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Matilde, que ha sido expulsada de Francia por una supuesta falta que cometió, regresa a su casa después de 15 años de exilio en Argelia decidida a vengarse de su familia y de la pequeña sociedad de provincia que la obligó a abandonar su país. Descubrirá que la identidad es algo que se lleva en el alma, independientemente del lugar en el que se esté.
Ximena Escalante, Reforma “… en El regreso al desierto se puede observar la ironía de vivir encerrado, la lucha por el poder, la miseria humana de cada personaje que, ya en el juego, encuentra sus propios mecanismos de supervivencia en un espacio que primero entregó el autor y que Boris Schoemann, con un excelente trabajo de dirección y traducción, lleva ante el espectador como una invitación a la reflexión en estos tiempos que, dicho sea de paso, no tendrían por qué ser de guerra”. Adriana Bernal, Excelsior “Es curioso ver como diversos estilos se complementan formando una unidad un tanto fragmentada pero coherente con el autor y el director en una comedia bastante ácida y llena de claves relacionadas a los asuntos de Francia en la década de los sesenta, pero con una dramaturgia más propia de los noventa y que mucho ha influido en escritores de estos últimos 25 años”. Bruno Bert, Tiempo Libre |