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El Significado del Generoso Qur'an

Traducción del Árabe y Comentarios

Muhammad Asad

 

Sura 2

Al-Baqara (La Vaca)

Período de Medina

 

 

El título de este sura proviene de la historia que se narra en los versículos 67-73. Es el primer sura revelado por entero después del éxodo del Profeta a Medina, y en su mayor parte durante los dos primeros años de dicho período; sin embargo, los versículos 275-281 pertenecen a los últimos meses antes de la muerte del Profeta (el versículo 281 es considerado como la última revelación que recibió).

 

Al-Baqara, que comienza afirmando el propósito que subyace a la revelación del Qur’an en su conjunto -es decir, la guía del hombre en todos sus asuntos espirituales y mundanales- contiene, junto a su constante hincapié sobre la necesidad de vivir conscientes de Dios, alusiones continuas a los errores cometidos por gentes que seguían revelaciones anteriores, en especial los israelitas. La alusión, en el versículo 106, a la abrogación de todos los mensajes anteriores por el mensaje entregado al Profeta Muhammad es de gran importancia para una comprensión correcta de este sura y de todo el Qur’an. Muchas de las normativas legales que aquí aparecen (especialmente en la última parte del sura) -en relación a cuestiones éticas, relaciones sociales, la guerra, etc.- son una consecuencia directa de esta afirmación clave. Se señala una y otra vez que la legislación del Qur’an se ajusta a las necesidades reales de la naturaleza humana, y por tanto no es sino una continuación de la dirección ética que Dios ha brindado al hombre desde el comienzo de la historia humana. Se dedica una atención especial a Abraham, el profeta-patriarca cuya intensa concentración sobre la idea de la unidad de Dios está en la raíz de las tres grandes religiones monoteístas; y la creación del Templo de Abraham, la Kaaba, como dirección de la oración de "aquellos que se someten a Dios" (significado de la palabra muslimun, sing. muslim), pone el sello, por así decirlo, a la identificación consciente de todos los verdaderos creyentes con la fe de Abraham.

 

A todo lo largo de este sura se despliega la quíntuple doctrina coránica que podría sintetizarse como sigue: Dios es la fuente auto-suficiente de todo lo existente (al-qayyum); el hecho de Su existencia, reiterado por todos los profetas, es accesible al intelecto humano; una vida recta -y no sólo la creencia- es el corolario necesario de esta comprensión intelectual; la muerte física irá seguida de la resurrección y del juicio; y todos los que son verdaderamente conscientes de su responsabilidad para con Dios "nada tienen que temer y no se lamentarán".

 

 

En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

 

2: 1

Alif. Lam. Mim.*

 

En relación a la posible significación de las letras aisladas denominadas al-muqatta'at, que aparecen al comienzo de varios suras del Qur’an, véase Apéndice II, en donde se discuten las diversas teorías existentes sobre este tema.

 

2: 2

Esta escritura divina --sin lugar a duda-- es una guía para quienes son conscientes de Dios* (2: 3) que creen en [la existencia de] lo que está fuera del alcance de la percepción humana,** son constantes en la oración, y de lo que les proveemos como sustento gastan en los demás;*** (2: 4) y que creen en lo que ha descendido sobre ti [Oh Profeta], y en lo que se hizo descender antes de ti:**** ¡porque ellos son los que, en su interior, tienen certeza de la Otra Vida!

 

* La traducción convencional de muttaqi por "temeroso de Dios" no hace justicia al contenido positivo de esta expresión -es decir, la consciencia de Su omnipresencia y el deseo de amoldar la propia existencia siguiendo esta consciencia; mientras que la interpretación usada por varios traductores, "que se protege contra el mal" o "que es cumplidor de su obligación", no da más que un aspecto parcial de la consciencia de Dios.

 

** Al-gaib (a menudo traducido, erróneamente, por "el No-Visto") se usa en el Qur’an para designar todos aquellos sectores o fases de la realidad que se encuentran fuera de la esfera de la percepción humana y que no pueden ser, por lo tanto, demostrados ni refutados por la observación científica, y ni siquiera pueden ser incluidos dentro de las categorías de pensamiento especulativo aceptadas: como, por ejemplo, la existencia de Dios y de un propósito definido subyacente en el universo, la vida después de la muerte, la verdadera naturaleza del tiempo, la existencia de fuerzas espirituales y sus interacciones, y así sucesivamente. Sólo alguien que esté convencido de que la realidad fundamental comprende mucho más que lo que forma nuestro entorno observable, puede llegar a la creencia en Dios y, en consecuencia, a la creencia de que la vida tiene significado y propósito. El Qur’an, al señalar que se trata de "una guía para los que creen en la existencia de lo que está fuera del alcance de los sentidos", está diciendo, en realidad, que para aquellos cuyas mentes no puedan aceptar esta premisa fundamental será siempre, por fuerza, un libro cerrado.

 

*** Ar‑risq ("provisión de sustento") se aplica a todo lo que pueda ser beneficioso para el hombre, ya sea concreto (como alimentos, bienes, hijos, etc.) o abstracto (como conocimiento, piedad, etc.) "Gastar en los demás" se menciona aquí juntamente con la consciencia de Dios y la oración porque es precisamente en actos altruistas de esta naturaleza donde la piedad fructifica plenamente. Debe tenerse en cuenta que el verbo anfaqa (lit "gastó") se usa siempre en el Qur’an para denotar un gasto libre en los demás, o un regalo, cualquiera que sea el motivo.

 

**** Esto hace referencia a una de las doctrinas fundamentales del Qur’an: la doctrina de la continuidad histórica de la revelación divina. La vida ­tal como nos enseña el Qur’an- no es una serie de saltos inconexos sino un proceso orgánico continuo; y esta ley se aplica también a la vida intelectual, de la cual es parte integrante la experiencia religiosa del hombre (en su sentido acumulativo). Por tanto, la religión del Qur’an sólo puede comprendida adecuadamente contra el telón de fondo de las grandes religiones monoteístas que le precedieron, y que, según la creencia musulmana, culminan y reciben su formulación final en la fe del Islam.

 

2: 5

¡Ellos son los que siguen la guía [que les viene] de su Señor; y ellos, precisamente, son los que conseguirán la felicidad!

 

2: 6

En verdad, aquellos que insisten en negar la verdad* -es igual que les adviertas o que no les adviertas: no creerán. (2: 7) Dios ha sellado sus corazones y sus oídos, y sobre sus ojos hay un velo:** les espera un tremendo castigo.

 

*A diferencia de la forma más frecuente al-kafirun ("los que niegan la verdad"), el uso del pasado en al.ladina kafaru indica una intención consciente y es, por lo tanto, traducida apropiadamente por "aquellos que se obstinan en negar la verdad". Esta interpretación es apoyada por muchos comentaristas, en especial Samajshari (quién, en su comentario a este versículo, usa la expresión "aquellos que están deliberadamente empeñados en su kufr”). En otras partes del Qur’an se dice de esta gente que "tienen corazones con los que no pueden captar la verdad, ojos con los que no pueden ver, y oídos con los que no pueden oír" (7:179). - Para encontrar una explicación de los términos kufr ("negación de la verdad"), kafir ("el que niega la verdad"), etc., véase la nota 4 en 74:10, que es donde aparece este concepto por primera vez en la revelación coránica.

 

** Se hace referencia aquí a una ley natural establecida por Dios, según la cual una persona que persiste en adoptar falsas creencias y se niega a escuchar la voz de la verdad pierde gradualmente la capacidad de percibir la verdad, "de forma que, en definitiva, es como si su corazón estuviera sellado" (Ragib). Como es Dios quién ha instituido todas las leyes de la naturaleza -que, en su conjunto, se denominan sunnat Allah ("el uso, o el proceder, de Dios")- a Él se atribuye este "sello": pero se trata obviamente de una consecuencia de la libertad de elección del ser humano y no de un acto de la "predestinación". De igual modo, el sufrimiento que les espera, en la Otra Vida, a aquellos que durante su vida se han empeñado en permanecer sordos y ciegos a la verdad, es una consecuencia natural de su libre elección -como también la felicidad en la Otra Vida es la consecuencia natural del esfuerzo humano por alcanzar la rectitud y la iluminación interior. Es este el sentido en que deben entenderse las referencias coránicas a la "recompensa" y al "castigo" de Dios.

 

2: 8

Y hay gentes que dicen: "Creemos en Dios y en el Último Día", mientras que [en realidad] no creen. (2: 9) Pretenden engañar a Dios y a aquellos que han llegado a creer --pero sólo se engañan a sí mismos, y no se dan cuenta. (2: 10) En sus corazones hay enfermedad, y por eso Dios deja que aumente su enfermedad; y les espera un penoso sufrimiento por sus continuas mentiras.*

 

* Es decir, ante Dios y el hombre -y a sí mismos. Por lo general, se considera que este pasaje alude en primer lugar a los hipócritas de Medina que, en los primeras años después de la hégira, declaraban su fidelidad al Islam al tiempo que en su interior seguían dudando de la verdad del mensaje de Muhammad. No obstante, como ocurre con todas las alusiones a hechos contemporáneos o históricos, estos versículos y los siguientes tienen una aplicación general e intemporal, ya que se refieren a todos aquellos que son propensos a engañarse a sí mismos para evadir un compromiso espiritual.

 

2: 11

Y cuando se les dice: "No sembréis la corrupción en la tierra," contestan: "¡Sólo estamos mejorando las cosas!" (2: 12) ¡En verdad, ellos son los corruptores -pero no se dan cuenta!*

 

*Esta parece ser una alusión a gentes opuestas a cualquier "intrusión" de consideraciones religiosas en la esfera de lo práctico, y así --­a menudo sin darse cuenta y pensando que están "simplemente mejorando las cosas"-- contribuyen a la confusión moral y social que se menciona en el versículo siguiente.

 

2: 13

Y cuando se les dice: "Creed como creen los demás," contestan: "¿Es que vamos a creer como creen los necios?" ¡En verdad, que son ellos los necios -pero no lo saben!

 

2: 14

Y cuando se encuentran a aquellos que han llegado a creer, afirman: "Creemos [como vosotros]"; pero cuando están a solas con sus malvados impulsos,* dicen: "¡En verdad, estamos con vosotros; sólo estábamos burlándonos!"

 

*Lit. "sus demonios" (shayatin, pl. de shaitán). En el árabe antiguo, dicho término denota a menudo a gente "que por su persistencia insolente en hacer el mal (tamarrud), se han convertido en demonios" (Samajshari): interpretación esta que es aceptada por la mayoría de los comentaristas. Sin embargo, el término shaitán -que se deriva del verbo shatana: "sse distanció [de la bondad y de la verdad]" (Lisán al-Aarab, Tach al-Aarús) -a menudo se emplea en el Qur’an para describir las inclinaciones "demoníacas" (es decir, sumamente perversas) en la propia alma del hombre, en especial todos aquellos impulsos que se contraponen a la verdad y a la moralidad (Ragib)

 

2: 15

Dios les devolverá sus burlas,* y les dejará en su desmesurada arrogancia por un tiempo, vagando ciegos de un lado para otro: (2: 16) [porque] han canjeado la guía por el error; y tampoco su negocio les ha dado beneficio, ni han encontrado guía [en otra parte].

 

*Lit. “Dios se burlará de ellos”. Mi traducción sigue la interpretación más aceptada de esta frase.

 

2: 17

Su parábola es la de gentes que encienden un fuego: pero tan pronto como este ilumina todo a su alrededor, Dios se lleva su luz, dejándoles a oscuras, sin que puedan ver: (2: 18) sordos, mudos, ciegos --y no pueden volver.

 

2: 19

O [la parábola] de una violenta tormenta, con tinieblas, truenos y relámpagos. Se llevan los dedos a los oídos para no oír el trueno, por miedo a la muerte; pero Dios rodea [con Su poder] a todos los que niegan la verdad. (2: 20) A punto está el relámpago de quitarles la vista; cuando les alumbra, avanzan y cuando quedan sumidos en la oscuridad, se detienen.

 

Si Dios quisiera, ciertamente podría quitarles su oído y su vista:* porque, en verdad, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.

 

* La implicación obvia es: “pero Él no lo quiere” --es decir, que tampoco se excluye la posibilidad de que “aquellos que han canjeado la guía por el error” puedan un día percibir la verdad y enmendarse. La expresión “su oído y su vista” es claramente una metonimia de la habilidad instintiva del hombre para discernir entre el bien y el mal y, por tanto, de su responsabilidad moral. -- En la parábola de las “gentes que encienden un fuego encontramos, a mi parecer, una alusión a la dependencia exclusiva de ciertas gentes de lo que se denomina “el enfoque científico” como método para iluminar y explicar todos los imponderables de la vida y de la fe, y del rechazo arrogante, que de aquel se deriva, a admitir que algo pudiera estar más allá del alcance del intelecto humano. Esta “presuntuosa arrogancia”, como la llama el Qur’an expone inevitablemente a sus devotos --y a la sociedad que ellos dominan-- al relámpago de la desilusión que “a punto está de quitarles la vista”, es decir, debilita aún más su percepción moral y hace más profundo su “temor a la muerte”.

 

2: 21

¡Oh gentes! Adorad a vuestro Sustentador, que os ha creado a vosotros y a quienes vivieron antes que vosotros, para que os mantengáis conscientes de Él, (2: 22) que ha hecho de la tierra un lecho para vosotros y del cielo una bóveda, y hace caer agua del cielo y mediante ella hace brotar frutos para vuestro sustento: así pues, no digáis que existen poderes capaces de rivalizar con Dios,* a sabiendas [de que Él es Uno].

 

* Lit., “no atribuyáis a Dios iguales” (andad, pl. de nidd). Existe acuerdo unánime entre todos los comentaristas en que este término abarca cualquier objeto de adoración al que se atribuyen varias de, o todas, las cualidades de Dios, tanto si es concebido como una divinidad “por derecho propio” o como un santo al que se le atribuyen determinados poderes divinos o semi-divinos. Este sentido sólo puede deducirse mediante un traducción libre de la susodicha frase.

 

2: 23

Y si tenéis dudas sobre cualquier porción de lo que hemos hecho descender, gradualmente, sobre Nuestro siervo [Muhammad],* presentad un sura comparable en mérito, e invocad a cualquier otro aparte de Dios para que dé testimonio por vosotros** --si lo que decís es verdad. (2: 24) Y si no podéis hacerlo --y ciertamente no podéis-- sed conscientes del fuego cuyo combustible son los seres humanos y las piedras,*** y que aguarda a todos los que niegan la verdad.

 

* Es decir, el mensaje cuyo punto focal es la doctrina de la unidad y la unicidad de Dios. Mediante el uso de la palabra “duda” (raib), se quiere evocar en este pasaje aquella frase con la que se inicia este sura: “Esta escritura divina --sin lugar a duda...”, etc. Que la revelación se ha producido gradualmente está implícito en el uso de la forma gramatical nassalna --y es de gran importancia en este contexto por cuanto que los oponentes del Profeta argumentaban que el Qur’an no podía ser de origen divino porque estaba siendo revelado gradualmente, y no de una vez (Samajshari).

 

** Lit., “traednos un sura semejante y llamad a vuestros testigos aparte de Dios --es decir, “para que afirmen que vuestro hipotético trabajo literario podría ser considerado de igual mérito que cualquier porción del Qur’an.” Este desafío aparece además en otros dos lugares (10:38 y 11:13, en el último de los casos se pide a los incrédulos que presenten diez capítulos de una calidad comparable); véase así mismo 17:88.

 

*** Esto hace referencia evidentemente a todos los objetos de adoración a los que se vuelven los hombres en vez de a Dios --su impotencia e ineficacia está simbolizada por las inertes piedras-- mientras que la expresión “seres humanos” designa aquellas acciones humanas que se desvían del camino de la verdad (Cf. Manar I, 197) y cuyo recuerdo ha de aumentar ese sufrimiento del pecador en la Otra Vida al que el Qur’an denomina “infierno”.

 

2: 25

Pero a aquellos que han llegado a creer y hacen buenas obras dales buenas nuevas de que tendrán jardines por los que corren arroyos. Siempre que se les den, como sustento, frutos de ellos, dirán: “¡Esto es lo que antes recibíamos como sustento!” --porque se les dará algo que les evocara aquel [pasado].* Tendrán esposas puras y allí permanecerán.

 

* Lit., “algo parecido”. Se han hecho diversas interpretaciones de este pasaje, algunas de ellas de naturaleza esotérica y altamente especulativa. Mi interpretación debe mucho a Muhammad Abdu (Manar I, 232 ss.), quien interpreta la frase: “Esto es lo que antes recibíamos como sustento”, en el sentido de: “Esto es lo que se nos prometió en nuestra vida terrenal como recompensa de la fe y las obras rectas.” En otras palabras, las acciones y las actitudes del hombre en esta vida se verán reflejadas por sus “frutos”, o consecuencias, en la Otra Vida --como queda expresado en otra parte del Qur’an con los versículos: “Y quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá; y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá” (99:7-8). En cuanto a la alusión a “esposas” en la frase siguiente, hay que destacar que el termino sauch (cuyo plural es aswach) designa a los dos componentes de toda pareja --esto es, el macho y la hembra.

 

2: 26

Ciertamente, Dios no desdeña proponer como parábola a un mosquito, o [aún] algo más insignificante.* Aquellos que tienen fe, saben que es la verdad venida de su Sustentador --mientras que los que se obstinan en negar la verdad dicen: “¿Que quiere decir Dios con esta parábola?”

 

De esta forma hace que muchos se extravíen, al tiempo que guía a muchos: pero no extravía así sino a los perversos, (2: 27) que rompen su pacto con Dios una vez establecido [en su naturaleza],** y separan lo que Dios ha ordenado mantener unido, y extienden la corrupción en la tierra: esos serán los perdedores.

 

* Lit., “algo por encima de ello”, es decir, refiriéndose a la cualidad de pequeñez que aquí se destaca --como si dijéramos: “tal persona está entre los más ruines, y aún les gana” (Samajshari). La alusión a las “parábolas de Dios”, inmediatamente después de haberse mencionado los jardines del paraíso y el sufrimiento del infierno en la vida venidera, tiene por objeto destacar la naturaleza alegórica de esas imágenes.

 

** Este “pacto con Dios” (traducido convencionalmente por “la alianza de Dios”) parece ser una alusión a la obligación moral del hombre de usar sus dones innatos --tanto los intelectuales como los físicos-- de acuerdo con el propósito divino. El “establecimiento” de este pacto emana de la facultad del raciocinio, la cual, si es usada apropiadamente, debe conducir al hombre al reconocimiento de su propia debilidad y de su dependencia de un poder causativo y, de ahí, a una percepción gradual de la voluntad de Dios referida a su propia conducta personal. Esta interpretación del “pacto con Dios” se apoya en el hecho de que no exista mención de ninguna “alianza” concreta ni en los versículos anteriores ni en los que siguen dentro del pasaje que se está examinando. La omisión deliberada de cualquier referencia explicatoria acerca de esto sugiere que la expresión “pacto con Dios” se refiere a algo enraizado en la propia condición humana y que, por lo tanto, puede ser percibido de forma instintiva, además de a través de la experiencia consciente: a saber, esa relación innata con Dios que Le hace estar “más cerca del hombre que su vena yugular” (50:16). Para una explicación de la alusión que a continuación se hace a “lo que Dios ha ordenado mantener unido”, véase sura 13, nota 43.

 

2: 28

¿Como podéis rechazar a Dios si estabais muertos y os dio vida, luego os hará morir y de nuevo os volverá a la vida y a Él seréis devueltos?

 

2: 29

Es el quien ha creado para vosotros todo cuanto hay en la tierra, y volviéndose hacia el cielo lo conformó en siete cielos;* y sólo Él tiene pleno conocimiento de todo.

 

* El termino sama’ (“cielo” o “firmamento”) se aplica a algo que se extiende como una cubierta sobre otra cosa. De esta forma, el firmamento visible que se extiende como una bóveda sobre la tierra y que, por así decirlo, la cubre, es denominado sama’: este es el significado primario de este termino en el Qur’an; en un sentido mas amplio, posee la connotación de un «sistema cósmico». En cuanto a los “siete cielos”, debe tenerse presente que en árabe --y, al parecer, también en otras lenguas semíticas-- el número “siete” es a menudo sinónimo de “varios” (véase Lisán al-Aarab), al igual que “setenta” o “setecientos” a menudo significa “muchos” o “muchísimos” (Tach al-Aarús). Esto, unido a la definición aceptada lingüísticamente de que “cada sama’ es un sama’ en relación a lo que tiene debajo” (Ragib), explicaría los “siete cielos” como una multiplicidad de sistemas cósmicos. -- En cuanto a mi traducción de zumma, al comienzo de esta frase, por “y”, véase la primera parte de la nota 43 en sura 7.

 

2: 30

Y he ahí* que tu Sustentador dijo a los ángeles: “Voy a poner en la tierra a alguien que ha de heredarla.”**

 

Dijeron: “¿Vas a poner en ella a alguien que extenderá la corrupción en ella y la corromperá --mientras que nosotros proclamamos Tu gloria infinita, Te alabamos y santificamos Tu nombre?”

 

[Dios] respondió: “Ciertamente, Yo sé lo que vosotros no sabéis.”

 

*La expresión “he ahí” parece la única traducción adecuada en este contexto de la partícula id, comúnmente traducida por “cuando”, sin prestar atención a sus diversos usos en la sintaxis árabe. Aunque a menudo esta ultima traducción está justificada, id se usa también para indicar “la aparición u ocurrencia repentina e inesperada de algo” (cf. Lane I, 39), o un giro repentino en el discurso. La alegoría que sigue esta conectada lógicamente a los pasajes anteriores, ya que hace alusión a la facultad de raciocinio implantada en el hombre.

 

** Lit., “pondré a un sucesor en la tierra” o a un “vice-gerente”. El termino jalifa --derivado del verbo jalafa, “sucedió [a otro]”-- es usado en esta alegoría para indicar la justa supremacía del hombre sobre la tierra, lo que se traduce más adecuadamente mediante la expresión “que ha de heredar la tierra” (en el sentido de serle entregada en posesión). Véase también 6:165, 37:62 y 35:39, en donde se habla de los seres humanos como jala’if al-ard.

 

2: 31

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas;* luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas [cosas], si es verdad lo que decís.”**

 

*Lit., “todos los nombres”. El termino ism (“nombre”) designa, según todos los filólogos, una expresión “que transmite el conocimiento [de una cosa]... en el sentido de denotar una sustancia, accidente o atributo con el propósito de diferenciar” (Lane IV, 1435): en términos filosóficos, un “concepto”. De esto puede deducirse justificadamente que el “conocimiento de todos los nombres” indica aquí la facultad humana de la definición lógica y, por tanto, del pensamiento conceptual. La mención que los ángeles hacen de “alguien que extenderá la corrupción en la tierra y derramará sangre”, en el versículo anterior, así como en 7:11, hace obvio que por “Adán” debe entenderse la totalidad de la raza humana.

 

** O sea, que eran ellos, en virtud de su pureza, los más indicados para “heredar la tierra”.

 

2: 32

Dijeron: ”¡Gloria a Ti! No tenemos más conocimiento que el que Tu nos has impartido. Ciertamente, sólo Tú eres omnisciente, sabio.”

 

2: 33

Dijo: “¡Oh Adán! Infórmales de los nombres de estas [cosas].”

 

Y cuando [Adán] les hubo informado de sus nombres, [Dios] dijo: “¿No os dije: ‘Ciertamente, sólo Yo conozco la realidad oculta de los cielos y de la tierra, y conozco todo lo que ponéis de manifiesto y todo lo que ocultáis’?”

 

2: 34

Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!”* --se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad.**

 

*Para mostrar que, en virtud de su capacidad de pensar conceptualmente, el hombre es superior a los ángeles en este respecto. 

 

** Para una explicación del nombre del Angel Caído, véase sura 7, nota 10. El hecho de esta “rebelión”, en la que el Qur’an hace hincapié repetidamente, ha llevado a algunos comentaristas a la conclusión de que no pudo haber sido uno de los ángeles, ya que estos son incapaces de pecado: “no se comportan con soberbia... y cumplen cuanto les es ordenado” (16:49-50). Frente a esta opinión, hay otros comentaristas que apuntan al texto de la orden de Dios a los ángeles y de la negativa de Iblis a obedecer, como prueba clara de que, en el momento de darse la orden, él formaba parte sin duda de las huestes celestiales. Debemos asumir, por tanto, que su “rebelión” tiene un significado puramente simbólico y, en realidad, es producto de una función especifica que Dios le había asignado (véase la nota 31 en 15:41).

 

2: 35

Y dijimos: “¡Oh Adán! Habita con tu esposa en este jardín,* y comed con libertad de lo que en él hay; pero no os acerquéis a este árbol, porque seriáis transgresores.”**

 

*Lit., “el jardín”. Existen considerables diferencias de opinión entre los comentaristas sobre qué se entiende aquí por “jardín”: ¿Se trata de un jardín en el sentido terrenal, o bien de un paraíso que aguarda a los justos en la Otra Vida, o es algún jardín especial en las regiones celestiales? Según algunos comentaristas antiguos (véase Manar I, 277), se alude aquí a una morada terrenal --o sea, un entorno de comodidad, felicidad e inocencia perfectas. En cualquier caso, esta historia de Adán es evidentemente una de las alegorías a que se alude en 3:7.

 

** Se alude a este árbol en otro punto del Qur’an (20:120) con el nombre de “el árbol de la vida eterna” y en la Biblia (Génesis 2 9) “el árbol de la ciencia del bien y del mal”. En la nota 106 de 20:120 se presenta una exploración aclaratoria de esta alegoría.

 

2: 36

Pero Satán les hizo caer en eso, y precipitó con ello la pérdida de su estado anterior.* Y dijimos: “¡Descended, [y sed en adelante] enemigos unos de otros; y en la tierra tendréis vuestra morada y bienes de que disfrutar por un tiempo!”**

 

*Lit., “les sacó de aquello en lo que estaban”: e.d., al inducirles a comer el fruto del árbol prohibido.

 

** Con esta frase cambia la forma de tratamiento, del dual usado hasta aquí, al plural: una señal más de que la esencia de la historia se refiere al conjunto del genero humano. Véase también sura 7, nota 16.

 

2: 37

Luego Adán recibió palabras [de guía] de su Sustentador, que aceptó su arrepentimiento: pues, en verdad, sólo Él es el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia. (2: 38) [Pues, si bien] dijimos: “Descended todos de este [estado],” ciertamente, os llegará de Mí una guía, y los que sigan Mi guía nada tienen que temer y no se lamentarán; (2: 39) pero los que se obstinen en negar la verdad y desmientan Nuestros mensajes --esos están destinados al fuego y en él permanecerán.

 

2: 40

¡Oh hijos de Israel!* Recordad las bendiciones que os dispensé y cumplid vuestro pacto conmigo, [entonces] Yo cumpliré Mi pacto con vosotros; ¡y temedme a Mí, solo a Mí!

 

*Este pasaje esta conectado directamente a los pasajes anteriores ya que trata de la continua guía que ha sido ofrecida al hombre por medio de la revelación divina. La alusión en este punto a los hijos de Israel, como en tantos otros lugares del Qur’an, se debe al hecho de que sus creencias religiosas representaban una fase anterior del concepto monoteísta cuya expresión culmina con la revelación del Qur’an.

 

2: 41

Creed en lo que he revelado [ahora], que confirma la verdad de lo que ya tenéis, y no seáis de los primeros en negarlo; y no malvendáis Mis mensajes por un provecho insignificante;* ¡y sed conscientes de Mí, solo de Mí!

 

*Alusión a la pertinaz creencia de los judíos en que sólo ellos, entre todas las naciones, han sido favorecidos con la revelación divina. El “provecho insignificante” es esta convicción suya de ser “el pueblo elegido de Dios” --afirmación que el Qur’an rechaza de manera contundente.

 

2: 42

Y no cubráis la verdad con falsedad, ni ocultéis la verdad a sabiendas;* (2: 43) y sed constantes en la oración, y gastad en limosnas,** e inclinaos en oración con los que se inclinan.

 

*Por “cubrir la verdad con falsedad” se alude a la alteración del texto bíblico, algo de lo que el Qur’an acusa a los judíos con frecuencia (y que ha sido ya demostrado mediante la critica objetiva de los textos), y “la ocultación de la verdad “ se refiere a que hacen caso omiso, o interpretan en forma deliberadamente falsa, las palabras de Moisés en el pasaje bíblico: “Yahveh tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis” (Deuteronomio 18 15), y las palabras atribuidas a Dios: “Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, y pondré Mis palabras en su boca” (Deuteronomio 18 18). Estos “hermanos” de los hijos de Israel son evidentemente los árabes, y en particular un grupo de ellos denominados mustaariba (“arabizados”), que descienden de Ismail y Abraham: y dado que a este grupo pertenecen los Quraish, la tribu del Profeta árabe, los pasajes bíblicos mencionados deben considerarse como relativos a su advenimiento.

 

** En la Ley Islámica, el sakat (lit., “pureza”) es un impuesto obligatorio para los musulmanes mediante el cual se purifica el capital y los ingresos del individuo de la tara del egoísmo (y de ahí su nombre). Los ingresos procedentes de este impuesto se han de gastar principalmente, aunque no sólo, en los pobres. Así pues, siempre que este término conlleve dicha implicación legal, será traducido por “impuesto de purificación”. Sin embargo, como en este versículo está referido a los hijos de Israel y evidentemente implica tan solo actos de caridad para con los pobres, es más apropiada su traducción por “limosnas” o “caridad”. Asimismo, he usado esta expresión en todos aquellos casos en los que el término sakat, aunque usado en relación a los musulmanes, no está referido específicamente al impuesto obligatorio propiamente dicho (p.e., en 73:20, donde este término aparece por vez primera en el orden cronológico de la revelación).

 

2: 44

¿Ordenáis a otra gente que sean piadosos, olvidándoos de serlo vosotros mismos, que leéis la escritura divina? ¿Es que no vais a usar vuestra razón?

 

2: 45

Buscad ayuda en la firme paciencia y en la oración: esto es ciertamente difícil, excepto para los humildes de espíritu, (2: 46) que saben con certeza que encontrarán a su Sustentador y que a Él serán devueltos.

 

2: 47

¡Oh hijos de Israel! Recordad las bendiciones que os dispensé, y como os favorecí sobre todos los demás pueblos; (2: 48) y sed conscientes de [la llegada de] un Día en el que ningún ser humano podrá beneficiar a otro, ni se aceptará intercesión o pago de rescate por ninguno de ellos,* y nadie será auxiliado.

 

*Este “rescate (aadl)” es evidentemente una alusión a la doctrina cristiana de la redención y también a la idea judía de que “el pueblo elegido” --como los judíos se consideraban a sí mismos-- estaría exento del castigo en el Día del Juicio. El Qur’an rechaza categóricamente ambas nociones.

 

2: 49

Y [recordad] cuando os salvamos de las gentes de Faraón, que os afligían con duros castigos, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida [sólo] a vuestras mujeres* --en esto os probó vuestro Sustentador duramente; (2: 50) y cuando separamos a vuestro paso las aguas del mar, salvándoos y ahogando a las gentes de Faraón ante vuestros propios ojos; (2: 51) y cuando emplazamos a Moisés durante cuarenta noches [en el monte Sinaí], y en su ausencia os entregasteis a la adoración del becerro [de oro], y os volvisteis transgresores: (2: 52) luego, aun después de eso, os perdonamos este pecado vuestro, para que os moviera a ser agradecidos.**

 

*Véase Exodo 1 15-16, 22.

 

** La historia del becerro de oro se narra con mayor detalle en 7:148 ss. y en 20:85 ss. Con respecto al cruce del mar Rojo, al que alude el versículo 50, véase 20:77--78 y 26:63--66, así como las notas correspondientes. Las cuarenta noches (y días) que Moisés pasó en el monte Sinaí se mencionan de nuevo en 7:142.

 

2: 53

Y [recordad] cuando dimos a Moisés la escritura divina --y [con ella] el criterio por el que discernir lo verdadero de lo falso* --para que así fuerais rectamente guiados; (2: 54) y cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh pueblo mío! Ciertamente, habéis pecado contra vosotros mismos al adorar el becerro; volveos a vuestro Creador arrepentidos y haced penitencia;* esto es mejor para vosotros ante vuestro Creador.”

 

Y Él aceptó vuestro arrepentimiento: pues, en verdad, sólo Él es el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia.

 

*Muhammad Abdu amplia esta interpretación de al-furqán (adoptada por Tabari, Samajshari y otros grandes comentaristas) afirmando que es aplicable también a la “razón humana, porque nos capacita para distinguir lo verdadero de lo falso” (Manar III, 160), y se basa para esta interpretación más amplia en 8:41, en donde la batalla de Badr se describe como iaum al-furqán (“el día en que lo verdadero fue distinguido de lo falso”). Si bien el término furqán se usa a menudo en el Qur’an para describir a algunas de las escrituras reveladas, y en especial al propio Qur’an, tiene también, sin duda, la connotación mencionada por Abdu: por ejemplo, en 8:29, donde claramente aparece referido a la capacidad de valoración moral que distingue a todo ser humano verdaderamente consciente de Dios.

 

** Lit., “mataos” o, según algunos comentaristas, “mataos unos a otros”. Esta interpretación literal (basada quizás en el relato de la Biblia, Exodo 32 26-28) no resulta, sin embargo, convincente si tenemos en cuenta la llamada al arrepentimiento inmediatamente anterior y la afirmación posterior de que dicho arrepentimiento fue aceptado por Dios. Me inclino, por lo tanto, más a la interpretación dada por Abd al-Yabbar (citada por Rasi en su comentario a este versículo) de que la expresión “mataos” se usa aquí en sentido metafórico (mayasan), o sea, “mortificaos”.

 

2: 55

Y [recordad] cuando dijisteis: ”¡Oh Moisés, no hemos de creer en ti hasta que veamos a Dios cara a cara! --entonces os fulminó el rayo del castigo* mientras mirabais.

 

*El Qur’an no explica que forma tomó este “rayo del castigo” (as-sa’iqa). Los lexicógrafos dan diversas interpretaciones a esta palabra, pero todos coinciden en que lleva implícito un elemento de violencia e imprevisión (véase Lane IV, 1690).

 

2: 56

Luego, os resucitamos después de estar como muertos,* para que os moviera a ser agradecidos.

 

*Lit., “después de vuestra muerte”. La palabra maut no indica siempre la muerte física. Los filólogos árabes --p.e., Ragib-- señalan que el verbo mata (lit., “él murió”) tiene, en determinados contextos, el significado de “se vio privado del sentido, muerto sensorialmente”; y, ocasionalmente, el de “privado de la facultad intelectual, muerto intelectualmente”; y, aun otras veces, el de “durmió” (véase Lane VII, 2741).

 

2: 57

E hicimos que las nubes os dieran sombra y os enviamos el maná y las codornices [diciéndoos]: “Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído como sustento.”

 

Y [todas sus transgresiones] no Nos causaron ningún perjuicio --sino que pecaron [sólo] contra sí mismos.

 

2: 58

Y [recordad] cuando dijimos: “Entrad en esta tierra,* y comed de lo que hay en ella como queráis, con libertad; pero entrad por la puerta con humildad y decid: ‘Alívianos el peso de nuestras faltas’,** [entonces] os perdonaremos vuestras faltas y recompensaremos ampliamente a quienes hagan el bien.”

 

*La palabra qaria significa en primer lugar “pueblo” o “ciudad”, pero se usa también con el sentido de “tierra”. Al parecer, aquí se refiere a Palestina.

 

** Esta interpretación de la palabra hitta es la que dan la mayoría de los lexicógrafos (cf. Lane II, 592) en base a lo que muchos Compañeros del Profeta dijeron al respecto (las citas que hacen referencia a esto se encuentran en el comentario de Ibn Kazir a este versículo). Los hijos de Israel fueron exhortados así a tomar posesión de la tierra prometida (“entrad por la puerta”) en un espíritu de humildad (lit., “postrados”), y no considerándola como algo que era suyo “por derecho”.

 

2: 59

Pero los que estaban empeñados en la perversión cambiaron lo que se les había ordenado decir por otra cosa:* e hicimos que cayera sobre esos perversos una plaga del cielo en pago a su maldad.

 

*Según varias Tradiciones (reproducidas por Ibn Kazir), jugaron burlonamente con la palabra hitta, cambiándola por algo nimio y sin significado. Sin embargo, Muhammad Abdu, considera que la “palabra” a que hace alusión el versículo 58 es sólo una metáfora de la “actitud mental” que se les exigía y que, por consiguiente, la “sustitución” apunta aquí a una obstinada demostración de arrogancia contraria a la orden de Dios (véase Manar I, 324 s.).

 

2: 60

Y [recordad] cuando Moisés rezó pidiendo agua para su pueblo y respondimos: “¡Golpea la roca con tu vara!”--y brotaron de ella doce manantiales, y cada cual sabía de donde tenía que beber.* Y [Moisés dijo:] “¡Comed y bebed del sustento que Dios os da y no obréis mal en la tierra sembrando la corrupción!”

 

*Es decir, de acuerdo a sus divisiones en tribus.

 

2: 61

Y [recordad] cuando dijisteis: “!Oh Moisés! Ciertamente, no podremos soportar una sola clase de alimento; pide, pues, a tu Sustentador que haga brotar para nosotros algo de lo que la tierra produce --como hierbas, pepinos, ajos, lentejas y cebollas.”

 

[Moisés] dijo: “¿Vais a cambiar lo que es mejor por algo [mucho] peor?* ¡Volved humillados a Egipto y tendréis lo que pedís!”**

 

Por esto, la miseria y la humillación se abatieron sobre ellos, e incurrieron en la condena de Dios: todo por empeñarse en negar la verdad de los mensajes de Dios y en matar a los profetas contra todo derecho: y todo por rebelarse [contra Dios] y empeñarse en transgredir los límites de lo correcto.***

 

*Es decir, “¿queréis cambiar vuestra libertad por la miserable comodidad de que disfrutabais en vuestra cautividad en Egipto?” Durante el tiempo que anduvieron errantes por el desierto del Sinaí, muchos judíos recordaban con añoranza la relativa seguridad de su vida en Egipto, tal como se afirma explícitamente en la Biblia (Números 11), y como resulta evidente por la alusión que hace Moisés en la frase siguiente de este pasaje coránico.

 

** El verbo habata significa literalmente “descendió por un declive”; en sentido figurado, tiene el significado de perder dignidad y volverse mezquino y miserable (cf. Lane VIII, 2876). Como la amarga exclamación de Moisés no puede tomarse literalmente, es posible combinar, en este contexto, los dos sentidos del verbo y traducirlo por “volved humillados a Egipto”.

 

*** Obviamente, este pasaje se refiere a un periodo posterior en la historia judía. Es evidente que los judíos mataron de hecho a algunos de sus profetas, como vemos por ejemplo en la historia de Juan el Bautista, y en esa otra acusación mas general pronunciada, según los Evangelios, por Jesús: “¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados!” (Mateo 23 37). Véase también Mateo 23 34-35, Lucas 2 51 --referidos ambos a la muerte de Zacarías-- y I Tesalonicenses 2 15. La connotación de continuidad, o de repetición persistente, de sus transgresiones se deduce del uso, en este contexto, del verbo auxiliar kanu.

 

2: 62

Ciertamente, los que creen [en esta escritura divina], los que profesan el judaísmo, los cristianos y los sabeos* --todos los que creen en Dios y en el Último Día y obran con rectitud-- tendrán su recompensa junto a su Sustentador; y nada tienen que temer ni se lamentarán.**

 

*Los sabeos parecen haber sido un grupo religioso monoteísta a mitad de camino entre el judaísmo y el cristianismo. Su nombre (posiblemente una derivación del verbo arameo tsebha: “se sumergió [en el agua]”, apunta a que eran seguidores de Juan el Bautista --en cuyo caso podrían identificarse como los mandeos, una comunidad que persiste aun hoy en Irak. No debe confundírseles con los llamados “Sabeos de Harran”, secta gnóstica que existía en los primeros siglos del Islam y que podrían haber tomado el nombre de los verdaderos sabeos a fin de obtener aquellas ventajas que los musulmanes concedían a los seguidores de una creencia monoteísta.

 

** Este pasaje --que aparece repetido varias veces en el Qur’an-- define una doctrina fundamental del Islam. Con una visión cuya amplitud no tiene paralelo en ninguna otra creencia religiosa, la idea de la “salvación” se condiciona a tres únicos elementos: la creencia en Dios, la creencia en el Día del Juicio y la rectitud en la acción. La formulación de esta doctrina en este punto --es decir, en medio de una llamada dirigida a los hijos de Israel-- responde a la falsa creencia de los judíos de que el ser descendientes de Abraham les da derecho a ser considerados “el pueblo elegido de Dios”.

 

2: 63

Y he ahí que aceptamos vuestro solemne compromiso y levantamos el monte Sinaí por encima de vuestras cabezas,* [y os dijimos:] “¡Tomad con [toda vuestra] fuerza lo que os hemos dado y tened presente lo que contiene, para que os mantengáis conscientes de Dios!”

 

* Lit., “y levantamos la montaña (at-Tur) por encima de vosotros”: e.d., para que la montaña diera testimonio, por así decirlo, de su solemne compromiso, descrito en detalle más adelante en el versículo 83. He traducido la expresión at-tur por “monte Sinaí” en toda mi traducción del Qur’an, ya que es usada sólo en este sentido.

 

2: 64

Luego, después de eso, os apartasteis. Y de no ser por el favor de Dios hacia vosotros y por Su gracia, ciertamente, habríais estado entre los perdedores; (2: 65) pues ya sabéis lo que les ocurrió a quienes de vosotros profanaron el Sábado, y les dijimos: “¡Convertíos en monos despreciables! --(2: 66) y lo hicimos como castigo ejemplar para sus contemporáneos y sus descendientes, y como advertencia para todos los que son conscientes de Dios.*

 

*El relato completo de los que violaron el Sábado y la alusión metafórica a “monos” pueden encontrarse en 7:163-166. La expresión ma baina iadaiha, traducida aquí por “contemporáneos” se explica en sura 3, nota 3.

 

2: 67

Y he ahí que Moisés dijo a su pueblo: “Dios os ordena que sacrifiquéis una vaca.”*

Dijeron: “¿Te burlas de nosotros?”

Él respondió: “¡Dios me libre de ser tan ignorante!”**

 

*Como resulta evidente por el versículo 72, la historia que se relata en este pasaje, y sucesivos, se refiere casi con toda seguridad a la ley mosaica que, en determinados casos de asesinato no resueltos, ordena que se sacrifique una vaca y que los ancianos de la ciudad o pueblo que se halle más próximo al lugar del crimen deben lavarse las manos sobre ella, diciendo: “Nuestras manos no han derramado esa sangre y nuestros ojos no han visto nada” --con lo que la comunidad quedaría absuelta de su responsabilidad colectiva. Para conocer los detalles de esta ordenanza del Antiguo Testamento, véase Deuteronomio 21 1-9.

 

** Lit., “de ser uno de los ignorantes”. La imputación de burla se debió obviamente al hecho de que Moisés formulara dicha ordenanza en términos generales, sin especificar detalles.

 

2: 68

Dijeron: “Pide de parte nuestra a tu Sustentador que nos aclare como ha de ser.”

[Moisés] respondió: “Dice que sea una vaca ni vieja ni demasiado joven, sino de mediana edad. ¡Haced, pues, lo que se os ordena!”

 

2: 69

Dijeron: “Pide de parte nuestra a tu Sustentador que nos aclare de que color ha de ser.”

[Moisés] respondió: “Dice que sea una vaca amarilla, de color vivo, y agradable a la vista.”

 

2: 70

Dijeron: “Pide de parte nuestra a tu Sustentador que nos aclare como ha de ser, pues todas las vacas nos parecen iguales; así, si Dios quiere, seremos, ciertamente, bien dirigidos.”

 

2: 71

[Moisés] respondió: “Dice que sea una vaca no uncida para arar la tierra ni para regar los cultivos, intacta y sin manchas de ningún otro color.”

Dijeron: “¡Por fin has traído la verdad!” --y entonces la sacrificaron, aunque poco falto para que no lo hicieran.*

 

*Es decir, que su obstinación por conseguir precisiones cada vez mayores a la sencilla orden que les había sido revelada a través de Moisés, hizo casi imposible que pudieran cumplirla. En su comentario a este pasaje, Tabari cita la siguiente observación de Ibn Abbas: “Si [en un principio] hubieran sacrificado una vaca cualquiera a su elección, habrían cumplido con su deber; pero lo hicieron complicado y Dios se lo complicó.” Samajshari expresa sobre el particular un punto de vista muy similar. Parece ser que la enseñanza a extraer de esta historia apunta a un problema importante en toda jurisprudencia religiosa (y por tanto también en la islámica): a saber, lo desaconsejable de tratar de averiguar más detalles respecto a una ley religiosa que en principio está expuesta en términos generales --ya que, cuanto más numerosos y variados acaben siendo estos detalles, más complicada y rígida se volverá la ley. Este punto ha sido captado agudamente por Rashid Rida, quien, en su comentario al susodicho pasaje coránico (véase Manar I, 345 s.) dice: “Su enseñanza es que no deben realizarse indagaciones [legales] de modo tal que haga más complicadas las leyes.... Así fue como las primeras generaciones [de musulmanes] contemplaron el problema. No se complicaron la vida --y en consecuencia para ellos la ley religiosa (din) era natural, simple y liberal en la forma más directa. Pero los que vinieron más tarde añadieron ciertos requerimientos nuevos, deducidos por ellos mismos mediante razonamientos (ichtihad); e incrementaron de tal forma estos requerimientos [adicionales] que la ley religiosa se volvió una carga pesada para la comunidad.” Para un estudio sociológico de por qué las ordenanzas originales de la Ley Islámica --o sea, las que aparecen prima facie como tales en el Qur’an y en las enseñanzas del Profeta-- están casi siempre desprovistas de detalle, debo referir al lector a mi libro State and Government in Islam (pp. 11 ss. y passim). La importancia de este problema, ilustrado en la historia de la vaca --y entendido correctamente por los Compañeros del Profeta-- explica por qué este sura ha sido titulado “La Vaca”. (Véase también 5: 101 y las notas 120-123 correspondientes.)

 

2: 72

Porque cuando matasteis [Oh hijos de Israel,] a un ser humano y os recriminasteis mutuamente [del crimen] --aunque Dios desvelará lo que preferiríais ocultar*-- (2: 73) dijimos: “Aplicad este [principio] a algunos de esos [casos de homicidio no resueltos]:** así salva Dios vidas de la muerte y os muestra Su voluntad, para que [aprendáis] a usar vuestra razón.”***

 

*Véase nota 53. El uso del plural “vosotros” implica el principio de responsabilidad colectiva y comunitaria estipulado en la Ley Mosaica para casos de asesinato por persona, o personas, desconocidas. La adjudicación de la culpa por parte de Dios se refiere evidentemente al Día del Juicio.

 

** La frase idribuhu bi-baadiha puede traducirse literalmente por “golpeadle [o “-lo”] con algo de ella [o “ello”] --y tal posibilidad ha dado pie a la afirmación caprichosa de muchos comentaristas de que se ordenaba a los hijos de Israel golpear al cadáver de la víctima con un trozo de carne de la vaca sacrificada, con lo que recobraba milagrosamente la vida y señalaba a su asesino. Ni el Qur’an, ni ningún dicho del Profeta, y ni siquiera la Biblia prestan el menor apoyo a esta explicación fantástica que debe, por lo tanto, ser rechazada --eso sin tener en cuenta que el pronombre hu en idribuhu es masculino, mientras que el nombre nafs (traducido por “ser humano”) es femenino: de lo que se deduce que el imperativo idribuhu no puede referirse a nafs. Por otro lado, el verbo daraba (lit., “él golpeó”) es usado muy a menudo con un sentido figurativo o metonímico, como, por ejemplo, en la expresión daraba fi’l-ard (“viajó por la tierra”), o daraba ’sh-shai bi ’sh-shai (“mezcló algo con otra cosa”), o daraba mazal (“hizo una alegoría” o “propuso una parábola” o “puso un ejemplo”), o aala darb wahid (“de igual aplicación” o “de igual manera”), o duribat aalaihim ad-dil.la (“se les impuso la humillación” o “se les aplicó”), y así sucesivamente. Tomando todo esto en consideración, soy de la opinión de que el imperativo idribuhu que aparece en este pasaje coránico debe traducirse por “aplicadlo” o “aplicad esto” (referido, en este contexto, al principio de responsabilidad comunitaria). En cuanto al pronombre femenino ha en baadiha (“parte de ella”), debe aplicarse por necesidad al nombre femenino más próximo anterior --es decir, al nafs que ha sido asesinado, o al crimen acerca del cual (fiha) surgió el desacuerdo de la comunidad. De esta forma, la frase idribuhu bi-baadiha puede traducirse correctamente por “aplicad este [principio] a algunos de esos [casos de homicidio no resueltos]”: ya que es evidente que el principio de responsabilidad comunitaria por un asesinato cometido por persona, o personas, desconocidas solo puede aplicarse a algunos casos, y no a todos ellos.

 

*** Lit., “Dios da vida a los muertos y os muestra Sus mensajes” (esto es, os muestra Su voluntad mediante mensajes y ordenanzas). La expresión figurada “Él da vida a los muertos” indica la salvación de vidas, y es análoga a la de 5:32. En este contexto, se refiere a la prevención del derramamiento de sangre y de la matanza de personas inocentes (Manar I, 351), ya sea a través de actos de venganza, o como resultado de un proceso judicial erróneo basado sólo en vagas sospechas y pruebas circunstanciales que podrían inducir a error.

 

2: 74

Y sin embargo, después de esto, vuestros corazones se endurecieron y se volvieron como piedras, o aún más duros, porque hay piedras de las que brotan arroyos; y otras que cuando son quebradas mana de ellas el agua; y otras que se vienen abajo por temor de Dios.* ¡Y Dios no está desatento a lo que hacéis!

 

*En 7:143 puede hallarse una explicación de esta alusión. El símil “piedras de las que brotan arroyos” o “de las que mana agua”, sirve para ilustrar su opuesto, es decir, la sequía y la falta de vida, y es por tanto una alusión a la esterilidad espiritual de la que el Qur’an acusa a los hijos de Israel.

 

2: 75

¿Esperáis, pues, que crean en lo que predicáis* cuando buena parte de ellos escuchaban la palabra de Dios, y luego de haberla entendido, la alteraban a sabiendas?** (2: 76) Y que, cuando se encuentran con los que han llegado a creer, dicen: “Creemos [como creéis vosotros]” --pero cuando se quedan a solas entre ellos, dicen: “¿Vais a informarles de lo que Dios os ha revelado para que puedan usarlo como argumento en contra vuestra, citando las palabras de vuestro Sustentador?*** ¿Es que no vais a usar vuestra razón?”

 

*Esto va dirigido a los musulmanes. En el periodo inicial del Islam --y especialmente después de su éxodo a Medina, en donde vivían muchos judíos --los musulmanes esperaban que aquellos, dadas sus creencias monoteístas, serían los primeros en secundar el mensaje del Qur’an: esperanza que se vio defraudada porque los judíos consideraban a su religión como una herencia nacional reservada sólo a los hijos de Israel, y no creían en la necesidad --ni en la posibilidad-- de una nueva revelación.

 

** Cf. Jeremías 23 36 --”Porque trastornáis las palabras del Dios vivo”.

 

*** Lit., “ante [o “a los ojos de”] vuestro Sustentador”. La mayoría de los comentaristas (p.e., Samajshari, Bagawi, Rasi) está de acuerdo en que la expresión “vuestro Sustentador” significa aquí “lo que vuestro Sustentador ha revelado”, es decir, la profecía bíblica que se refiere al advenimiento de un profeta “de entre los hermanos” de los hijos de Israel, y que, por lo tanto, dicha frase deja entrever una controversia basada en las propias escrituras de los judíos. (Véase también la nota 33).

 

2: 77

¿No saben acaso que Dios conoce todo lo que ocultan y todo lo que divulgan?

 

2: 78

Entre ellos hay gente iletrada sin conocimiento directo de la escritura divina,* [que siguen] sólo fantasías y se basan en meras suposiciones. (2: 79) ¡Ay de aquellos que escriben con sus manos [algo que alegan ser] la escritura divina, y luego dicen: “Esto viene de Dios, ”para obtener con ello un provecho insignificante!;** ¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que se han ganado!

 

*En este caso, el Antiguo Testamento.

 

** Esto va dirigido a aquellos eruditos responsables de la alteración del texto de la Biblia, que con ello han engañado a sus ignorantes seguidores. El “provecho insignificante” es su sentimiento de preeminencia como supuesto “pueblo elegido”.

 

2: 80

Dicen: “El fuego solo nos tocará un numero contado de días.”* Di: “¿Habéis recibido una promesa de Dios? --pues Dios nunca incumple Su promesa. ¿O es que atribuís a Dios algo que no podéis saber?”

 

¡Sin duda! Quienes hayan obrado mal y estén inmersos en sus faltas --están destinados al fuego y en él permanecerán; (2: 82) pero quienes alcancen la fe y hagan buenas obras --están destinados al paraíso y en él permanecerán.

 

*Según una creencia popular judía, aun los pecadores entre los hijos de Israel tan solo sufrirán un castigo muy limitado en la Otra Vida y serán pronto aliviados de él por pertenecer al ”pueblo elegido”: creencia esta que el Qur’an rechaza.

 

2: 83

Y, he ahí, que aceptamos este solemne compromiso de [vosotros,] los hijos de Israel:* “No adoraréis sino a Dios; haréis el bien a vuestros padres y parientes, a los huérfanos y a los pobres; hablaréis a la gente de buena manera; seréis constantes en la oración; y gastaréis en limosnas.”**

 

Y sin embargo, a excepción de unos pocos, os apartasteis: pues sois gente obstinada.***

 

*En los pasajes anteriores, se recuerda a los hijos de Israel los favores que les fueron concedidos. Ahora, sin embargo, el Qur’an les recuerda el hecho de que el camino de la rectitud les fue mostrado mediante mandamientos sociales y morales explícitos: y este recordatorio se deriva directamente de la afirmación de que la condición humana en la Otra Vida depende exclusivamente de nuestra forma de vivir en este mundo y no de nuestro linaje.

 

**Véase nota 34.

 

*** En el Antiguo Testamento aparecen numerosas alusiones a la porfía de los hijos de Israel y su obstinada rebeldía --p.e., Exodo 32 9, 33 3, 34 9; Deuteronomio 9 6-8, 23-24, 27.

 

2: 84

Y, he ahí, que aceptamos vuestro solemne compromiso de que no derramaríais sangre entre vosotros, ni os expulsaríais de vuestras casas unos a otros --lo convinisteis y de ello dais testimonio [aún ahora]. (2: 85) Y sin embargo, sois vosotros quienes os matáis unos a otros y expulsáis a parte de vuestra gente de sus hogares, haciendo causa común contra ellos en la transgresión y el odio; pero, si acuden a vosotros como cautivos, los rescatáis --cuando el [acto de] expulsarlos os estaba ya prohibido.*

 

¿Es que creéis, entonces, en ciertas partes de la escritura divina y negáis la verdad de otras? ¿Que merecen quienes de vosotros hacen tales cosas sino la ignominia en esta vida y que en el Día de la Resurrección se les destine al más severo castigo? Y Dios no está desatento a lo que hacéis.

 

*Esto hace alusión a la situación existente en Medina al producirse la hégira del Profeta. Las dos tribus árabes de Medina --Al-Aus y Jasrach-- se encontraban en los tiempos pre-islámicos continuamente en guerra entre sí; y de las tres tribus judías que allí vivían --Banu Qainuqa, Banu ’n-Nadir y Banu Quraiza-- los dos primeras eran aliadas de Al-Aus. Por esta razón, en el curso de sus guerras, judíos aliados de los paganos se mataban entre sí (“haciendo causa común contra ellos en la transgresión y el odio”): algo que, según la Ley Mosaica, representa un doble crimen. A pesar de ello, rescataban luego a sus respectivos cautivos en cumplimiento de esa misma ley --a esta clara incongruencia es a la que se refiere el Qur’an en la frase siguiente.

 

2: 86

Esos son los que compran esta vida a cambio de la Otra Vida --¡no se les aliviará el castigo ni recibirán auxilio!

 

2: 87

Dimos, ciertamente, a Moisés la escritura divina y enviamos a una sucesión de enviados después de él;* y dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas evidentes de la verdad y le fortalecimos con la sagrada inspiración.** [Sin embargo,] ¿no es cierto que cada vez que llegaba a vosotros un enviado con algo que no era de vuestro agrado os mostrabais altivos, desmintiendo a algunos de ellos y a otros dándoles muerte?***

 

*Lit., “Hicimos que le sucedieran, después de él, [todos] los demás enviados”: hincapié en la sucesión continuada de profetas entre los judíos (véase Tabari, Samajshari, Rasi, Ibn Kazir): hecho este que les priva de toda excusa de ignorancia.

 

** Esta interpretación de ruh al-qudus (lit., “el espíritu de santidad”) se basa en el uso frecuente en el Qur’an del termino ruh en sentido de “sagrada inspiración”. Existen también testimonios de que el Profeta invocó la bendición del ruh al-qudus sobre su Compañero, el poeta Hassan ibn Zabit (Bujari, Muslim, Abu Da’ud y Tirmidi): al igual que el Qur’an (58:22) habla de que todos los creyentes son “fortalecidos por una inspiración (ruh) venida de Él”.

 

** Lit., “y a otros los matáis”. El cambio del pasado, utilizado en toda esta frase, al presente, en el verbo taqtulún (“matáis”) quiere expresar una intención consciente a este respecto y, por consiguiente, un rasgo persistente que reaparece con frecuencia en la historia judía (Manar I, 377), y al que también hace referencia el Nuevo Testamento (Mateo 23 34-35, 37, y 1 Tesalonicenses 2 15).

 

2: 88

Pero dicen: “Nuestros corazones están ya rebosantes de conocimiento.”* ¡No!, sino que Dios les ha rechazado por negarse a reconocer la verdad: pues pocas son las cosas en las que creen.**

 

*Lit., “nuestros corazones son depósitos [de conocimiento]” --alusión a la jactancia de los judíos de que, considerando todo el conocimiento religioso que ya poseen, no tienen necesidad de más sermones (Ibn Kazir, basándose en la autoridad de Ibn Abbas; Tabari y Samajshari ofrecen idéntica explicación).

 

** E.d., todas sus creencias se centran en ellos mismos y en su supuesta posición de “preeminencia” ante Dios.

 

 

2: 89

Y siempre que les vino una [nueva] revelación de Dios que confirmaba la verdad de lo que ya tenían --y [tened presente que] antes solían rezar pidiendo la victoria sobre los que se obstinaban en negar la verdad--: siempre que les vino algo que reconocían [como la verdad], lo negaban. El rechazo de Dios es el justo merecido de todos los que niegan la verdad.

 

2: 90

¡Que ruin es esa [soberbia] por la que se han vendido a sí mismos! --al negar la verdad de lo que Dios ha revelado, por envidia de que Dios haya concedido parte de Su favor a quien Él quiso de Sus siervos:* y así han incurrido en la condena de Dios, una y otra vez. Y a aquellos que niegan la verdad les espera un castigo humillante.

 

*E.d., por envidia de que Dios conceda Su revelación a alguien que no sea descendiente de Israel --en este caso, a Muhammad, el Profeta árabe.

 

2: 91

Porque cuando se les dice: “Creed en lo que Dios ha revelado,” dicen: “Creemos [sólo] en lo que nos ha sido revelado” --pero rechazan el resto de la verdad, aunque sea una verdad que confirma lo que ya tienen.

 

Di: “¿Por qué, entonces, matasteis [antes] a los profetas de Dios, si [realmente] erais creyentes?”*

 

*Alusión a su afirmación de que creen en lo que les ha sido revelado --esto es, la Ley de Moisés, que evidentemente prohibe matar no sólo a los profetas sino a cualquier ser humano inocente. Véanse también las frases finales de los versículos 61 y 87, y sus correspondientes notas.

 

2: 92

Y, ciertamente, Moisés os trajo las pruebas claras de la verdad --pero, aún así, en su ausencia, os entregasteis a la adoración del becerro [de oro] y fuisteis malvados.

 

2: 93

Y, he ahí, que aceptamos vuestro solemne compromiso y levantamos el monte Sinaí por encima de vuestras cabezas, [y os dijimos]: “¡Tomad con [toda vuestra] fuerza lo que os hemos dado y escuchad!”

[Pero] dicen: “Oímos, pero desobedecemos”* --porque sus corazones se han llenado a rebosar de amor al becerro [de oro] por su negativa a aceptar la verdad.**

Di: ”¡Que malo es lo que os ordena esta [falsa] creencia vuestra --si en verdad sois creyentes!”

 

*Es evidente que no pronunciaron estas palabras en la realidad; sin embargo, su conducta posterior justifica esta expresión metonímica.

 

** Lit., “en sus corazones se ha inculcado el becerro por negarse a aceptar la verdad”: es decir, tan pronto como se apartaron del auténtico mensaje que Moisés les presentó, cayeron en la adoración de los bienes materiales, simbolizados por el “becerro de oro”.

 

2: 94

Di: “Si la morada junto a Dios en la Otra Vida es vuestra en exclusiva,* deberíais ansiar la muerte --si es verdad lo que decís”.

 

*Alusión a la creencia de los judíos de que el paraíso esta reservado exclusivamente a los hijos de Israel (Cf. versículo 111 de este sura).

 

2: 95

Pero no la ansiarán, por [que son conscientes de] lo que sus manos han adelantado en este mundo: y Dios conoce bien a los malhechores. (2: 96) Verás que son las gentes con mayor apego a la vida, aún más que aquellos que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios: a todos ellos les gustaría vivir mil años, pero la longevidad no les libraría del castigo [en la Otra Vida]: pues Dios ve todo lo que hacen.

 

2: 97

Di [Oh Profeta]: “Quien sea enemigo de Gabriel” --que, ciertamente, ha hecho descender en tu corazón esta [escritura divina], con la venia de Dios, en confirmación de lo que aun queda [de revelaciones anteriores], y como guía y buena nueva para los creyentes: (2: 98) “quien sea enemigo de Dios, de Sus ángeles y de Sus emisarios, incluidos Gabriel y Miguel, [debe saber que,] ciertamente, Dios es enemigo de todos los que niegan la verdad.”*

 

*Según diversas tradiciones auténticas, algunos jefes religiosos de los judíos de Medina decían de Gabriel que era “enemigo de los judíos”, y esto por tres razones: primero, decían que todas las profecías relativas a las desgracias que habrían de sobrevenir a los judíos durante las primeras etapas de su historia les habían sido transmitidas por Gabriel, que pasó, por ello, a ser para ellos un “precursor de la desgracia” (al contrario que el ángel Miguel, a quien consideraban portador de anuncios felices y, por consiguiente, su “amigo”); segundo, porque el Qur’an afirma repetidas veces que fue Gabriel quien transmitió el mensaje, y los judíos estaban convencidos de que sólo un descendiente de Israel podía merecer legítimamente la revelación divina; y tercero, porque el Qur’an --revelado a través de Gabriel-- abunda en criticas a ciertas creencias y actitudes de los judíos, describiéndolas como contrarias al verdadero mensaje de Moisés. (Para un examen más detallado de estas tradiciones, véanse Tabari, Samajshari, Bagawi, Rasi, Baidawi, Ibn Kazir.) En cuanto a mi traducción de ma baina iadaihi en el versículo 97 por “lo que aun queda de revelaciones anteriores”, véase sura 3, nota 3.

 

2: 99

Porque hemos hecho descender sobre ti mensajes ciertamente claros; y sólo los perversos niegan la verdad.

 

2: 100

¿No es acaso cierto que cada vez que hicieron una promesa [a Dios], una parte de ellos la rompieron? ¡No!, ciertamente, la mayoría de ellos no creen.

 

2: 101

Y [aún] ahora, que ha venido a ellos un enviado de Dios, que confirma la verdad de lo que tienen, algunos de los que recibieron con anterioridad la revelación arrojan tras de sí la escritura divina, como si no supieran [lo que dice],[*1] (2: 102) y [en su lugar] siguen lo que los malvados solían practicar durante el reinado de Salomón --pues no fue Salomón quien negó la verdad, sino que la negaron aquellos malvados que enseñaron a la gente la magia[*2]--; y [siguen] lo que fue revelado a través de los ángeles Harut y Marut en Babilonia --si bien, estos no enseñaban a nadie sin antes declarar: “¡Somos sólo una tentación al mal: no neguéis, pues, la verdad [de Dios]!”[*3] Y aprenden de esos dos a crear discordia entre un hombre y su esposa; y si bien no dañan con ello a nadie sin la venia de Dios, adquieren un conocimiento que sólo les perjudica y no les aporta beneficio --sabiendo bien que quien adquiere este [conocimiento] no tendrá parte en el bien de la Otra Vida.[*4] Pues, bajo es ese [arte] por el que se han vendido --¡si lo hubieran sabido!

 

[*1] La escritura divina a que se hace alusión es la Tora. Los judíos, al hacer caso omiso de las profecías relativas a la venida del Profeta árabe, en Deuteronomio 18 15, 18 (véase nota 33), rechazaron, por así decirlo, la totalidad de la revelación transmitida a Moisés (Samajshari; también Abdu en Manar I, 397).

 

[*2] La expresión ash-shayatin, traducida aquí por “los malvados”, se refiere probablemente a seres humanos, tal como ha sido señalado por Tabari, Rasi, etc., pero podría también referirse a aquellos impulsos malvados e inmorales presentes en el corazón humano (véase la nota 10 del versículo 14 de este sura). La frase anterior entre guiones es la refutación coránica de la afirmación bíblica de que Salomón cayó en prácticas idólatras (véase 1 Reyes 11 1-10), y también de la leyenda de que a él se deben las artes mágicas asociadas popularmente con su nombre.

 

[*3] Esta “declaración” incluye, metonímicamente, el deber moral del hombre de rechazar toda participación en “brujería”, porque --dejando a un lado su eficacia o ineficaacia-- su propósito es subvertir el orden natural instituido por Dios. -- En cuanto a la descripción de Harut y Marut, la mayoría de las lecturas del Qur’an dan la forma malakain (“los dos ángeles”); pero existen testimonios autentificados (véase Tabari, Samajshari, Bagawi, Rasi, etc.) de que Ibn Abbas, el gran Compañero del Profeta, y varios eruditos de la siguiente generación --p.e., Al-Hassan al-Basri, Abu’l-Aswad yy Ad-Dahhak-- lo leían como malikain (“los dos reyes”). Personalmente, me inclino hacia esta última lectura; pero he seguido aquí la otra, por ser la más aceptada. Algunos de los comentaristas opinan que cualquiera que sea la lectura que se siga, debe tomarse en sentido metafórico, o sea: “los dos personajes reales”, o “los dos personajes angélicos”, y para ello se basan en un testimonio de Ibn Abbas sobre que Harut y Marut fueron “dos hombres que practicaron la magia en Babilonia” (Bagawi; véase también Manar I, 402). En cualquier caso, es cierto que desde los tiempos más remotos Babel (o Babilonia) era conocida como la cuna de las artes mágicas, simbolizada por los personajes legendarios --reyes, quizás-- Harut y Marut; y es a esta leyenda a la que el Qur’an hace referencia para condenar toda participación en magia y brujería, así como todo interés en las ciencias ocultas en general.

 

[*4] Este pasaje no plantea la cuestión de si los fenómenos ocultos que se describen vagamente como “magia”, tienen o no realidad objetiva, o si están basados en la ilusión. Su propósito es simplemente advertir a los hombres de que todo intento de influenciar el curso de los acontecimientos usando medios que --al menos en la mente del responsable-- tienen una connotación sobrenatural, es una ofensa espiritual e inevitablemente provocará un serio deterioro de la condición espiritual de su autor.

 

2: 103

Y si hubieran creído y hubieran sido conscientes de Él, la recompensa de Dios habría sido mejor para ellos --¡si lo hubieran sabido!

 

2: 104

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No digáis [al Profeta]: “Escúchanos,” decid más bien, “Ten paciencia con nosotros,” y prestad[-le] atención, porque un doloroso castigo les aguarda a quienes rechazan la verdad.

 

* Esta advertencia, que en principio va dirigida a los contemporáneos del Profeta, tiene --como a menudo ocurre en el Qur’an-- connnotaciones que rebasan las circunstancias históricas que dieron pie a ella. Se advierte aquí a los Compañeros de que deben tratar al Profeta con respeto y subordinar sus deseos y expectativas personales a los mandatos de la Fe revelados a través de él: y esta orden se mantiene en vigor para los creyentes de cualquier época.

 

2: 105

Ni a aquellos seguidores de una revelación anterior que se obstinan en negar la verdad, ni a los que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios, les gustaría que vuestro Sustentador hiciera descender para vosotros bien alguno;* pero Dios distingue con Su gracia a quien Él quiere --pues Dios es de una generosidad infinita.

 

*O sea, la revelación --que es el bien supremo. Esto alude a la negativa por parte de los judíos y de los cristianos a aceptar que la revelación hubiera sido concedida a una comunidad distinta a la suya.

 

2: 106

Si anulamos un mensaje o provocamos su olvido, lo sustituimos por otro mejor o semejante.* ¿No sabes que Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa? (2: 107) ¿No sabes que de Dios es el dominio sobre los cielos y la tierra y que nadie hay aparte de Dios que pueda  protegeros ni prestaros auxilio?

 

*El principio prescrito en este pasaje --y que está relacionado con la sustitución de los decretos bíblicos por los contenidos en el Qur’an-- ha dado lugar a una interpretación errónea por parte de muchos teólogos musulmanes. La palabra aya (“mensaje”) tiene también el significado de “versículo” del Qur’an (porque cada uno de esos versículos contiene un mensaje). Algunos estudiosos se apoyan en este sentido restringido del termino aya para deducir del susodicho pasaje que ciertos versículos del Qur’an fueron “abrogados” por orden de Dios antes de que finalizara la revelación del Qur’an. Aparte de lo fantasiosa que resulta tal afirmación --que nos evoca la imagen de un escritor que corrige las pruebas de su manuscrito, tachando un pasaje y sustituyéndolo por otro-- no existe una sola tradición fiable acerca de que el Profeta declarase que un versículo del Qur’an había sido “abrogado”. El origen de la llamada “doctrina de la abrogación” pudiera estar en la incapacidad de algunos de los primeros comentaristas para reconciliar ciertos pasajes coránicos con otros: dificultad que era superada declarando que uno de los versículos en cuestión había sido “abrogado”. Este procedimiento arbitrario explica asimismo que no exista unanimidad en absoluto, entre los partidarios de la “doctrina de la abrogación”, sobre cuantos, y cuales, son los versículos del Qur’an que se ven afectados por ella; y tampoco, sobre si esta supuesta abrogación implica la cancelación total de dicho versículo del conjunto del Qur’an, o sólo una cancelación de la ordenanza, o declaración, específica contenida en él. Resumiendo, la “doctrina de la abrogación” carece por completo de base histórica y debe ser rechazada. Por otra parte, la aparente dificultad de interpretación del susodicho pasaje coránico desaparece inmediatamente si el termino aya se entiende, correctamente, como “mensaje” y si leemos este versículo juntamente con el anterior, que afirma que los judíos y los cristianos se niegan a aceptar cualquier revelación que venga a reemplazar a la Biblia: ya que, leído de esta forma, la abrogación se refiere a los mensajes divinos anteriores y no a una parte del Qur’an.

 

2: 108

¿Es que vais a pedir a vuestro Enviado lo que se le pidió antes a Moisés? Quien elige rechazar [la evidencia de] la verdad, en lugar de creer en ella,* se ha extraviado ya del camino recto.

 

*Lit., “quien toma el rechazo de la verdad a cambio de la creencia” --es decir, quien se niega a aceptar la evidencia interna de la verdad del mensaje coránico y exige, en cambio, la demostración “objetiva” de su origen divino (Manar I, 416 s.). --”Lo que se le pidió antes a Moisés” es la exigencia de los hijos de Israel de “ver a Dios cara a cara” (cf. 2:55). La expresión “vuestro Enviado” se refiere obviamente al Profeta Muhammad, cuyo mensaje reemplaza a las revelaciones anteriores.

 

2: 109

A muchos de los seguidores de una revelación anterior les gustaría haceros renegar de la verdad, después de haber creído, por una envidia egoísta --[aún] después de habérseles esclarecido la verdad. No obstante, perdonad y sed tolerantes, hasta que Dios haga manifiesta Su voluntad: ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.

 

2: 110

Y sed constantes en la oración y pagad el impuesto de purificación; pues, todo el bien que hagáis como adelanto para vosotros mismos, lo encontraréis junto a Dios: ciertamente, Dios ve todo lo que hacéis.

 

2: 111

Y dicen:* “Nadie entrará jamás en el paraíso a menos que sea judío” --o, “cristiano”. ¡Esas son fantas&ías suyas! Di: “¡Presentad una prueba,** si es verdad lo que decís!”

 

*Esto enlaza con el versículo 109 anterior: “A muchos de los seguidores de una revelación anterior les gustaría haceros renegar de la verdad,” etc.

 

** Lit., “presentad vuestra prueba” --es decir, “extraída de vuestras escrituras.”

 

2: 112

¡No!, en verdad: todo aquel que someta su ser por entero a Dios,* y además obre rectamente, tendrá su recompensa junto a su Sustentador; esos nada tienen que temer y no se lamentarán.**

 

*Lit., “quien someta su rostro ante Dios”. Dado que el rostro de la persona es la parte más expresiva del cuerpo, se usa en árabe clásico para designar la totalidad de la persona, o el ser por entero. Esta expresión, que se repite varias veces en el Qur’an, resume la definición perfecta del Islam, palabra que, derivada de la raíz verbal aslama, “él se sometió” --significa “auto-sometimiento [a Dios]”: y en este sentido se usan en el Qur’an los términos Islam y muslim. (Para una presentación completa de este concepto, véase la nota correspondiente a 68:35, que es donde el termino muslim aparece por vez primera en el orden cronológico de la revelación.

 

** Así pues, según el Qur’an, la salvación no esta reservada a ninguna “secta” en particular, sino que está abierta a todo aquel que reconoce conscientemente la unidad de Dios, se somete a Su voluntad y, mediante su rectitud en la vida, da aplicación practica a esta actitud espiritual

 

2: 113

Y los judíos afirman: “Los cristianos carecen de base para sus creencias,” mientras que los cristianos afirman: “Los judíos carecen de base para sus creencias” --¡y ambos citan la escritura divina! Otro tanto han dicho [siempre] quienes carecen de conocimiento;* pero Dios decidirá entre ellos sobre aquello en lo que discrepaban.**

 

*Alusión a todos aquellos que afirman que sólo los miembros de su secta obtendrán el favor de Dios en la Otra Vida.

 

** En otras palabras: “Dios confirmará la verdad de lo que era cierto [en sus respectivas creencias] y mostrará la falsedad de lo que [de ellas] era falso” (Muhammad Abdu en Manar I, 428). El Qur’an confirma que existe un elemento sustancial de verdad en todas las religiones que están basadas en la revelación divina y que sus divergencias posteriores son producto de “fantasías” (2:111) y de un deterioro paulatino de las enseñanzas originales. (Véase también 22:67-69.)

 

2: 114

¿Y quien es más malvado que aquel que impide que se mencione el nombre de Dios en [cualquiera de] Sus casas de adoración y se esfuerza por arruinarlas? Esos no deberán entrar en ellas sino con temor.* Sufrirán humillación en esta vida; y en la Otra Vida un terrible castigo.

 

*Es uno de los principios fundamentales del Islam que toda religión que tenga como punto focal la creencia en Dios es digna de total respeto, sin importar lo mucho que se discrepe de sus dogmas particulares. Por ello, los musulmanes están obligados a honrar y proteger cualquier casa de adoración dedicada a Dios, ya sea una mezquita, una iglesia, o una sinagoga (cf. el segundo párrafo de 22:40); y el Qur’an condena como sacrilegio cualquier intento de impedir a los seguidores de otra religión la adoración de Dios según su entendimiento. Un ejemplo esclarecedor de este principio lo muestra el tratamiento que el Profeta dio a la delegación de cristianos de Nachran, en el año 10 heg. Se les dio libre acceso a la mezquita del Profeta y, con su total consentimiento, celebraron allí sus ritos religiosos, a pesar de que su adoración de Jesús como “el hijo de Dios” y de María como “la madre de Dios” estaban en claro desacuerdo con las creencias islámicas (véase Ibn Saad I/1, 84 s.).

 

2: 115

De Dios son el este y el oeste: y allí donde os volváis hallaréis la faz de Dios. Ciertamente, Dios es infinito, omnisciente.

 

2: 116

Y, no obstante, algunos afirman: “¡Dios ha tomado para sí un hijo! ¡Infinito es en Su gloria!* ¡No!, sino que Suyo es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra: todas las cosas obedecen fielmente Su voluntad. (2: 117) Él es el Originador de los cielos y de la tierra: cuando decreta la existencia de algo, le dice tan sólo: “Sé” --y es.

 

*Es decir, que Él está lejos de toda imperfección, como la que implicaría la necesidad (o la posibilidad lógica) de tener “descendencia”, tanto en sentido literal como metafórico. La expresión subhana --aplicable exclusivamente a Dios-- lleva implícita Su total lejanía de cualquier imperfección y de cualquier parecido, aun el más remoto, con seres creados o cosas.

 

2: 118

Y [sólo] quienes carecen de conocimiento dicen: “¿Por que Dios no nos habla, ni se nos muestra un signo [milagroso]?” Otro tanto dijeron quienes les precedieron:* sus corazones se asemejan. Ciertamente, hemos hecho claros los signos para aquellos dotados de certeza interior.

 

*O sea, las gentes que no fueron capaces de percibir la verdad intrínseca de los mensajes que les transmitieron los profetas e insistían en recibir un milagro como “prueba” de que aquellos mensajes realmente procedían de Dios y que, por eso, no se beneficiaron de ellos. -- Este versículo está vinculado obviamente al versículo 108 y se refiere, por tanto, a las objeciones que judíos y cristianos ponían al mensaje del Qur’an. (Véase también la nota 29 en 74:52)

 

2: 119

En verdad, te hemos enviado [Oh Profeta] con la verdad, como portador de buenas nuevas y como advertidor: y no se te hará responsable de los condenados al fuego abrasador.

 

2: 120

Pues los judíos nunca estarán complacidos contigo, ni tampoco los cristianos, mientras no sigas sus creencias. Di: “Ciertamente, la guía de Dios es la única guía verdadera.”

 

Y, ciertamente, si siguieras sus erróneas opiniones, después de todo el conocimiento que te ha llegado, no tendrías quien te protegiera de Dios ni quien te auxiliara.

 

2: 121

Aquellos a quienes hemos entregado la escritura divina [y que] la siguen como debe ser seguida* --son quienes [verdaderamente] creen en ella; pero quienes eligen rechazar su verdad-- ¡esos!, ellos son los perdedores.

 

*O: “la practican con auténtica dedicación” --es decir, se esfuerzan por absorber su significado y por comprender su propósito espiritual.

 

2: 122

¡Oh hijos de Israel! Recordad las bendiciones que os dispensé y como os favorecí más que a ningún otro pueblo; (2: 123) y sed conscientes de [la llegada de] un Día en el que ningún ser humano será valedor por otro, ni se aceptará rescate por ninguno de ellos, ni les valdrá intercesión alguna, y no serán auxiliados.*

 

* Véase 2:48. En el susodicho contexto, esto se refiere, específicamente, a la creencia de los judíos de que por ser descendientes de Abraham serán “rescatados” en el Día del Juicio --creencia que es refutada en el versículo siguiente

 

2: 124

Y [recordad esto:] cuando su Sustentador puso a prueba a Abraham con [Sus] ordenes y este las cumplió,* le dijo: “Haré de ti un guía para los hombres.”

 

Abraham pregunto: “¿Y [harás guías] también a mis descendientes?”

 

[Dios] respondió: “Mi pacto no incluye a los malhechores.”**

 

*Los comentaristas clásicos han caído en una especulación excesiva acerca de la índole de tales ordenes (kalimat, lit., "palabras"). Sin embargo, como el Qur'an no las especifica, debe entenderse este pasaje, en su esencia, como el sometimiento total de Abraham a los mandamientos que recibió de Dios.

 

** Este pasaje, leído conjuntamente con los dos versículos anteriores, refuta el alegato de los hijos de Israel de que en virtud de su descendencia de Abraham, a quien Dios hizo "un guía para los hombres", ellos eran "el pueblo elegido de Dios". El Qur'an deja claro que la eminente posición de Abraham no confería automáticamente una posición semejante a sus descendientes biológicos, y menos aún a los pecadores de entre ellos.

 

2: 125

Y, he ahí, que hicimos del Templo un centro al que la gente pudiera acudir una y otra vez, y un lugar de refugio:* tomad, pues como lugar de oración el lugar en el que Abraham se situaba.**

 

Y encomendamos esto a Abraham e Ismail: “Purificad Mi Templo para los que han de dar vueltas en torno a él,*** los que permanecerán en retiro junto a él y los que se inclinarán y se postrarán [en oración].”

 

*El Templo (al-bait) --lit., "la Casa [de Adoración]"-- que aquí se menciona es la Kaaba de Mecca. En otros pasajes es mencionado en el Qur'an como "el Templo Antiguo" (al-bait al-aatiq), y con frecuencia también como "la Casa Inviolable de Adoración" (al-masyid al-haram). Se dice que su prototipo fue construido por Abraham como el primer templo dedicado al Dios Unico (véase 3:96), y que por tal razón ha sido fijado como dirección de la oración (qibla) de todos los musulmanes y como meta de la peregrinación anual (hach). Es de resaltar que aún antes del Islam, la Kaaba estaba asociada al recuerdo de Abraham, cuya personalidad ha permanecido siempre en un primer plano en el pensamiento árabe. Según tradiciones árabes muy antiguas, fue en este emplazamiento, que más tarde se convertiría en Mecca, en donde Abraham, para apaciguar a Sara, abandonó a su esclava egipcia Hayar y al hijo de ambos, Ismail, a los que había traído desde Canaán. Esto no resulta en absoluto improbable teniendo en cuenta que para un beduino (y Abraham ciertamente lo era) un viaje en camello de veinte, o aun treinta, días nunca ha sido nada fuera de lo normal. A primera vista, la aseveración bíblica (Génesis 21 14) de que fue "en el desierto de Bersheba" (es decir, en la punta sur de Palestina) donde Abraham dejó a Hayar e Ismail, podría parecer contradictoria con la descripción coránica. Sin embargo, tal aparente contradicción desaparece tan pronto como recordamos que para los antiguos hebreos de las ciudades el termino "desierto de Bersheba" comprendía todas las regiones desérticas al sur de Palestina, incluido el Hiyás. Hayar e Ismail acabaron asentándose en el lugar donde fueron abandonados y en donde luego descubrirían el manantial que hoy se denomina Pozo de Samsam; y puede ser que precisamente ese manantial indujera a un grupo nómada de familias beduinas pertenecientes a la tribu sureña (qahtani) de Yurhum a asentarse allí. Pasado el tiempo, Ismail se casó con una joven de esa tribu, con lo que se convirtió en progenitor de las tribus llamadas mustaariba ("arabizadas") --llamadas así por descender de un padre hebreo y una madre qahtani. En cuanto a Abraham, se dice que visitó a menudo a Hayar e Ismail; y que con ocasión de una de esas visitas periódicas construyó, con la ayuda de Ismail, la estructura original de la Kaaba. (Para una descripción mas detallada de la tradición abrahámica, véanse el Sahih y el Kitab al-Ilm de Bujari, Tarij al-Umam de Tabari, Ibn Saad, Ibn Hisham, el Muruch ad-Dahab de Masuudi, el Muayam al-Buldan de Iaqut y otros historiadores musulmanes antiguos.)

 

** Esto puede referirse a una zona muy próxima a la Kaaba o, con mayor probabilidad (Manar I, 461 s.), al recinto sagrado (haram) que la rodea. La palabra amn (lit., "seguridad") indica en este contexto un refugio para todos los seres vivos.

 

*** Dar siete vueltas (tawaf) alrededor de la Kaaba es uno de los ritos de la peregrinación, e indica simbólicamente que todas las acciones y empresas humanas deben tener por centro la idea de Dios y Su unidad.

 

2: 126

Y, he ahí, que Abraham imploró: “¡Oh Sustentador mío! Haz de esta una tierra segura y provee de frutos a aquellos de sus habitantes que crean en Dios y en el Último Día.”

 

[Dios] respondió: “Y a quien rechace la verdad, le dejaré disfrutar por un tiempo breve --pero al final le arrastraré al sufrimiento del fuego: ¡que mal fin!”

 

2: 127

Y cuando Abraham e Ismail levantaban los cimientos del Templo, [imploraron]: “¡Oh Sustentador nuestro! ¡Acéptanos esto: pues, ciertamente, sólo Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe!

 

2: 128

“¡Oh Sustentador nuestro! ¡Haz que estemos sometidos a Ti, haz de nuestra descendencia* una comunidad sometida a Ti, muéstranos nuestros ritos de adoración y acepta nuestro arrepentimiento: pues, ciertamente, sólo Tú eres el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia!

 

*La expresión "nuestra descendencia" designa la progenie de Abraham a través de su primogénito Ismail, y es una referencia directa al Profeta Muhammad, que desciende de este último.

 

2: 129

“¡Oh Sustentador nuestro! ¡Suscita en nuestra descendencia* a un profeta de entre ellos, que les transmita Tus mensajes, les imparta la revelación y la sabiduría, y les haga crecer en pureza: pues, ciertamente, solo Tú eres todopoderoso, sabio!”

 

*Lit., "de entre ellos".

 

2: 130

¿Y quien, sino alguien de mente débil, querría abandonar la fe de Abraham a quien, en verdad, favorecimos en esta vida y en la próxima estará, ciertamente, entre los justos?

 

2: 131

Cuando su Sustentador le dijo: “¡Sométete a Mí!”--respondió: “Me someto a [Ti,] el Sustentador de todos los mundos.”

 

2: 132

Y esto fue lo que Abraham legó a sus hijos, y [lo mismo hizo] Jacob: “¡Oh hijos míos! He aquí, que Dios os ha escogido la fe más pura; no dejéis que os sobrevenga la muerte sin haberos sometido a Él.”

 

2: 133

¡Pero no! Y eso que vosotros [mismos, Oh hijos de Israel,] dais testimonio* de que Jacob, estando próxima su muerte, dijo a sus hijos: “¿A quien adoraréis cuando yo ya no esté?”

 

Ellos respondieron: “Adoraremos a tu Dios, el Dios de tus padres Abraham, ismael** e Isaac, el Dios Unico; y a Él nos sometemos.”

 

*Es decir, "en las tradiciones religiosas que aceptáis". Hay que destacar que la conjunción am con la que se inicia esta frase, no se usa siempre en sentido interrogativo (“acaso...?”): a veces --especialmente cuando no está sinntácticamente ligada a la frase anterior, como en este caso-- equivale a bal ("y sin embargo", o "pero no"), y carece de valor interrogativo.

 

** En el árabe clásico, como en el hebreo antiguo, la palabra ab ("padre") se usa para designar no sólo al progenitor directo masculino, sino también a los abuelos y a antepasados aún más distantes, así como a los tíos paternos: esto explica porque se menciona en este contexto a Ismail, que era tío de Jacob. Su nombre precede al de Isaac por ser el primogénito de Abraham.

 

2: 134

Esa es una comunidad ya desaparecida; recibirán lo que se hayan ganado, como recibiréis vosotros lo que os hayáis ganado; y no seréis juzgados por lo que hicieron.*

 

*Lit., "no seréis preguntados acerca de lo que hicieron". Este versículo, al igual que el versículo 141 más abajo, insiste en el principio islámico fundamental de la responsabilidad individual y niega la idea de los judíos de que son "el pueblo elegido" en virtud de su linaje, y así mismo --implícitamente-- la doctrina cristiana del "pecado original" que según ellos pesa sobre todos los seres humanos a causa de la caída de Adán.

 

2: 135

Y dicen: "Sed judíos" o, "cristianos" --"y estaréis en el camino recto." Di: "¡No!, sino [que seguimos] la creencia de Abraham, que se apartó de todo lo falso,* y no fue de los que atribuyen divinidad a algo distinto de Dios."

 

*La palabra hanif se deriva del verbo hanafa, que significa literalmente "él se inclinó [hacia el estado o la tendencia correcta]" (cf. Lane II, 658). Ya antes del Islam, este término tenía un matiz claramente monoteísta y se usaba para describir a un hombre que se mantenía alejado del pecado, la mundanería y toda creencia dudosa, en especial, de la idolatría; y tahannuf designaba las practicas y devociones de los buscadores de Dios unitarios de los tiempos pre‑islámicos, y que consistían principalmente de vigilias y oraciones prolongadas. Existen numerosos ejemplos de este uso de los términos hanif y tahannuf en los versos de los poetas pre‑islámicos, p.e., Umayya ibn Abi ’s‑Salt y Yiran al-Aaud (cf. Lisán al-Aarab, art. hanafa).

 

(136) Decid: "Creemos en Dios y en lo que se ha hecho descender sobre nosotros y en lo que descendió sobre Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes,* y lo que fue entregado a Moisés y a Jesús, y en lo que fue entregado a todos los [demás] profetas por su Sustentador: no hacemos distinciones entre ninguno de ellos.** Y es a Él a quien nos sometemos."

 

*Lit., "los nietos" (al‑asbat, sing. sibt) ‑-término que se usa en el Qur'an para describir, en primer lugar, a los descendientes inmediatos de Abraham, Isaac, Jacob y, luego, a las doce tribus que surgieron de este linaje.

 

**Es decir, "los consideramos a todos como verdaderos profetas de Dios".

 

2: 137

Y si [otros] creen igual que vosotros, estarán, ciertamente, en el camino recto; y si se apartan, sólo ellos habrán caído en el error, y Dios te protegerá de ellos: pues sólo Él todo lo oye, todo lo sabe.

 

2: 138

[Di: "¡Nuestra vida toma su] tinte de Dios! ¿Y quien puede teñir mejor [la vida] que Dios, si realmente le adoramos a Él?"

 

2: 139

Di [a los judíos y a los cristianos]: "¿Vais a discutir con nosotros sobre Dios?* Él es nuestro Sustentador y también vuestro Sustentador --nuestro será el fruto de nuestraas acciones y vuestro el fruto de las vuestras; y a Él nos consagramos por entero.

 

*O sea, acerca de la voluntad de Dios en relación con la sucesión en la Profecía y la salvación postrera del hombre. Los judíos creen que la Profecía fue un privilegio concedido en exclusiva a los hijos de Israel, al tiempo que los cristianos sostienen que Jesús --que desciende también de los hijos de Israel-‑ fue la manifestación última y definitiva de Dios en la tierra; y cada uno de estos dos grupos religiosos afirma que la salvación está reservada exclusivamente a sus seguidores (véase 2: 111 y 135). El Qur'an refuta ambas ideas al destacar, en la frase siguiente, que Dios es el Señor de toda la humanidad, y que cada individuo será juzgado sólo en base a sus creencias y a su conducta.

 

2: 140

"¿O diréis que Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes fueron ‘judíos' o ‘cristianos'?"* Di: "¿Sabéis más vosotros o Dios? ¿Y quien es más perverso que quien oculta un testimonio que ha recibido de Dios?** Pero Dios no está desatento a lo que hacéis.

 

*Acerca del termino asbat (traducido aquí, al igual que en el versículo 136, por "descendientes"), véase la nota 111 anterior. Con estas palabras el Qur'an hace alusión al hecho de que el concepto de "pueblo judío" no se formó sino varios siglos después de la época de los patriarcas, y aun mucho después del tiempo de Moisés, mientras que los conceptos de "cristiandad" y "cristiano" eran desconocidos en tiempo de Jesús y son producto de un desarrollo posterior.

 

** Alusión a la predicción bíblica del advenimiento del Profeta Muhammad (véase nota 33 del versículo 42 de este sura), que contradice convincentemente la afirmación judéo-cristiana de que todos los profetas verdaderos, posteriores a los patriarcas, pertenecieron a los hijos de Israel.

 

2: 141

Esa es una comunidad ya desaparecida; recibirán lo que se hayan ganado, como recibiréis vosotros lo que os hayáis ganado; y no seréis juzgados por lo que hicieron."

 

2: 142

Los necios de entre la gente dirán: "¿Que les ha apartado de la dirección en la que oraban hasta ahora?"*

 

Di: "De Dios son el este y el oeste; Él guía a quien Él quiere a un camino recto."**

 

*Antes de ser llamado a su misión profética, y durante el primer período de esta, transcurrido en Mecca, el Profeta --y con él su comunidad-- oraban en dirección a la Kaaba. Esto no era a causa de una revelación específica, sino debido al hecho de que la Kaaba --si bien con el paso del tiempo se había llenado de aquellos ídolos a los que los árabes pre-islámicos rendían homenaje-- fue considerada siempre como el primer templo dedicado al Dios Unico (cf. 3: 96). El Profeta, consciente de la santidad de Jerusalén --el otro centro sagrado de la fe unitaria-- rezaba, por lo general, frente a la cara sur de la Kaaba, en dirección al norte, para así quedar mirando tanto a la Kaaba como a Jerusalén. Después del éxodo a Medina, siguió aún rezando en dirección al norte, teniendo ahora por qibla (dirección de la oración) sólo Jerusalén. Sin embargo, pasados aproximadamente dieciséis meses de su llegada a Medina, recibió una revelación (versículos 142-150 de este sura) que fijó definitivamente la Kaaba como qibla de los seguidores del Qur'an. Este "abandono" de Jerusalén evidentemente desagradó a los judíos de Medina, que debían sentirse complacidos viendo como los musulmanes rezaban en dirección a su ciudad sagrada; y, precisamente, a ellos va dirigida la frase inicial de este pasaje. Si se examina el asunto desde el punto de vista histórico, no hubo tal cambio en los mandamientos divinos respecto de la qibla, porque nunca había existido una normativa a este respecto antes de que fueran revelados los versículos 142-150. Su vinculación lógica a los pasajes anteriores, que en su mayoría se ocupan de Abraham y de su fe, reside en el hecho de haber sido Abraham quien construyó la estructura original del Templo que más tarde sería conocido como la Kaaba.

 

**O también: "Él guía a un camino recto a quien quiere [ser guiado]".

 

2: 143

Y hemos hecho así de vosotros una comunidad intermedia,* para que [con vuestras vidas] deis testimonio de la verdad ante toda la humanidad, y para que el Enviado de testimonio de ella ante vosotros.**

Y sólo pusimos [para esta comunidad] la dirección de la oración a la que antes te volvías [Oh Profeta], para distinguir a aquellos que siguen al Enviado de aquellos que le vuelven la espalda: pues, ciertamente, ha sido una dura prueba, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado rectamente.*** Pero, en verdad, Dios no va a descuidar vuestra fe --pues, ciertamente, Dios es muy compasivvo con los hombres, dispensador de gracia.

 

*Lit., "una comunidad en el centro" --o sea, una comunidad que mantiene el equilibrio justo entre los extremos y es realista en su valoración de la naturaleza y posibilidades del hombre, por lo que rechaza tanto la vida licenciosa como el ascetismo exagerado. El Qur'an, en consonancia con sus frecuentes llamadas a la moderación en todos los aspectos de la vida, exhorta a los creyentes a no poner excesivo énfasis en los aspectos físicos y materiales de sus vidas, pero al mismo tiempo afirma que los impulsos y deseos del hombre respecto a esta "vida de la carne", son de designio divino y, por lo tanto, legítimos. Analizándolo más a fondo, la expresión "una comunidad intermedia" puede considerarse como resumen, por así decirlo, de la actitud islámica hacia el problema de la propia existencia humana: un rechazo de la opinión de que existe un conflicto inherente entre el espíritu y la carne, y una afirmación decidida de la unidad natural dispuesta por Dios en este aspecto bipolar de la vida humana. Esta actitud equilibrada, que es peculiar del Islam, emana directamente del concepto de la unidad de Dios y, en consecuencia, de la unidad de propósito subyacente a toda Su creación: por tanto, que se mencione en este punto la "comunidad intermedia" sirve de introducción apropiada al tema de la Kaaba, que es un símbolo de la unidad de Dios.

 

**  Es decir, "que vuestra forma de vivir sea un ejemplo para toda la humanidad, como el Enviado es un ejemplo para vosotros".

 

*** Es decir, "a quienes Él ha dado entendimiento" (Rasi). La "dura prueba" (kabira) consistió en el hecho de que desde su éxodo a Medina, los musulmanes se habían acostumbrado a rezar mirando a Jerusalén --asociada en sus mentes con las enseñanzas de la mayoría de los profetas antiguos que el Qur'an menciona-- y ahora se les exigía que rezaran en dirección a la Kaaba, que por aquel tiempo (en el año segundo después de la hégira) era todavía usada por los paganos de Quraish como un santuario dedicado a la adoración de sus numerosos ídolos. Frente a esto, el Qur'an afirma que para los verdaderos creyentes no sería difícil volver a adoptar la Kaaba como su qibla: porque comprenderían instintivamente la sabiduría divina detrás de esta orden que establecía al templo de Abraham como símbolo de la unidad de Dios y como punto focal de la unidad ideológica del Islam. (Véase también la nota 116 anterior.)

 

2: 144

Te hemos visto [Oh Profeta] mirar al cielo con frecuencia [buscando guía]: y ahora vamos a hacer que te vuelvas en la oración en una dirección que te es querida. Vuelve, pues, tu rostro hacia la Casa Inviolable de Adoración; y dondequiera que estéis, volved vuestros rostros hacia ella [en la oración].

 

Y, ciertamente, aquellos que han recibido la revelación con anterioridad saben bien que esta [orden] procede en verdad de su Sustentador; y Dios no esta desatento a lo que hacen.

 

2: 145

Y, sin embargo, aunque presentaras todas las pruebas* ante aquellos que han sido destinatarios de anteriores revelaciones, no seguirían la dirección en la que tu rezas; ni tu puedes seguir su dirección de oración y ni siquiera una parte de ellos sigue la dirección de los otros. Y si siguieras sus erróneas creencias después de todo el conocimiento que te ha llegado, ciertamente serías de los transgresores.

 

*Lit., "todo signo (aya)", es decir, de que es un mandamiento revelado.

 

2: 146

Quienes han recibido la revelación con anterioridad, la conocen como conocen a sus propios hijos: pero, ciertamente, una parte de ellos oculta la verdad a sabiendas --(2: 147) ¡la verdad que viene de tu Sustentador!*

No seas, pues, de los que dudan: (2: 148) pues cada comunidad se vuelve en una dirección que le es propia, de la cual Él es el punto focal.** Así pues, rivalizad en buenas obras. Dondequiera que estéis, Dios os reunirá a todos ante Él: pues, ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.

 

*Esto se refiere, fundamentalmente, al hecho de que la Kaaba era la qibla de Abraham, y también a las profecías relativas a Ismail como progenitor de una "gran nación" (Génesis 21 13 y 18) de la que surgiría un día un profeta "semejante a Moisés": ya que fue a través del Profeta árabe, descendiente de Ismail, como se reveló la orden acerca de la qibla. (Por lo que se refiere a predicciones aún más explícitas del futuro advenimiento del Profeta Muhammad, que aparecen en los Evangelios canónicos, véase 61:6 y la nota correspondiente.)

 

** Lit., "todos tienen su dirección...", etc. Casi todos los comentaristas clásicos, desde los Compañeros del Profeta en adelante, interpretan esto como una referencia a las distintas comunidades religiosas y a sus distintos modos de "volverse hacia Dios" en la adoración. En su comentario a este versículo, Ibn Kazir destaca su similitud interna con la frase que aparece en 5:48: "hemos fijado para cada una de vosotras una ley y una forma de vida [distintas]". La aseveración de que "cada comunidad se vuelve en una dirección que le es propia" para dar expresión a su sometimiento a Dios implica, en primer lugar, que el deseo del hombre de dirigirse a Dios en oración ha tomado diferentes formas, en tiempos y circunstancias distintos (p.e., la elección de Abraham al tomar la Kaaba como su qibla, la concentración de los judíos sobre Jerusalén como centro espiritual, la orientación hacia el este de las primeras iglesias cristianas y la orden coránica en relación a la Kaaba); y, en segundo lugar, que la dirección de la oración --por grande que sea su importancia simbólica-- no representa la esencia de la fe: pues, como dice el Qur'an: "la verdadera piedad no consiste en que volváis el rostro hacia el este o hacia el oeste" 92:177), y, "de Dios son el este y el oeste" (2:115 y 142). Por consiguiente, la revelación que estableció a la Kaaba como qibla de los musulmanes no debería ser tema de controversia para gentes de otras creencias, ni motivo para que descrean de la verdad de la revelación coránica en sí (Manar II, 21 s.).

 

2: 149

Así, por dondequiera que salgas, vuelve tu rostro [en la oración] hacia la Casa Inviolable de Adoración --porque, ciertamente, esta orden viene en verdad de tu Sustentador; y Dios no esta desatento a lo que hacéis. (2: 150) Y, por tanto, por dondequiera que salgas, vuelve tu rostro [en la oración] hacia la Casa Inviolable de Adoración; y dondequiera que estéis, volved vuestros rostros hacia ella, de modo que nadie, salvo los empeñados en la maldad, pueda alegar nada contra vosotros.* Pero no les tengáis miedo a ellos, sino temedme a Mí, y [obedecedme,] para que pueda completar Mi bendición sobre vosotros y podáis seguir el camino recto.

 

*Lit., "excepto quienes de ellos están empeñados en la transgresión" (con respecto a la intencionalidad que implica el uso del verbo en pasado en expresiones como al.ladina dalamu o al.ladina kafaru, véase la nota 6 del versículo 6 de este sura). El Qur'an destaca insistentemente que los musulmanes son verdaderos seguidores de Abraham. Esta aseveración quedaría, sin embargo, expuesta a objeciones mientras siguieran rezando en una dirección distinta a la Kaaba, la qibla de Abraham. La fijación de esta última como qibla de los seguidores del Qur'an invalidaría tal argumento y sólo "quienes están empeñados en la transgresión" (en este caso, la distorsión de la verdad) continuarían desafiando en base a eso el mensaje del Qur'an.

 

2: 151

Igual que os hemos suscitado a un enviado de entre vosotros mismos para que os transmita Nuestros mensajes, os ayude a crecer en pureza, os imparta la Revelación y la Sabiduría y os enseñe lo que no sabíais: (2: 152) así pues, acordaos de Mí y Yo me acordaré de vosotros; y sed agradecidos conmigo y no Me neguéis.

 

2: 153

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Buscad ayuda en la paciencia y en la oración: pues, ciertamente, Dios está con los que son pacientes en la adversidad. (2: 154) Y no digáis de los que han caído luchando por la causa de Dios: "Están muertos". Al contrario, están vivos, pero no os dais cuenta.

 

2: 155

Y ciertamente os pondremos a prueba por medio* del peligro, del hambre, de la perdida de bienes, de vidas y de frutos [del trabajo]. Pero da buenas nuevas a los que son pacientes en la adversidad --(2: 156) que cuando les sucede una desgracia, dicen: "En verdad, de Dios somos y, ciertamente, a Él hemos de volver." (2: 157) ¡Sobre ellos se derraman la gracia y las bendiciones de su Sustentador, y ellos son los que están en el camino recto!

 

* Lit., "con algo".

 

2: 158

[Por eso,] he aquí, que As-Safa y Al-Marwa están entre los símbolos establecidos por Dios;* así pues, no incurrirá en error quien, habiendo acudido al Templo en peregrinación o en visita ritual, haga los recorridos entre ambas:** pues, quien hace un bien mayor del que debe --ciertamente, Dios responde a la gratitud, es omnisciente.***

 

* Lit., "símbolos de Dios". Se dice que el recorrido entre dos bajas formaciones rocosas denominadas As-Safa y Al-Marwa, situadas en las cercanías de la Kaaba, en Mecca, fue el escenario del sufrimiento de Hayar cuando Abraham, obedeciendo una orden divina, la abandonó junto con su hijo Ismail en el desierto (véase la nota 102 anterior). Angustiada por la sed y el miedo a ver morir a su hijo, Hayar corrió repetidas veces entre ambas rocas suplicando fervientemente el auxilio de Dios: finalmente, su confianza en Dios y su paciencia se vieron recompensadas con el descubrimiento de un manantial ‑-que aún hoy existe y que se conoce con el nombre de Pozo de Samsam- y esto salvó a ambos de morir de sed. Por esto, As-Safa y Al-Marwa han sido consideradas, aun en tiempos pre-islámicos, como símbolos de fe y de paciencia en la adversidad, en recuerdo de la gran prueba que Hayar tuvo que soportar y de su confianza en Dios: esto explica que sean mencionadas en este contexto junto a pasajes que tratan de las virtudes de la paciencia y de la confianza en Dios (Rasi).

 

** En conmemoración de las carreras que Hayar, angustiada, realizó entre As-Safa y Al-Marwa, los peregrinos que llegan a Mecca deben caminar siete veces, a paso vivo, entre estos dos altozanos. Debido a que en tiempos pre-islámicos varios ídolos habían estado colocados allí, algunos de los primeros musulmanes se resistían a realizar un ritual que a sus ojos aparecía asociado con su previa idolatría (Rasi, tomado de Ibn Abbas). Este versículo quería tranquilizarles, destacando que aquel acto simbólico de conmemoración era muy anterior a la idolatría que practicaban los Quraish paganos.

 

*** Algunos sabios islámicos -p.e., el Imam Abu Hanifa- deducen de la frase "quien hace un bien mayor del que debe" leída en combinación con "no incurrirá en error quien..." (o, más literalmente, "no merecerá reproche quien..."), que el recorrido a pie entre As-Safa y Al-Marwa no es uno de los ritos obligatorios de la peregrinación sino, más bien, un acto de devoción supererogatorio (véase Samajshari y Rasi). Sin embargo, la mayoría de los eruditos lo consideran parte integrante de la peregrinación.

 

2: 159

ciertamente, a aquellos que supriman la evidencia de la verdad y de la guía que hemos hecho descender, después de que Nosotros la hayamos hecho clara a los hombres por medio de la escritura divina --a esos Dios los rechazará, y todos los que puedan juzgar les rechazarán.* (2: 160) Salvo a quienes se arrepientan, se enmienden y den a conocer la verdad: de esos aceptaré su arrepentimiento --pues, sólo Yo soy el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia.

 

*Lit., "a quienes todos los que rechazan rechazarán" -es decir, todas las personas rectas capaces de juzgar cuestiones morales. El rechazo de Dios (laana) denota "la exclusión de Su gracia" (Manar II, 50). En el árabe clásico, el significado primordial de laana es equivalente a ibaad ("distanciamiento" o "destierro"); en la terminología del Qur'an, equivale a la "exclusión de todo cuanto es bueno" (Lisán al-Aarab). Según Ibn Abbas y varios destacados eruditos de la generación siguiente, la escritura divina a la que se alude aquí es la Biblia; por tanto, el versículo va dirigido a los judíos y a los cristianos.

 

2: 161

Ciertamente, quienes se obstinen en negar la verdad y mueran mientras [siguen aún] negando la verdad --su merecido es el rechazo de Dios, el de los ángeles y el de todos los hombres [rectos]. (2: 162) En ese estado permanecerán; [y] no se les aliviará el sufrimiento ni se les concederá prorroga.

 

2: 163

Y vuestro dios es el Dios Unico: no hay deidad sino Él, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia.

 

2: 164

Ciertamente, en la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día: en las naves que surcan el mar con lo que es de provecho para el hombre: y en las aguas que Dios hace descender del cielo, dando vida con ellas a la tierra, antes muerta, y haciendo que se multipliquen en ella toda clase de criaturas: en la variación de los vientos, en las nubes sujetas a su curso entre el cielo y la tierra: [en todo eso] hay mensajes claros para gentes que usan su razón.*

 

*Este pasaje es uno de los muchos en los que el Qur'an apela a "aquellos que usan su razón" para que observen las maravillas cotidianas de la naturaleza, incluidas las muestras del propio ingenio humano ("las naves que surcan el mar"), como signos de un Poder creativo consciente que domina el universo.

 

2: 165

Y aún así, hay gentes que eligen creer en seres que supuestamente rivalizan con Dios,* y les aman como [sólo] Dios debe ser amado: pero los que han llegado a creer aman a Dios por encima de todo.

¡Si quienes están empeñados en hacer el mal pudieran tan sólo ver --como lo verán cuando se les consigne al castigo** [en el Día de la Resurrección]-- que todo el poder pertenece sólo a Dios, y que Dios es severo en [imponer] el castigo!

 

*Lit., "hay entre la gente quienes se entregan a [la adoración de] otros en vez de Dios". Acerca del término andad, véase la nota 13 en el versículo 22 de este sura.

 

**Lit., "cuando vean el castigo" (o "el sufrimiento").

 

2: 166

¡[En ese Día] los que han sido [falsamente] adorados* se desentenderán de sus seguidores y estos verán el castigo [que les aguarda], una vez destruidas todas sus esperanzas!** (2: 167) Entonces dirán sus seguidores: ¡Si tuviéramos otra oportunidad [de vivir],*** nos desentenderíamos de ellos como ellos se han desentendido de nosotros!"

Así les mostrará Dios sus acciones [de forma que les cause] un amargo remordimiento; pero no saldrán del fuego.****

 

*Lit., "seguidos" -es decir, como los santos o las supuestas "personalidades divinas".

 

** Asbab (sing. sabab) denota, en su significado primordial, "lazos" o "adhesiones", y en sentido figurado, "medios [para lograr un fin]" (cf. Lisán al-Aarab), y Lane IV, 1285). En este contexto, asbab se refiere evidentemente a medios de salvación, y puede por lo tanto traducirse por "esperanzas".

 

*** Lit., "si nos fuera dado retornar".

 

****Sc., para volver a la vida, con una segunda oportunidad (Manar II, 81).

 

2: 168

¡Oh gentes! Comed de lo lícito y bueno que hay en la tierra, y no sigáis los pasos de Satán: pues, ciertamente, él es enemigo declarado vuestro, (2: 169) y os invita a hacer el mal y a cometer actos indecentes, y a atribuir a Dios aquello de lo que no tenéis conocimiento.*

 

*Esto se refiere a la atribución a Dios de ordenes y prohibiciones que exceden lo que ha sido claramente ordenado por Él (Samajshari). Algunos comentaristas (como p.e., Muhammad Abdu en Manar II, 89 s.) incluyen en esta expresión los innumerables requerimientos supuestamente "legales" que, sin estar autorizados claramente por el texto del Qur'an o por una Tradición auténtica, han sido extraídos por algunos eruditos musulmanes mediante métodos subjetivos de deducción para presentarlos luego como "ordenanzas de Dios". La conexión entre este pasaje y los anteriores resulta evidente. En los versículos 165-167, el Qur'an habla de aquellos que "eligen creer en seres que supuestamente rivalizan con Dios": lo cual incluye también la falsa atribución, a tales seres, del derecho a promulgar sus propias ordenanzas cuasi‑religiosas, así como la asignación de validez religiosa a costumbres sancionadas sólo por razón de su antigüedad (véase el versículo siguiente).

 

2: 170

Pero cuando se les dice: "Seguid lo que Dios ha revelado," algunos responden: "¡No!, seguiremos [sólo] lo que hemos hallado que creían y hacían nuestros antepasados." ¡Pero! ¿Aun si sus antepasados no usaban la razón y carecían de toda guía?

 

2: 171

Y así, la parábola de aquellos que se empeñan en negar la verdad es la de una bestia que al oír el grito del pastor no percibe sino el sonido de una voz y una llamada.* Son sordos, mudos y ciegos: porque no usan su razón.

 

*Esta es una traducción muy libre de la frase elíptica que dice, literalmente: "la parábola de aquellos que se obstinan en negar la verdad es la de alguien que grita a lo que sólo oye un grito y una llamada". El verbo naaqa se usa principalmente para describir el grito inarticulado con el que el pastor dirige a su rebaño.

 

2: 172

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído como sustento y dad gracias a Dios, si es a Él [verdaderamente] a quien adoráis.

 

2: 173

Os ha prohibido sólo la carne del animal hallado muerto, la sangre, la carne de cerdo y aquello sobre lo que se ha invocado un nombre distinto al de Dios;* pero si alguien se ve empujado por la necesidad --no por deseo ni excediendo su necesidad inmediata-- no incurrirá en falta: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

*Es decir, todo lo que ha sido dedicado u ofrecido en sacrificio a un ídolo o a un santo, o a una persona considerada como "divina". Para una enumeración más completa de los tipos de carne prohibidos, véase 5:3.

 

2: 174

En verdad, quienes suprimen en lo más mínimo la revelación* que Dios ha hecho descender y lo malvenden por un provecho insignificante --sólo se están llenando el vientre de fuego. Dios no les hablará en el Día de la Resurrección, ni les purificará [de sus faltas]; y les aguarda un doloroso castigo. (2: 175) Esos son los que canjean la guía por el extravío, y el perdón por el castigo: ¡qué poco parecen temer al fuego!

 

*Este término se usa aquí en sentido genérico y comprende tanto el Qur'an como las revelaciones anteriores.

 

2: 176

Así es: puesto que Dios ha hecho descender* la escritura divina como exposición de la verdad, todos los que se enfrentan con sus opiniones a la escritura divina**  están, ciertamente, en un profundo error.

 

* Lit., "has been bestowing". Since the form nazzala implies gradualness and continuity in the process of revelation, it can best be rendered by the use of the present tense.

 

** Lit., "who hold discordant views about the divine writ"-i.e., either suppressing or rejecting parts of it, or denying its divine origin altogether (Razl').

 

2: 177

La piedad verdadera no consiste en volver el rostro hacia el este o hacia el oeste* --piadoso, en verdad, es quien cree en Diios, en el Último Día, en los ángeles, en la revelación** y en los profetas; y gasta de lo que tiene --a pesar de su apego a ello-- en sus parientes, en los huérfanos, los necesitados, los viajeros,*** los mendigos y en rescatar a otros del sometimiento;**** es constante en la oración y paga el impuesto de purificación; y [piadosos en verdad son] los que, cuando prometen, cumplen sus promesas, y son pacientes en la desgracia, en la adversidad y en los momentos de peligro: esos son los que han sido fieles a su palabra, y esos son los que han sido conscientes de Dios.

 

*El Qur'an hace así hincapié en el principio de que el mero cumplimiento de las formalidades externas no satisface los requisitos de la rectitud. La alusión a volverse, en la oración, en esta o aquella dirección, procede de los pasajes que, algo más atrás, se ocupaban de la cuestión de la qibla.

 

** En este contexto, el termino "revelación" (al‑kitab) tiene, según la mayoría de los comentaristas, un sentido general: se refiere al hecho en sí de la revelación divina. En cuanto a la creencia en los ángeles, se postula aquí porque es a través de estos seres o fuerzas espirituales (pertenecientes a la esfera de al-gaib, es decir, la realidad que está fuera del alcance de la percepción humana) como Dios revela Su voluntad a los profetas y, por medio de ellos, a toda la humanidad.

 

*** La expresión ibn as-sabil (lit., "hijo del camino") designa a cualquier persona que está alejada de su casa y en especial aquellos que, por sus circunstancias, carecen de medios de subsistencia (Lane IV, 1302). En su más amplio sentido, designa a alguien que, por la circunstancia que sea, no le es posible regresar a su hogar, ya sea temporal o permanentemente, como, por ejemplo, un exiliado o un refugiado político.

 

**** Ar-raqaba (cuyo plural es ar-riqab) designa, literalmente, "el cuello", y significa también todo el ser humano. Metonímicamente, la expresión fi ’r‑riqab significa "para la liberación de seres humanos de la esclavitud", y se aplica tanto al rescate de cautivos como a la emancipación de esclavos. El Qur'an, al incluir este tipo de gasto entre los actos esenciales de la rectitud, da a entender que liberar a la gente de la esclavitud -y, por tanto, la abolición de la misma- es uno de los objetivos sociales del Islam. La esclavitud era, en el tiempo de la revelación del Qur'an, una practica establecida en todo el mundo, y su abolición repentina habría sido económicamente imposible. A fin de soslayar esta dificultad, y al mismo tiempo conseguir en el futuro la total abolición de la esclavitud, el Qur'an prescribe en 8:67 que de ahí en adelante, sólo aquellos prisioneros tomados en una guerra justa (yihad) pueden ser retenidos como esclavos. Pero aun con relación a personas esclavizadas de esta manera o -con anterioridad a la revelación de 8:67- de cualquier otra, el Qur'an destaca el gran mérito de la liberación de esclavos y la estipula como forma de expiación por diversas transgresiones (véase p.e., 4:92, 5:89, 58:3). Además, el Profeta resaltó enfáticamente en numerosos ocasiones que, a los ojos de Dios, la liberación sin condiciones de un ser humano de la esclavitud es uno de los actos más loables que puede realizar un musulmán. (Para una presentación y análisis críticos de todas las Tradiciones auténticas relacionadas con este problema, véase Nail al-Autar VI, 199 ss.)

 

2: 178

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Se os ha prescrito la justa retribución para los [culpables en] casos de homicidio: el libre como libre, el esclavo como esclavo y la mujer como mujer. [*1] Y si le es perdonada al culpable una parte [de su culpa] por su hermano, [*2] esta [remisión] deberá cumplirse en forma honorable y la restitución a su prójimo se hará de buenas maneras. [*3]

 

Esto es un alivio de vuestro Sustentador y una misericordia. Y a aquel que, a pesar de ello, [*4] exceda intencionalmente los límites de los correcto, le aguarda un castigo doloroso: (2: 179) porque en [la ley de] la justa retribución tenéis vida, ¡Oh vosotros dotados de perspicacia!, para que así os mantengáis conscientes de Dios. [*5]

 

[*1] Después de señalar que la verdadera piedad no consiste en una mera observancia de formas y ritos externos, el Qur’an abre, por así decirlo, un nuevo capítulo relacionado con el problema de la conducta humana. Y así como la piedad no es eficaz sin la acción recta, la rectitud individual no podrá ser realmente eficaz socialmente, si no existe consenso en la comunidad acerca de los derechos y obligaciones sociales de sus miembros: en otras palabras, acerca de las leyes prácticas que deben regir la conducta del individuo en el seno de la sociedad y la actitud de la sociedad hacia el individuo y sus acciones. Esta es la razón de fondo de la gran importancia del papel que la legislación juega dentro de la ideología del Islam, y de por qué el Qur’an alterna de forma sistemática sus exhortaciones morales y espirituales con ordenanzas acerca de los aspectos prácticos de la vida social. Uno de los principales problemas con que ha de enfrentarse toda sociedad es la salvaguardia de las vidas y de la seguridad individual de sus miembros: por tanto, es comprensible que las leyes relativas al homicidio y su castigo reciban un tratamiento prioritario en este lugar. (Debe tenerse en cuenta que "La Vaca" fue el primer sura revelado en Medina, es decir, en el período en que la comunidad musulmana se acababa de establecer como entidad social independiente.)

 

 En cuanto al término qisás utilizado al comienzo del pasaje anterior, debe destacarse que -según todos los comentaristas clásicos- es casi sinónimo de musawa, o sea, "hacer algo igual a [otra cosa]": en este caso, hacer que el castigo sea igual (o adecuado) al crimen; significado este cuya mejor traducción es la de "la justa retribución" y nó (como, erróneamente, ha sido traducido con frecuencia) la de "represalia". Dado que el Qur’an habla aquí de "casos de homicidio" (fi ’l‑qatla, lit., "en el asunto de los matados") en general, y tomando en consideración que esta expresión abarca todos los casos posibles de homicidio -asesinato premeditado, asesinato bajo provocación grave, homicidio sin premeditación, homicidio por accidente, etc.- resulta evidente que tomar una vida por otra vida (como implica el término "represalia") no se correspondería siempre con las exigencias de la equidad. (Esto se aclara, por ejemplo, en 4:92, donde se trata de la restitución legal por homicidio involuntario.) La frase dice literalmente, "el libre por el libre, el esclavo por el esclavo, la mujer por la mujer". Sin embargo, leída juntamente con la expresión "justa retribución" que se menciona en la primera frase, se ve inmediatamente que tal estipulación no puede -y no pretende- ser tomada en su sentido literal restrictivo: porque esto haría imposible su aplicación en muchos casos de homicidio, p.e., en el homicidio de un hombre libre por un esclavo, o el de una mujer por un hombre, o viceversa. Por tanto, tal estipulación debe ser considerada como un ejemplo de expresión elíptica (iyás) que tan a menudo se emplea en el Qur’an, y que tiene un único significado, a saber: "si un hombre libre ha cometido el crimen, el hombre libre debe ser castigado; si un esclavo ha cometido el crimen ...," etc. -en otras palabras, tomando en consideración la condición del culpable, él o ella (y, sólo, él o ella) deberá ser castigado en forma adecuada al crimen. Por esta razón, he traducido la frase por “el libre como libre, el esclavo como esclavo...,” etc.

 

[*2] Lit., "y a quien le es perdonado [algo] por su hermano". No existe justificación lingüística alguna para atribuir -como han hecho varios comentaristas- el adjetivo "su" a la víctima, asumiendo así que la palabra "hermano" se refiere a la "familia" o "parientes sanguíneos" de la víctima. El adjetivo "su" se refiere, incuestionablemente, al culpable; y al no haber razón para asumir que "su hermano" se refiera a un hermano real, la conclusión inevitable es que se trata aquí de "su hermano en la fe" o "su prójimo" -lo que en ambos casos incluye a toda la comunidad. De esta forma, la expresión "si le es perdonada al culpable una parte por su hermano" (es decir, por la comunidad o sus agentes legales) puede hacer alusión a la consideración de circunstancias atenuantes en un caso de asesinato, o a que se entienda que el caso a juzgar cae dentro de las categorías de homicidio sin premeditación u homicidio involuntario ‑-para los que no se aplica la pena de muerte y sí una restitución mediante el pago de una indemnización (diyya, véase 4:92) a los familiares de la víctima. En consonancia con las frecuentes exhortaciones del Qur’an al perdón y al dominio sobre uno mismo, la "remisión" antedicha puede estar relacionada (sobretodo en los casos de homicidio por accidente) a una renuncia parcial, o aún total, a la indemnización.

 

[*3] Lit., "y la restitución a él buenamente", porque se entiende que el pronombre en ilaihi ("a él") se refiere al "hermano en la fe" o "prójimo" ya mencionado en la misma frase. La palabra adaa (traducida por "restitución") designa el acto de cumplir con un deber o una deuda (cf. Lane I, 38), e indica aquí la indemnización legal que ha de pagar el culpable. Esta indemnización o restitución deberá hacerse "de buenas maneras" ‑-teniendo en cuenta la situación del acusado y, por parte de este último, cumpliendo de buena gana y sinceramente con su obligación (cf. Manar II, 129).

 

[*4] Lit., "after this"-i.e., after the meaning of what constitutes "just retribution" (gisds) has been made clear in the above ordinance (Razi).

 

[*5] Es decir, "tenéis una salvaguardia, como comunidad, para que podáis vivir seguros, tal como Dios quiere que viváis". Queda claro, por tanto, que el objetivo del qisás es la protección de la sociedad, y no la "venganza".

 

2: 180

Se os ha prescrito que, cuando uno de vosotros sienta cercana la muerte y deja una gran riqueza, haga testamento a favor de sus padres y [otros] parientes cercanos en forma honorable:* esto es un deber para quienes son conscientes de Dios. (2: 181) Y si alguien altera lo dispuesto después de haberlo sabido, el mal derivado de tal acción recaerá sólo sobre quienes lo hayan alterado.** Ciertamente, Dios todo lo oye, es omnisciente.

 

*La palabra jeir que aparece en esta frase designa "una gran riqueza" y no simplemente "bienes": y esto explica la orden de que quien deje una gran fortuna deberá hacer legados a aquellos miembros de su familia que más merezcan ayuda, aparte de -y con anterioridad a- las porciones fijadas por la ley, que son mencionadas en 4:11-12. Esta interpretación de jeir está apoyada por testimonios de A’isha y Ali ibn Abi Talib, referidos a este versículo en particular (cf. Samajshari y Baidawi).

 

**Lit., "y en cuanto a aquel que lo altere -es decir, después de la muerte del testador- "después de haberlo oído, la falta de eso será sólo de quienes lo alteren": o sea, no de aquellos que sin quererlo se hayan beneficiado de dicha alteración. Hay que señalar que el verbo samiaa (lit., "oyó") tiene también el significado de "supo".

 

2: 182

Pero si alguien teme que el testador haya cometido un error o una injusticia [deliberada] y consigue un arreglo entre los herederos,* no incurrirá [por ello] en falta. Ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

*Lit., "entre ellos" -es decir, un arreglo con el consentimiento mutuo de las partes, que haga caso omiso de las disposiciones testamentarias, por considerarlas injustas.

 

2: 183

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Se os ha prescrito el ayuno como se les prescribió a los que os precedieron, para que os mantengáis conscientes de Dios: (2: 184) [habréis de ayunar] durante un número determinado de días.* Pero, si alguno de vosotros está enfermo o de viaje, [ayunará igual] número de otros días; y [en tales casos] aquellos que se lo puedan permitir, que alimenten a un pobre como rescate.**

 

Y quien hace un bien mayor del que debe*** a sí mismo se lo hace; porque ayunar es bueno para vosotros --si supierais.

 

*O sea, durante los veintinueve o treinta días de Ramadán, noveno mes del calendario lunar islámico (véase el versículo siguiente). El ayuno consiste en la abstención total de comida, bebida y relaciones sexuales desde el amanecer hasta la puesta del sol. Como señala el Qur’an, el ayuno ha sido una práctica muy extendida durante toda la historia religiosa del hombre. El rigor extremo y la larga duración del ayuno islámico -que es obligatorio para toda persona adulta y sana, hombre o mujer- consigue, además del propósito general de la purificación espiritual, un objetivo triple: (1) conmemorar el comienzo de la revelación del Qur’an, que tuvo lugar en el mes de Ramadán, aproximadamente trece años antes del éxodo del Profeta a Medina; (2) proporcionar un riguroso ejercicio de auto-disciplina; y (3) hacer ver a todos, a través de su propia experiencia, lo que es tener hambre y sed, para que de esta forma adquieran una apreciación directa de los necesidades de los pobres.

 

** Esta frase ha sido objeto de muchas interpretaciones conflictivas y a veces en exceso artificiosas. Mi traducción se basa en el significado primario de al.ladina iutiqunahu ("los que son capaces de ello" o "pueden hacerlo" o "se lo pueden permitir"), refiriendo el pronombre hu al acto de "alimentar a un pobre".

 

*** Algunos comentaristas opinan que esto se refiere a alimentar voluntariamente a más de un pobre, o a alimentar a un pobre un número de días superior al prescrito por la ordenanza anterior. Sin embargo, dado que el resto de la frase habla de los beneficios del ayuno en sí, es más probable que este "hacer un bien mayor del que se debe" se refiera aquí a los ayunos voluntarios (que el Profeta realizaba a menudo) aparte del ayuno obligatorio durante el mes de Ramadán.

 

2: 185

El mes de Ramadán, en el que se hizo descender [por vez primera] el Qur’an como guía para la humanidad y una prueba evidente de esa guía, y el criterio por el que discernir lo verdadero de lo falso. Así pues, quien de vosotros presencie la llegada* de este mes, deberá ayunarlo todo; pero el que esté enfermo o de viaje, [ayunará igual] número de otros días. Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere la dificultad; pero [quiere] que completéis el número [requerido de días] y que ensalcéis a Dios por haberos guiado rectamente, y que [Le] deis gracias.

 

*Lit., "sea testigo de" o "esté presente en".

 

2: 186

Y si Mis siervos te preguntan acerca de Mí --ciertamente, Yo estoy cerca; respondo a la invocación de quien Me invoca, cuando Me invoca: que Me escuchen y crean en Mí, para que puedan seguir el camino recto.

 

2: 187

Os está permitido uniros con vuestras mujeres la noche del [día del] ayuno: ellas son una vestimenta para vosotros y vosotros sois una vestimenta para ellas. Dios sabe que os habríais privado de este derecho* y se ha vuelto a vosotros en Su misericordia y os ha suprimido esa dificultad. Así pues, yaced con ellas y aprovechad lo que Dios os ha prescrito,** y comed y bebed hasta que distingáis la raya del alba contra la oscuridad de la noche,*** y entonces seguid ayunando hasta la caída de la noche; pero absteneos de yacer con ellas si estáis de retiro en casas de adoración.****

 

Estos son los límites fijados por Dios: no os acerquéis a ellos --[pues] así aclara Dios Sus mensajes a la humanidad, para que se mantengan conscientes de Él.

 

*Lit., "engañado" o "traicionado a vosotros mismos (a este respecto)": alusión a la noción que prevalecía entre los primeros musulmanes, antes de ser revelado este versículo, de que todas las relaciones sexuales debían ser evitadas durante el período del ayuno, incluidas las noches, cuando comer y beber estaban permitidos (Rasi). Este versículo deshizo este malentendido.

 

** Lit., "y buscad lo que Dios os ha prescrito": énfasis evidente en que la vida sexual es de designio divino por naturaleza.

 

*** Lit., "la blanca línea del alba de la línea negra [de la noche]". Según todos los filólogos árabes, la "línea negra" (al-jait al-asuad) significa "la oscuridad de la noche" (Lane II, 831); y la expresión al-jaitán ("las dos líneas" o "rayas") designa "el día y la noche" (Lisán al-Aarab).

 

****El Profeta solía pasar varios días, y noches, durante Ramadán -y a veces también en otras ocasiones- en la mezquita, entregado a la oración y a la meditación, y ajeno a todo tipo de actividades mundanales; y dado que aconsejó también a sus seguidores que hicieran esto de vez en cuando, retirarse a una mezquita para dedicarse a la meditación, práctica denominada itikaf, se ha convertido en una forma de devoción reconocida -aunque voluntaria- entre los musulmanes, en especial en los diez últimos días de Ramadán.

 

2: 188

No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros, ni empleéis artimañas legales* tratando de devorar injusta y deliberadamente lo que por derecho pertenece a otros.**

 

*Lit., "y no la arrojéis a los jueces" -buscando que ellos la adjudiquen erróneamente (Samajshari, Baidawi).

 

** Lit., "parte de la hacienda de otra gente".

 

2: 189

Te preguntarán acerca de las lunas nuevas. Di: "Indican a la humanidad las fechas [de diversos acontecimientos], incluida la peregrinación."*

 

Sin embargo, la piedad no consiste en que entréis en las casas por detrás, [por así decirlo,] sino que el verdaderamente piadoso es quien es consciente de Dios.** Por tanto, entrad en las casas por la puerta y manteneos conscientes de Dios, para que así alcancéis la felicidad.

 

*La alusión, en este punto, a los meses lunares se debe al hecho de que el cumplimiento de varias obligaciones religiosas instituidas por el Islam -como el ayuno de Ramadán o la peregrinación a la Mecca (de la que tratan los versículos 196-203)- está basado en el calendario lunar, en el cual los meses van rotando a través de las estaciones del año solar. Esta fijación sobre el calendario lunar da como resultado una variación continua de las condiciones estacionales en las que se realizan esas obligaciones religiosas (p.e., la longitud del período del ayuno entre el alba y la puesta del sol, el calor o el frío durante el ayuno o la peregrinación), y en consecuencia, el correspondiente aumento o descenso periódico de la dificultad en su realización. Además de esto, el cálculo mediante los meses lunares se ve reflejado en los cambios en las mareas del océano, y en la fisiología humana (p.e., los períodos menstruales de la mujer -tema del que se tratará más adelante en este sura).

 

** Es decir, la verdadera piedad no consiste en abordar las cuestiones religiosas a través de la "puerta de atrás", por así decirlo -o sea, mediante el mero cumplimiento de las formalidades y períodos fijados para la realización de los diversas obligaciones religiosas (cf. 2:177), porque, si bien, estas formalidades y límites de tiempo son en sí de gran importancia, no se cumplirá su verdadero propósito a menos que cada acto sea abordado a través de su "puerta principal" espiritual, es decir, a través de la consciencia de Dios. Dado que, figuradamente, la palabra bab ("puerta") significa "un medio de acceso a, o de lograr, algo" (véase Lane I, 272), la metáfora de "entrar en una casa por su puerta" se emplea a menudo en el árabe clásico para indicar el enfoque correcto de un problema (Rasi).

 

2: 190

Y combatid por la causa de Dios a aquellos que os combatan, pero no cometáis agresión --pues, ciertamente, Dios no ama a los agresores.* (2: 191) Matadles dondequiera que los encontréis y expulsadles de donde os hayan expulsado --pues la opresión es aún peor que matar.** Y no luchéis con ellos junto a la Casa Inviolable de Adoración si ellos no os combaten antes allí;*** pero si os combaten, matadles: esta es la recompensa de los que niegan la verdad.

 

*Este versículo y los siguientes establecen de forma inequívoca que sólo la autodefensa (en su sentido más amplio) hace permisible la guerra para los musulmanes. La mayoría de los comentaristas están de acuerdo en que la expresión la taatadu significa, en este contexto, "no cometáis agresión"; mientras que al-muatadin designa a "quienes cometen agresión". Así mismo, el carácter defensivo del combate "por la causa de Dios" -es decir, por la causa de los principios éticos ordenados por Dios- resulta evidente por la alusión a "aquellos que os combatan", y es clarificado aún más en 22:39 -"les está permitido [luchar] a aquellos que son combatidos injustamente"- que es, según todas las tradiciones de que disponemos, la primera (y por tanto la fundamental) alusión coránica a la cuestión del yihad, o guerra santa (véase Tabari e Ibn Kazir en sus comentarios a 22:39). Que este enunciado inicial del principio fundamental de autodefensa como única justificación de la guerra, ha sido mantenido en todo el Qur’an, resulta evidente por 60:8, y por la frase final de 4:91, ambos pertenecientes a un período posterior al versículo antedicho.

 

** Teniendo en cuenta la ordenanza anterior, la orden de "matadles dondequiera que los encontréis" es válida sólo para hostilidades ya en curso (Rasi), entendiendo que "los que os combatan" son los agresores o los opresores (una guerra de liberación se considera como guerra "por la causa de Dios"). La traducción de fitna, en este contexto, por "opresión", se justifica por aplicarse este término a todo abuso que empuje al hombre al extravío o a la pérdida de su fe en los valores espirituales (cf. Lisán al-Aarab).

 

*** Esta alusión al combate en los alrededores de Mecca se debe al hecho de que, cuando se reveló este versículo, la Ciudad Santa estaba aún en manos de los Quraish paganos, enemigos de los musulmanes. No obstante --como ocurre con todas las alusiones históricas en el Qur’an- esta orden tiene carácter general y es, por lo tanto, válida para todos los tiempos y circunstancias.

 

2: 192

Pero si cesan --ciertamente, Dios es indulgente, dispennsador de gracia.

 

2: 193

Por tanto, combatidles hasta que cese la opresión y la adoración esté consagrada por entero a Dios;* pero si cesan, deben acabar todas las hostilidades, salvo contra aquellos que [deliberadamente] hacen el mal.

 

*Lit., "y la religión pertenezca (sólo) a Dios" --o sea, hasta que se pueda adorar a Dios sin miedo a la persecución y ningún ser humano esté obligado a humillarse ante otro por temor. (Véase también 22:40.) El término din se traduce más adecuadamente, en este contexto, por "adoración", ya que comprende aquí tanto los aspectos doctrinales de la religión, como los morales: es decir, tanto la fe como las obligaciones derivadas de esa fe.

 

2: 194

Combatid en los meses sagrados si sois atacados:* porque la violación de lo sagrado está [sujeta a la ley de] la justa retribución. Si alguien comete una agresión contra vosotros, atacadle como os ha atacado --y manteneos conscientes de Dios, y sabed que Dios está con los que son conscientes de Él.**

 

*Esta es una traducción libre de la frase "el mes sagrado por el mes sagrado", que todos los comentaristas interpretan en el sentido susodicho. Según la antigua costumbre árabe, luchar en los "meses sagrados", o sea, el primero, el séptimo, el onceavo y el doceavo del calendario lunar, era considerado una transgresión grave.

 

** Así pues, aunque se ordena los creyentes luchar si son atacados, las palabras finales del versículo anterior dejan en claro que deberán abstenerse de cometer atrocidades en el curso del combate, incluida la matanza de civiles no combatientes.

 

2: 195

Y gastad [de buen grado] en la causa de Dios, y que vuestras manos no os arrojen a la destrucción;* y perseverad en hacer el bien: ciertamente, Dios ama a quienes hacen el bien.

 

*Es decir, "no os destruyáis a vosotros mismos por retener vuestra contribución personal y material a este esfuerzo común".

 

2: 196

Y realizad la peregrinación y la visita ritual [a Mecca] [*1] en honor a Dios; y si os veis impedidos, haced una ofrenda conforme a vuestros medios. Y no os afeitéis la cabeza hasta que la ofrenda haya sido sacrificada; [*2] pero quien de vosotros esté enfermo o esté afectado de una dolencia en la cabeza, deberá redimirse ayunando o dando limosna, o [cualquier otro] acto de adoración. Y cuando os encontréis sanos y salvos,  [*3] entonces, quien aproveche para hacer la visita ritual mientras llega [el tiempo de] la peregrinación, deberá hacer un ofrecimiento conforme a sus medios; [*4] pero si carece de los medios, deberá ayunar tres días durante la peregrinación y siete a su regreso: esto es, diez [días] completos. Esto atañe a aquel que no vive en las cercanías de la Casa Inviolable de Adoración.[*5]

 

Y manteneos conscientes de Dios, y sabed que Dios es severo en el castigo.[*6]

[*1] La peregrinación a Mecca (hach) tiene lugar una vez al año, en el mes de Dul-Hiyya, mientras que la visita ritual (umra) puede realizarse en cualquier momento. Tanto en el hach como en la umra, los peregrinos deben dar siete vueltas alrededor de la Kaaba y caminar siete veces entre As-Safa y Al-Marwa (véanse las notas 127 y 128 anteriores); durante el transcurso del hach, deben también congregarse en la llanura de Arafat el día 9 de Dul-Hiyya (véase la nota 182 siguiente). Tanto si están realizando el hach o sólo una umra, los peregrinos deberán abstenerse de cortarse, o de recortar, el pelo de la cabeza desde el momento en que entran en el estado de consagración (ihram) hasta dar por terminada su peregrinación, o su visita ritual. Como se menciona más adelante, aquellas personas que estén enfermas o sufran un padecimiento que exija cortar el pelo o afeitar la cabeza, quedan exentos de dicha prohibición.

 

[*2]Lit., "hasta que la ofrenda haya alcanzado su destino" -esto es, en el tiempo o el lugar; según Rasi esto se refiere al tiempo del sacrificio, es decir, al término de la peregrinación, cuando los que han participado en el hach tienen que sacrificar -si poseen los medios-- una oveja, una cabra o algo similar, y distribuir en limosnas la mayor parte de la carne.

 

[*3]  La expresión ida amantum (lit., "cuando estéis a salvo") se refiere aquí a la seguridad tanto de peligros externos (p.e., guerra) como de enfermedad y, por tanto, es más adecuado traducirla por "sanos y salvos" lo que implica que tal persona puede, y se propone, realizar la peregrinación.

 

[*4]  Esto alude a una interrupción, por comodidad personal, del estado de consagración (ihram) durante el intervalo de tiempo que va desde que realizó la umra hasta el inicio del hach (cf. Manar II, 222). El peregrino que hace uso de esta licencia está obligado a sacrificar un animal (véase la nota 175 anterior) al término de la peregrinación, o bien, ayunar durante diez días.

 

[*5] Lit., "cuya familia no esté presente en la Casa Inviolable de Adoración" -es decir, que no resida allí permanentemente: pues, es evidente que los habitantes de Mecca no pueden permanecer continuamente en estado de ihram.

 

[*6] This refers not merely to a possible violation of the sanctity of the pilgrimage but also, in a more general way, to all deliberate violations of God's ordinances.

 

2: 197

La peregrinación deberá realizarse en los meses señalados. [*1] Quien emprenda la peregrinación en esos [meses] deberá abstenerse, mientras dure la peregrinación, del lenguaje obsceno, de toda conducta reprobable y de disputar; y todo el bien que hagáis, Dios lo conoce.

Y llevad provisiones --aunque, ciertamente, la mejor de las provisiones es la consciencia de Dios: ¡manteneos, pues, conscientes de Mí, Oh vosotros dotados de perspicacia! (2: 198) [Sin embargo,] no incurrís en falta si buscáis [durante la peregrinación] el favor de vuestro Sustentador. [*2] Y cuando salgáis en multitudes de Arafat,[*3] recordad a Dios junto al lugar sagrado, y recordadle como Quien os guió cuando estabais perdidos en vuestro camino; [*4] y avanzad con la multitud de gentes que avanzan, [*5] y pedid a Dios que os perdone vuestras faltas: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

[*1] Lit., "en los meses reconocidos". Ahora bien, como el hach culmina en un mes concreto (es decir, Dul-Hiyya), el plural debe referirse a su periodicidad anual. Debe mencionarse, sin embargo, que varios comentaristas lo entienden como referido a los tres últimos meses del año lunar.

 

[*2] Es decir, comerciando en estado de ihram. Muhammad Abdu señala (Manar II, 231) que el esfuerzo por buscar el favor de vuestro Sustentador "implica la consciencia de Dios y es, por lo tanto, una forma de adoración -siempre que, por supuesto, dicho esfuerzo no interfiera con otros requerimientos religiosos de mayor consideración.

 

[*3] La reunión de todos los peregrinos en la llanura de Arafat, al este de Mecca, tiene lugar el día 9 de Dul-Hiyya y representa la culminación de la peregrinación. Los peregrinos deben permanecer hasta la puesta del sol en esa llanura, que se extiende al pie de un altozano conocido como Yabal ar-Rahma ("el Monte de la Misericordia") -un acto simbólico que quiere evoccar la reunión final en el Día de la Resurrección, en la que todos los seres aguardarán el juicio de Dios. Inmediatamente después de la puesta del sol, la multitud de peregrinos se desplaza de regreso en dirección a Mecca, deteniéndose para pernoctar en un lugar llamado Musdálifa, que es el "lugar sagrado" a que hace alusión la siguiente cláusula de esta frase.

 

[*4] Lit., "y recordad cómo Él os ha guiado, aunque antes de eso estabais entre los extraviados".

 

[*5] Lit., "avanzad en tropel por donde las gentes avanzan en tropel": se exhorta así a los peregrinos a que sumerjan, en este momento supremo de la peregrinación, sus individualidades en la consciencia de pertenecer a una comunidad de gentes iguales ante Dios, sin barreras de raza, clase o condición social que separen a unos de otros.

 

2: 200

Y cuando hayáis cumplido vuestros ritos de adoración, [seguid] teniendo a Dios presente como tenéis presentes a vuestros padres --¡no!, con un recuerdo aún más vivo.* Pues hay gentes que [solamente] ruegan: "¡Oh Sustentador nuestro! ¡Danos en esta vida!" --esos no tendrán parte en las bendiciones de la Otra Vida. (2: 201) Pero entre ellos hay quienes ruegan: "¡Oh Sustentador nuestro! ¡Danos lo bueno en esta vida y lo bueno en la Otra Vida, y líbranos del castigo del fuego!": (2: 202) esos tendrán su parte [de felicidad] en pago a lo que se han ganado. Y Dios es rápido en ajustar cuentas.

 

*La mayoría de los comentaristas ven en este pasaje una alusión a la costumbre de los árabes, antes del Islam, de ensalzar, en distintas ocasiones, la grandeza y las supuestas virtudes de sus antepasados. Sin embargo, algunos de los primeros sabios musulmanes, como Ad-Dahhak, Ar-Rabii y Abu Muslim, opinan que esto se refiere al padre real (o bien, implícitamente, a ambos progenitores), al que el niño por lo general considera la encarnación de todo lo que es bueno y fuerte (véase el comentario de Rasi a este versículo).

 

2: 203

Y tened presente a Dios en los días señalados;* pero quien se apresure [haciéndolo] en dos días, no incurrirá en falta, y el que permanezca más tiempo no incurrirá en falta, siempre que sea consciente de Dios. Manteneos, por tanto, conscientes de Dios y sabed que ante Él seréis congregados.

 

*Estos son los días siguientes a la "Fiesta de los Sacrificios" (Id al-Adha), que se celebra el 10 de Dul-Hiyya. Los peregrinos están obligados a pasar al menos dos de esos días en el valle de Mina, a mitad de camino entre Arafat y Mecca.

 

2: 204

Hay una clase de hombre* cuya conversación sobre la vida de este mundo te complace y [aún más] cuando pone a Dios por testigo de lo que hay en su corazón, y que es, además, sumamente hábil en la discusión.** (2: 205) Pero una vez que logra imponerse, va por la tierra extendiendo la corrupción y destruyendo las cosechas y la descendencia [del hombre]:*** y Dios no ama la corrupción. (2: 206) Y cuando se le dice: "Se consciente de Dios," su soberbia le impulsa a hacer el mal: el infierno será suficiente para él --¡que mal lugar de reposo!

 

*Lit., "entre la gente hay quien..." Al no existir una razón válida para suponer, como hacen algunos comentaristas, que esto se refiera a una persona en concreto -un contemporáneo del Profeta- las autoridades más dignas de crédito sostienen que este pasaje tiene un significado general (cf. Rasi). Como se aprecia por el contexto, se trata de otra alusión, semejante a la que aparece en 2:200-201, a dos actitudes enfrentadas: la actitud de aquellos cuya única preocupación se centra en la vida de este mundo, y la de aquellos que tienen presente la Otra Vida además de, o aún en mayor medida que, la vida presente.

 

** Lit., "los más acérrimos adversarios en una disputa". Según As-Sayyach (citado por Rasi), esto apunta a alguien que es siempre capaz de derrotar a su adversario en una discusión usando argumentos extremadamente hábiles que a menudo lo sumen en la confusión. Es obvio que este pasaje alude a gentes que tienen opiniones convincentes y hasta admirables acerca de la posible mejora de la sociedad y de la situación del hombre sobre la tierra, pero que al mismo tiempo se niegan a aceptar lo que para ellos son consideraciones "esotéricas" -como la creencia en una vida después de la muerte- y justifican su preocupación exclusiva con los asuntos de este mundo con argumentos aparentemente sólidos y haciendo hincapié en sus propios objetivos éticos ("ponen a Dios por testigo de lo que hay en sus corazones"). Existe una clara afinidad entre la actitud mental descrita en este pasaje y la mencionada en 2:8-12.

 

*** Lit., "se apresura sobre la tierra [o "se esfuerza") sembrando en ella la corrupción y destruyendo las cosechas y la progenie". La mayoría de los comentaristas ven en esta frase una indicación de intencionalidad por parte de la persona descrita; pero es posible también que la partícula li en li-iufsida (que por lo general se entiende como "para así sembrar la corrupción") cumpla en este contexto la función de la que los gramáticos denominan lam al-aaqiba, "la [letra] lam que indica una consecuencia" -es decir, sin prestar atención a si existe, o no, intencionalidad. (Al traducir la frase como lo he hecho, se conservan ambas posibilidades). En cuanto a la expresión harz (que he traducido por "cosechas"), su significado primordial es el de "ganancia" o "adquisición" mediante el trabajo, por lo que a veces tiene el significado de "bienes materiales" (véase Lane II, 542), en especial las cosechas que se obtienen cultivando la tierra y la tierra cultivada en sí. Si se entiende por harz en este contexto, la "tierra cultivada", sería aplicable, metafóricamente, a todas las empresas humanas en general, y a las sociales en particular. No obstante, algunos comentaristas -que basan su opinión en la frase coránica: "vuestras mujeres son tierra de cultivo para vosotros" (2:223)- sostienen que harz significa aquí "mujeres" (cf. Rasi, y el filólogo Al-Azhari, citados en Manar II, 248): en cuyo caso la "destrucción de la tierra de cultivo y la descendencia" sería sinónimo de un trastorno de la vida familiar y, por consiguiente, de toda la estructura social. Según ambas interpretaciones, el pasaje tiene el significado siguiente: Tan pronto como la susodicha actitud recibe la aceptación general y se convierte en la base de la conducta social, produce como resultado inevitable una decadencia moral generalizada y, como consecuencia de esta, la desintegración de la sociedad.

 

2: 207

Pero existe [también] una clase de hombre que se vende a sí mismo de buen grado buscando complacer a Dios:* y Dios es muy compasivo con Sus siervos.

 

*Lit., "hay quien se vende a sí mismo buscando la complacencia de Dios": es decir, que abandona todos sus intereses personales cuando la obediencia a la voluntad de Dios así lo exige.

 

2: 208

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Someteos por entero a Dios,* y no sigáis los pasos de Satán: pues, ciertamente, él es enemigo declarado vuestro. (2: 209) Y si caéis en el error después de todas las pruebas evidentes que habéis recibido, sabed que, ciertamente, Dios es todopoderoso, sabio.

 

*Lit., "entrad por entero en la autosumisión". Dado que la autosumisión a Dios es la base de toda creencia sincera, algunos de los comentaristas más destacados (p.e., Samajshari, Rasi) sostienen que la expresión: "¡Oh vosotros que habéis llegado a creer!” no puede referirse aquí a los musulmanes porque este nombre significa de por sí, en todo el Qur’an, literalmente "aquellos que se han sometido a Dios" -y debe por tanto referirse a gentes que no han alcanzado un autosometimiento completo: es decir, a los judíos y a los cristianos, que creen en la mayor parte de las revelaciones anteriores pero no consideran verdadero el mensaje del Qur’an. Esta interpretación parece confirmada por los pasajes siguientes.

 

2: 210

¿Es que están* esperando que Dios se les aparezca a la sombra de las nubes, junto con los ángeles --cuando [para entonces] ya todo estará decidido y todos los asuntos habrán sido remitidos a Dios?**

 

*Lit., "ellos" -alusión obvia a los mencionados en los dos versículos anteriores.

 

** Es decir, será demasiado tarde para el arrepentimiento. Todos los comentaristas coinciden en que la "decisión" hace referencia a la inequívoca manifestación de la voluntad de Dios en el Día del Juicio, a la que aluden las palabras, "cuando ya todos los asuntos habrán sido remitidos a Dios". Tomando en consideración que el siguiente versículo menciona a los hijos de Israel, es posible que esta pregunta retórica tenga conexión con su negativa, en tiempos de Moisés, a creer en el mensaje divino a menos que "vieran a Dios cara a cara" (cf. 2:55).

 

2: 211

Pregunta a los hijos de Israel cuantos mensajes claros les hemos dado. Y quien altera el mensaje bendecido de Dios* después de haberle llegado --¡ciertamente, Dios es severo en el castigo!

 

*Lit., "la bendición de Dios".

 

2: 212

A quienes se empeñan en negar la verdad [sólo] esta vida les parece grata;* por eso se burlan de los que han llegado a creer: pero quienes son conscientes de Dios estarán por encima de ellos en el Día de la Resurrección.

 

Y Dios provee de sustento a quien Él quiere, sin echar cuentas.**

 

*Lit., "ha sido hermoseada a sus ojos".

 

** Es decir, Él no tiene que dar explicaciones por la forma en que distribuye los beneficios materiales, concediéndoselos a veces a quienes moralmente los merecen y a veces a los pecadores.

 

2: 213

La humanidad entera fue antaño una sola comunidad; [luego empezaron a discrepar --] y entonces Dios les suscitó a los profetas como portadores de buenas nuevas y advertidores, y por medio de ellos les transmitió la revelación, como exposición de la verdad, para que juzgara entre los hombres en todo aquello sobre lo que discrepaban.* Y precísamente aquellos a quienes había sido dada [esta revelación] empezaron, por envidias mutuas, a discrepar sobre su significado, después de haberles llegado todas las pruebas de la verdad. Pero Dios guió a los creyentes a la verdad sobre la que, con Su venia, discrepaban: pues Dios dirige al camino recto a quien quiere [ser guiado].**

 

*El uso de la expresión umma wáhida ("una sola comunidad") para describir el estado original de la humanidad no significa que el Qur’an proponga, como podría parecer a primera vista, la idea de una "edad de oro" mítica en los albores de la historia. A lo que este versículo alude es simplemente a la relativa homogeneidad de inclinaciones y percepciones instintivas característica de la mentalidad primitiva del hombre y del orden social primitivo en que vivía en aquellos días. Esta homogeneidad, al estar basada en una falta de diferenciación intelectual y emocional, y no en un acuerdo consciente entre los miembros de la sociedad humana, tenía que desintegrarse como consecuencia del desarrollo posterior del hombre. A medida que su vida intelectual fue haciéndose cada vez más compleja, fueron haciéndose también más acusadas las diferencias en su capacidad emocional y en sus necesidades individuales, dando lugar a conflictos de opinión y de intereses que hicieron que la humanidad dejase de ser "una sola comunidad" en su visión del mundo y en sus valoraciones morales: en esta fase se hizo necesaria la guía divina. (Debe tenerse en cuenta que aquí la palabra al-kitab -al igual que en muchos otros puntos del Qur’an- no se refiere a una escritura concreta, sino a la revelación divina en sí.) Esta interpretación del pasaje anterior se apoya en el hecho de que el famoso Compañero Abd Allah ibn Masuud solía leerlo como: "la humanidad entera fue antaño una sola comunidad y luego empezaron a discrepar (fajtalafu) -por lo cual Dios les suscitó ...", etc. Si bien la palabra fajtalafu interpolada aquí por Ibn Masuud, no aparece en el texto del Qur’an unánimemente aceptado, casi todas las autoridades coinciden en que está implícita en el contexto.

 

** O bien: "Dios dirige al camino recto a quien Él quiere." Como queda claro en la segunda mitad del versículo 253 de este sura, la tendencia del hombre a la disensión intelectual no es un accidente de la historia sino un aspecto integrante de la propia naturaleza del hombre, conforme al designio divino: y es a esta tendencia natural a la que alude la expresión "con Su venia". Para una explicación de la frase "por envidias mutuas", véase 23:53 y la nota 30 correspondiente.

 

2: 214

¿O acaso creéis que vais a entrar en el paraíso sin veros antes afligidos como se vieron los [creyentes] que os precedieron?* La desgracia y la adversidad se abatieron sobre ellos, y su angustia era tal que el enviado y los que con él creían, exclamaron: "¿Cuando vendrá el auxilio de Dios?"**

 

¡Ciertamente, el auxilio de Dios está [siempre] cerca!

 

*Lit., "cuando todavía no os ha pasado lo que [les pasó] a aquellos que os precedieron". Este pasaje enlaza con las palabras finales del versículo anterior: "Dios dirige al camino recto a quien quiere [ser guiado]", y su significado es que el reconocimiento intelectual de la verdad no basta, por sí sólo, como medio para lograr la dicha suprema: debe ir acompañado de la abnegación y de la purificación espiritual por medio del sufrimiento.

 

** La alusión anterior a "aquellos que os precedieron" hace evidente que el término "el enviado" es usado aquí en un sentido general, aplicable a todos los enviados (Manar II, 301).

 

2: 215

Te preguntaran qué deben gastar en los demás. Di: "Lo que gastéis de vuestra riqueza debe ser [primero] para vuestros padres y parientes, para los huérfanos, los necesitados y los viajeros; y todo el bien que hagáis, ciertamente, Dios lo conoce."

 

2: 216

Se os ha prescrito combatir, aunque os sea odioso; pero puede ser que os desagrade algo y sea bueno para vosotros, y puede ser que améis algo y sea malo para vosotros: Dios sabe y vosotros no.*

 

*Este versículo, por estar referido al combate, debe leerse juntamente con 2:190-193 y 22:39: pero expone, además, una verdad general aplicable a muchas situaciones.

 

2: 217

Te preguntarán acerca de combatir en el mes sagrado.* Di: "Combatir en él es algo muy grave; pero [que se impida el acceso a] la Casa Inviolable de Adoración y expulsar de ella a su gente es aún más grave a los ojos de Dios, pues la opresión es más grave que matar."

 

[Vuestros enemigos] no dejarán de combatiros hasta que reneguéis de vuestra fe, si pueden. Pero si alguno de vosotros reniega de su fe y muere siendo infiel a la verdad --sus obras serán inútiles en esta vida y en la Otra; esos están destinados al fuego, y en él permanecerán.

 

*Para una explicación de los "meses sagrados", véase la nota 171 anterior.

 

2: 218

Ciertamente, los que han llegado a creer y los que han abandonado el ámbito del mal* y se esfuerzan por la causa de Dios --esos pueden esperar la misericordia de Dios: pues Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

*La expresión al.ladina hayaru (lit., "los que han abandonado sus hogares") designa, en primer lugar, a los primeros musulmanes de Mecca que, a petición del Profeta, emigraron a Medina -entonces llamada Yazrib- para poder vivir en libertad y de acuerdo con los dictados del Islam. Después de la conquista de Mecca por los musulmanes en el año 8 heg., este éxodo (hégira) de Mecca a Medina dejó de ser una obligación religiosa. Sin embargo, aun desde los primeros tiempos del Islam, el término hégira ha tenido también una connotación espiritual -a saber, el "abandono del ámbito del mal" y la vuelta hacia Dios: y como esta connotación espiritual es aplicable tanto a los muhayirún ("emigrantes") históricos de comienzos del Islam como al resto de los creyentes posteriores que abandonaron todo lo que es pecaminoso y "emigraron hacia Dios", he usado esta expresión con frecuencia.

 

2: 219

Te preguntaran acerca de los embriagantes y los juegos de azar. Di: "En ambos hay un gran perjuicio* y también algunos beneficios para los hombres; pero el perjuicio que causan es mayor que su beneficio."**

 

Y te preguntarán sobre que deben gastar [en la causa de Dios]. Di: "Lo que os podáis permitir".

 

De esta forma os aclara Dios Sus mensajes, para que reflexionéis (2: 220) sobre esta vida y sobre la Otra.

 

Y te preguntarán sobre [como tratar a] los huérfanos. Di: "Está bien que mejoréis sus condiciones." Y si compartís su vida, [recordad que] son vuestros hermanos:*** y Dios distingue al que corrompe las cosas del que las mejora. Y si hubiera querido, Dios os habría impuesto una carga que no podríais soportar:**** [pero,] ¡ciertamente, Dios es todopoderoso, sabio!

 

*Lit., "pecado", o todo lo que conduce a pecar. Como señalan varios de los comentaristas clásicos (p.e., Rasi), la palabra izm se usa en este versículo como antítesis de manafi ("beneficios"); por tanto, puede traducirse adecuadamente por "perjuicio".

 

** Lit., "su perjuicio es mayor que su beneficio". Para encontrar la prohibición tajante de los embriagantes y de los juegos de azar, véase 5:90-91 y las notas correspondientes.

 

*** Esto implica que si uno comparte la vida con un huérfano que está a su cargo, le está permitido beneficiarse de tal asociación -por ejemplo, mediante una sociedad comercial- siempre que esto no dañe en modo alguno a los intereses del huérfano.

 

**** Es decir, "imponiéndoos la obligación de cuidar de los huérfanos y prohibiéndoos al mismo tiempo tocar su hacienda" (véase la nota anterior).

 

2: 221

Y no os caséis con mujeres que atribuyen divinidad a otros junto con Dios hasta que hayan llegado [realmente] a creer: pues cualquier sierva [de Dios]* creyente es ciertamente mejor que una mujer que atribuye divinidad a otros junto con Dios, aunque esta os guste más. Y no deis en matrimonio a vuestras mujeres a hombres que atribuyen divinidad a otros junto con Dios hasta que hayan llegado [realmente] a creer: pues cualquier siervo [de Dios] creyente es ciertamente mejor que un hombre que atribuye divinidad a otros junto con Dios, aunque este os guste más. Estos invitan al fuego, mientras que Dios invita al paraíso y a [la obtención del] perdón con Su venia; y hace claros los mensajes a la humanidad para que los tengan presentes.

 

*Si bien la mayoría de los comentaristas atribuye al término ama, en este contexto, su significado usual de "esclava", algunos opinan que aquí significa "sierva de Dios". Samajshari explica las palabras ama mu’mina (lit., "una sierva creyente") en el sentido de "cualquier mujer creyente, ya sea libre o esclava; y esto es aplicable también a [la expresión] ‘sierva creyente’: ya que todos los seres humanos son siervos y siervas de Dios." Mi traducción del pasaje anterior está basada en esta interpretación sumamente convincente.

 

2: 222

Y te preguntarán acerca de la menstruación. Di: "Es un estado de impureza. Así pues, manteneos apartados de las mujeres durante la menstruación, y no os acerquéis a ellas hasta que queden limpias; y cuando queden limpias, id a ellas como Dios os ha ordenado."*

 

Ciertamente, Dios ama a los que se vuelven a Él arrepentidos,** y ama a los que se purifican.

 

*Esta es una de las muchas alusiones del Qur’an a la naturaleza de la sexualidad como positiva y ordenada por Dios.

 

** Es decir, cuando han transgredido la anterior restricción.

 

2: 223

Vuestras mujeres son vuestro campo de cultivo; id, pues, a vuestro campo de cultivo como queráis, haciendo preceder algo para vuestras almas,* y manteneos conscientes de Dios, y sabed que Le encontraréis. Y da buenas nuevas a los que creen.

 

*En otras palabras, se postula una relación espiritual entre el hombre y la mujer como base indispensable de las relaciones sexuales.

 

2: 224

Y no permitáis que vuestros juramentos por Dios os impidan hacer el bien, ser conscientes de Dios y reconciliar a los hombres:* pues Dios todo lo oye, es omnisciente. (2: 225) Dios no os hará rendir cuentas de aquellos juramentos que hayáis hecho sin pensar, sino que os hará rendir cuentas [sólo] de lo que vuestros corazones hayan concebido [en serio]: pues Dios es indulgente, benigno.

 

*Lit., "no hagáis de Dios, a causa de vuestros juramentos, un obstáculo ...", etc. Como puede verse en el versículo 226, esta orden se refiere fundamentalmente a juramentos relacionados con el divorcio, aunque tenga también carácter general. Tanto es así, que existen varias Tradiciones autentificadas en las que el Profeta Muhammad dice: "Si alguien jura solemnemente [que hará o no hará algo], y luego se da cuenta de que existe una vía de acción más recta, que haga lo que es más recto y que rompa su juramento, y ofrezca una expiación por él" (Bujari y Muslim; existen variantes de la misma Tradición en otras recopilaciones). En cuanto a la forma de expiación, véase 5:89.

 

2: 226

Quienes juren no acercarse a sus mujeres tendrán cuatro meses de gracia; y si se retractan [de su juramento]* ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia. (2: 227) Pero si se deciden por el divorcio --ciertamente, Dios todo lo oye, es omnisciente.

 

*O sea, durante este período de gracia.

 

2: 228

Las divorciadas deberán esperar, sin volver a casarse,* un período de tres menstruaciones: pues no es lícito que oculten lo que Dios ha creado en su seno,** si creen en Dios y en el Último Día. Y sus maridos tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo durante ese período, si desean la reconciliación; pero, en justicia, los derechos de las mujeres [con respecto a sus maridos] son iguales que los derechos de estos con respecto a ellas, si bien los hombres tienen prioridad [a este respecto].*** Y Dios es poderoso, sabio.

 

*Lit., "solas".

 

** El propósito fundamental de este período de espera es cerciorarse de un posible embarazo y, por tanto, del parentesco del ser en gestación. Además, se debe dar a la pareja una oportunidad de reconsiderar su decisión y quizás reanudar su matrimonio. Véase también 65:1 y la nota 2 correspondiente.

 

*** La esposa divorciada tiene derecho a rehusar la reanudación de relaciones matrimoniales aunque el marido exprese, antes de que expire el período de espera, su voluntad de dar por terminado el divorcio provisional; pero dado que es el marido quien tiene la responsabilidad del mantenimiento de la familia, a él le corresponde la primera opción de rescindir el divorcio provisional.

 

2: 229

Un divorcio puede ser [revocado] dos veces, después de lo cual, o bien se reanuda el matrimonio en forma honorable, o se disuelve de buenas maneras.*

 

No os es lícito quedaros con nada de lo que hayáis dado a vuestras esposas; a menos que ambos [cónyuges] teman no poder mantenerse dentro de los límites fijados por Dios: así pues, si teméis que no puedan mantenerse dentro de los límites fijados por Dios, no incurrirán en falta ninguno de los dos por aquello a lo que ella renuncie [en favor del marido] a fin de quedar libre.**

 

Estos son los límites que Dios ha fijado; no los violéis: pues quienes violan los límites que Dios ha fijado --¡esos son los malhechores!

 

*Lit., "luego, o bien la retención en forma honorable, o la separación de buenas maneras". En otras palabras, una tercera declaración de divorcio, lo haría definitivo e irrevocable.

 

** Todas las autoridades coinciden en que este versículo se refiere al derecho incondicional por parte de la esposa a divorciarse de su marido; tal disolución del matrimonio a instancias de la esposa se denomina jul. Existe un número de Tradiciones bien autentificadas acerca de que Yamila, la mujer de Zabit ibn Qais, acudió al Profeta exigiendo divorciarse de su marido y aduciendo que, a pesar de su carácter y conducta irreprochables, "le desagradaba tanto como caer en la incredulidad después de haber aceptado el Islam". El Profeta, entonces, ordenó que le devolviera a Zabit el huerto que este le había entregado como dote (mahr) por su casamiento, y dictó la disolución del matrimonio. (En las recopilaciones de Bujari, Nasa’i, Tirmidi, Ibn Maya y Baihaqi aparecen diversas variantes de esta Tradición tomadas todas de Ibn Abbas.) Otras Tradiciones similares que se remontan a A’isha y que están relacionadas con una mujer llamada Hubaiba bint Sahl, se encuentran recogidas en el Muwatta’ del Imam Malik, en el Musnad del Imam Ahmad y en las recopilaciones de Nasa’i y de Abu Da’ud (una de las variantes da Hafsa bint Sahl como nombre de la mujer). De acuerdo con estas Tradiciones, la Ley Islámica estipula que cuando un matrimonio sea disuelto a instancias de la esposa sin que haya falta por parte del marido en sus obligaciones conyugales, es la esposa la que rompe el contrato y, por lo tanto, debe devolver la dote que recibió al celebrarse el matrimonio: en tal eventualidad "no incurrirán en falta ninguno de los dos" si el marido recupera la dote a la que la esposa renuncia voluntariamente. En Nail al-Autar VII, pp.34-41, puede hallarse una presentación exhaustiva de todas estas Tradiciones y de sus implicaciones legales. Las opiniones de las distintas escuelas de jurisprudencia islámica a este respecto se encuentran resumidas en Bidayat al-Muchtahid II, pp.54-57.

 

2: 230

Y si él la divorcia [definitivamente], no le estará permitida ya, a menos que ella tome a otro hombre por esposo; entonces, si este la divorcia, ninguno de los dos incurrirá en falta si vuelven a casarse --siempre que ambos crean que serán capaces de mantenerse dentro de los límites que Dios ha fijado: porque estos son los límites de Dios, que Él aclara a gentes de conocimiento [innato].

 

2: 231

Así pues, cuando habiendo divorciado a vuestras mujeres, se acerque el fin de su período de espera, o bien las retenéis en forma honorable o las dejáis ir de buenas maneras. Pero no las retengáis contra su voluntad por hacer[-les] daño: pues quien tal hace falta contra sí mismo.

 

Y no toméis [estos] mensajes de Dios con frivolidad; y recordad los favores con que Dios os ha bendecido y toda la revelación y la sabiduría que ha hecho descender para vosotros a fin de amonestaros con ello; y manteneos conscientes de Dios y sabed que Dios tiene pleno conocimiento de todo.

 

2: 232

Y cuando, habiendo divorciado a vuestras mujeres, se acerque el fin de su período de espera, no les impidáis que se casen con otros hombres si lo han convenido mutuamente en forma honorable. Esta es una amonestación para quienes de vosotros crean en Dios y en el Último Día; este es el [modo] más puro para vosotros, y el más limpio. Dios sabe y vosotros no.

 

2: 233

Y las madres [divorciadas] amamantarán a sus hijos dos años enteros, si desean completar la lactancia; y el progenitor deberá sustentarles y vestirles en forma honorable. A nadie se le impone una carga superior a sus fuerzas: no se impondrá un perjuicio a la madre por causa de su hijo ni, por igual causa, a quien lo engendró. Y la misma obligación recaerá sobre el heredero [del padre].

 

Y si ambos [padres], previo consejo y acuerdo mutuos, deciden la separación [de madre e hijo],* no incurrirán [por ello] en falta; y si decidís encomendar a vuestros hijos a una nodriza, no incurriréis en falta siempre que os aseguréis, en forma honorable, del bienestar del niño que entregáis.** Y manteneos conscientes de Dios, y sabed que Dios ve todo lo que hacéis.

 

*La mayoría de los comentaristas entienden la palabra fIsal (lit., "separación") como sinónima de "destete" (es decir, antes del fin del período máximo de dos años). Sin embargo, Abu Muslim opina que aquí significa "separación" -es decir, del niño de su madre (Rasi). Esta me parece la mejor de las dos interpretaciones porque ofrece una solución para aquellos casos en los que ambos padres acuerdan, por una u otra razón, que no sería correcto hacer cargar a la madre divorciada con la tarea de criar al hijo aunque el padre esté obligado a mantenerles materialmente, mientras que, no sería factible, por otra parte, que el padre se encargara él sólo de esta tarea.

 

** Lit., "siempre que aseguréis [o "siempre que entreguéis") en forma honorable lo que estáis encomendando". Si bien no puede negarse que el verbo sal.lamahu puede significar "él lo entregó" y también "él se aseguró de ello", este último sentido (que es el primario) es en mi opinión preferible en este contexto, porque implica la necesidad de asegurarse de la tranquilidad y bienestar futuros del niño. (Los comentaristas que interpretan el verbo sal.lamtum en el sentido de "entregáis", dan a la frase ida sal.lamtum ma ataitum bi ’l-maaruf el significado de "siempre que entreguéis [el salario] convenido [a las nodrizas] en forma honorable" --que, a mi entender, limita innecesariammente el alcance del susodicho precepto.)

 

2: 234

Y si alguno de vosotros muere y deja esposas, estas deberán permanecer, sin casarse,* un período de cuatro meses y diez días; luego, una vez cumplido su plazo, no seréis responsables** por lo que hagan consigo mismas, en forma honorable. Y Dios está bien informado de todo lo que hacéis.

 

*Lit., "solas".

 

** Lit., "no incurriréis en falta". Dado que, evidentemente, esto va dirigido a la comunidad en general (Samajshari), es más apropiada su traducción por "no seréis responsables".

 

2: 235

Y no incurrís en falta si insinuáis a [alguna de] estas mujeres [vuestra intención] de proponerles matrimonio o si concebís tal intención y no lo manifestáis: [pues] Dios sabe que pensáis proponerles matrimonio.* Pero no os prometáis a ellas en secreto, sino habladles en forma honorable; y no decidáis el compromiso matrimonial hasta que el [período de espera] prescrito haya expirado. Sabed que Dios conoce lo que hay en vuestras mentes: manteneos, pues, conscientes de Dios; y sabed, también, que Dios es indulgente, benigno.

 

*Lit., "si ocultáis [tal intención] dentro de vosotros: [pues] Dios sabe que se [lo] mencionaréis". En árabe clásico, la expresión dakaraha ("se [lo] mencionó a ella") a menudo es idiomáticamente sinónima de "le propuso matrimonio" (véase Lane III, 969). El pasaje alude a una proposición de matrimonio -o a la intención de hacer tal prooposición- a una mujer que acaba de enviudar o de ser divorciada, antes de que expire el período de espera prescrito.

 

2: 236

No incurrís en falta si divorciáis a mujeres a las que no habéis tocado ni asignado una dote;* pero [aun en tal caso] gratificadlas con algún bien en forma honorable --el rico según sus medios y el que viva con estrechez según sus medios: esto es un deber para los que eligen hacer el bien.**

 

*La palabra farida designa la dote (también llamada mahr) que debe ser acordada entre los futuros esposos antes de que se acuerde el contrato matrimonial. Si bien la cuantía de esta dote queda a la discreción de las partes contratantes (y puede llegar a consistir en un simple regalo simbólico), su estipulación es parte esencial del contrato matrimonial en el Islam. Para las excepciones a esta regla, véase 33:50 y la nota 58 correspondiente.

 

** Lit., "para los bienhechores" - esto es, todos aquellos que eligen actuar conforme a la voluntad de Dios.

 

2: 237

Y si las divorciáis antes de haberlas tocado, pero habiéndoles asignado ya la dote, [dadles] la mitad de lo asignado --a menos que ellas renuncien a su derecho o aquel en cuya mano está el contrato de matrimonio* renuncie a su derecho [a la mitad de la dote]: y la renuncia es más afín a la consciencia de Dios. Y no olvidéis [que debéis actuar] con generosidad entre vosotros: ciertamente, Dios ve todo lo que hacéis.

 

*Según varios de los más destacados Compañeros del Profeta (p.e., Ali) y sus inmediatos sucesores (p.e., Said ibn al‑Moisésyyab y Said ibn Yubeir), esta expresión denota al marido (cf. Tabari, Samajshari, Bagawi, Rasi e Ibn Kazir).

 

2: 238

Observad las oraciones, y hacedlas en la forma más excelente;* y estad presentes ante Dios con devoción. (2: 239) Pero si os veis en peligro, [rezad] de pie o montados;** y cuando estéis de nuevo a salvo, recordad a Dios --pues Él os enseñó lo que antes no sabíais.

 

*Lit., “la oración de en medio [o "la más excelente"]”. Por lo general se cree que esto se refiere a la oración de la tarde (asr), aunque algunas autoridades creen que designa la oración del amanecer (fayr). Sin embargo, Muhammad Abdu sugiere la opinión de que podría significar "la forma más noble de oración - es decir, la oración rezada con todo el corazón y toda la mente vueltos hacia Dios, inspirados por el temor a Él y reflexionando en Su palabra" (Manar II, 438). - De acuerdo con el método por el que está ordenado el Qur’an, todas las secciones extensas que se ocupan de leyes sociales van seguidas casi sin excepción de una llamada a la consciencia de Dios: y es porque la consciencia de Dios adquiere su más pleno sentido en la oración, por lo que este versículo y el siguiente están interpolados aquí, en medio de preceptos relacionados con la vida matrimonial y el divorcio.

 

** Esto se refiere a cualquier situación de peligro -por ejemplo, en la guerra- en que puede ser arriesgado mantenerse cierto tiempo en un mismo lugar: en tal situación, se pueden ofrecer las oraciones de la forma que sea posible, aun sin tomar en consideración la qibla.

 

2: 240

Y SI alguno de vosotros muere y deja esposas, le corresponde a sus viudas [el derecho] a un año de manutención sin verse obligadas a abandonar [el domicilio conyugal].* Sin embargo, si lo abandonan [voluntariamente], no seréis responsables de lo que ellas hagan consigo mismas, en forma honorable.** Y Dios es todopoderoso, sabio.

 

*Lit., "[es] un legado a sus esposas [de] un año de manutención sin ser desalojadas". (En cuanto a la justificación de la traducción elegida por mí, véase Manar II, 446 ss.). La cuestión de la permanencia de la viuda en la casa de su marido surge, por supuesto, sólo en el caso de que no le haya sido legada directamente conforme a las previsiones estipuladas en 4:12.

 

** Por ejemplo, volviéndose a casar,  en cuyo caso renuncian a su derecho a la manutención durante lo que reste del año. Respecto a la frase "no seréis responsables", véase la nota 222 anterior.

 

2: 241

Y las divorciadas tendrán, también, [derecho] a manutención en forma honorable:* esto es un deber para los conscientes de Dios.

 

*Esto alude evidentemente a mujeres que han sido divorciadas sin haber ellas incurrido en falta legal. La cuantía de la pensión -que deberán percibir mientras no se vuelvan a casar- queda sin especificar ya que está en función de las circunstancias económicas del marido y de las condiciones sociales del momento.

 

2: 242

Así os aclara Dios Sus mensajes, para que [aprendáis] a usar vuestra razón.

 

2: 243

¿No has sabido de aquellos que por millares abandonaron sus hogares por miedo a la muerte --y Dios les dijo: "Morid", y luego les devolvió a la vida?*

 

Ciertamente, Dios muestra Su infinito favor a los hombres --pero la mayoría de ellos son desagradecidos.

 

*Una vez concluidos los preceptos relativos a la vida matrimonial, el Qur’an vuelve aquí al problema de la guerra por una causa justa con una alusión a gentes que -sometidas a un ataque enemigo- "abandonaron sus hogares por miedo a la muerte". Ni el Qur’an ni ninguna Tradición autentica ofrecen indicación alguna sobre quienes pueden haber sido estas gentes. Las explicaciones "históricas" que aportan algunos comentaristas son muy contradictorias; parecen haber sido extraídas de historias talmúdicas de uso corriente en aquel tiempo, que no pueden ser aplicadas justificadamente en este contexto. Debemos, por tanto, asumir (como hace Muhammad Abdu en Manar II, 455 ss.) que dicha alusión está conectada como una parábola a la llamada a los fieles a prepararse a dar sus vidas por la causa de Dios que viene a continuación: como ilustración del hecho de que el miedo a la muerte física conduce a la muerte moral de las naciones y comunidades, y de que su regeneración (o "su vuelta a la vida") depende de su recuperación de esa condición moral mediante la superación del miedo a la muerte. Este es sin duda el sentido general de la historia elíptica de Samuel, Saul y David que se relata en los versículos 246-251.

 

2: 244

¡Combatid, pues, por la causa de Dios,* y sabed que Dios todo lo oye, es omnisciente.

 

*Es decir, en una guerra justa de autodefensa contra la opresión o una agresión injustificada (cf. 2:190-194).

 

2: 245

¿Quien hará a Dios un préstamo generoso,* que Él le devolverá ampliamente incrementado? Pues Dios da la estrechez y el desahogo; y a Él seréis devueltos.

 

*Es decir, sacrificando su vida por Su causa, o dedicándose por entero a ella.

 

2: 246

¿No has sabido de aquellos dignatarios de los hijos de Israel, después de Moisés, que dijeron a uno de sus profetas:* "Danos un rey, [y] lucharemos por la causa de Dios"?

 

Dijo: "¿Y no os negaréis a combatir si se os ordena hacerlo?"

 

Contestaron: "¿Y por qué no íbamos a combatir por la causa de Dios si se nos ha expulsado de nuestros hogares junto con nuestros hijos?"**

 

Sin embargo, cuando se les ordenó combatir, se echaron atrás, salvo unos pocos; pero Dios conoce bien a los malhechores.

 

*El profeta al que se alude es Samuel (cf. Antiguo Testamento, 1 Samuel 8 ss.)

 

** Alusión obvia a las numerosas invasiones de sus territorios por parte de sus eternos rivales, los filisteos, amoritas, amalekitas, y otras tribus semitas y no semitas que vivían en Palestina o sus alrededores; e, implícitamente, un recordatorio para los creyentes de todos los tiempos de que "el combate por la causa de Dios" (tal como lo define el Qur’an) es un acto de fe.

 

2: 247

Y su profeta dijo a aquellos dignatarios:* "En verdad, Dios os da a Saúl por rey."

 

Dijeron: "¿Cómo puede él reinar sobre nosotros, cuando nosotros tenemos más derecho al reino que él, y ni [siquiera] le ha sido dada una abundante riqueza?

 

[El profeta] dijo: "En verdad, Dios le ha enaltecido sobre vosotros y le ha dado en abundancia conocimiento y fuerza corporal. Y Dios otorga de Su dominio** a quien Él quiere: pues Dios es inmenso, omnisciente."

 

*Lit., "les dijo" -pero la frase siguiente muestra que Samuel dirigió esas palabras a los dignatarios.

 

** Alusión a la doctrina coránica de que todo el dominio y todo lo que el hombre pueda "poseer" pertenece sólo a Dios, y aquel lo tiene sólo como depósito que Dios le confía.

 

2: 248

Y su profeta les dijo: "En verdad, un signo de su [derecho a la] soberanía será que se os dará un corazón* dotado por vuestro Sustentador de paz interior y de cuanto es imperecedero en el legado de la Casa de Moisés y la Casa de Aarón, que portan los ángeles.** Ahí, ciertamente, tendréis un signo si sois [realmente] creyentes."

 

*Lit., "que vendrá a vosotros el corazón". La palabra tabut -traducida aquí por "coraz&oaacute;n"- ha sido traducida tradicionalmente para denotar el Arca de la Alianza que se menciona en el Antiguo Testamento, y de la que se dice que era una caja o baúl muy ornamentado. Las explicaciones que ofrece la mayoría de los comentaristas que optan por esta interpretación son muy contradictorias y parecen basadas en leyendas talmúdicas tejidas en torno a ese "arca". Sin embargo, varias autoridades del más alto prestigio atribuyen también a tabut el significado de "pecho" o "corazón": por ejemplo, Baidawi en una de las alternativas que ofrece en su comentario a este versículo, y también Samajshari en su Asas (aunque no en el Jashshaf), Ibn al‑Asir en el Nihaya, Ragib, y Tach al-Aarús (estos cuatro últimos bajo el artículo tabata); véase también Lane I, 321, y IV, 1394 (art. sakina). Si consideramos que es este el significado de tabut en el contexto anterior, entonces sería una alusión al posterior cambio en el ánimo de los Israelitas (cambio que, en términos generales, viene ya señalado en el versículo 243 anterior). Considerando además la mención que se hace a continuación de la "paz interior" en el tabut, su traducción por corazón es, sin lugar a dudas, más apropiada que la de "arca".

 

** Lit., "y lo que queda de cuanto dejaron la Casa (al) de Moisés y la Casa de Aarón, transportado por los ángeles." La expresión "transportado por los ángeles" es una alusión a la naturaleza revelada del legado espiritual de estos dos profetas; mientras que "lo que queda" (baqiyya) denota el carácter "duradero" e "imperecedero" de dicho legado.

 

 

2: 249

Y cuando Saúl salió con su ejército, dijo: "Dios va a poneros a prueba con un río: quien beba de él no será de los míos, y quien no pruebe su agua --ese, ciertamente, será de los míos; pero será perdonado quien* beba una sola vez del cuenco de su mano."

 

Y aún así, bebieron todos de él [hasta saciarse], salvo unos pocos.

 

Y cuando él y los que se habían mantenido fieles a él cruzaron el río, los otros dijeron: "¡No tenemos fuerzas hoy [para enfrentarnos] contra Goliat y su ejército!"

 

[Pero] los que tenían certeza de su encuentro con Dios, dijeron: "¡Cuantas veces una hueste pequeña ha derrotado a un gran ejército con la venia de Dios! Pues Dios está con los que son pacientes en la adversidad."

 

*Lit., "salvo aquel que". El simbolismo implícito es que la fe -y, en consecuencia, la convicción de la justedad de la propia causa- carece de valor si no va acompañada de una auto-disciplina más acusada y de un mayor desapego de los intereses materiales personales.

 

2: 250

Y cuando se vieron frente a Goliat y su ejército, dijeron: “¡Oh Sustentador nuestro, danos paciencia en la adversidad, da firmeza a nuestros pasos y auxílianos contra las gentes que niegan la verdad!"

 

2: 251

Y les derrotaron con la venia de Dios. Y David mató a Goliat; y Dios le dio el dominio y la sabiduría, y le impartió el conocimiento que Él quiso.

 

Y si Dios no hubiera permitido que la gente se defendiera a sí misma unos contra otros,* la tierra ciertamente se corrompería: pero Dios concede Su infinito favor a todos los seres creados.

 

*Lit., "si no fuera porque Dios repele a unas gentes por medio de otras": alusión elíptica a la forma en que Dios permite que la gente se defienda de la agresión o de la opresión. La misma frase aparece en 22:40, que trata de la lucha en defensa propia.

 

2: 252

Estos son los mensajes de Dios: te los transmitimos, [Oh Profeta,] exponiendo la verdad --pues, ciertamente, tú eres uno dde los enviados. (2: 253) A algunos de esos enviados les hemos favorecido más que a otros: entre ellos hubo algunos a los que Dios habló, y otros a los que Él ha elevado en rango.* Y dimos a Jesús, el hijo de María, todas las pruebas de la verdad y le fortalecimos con la sagrada inspiración.**

Y si Dios hubiera querido, los seguidores de esos [enviados] no se habrían enfrentado unos contra otros después de haberles llegado todas las pruebas de la verdad; pero [de hecho,] adoptaron posiciones divergentes, y algunos llegaron a creer mientras que otros negaron la verdad. No obstante, si Dios hubiera querido, no habrían combatido unos contra otros: pero Dios hace lo que quiere.***

*Esto parece una alusión a Muhammad por haber sido el Último Profeta y el portador de un mensaje universal aplicable a todo el mundo y en todos los tiempos. Por "algunos a los que Dios habló" se alude a Moisés (véase la última frase de 4:164).

 

** La mención en este contexto, de Jesús por su nombre quiere resaltar el hecho de que fue un profeta y refutar los alegatos de aquellos que le deifican. Para hallar una explicación del término ruh al-qudus (traducido por mí como "sagrada inspiración"), véase nota 71 del versículo 87 de este sura.

 

*** El Qur’an alude aquí una vez más -como lo hizo en el versículo 213- a la inevitabilidad de la discrepancia entre los seres humanos: en otras palabras, es voluntad de Dios que el camino del ser humano a la verdad esté marcado por conflictos y puesto a prueba por el error.

 

2: 254

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Gastad [en Nuestra causa] de lo que os hemos dado como sustento antes de que llegue un Día* en el que no haya comercio ni amistad, ni intercesión. Y los que niegan la verdad --¡esos son los malhechores!

 

*Es decir, el Día del Juicio. Con esta exhortación, retorna el Qur’an al tema del versículo 245: "¿Quien hará a Dios un préstamo generoso?" Podemos, por tanto, deducir que "gastar en la causa de Dios" se refiere aquí a todo tipo de sacrificios hechos por la causa de Dios, y no sólo al gasto material.

 

2: 255

Dios --no hay deidad sino Él, el Viviente, la Fuente Autosubsistente de Todo Ser.

 

Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de Él. Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. ¿Quien puede interceder ante Él, si no es con Su venia?

 

Conoce lo está manifiesto ante los hombres y lo que les está oculto,* mientras que ellos no abarcan de Su conocimiento sino aquello que Él quiere [que abarquen].

 

Su poder eterno** se extiende sobre los cielos y sobre la tierra, y el mantenimiento de estos no le fatiga. Y Él es el altísimo, el grandioso.

 

*Lit., "lo que está entre sus manos y lo que está detrás de ellos". Los comentaristas dan interpretaciones muy conflictivas de esta frase. Por ejemplo, Muyahid y Ata deducen que "lo que está entre sus manos" significa "lo que les ha ocurrido en esta vida", y "lo que está detrás de ellos" es una alusión a "lo que les ocurrirá en la Otra Vida"; Ad‑Dahhak y Al‑Kalbi, por otro lado, deducen exactamente lo contrario y dicen que "lo que está entre sus manos" se refiere a la Otra Vida, "porque van hacia Ella", mientras que "lo que está detrás de ellos" significa este mundo "porque lo están dejando atrás" (Rasi). Otra explicación es "lo que ocurrió antes de ellos y lo que ocurrirá después de ellos" (Samajshari). Parece, sin embargo, que en todas estas interpretaciones se pierde de vista el sentido obvio de la expresión idiomática ma baina iadaihi ("lo que está expuesto ante él"): es decir, lo que es evidente o conocido, o perceptible; de igual forma, ma jalfahu significa lo que nos es desconocido o que no podemos percibir. Dado el tenor de este versículo coránico, que se centra por entero en la omnipotencia y la omnisciencia de Dios, la traducción dada por mí me parece la más apropiada.

 

** Lit., "Su sede [de poder]". Varios comentaristas (p.e., Samajshari) interpretan esto como "Su soberanía" o "Su dominio", y otros lo toman en el sentido de "Su conocimiento" (véase Muhammad Abdu en Manar III, 33); Rasi se inclina a la opinión de que esta palabra designa la majestad y la gloria de Dios, eternas e indescriptibles.

 

2: 256

No cabe coacción en asuntos de fe.*

Ahora la guía recta se distingue claramente del extravío: por eso, quien rechaza a los poderes del mal** y cree en Dios, ciertamente se ha aferrado al soporte más firme, al que nunca cede: pues Dios todo lo oye, es omnisciente.

 

*El término din designa tanto el contenido como el cumplimiento de una ley moralmente vinculante; por tanto, tiene el sentido de "religión" en la acepción más amplia de la palabra que es la que abarca todo lo relacionado con su contenido doctrinal y sus implicaciones prácticas, así como la actitud de los hombres hacia su objeto de adoración, por lo que comprende también el concepto de "fe". Si el término din es traducido a veces por "religión" y otras por "fe" o "ley religiosa", o también "ley moral" (véase la nota 3 en 109:6) esto se debe al contexto en el que aparece dicho término. - Basándose en esta prohibición categórica del uso de la coacción (ikrah) en todo lo relativo a la fe, o a la religión, todos los juristas islámicos (fuqahá), sin excepción, mantienen que la conversión por la fuerza es en todos los casos inválida, y que cualquier intento de coaccionar a un no-creyente para que acepte la fe del Islam es una falta grave: este veredicto echa por tierra la extendida falacia de que el Islam pone a los no-creyentes frente a la alternativa de "la conversión o la espada".

 

**At-Tagut designa fundamentalmente todo aquello que es objeto de adoración en lugar de Dios y, por tanto, todo lo que aparta al hombre de Dios y le conduce al mal. Como refleja una realidad que es, a la vez, plural y singular (Rasi), su mejor traducción sería "los poderes del mal".

 

2: 257

Dios está cerca de los que tienen fe; les saca de las tinieblas a la luz --pero quienes se obstinan en negar la verdad tienen a su lado a los poderes del mal que les sacan de la luz a las tinieblas: esos están destinados al fuego y en él permanecerán.

 

2: 258

¿No has sabido de aquel [rey] que discutió con Abraham acerca de su Sustentador, [sólo] porque Dios le había dado la realeza?

 

He ahí, que Abraham dijo: "Mi Sustentador es quien da la vida y da la muerte."

 

[El rey] respondió: "¡[También] yo doy la vida y doy la muerte!"

 

Dijo Abraham: "¡En verdad, Dios hace que el sol salga por el este; hazlo tú, pues, salir por el oeste!"

 

Así fue confundido el que se obstinaba en negar la verdad: pues Dios no guía a gentes que [deliberadamente] hacen el mal.*

 

*Según Muhammad Abdu, la maldad, o la transgresión (dulm), a que se alude aquí consiste en "apartarse deliberadamente de la luz que Dios ofrece [como guía]" (Manar III, 47).

 

2: 259

¿O [piensas tú, Oh hombre,] como aquel* que al pasar por una ciudad en ruinas, abandonada por su gente, dijo: "¿Cómo podría Dios devolver la vida a esta ciudad después de muerta?"**

 

Entonces, Dios le hizo morir y pasados cien años le devolvió la vida [y le] dijo: "¿Cuanto tiempo has permanecido así?”

 

Respondió: "He permanecido un día, o parte de un día."

 

Dijo [Dios]: "¡No, has permanecido así cien años! Pero mira a tu comida y a tu bebida --que no se han echado a perder-- y mira a tu asno!*** E [hicimos esto] para hacer de ti un signo para los hombres. ¡Y mira los huesos [de los animales y de los hombres] --como los componemos y los cubrimos de carne!"****

 

Y cuando vio [todo esto] con claridad, dijo: "¡[Ahora] sé que Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa!"

 

*Lit., "o como aquel". Las palabras que he interpolado entre corchetes están basadas en la interpretación que Samajshari da a este pasaje, que enlaza con el comienzo del versículo anterior.

 

** La historia que se cuenta en este versículo es evidentemente una parábola que quiere poner de manifiesto el poder de Dios para devolver la vida a los muertos: y, por ello, ha sido colocada convenientemente entre las palabras de Abraham en el versículo 258: "Mi Sustentador es Aquel que da la vida y da la muerte", y su petición, en el versículo 260, de ver demostrado cómo Dios resucita a los muertos. Las especulaciones de los primeros comentaristas acerca de la "identidad" del hombre y de la ciudad mencionados en esta historia carecen de fundamento y pueden haber estado influenciadas por leyendas talmúdicas.

 

*** Sc., "y ve que sigue vivo": para demostrar que Dios, además de devolver la vida a los muertos, tiene el poder de prolongar la vida indefinidamente.

 

**** El Qur’an apunta a menudo al constante milagro del nacimiento, precedido por la evolución del embrión en el seno materno, como un signo visible del poder de Dios para crear --y, por tanto también, para re‑crear la vida.

 

2: 260

Y, he ahí, que Abraham dijo: "¡Oh Sustentador mío! ¡Muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!"

 

Dijo: "¿Es que acaso no crees?"

 

[Abraham] respondió: "Ciertamente [creo], pero [déjame verlo] para que mi corazón quede tranquilo."

 

Dijo: "Coge, pues, cuatro pájaros y enséñales a obedecerte;* luego, colócalos separados en las colinas [a tu alrededor]; después llámalos: acudirán a ti volando. Y sabe que Dios es poderoso, sabio."**

 

*Lit., "haz que se inclinen hacia ti" (Samajshari; véase también Lane IV, 1744).

 

** Mi interpretación de esta parábola se basa en el significado primario del imperativo surhunna ilaika ("haz que se inclinen hacia ti", es decir, "enséñalos a obedecerte"). La enseñanza de esta historia ha sido expuesta convincentemente por el famoso comentarista Abu Muslim (citado por Rasi): "Si el hombre es capaz -como bien es sabido- de adiestrar a los pájaros hasta hacer que obedezcan a su voz, es obvio que Dios, cuya voluntad es obedecida por todas las cosas, puede ordenar que surja la vida simplemente con ordenar: ‘¡Sé!’ "

 

2: 261

La parábola de aquellos que gastan sus bienes por la causa de Dios es la de un grano que produce siete espigas y cada espiga contiene cien granos: pues Dios dobla la ganancia a quien Él quiere; y Dios es infinito, omnisciente.

 

2: 262

Aquellos que gastan sus bienes por la causa de Dios y luego no malogran* su gasto con reproches y agravios [a los sentimientos de los necesitados], tendrán su recompensa junto a su Sustentador, y nada tienen que temer ni se lamentarán. (2: 263) Una palabra amable y ocultar la indigencia ajena** valen más que una limosna seguida de agravio; y Dios es autosuficiente, benigno.

 

*Lit., "sin hacer seguir".

 

** Mi traducción de magfara (lit., "perdón") en este contexto por "ocultar la indigencia ajena" debe mucho a la explicación que Bagawi da a este versículo.

 

2: 264

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No malogréis vuestras limosnas echándolas en cara o hiriendo [los sentimientos de los necesitados], como aquel que gasta su riqueza sólo para ser visto y elogiado por la gente, pero que no cree en Dios ni en el Último Día: su parábola es la de una roca lisa, con [un poco de] tierra encima, sobre la que cae un aguacero dejándola limpia. Esos no obtendrán ganancia alguna por todas sus [buenas] obras: pues Dios no guía a gentes que se niegan a reconocer la verdad.

 

2: 265

Y la parábola de aquellos que gastan sus bienes buscando la complacencia de Dios y por su propia certeza interior, es la de un huerto situado en un terreno alto y fértil: si cae sobre él un aguacero da cosecha doble; y si no cae un aguacero, una lluvia fina [cae sobre él]. Y Dios ve todo lo que hacéis.

 

2: 266

¿Le gustaría a alguno de vosotros tener un huerto de palmeras y vides por el que corrieran arroyos y en el que se dieran frutos de todas clases --y que al llegarle la vejez, cuando sus hijos son aún débiles para [cuidarle]-- un torbellino de fuego lo arrasara convirtiéndolo en cenizas?

Así os aclara Dios Sus mensajes, para que reflexionéis.

 

2: 267

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Gastad en los demás de las cosas buenas que habéis adquirido y de lo que, para vosotros, hemos hecho brotar de la tierra; y no elijáis para gastar aquellas cosas malas que vosotros no aceptaríais sin apartar la vista con desdén. Y sabed que Dios es autosuficiente, digno de toda alabanza.

 

2: 268

Satán os amenaza con la pobreza y os incita a la mezquindad, mientras que Dios os promete Su perdón y munificencia; y Dios es inmenso, omnisciente; (2: 269) da la sabiduría a quien Él quiere: y a quien le es dada la sabiduría, ciertamente le ha sido dada una gran riqueza. Pero sólo los dotados de perspicacia tienen esto presente.

 

2: 270

Pues, aquello que gastéis en los demás, o que prometáis [gastar], ciertamente Dios lo conoce; y quienes sean injustos [por negarse a dar limosnas] no tendrán quien les auxilie.

 

2: 271

Si dais limosna públicamente, excelente; pero si la entregáis a los pobres en secreto, mejor aún para vosotros, y os servirá como expiación de parte de vuestras faltas. Y Dios está bien informado de todo cuanto hacéis.

 

2: 272

No te incumbe a ti [Oh Profeta] hacer que sigan el camino recto,* sino que Dios guía a quien quiere.

Cualquier bien que gastéis en los demás será para vosotros mismos, si lo hacéis buscando sólo la faz de Dios: pues cualquier bien que gastéis os será devuelto cumplidamente, y no se os hará injusticia.

 

*Lit., "no está sobre ti su guía", es decir, "eres responsable de transmitirles el mensaje, no de cómo reaccionen a él": los aludidos son los necesitados que se mencionan en los versículos anteriores. Parece ser que en los tiempos que siguieron a la emigración del Profeta a Medina, este -enfrentado a la gran pobreza en que vivía su comunidad- aconsejó a sus Compañeros que "las limosnas debían dárselas sólo a los seguidores del Islam" -punto de vista que fue inmediatamente corregido por la revelación del versículo anterior (Tabari, Rasi, Ibn Kazir y Abdu, en Manar III, 82 s., citan varias Tradiciones a este respecto). Según otras Tradiciones (recopiladas por Nasa’i y Abu Da’ud, entre otros, y que citan todos los comentaristas clásicos), a raíz de esto, el Profeta encareció explícitamente a sus seguidores que dieran limosnas a todos los necesitados, sin mirar a sus creencias. Por consiguiente, hay acuerdo unánime entre todos los comentaristas acerca de que el anterior versículo coránico ‑-si bien está expresado en singular y, al parecer, dirigido al Profeta- establece un precepto vinculante para todos los musulmanes. Rasi, en particular, deduce además de él que la limosna -o la amenaza de no darla- no debe nunca aceptarse como modo de atraer a los no-creyentes al Islam: porque la fe, para ser válida, debe provenir de la convicción interior y ser asumida con total libertad de elección. Esto está en consonancia con el versículo 256 de este sura: "No cabe coacción en asuntos de fe."

 

2: 273

[Y dad] a [aquellos] necesitados que por estar totalmente entregados a la causa de Dios, no pueden ocuparse de buscar su sustento.* El que ignora [su situación] pensaría que son ricos, porque se abstienen [de pedir]; [pero] podréis reconocerles por su marca especial: no piden a la gente inoportunamente. Y cualquier bien que gastéis [en ellos], ciertamente, Dios lo conoce.

 

*Es decir, aquellos que se han dedicado por entero a trabajar por la causa de la Fe -ya sea en trabajos de divulgación, o de esclarecimiento, o defendiéndola física o intelectualmente- o en cualquiera de las actividades desinteresadas de las que se hace elogio en el mensaje de Dios, como la búsqueda de conocimiento, trabajar para mejorar las condiciones humanas, y así sucesivamente; y, finalmente, aquellos que por haber sufrido daños personales o materiales durante esas actividades, se encuentren luego incapacitados para valerse por sí mismos.

 

2: 274

Aquellos que gastan sus bienes [por Dios] de noche y de día, en secreto y en público, tendrán su recompensa junto a su Sustentador; y nada tienen que temer ni se lamentarán.

 

2: 275

Los que devoran la usura* se comportan como aquel a quien el toque de Satán ha sumido en el desconcierto; porque dicen: "El comercio es una forma de** usura" --siendo así que Dios ha hecho l&iiacute;cito el comercio y ha prohibido la usura. Así pues, quien sea consciente de la advertencia de su Sustentador*** y desista [de la usura], podrá quedarse con sus ganancias pasadas y su caso queda en manos de Dios; pero los que reincidan --¡esos están destinados al fuego y en él permanecerán!

 

*La exposición del concepto de riba ("usura") puede encontrarse en la nota 35 de 30:39, que es donde este término aparece por primera vez en el orden cronológico de la revelación. Este pasaje, que trata de la prohibición de la riba, se cree que fue una de las últimas revelaciones que recibió el Profeta. El tema de la usura está conectado lógicamente con el anterior pasaje, referido al tema de la limosna, porque la primera es exactamente el opuesto moral de esta última: la verdadera caridad consiste en dar sin esperar una ganancia material, mientras que la usura está basada en la expectativa de ganancia sin el correspondiente esfuerzo por parte del prestamista.

 

** Lit., "como".

 

*** Lit., "aquel a quien le llegue la advertencia de su Sustentador".

 

2: 276

Dios desprovee a las ganancias de la usura de toda bendición, pero bendice los actos de caridad con un incremento multiplicado.* Y Dios no ama a quien es pertinazmente ingrato y persiste en el error.

 

*Lit., "pero hace que [el beneficio de] los actos de caridad aumente con interés (iurbi)".

 

2: 277

Ciertamente, quienes han llegado a creer, hacen buenas obras, son constantes en la oración y dan limosna --tendrán su recompensa junto a su Sustentador y nada tienen que temer ni se lamentarán.

 

2: 278

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Sed conscientes de Dios y renunciad a todas las ganancias de la usura que tengáis pendientes, si sois [verdaderamente] creyentes;* (2: 279) porque si no lo hacéis, sabed que estáis en guerra con Dios y Su Enviado. Pero si os arrepentís, tenéis derecho a [la devolución de] vuestro capital:** no seréis injustos ni se os hará injusticia. (2: 280) Sin embargo, si [el deudor] está en apuros, [concededle] una prórroga hasta que esté desahogado; y sería mejor para vosotros --si supiérais-- condonarle [toda la deuda] considerándola una dádiva.

 

*Esto no se refiere sólo a los que eran creyentes en el momento de anunciarse la prohibición de la usura, sino también a todos aquellos que en tiempos posteriores lleguen a creer en el mensaje del Qur’an.

 

** Es decir, sin el interés.

 

2: 281

Y sed conscientes del Día en el que seréis devueltos ante Dios. Entonces, cada ser humano recibirá lo que se haya ganado y nadie será tratado injustamente.*

 

*Según el testimonio no impugnado de Ibn Abbas, este versículo fue la última revelación que recibió el Profeta, el cual murió poco después (Bujari; véase también Fath al-Bari VIII, 164 s.).

 

2: 282

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Cuando contratéis un prestamo [*1] por un plazo determinado, ponedlo por escrito. Y que un escribano lo redacte con equidad para ambas partes; y que el escribano no se niegue a escribir como Dios le ha enseñado: [*2]  que escriba pues, y que le dicte quien contrae la deuda; y que sea consciente de Dios, su Sustentador, y no menoscabe en nada su compromiso. [*3] Y si quien contrae la deuda fuera débil de mente o cuerpo, o fuera incapaz de dictar, [*4] que dicte entonces su tutor con equidad. Y llamad para que sirvan de testigos a dos de vuestros hombres; y si no encontráis dos hombres, entonces, un hombre y dos mujeres que os parezcan aceptables como testigos, de modo que si una yerra, la otra subsane su error. [*5] Y los testigos no deberán negarse [a dar testimonio] cuando se les llame.

 

Y no os mostréis reacios a poner por escrito todas las disposiciones contractuales, [*6] sean pequeñas o grandes, junto con la fecha de vencimiento; esto es más equitativo ante Dios, más fiable como testimonio y mejor para evitar que os surjan [luego] dudas. A menos que se trate de una transacción que hagáis en el acto, en cuyo caso no incurriréis en falta si no lo ponéis por escrito.

 

Y tomad testigos cuando negociéis entre vosotros, y que no se haga daño a ningún escribano ni a ningún testigo; [*7] pues si lo hacéis, ciertamente, sería una falta grave por vuestra parte. Y sed conscientes de Dios, pues es Dios quien [así] os enseña --y Dios tiene pleno conocimiento de todo.

 

[*1] La frase anterior incluye cualquier transacción con base crediticia, ya sea un préstamo directo o una operación comercial. Abarca (como muestra la forma gramatical tadaiantum) tanto al que da el crédito como a quien lo recibe, y ha sido traducida en consonancia.

 

[*2] Es decir, de acuerdo con las leyes promulgadas en el Qur’an.

 

[*3] Lit., "y no disminuya nada de ello". De esta forma, la formulación del compromiso se deja a la parte más débil, o sea, a quien contrae la deuda.

 

[*4] Por ser, por ejemplo, minusválido, o no entender con claridad la terminología comercial usada en tales contratos, o no estar familiarizado con el lenguaje en que debe redactarse el contrato. La condición "débil de mente o cuerpo" (lit., "falto de entendimiento o débil") incluye tanto a los menores como aquellas personas muy ancianas que no están ya en plena posesión de sus facultades mentales.

 

[*5] La estipulación de que un testigo varón puede ser reemplazado por dos mujeres no implica un reproche a las aptitudes morales o intelectuales de la mujer: se debe, evidentemente, al hecho de que la mujeres, por lo general, están menos familiarizadas que los hombres con los procedimientos mercantiles y están más expuestas, por lo tanto, a cometer errores a este respecto (véase Abdu en Manar III, 124 s.).

 

[*6] Lit., "ponerlo por escrito" -es decir, todos los derechos y obligaciones derivados del contrato.

 

[*7] .e., haciéndole responsable de las consecuencias que dimanen del propio contrato, o del incumplimiento de alguna de sus disposiciones por cualquiera de las dos partes.

 

2: 283

Y si estáis de viaje y no encontráis escribano, [podéis tomar] una fianza: pero si hay confianza entre vosotros, que aquel en quien se confía cumpla lo prometido y sea consciente de Dios, su Sustentador.

Y no ocultéis aquello de lo que habéis sido testigos* pues, ciertamente, quien lo oculta tiene un corazón malvado; y Dios tiene pleno conocimiento de todo lo que hacéis.

 

*Lit., "no ocultéis el testimonio". Esto se refiere no sólo a quienes han sido testigos de una transacción comercial, sino también a un deudor que habiendo recibido un préstamo bajo palabra -sin testigos ni acuerdo por escrito- niega luego todo conocimiento de la deuda.

 

2: 284

De Dios es todo cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. Y tanto si manifestáis lo que hay en vuestras mentes como si lo ocultáis, Dios os pedirá cuenta de ello; y luego perdonará a quien Él quiera y castigará a quien Él quiera: pues Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.

 

2: 285

El enviado cree en lo que se ha hecho descender sobre él procedente de su Sustentador, y [también] los creyentes: todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus revelaciones y en Sus enviados, sin hacer distinción entre ninguno de Sus enviados;* y dicen:

 

"Oímos y obedecemos. ¡Concédenos Tu perdón, Oh Sustentador nuestro, pues a Ti es el retorno!

 

*Lit., "no hacemos distinción entre ninguno de Sus enviados": estas palabras están puestas en boca de los creyentes. En cuanto que portadores de los mensajes de Dios, no existe diferencia entre los enviados, si bien algunos de ellos han sido "favorecidos más que otros" (véase el versículo 253).

 

2: 286

"Dios no impone a nadie sino en la medida de su capacidad: a su favor tendrá el bien que haga, y en su contra el mal que haga.

 

"¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos culpes si olvidamos o erramos, sin querer!

 

"¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste sobre los que nos precedieron!* ¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos hagas llevar una carga que no podamos soportar!

 

"¡Y borra nuestras faltas, perdónanos y concédenos Tu misericordia! ¡Tú eres nuestro Supremo Señor: auxílianos, pues, contra las gentes que rechazan la verdad!"

 

*Alusión a la pesada carga de ritual impuesta a los hijos de Israel por la Ley Mosaica y a la renuncia al mundo que Jesús recomendaba a sus seguidores.

 

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