José Manuel Castañon (1920-2001)

En mi Sentir Revuelto

Me fue imposible localizar en su Montevideo a Eduardo Galeano, escritor valiente poniendo en llaga viva la actual relalidad latinoamericana. El telefono suyo que me habia dado en Cuba Cintio Vitier no lo encuentro, y al que llamo con su nombre y apellido en la guia telefonica, ya no corresponde a el, para colmo, los nuevos inquilinos no saben du su paradero, no pueden informarme de nada. Ya hace anos, mi amigo el gran historiador y ensayista uruguayo, devoto de Vallejo, Nelson Martinez, a mi ruego de localizarle para poner en sus manos mi libro sobre Cuba, regreso, con el encargo, sin haberle localizado. Y al poco tiempo se nos fue en Madrid, en lo mejor de su edad, este amigo uruguayo, excepcional.

Eduardo Gaetano, es uno de esos amigos desconocidos para mi en una y otra orilla; pero muy estimado desde que lei su obra Las venas abiertas de America Latina y luego -sin saberlo-verme incluido en su mas reciente obra _Libro de los Abrazos-, que mucho le estime aunque hubiera estado exagerado en un heroismo que en mi no existe, sino en la que fue mi esposa hasta su muerte; pero justo estuvo Eduardo Galeano en reconocer mi pasion por Vallejo. A quien en su libertad sacrificada, la literatura sin presuncion de estilo (la literatura VIDA), le de estas satisfacciones, seria injusto no agradecerselo, al menos, por carta desde Madrid, al apartado de correors que me dio su amigo, el catedratico de la Universidad de Salamanca, Julio Velez. Y que tuvo una respuesta para confortar a cuantos hemos de luchar con la pluma paran para no desalentarnos en el fin de siglo que nos esta tocando vivir, con una America Latina con las venas abiertas; pero que no desfallece en lo mejor de sus hijos.

A quien si localice en seguida en compania de mi amigo Uruguay fue al Consejero de la Embajada de Espana, Estanislao de Grandes, un joven diplomatico casado con una peruana. Le habia conocido en Belgrado pocos meses antes de ser jubilado su Embajador, mi viejo amigo asturiano y companero de letras Julian Ayesta, quien me alojo en su Residencia en 1986, a la ida y vuelta de un viaje a Salonica, donde se caso mi hija mayor que al enviudar tuvo la suerte de encontrar un nuevo amor en un medico, griego, especialista cardiologo, que quiere a mi nieto Dimitri, como si fuera su propio hijo.

La gente griega es muy cordial, tan habladora como la espanola; pero si no tuviera a mi hija traduciendo lo que digo y lo que me dicen, me sentiria en la luna. No cabe duda que America tiende a la universiladidad por darse cita en ella, el viejo munco, y tal causa de sentirme vinculado a Grecia, felizmente. * "Cuando acabara, esto - me decia mi padre cuando me case con una prima carnal - porque tu madre y yo somos primos y tus abuelos tambien, ya es demasiada primada!; pero asi lo quiso el destino, y la sangre, en lo que a mi y a mi fiel companera respecta, tomaria otro rumbo por gracia de America.

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