EL MITO DE LA VELOCIDAD

Coches veloces, de líneas aerodinámicos, conducidos por individuos fríos y seguros de sí mismos. No existen los obstáculos. Los autos más logrados, señal de buen status. Éxito social, agresividad personal, confort... En el caso de los largometrajes, los telefilms y los videojuegos: perseguidores y perseguidos, lanzados a toda velocidad, esquivando todo lo que se les interpone, chirriando, dando bandadas, chocando contra otros vehículos... Pero normalmente no les pasa nada. Se confunde realidad con ficción. Tales mensajes, a veces con la concurrencia del alcohol, actúan sobre muchos jóvenes- especialmente- como patrones de imitación. Después: las estadísticas de accidentes de carretera por imprudencia, sus muertes, son escalofriantes.

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