¡Qué ganas tenía de tí esta noche!
Entregarte todo esto que guardo dentro,
qué ganas de besarte y sentir tus besos,
qué ganas de estar en tus brazos
y sentir tu aroma y tu aliento.
Pero no entendiste, no entendiste amor mío.
Te fuiste, sin que te importe lo que siento;
quizá nunca me entendiste ni fuiste mío.
Tengo una herida que sangra aquí, muy dentro.
No entiendo tu amor, palabra que no entiendo.
Pero te juro que no vas a jugar con mis sentimientos.
Si tan sólo pudiera arrancar esto de mi pecho,
si pudiera yo borrarte de mis pensamientos.
¡Qué ganas amor, que ganas tenía de tí
esta precisa noche! y te fuiste
sin importarte lo que siento.