José Manuel Castañon (1920-2001)

Moletú-Volevá - Primer Capítulo

"Los retrasados mentales... Nada, no interesan; pero el trato con los locos...ah! es genial; siempre tienen algo interesante que decir.”

Quien así me razonaba era un loco perfectamente sociable, inventor de una religión que llama dolarista, y como complemento, un Estado, macutoniano. Yo, por caprichos de la vida, me encontré con él en la cárcel; aparentando ser un loco, entré en su alma, compartí sus ritos y fuí bautizado para su religión con los nombres y apellidos de Félix María Hus Voltaire de Galileo, con la categoría de profeta-filósofo y la misión de interpretar sus sueños y hacer proselitismo entre la legumbre, que así denominaba él a las personas que no pertenecían a su religión.

¿Cómo se llama este loco? ¿Quien es?... Toda su vida se sabrá con detalle, gracias a este profeta-filósofo (que duda ya si estará contagiado de la locura), para que en el humor sano de la vida seamos macutonianos dolaristas dignos de su locura.

Dice llamarse Carlos Martín Lutero Calvino de Macuto, ser natural de la Antesala del Averno, hijo legítimo del dios Dólar y de su madre la Libra Esterlina.

Domicilio, nómada, mientras puede. Peso, sesenta y cinco kilogramos. Altura, uno sesenta y seis. Pecho, treinta. Cintura cuarenta. Caja craneana, treinta y siete. Masa facial, once. Posaderas, cincuenta y seis. Hombro dieziocho. Comisuras seis. Pie cuarenta. Entrepierna, setenta y dos. Saliente de nariz, seis. Superficie abdominal, veinticuatro. Piezas de recambio, ocho. Pelo negro, rizado. Ojos castaños. Facciones duras. Locura antidiluviana. Agudeza visual, normal.

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