Las Cartas del Duende


ENSAYAMOS LA VIDA...

Hiciste, de tus manos la belleza
y adivinaron las respuestas,
antes de hacer las preguntas.

Destruyeron nuestro tiempo,
derribaron las murallas
y marchitándose,
toda nuestra vida,
nos vio darnos por vencidos.

Tan cerca de la muerte
y del odio.
Distinguimos una luz
brillante en la penumbra.
Estábamos debilitados
y sedientos de paz,
de entendimiento.
Temprano, despertamos
y partimos.
Anduvimos por las calles,
por el mundo
y conocimos gente,
personas interesantes
y falsas soluciones.

Encontramos, casi nada
y pretendimos llevarnos todo.
Ensayamos la vida,
una y otra vez.
Esperábamos que la vida llegara,
cada día.

Querían confundirnos,
maltrataron nuestros ojos.
Y nuestras manos,
simbólicamente unidas,
podían tomar el aire
y respirar por su cuenta.

Esperábamos que la vida llegara,
cada día
sentados en la puerta del destino.
Observamos las almas
de caminantes sin rostro,
y rostros sin dueño.

Esperábamos la felicidad
y cantábamos aquella canción,
para escuchar tu voz, y la mía.
Contemplamos la vida,
desde afuera.
Del otro lado de la calle
alguien esperaba que nos rindiéramos.

Cambiando el argumento,
cambiando la historia
sin pedir permiso.

Esperábamos la felicidad.
Esperábamos que la vida llegara.
Y mientras esperábamos, fuimos felices
y podría asegurar, que un día pasó por allí la vida.
Jamás supimos cuándo llegó,
pero de pronto, la vimos marchándose.

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