En los ciento cincuenta años de vida republicana, el Estado no ha concedido la atención requerida, al papel fundante que tiene lo cultural en la afirmación de las potencialidades de cambio y transformación positiva que puede aportar a los procesos nacionales.
La cultura, como ámbito de expresión de la institucionalidad pública, ha recibido un tratamiento secundario, políticamente sesgado, incluso hacia personalismos narcisistas, que tradicionalmente ha generado decisiones, iniciativas, disposiciones y acciones que conforman un panorama de productos institucionales y normativos, inorgánico y pleno de fallas que impiden la eficiencia administrativa y social de la gestión.
Pese a ello, desde el propio inicio de la nacionalidad, grupos y personalidades comprometidos/as con el hecho cultural, intentaron vanamente incidir en esta tradición de inorganicidad y complementariedad de la acción cultural pública. Por otra parte, estos mismos grupos se convirtieron en motores para el sostenimiento de la producción cultural y artística de enorme calidad que conocemos.
La ausencia de iniciativas sistemáticas de estímulo a la creatividad, convirtieron el mecenazgo oficial en un sistema de privilegios que respondían a la linea del voluntarismo oficial, con la consecuente pérdida, silencio o anulación de muy numerosos talentos que no han tenido la oportunidad expresiva y de desarrollo que merecen.
Tradicionalmente, la acción cultural oficial se situó en la linea del espectáculo, en la concentración capitalina y en el favorecimiento de la cultura académica. Recientemente, gracias al empuje de algunos administradores más sensibles a la universalidad de los hechos culturales y, sobre todo, gracias a la persistente lucha de los creadores de las bases y de las comunidades, las culturas populares van ganando con legitimidad incuestionables, un espacio en el reconocimiento de las instituciones del Estado como expresión de las potencialidades creadoras del pueblo dominicano.
La inorganicidad, como signo dominante de la acción cultural del Estado, ha determinado las contradicciones que la historia más reciente demuestra en términos de iniciativas y fallas, en regímenes autoritarios, de considerables realizaciones infraestructurales y ferreos controles en la libertad expresiva, y en períodos de democracia, de apertura liberal en los principios, pero con débiles o nulas realizaciones en el orden institucional y de políticas.
A todo lo anterior se agrega una incomprensión significativa del carácter integrador que potencialmente tiene la vida cultural, y su total exclusión como requisito, o al menos como componente, de los esfuerzos que se hayan intentado en materia de desarrollo o de establecimento de la democracia. En la mayoría de las épocas, el perfil de la intencionalidad de las acciones del Estado, ha sido concebir a la cultura como un hecho separado de los procesos esenciales de la sociedad dominicana, en función de ornato y como acción improductiva. Si acaso, una responsabilidad que hay que atender, pero que no agrega mayor cosa a la sustantividad del desarrollo y crecimiento de la población y del país como un todo.
En reuniones recientemente celebradas
por iniciativa propia de creadores y otros trabajadores culturales, asi
como de ciertos sectores institucionales de la actual administración,
se ha concluído que los rasgos más sobresalientes y de prioritaria
atención que acusa el marco general de la acción cultural
del Estado en República Dominicana son: a) La ausencia de una política
cultural orgánica y suficiente; b) la incoherencia, mutuo aislamiento,
incordinación de las instituciones y acciones culturales públicas;
c) la ausencia de un un órgano integrador y referencial de todas
las iniciativas del Estado en la materia, y la exclusión de las
mayorías de los beneficios y del disfrute de equitativas oportunidades
culturales.
2.- Lineas generales de la estrategia que propone el gobierno para la acción cultural del sector público.
La manera de pensar tradicional, el tratamiento marginal de la cultura en las acciones del Estado, pretende ser revertido en la actual gestión de gobierno del Presidente Leonel Fernández, quien se ha propuesto iniciar un tratamiento político administrativo integral de la acción cultural pública, articulando tal gestión a la Reforma del Estado, a la definición de una Estrategia Nacional de Desarrollo y en general a las iniciativas de consolidación de una democracia eficiente y participativa, como otro espacio de contribución al logro de la gobernabilidad democrática. Una acción cultural centrada en los y las ciudadanos/as, en el ejercicio de los derechos culturales como parte esencial de una ciudadanía efectiva y espacio de efectuación personal de actitudes democráticas y de compromiso con el desarrollo.
Para responder a esta intencionalidad, el Presidente Fernández ha decidido crear el Consejo Presidencial de la Cultura como órgano rector de la Política Cultural del Estado Dominicano. Este Consejo se crea como órgano de transición hasta el establecimiento de una Secretaría de Estado para la Cultura.
El Consejo está integrado por quince personas vinculadas a la acción cultural, algunas de las cuales actúan en instituciones del Estado y otras son personalidades del mundo cultural, adscritas en algunos casos a instituciones relevantes del mundo académico y a organizaciones de la sociedad civil. El Presidente Fernández determinó que el Consejo eligiese de su propio seno a la persona que lo presidirá.
En el Decreto de su creación se establece la transferencia al poder decisorio del Consejo, de un cojunto de Instituciones culturales, que hasta el momento han estado principalmente adscriptas a la Presidencia de la República y a la Secretaría de Educación. En este sentido quedarán bajo la autoridad del Consejo las siguientes instituciones:
1.- El Archivo General de la
Nación
2.- La Biblioteca Nacional y
demás Bibliotecas del Estado, con excepción de las municipales
y las escolares
3.- El Instituto de Cultura
y Artes de Santiago
4.- El Centro Interamericano
de Microfilmación y Restauración de Monumentos
5.- El Centro de Eventos y Convenciones
6.- El Centro Nacional de Artesanía
7.- La Comisión de Espectáculos
Públicos y Radiofonía
8.- La Comisión de Consolidación
de Monumentos y Sitios Históricos de la ciudad de Santo Domingo
9.- La Comisión Permanente
de la Feria del Libro
10.- La Dirección General
de Bellas Artes y sus dependencias:
- Auditorium de Bellas
Artes
- Galería Nacional
de Bellas Artes
- Conservatorio Nacional
de Música
- Escuela Elemental de
Música Elila Mena
- Escuela Nacional de
Danza
- Escuela Nacional de
Bellas Artes
- Escuela de Arte Dramático
- Orquesta Sinfónica
Nacional
- Ballet Clásico
Nacional
- Ballet Folklórico
Nacional
- Teatro de Bellas Artes
- Teatro Rodante Dominicano
- Coro Nacional
- Cantantes Líricos
- Archivo Nacional de
Música
- Academias Oficiales
de Música
11.- Faro a Colón
12.- Gran Teatro de Santiago
13.- El Museo de Arte
Moderno
14.- El Museo de las Casas Reales
15.- El Museo de Historia
Natural
16.- El Museo del Hombre Dominicano
17.- El Museo Nacional
de Historia y Geografía
18.- La Oficina Nacional de
Derechos de Autor
19.- La Oficina de Patrimonio
Cultural
20.- El Patronato de Ciudad
Colonial
21.- Radio Televisión
Dominicana
22.- El Teatro Nacional
Además se dota de autoridad al Consejo para decidir el reordenamiento de un amplio conjunto de organizaciones como son: los Patronatos, los Voluntariados, Comisiones, Comités, Fundaciones y otras instituciones de apoyo a la acción cultural que poseen nexos estructurales o de otro tipo con el sector público cultural. El Decreto establece la obligación del Consejo de coordinar sus acciones con otras instancias del Estado situadas en diversos despachos o dependencias del Poder Público.
Como puede observarse, el Consejo Presidencial de la Cultura, inicia sus actividades en el marco de un propósito político de alcanzar la integración orgánica de la acción cultural dentro de una estrategia que contiene los siguientes lineamientos:
a) Movilización de la participación de los diferentes grupos y sectores interesados en la vida cultural del país, en el proceso de definición de los objetivos y propuestas de reforma sectorial.
b) Construcción de consensos en torno a tales objetivos y propuestas.
c) Fortalecimiento y construcción de capacidades de gestión en las instituciones culturales centrales y en sus agentes más directamente involucrados con el proceso de reforma sectorial.
Por el mismo contexto descrito, el Consejo
Presidencial de Cultura, al inicio de su gestión todavía
no posee todos los instrumentos y capacidades para el logro de su propósito,
que se define como una contribución significativa al desarrollo
y la democracia en el país. Esto hace imprescindible dotarlo de
apoyos en su inicio y consolidación, en el marco de amplia participación
democrática que el gobierno se propone.
3.- Iniciativas previas de cooperación y asistencia
En respuesta a la propuesta que hiciera el Presidente de la República durante su campaña electoral, en relación con la promesa de dar relevancia y merecido tratamiento a las acciones culturales del sector público, desde el inicio de la actual administración se han desarrollado algunas acciones dirigidas a concretar una iniciativa amplia y participativa, con presencia de los diversos sectores comprometidos en la vida cultural del país, en el propósito de encontrar una respuesta eficiente y factible a la situación de inorganicidad descrita.
En tal sentido, los días 21 y 22 de noviembre de 1996, por iniciativa del Gobierno Dominicano y con la cooperación de la Coordinación de la UNESCO para México y República Dominicana y del PNUD/Dominicana, se celebró un Encuentro denominado "Hacia un Programa de Desarrolllo Cultural para la República Dominicana", al cual asistió un nutrido grupo de representantes de diversas instituciones y organizaciones públicas y de la sociedad civil, asi como expertos internacionales en la materia. El Encuentro contó con la presencia del Coordinador de la UNESCO y del Representante Residente del PNUD.
El Encuentro recomendó dar continuidad a las reuniones y señaló la necesidad de conocer el sentir de las provincias, a través de la realización de Encuentros regionales que, permitieran tener un panorama más completo de la situación cultural. Asi mismo, urgió la racionalización del marco institucional de políticas y de organismos de la administración cultural del sector público. A partir del evento señalado, que también recogió un conjunto de recomendaciones para la transformación sectorial en lo político y administrativo, se organizó, de manera espontánea, un grupo permanente de trabajo que ha venido elaborando las conclusiones y que elevó al gobierno la propuesta de iniciar inmediatamente el proceso de Reforma de la acción del Estado en la materia. Tal propuesta tuvo receptividad en el Presidente de la República quien decidió la creación del Consejo Presidencial de Cultura anteriormente aludido.
En este contexto, surgió la decisión
de formular y presentar el Proyecto contenido en el presente documento,
cuyas actividades representan un apoyo fundamental al arranque de las iniciativas
que requiere la transformación eficiente del sector y un apoyo igualmente
sistemático y eficiente, para el inicio de las actividades del Consejo
Presidencial de la Cultura.
B.- JUSTIFICACION DEL PROYECTO
1.- El problema que abordará
el Proyecto
El análisis del contexto anteriormente descrito permite determinar concretamente los rasgos fundamentales del problema que se abordará en el proyecto, cuyo perfil es el siguiente:
a.- La acción cultural del Estado ofrece agudos signos de dispersión, inorganicidad y aislamiento de los propósitos del desarrollo y la democracia en el país.
b.- Existe un conjunto de disposiciones de política cultural que carecen de organicidad y presentan características de insuficiencia y rezago.
c.- El panorama institucional de la acción cultural pública, aparte de la incoordinación, plantea incoherencias y superposiciones, conflictos de competencia y ausencia de criterios que garanticen eficiencia.
d.- Existe una clara tendencia a privilegiar la concentración capitalina de las iniciativas e inversiones.
e.- Los criterios de gestión son en muchos casos obsoletos y empíricos.
f.- Existen severas limitaciones en el cumplimiento de la responsabilidad cultural del sector público, que impiden a la ciudadanía el ejercicio de derechos culturales fundamentales.
g.- La iniciativa Presidencial de acometer la reforma de la acción cultural del Estado, aun no cuenta con algunos soportes de tipo técnico y exige el emprendimiento de definiciones básicas, inmediatas, de política y transformación institucional, para lo cual es necesario producir información y capacitar cuadros en breve plazo.
Este es el perfil de la situación
actual del Proyecto, en la cual se articulan elementos que han caracterizado
la situación anterior.
2.- Situación prevista al
final del Proyecto
La República Dominicana está involucrada, en este momento, en un proceso que, por iniciativa del sector público y en respuesta a demandas sociales acumuladas de diversos sectores, busca la concresión de las condiciones básicas de la gobernabilidad democrática: crecimiento económico sostenido, incremento de los niveles de equidad en las oportunidades para la población, asi como eficiencia y legitimidad de su democracia.
Además de la consolidación de la economía de mercado, la integración del país, la superación de la exclusión socioeconómica, la preocupación por los recursos naturales y el fortalecimiento de la democracia, aflora la conciencia y la voluntad política por incorporar una dimensión a menudo relegada en los cálculos políticos y programáticos del sector público: la cultura.
La UNESCO, desde hace 25 años, viene planteando a los paises del mundo la necesidad de incorporar la dimensión cultural al desarrollo, y últimamente, insiste en la necesidad de darle a la democracia y a la gobernabilidad una dimensión cultural. Lo cultural, visto en su pertinencia transectorial, cada día gana mayor terreno en las previsiones nacionales de tipo social, económico, político, ambiental, de la paz y de género.
Todas estas son razones que permiten entender que la incorporación de lo cultural a las iniciativas de Reforma del Estado, de definición de una Estrategia Nacional de Desarrollo y de profundización de la democracia, que intenta el Gobierno dominicano, representa un desafío plenamente justificado y la búsqueda de soluciones innovadoras a tareas de tanta magnitud.
El Proyecto que se perfila en este documento, perfila una importante contribución a ese propósito, dado el carácter que cobra la cultura como espacio emergente de concertaciones y de resolución pacífica de conflictos, de generación de una cultura política democrática, de promoción de actitudes afirmativas de la identidad nacional, de la autoestima de la población y de compromiso de los dominicanos con los grandes objetivos nacionales y con los productos de su talento.
Poner cese a la dispersión institucional del sector cultural público, crear un marco orgánico de política cultural y capacitar a los gerentes y animadores socio culturales para una gestión eficiente, son pasos indispensables para colocar la acción cultural del Estado al servicio de la democracia y el desarrollo.
La situación prevista al final
del proyecto puede ser sintéticamente descrita en términos
de los siguientes rasgos:
a.- Un acervo informativo sobre la situación cultural del país, integrado y con versiones descentralizadas, que permite fundamentar la toma de decisiones de las instituciones y organismos del Estado.
b.- El conjunto institucional del sector público cultural, integrado racionalmente y actuando bajo criterios de gestión explícitos y con propósitos de política claramente definidos y legitimados.
c.- Bases de una política cultural del Estado Dominicano, traducidas en un instrumento de carácter legal en proceso de negociación política para su sanción legislativa o ya sancionado.
d.- Existencia de un órgano rector de la política cultural del Estado, en proceso de organización y consolidación estructural.
e.- Articulación de la gestión de este órgano a las lineas de acción del Proyecto de Reforma del Estado: descentralización, Participación Ciudadana, Reformas Políticas, etc.
f.- Articulación de la
dimensión cultural a la iniciativa de formulación de una
Estrategia Nacional de Desarollo o de un Plan Nacional de Desarrollo, a
través de un Plan Nacional de Cultura.
3.- Beneficiarios previstos
Como beneficiarios del proyecto pueden citarse:
a) En primer lugar, a la población en general, ya que las iniciativas contempladas se proyectarán en un incremente de la eficiencia de las instituciones culturales, lo cual se traducirá en una mejoría de la oferta de los servicios culturales del Estado.
b) Tambien serán beneficiarios los agentes culturales directos y trabajadores culturales, cuyos criterios sobre lo que debe hacer el Estado en la materia, se verán reflejados en las decisiones que se tomen y en las acciones que se emprendan, gracias al proceso participativo que está contemplado en el Proyecto.
c) El Estado en su conjunto verá potenciada la eficiencia de las instituciones del sector, lo cual se reflejará en incremento de la eficiencia de la inversión cultural.
d) Los actores operadores de la
gobernabilidad (políticos, económicos, sociales, gubernamentales,
culturales), quienes contarán con un sector que renueva su operatividad
en función de fines sociales trascendentes como los que representan
la democracia y el desarrollo. La capacidad de los agentes culturales de
producir modelos y visiones desde los cuales es posible generar valores
y compromisos para tales fines de la democracia y el desarrollo, explica
esta categoría de beneficiarios.
Los resultados del proyecto se utilizarán
según los productos y resultados esperados en términos de:
a) información sistemática disponible sobre la vida cultural
dominicana; b) Capacidades de gestión gerencial y liderazgo institucional,
para elevar la calidad de los servicios que se ofrecen a la población;
c) Organización institucional que viabiliza la participación
ciudadana en las decisiones sectoriales.