Dios sigue extendiendo su mano y nos promete que nos enviará a su
Hijo para la redención definitiva.
Mucho
tiempo después el hombre sigue sufriendo las consecuencias del
pecado, y esto es tanto que llega a odiarse a si mismo y a
quitarse la vida. “Entonces Judas, arrojando las monedas al
Templo, salió y se ahorcó” (Mt. 27, 5)
“Pero
cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo,
nacido de una mujer y sujeto a la ley, para redimir a los que
estaban sometidos a la ley y hacernos hijos adoptivos” (Gal. 4,
4-5)
Ese
es el mismo Hijo que desde la cruz, para culminar con todo gritó:
“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc. 23,
34).
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