Las Cartas del Duende


SOMBRA

Dónde fue la noche perdida,
y los días
ávidos de vida.
Dónde fue la vida.

Hay un rumor
de voces encadenadas.
En la oscura tiniebla
de un alma vigilante
se gesta la tormenta
que caerá esta noche sobre mí.

Duerme en el silencio
tu sombra, escondida
tras alguna penumbra.
Un rostro moribundo,
salvando realidades,
jugando a ser.

Implorando identidad,
colores y tiempo.
Manos fantasmales
magreando algún destino ajeno.

Un sueño incandescente.
Calor de repuesto para la vida,
tras su paso vertiginoso
dejó sólo cenizas
y un destello perdido y retrasado
iluminó tu sombra.

Muerto el espectro que dormía
bajo la triste luz.
Pálido producto vacío de cuerpo,
tu sombra sólo es resaca
de un sueño indomable y vivo.

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