Las Cartas del Duende


UNA RAZÓN

Ayer,
creí ser tu duende.
Y que dormía
sobre tu hombro.

Ayer,
creí ser tu bruja.
Y que con mi escoba
limpiaba
la suciedad de tu alma.

Ayer,
creí recordar
que seguramente,
ya no piensas en mí.
Y comprender...
que el rostro de tu amor
ya no es el mío.

Amor enmascarado,
el mismo amor.
Encadenado
quisieras huir.

Una lágrima,
detrás de un beso oculta.
Una palabra
atascada en tu boca,
escapa con una sonrisa
en un descuido
de tus labios.
Y puede volar
hasta mi cueva
por el aire
y por el tiempo.

Puede engendrar
una ilusión...
y una duda.
Puede traer
a mí tus manos
Y tus manos pueden
desnudar mi alma.
Puede mi mente vestirla
con ese delantal,
que improvisaste para mí
un verano de locura.

Puedo nuevamente reir,
y pintar tu risa
sobre mi piel.
Y mi paciencia,
tallada por tu tiempo
buscar cada noche una razón
para seguir viviendo.

Siguiente


Regresar al Indice

Enviame un e-mail