Las Cartas del Duende


LA MISMA FLOR

Doblando la esquina,
tus dudas.
Quien viene,
desde aquí no las ve.

Pero yo,
que estoy en todas partes
puedo observarlas.
Conozco tus vueltas,
tus calles y tus días
de sol, de lluvia y viento.
Tus días rápidos y lentos.

Pero yo,
que estoy en todas partes,
dentro y fuera de tu alma
y de tu vida,
puedo ver
la cueva donde anidas.
La tristeza que ocultas,
la alegría que muestras.
El tiempo que te rodea,
que te marchita y rejuvenece
como una flor de día,
como la misma flor
de noche.

Tu luz
y tu sombra iluminada.
Tu espalda reflejada
en el espejo.
La mirada empañada por la furia...
de ese amor que no crece,
que no te hace crecer.

Pero yo,
que no estoy
y que estoy en todas partes,
quiero elevar tu alma
y jugar como un niño
a pasar por debajo.

Quien pasa sin rozarla
¿gana?

Juego sin premio
y sin castigo.
Juego aburrido,
si no lo juegas conmigo.

Siguiente


Regresar al Indice

Enviame un e-mail