El desplome de las Torres Gemelas ha sido como un telón que al descorrerse ha dejado al descubierto la crisis económica mundial. Las bolsas no dejan de caer. Comienzan los despidos masivos en muchas empresas. El consumo familiar, en el que EEUU basaba su recuperación, se ha frenado bruscamente. Todos los días oímos noticias de nuevos preparativos bélicos, aunque no sepamos con exactitud contra quién o quiénes van dirigidos.

  Hay una frenética actividad diplomática. Lo peor es que dicha actividad no busca parar ningún conflicto, sino establecer las alianzas necesarias para limitar las consecuencias políticas que puede tener una acción bélica.

Estados Unidos, aún sin poder recuperarse del ataque del martes 11 de septiembre, envía mensajes contradictorios. Quizás no se lance a una guerra convencional, sino a una serie de acciones encubiertas y ataques de los llamados quirúrgicos, pero es evidente que cualquiera de esas acciones puede desembocar en una contienda a escala global.

Como advertíamos aquí la semana pasada, los derechos civiles y políticos han sido las primeras víctimas. EEUU estudia la detención indefinida de los inmigrantes. Alemania ha puesto fin a la inviolabilidad del culto religioso por temor a que en las iglesias aniden organizaciones fanáticas.

La población de origen árabe en Estados Unidos y en otros países ha comenzado a ser criminalizada. Algunos de sus miembros han sido atacados y vejados. El propio presidente de EEUU, George Bush, en su discurso a la nación, tuvo que señalar que el Islam no es una religión que fomente el odio y tuvo que recordar que muchos ciudadanos de origen árabe figuraban entre las víctimas del Wolrd Trade Center.

En medio de todas estas pésimas noticias, he recibido un mensaje que esta semana se ha difundido por Internet. Es una pequeña reflexión firmada por Tamim Ansary, un escritor y periodista afgano que dice vivir desde hace muchos años en la zona de San Francisco. No sé si Tamim Ansary existe y si es verdad que vive en esa ciudad norteamericana. Quizás se trate de una de los muchos trucos que circulan por Internet en estos días. Pero como su contenido vale la pena y la reflexión es interesante, da lo mismo si Tamim Ansary es real. La he traducido y la reproduzco aquí porque me parece interesante que el mundo se detenga un momento a pensar en la gravedad de lo que está ocurriendo y a dónde nos puede conducir.
Este es el texto:

"He oído mucho en estos día que se habla de  "bombardear Afganistán hasta devolverlo a la Edad de Piedra". Ronn Owens, en la tertulia de la radio KGO de hoy, admitió que esto significaría asesinar a gente inocente que no ha tenido nada que ver con esta atrocidad (el atentado a las Torres Gemelas y al Pentágono), pero "estamos en guerra, tenemos que aceptar los daños colaterales.  ¿Qué más se puede hacer?" Minutos después oí en la televisión a un comentarista que discutía si EEUU "tendrá los redaños para hacer lo que se debe hacer".

"Pienso que para mí todas estas cuestiones son especialmente difíciles porque yo provengo de Afganistán, y aunque he vivido aquí casi por 35 años aquí nunca le he perdido la pista a lo que sucede en mi país. Por eso quisiera decirle a las personas que deseen oírme cuál es mi visión en este momento.

"Hablo desde la perspectiva de alguien que rechaza a los Talibán y a Osama Bin Laden. No tengo niguna duda de que esta gente es la responsable de la atrocidad cometida en Nueva York. Estoy de acuerdo en que se debe hacer algo con esos monstruos

"Pero el Talibán y Bin Laden no son Afganistán.

"Ni siquiera son el gobierno de Afganistán. El Talibán es una secta de psicópatas ignorantes que se hicieron con el control de Afganistán en 1997. Bin Laden es un delincuente político con un objetivo claro. Cuando se piensa en el Talibán, se piensa en los nazis. Cuando se piensa en Bin Laden, se recuerda a Hitler. Y cuando se piensa en "el pueblo de Afganistán" se piensa en "los judíos en los campos de concentración".

"Los afganos no tienen nada que ver con esta atrocidad. Ellos han sido las primeras víctimas de estos criminales. Estoy seguro de que se alegrarían si alguien fuera allí, quitara de enmedio a los Talibán y les librara de las ratas que son esa pandilla de delincuentes internacionales que se han refugiado allí.

"Algunos dicen: ¿por qué los afganos no se levantan y derrocan al Talibán? La respuesta es que están hambrientos, agotados, heridos, inválidos y siguen sufriendo. Hace pocos años las Naciones Unidas estimaba que hay 500.000 huérfanos en Afganistán, un país que se ha quedado sin economía y sin alimentos. Hay millones de viudas. Y los Talibán han aprovechado de enterrar a estas viudas en vida, privándolas de todos sus derechos. La tierra está destrozada por las minas y todas las granjas fueron destruidas por los soviéticos. Estas son algunas de las razones por la que los afganos no han podido derrocar a los Talibán.

"Volvamos a la cuestión de bombardear Afganistán hasta devolverlo a la Edad de Piedra. No hay problema en esto, ya se hizo. Los soviéticos ya se encargaron de ello. ¿Castigar a los afganos? Ya están sufriendo. ¿Aplastar sus viviendas? Ya está hecho. ¿Convertir sus escuelas en montañas de escombros? Hecho. ¿Suprimir sus hospitales? Hecho. ¿Destruir sus infraestructuras? Hecho. ¿Impedirles acceder a la medicina y a los cuidados médicos? Demasiado tarde. Alguien ya hizo todo esto. Las nuevas bombas sólo removerían los escombros que han dejado las bombas anteriores.

"¿Quizás podrían alcanzar a algún Talibán? Lo veo difícil. En el Afganistán de hoy, sólo los Talibán comen y sólo ellos tienen medios para desplazarse. Se esconderían y huirían. Quizás las bombas podrían alcanzar a algunos de esos huérfanos inválidos, ya que ellos no pueden escapar rápidamente porque ni siquiera tienen sillas de ruedas. Por eso, volar sobre Kabul dejando caer bombas no sería realmente un ataque contra los criminales que perpetaron este horrible crimen. En realidad, sólo se le estaría haciendo el juego a los Talibán, castigando otra vez a aquellas personas que ya ha sido castigadas injustamente.

"¿Qué hay entonces? ¿Qué se puede hacer? Déjenme hablar con miedo y temor.  La única manera de capturar a Bin Laden es entrar allí con las tropas de tierra.  Cuando la gente habla de " tener los redaños para hacer lo que hay que hacer" están pensando en términos de tener estómago suficiente para matar a tantos como sea necesario.  Tener estómago para superar cualquier naúsea moral respecto a la gente inocente de la matanza.  Vamos a aclararanos.

"Lo que está en la mesa ahora mismo es la muerte de más nortamericanos. Y no sólo porque algunos norteamericanos morirán mientras se abren camino por Afganistán haciá el escondite de Bin Laden.  Es mucho más importante que eso, amigos. Porque para llevar tropas hasta Afganistán hay que pasar por Pakistán. ¿Nos van a dejar? Probablemente no. Por lo tanto, primero habría que conquistar Pakistán. ¿Se quedarán tan tranquilas las otras naciones musulmanas? Ya se ve cuál es mi argumento de fondo. Estamos coqueteando con una guerra mundial entre el Islam y Occidente.

"Y resulta que eso es lo que desea Bin Laden. Eso es precisamente lo que él quiere. Por eso es que él hizo todo esto. Lean sus discursos y sus declaraciones. Todo está allí. El realmente cree que el Islam puede derrotar a Occidente.

"Parece ridículo, pero él piensa que si puede polarizar al mundo islámico contra Occidente, contará con mil millones de soldados. Si Occidente desata un holocausto en esas tierras, esos mil millones de personas verán que no tienen nada que perder y eso es aún mejor para la posición de Bin Laden. Muy probablemente Bin Laden esté equivocado. Al final Occidente ganará, sea lo que sea que signifique ganar, pero la guerrra durará muchos años y millones de personas morirán, no sólo entre ellos sino entre nosotros. ¿Quién tiene estómago para esto? parece que Bin Laden sí. ¿Alguien más de entre nosotros?

Tamim Ansary"
La visión afgana