7.4.1 POSTULADOS A) No hay porvenir para la empresa sin ‚tica, ni para un capitalismo sin ‚tica. Las empresas duraderas tienen, todas ellas, una fuerte ‚tica; y esto es particularmente visible en todos los l¡deres mundiales. A corto plazo, la falta de honradez puede ser rentable y quedar impune. Pero, a largo plazo, compromete a la moral y a la ‚tica de la empresa; y, si se generaliza, compromete la supervivencia misma de la econom¡a capitalista de mercado. Porque el capitalismo de mercado no significa que pueda hacer cualquier cosa para enriquecerse: no puede sobrevivir mediante las disciplinas de una ‚tica reconocida como cre¡ble por la opini¢n. Para ser honrada y equitativa, la empresa puede practicar una ‚tica que va m s all  de la ley sobre ciertos aspectos caracter¡sticos de su personalidad y de la de sus dirigentes. B) En los negocios, la ‚tica, es sobre todo una moral de dinero. En la ‚tica de los negocios, el justo uso del dinero ocupa naturalmente un lugar central. Se trate de la remuneraci¢n de los asalariados, de las relaciones comerciales cliente-proveedor de la concurrencia desleal, de mercados tergiversados, de corrupci¢n, o incluso de despido colectivo, no puede apreciarse si tal acci¢n es justa o no sin el an lisis de los riesgos pecuniarios, no solo inmediatos, si no frecuentemente en una perspectiva a corto plazo, con toda la complejidad que ello supone. C) El progreso £til concierne m s a la pr ctica de la ‚tica que a su contenido. Si todo el mundo est  m s o menos de acuerdo sobre las grandes reglas generales de la honradez en los negocios, la experiencia aporta dos razones para que no se intente hacer de estas reglas un c¢digo de un millar de art¡culos: * La complejidad evolutiva de las situaciones reales excluye con mucha frecuencia que la distinci¢n de lo injusto y de lo justo sea como la del blanco y la del negro, en un esquema predeterminado, sabemos que la ley misma puede ser utilizada para perjudicar o enga¤ar; de suerte que es preciso analizar caso por caso los datos espec¡ficos, las intenciones, los riesgos cifrados, etc. y sobre estas bases pronunciar un verdadero juicio. * La relatividad del nivel de ‚tica seg£n los sectores y el grado de evoluci¢n de las empresas ha sido subrayada en nuestros testimonios: no se cambia la sociedad por decreto y las reglas demasiado detalladas que pretendan abarcar todos los casos tendr n las mayores posibilidades de no verse aplicadas. D) No basta predicar: hace falta un sistema de sanciones. En el caso presente de la ‚tica de los negocios la sanci¢n mediante presi¢n del grupo de sus iguales ha desaparecido pr cticamente, la sanci¢n, mediante el mercado se ha reforzado, la sanci¢n por acci¢n judicial y reglamentar¡a del estado se ha amplificado considerablemente, pero la escala de la delincuencia impune muestra que es insuficiente. E) La transparencia es el arma ‚tica de nuestro tiempo. La auto disciplina de los grupos cerrados o de c¡rculos secretos era la principal arma de la ‚tica cuando el mundo de los negocios estaba al margen de una sociedad tradicional e ¡nmobilista. Hoy d¡a, los negocios se encuentran en el centro de una sociedad tecnol¢gica s£per informada, sobre la que reina el poder de los medios de comunicaci¢n: en el interior de del peque¤o mundo que constituye una empresa, y en el vasto mundo de los negocios y de la naci¢n. En tiempos modernos, es ser pillado en falta y asaeteado por los medios de comunicaci¢n sean internos, para sancionar un fallo; sea profesional, para informar a los clientes de un defecto; sea de masas, para revelar un esc ndalo.