|
Se
disuelven en mi alma
tantas durezas
cuando como por ensalmo
ella se acerca...
aunque no es delicada,
tierna, dulce,
ante ella sucumbe
cualquier aspereza...
Es como tormenta salvaje
o como un vendaval
pero...
estoy tranquilo, respiro
sus aires
aún cuando adivino, que
uno de sus furiosos
rayos
me puede fácilmente
aniquilar...
Es eterna contradicción,
te ama cuando quiere te
odia cuando no,
mi vida la llena de
color...
Cuando mis manos la
desean y provocan,
se deshace en mil juegos
se pierde entre ellas,
¡la vuelven loca...!
A medida que mi tiempo
se va,
rondando en mi mundo a
solas,
deseo tocarla
acariciarla
saciarla besarla...
besar su boca...
la savia de sus labios
me inventa
espacios vivos,
silencios idos
donde duermen despacio
mis horas
La abrazo como a un niño
y ella llora...
tenue llanto llega y
conmueve, acongoja...
desamparos, abandonos
quedan a la
intemperie...
el calor de nuestros
cuerpos enlazados caldea
el dolor, soledades,
escasez de quereres...
Su rostro no finge, sus
ojos brillan
con fulgor milagroso que
reaviva...
con sus besos elimina
mis cansancios,
mi ira...
¡Increíble cómo me
centra y...
descontrola a la vez!
Ella no es dulce, ni tan
bella...
sí la más convincente,
la más viva,
la más fiel de mis
amigas,
insistente y pertinaz en
su querer..
|