Es la primera obra para niños que escribió el dramaturgo canadiense Michel Marc Bouchard
En forma lúdica La historia de la oca trata el tema de la violencia
Relata el desarrollo de un ser humano en un ambiente ambiguo: la penumbra y la luz de la fantasía - Dirigida por Boris Schoemann, se presenta en el teatro Orientación
MARIANA NORANDI ESPECIAL
La historia de la oca, estrenada este sábado en el teatro Orientación, es una de esas obras que se adentran en un tema cotidiano pero tabú, en una problemática conocida pero poco hablada. Se trata de la primera pieza que el dramaturgo canadiense Michel Marc Bouchard escribió para niños y en ella aborda el tema de la violencia hacia los pequeños y su carácter hereditario que, como la miseria, se transmite de generación en generación.
La
puesta narra la historia de un niño llamado Mauricio (Alejandro Morales) y su
mascota, una oca blanca llamada Teeka (Emmanuel Márquez). En el Québec rural,
Mauricio, atrapado entre la pobreza y el oscurantismo religioso, sueña con
convertirse en Tarzán y Teeka con poder volar. Niño y mascota se embarcan en la
aventura de conquistar sendos deseos, topando con un amargo episodio de
traición, sometimiento y trueque mezquino.
Respeto por los niños
Dirigida por Boris Schoemann, quien por tercera ocasión monta una obra de Marc Bouchard, la puesta profundiza en el tema de la violencia, pero sin escenas agresivas. Penetra en una problemática grave y dramática, pero con un tono lúdico y poético. Llena de humor y ternura, es una obra para niños (y adultos) que proyecta un gran respeto por los niños, tratándolos como seres inteligentes capaces de comprender perfectamente aquellos temas considerados "de adultos".
El director del montaje comenta al respecto: "Me encanta el teatro para niños que se hace en Canadá y en especial en Québec, porque confronta al niño con temas fuertes, pues ellos también viven situaciones graves. En México muchos autores que escriben teatro para niños hacen puros jueguitos, presentan un mundo color de rosa y buscan hacer volar la imaginación del niño. Los tratan como tontos y creen que el teatro para niños es un género chiquito. Cuando no es así, es mucho más difícil escribir buen teatro para niños que para adultos, porque requiere un mayor nivel de exigencia y compromiso".
Entre bastidores corredizos
En esta obra destaca la escenografía de Jorge Ballina. A partir de bastidores corredizos, este escenógrafo transporta al espectador por las diferentes estancias de la casa de Mauricio, logrando enmarcar la historia en el ambiente ambiguo en el que se desarrolla: entre la penumbra del drama que vive el niño y la luz que irradia la fantasía propia de su edad.
Sin embargo, en esta puesta, la creatividad no se observa únicamente por medio de la escenografía sino, y de manera especial, también por medio de los recursos histriónicos de los dos protagonistas.
Emmanuel Márquez, que interpreta a Mauricio de adulto y a la oca Teeka, desempeña un complicado trabajo actoral. Por un lado, toma la personalidad perturbada de un adulto que fue un niño maltratado y, por otro, encarna, por medio de un títere, la fantasía de ser una oca. En ningún momento las dos personalidades se entrecruzan o pierden claridad, y logra con ambos personajes gran brillantez dramática.
Alejandro Morales, a su vez, interpreta el papel de un niño atormentado por una educación violenta. Para ello transita constantemente por una personalidad de descontrolada permutación que va del sadismo a la ternura, de la fantasía a la realidad, de víctima a victimario. Un mismo personaje que, por medio de este actor, sorprende permanentemente al espectador.
Boris Schoemann explica que desde que empezó a trabajar este montaje se le han acercado un sinnúmero de personas maltratadas en su infancia y que ahora tienen gran necesidad de hablar sobre el tema. Y añade: "Como dice Michel, con esta obra no se va a eclipsar la tormenta, pero puede lograr calmar el rayo. Si con ella logro que, al menos, un niño golpeado hable, para mí sería maravilloso".
La historia de la oca: Teatro Orientación, detrás del Auditorio Nacional. Sábados y domingos 13 horas. Entrada 50 pesos.