nadie pudiese siquiera retirarlos por temor a los disparos de los francotiradores.

Aunque ayer el Gobierno moldavo decretó una tregua unilateral -gestionada por el presidente rumano Ion Iliescu-, se registraron numerosos incidentes armados con lo que prácticamente se puede dar por seguro que el alto el fuego ha nacido muerto.

Bendery-Tighina es el principal enclave rusófono en la margen izquierda del río Dniester, en medio de territorio que históricamente ha sido moldavo. En Chisinau, la capital moldava, a tan sólo 60 kilómetros de Bendery, el ambiente es de guerra total. El Gobierno del presidente Mircea Snegur ha conseguido convencer a la población de que se encuentran en guerra con Rusia y que el 14° Ejército ruso ya ha entrado en acción contra la policía militarizada moldava.

Las afirmaciones de Snegur son difícilmente contrastables porque los rumores corren aquí como regueros de pólvora. Ayer, los moldavos desmintieron que hubiesen atacado un depósito de municiones del 14° Ejército ruso que habría causado la muerte de 26 soldados, según un portavoz militar ruso. Ambos bandos también se intercambiaron acusaciones sobre la utilización, por parte de Moldova, de modernos cazabombarderos MiG-29 "Fulcrum" que habrían bombardeado las posiciones rusas.

Snegur ha encontrado un importante punto de apoyo en Rumanía, los "hermanos" naturales de los moldavos. Ayer, en Bucarest, toda la prensa reproducía con grandes titulares las palabras del presidente moldavo en las que aseguraba que "Rusia libra una guerra no declarada contra Moldova".

El presidente rumano Ion Iliescu hizo, al mediodía de ayer, una declaración oficial en la que culpó al presidente ruso Boris Yeltsin y a su vicepresidente Alexander Rutskoi de haber llevado los acontecimiento a "un punto dramático, con enormes pérdidas de vidas humanas que se han agravado después de sus declaraciones del domingo".

Iliescu señaló que en la madrugada del martes habló por teléfono con Snegur y Yeltsin y que ambos se mostraron partidarios de establecer una tregua. "La tensión, sin embargo, se mantiene" añadió.
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En el verano boreal de 1992, una corta pero sangrienta guerra azotó Moldavia. Esta pequeña república del Cáucaso se había independizado de la URSS el 27 de agosto de 1991. Sin embargo, la minoría rusa, agrupada en torno a la capital de Cisdniestria, Tiraspol, reclamó la presencia del Ejército Rojo al sentirse amenazada por los independentistas moldavos. Las provocaciones acabaron en cruentos combates, sobre todo en torno a la ciudad de Bendery donde se calcula que fallecieron unas 500 personas.
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IASI (FRONTERA RUMANO-MOLDAVO).- Moldova ya tiene su propio Sarajevo: la localidad de Bendery -Tighina para los moldavos- ha sido intensamente bombardeada por las fuerzas del Gobierno de Chisinau en las últimas horas.

Según testigos presenciales, decenas de cadáveres se acumulaban ayer en las calles de esta pequeña localidad ribereña del Dniester, controlada por la república "rebelde" de Cisniesdtria proclamada hace dos años por la población rusa local.

Cuerpos carbonizados y mutilados yacían bajo un sol implacable sin que
estilo Ceaucescu" que sirve de sede a la agencia oficial de noticias Rompress.Cuándo se le pregunta qué está haciendo Rumania por contribuir a resolver el conflicto, Badea sonríe: "Sólo estamos enviando ayuda humanitaria".

Al parecer, algo más que medicinas y alimentos han cruzado por la frontera del río Prut -que separa a Moldova de Rumania- en las últimas semanas. Así, algunos periódicos recogían ayer un desmentido oficial sobre la repatriación de los cadáveres de dos pilotos rumanos cuyo helicóptero habría sido abatido por las fuerzas rusófonas del Dniester. Hace unos días también se habló de la llegada a territorio rumano de los cadáveres de varios "combatientes" pagados por Chisinau.

Bucarest, sin embargo, se conduce con cautela. "No olvidemos que aquí hay dos potencias nucleares en el escenario: Ucrania y Rusia. Si Rumanía entrara en el conflicto esto sería una guerra mundial" comenta un alto funcionario del Gobierno rumano.

Pese a todo, los rumanos no ocultan esta súbita resurrección nacionalista. La posibilidad de restaurar la "Gran Rumanía", que incluye además del territorio moldavo el sur de Besarabia y la Bucovina del norte (ambas en manos de Ucrania) está a la vuelta de la esquina si Chisinau consigue afianzarse como república independiente.

Todo esto hace que miren con algo más que simpatías al presidente Snegur.

Iliescu ha propuesto a Yeltsin y a Snegur que se entablen negociaciones en la próxima reunión de cooperación regional que los países del área tendrán en Estambul. Aunque el presidente rumano parece haber obtenido algunas garantías, Yeltsin ha sido mucho más expeditivo cuando se le ha preguntado por lo que ocurre en el Dniester: "No habrá negociaciones. Sólo tomaremos medidas".







Iasi (frontera rumano-moldava),julio de 1992
Iliescu señaló que en la madrugada del martes habló por teléfono con Snegur y Yeltsin y que ambos se mostraron partidarios de establecer una tregua. "La tensión, sin embargo, se mantiene" añadió.

En una clara alusión a la república "rebelde" de Cisniesdtria, Iliescu manifestó que "no todas las partes han demostrado que tienen voluntad política de solucionar este conflicto".

El interés rumano en el conflicto es enorme. "Ellos, los moldavos son rumanos, son nuestros hermanos", afirma Constantina Badea, sentado en su despacho del gigantesco edificio "de
El Sarajevo moldavo