002
El Significado del Generoso
Qur'an
Traducción del Árabe y Comentarios
Muhammad Asad
Sura 2
Al-Baqara (La Vaca)
Período de Medina
El título
de este sura proviene de la historia que se narra en los versículos
67-73. Es el primer sura revelado por entero después del éxodo del Profeta a
Medina, y en su mayor parte durante los dos primeros años de dicho
período; sin embargo, los versículos 275-281 pertenecen a los
últimos meses antes de la muerte del Profeta (el versículo 281 es
considerado como la última revelación que recibió).
Al-Baqara, que
comienza afirmando el propósito que subyace a la revelación del
Qur’an en su conjunto -es decir, la guía del hombre en todos sus asuntos
espirituales y mundanales- contiene, junto a su constante hincapié sobre la
necesidad de vivir conscientes de Dios, alusiones continuas a los errores
cometidos por gentes que seguían revelaciones anteriores, en especial
los israelitas. La alusión, en el versículo 106, a la
abrogación de todos los mensajes anteriores por el mensaje entregado al
Profeta Muhammad es de gran importancia para una comprensión correcta de
este sura y de todo el Qur’an. Muchas de las normativas legales que aquí
aparecen (especialmente en la última parte del sura) -en relación
a cuestiones éticas, relaciones sociales, la guerra, etc.- son una consecuencia
directa de esta afirmación clave. Se señala una y otra vez que la
legislación del Qur’an se ajusta a las necesidades reales de la
naturaleza humana, y por tanto no es sino una continuación de la
dirección ética que Dios ha brindado al hombre desde el comienzo de la
historia humana. Se dedica una atención especial a Abraham, el
profeta-patriarca cuya intensa concentración sobre la idea de la unidad
de Dios está en la raíz de las tres grandes religiones monoteístas;
y la creación del Templo de Abraham, la Kaaba, como dirección de
la oración de "aquellos que se someten a Dios" (significado de
la palabra muslimun, sing. muslim), pone el sello, por así decirlo, a la
identificación consciente de todos los verdaderos creyentes con la fe de
Abraham.
A todo lo largo
de este sura se despliega la quíntuple doctrina coránica que
podría sintetizarse como sigue: Dios es la fuente auto-suficiente de
todo lo existente (al-qayyum); el hecho de Su existencia, reiterado por todos
los profetas, es accesible al intelecto humano; una vida recta -y no
sólo la creencia- es el corolario necesario de esta comprensión
intelectual; la muerte física irá seguida de la
resurrección y del juicio; y todos los que son verdaderamente conscientes
de su responsabilidad para con Dios "nada tienen que temer y no se
lamentarán".
En el Nombre de Dios, el Más
Misericordioso, el Dispensador de Gracia:
2: 1
Alif. Lam. Mim.*
En relación a la posible significación de las letras
aisladas denominadas al-muqatta'at, que aparecen al comienzo de varios suras
del Qur’an, véase Apéndice II, en donde se discuten las diversas teorías
existentes sobre este tema.
2: 2
Esta escritura
divina --sin lugar a duda-- es una guía para quienes son conscientes de
Dios* (2: 3) que creen en [la existencia de] lo que está
fuera del alcance de la percepción humana,** son constantes en la
oración, y de lo que les proveemos como sustento gastan en los
demás;*** (2: 4) y que creen en lo que ha descendido sobre
ti [Oh Profeta], y en lo que se hizo descender antes de ti:**** ¡porque
ellos son los que, en su interior, tienen certeza de la Otra Vida!
* La traducción
convencional de muttaqi por "temeroso de Dios" no hace justicia al
contenido positivo de esta expresión -es decir, la consciencia de Su
omnipresencia y el deseo de amoldar la propia existencia siguiendo esta
consciencia; mientras que la interpretación usada por varios
traductores, "que se protege contra el mal" o "que es cumplidor
de su obligación", no da más que un aspecto parcial de la
consciencia de Dios.
** Al-gaib (a menudo traducido, erróneamente, por "el
No-Visto") se usa en el Qur’an para designar todos aquellos sectores o
fases de la realidad que se encuentran fuera de la esfera de la
percepción humana y que no pueden ser, por lo tanto, demostrados ni
refutados por la observación científica, y ni siquiera pueden ser
incluidos dentro de las categorías de pensamiento especulativo
aceptadas: como, por ejemplo, la existencia de Dios y de un propósito
definido subyacente en el universo, la vida después de la muerte, la verdadera
naturaleza del tiempo, la existencia de fuerzas espirituales y sus
interacciones, y así sucesivamente. Sólo alguien que esté
convencido de que la realidad fundamental comprende mucho más que lo que
forma nuestro entorno observable, puede llegar a la creencia en Dios y, en
consecuencia, a la creencia de que la vida tiene significado y
propósito. El Qur’an, al señalar que se trata de "una
guía para los que creen en la existencia de lo que está fuera del
alcance de los sentidos", está diciendo, en realidad, que para
aquellos cuyas mentes no puedan aceptar esta premisa fundamental será
siempre, por fuerza, un libro cerrado.
*** Ar‑risq ("provisión de sustento") se aplica
a todo lo que pueda ser beneficioso para el hombre, ya sea concreto (como
alimentos, bienes, hijos, etc.) o abstracto (como conocimiento, piedad, etc.)
"Gastar en los demás" se menciona aquí juntamente con
la consciencia de Dios y la oración porque es precisamente en actos
altruistas de esta naturaleza donde la piedad fructifica plenamente. Debe
tenerse en cuenta que el verbo anfaqa (lit "gastó") se usa
siempre en el Qur’an para denotar un gasto libre en los demás, o un
regalo, cualquiera que sea el motivo.
**** Esto hace referencia a una de las doctrinas fundamentales del
Qur’an: la doctrina de la continuidad histórica de la revelación
divina. La vida tal como nos enseña el Qur’an- no es una serie de
saltos inconexos sino un proceso orgánico continuo; y esta ley se aplica
también a la vida intelectual, de la cual es parte integrante la experiencia
religiosa del hombre (en su sentido acumulativo). Por tanto, la religión
del Qur’an sólo puede comprendida adecuadamente contra el telón
de fondo de las grandes religiones monoteístas que le precedieron, y
que, según la creencia musulmana, culminan y reciben su
formulación final en la fe del Islam.
2:
5
¡Ellos son
los que siguen la guía [que les viene] de su Señor; y ellos,
precisamente, son los que conseguirán la felicidad!
2: 6
En verdad,
aquellos que insisten en negar la verdad* -es igual que les adviertas o que no
les adviertas: no creerán. (2: 7) Dios ha sellado sus
corazones y sus oídos, y sobre sus ojos hay un velo:**
les espera un tremendo castigo.
*A
diferencia de la forma más frecuente al-kafirun ("los que niegan la
verdad"), el uso del pasado en al.ladina kafaru indica una
intención consciente y es, por lo tanto, traducida apropiadamente por
"aquellos que se obstinan en negar la verdad". Esta
interpretación es apoyada por muchos comentaristas, en especial
Samajshari (quién, en su comentario a este versículo, usa la
expresión "aquellos que están deliberadamente
empeñados en su kufr”). En otras partes del Qur’an se dice de esta gente
que "tienen corazones con los que no pueden captar la verdad, ojos con los
que no pueden ver, y oídos con los que no pueden oír"
(7:179). - Para encontrar una explicación de los términos kufr
("negación de la verdad"), kafir ("el que niega la verdad"),
etc., véase la nota 4 en 74:10, que es donde aparece este concepto por primera
vez en la revelación coránica.
** Se
hace referencia aquí a una ley natural establecida por Dios,
según la cual una persona que persiste en adoptar falsas creencias y se
niega a escuchar la voz de la verdad pierde gradualmente la capacidad de
percibir la verdad, "de forma que, en definitiva, es como si su
corazón estuviera sellado" (Ragib). Como es Dios quién ha
instituido todas las leyes de la naturaleza -que, en su conjunto, se denominan
sunnat Allah ("el uso, o el proceder, de Dios")- a Él se
atribuye este "sello": pero se trata obviamente de una consecuencia
de la libertad de elección del ser humano y no de un acto de la
"predestinación". De igual modo, el sufrimiento que les
espera, en la Otra Vida, a aquellos que durante su vida se han empeñado
en permanecer sordos y ciegos a la verdad, es una consecuencia natural de su
libre elección -como también la felicidad en la Otra Vida es la
consecuencia natural del esfuerzo humano por alcanzar la rectitud y la
iluminación interior. Es este el sentido en que deben entenderse las
referencias coránicas a la "recompensa" y al
"castigo" de Dios.
2: 8
Y hay gentes que
dicen: "Creemos en Dios y en el Último Día", mientras
que [en realidad] no creen. (2: 9) Pretenden engañar a
Dios y a aquellos que han llegado a creer --pero sólo se engañan
a sí mismos, y no se dan cuenta. (2: 10) En sus corazones
hay enfermedad, y por eso Dios deja que aumente su enfermedad; y les espera un
penoso sufrimiento por sus continuas mentiras.*
* Es
decir, ante Dios y el hombre -y a sí mismos. Por lo general, se
considera que este pasaje alude en primer lugar a los hipócritas de
Medina que, en los primeras años después de la
hégira, declaraban su fidelidad al Islam al tiempo que en su interior
seguían dudando de la verdad del mensaje de Muhammad. No obstante, como
ocurre con todas las alusiones a hechos contemporáneos o
históricos, estos versículos y los siguientes tienen una
aplicación general e intemporal, ya que se refieren a todos aquellos que
son propensos a engañarse a sí mismos para evadir un compromiso
espiritual.
2: 11
Y cuando se les
dice: "No sembréis la corrupción en la tierra," contestan:
"¡Sólo estamos mejorando las cosas!" (2: 12)
¡En verdad, ellos son los corruptores -pero no se dan cuenta!*
*Esta parece ser una alusión a gentes opuestas a cualquier
"intrusión" de consideraciones religiosas en la esfera de lo
práctico, y así --a menudo sin darse cuenta y pensando que
están "simplemente mejorando las cosas"-- contribuyen a la
confusión moral y social que se menciona en el versículo
siguiente.
2: 13
Y cuando se les
dice: "Creed como creen los demás," contestan:
"¿Es que vamos a creer como creen los necios?" ¡En
verdad, que son ellos los necios -pero no lo saben!
2: 14
Y cuando se
encuentran a aquellos que han llegado a creer, afirman: "Creemos [como
vosotros]"; pero cuando están a solas con sus malvados impulsos,*
dicen: "¡En verdad, estamos con vosotros; sólo
estábamos burlándonos!"
*Lit. "sus demonios" (shayatin, pl. de shaitán). En
el árabe antiguo, dicho término denota a menudo a gente "que por su
persistencia insolente en hacer el mal (tamarrud), se han convertido en
demonios" (Samajshari): interpretación esta que es aceptada por la
mayoría de los comentaristas. Sin embargo, el término shaitán
-que se deriva del verbo shatana: "sse distanció [de la bondad y de
la verdad]" (Lisán al-Aarab, Tach al-Aarús) -a menudo se
emplea en el Qur’an para describir las inclinaciones "demoníacas"
(es decir, sumamente perversas) en la propia alma del hombre, en especial todos
aquellos impulsos que se contraponen a la verdad y a la moralidad (Ragib)
2: 15
Dios les
devolverá sus burlas,* y les dejará en su desmesurada arrogancia
por un tiempo, vagando ciegos de un lado para otro: (2: 16)
[porque] han canjeado la guía por el error; y tampoco su negocio les ha
dado beneficio, ni han encontrado guía [en otra parte].
*Lit. “Dios se burlará de ellos”. Mi traducción sigue la
interpretación más aceptada de esta frase.
2: 17
Su
parábola es la de gentes que encienden un fuego: pero tan pronto como
este ilumina todo a su alrededor, Dios se lleva su luz, dejándoles a
oscuras, sin que puedan ver: (2: 18) sordos, mudos, ciegos --y no
pueden volver.
2: 19
O [la
parábola] de una violenta tormenta, con tinieblas, truenos y
relámpagos. Se llevan los dedos a los oídos para no oír el
trueno, por miedo a la muerte; pero Dios rodea [con Su poder] a todos los que
niegan la verdad. (2: 20) A punto está el relámpago
de quitarles la vista; cuando les alumbra, avanzan y cuando quedan sumidos en
la oscuridad, se detienen.
Si Dios quisiera,
ciertamente podría quitarles su oído y su vista:* porque, en
verdad, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.
* La implicación
obvia es: “pero Él no lo quiere” --es decir, que tampoco se excluye la
posibilidad de que “aquellos que han canjeado la guía por el error”
puedan un día percibir la verdad y enmendarse. La expresión “su oído
y su vista” es claramente una metonimia de la habilidad instintiva del hombre
para discernir entre el bien y el mal y, por tanto, de su responsabilidad
moral. -- En la parábola de las “gentes que encienden un fuego
encontramos, a mi parecer, una alusión a la dependencia exclusiva de
ciertas gentes de lo que se denomina “el enfoque científico” como método
para iluminar y explicar todos los imponderables de la vida y de la fe, y del
rechazo arrogante, que de aquel se deriva, a admitir que algo pudiera estar
más allá del alcance del intelecto humano. Esta “presuntuosa
arrogancia”, como la llama el Qur’an expone inevitablemente a sus devotos --y a
la sociedad que ellos dominan-- al relámpago de la desilusión que
“a punto está de quitarles la vista”, es decir, debilita aún
más su percepción moral y hace más profundo su “temor a la
muerte”.
2: 21
¡Oh gentes!
Adorad a vuestro Sustentador, que os ha creado a vosotros y a quienes vivieron
antes que vosotros, para que os mantengáis conscientes de Él, (2:
22) que ha hecho de la tierra un lecho para vosotros y del cielo una
bóveda, y hace caer agua del cielo y mediante ella hace brotar frutos
para vuestro sustento: así pues, no digáis que existen poderes
capaces de rivalizar con Dios,* a sabiendas [de que Él es Uno].
* Lit., “no
atribuyáis a Dios iguales” (andad, pl. de nidd). Existe
acuerdo unánime entre todos los comentaristas en que este término abarca
cualquier objeto de adoración al que se atribuyen varias de, o todas,
las cualidades de Dios, tanto si es concebido como una divinidad “por derecho
propio” o como un santo al que se le atribuyen determinados poderes divinos o
semi-divinos. Este sentido sólo puede deducirse mediante un
traducción libre de la susodicha frase.
2: 23
Y si tenéis dudas
sobre cualquier porción de lo que hemos hecho descender, gradualmente,
sobre Nuestro siervo [Muhammad],* presentad un sura comparable en mérito, e
invocad a cualquier otro aparte de Dios para que dé testimonio por vosotros**
--si lo que decís es verdad.
* Es decir, el mensaje
cuyo punto focal es la doctrina de la unidad y la unicidad de Dios. Mediante el
uso de la palabra “duda” (raib), se quiere evocar en este pasaje aquella frase
con la que se inicia este sura: “Esta escritura divina --sin lugar a duda...”,
etc. Que la revelación se ha producido gradualmente está
implícito en el uso de la forma gramatical nassalna --y es de gran
importancia en este contexto por cuanto que los oponentes del Profeta
argumentaban que el Qur’an no podía ser de origen divino porque estaba
siendo revelado gradualmente, y no de una vez (Samajshari).
** Lit., “traednos un sura semejante y llamad a vuestros testigos
aparte de Dios --es decir, “para que afirmen que vuestro hipotético trabajo
literario podría ser considerado de igual mérito que cualquier
porción del Qur’an.” Este desafío aparece además en otros
dos lugares (10:38 y 11:13, en el último de los casos se pide a los
incrédulos que presenten diez capítulos de una calidad comparable);
véase así mismo 17:88.
*** Esto hace referencia evidentemente a todos los objetos de
adoración a los que se vuelven los hombres en vez de a Dios --su
impotencia e ineficacia está simbolizada por las inertes piedras--
mientras que la expresión “seres humanos” designa aquellas acciones
humanas que se desvían del camino de la verdad (Cf. Manar I, 197) y cuyo
recuerdo ha de aumentar ese sufrimiento del pecador en la Otra Vida al que el
Qur’an denomina “infierno”.
2:
25
Pero a aquellos
que han llegado a creer y hacen buenas obras dales buenas nuevas de que
tendrán jardines por los que corren arroyos. Siempre que se les den,
como sustento, frutos de ellos, dirán: “¡Esto es lo que antes
recibíamos como sustento!” --porque se les dará algo que les
evocara aquel [pasado].* Tendrán esposas puras y allí
permanecerán.
* Lit., “algo
parecido”. Se han hecho diversas interpretaciones de este pasaje, algunas de
ellas de naturaleza esotérica y altamente especulativa. Mi
interpretación debe mucho a Muhammad Abdu (Manar I, 232 ss.), quien
interpreta la frase: “Esto es lo que antes recibíamos como sustento”, en
el sentido de: “Esto es lo que se nos prometió en nuestra vida terrenal
como recompensa de la fe y las obras rectas.” En otras palabras, las acciones y
las actitudes del hombre en esta vida se verán reflejadas por sus
“frutos”, o consecuencias, en la Otra Vida --como queda expresado en otra parte
del Qur’an con los versículos: “Y quien haya hecho el peso de un
átomo de bien, lo verá; y quien haya hecho el peso de un
átomo de mal, lo verá” (99:7-8). En cuanto a la alusión a
“esposas” en la frase siguiente, hay que destacar que el termino sauch (cuyo
plural es aswach) designa a los dos componentes de toda pareja --esto es, el
macho y la hembra.
2: 26
Ciertamente, Dios
no desdeña proponer como parábola a un mosquito, o [aún]
algo más insignificante.* Aquellos que tienen fe, saben que es la verdad
venida de su Sustentador --mientras que los que se obstinan en negar la verdad
dicen: “¿Que quiere decir Dios con esta parábola?”
De esta forma
hace que muchos se extravíen, al tiempo que guía a muchos: pero
no extravía así sino a los perversos, (2: 27) que
rompen su pacto con Dios una vez establecido [en su naturaleza],** y separan lo que Dios ha ordenado mantener unido, y
extienden la corrupción en la tierra: esos serán los perdedores.
*
Lit., “algo por encima de ello”, es decir, refiriéndose a la cualidad de pequeñez
que aquí se destaca --como si dijéramos: “tal persona está entre
los más ruines, y aún les gana” (Samajshari). La alusión a
las “parábolas de Dios”, inmediatamente después de haberse mencionado
los jardines del paraíso y el sufrimiento del infierno en la vida
venidera, tiene por objeto destacar la naturaleza alegórica de esas
imágenes.
**
Este “pacto con Dios” (traducido convencionalmente por “la alianza de Dios”)
parece ser una alusión a la obligación moral del hombre de usar
sus dones innatos --tanto los intelectuales como los físicos-- de
acuerdo con el propósito divino. El “establecimiento” de este pacto
emana de la facultad del raciocinio, la cual, si es usada apropiadamente, debe
conducir al hombre al reconocimiento de su propia debilidad y de su dependencia
de un poder causativo y, de ahí, a una percepción gradual de la
voluntad de Dios referida a su propia conducta personal. Esta
interpretación del “pacto con Dios” se apoya en el hecho de que no
exista mención de ninguna “alianza” concreta ni en los versículos
anteriores ni en los que siguen dentro del pasaje que se está
examinando. La omisión deliberada de cualquier referencia explicatoria
acerca de esto sugiere que la expresión “pacto con Dios” se refiere a
algo enraizado en la propia condición humana y que, por lo tanto, puede
ser percibido de forma instintiva, además de a través de la experiencia
consciente: a saber, esa relación innata con Dios que Le hace estar
“más cerca del hombre que su vena yugular” (50:16). Para una
explicación de la alusión que a continuación se hace a “lo
que Dios ha ordenado mantener unido”, véase sura 13, nota 43.
2: 28
¿Como
podéis rechazar a Dios si estabais muertos y os dio vida, luego os hará
morir y de nuevo os volverá a la vida y a Él seréis devueltos?
2: 29
Es el quien ha
creado para vosotros todo cuanto hay en la tierra, y volviéndose hacia el cielo
lo conformó en siete cielos;* y sólo Él tiene pleno
conocimiento de todo.
* El
termino sama’ (“cielo” o “firmamento”) se aplica a algo que se extiende como una
cubierta sobre otra cosa. De esta forma, el firmamento visible que se extiende
como una bóveda sobre la tierra y que, por así decirlo, la cubre,
es denominado sama’: este es el significado primario de este termino en el
Qur’an; en un sentido mas amplio, posee la connotación de un «sistema
cósmico». En cuanto a los “siete cielos”, debe tenerse presente que en
árabe --y, al parecer, también en otras lenguas semíticas-- el
número “siete” es a menudo sinónimo de “varios” (véase
Lisán al-Aarab), al igual que “setenta” o “setecientos” a menudo
significa “muchos” o “muchísimos” (Tach al-Aarús). Esto, unido a
la definición aceptada lingüísticamente de que “cada sama’ es un
sama’ en relación a lo que tiene debajo” (Ragib), explicaría los
“siete cielos” como una multiplicidad de sistemas cósmicos. -- En cuanto
a mi traducción de zumma, al comienzo de esta frase, por “y”, véase la
primera parte de la nota 43 en sura 7.
2: 30
Y he ahí*
que tu Sustentador dijo a los ángeles: “Voy a poner en la tierra a
alguien que ha de heredarla.”**
Dijeron:
“¿Vas a poner en ella a alguien que extenderá la
corrupción en ella y la corromperá --mientras que nosotros
proclamamos Tu gloria infinita, Te alabamos y santificamos Tu nombre?”
[Dios]
respondió: “Ciertamente, Yo sé lo que vosotros no sabéis.”
*La expresión
“he ahí” parece la única traducción adecuada en este
contexto de la partícula id, comúnmente traducida por “cuando”,
sin prestar atención a sus diversos usos en la sintaxis árabe.
Aunque a menudo esta ultima traducción está justificada, id se
usa también para indicar “la aparición u ocurrencia repentina e
inesperada de algo” (cf. Lane I, 39), o un giro repentino en el discurso. La
alegoría que sigue esta conectada lógicamente a los pasajes anteriores,
ya que hace alusión a la facultad de raciocinio implantada en el hombre.
** Lit., “pondré a un sucesor en la tierra” o a un “vice-gerente”. El
termino jalifa --derivado del verbo jalafa, “sucedió [a otro]”-- es
usado en esta alegoría para indicar la justa supremacía del hombre
sobre la tierra, lo que se traduce más adecuadamente mediante la
expresión “que ha de heredar la tierra” (en el sentido de serle
entregada en posesión). Véase también 6:165, 37:62 y 35:39, en donde se
habla de los seres humanos como jala’if al-ard.
2: 31
Y
enseñó a Adán los nombres de todas las cosas;* luego se
las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de
estas [cosas], si es verdad lo que decís.”**
*Lit.,
“todos los nombres”. El termino ism (“nombre”) designa, según todos los
filólogos, una expresión “que transmite el conocimiento [de una
cosa]... en el sentido de denotar una sustancia, accidente o atributo con el
propósito de diferenciar” (Lane IV, 1435): en términos
filosóficos, un “concepto”. De esto puede deducirse justificadamente que
el “conocimiento de todos los nombres” indica aquí la facultad humana de
la definición lógica y, por tanto, del pensamiento conceptual. La
mención que los ángeles hacen de “alguien que extenderá la
corrupción en la tierra y derramará sangre”, en el versículo
anterior, así como en 7:11, hace obvio que por “Adán” debe
entenderse la totalidad de la raza humana.
** O
sea, que eran ellos, en virtud de su pureza, los más indicados para
“heredar la tierra”.
2: 32
Dijeron: ”¡Gloria a Ti! No tenemos más conocimiento
que el que Tu nos has impartido. Ciertamente,
sólo Tú eres omnisciente, sabio.”
2: 33
Dijo: “¡Oh
Adán! Infórmales de los nombres de estas [cosas].”
Y cuando
[Adán] les hubo informado de sus nombres, [Dios] dijo: “¿No os dije:
‘Ciertamente, sólo Yo conozco la realidad oculta de los cielos y de la
tierra, y conozco todo lo que ponéis de manifiesto y todo lo que
ocultáis’?”
2: 34
Y cuando dijimos
a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!”* --se postraron todos,
excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se
convirtió en uno de los que niegan la verdad.**
*Para mostrar que, en
virtud de su capacidad de pensar conceptualmente, el hombre es superior a los
ángeles en este respecto.
** Para una explicación del nombre del Angel Caído,
véase sura 7, nota 10. El hecho de esta “rebelión”, en la que el Qur’an
hace hincapié repetidamente, ha llevado a algunos comentaristas a la
conclusión de que no pudo haber sido uno de los ángeles, ya que
estos son incapaces de pecado: “no se comportan con soberbia... y cumplen
cuanto les es ordenado” (16:49-50). Frente a esta opinión, hay otros
comentaristas que apuntan al texto de la orden de Dios a los ángeles y
de la negativa de Iblis a obedecer, como prueba clara de que, en el momento de
darse la orden, él formaba parte sin duda de las huestes celestiales. Debemos
asumir, por tanto, que su “rebelión” tiene un significado puramente
simbólico y, en realidad, es producto de una función especifica
que Dios le había asignado (véase la nota 31 en 15:41).
2: 35
Y dijimos:
“¡Oh Adán! Habita con tu esposa en este jardín,* y comed
con libertad de lo que en él hay; pero no os acerquéis a este árbol,
porque seriáis transgresores.”**
*Lit., “el
jardín”. Existen considerables diferencias de opinión entre los
comentaristas sobre qué se entiende aquí por “jardín”: ¿Se
trata de un jardín en el sentido terrenal, o bien de un paraíso
que aguarda a los justos en la Otra Vida, o es algún jardín
especial en las regiones celestiales? Según algunos comentaristas
antiguos (véase Manar I, 277), se alude aquí a una morada terrenal --o
sea, un entorno de comodidad, felicidad e inocencia perfectas. En cualquier
caso, esta historia de Adán es evidentemente una de las alegorías
a que se alude en 3:7.
** Se alude a este árbol en otro punto del Qur’an (20:120) con
el nombre de “el árbol de la vida eterna” y en la Biblia (Génesis 2 9)
“el árbol de la ciencia del bien y del mal”. En la nota 106 de 20:120 se
presenta una exploración aclaratoria de esta alegoría.
2: 36
Pero Satán
les hizo caer en eso, y precipitó con ello la pérdida de su estado
anterior.* Y dijimos: “¡Descended, [y sed en adelante] enemigos unos de
otros; y en la tierra tendréis vuestra morada y bienes de que disfrutar por un
tiempo!”**
*Lit.,
“les sacó de aquello en lo que estaban”: e.d., al inducirles a comer el
fruto del árbol prohibido.
**
Con esta frase cambia la forma de tratamiento, del dual usado hasta
aquí, al plural: una señal más de que la esencia de la
historia se refiere al conjunto del genero humano.
Véase también sura 7, nota 16.
2: 37
Luego Adán
recibió palabras [de guía] de su Sustentador, que aceptó
su arrepentimiento: pues, en verdad, sólo Él es el Aceptador de
Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia. (2: 38) [Pues, si
bien] dijimos: “Descended todos de este [estado],” ciertamente, os
llegará de Mí una guía, y los que sigan Mi guía
nada tienen que temer y no se lamentarán; (2: 39) pero los
que se obstinen en negar la verdad y desmientan Nuestros mensajes --esos
están destinados al fuego y en él permanecerán.
2: 40
¡Oh hijos
de Israel!* Recordad las bendiciones que os dispensé y cumplid vuestro pacto
conmigo, [entonces] Yo cumpliré Mi pacto con vosotros; ¡y temedme a
Mí, solo a Mí!
*Este pasaje esta conectado
directamente a los pasajes anteriores ya que trata de la continua guía
que ha sido ofrecida al hombre por medio de la revelación divina. La
alusión en este punto a los hijos de Israel, como en tantos otros
lugares del Qur’an, se debe al hecho de que sus creencias religiosas
representaban una fase anterior del concepto monoteísta cuya
expresión culmina con la revelación del Qur’an.
2: 41
Creed en lo que
he revelado [ahora], que confirma la verdad de lo que ya tenéis, y no
seáis de los primeros en negarlo; y no malvendáis Mis mensajes
por un provecho insignificante;* ¡y sed conscientes de Mí, solo de
Mí!
*Alusión a la
pertinaz creencia de los judíos en que sólo ellos, entre todas
las naciones, han sido favorecidos con la revelación divina. El
“provecho insignificante” es esta convicción suya de ser “el pueblo
elegido de Dios” --afirmación que el Qur’an rechaza de manera
contundente.
2:
42
Y no
cubráis la verdad con falsedad, ni ocultéis la verdad a sabiendas;* (2:
43) y sed constantes en la oración, y gastad en limosnas,** e inclinaos en oración con los que se inclinan.
*Por
“cubrir la verdad con falsedad” se alude a la alteración del texto
bíblico, algo de lo que el Qur’an acusa a los judíos con
frecuencia (y que ha sido ya demostrado mediante la critica objetiva de los
textos), y “la ocultación de la verdad “ se refiere a que hacen caso
omiso, o interpretan en forma deliberadamente falsa, las palabras de Moisés en
el pasaje bíblico: “Yahveh tu Dios suscitará, de en medio de ti,
entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis” (Deuteronomio 18
15), y las palabras atribuidas a Dios: “Yo les suscitaré, de en medio de sus
hermanos, un profeta semejante a ti, y pondré Mis palabras en su boca”
(Deuteronomio 18 18). Estos “hermanos” de los hijos de Israel son evidentemente
los árabes, y en particular un grupo de ellos denominados mustaariba
(“arabizados”), que descienden de Ismail y Abraham: y dado que a este grupo
pertenecen los Quraish, la tribu del Profeta árabe, los pasajes
bíblicos mencionados deben considerarse como relativos a su
advenimiento.
** En
la Ley Islámica, el sakat (lit., “pureza”) es un impuesto obligatorio
para los musulmanes mediante el cual se purifica el capital y los ingresos del
individuo de la tara del egoísmo (y de ahí su nombre). Los
ingresos procedentes de este impuesto se han de gastar principalmente, aunque
no sólo, en los pobres. Así pues, siempre que este término
conlleve dicha implicación legal, será traducido por “impuesto de
purificación”. Sin embargo, como en este versículo está
referido a los hijos de Israel y evidentemente implica tan solo actos de
caridad para con los pobres, es más apropiada su traducción por
“limosnas” o “caridad”. Asimismo, he usado esta expresión en todos
aquellos casos en los que el término sakat, aunque usado en relación a
los musulmanes, no está referido específicamente al impuesto
obligatorio propiamente dicho (p.e., en 73:20, donde este término aparece por
vez primera en el orden cronológico de la revelación).
2: 44
¿Ordenáis
a otra gente que sean piadosos, olvidándoos de serlo vosotros mismos,
que leéis la escritura divina? ¿Es que no vais a usar vuestra
razón?
2: 45
Buscad ayuda en
la firme paciencia y en la oración: esto es ciertamente difícil,
excepto para los humildes de espíritu, (2: 46) que saben
con certeza que encontrarán a su Sustentador y que a Él
serán devueltos.
2: 47
¡Oh hijos
de Israel! Recordad las bendiciones que os dispensé, y como os favorecí
sobre todos los demás pueblos; (2: 48) y sed conscientes
de [la llegada de] un Día en el que ningún ser humano
podrá beneficiar a otro, ni se aceptará intercesión o pago
de rescate por ninguno de ellos,* y nadie será auxiliado.
*Este
“rescate (aadl)” es evidentemente una alusión a la doctrina cristiana de
la redención y también a la idea judía de que “el pueblo elegido”
--como los judíos se consideraban a sí mismos-- estaría
exento del castigo en el Día del Juicio. El Qur’an rechaza
categóricamente ambas nociones.
2: 49
Y [recordad]
cuando os salvamos de las gentes de Faraón, que os afligían con
duros castigos, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida
[sólo] a vuestras mujeres* --en esto os probó vuestro Sustentador
duramente; (2: 50) y cuando separamos a vuestro paso las aguas
del mar, salvándoos y ahogando a las gentes de Faraón ante
vuestros propios ojos; (2: 51) y cuando emplazamos a Moisés
durante cuarenta noches [en el monte Sinaí], y en su ausencia os
entregasteis a la adoración del becerro [de oro], y os volvisteis
transgresores: (2: 52) luego, aun después de eso, os perdonamos
este pecado vuestro, para que os moviera a ser agradecidos.**
*Véase Exodo 1 15-16,
22.
** La historia del becerro de oro se narra con mayor detalle en 7:148
ss. y en 20:85 ss. Con respecto al cruce del mar Rojo,
al que alude el versículo 50, véase 20:77--78 y 26:63--66, así
como las notas correspondientes. Las cuarenta noches (y días) que Moisés
pasó en el monte Sinaí se mencionan de nuevo en 7:142.
2: 53
Y [recordad]
cuando dimos a Moisés la escritura divina --y [con ella] el criterio por el que
discernir lo verdadero de lo falso* --para que así fuerais rectamente
guiados; (2: 54) y cuando Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh
pueblo mío! Ciertamente, habéis pecado contra vosotros mismos al adorar
el becerro; volveos a vuestro Creador arrepentidos y haced penitencia;* esto es
mejor para vosotros ante vuestro Creador.”
Y Él
aceptó vuestro arrepentimiento: pues, en verdad, sólo Él
es el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia.
*Muhammad
Abdu amplia esta interpretación de al-furqán (adoptada por
Tabari, Samajshari y otros grandes comentaristas) afirmando que es aplicable
también a la “razón humana, porque nos capacita para distinguir lo
verdadero de lo falso” (Manar III, 160), y se basa para esta
interpretación más amplia en 8:41, en donde la batalla de Badr se
describe como iaum al-furqán (“el día en que lo verdadero fue
distinguido de lo falso”). Si bien el término furqán se usa a menudo en
el Qur’an para describir a algunas de las escrituras reveladas, y en especial
al propio Qur’an, tiene también, sin duda, la connotación mencionada por
Abdu: por ejemplo, en 8:29, donde claramente aparece referido a la capacidad de
valoración moral que distingue a todo ser humano verdaderamente
consciente de Dios.
**
Lit., “mataos” o, según algunos comentaristas, “mataos unos a otros”.
Esta interpretación literal (basada quizás en el relato de la
Biblia, Exodo 32 26-28) no resulta, sin embargo, convincente si tenemos en cuenta
la llamada al arrepentimiento inmediatamente anterior y la afirmación
posterior de que dicho arrepentimiento fue aceptado por Dios. Me inclino, por
lo tanto, más a la interpretación dada por Abd al-Yabbar (citada
por Rasi en su comentario a este versículo) de que la expresión
“mataos” se usa aquí en sentido metafórico (mayasan), o sea,
“mortificaos”.
2: 55
Y [recordad]
cuando dijisteis: ”¡Oh Moisés, no hemos de creer
en ti hasta que veamos a Dios cara a cara! --entonces os fulminó el rayo
del castigo* mientras mirabais.
*El Qur’an no explica
que forma tomó este “rayo del castigo” (as-sa’iqa). Los
lexicógrafos dan diversas interpretaciones a esta palabra, pero todos
coinciden en que lleva implícito un elemento de violencia e
imprevisión (véase Lane IV, 1690).
2: 56
Luego, os
resucitamos después de estar como muertos,* para que os moviera a ser
agradecidos.
*Lit., “después de
vuestra muerte”. La palabra maut no indica siempre la muerte física. Los
filólogos árabes --p.e., Ragib-- señalan que el verbo mata
(lit., “él murió”) tiene, en determinados contextos, el significado de
“se vio privado del sentido, muerto sensorialmente”; y, ocasionalmente, el de
“privado de la facultad intelectual, muerto intelectualmente”; y, aun otras
veces, el de “durmió” (véase Lane VII, 2741).
2: 57
E hicimos que las
nubes os dieran sombra y os enviamos el maná y las codornices
[diciéndoos]: “Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído como
sustento.”
Y [todas sus
transgresiones] no Nos causaron ningún perjuicio --sino que pecaron
[sólo] contra sí mismos.
2: 58
Y [recordad]
cuando dijimos: “Entrad en esta tierra,* y comed de lo que hay en ella como
queráis, con libertad; pero entrad por la puerta con humildad y decid:
‘Alívianos el peso de nuestras faltas’,** [entonces]
os perdonaremos vuestras faltas y recompensaremos ampliamente a quienes hagan
el bien.”
*La palabra qaria
significa en primer lugar “pueblo” o “ciudad”, pero se usa también con el
sentido de “tierra”. Al parecer, aquí se refiere a Palestina.
** Esta interpretación de la palabra hitta es la que dan la
mayoría de los lexicógrafos (cf. Lane II, 592) en base a lo que
muchos Compañeros del Profeta dijeron al respecto (las citas que hacen
referencia a esto se encuentran en el comentario de Ibn Kazir a este
versículo). Los hijos de Israel fueron exhortados así a tomar
posesión de la tierra prometida (“entrad por la puerta”) en un
espíritu de humildad (lit., “postrados”), y no considerándola
como algo que era suyo “por derecho”.
2: 59
Pero los que estaban
empeñados en la perversión cambiaron lo que se les había
ordenado decir por otra cosa:* e hicimos que cayera sobre esos perversos una
plaga del cielo en pago a su maldad.
*Según varias
Tradiciones (reproducidas por Ibn Kazir), jugaron burlonamente con la palabra hitta,
cambiándola por algo nimio y sin significado. Sin embargo, Muhammad
Abdu, considera que la “palabra” a que hace alusión el versículo
58 es sólo una metáfora de la “actitud mental” que se les
exigía y que, por consiguiente, la “sustitución” apunta
aquí a una obstinada demostración de arrogancia contraria a la
orden de Dios (véase Manar I, 324 s.).
2: 60
Y [recordad]
cuando Moisés rezó pidiendo agua para su pueblo y respondimos:
“¡Golpea la roca con tu vara!”--y brotaron de ella doce manantiales, y
cada cual sabía de donde tenía que beber.* Y [Moisés dijo:]
“¡Comed y bebed del sustento que Dios os da y no obréis mal en la tierra
sembrando la corrupción!”
*Es decir, de acuerdo
a sus divisiones en tribus.
2: 61
Y [recordad]
cuando dijisteis: “!Oh Moisés! Ciertamente, no
podremos soportar una sola clase de alimento; pide, pues, a tu Sustentador que
haga brotar para nosotros algo de lo que la tierra produce --como hierbas,
pepinos, ajos, lentejas y cebollas.”
[Moisés] dijo:
“¿Vais a cambiar lo que es mejor por algo [mucho] peor?* ¡Volved
humillados a Egipto y tendréis lo que pedís!”**
Por esto, la
miseria y la humillación se abatieron sobre ellos, e incurrieron en la
condena de Dios: todo por empeñarse en negar la verdad de los mensajes
de Dios y en matar a los profetas contra todo derecho: y todo por rebelarse
[contra Dios] y empeñarse en transgredir los límites de lo
correcto.***
*Es
decir, “¿queréis cambiar vuestra libertad por la miserable comodidad de
que disfrutabais en vuestra cautividad en Egipto?” Durante el tiempo que
anduvieron errantes por el desierto del Sinaí, muchos judíos
recordaban con añoranza la relativa seguridad de su vida en Egipto, tal
como se afirma explícitamente en la Biblia (Números 11), y como
resulta evidente por la alusión que hace Moisés en la frase siguiente de
este pasaje coránico.
** El
verbo habata significa literalmente “descendió por un declive”; en
sentido figurado, tiene el significado de perder dignidad y volverse mezquino y
miserable (cf. Lane VIII, 2876). Como la amarga exclamación de Moisés no
puede tomarse literalmente, es posible combinar, en este contexto, los dos
sentidos del verbo y traducirlo por “volved humillados a Egipto”.
***
Obviamente, este pasaje se refiere a un periodo posterior en la historia
judía. Es evidente que los judíos mataron de hecho a algunos de
sus profetas, como vemos por ejemplo en la historia de Juan el Bautista, y en
esa otra acusación mas general pronunciada, según los Evangelios,
por Jesús: “¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y
apedrea a los que le son enviados!” (Mateo 23 37). Véase también Mateo 23
34-35, Lucas 2 51 --referidos ambos a la muerte de Zacarías-- y I
Tesalonicenses 2 15. La connotación de continuidad, o de
repetición persistente, de sus transgresiones se deduce del uso, en este
contexto, del verbo auxiliar kanu.
2: 62
Ciertamente, los
que creen [en esta escritura divina], los que profesan el judaísmo, los
cristianos y los sabeos* --todos los que creen en Dios y en el Último
Día y obran con rectitud-- tendrán su recompensa junto a su
Sustentador; y nada tienen que temer ni se lamentarán.**
*Los sabeos parecen
haber sido un grupo religioso monoteísta a mitad de camino entre el
judaísmo y el cristianismo. Su nombre (posiblemente una
derivación del verbo arameo tsebha: “se sumergió [en el agua]”,
apunta a que eran seguidores de Juan el Bautista --en cuyo caso podrían
identificarse como los mandeos, una comunidad que persiste aun hoy en Irak. No
debe confundírseles con los llamados “Sabeos de Harran”, secta
gnóstica que existía en los primeros siglos del Islam y que
podrían haber tomado el nombre de los verdaderos sabeos a fin de obtener
aquellas ventajas que los musulmanes concedían a los seguidores de una
creencia monoteísta.
** Este pasaje --que aparece repetido varias veces en el Qur’an--
define una doctrina fundamental del Islam. Con una visión cuya amplitud
no tiene paralelo en ninguna otra creencia religiosa, la idea de la “salvación”
se condiciona a tres únicos elementos: la creencia en Dios, la creencia
en el Día del Juicio y la rectitud en la acción. La
formulación de esta doctrina en este punto --es decir, en medio de una
llamada dirigida a los hijos de Israel-- responde a la falsa creencia de los
judíos de que el ser descendientes de Abraham les da derecho a ser
considerados “el pueblo elegido de Dios”.
2: 63
Y he ahí
que aceptamos vuestro solemne compromiso y levantamos el monte Sinaí por
encima de vuestras cabezas,* [y os dijimos:] “¡Tomad con [toda vuestra]
fuerza lo que os hemos dado y tened presente lo que contiene, para que os
mantengáis conscientes de Dios!”
* Lit., “y levantamos
la montaña (at-Tur) por encima de vosotros”: e.d., para que la
montaña diera testimonio, por así decirlo, de su solemne
compromiso, descrito en detalle más adelante en el versículo 83.
He traducido la expresión at-tur por “monte Sinaí” en toda mi
traducción del Qur’an, ya que es usada sólo en este sentido.
2: 64
Luego, después de
eso, os apartasteis. Y de no ser por el favor de Dios hacia vosotros y por Su
gracia, ciertamente, habríais estado entre los perdedores; (2: 65)
pues ya sabéis lo que les ocurrió a quienes de vosotros profanaron el Sábado, y les dijimos: “¡Convertíos en
monos despreciables! --(2: 66) y lo hicimos como castigo ejemplar
para sus contemporáneos y sus descendientes, y como advertencia para
todos los que son conscientes de Dios.*
*El relato completo
de los que violaron el Sábado y la
alusión metafórica a “monos” pueden encontrarse en 7:163-166. La
expresión ma baina iadaiha, traducida aquí por
“contemporáneos” se explica en sura 3, nota 3.
2: 67
Y he ahí
que Moisés dijo a su pueblo: “Dios os ordena que sacrifiquéis una vaca.”*
Dijeron:
“¿Te burlas de nosotros?”
Él respondió:
“¡Dios me libre de ser tan ignorante!”**
*Como resulta
evidente por el versículo 72, la historia que se relata en este pasaje,
y sucesivos, se refiere casi con toda seguridad a la ley mosaica que, en
determinados casos de asesinato no resueltos, ordena que se sacrifique una vaca
y que los ancianos de la ciudad o pueblo que se halle más próximo
al lugar del crimen deben lavarse las manos sobre ella, diciendo: “Nuestras
manos no han derramado esa sangre y nuestros ojos no han visto nada” --con lo
que la comunidad quedaría absuelta de su responsabilidad colectiva. Para
conocer los detalles de esta ordenanza del Antiguo Testamento, véase
Deuteronomio 21 1-9.
** Lit., “de ser uno de los ignorantes”. La imputación de burla
se debió obviamente al hecho de que Moisés formulara dicha ordenanza en
términos generales, sin especificar detalles.
2: 68
Dijeron: “Pide de
parte nuestra a tu Sustentador que nos aclare como ha de ser.”
[Moisés]
respondió: “Dice que sea una vaca ni vieja ni demasiado joven, sino de mediana
edad. ¡Haced, pues, lo que se os ordena!”
2: 69
Dijeron: “Pide de
parte nuestra a tu Sustentador que nos aclare de que color ha de ser.”
[Moisés]
respondió: “Dice que sea una vaca amarilla, de color vivo, y agradable a
la vista.”
2: 70
Dijeron: “Pide de
parte nuestra a tu Sustentador que nos aclare como ha de ser, pues todas las
vacas nos parecen iguales; así, si Dios quiere, seremos, ciertamente,
bien dirigidos.”
2: 71
[Moisés]
respondió: “Dice que sea una vaca no uncida para arar la tierra ni para
regar los cultivos, intacta y sin manchas de ningún otro color.”
Dijeron:
“¡Por fin has traído la verdad!” --y entonces la sacrificaron,
aunque poco falto para que no lo hicieran.*
*Es
decir, que su obstinación por conseguir precisiones cada
vez mayores a la sencilla orden que les había sido revelada a
través de Moisés, hizo casi imposible que pudieran cumplirla. En su comentario
a este pasaje, Tabari cita la siguiente observación de Ibn Abbas: “Si
[en un principio] hubieran sacrificado una vaca cualquiera a su
elección, habrían cumplido con su deber; pero lo hicieron
complicado y Dios se lo complicó.” Samajshari expresa sobre el
particular un punto de vista muy similar. Parece ser que la enseñanza a
extraer de esta historia apunta a un problema importante en toda jurisprudencia
religiosa (y por tanto también en la islámica): a saber, lo
desaconsejable de tratar de averiguar más detalles respecto a una ley
religiosa que en principio está expuesta en términos generales --ya que,
cuanto más numerosos y variados acaben siendo estos detalles, más
complicada y rígida se volverá la ley. Este punto ha sido captado
agudamente por Rashid Rida, quien, en su comentario al susodicho pasaje
coránico (véase Manar I, 345 s.) dice: “Su enseñanza es que no deben
realizarse indagaciones [legales] de modo tal que haga más complicadas
las leyes.... Así fue como las primeras generaciones [de musulmanes]
contemplaron el problema. No se complicaron la vida --y en consecuencia para
ellos la ley religiosa (din) era natural, simple y liberal en la forma
más directa. Pero los que vinieron más tarde añadieron
ciertos requerimientos nuevos, deducidos por ellos mismos mediante
razonamientos (ichtihad); e incrementaron de tal forma estos requerimientos
[adicionales] que la ley religiosa se volvió una carga pesada para la
comunidad.” Para un estudio sociológico de por qué las ordenanzas
originales de la Ley Islámica --o sea, las que aparecen prima facie como
tales en el Qur’an y en las enseñanzas del Profeta-- están casi
siempre desprovistas de detalle, debo referir al lector a mi libro State and
Government in Islam (pp. 11 ss. y passim). La importancia de este problema,
ilustrado en la historia de la vaca --y entendido correctamente por los
Compañeros del Profeta-- explica por qué este sura ha sido titulado “La
Vaca”. (Véase también 5: 101 y las notas 120-123 correspondientes.)
2: 72
Porque cuando
matasteis [Oh hijos de Israel,] a un ser humano y os recriminasteis mutuamente
[del crimen] --aunque Dios desvelará lo que preferiríais
ocultar*-- (2: 73) dijimos: “Aplicad este [principio] a algunos
de esos [casos de homicidio no resueltos]:** así salva Dios vidas de la
muerte y os muestra Su voluntad, para que [aprendáis] a usar vuestra
razón.”***
*Véase
nota 53. El uso del plural “vosotros” implica el principio de responsabilidad
colectiva y comunitaria estipulado en la Ley Mosaica para casos de asesinato
por persona, o personas, desconocidas. La adjudicación de la culpa por
parte de Dios se refiere evidentemente al Día del Juicio.
** La
frase idribuhu bi-baadiha puede traducirse literalmente por “golpeadle
[o “-lo”] con algo de ella [o “ello”] --y tal posibilidad ha dado pie a la
afirmación caprichosa de muchos comentaristas de que se ordenaba a los
hijos de Israel golpear al cadáver de la víctima con un trozo de
carne de la vaca sacrificada, con lo que recobraba milagrosamente la vida y
señalaba a su asesino. Ni el Qur’an, ni ningún dicho del Profeta,
y ni siquiera la Biblia prestan el menor apoyo a esta explicación
fantástica que debe, por lo tanto, ser rechazada --eso sin tener en
cuenta que el pronombre hu en idribuhu es masculino, mientras que el nombre
nafs (traducido por “ser humano”) es femenino: de lo que se deduce que el
imperativo idribuhu no puede referirse a nafs. Por otro lado, el verbo daraba
(lit., “él golpeó”) es usado muy a menudo con un sentido figurativo o
metonímico, como, por ejemplo, en la expresión daraba fi’l-ard
(“viajó por la tierra”), o daraba ’sh-shai bi ’sh-shai (“mezcló
algo con otra cosa”), o daraba mazal (“hizo una alegoría” o “propuso una
parábola” o “puso un ejemplo”), o aala darb wahid (“de igual
aplicación” o “de igual manera”), o duribat aalaihim ad-dil.la (“se les
impuso la humillación” o “se les aplicó”), y así
sucesivamente. Tomando todo esto en consideración, soy de la
opinión de que el imperativo idribuhu que aparece en este pasaje
coránico debe traducirse por “aplicadlo” o “aplicad esto” (referido, en
este contexto, al principio de responsabilidad comunitaria). En cuanto al
pronombre femenino ha en baadiha (“parte de ella”), debe aplicarse por
necesidad al nombre femenino más próximo anterior --es decir, al
nafs que ha sido asesinado, o al crimen acerca del cual (fiha) surgió el
desacuerdo de la comunidad. De esta forma, la frase idribuhu bi-baadiha puede
traducirse correctamente por “aplicad este [principio] a algunos de esos [casos
de homicidio no resueltos]”: ya que es evidente que el principio de
responsabilidad comunitaria por un asesinato cometido por persona, o personas,
desconocidas solo puede aplicarse a algunos casos, y no a todos ellos.
***
Lit., “Dios da vida a los muertos y os muestra Sus mensajes” (esto es, os
muestra Su voluntad mediante mensajes y ordenanzas). La expresión
figurada “Él da vida a los muertos” indica la salvación de vidas,
y es análoga a la de 5:32. En este contexto, se refiere a la
prevención del derramamiento de sangre y de la matanza de personas
inocentes (Manar I, 351), ya sea a través de actos de venganza, o como
resultado de un proceso judicial erróneo basado sólo en vagas
sospechas y pruebas circunstanciales que podrían inducir a error.
2: 74
Y sin embargo,
después de esto, vuestros corazones se endurecieron y se volvieron como
piedras, o aún más duros, porque hay piedras de las que brotan
arroyos; y otras que cuando son quebradas mana de ellas el agua; y otras que se
vienen abajo por temor de Dios.* ¡Y Dios no está desatento a lo
que hacéis!
*En 7:143 puede
hallarse una explicación de esta alusión. El símil
“piedras de las que brotan arroyos” o “de las que mana agua”, sirve para
ilustrar su opuesto, es decir, la sequía y la falta de vida, y es por
tanto una alusión a la esterilidad espiritual de la que el Qur’an acusa
a los hijos de Israel.
2: 75
¿Esperáis,
pues, que crean en lo que predicáis* cuando buena parte de ellos
escuchaban la palabra de Dios, y luego de haberla entendido, la alteraban a
sabiendas?** (2: 76) Y que, cuando se encuentran con los que han
llegado a creer, dicen: “Creemos [como creéis vosotros]” --pero cuando se
quedan a solas entre ellos, dicen: “¿Vais a informarles de lo que Dios
os ha revelado para que puedan usarlo como argumento en contra vuestra, citando
las palabras de vuestro Sustentador?*** ¿Es que no vais a usar vuestra
razón?”
*Esto
va dirigido a los musulmanes. En el periodo inicial del Islam --y especialmente
después de su éxodo a Medina, en donde vivían muchos judíos --los
musulmanes esperaban que aquellos, dadas sus creencias monoteístas,
serían los primeros en secundar el mensaje del Qur’an: esperanza que se
vio defraudada porque los judíos consideraban a su religión como
una herencia nacional reservada sólo a los hijos de Israel, y no
creían en la necesidad --ni en la posibilidad-- de una nueva revelación.
**
Cf. Jeremías 23 36 --”Porque trastornáis las palabras del Dios
vivo”.
***
Lit., “ante [o “a los ojos de”] vuestro Sustentador”. La mayoría de los
comentaristas (p.e., Samajshari, Bagawi, Rasi) está de acuerdo en que la
expresión “vuestro Sustentador” significa aquí “lo que vuestro
Sustentador ha revelado”, es decir, la profecía bíblica que se
refiere al advenimiento de un profeta “de entre los hermanos” de los hijos de
Israel, y que, por lo tanto, dicha frase deja entrever una controversia basada
en las propias escrituras de los judíos. (Véase también la nota 33).
2: 77
¿No saben
acaso que Dios conoce todo lo que ocultan y todo lo que divulgan?
2: 78
Entre ellos hay
gente iletrada sin conocimiento directo de la escritura divina,* [que siguen]
sólo fantasías y se basan en meras suposiciones. (2: 79)
¡Ay de aquellos que escriben con sus manos [algo que alegan ser] la
escritura divina, y luego dicen: “Esto viene de Dios, ”para
obtener con ello un provecho insignificante!;** ¡Ay de ellos por lo que
han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que se han ganado!
*En este caso, el
Antiguo Testamento.
** Esto va dirigido a aquellos eruditos responsables de la
alteración del texto de la Biblia, que con ello han engañado a sus
ignorantes seguidores. El “provecho insignificante” es su sentimiento de
preeminencia como supuesto “pueblo elegido”.
2: 80
Dicen: “El fuego
solo nos tocará un numero contado de días.”* Di: “¿Habéis
recibido una promesa de Dios? --pues Dios nunca incumple Su promesa. ¿O
es que atribuís a Dios algo que no podéis saber?”
¡Sin duda!
Quienes hayan obrado mal y estén inmersos en sus faltas --están
destinados al fuego y en él permanecerán; (2: 82) pero
quienes alcancen la fe y hagan buenas obras --están destinados al
paraíso y en él permanecerán.
*Según una
creencia popular judía, aun los pecadores entre los hijos de Israel tan
solo sufrirán un castigo muy limitado en la Otra Vida y serán
pronto aliviados de él por pertenecer al ”pueblo
elegido”: creencia esta que el Qur’an rechaza.
2: 83
Y, he ahí,
que aceptamos este solemne compromiso de [vosotros,] los hijos de Israel:* “No
adoraréis sino a Dios; haréis el bien a vuestros padres y parientes, a los
huérfanos y a los pobres; hablaréis a la gente de buena manera; seréis
constantes en la oración; y gastaréis en limosnas.”**
Y sin embargo, a
excepción de unos pocos, os apartasteis: pues sois gente obstinada.***
*En los pasajes
anteriores, se recuerda a los hijos de Israel los favores que les fueron concedidos.
Ahora, sin embargo, el Qur’an les recuerda el hecho de que el camino de la
rectitud les fue mostrado mediante mandamientos sociales y morales
explícitos: y este recordatorio se deriva directamente de la
afirmación de que la condición humana en la Otra Vida depende
exclusivamente de nuestra forma de vivir en este mundo y no de nuestro linaje.
**Véase nota 34.
*** En el Antiguo Testamento aparecen numerosas alusiones a la
porfía de los hijos de Israel y su obstinada rebeldía --p.e., Exodo
32 9, 33 3, 34 9; Deuteronomio 9 6-8, 23-24, 27.
2: 84
Y, he ahí,
que aceptamos vuestro solemne compromiso de que no derramaríais sangre
entre vosotros, ni os expulsaríais de vuestras casas unos a otros --lo
convinisteis y de ello dais testimonio [aún ahora]. (2: 85)
Y sin embargo, sois vosotros quienes os matáis unos a otros y
expulsáis a parte de vuestra gente de sus hogares, haciendo causa
común contra ellos en la transgresión y el odio; pero, si acuden
a vosotros como cautivos, los rescatáis --cuando el [acto de]
expulsarlos os estaba ya prohibido.*
¿Es que
creéis, entonces, en ciertas partes de la escritura divina y negáis la
verdad de otras? ¿Que merecen quienes de vosotros hacen tales cosas sino
la ignominia en esta vida y que en el Día de la Resurrección se
les destine al más severo castigo? Y Dios no está desatento a lo
que hacéis.
*Esto hace
alusión a la situación existente en Medina al producirse la
hégira del Profeta. Las dos tribus árabes de Medina --Al-Aus y Jasrach--
se encontraban en los tiempos pre-islámicos continuamente en guerra
entre sí; y de las tres tribus judías que allí
vivían --Banu Qainuqa, Banu ’n-Nadir y Banu Quraiza-- los dos primeras
eran aliadas de Al-Aus. Por esta razón, en el curso de sus guerras,
judíos aliados de los paganos se mataban entre sí (“haciendo
causa común contra ellos en la transgresión y el odio”): algo
que, según la Ley Mosaica, representa un doble crimen. A pesar de ello,
rescataban luego a sus respectivos cautivos en cumplimiento de esa misma ley --a
esta clara incongruencia es a la que se refiere el Qur’an en la frase
siguiente.
2: 86
Esos son los que
compran esta vida a cambio de la Otra Vida --¡no se les aliviará
el castigo ni recibirán auxilio!
2: 87
Dimos,
ciertamente, a Moisés la escritura divina y enviamos a una sucesión de
enviados después de él;* y dimos a Jesús, hijo de María, las
pruebas evidentes de la verdad y le fortalecimos con la sagrada
inspiración.** [Sin embargo,] ¿no es
cierto que cada vez que llegaba a vosotros un enviado con algo que no era de
vuestro agrado os mostrabais altivos, desmintiendo a algunos de ellos y a otros
dándoles muerte?***
*Lit., “Hicimos que
le sucedieran, después de él, [todos] los demás enviados”: hincapié en
la sucesión continuada de profetas entre los judíos (véase
Tabari, Samajshari, Rasi, Ibn Kazir): hecho este que les priva de toda excusa
de ignorancia.
** Esta interpretación de ruh al-qudus (lit., “el
espíritu de santidad”) se basa en el uso frecuente en el Qur’an del
termino ruh en sentido de “sagrada inspiración”. Existen también
testimonios de que el Profeta invocó la bendición del ruh
al-qudus sobre su Compañero, el poeta Hassan ibn Zabit (Bujari, Muslim,
Abu Da’ud y Tirmidi): al igual que el Qur’an (58:22) habla de que todos los
creyentes son “fortalecidos por una inspiración (ruh) venida de
Él”.
** Lit., “y a otros los matáis”. El cambio del pasado,
utilizado en toda esta frase, al presente, en el verbo taqtulún
(“matáis”) quiere expresar una intención consciente a este
respecto y, por consiguiente, un rasgo persistente que reaparece con frecuencia
en la historia judía (Manar I, 377), y al que también hace referencia el
Nuevo Testamento (Mateo 23 34-35, 37, y 1 Tesalonicenses 2 15).
2: 88
Pero dicen:
“Nuestros corazones están ya rebosantes de conocimiento.”* ¡No!,
sino que Dios les ha rechazado por negarse a reconocer la verdad: pues pocas
son las cosas en las que creen.**
*Lit., “nuestros
corazones son depósitos [de conocimiento]” --alusión a la
jactancia de los judíos de que, considerando todo el conocimiento
religioso que ya poseen, no tienen necesidad de más sermones (Ibn Kazir,
basándose en la autoridad de Ibn Abbas; Tabari y Samajshari ofrecen
idéntica explicación).
** E.d., todas sus creencias se centran en ellos mismos y en su supuesta
posición de “preeminencia” ante Dios.
2: 89
Y siempre que les
vino una [nueva] revelación de Dios que confirmaba la verdad de lo que
ya tenían --y [tened presente que] antes solían rezar pidiendo la
victoria sobre los que se obstinaban en negar la verdad--: siempre que les vino
algo que reconocían [como la verdad], lo negaban. El rechazo de Dios es
el justo merecido de todos los que niegan la verdad.
2: 90
¡Que ruin
es esa [soberbia] por la que se han vendido a sí mismos! --al negar la
verdad de lo que Dios ha revelado, por envidia de que Dios haya concedido parte
de Su favor a quien Él quiso de Sus siervos:* y así han incurrido
en la condena de Dios, una y otra vez. Y a aquellos que niegan la verdad les
espera un castigo humillante.
*E.d., por envidia de
que Dios conceda Su revelación a alguien que no sea descendiente de
Israel --en este caso, a Muhammad, el Profeta árabe.
2: 91
Porque cuando se
les dice: “Creed en lo que Dios ha revelado,” dicen: “Creemos [sólo] en
lo que nos ha sido revelado” --pero rechazan el resto de la verdad, aunque sea
una verdad que confirma lo que ya tienen.
Di: “¿Por
qué, entonces, matasteis [antes] a los profetas de Dios, si [realmente] erais
creyentes?”*
*Alusión a su
afirmación de que creen en lo que les ha sido revelado --esto es, la Ley
de Moisés, que evidentemente prohibe matar no sólo a los profetas sino a
cualquier ser humano inocente. Véanse también las frases finales de los
versículos 61 y 87, y sus correspondientes notas.
2: 92
Y, ciertamente,
Moisés os trajo las pruebas claras de la verdad --pero, aún así,
en su ausencia, os entregasteis a la adoración del becerro [de oro] y
fuisteis malvados.
2: 93
Y, he ahí,
que aceptamos vuestro solemne compromiso y levantamos el monte Sinaí por
encima de vuestras cabezas, [y os dijimos]: “¡Tomad con [toda vuestra]
fuerza lo que os hemos dado y escuchad!”
[Pero] dicen:
“Oímos, pero desobedecemos”* --porque sus corazones se han llenado a
rebosar de amor al becerro [de oro] por su negativa a aceptar la verdad.**
Di: ”¡Que malo es lo que os ordena esta [falsa] creencia
vuestra --si en verdad sois creyentes!”
*Es evidente que no
pronunciaron estas palabras en la realidad; sin embargo, su conducta posterior
justifica esta expresión metonímica.
** Lit., “en sus corazones se ha inculcado el becerro por negarse a
aceptar la verdad”: es decir, tan pronto como se apartaron del auténtico
mensaje que Moisés les presentó, cayeron en la adoración de los
bienes materiales, simbolizados por el “becerro de oro”.
2: 94
Di: “Si la morada
junto a Dios en la Otra Vida es vuestra en exclusiva,* deberíais ansiar
la muerte --si es verdad lo que decís”.
*Alusión a la
creencia de los judíos de que el paraíso esta reservado
exclusivamente a los hijos de Israel (Cf. versículo 111 de este sura).
2: 95
Pero no la
ansiarán, por [que son conscientes de] lo que sus manos han adelantado
en este mundo: y Dios conoce bien a los malhechores. (2: 96)
Verás que son las gentes con mayor apego a la vida, aún
más que aquellos que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios: a
todos ellos les gustaría vivir mil años, pero la longevidad no
les libraría del castigo [en la Otra Vida]: pues Dios ve todo lo que
hacen.
2: 97
Di [Oh Profeta]:
“Quien sea enemigo de Gabriel” --que, ciertamente, ha hecho descender en tu
corazón esta [escritura divina], con la venia de Dios, en
confirmación de lo que aun queda [de revelaciones anteriores], y como
guía y buena nueva para los creyentes: (2: 98) “quien sea
enemigo de Dios, de Sus ángeles y de Sus emisarios, incluidos Gabriel y
Miguel, [debe saber que,] ciertamente, Dios es enemigo de todos los que niegan
la verdad.”*
*Según
diversas tradiciones auténticas, algunos jefes religiosos de los judíos
de Medina decían de Gabriel que era “enemigo de los judíos”, y
esto por tres razones: primero, decían que todas las profecías
relativas a las desgracias que habrían de sobrevenir a los judíos
durante las primeras etapas de su historia les habían sido transmitidas
por Gabriel, que pasó, por ello, a ser para ellos un “precursor de la
desgracia” (al contrario que el ángel Miguel, a quien consideraban
portador de anuncios felices y, por consiguiente, su “amigo”); segundo, porque
el Qur’an afirma repetidas veces que fue Gabriel quien transmitió el
mensaje, y los judíos estaban convencidos de que sólo un
descendiente de Israel podía merecer legítimamente la
revelación divina; y tercero, porque el Qur’an --revelado a través de
Gabriel-- abunda en criticas a ciertas creencias y actitudes de los
judíos, describiéndolas como contrarias al verdadero mensaje de Moisés.
(Para un examen más detallado de estas tradiciones, véanse Tabari,
Samajshari, Bagawi, Rasi, Baidawi, Ibn Kazir.) En cuanto a mi traducción
de ma baina iadaihi en el versículo 97 por “lo que aun queda de
revelaciones anteriores”, véase sura 3, nota 3.
2: 99
Porque hemos
hecho descender sobre ti mensajes ciertamente claros; y sólo los
perversos niegan la verdad.
2: 100
¿No es
acaso cierto que cada vez que hicieron una promesa [a Dios], una parte de ellos
la rompieron? ¡No!, ciertamente, la mayoría de ellos no creen.
2: 101
Y [aún]
ahora, que ha venido a ellos un enviado de Dios, que confirma la verdad de lo
que tienen, algunos de los que recibieron con anterioridad la revelación
arrojan tras de sí la escritura divina, como si no supieran [lo que
dice],[*1] (2: 102) y [en su lugar] siguen lo que los malvados
solían practicar durante el reinado de Salomón --pues no fue
Salomón quien negó la verdad, sino que la negaron aquellos
malvados que enseñaron a la gente la magia[*2]--; y [siguen] lo que fue
revelado a través de los ángeles Harut y Marut en Babilonia --si bien,
estos no enseñaban a nadie sin antes declarar: “¡Somos sólo
una tentación al mal: no neguéis, pues, la verdad [de Dios]!”[*3] Y
aprenden de esos dos a crear discordia entre un hombre y su esposa; y si bien
no dañan con ello a nadie sin la venia de Dios, adquieren un
conocimiento que sólo les perjudica y no les aporta beneficio --sabiendo
bien que quien adquiere este [conocimiento] no tendrá parte en el bien
de la Otra Vida.[*4] Pues, bajo es ese [arte] por el
que se han vendido --¡si lo hubieran sabido!
[*1]
La escritura divina a que se hace alusión es la Tora. Los judíos,
al hacer caso omiso de las profecías relativas a la venida del Profeta
árabe, en Deuteronomio 18 15, 18 (véase nota 33), rechazaron, por
así decirlo, la totalidad de la revelación transmitida a Moisés
(Samajshari; también Abdu en Manar I, 397).
[*2]
La expresión ash-shayatin, traducida aquí por “los malvados”, se
refiere probablemente a seres humanos, tal como ha sido señalado por
Tabari, Rasi, etc., pero podría también referirse a aquellos impulsos
malvados e inmorales presentes en el corazón humano (véase la nota 10
del versículo 14 de este sura). La frase anterior entre guiones es la
refutación coránica de la afirmación bíblica de que
Salomón cayó en prácticas idólatras (véase 1 Reyes
11 1-10), y también de la leyenda de que a él se deben las artes mágicas
asociadas popularmente con su nombre.
[*3]
Esta “declaración” incluye, metonímicamente, el deber moral del
hombre de rechazar toda participación en “brujería”, porque
--dejando a un lado su eficacia o ineficaacia-- su propósito es subvertir
el orden natural instituido por Dios. -- En cuanto a la descripción de
Harut y Marut, la mayoría de las lecturas del Qur’an dan la forma
malakain (“los dos ángeles”); pero existen testimonios autentificados
(véase Tabari, Samajshari, Bagawi, Rasi, etc.) de que Ibn Abbas, el gran
Compañero del Profeta, y varios eruditos de la siguiente generación
--p.e., Al-Hassan al-Basri, Abu’l-Aswad yy Ad-Dahhak-- lo leían como
malikain (“los dos reyes”). Personalmente, me inclino hacia esta última
lectura; pero he seguido aquí la otra, por ser la más aceptada.
Algunos de los comentaristas opinan que cualquiera que sea la lectura que se
siga, debe tomarse en sentido metafórico, o sea: “los dos personajes
reales”, o “los dos personajes angélicos”, y para ello se basan en un
testimonio de Ibn Abbas sobre que Harut y Marut fueron “dos hombres que
practicaron la magia en Babilonia” (Bagawi; véase también Manar I, 402). En
cualquier caso, es cierto que desde los tiempos más remotos Babel (o
Babilonia) era conocida como la cuna de las artes mágicas, simbolizada
por los personajes legendarios --reyes, quizás-- Harut y Marut; y es a
esta leyenda a la que el Qur’an hace referencia para condenar toda
participación en magia y brujería, así como todo interés
en las ciencias ocultas en general.
[*4]
Este pasaje no plantea la cuestión de si los fenómenos ocultos que
se describen vagamente como “magia”, tienen o no realidad objetiva, o si
están basados en la ilusión. Su propósito es simplemente
advertir a los hombres de que todo intento de influenciar el curso de los
acontecimientos usando medios que --al menos en la mente del responsable--
tienen una connotación sobrenatural, es una ofensa espiritual e
inevitablemente provocará un serio deterioro de la condición
espiritual de su autor.
2: 103
Y si hubieran
creído y hubieran sido conscientes de Él, la recompensa de Dios
habría sido mejor para ellos --¡si lo hubieran sabido!
2: 104
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! No digáis [al Profeta]:
“Escúchanos,” decid más bien, “Ten paciencia con nosotros,” y prestad[-le] atención, porque un doloroso castigo les
aguarda a quienes rechazan la verdad.
* Esta advertencia,
que en principio va dirigida a los contemporáneos del Profeta, tiene
--como a menudo ocurre en el Qur’an-- connnotaciones que rebasan las
circunstancias históricas que dieron pie a ella. Se advierte aquí
a los Compañeros de que deben tratar al Profeta con respeto y subordinar
sus deseos y expectativas personales a los mandatos de la Fe revelados a través
de él: y esta orden se mantiene en vigor para los creyentes de cualquier época.
2: 105
Ni a aquellos
seguidores de una revelación anterior que se obstinan en negar la
verdad, ni a los que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios, les
gustaría que vuestro Sustentador hiciera descender para vosotros bien
alguno;* pero Dios distingue con Su gracia a quien Él quiere --pues Dios
es de una generosidad infinita.
*O sea, la
revelación --que es el bien supremo. Esto alude a la negativa por parte
de los judíos y de los cristianos a aceptar que la revelación
hubiera sido concedida a una comunidad distinta a la suya.
2: 106
Si anulamos un
mensaje o provocamos su olvido, lo sustituimos por otro mejor o semejante.*
¿No sabes que Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa? (2:
107) ¿No sabes que de Dios es el dominio sobre los cielos y la
tierra y que nadie hay aparte de Dios que pueda
protegeros ni prestaros auxilio?
*El
principio prescrito en este pasaje --y que está relacionado con la
sustitución de los decretos bíblicos por los contenidos en el
Qur’an-- ha dado lugar a una interpretación errónea por parte de
muchos teólogos musulmanes. La palabra aya (“mensaje”) tiene también el
significado de “versículo” del Qur’an (porque cada uno de esos
versículos contiene un mensaje). Algunos estudiosos se apoyan en este
sentido restringido del termino aya para deducir del susodicho pasaje que
ciertos versículos del Qur’an fueron “abrogados” por orden de Dios antes
de que finalizara la revelación del Qur’an. Aparte de lo fantasiosa que
resulta tal afirmación --que nos evoca la imagen de un escritor que
corrige las pruebas de su manuscrito, tachando un pasaje y sustituyéndolo por
otro-- no existe una sola tradición fiable acerca de que el Profeta
declarase que un versículo del Qur’an había sido “abrogado”. El
origen de la llamada “doctrina de la abrogación” pudiera estar en la
incapacidad de algunos de los primeros comentaristas para reconciliar ciertos
pasajes coránicos con otros: dificultad que era superada declarando que
uno de los versículos en cuestión había sido “abrogado”.
Este procedimiento arbitrario explica asimismo que no exista unanimidad en
absoluto, entre los partidarios de la “doctrina de la abrogación”, sobre
cuantos, y cuales, son los versículos del Qur’an que se ven afectados
por ella; y tampoco, sobre si esta supuesta abrogación implica la
cancelación total de dicho versículo del conjunto del Qur’an, o
sólo una cancelación de la ordenanza, o declaración,
específica contenida en él. Resumiendo, la “doctrina de la
abrogación” carece por completo de base histórica y debe ser
rechazada. Por otra parte, la aparente dificultad de interpretación del
susodicho pasaje coránico desaparece inmediatamente si el termino aya se
entiende, correctamente, como “mensaje” y si leemos este versículo
juntamente con el anterior, que afirma que los judíos y los cristianos
se niegan a aceptar cualquier revelación que venga a reemplazar a la
Biblia: ya que, leído de esta forma, la abrogación se refiere a
los mensajes divinos anteriores y no a una parte del Qur’an.
2: 108
¿Es que
vais a pedir a vuestro Enviado lo que se le pidió antes a Moisés? Quien
elige rechazar [la evidencia de] la verdad, en lugar de creer en ella,* se ha
extraviado ya del camino recto.
*Lit., “quien toma el
rechazo de la verdad a cambio de la creencia” --es decir, quien se niega a
aceptar la evidencia interna de la verdad del mensaje coránico y exige,
en cambio, la demostración “objetiva” de su origen divino (Manar
I, 416 s.). --”Lo que se le pidió antes a Moisés” es la exigencia de los
hijos de Israel de “ver a Dios cara a cara” (cf. 2:55). La expresión
“vuestro Enviado” se refiere obviamente al Profeta Muhammad, cuyo mensaje
reemplaza a las revelaciones anteriores.
2: 109
A muchos de los
seguidores de una revelación anterior les gustaría haceros
renegar de la verdad, después de haber creído, por una envidia
egoísta --[aún] después de habérseles esclarecido la verdad. No
obstante, perdonad y sed tolerantes, hasta que Dios haga manifiesta Su
voluntad: ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.
2: 110
Y sed constantes
en la oración y pagad el impuesto de purificación; pues, todo el
bien que hagáis como adelanto para vosotros mismos, lo encontraréis
junto a Dios: ciertamente, Dios ve todo lo que hacéis.
2: 111
Y dicen:* “Nadie
entrará jamás en el paraíso a menos que sea judío”
--o, “cristiano”. ¡Esas son fantas&ías suyas! Di: “¡Presentad
una prueba,** si es verdad lo que decís!”
*Esto enlaza con el
versículo 109 anterior: “A muchos de los seguidores de una
revelación anterior les gustaría haceros renegar de la verdad,”
etc.
** Lit., “presentad vuestra prueba” --es decir, “extraída de
vuestras escrituras.”
2: 112
¡No!, en
verdad: todo aquel que someta su ser por entero a Dios,* y además obre
rectamente, tendrá su recompensa junto a su Sustentador; esos nada
tienen que temer y no se lamentarán.**
*Lit.,
“quien someta su rostro ante Dios”. Dado que el rostro de la persona es la
parte más expresiva del cuerpo, se usa en árabe clásico
para designar la totalidad de la persona, o el ser por entero. Esta
expresión, que se repite varias veces en el Qur’an, resume la
definición perfecta del Islam, palabra que, derivada de la raíz
verbal aslama, “él se sometió” --significa “auto-sometimiento [a Dios]”:
y en este sentido se usan en el Qur’an los términos Islam y muslim. (Para una
presentación completa de este concepto, véase la nota correspondiente a
68:35, que es donde el termino muslim aparece por vez primera en el orden
cronológico de la revelación.
**
Así pues, según el Qur’an, la salvación no esta reservada
a ninguna “secta” en particular, sino que está abierta a todo aquel que
reconoce conscientemente la unidad de Dios, se somete a Su voluntad y, mediante
su rectitud en la vida, da aplicación practica a esta actitud espiritual
2: 113
Y los
judíos afirman: “Los cristianos carecen de base para sus creencias,”
mientras que los cristianos afirman: “Los judíos carecen de base para
sus creencias” --¡y ambos citan la escritura divina! Otro tanto han dicho
[siempre] quienes carecen de conocimiento;* pero Dios decidirá entre
ellos sobre aquello en lo que discrepaban.**
*Alusión
a todos aquellos que afirman que sólo los miembros de su secta
obtendrán el favor de Dios en la Otra Vida.
** En
otras palabras: “Dios confirmará la verdad de lo que era cierto [en sus
respectivas creencias] y mostrará la falsedad de lo que [de ellas] era
falso” (Muhammad Abdu en Manar I, 428). El Qur’an confirma que existe un
elemento sustancial de verdad en todas las religiones que están basadas
en la revelación divina y que sus divergencias posteriores son producto
de “fantasías” (2:111) y de un deterioro paulatino de las
enseñanzas originales. (Véase también 22:67-69.)
2: 114
¿Y quien
es más malvado que aquel que impide que se mencione el nombre de Dios en
[cualquiera de] Sus casas de adoración y se esfuerza por arruinarlas?
Esos no deberán entrar en ellas sino con temor.* Sufrirán
humillación en esta vida; y en la Otra Vida un terrible castigo.
*Es
uno de los principios fundamentales del Islam que toda religión que
tenga como punto focal la creencia en Dios es digna de total respeto, sin
importar lo mucho que se discrepe de sus dogmas particulares. Por ello, los
musulmanes están obligados a honrar y proteger cualquier casa de
adoración dedicada a Dios, ya sea una mezquita, una iglesia, o una sinagoga
(cf. el segundo párrafo de 22:40); y el Qur’an condena como sacrilegio
cualquier intento de impedir a los seguidores de otra religión la
adoración de Dios según su entendimiento. Un ejemplo esclarecedor
de este principio lo muestra el tratamiento que el Profeta dio a la
delegación de cristianos de Nachran, en el año 10 heg. Se les dio
libre acceso a la mezquita del Profeta y, con su total consentimiento,
celebraron allí sus ritos religiosos, a pesar de que su adoración
de Jesús como “el hijo de Dios” y de María como “la madre de
Dios” estaban en claro desacuerdo con las creencias islámicas (véase Ibn
Saad I/1, 84 s.).
2: 115
De Dios son el
este y el oeste: y allí donde os volváis hallaréis la faz de
Dios. Ciertamente, Dios es infinito, omnisciente.
2: 116
Y, no obstante,
algunos afirman: “¡Dios ha tomado para sí un hijo! ¡Infinito
es en Su gloria!* ¡No!, sino que Suyo es todo cuanto hay en los cielos y
todo cuanto hay en la tierra: todas las cosas obedecen fielmente Su voluntad. (2:
117) Él es el Originador de los cielos y de la tierra: cuando
decreta la existencia de algo, le dice tan sólo: “Sé” --y es.
*Es decir, que
Él está lejos de toda imperfección, como la que
implicaría la necesidad (o la posibilidad lógica) de tener
“descendencia”, tanto en sentido literal como metafórico. La
expresión subhana --aplicable exclusivamente a Dios-- lleva
implícita Su total lejanía de cualquier imperfección y de
cualquier parecido, aun el más remoto, con seres creados o cosas.
2: 118
Y [sólo]
quienes carecen de conocimiento dicen: “¿Por que Dios no nos habla, ni
se nos muestra un signo [milagroso]?” Otro tanto dijeron quienes les
precedieron:* sus corazones se asemejan. Ciertamente, hemos hecho claros los
signos para aquellos dotados de certeza interior.
*O
sea, las gentes que no fueron capaces de percibir la verdad intrínseca
de los mensajes que les transmitieron los profetas e insistían en
recibir un milagro como “prueba” de que aquellos mensajes realmente
procedían de Dios y que, por eso, no se beneficiaron de ellos. -- Este
versículo está vinculado obviamente al versículo 108 y se
refiere, por tanto, a las objeciones que judíos y cristianos
ponían al mensaje del Qur’an. (Véase también la nota 29 en 74:52)
2: 119
En verdad, te
hemos enviado [Oh Profeta] con la verdad, como portador de buenas nuevas y como
advertidor: y no se te hará responsable de los condenados al fuego
abrasador.
2: 120
Pues los
judíos nunca estarán complacidos contigo, ni tampoco los
cristianos, mientras no sigas sus creencias. Di: “Ciertamente, la guía
de Dios es la única guía verdadera.”
Y, ciertamente,
si siguieras sus erróneas opiniones, después de todo el conocimiento que
te ha llegado, no tendrías quien te protegiera de Dios ni quien te
auxiliara.
2: 121
Aquellos a
quienes hemos entregado la escritura divina [y que] la siguen como debe ser
seguida* --son quienes [verdaderamente] creen en ella; pero quienes eligen
rechazar su verdad-- ¡esos!, ellos son los perdedores.
*O: “la practican con
auténtica dedicación” --es decir, se esfuerzan por absorber su
significado y por comprender su propósito espiritual.
2: 122
¡Oh hijos
de Israel! Recordad las bendiciones que os dispensé y como os favorecí
más que a ningún otro pueblo; (2: 123) y sed
conscientes de [la llegada de] un Día en el que ningún ser humano
será valedor por otro, ni se aceptará rescate por ninguno de
ellos, ni les valdrá intercesión alguna, y no serán
auxiliados.*
* Véase 2:48. En el
susodicho contexto, esto se refiere, específicamente, a la creencia de
los judíos de que por ser descendientes de Abraham serán
“rescatados” en el Día del Juicio --creencia que es refutada en el
versículo siguiente
2: 124
Y [recordad
esto:] cuando su Sustentador puso a prueba a Abraham con [Sus] ordenes y este
las cumplió,* le dijo: “Haré de ti un guía para los hombres.”
Abraham pregunto:
“¿Y [harás guías] también a mis descendientes?”
[Dios]
respondió: “Mi pacto no incluye a los malhechores.”**
*Los comentaristas
clásicos han caído en una especulación excesiva acerca de
la índole de tales ordenes (kalimat, lit., "palabras"). Sin
embargo, como el Qur'an no las especifica, debe entenderse este pasaje, en su
esencia, como el sometimiento total de Abraham a los mandamientos que
recibió de Dios.
** Este pasaje, leído conjuntamente con los dos
versículos anteriores, refuta el alegato de los hijos de Israel de que
en virtud de su descendencia de Abraham, a quien Dios hizo "un guía
para los hombres", ellos eran "el pueblo elegido de Dios". El
Qur'an deja claro que la eminente posición de Abraham no confería
automáticamente una posición semejante a sus descendientes
biológicos, y menos aún a los pecadores de entre ellos.
2: 125
Y, he ahí,
que hicimos del Templo un centro al que la gente pudiera acudir una y otra vez,
y un lugar de refugio:* tomad, pues como lugar de oración el lugar en el
que Abraham se situaba.**
Y encomendamos
esto a Abraham e Ismail: “Purificad Mi Templo para los que han de dar vueltas
en torno a él,*** los que permanecerán en
retiro junto a él y los que se inclinarán y se postrarán [en
oración].”
*El
Templo (al-bait) --lit., "la Casa [de Adoración]"-- que
aquí se menciona es la Kaaba de Mecca. En otros pasajes es mencionado en
el Qur'an como "el Templo Antiguo" (al-bait al-aatiq), y con
frecuencia también como "la Casa Inviolable de Adoración"
(al-masyid al-haram). Se dice que su prototipo fue construido por Abraham como
el primer templo dedicado al Dios Unico (véase 3:96), y que por tal
razón ha sido fijado como dirección de la oración (qibla)
de todos los musulmanes y como meta de la peregrinación anual (hach). Es
de resaltar que aún antes del Islam, la Kaaba estaba asociada al
recuerdo de Abraham, cuya personalidad ha permanecido siempre en un primer
plano en el pensamiento árabe. Según tradiciones árabes
muy antiguas, fue en este emplazamiento, que más tarde se
convertiría en Mecca, en donde Abraham, para apaciguar a Sara,
abandonó a su esclava egipcia Hayar y al hijo de ambos, Ismail, a los
que había traído desde Canaán. Esto no resulta en absoluto
improbable teniendo en cuenta que para un beduino (y Abraham ciertamente lo
era) un viaje en camello de veinte, o aun treinta, días nunca ha sido
nada fuera de lo normal. A primera vista, la aseveración bíblica
(Génesis 21 14) de que fue "en el desierto de Bersheba" (es decir, en
la punta sur de Palestina) donde Abraham dejó a Hayar e Ismail,
podría parecer contradictoria con la descripción coránica.
Sin embargo, tal aparente contradicción desaparece tan pronto como
recordamos que para los antiguos hebreos de las ciudades el termino
"desierto de Bersheba" comprendía todas las regiones
desérticas al sur de Palestina, incluido el Hiyás. Hayar e Ismail
acabaron asentándose en el lugar donde fueron abandonados y en donde
luego descubrirían el manantial que hoy se denomina Pozo de Samsam; y
puede ser que precisamente ese manantial indujera a un grupo nómada de
familias beduinas pertenecientes a la tribu sureña (qahtani) de Yurhum a
asentarse allí. Pasado el tiempo, Ismail se casó con una joven de
esa tribu, con lo que se convirtió en progenitor de las tribus llamadas
mustaariba ("arabizadas") --llamadas así por descender de un
padre hebreo y una madre qahtani. En cuanto a Abraham, se dice que
visitó a menudo a Hayar e Ismail; y que con ocasión de una de
esas visitas periódicas construyó, con la ayuda de Ismail, la
estructura original de la Kaaba. (Para una descripción mas detallada de
la tradición abrahámica, véanse el Sahih y el Kitab al-Ilm de
Bujari, Tarij al-Umam de Tabari, Ibn Saad, Ibn Hisham, el Muruch ad-Dahab de
Masuudi, el Muayam al-Buldan de Iaqut y otros historiadores musulmanes
antiguos.)
**
Esto puede referirse a una zona muy próxima a la Kaaba o, con mayor
probabilidad (Manar I, 461 s.), al recinto sagrado (haram) que la rodea. La
palabra amn (lit., "seguridad") indica en este contexto un refugio
para todos los seres vivos.
***
Dar siete vueltas (tawaf) alrededor de la Kaaba es uno de los ritos de la
peregrinación, e indica simbólicamente que todas las acciones y
empresas humanas deben tener por centro la idea de Dios y Su unidad.
2: 126
Y, he ahí,
que Abraham imploró: “¡Oh Sustentador mío! Haz de esta una
tierra segura y provee de frutos a aquellos de sus habitantes que crean en Dios
y en el Último Día.”
[Dios]
respondió: “Y a quien rechace la verdad, le dejaré disfrutar por un
tiempo breve --pero al final le arrastraré al sufrimiento del fuego: ¡que
mal fin!”
2: 127
Y cuando Abraham
e Ismail levantaban los cimientos del Templo, [imploraron]: “¡Oh
Sustentador nuestro! ¡Acéptanos esto: pues, ciertamente, sólo
Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe!
2: 128
“¡Oh
Sustentador nuestro! ¡Haz que estemos sometidos a Ti, haz de nuestra
descendencia* una comunidad sometida a Ti, muéstranos nuestros ritos de
adoración y acepta nuestro arrepentimiento: pues, ciertamente,
sólo Tú eres el Aceptador de Arrepentimiento, el Dispensador de
Gracia!
*La expresión
"nuestra descendencia" designa la progenie de Abraham a través
de su primogénito Ismail, y es una referencia directa al Profeta Muhammad, que
desciende de este último.
2: 129
“¡Oh
Sustentador nuestro! ¡Suscita en nuestra descendencia* a un profeta de
entre ellos, que les transmita Tus mensajes, les imparta la revelación y
la sabiduría, y les haga crecer en pureza: pues, ciertamente, solo
Tú eres todopoderoso, sabio!”
*Lit.,
"de entre ellos".
2: 130
¿Y quien,
sino alguien de mente débil, querría abandonar la fe de Abraham a quien,
en verdad, favorecimos en esta vida y en la próxima estará,
ciertamente, entre los justos?
2: 131
Cuando su
Sustentador le dijo: “¡Sométete a Mí!”--respondió: “Me
someto a [Ti,] el Sustentador de todos los mundos.”
2: 132
Y esto fue lo que
Abraham legó a sus hijos, y [lo mismo hizo] Jacob: “¡Oh hijos
míos! He aquí, que Dios os ha escogido la fe más pura; no
dejéis que os sobrevenga la muerte sin haberos sometido a Él.”
2: 133
¡Pero no! Y
eso que vosotros [mismos, Oh hijos de Israel,] dais testimonio* de que Jacob,
estando próxima su muerte, dijo a sus hijos: “¿A quien adoraréis
cuando yo ya no esté?”
Ellos
respondieron: “Adoraremos a tu Dios, el Dios de tus padres Abraham, ismael** e
Isaac, el Dios Unico; y a Él nos sometemos.”
*Es decir, "en
las tradiciones religiosas que aceptáis". Hay que destacar que la
conjunción am con la que se inicia esta frase, no se usa siempre en
sentido interrogativo (“acaso...?”): a veces
--especialmente cuando no está sinntácticamente ligada a la frase
anterior, como en este caso-- equivale a bal ("y sin embargo", o
"pero no"), y carece de valor interrogativo.
** En el árabe clásico, como en el hebreo antiguo, la
palabra ab ("padre") se usa para designar no sólo al
progenitor directo masculino, sino también a los abuelos y a antepasados
aún más distantes, así como a los tíos paternos:
esto explica porque se menciona en este contexto a Ismail, que era tío
de Jacob. Su nombre precede al de Isaac por ser el primogénito de Abraham.
2: 134
Esa es una
comunidad ya desaparecida; recibirán lo que se hayan ganado, como
recibiréis vosotros lo que os hayáis ganado; y no seréis juzgados por lo
que hicieron.*
*Lit., "no
seréis preguntados acerca de lo que hicieron". Este versículo, al
igual que el versículo 141 más abajo, insiste en el principio
islámico fundamental de la responsabilidad individual y niega la idea de
los judíos de que son "el pueblo elegido" en virtud de su
linaje, y así mismo --implícitamente-- la doctrina cristiana del
"pecado original" que según ellos pesa sobre todos los seres
humanos a causa de la caída de Adán.
2: 135
Y dicen:
"Sed judíos" o, "cristianos" --"y estaréis en
el camino recto." Di: "¡No!, sino [que seguimos] la creencia de
Abraham, que se apartó de todo lo falso,* y no fue de los que atribuyen
divinidad a algo distinto de Dios."
*La palabra hanif se
deriva del verbo hanafa, que significa literalmente "él se inclinó
[hacia el estado o la tendencia correcta]" (cf. Lane II, 658). Ya antes
del Islam, este término tenía un matiz claramente monoteísta y se
usaba para describir a un hombre que se mantenía alejado del pecado, la mundanería
y toda creencia dudosa, en especial, de la idolatría; y tahannuf
designaba las practicas y devociones de los buscadores de Dios unitarios de los
tiempos pre‑islámicos, y que consistían principalmente de
vigilias y oraciones prolongadas. Existen numerosos ejemplos de este uso de los
términos hanif y tahannuf en los versos de los poetas pre‑islámicos,
p.e., Umayya ibn Abi ’s‑Salt y Yiran al-Aaud (cf. Lisán
al-Aarab, art. hanafa).
(136) Decid:
"Creemos en Dios y en lo que se ha hecho descender sobre nosotros y en lo
que descendió sobre Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes,*
y lo que fue entregado a Moisés y a Jesús, y en lo que fue entregado a
todos los [demás] profetas por su Sustentador: no hacemos distinciones entre
ninguno de ellos.** Y es a Él a quien nos
sometemos."
*Lit., "los
nietos" (al‑asbat, sing. sibt) ‑-término que se usa en el
Qur'an para describir, en primer lugar, a los descendientes inmediatos de
Abraham, Isaac, Jacob y, luego, a las doce tribus que surgieron de este linaje.
**Es decir, "los consideramos a todos como verdaderos profetas de
Dios".
2: 137
Y si [otros]
creen igual que vosotros, estarán, ciertamente, en el camino recto; y si
se apartan, sólo ellos habrán caído en el error, y Dios te
protegerá de ellos: pues sólo Él todo lo oye, todo lo
sabe.
2: 138
[Di:
"¡Nuestra vida toma su] tinte de Dios! ¿Y quien puede
teñir mejor [la vida] que Dios, si realmente le adoramos a
Él?"
2: 139
Di [a los
judíos y a los cristianos]: "¿Vais a discutir con nosotros
sobre Dios?* Él es nuestro Sustentador y también vuestro Sustentador
--nuestro será el fruto de nuestraas acciones y vuestro el fruto de las
vuestras; y a Él nos consagramos por entero.
*O sea, acerca de la
voluntad de Dios en relación con la sucesión en la Profecía
y la salvación postrera del hombre. Los judíos creen que la
Profecía fue un privilegio concedido en exclusiva a los hijos de Israel,
al tiempo que los cristianos sostienen que Jesús --que desciende también
de los hijos de Israel-‑ fue la manifestación última y
definitiva de Dios en la tierra; y cada uno de estos dos grupos religiosos
afirma que la salvación está reservada exclusivamente a sus
seguidores (véase 2: 111 y 135). El Qur'an refuta ambas ideas al destacar, en
la frase siguiente, que Dios es el Señor de toda la humanidad, y que
cada individuo será juzgado sólo en base a sus creencias y a su
conducta.
2: 140
"¿O
diréis que Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes fueron
‘judíos' o ‘cristianos'?"* Di: "¿Sabéis más
vosotros o Dios? ¿Y quien es más perverso que quien oculta un
testimonio que ha recibido de Dios?** Pero Dios no está desatento a lo
que hacéis.
*Acerca del termino
asbat (traducido aquí, al igual que en el versículo 136, por
"descendientes"), véase la nota 111 anterior. Con estas palabras el
Qur'an hace alusión al hecho de que el concepto de "pueblo
judío" no se formó sino varios siglos después de la época de
los patriarcas, y aun mucho después del tiempo de Moisés, mientras que los
conceptos de "cristiandad" y "cristiano" eran desconocidos
en tiempo de Jesús y son producto de un desarrollo posterior.
** Alusión a la predicción bíblica del
advenimiento del Profeta Muhammad (véase nota 33 del versículo 42 de
este sura), que contradice convincentemente la afirmación judéo-cristiana
de que todos los profetas verdaderos, posteriores a los patriarcas,
pertenecieron a los hijos de Israel.
2: 141
Esa es una
comunidad ya desaparecida; recibirán lo que se hayan ganado, como
recibiréis vosotros lo que os hayáis ganado; y no seréis juzgados por lo
que hicieron."
2: 142
Los necios de
entre la gente dirán: "¿Que les ha apartado de la
dirección en la que oraban hasta ahora?"*
Di: "De Dios
son el este y el oeste; Él guía a quien Él quiere a un
camino recto."**
*Antes
de ser llamado a su misión profética, y durante el primer período
de esta, transcurrido en Mecca, el Profeta --y con él su comunidad-- oraban en
dirección a la Kaaba. Esto no era a causa de una revelación
específica, sino debido al hecho de que la Kaaba --si bien con el paso
del tiempo se había llenado de aquellos ídolos a los que los
árabes pre-islámicos rendían homenaje-- fue considerada
siempre como el primer templo dedicado al Dios Unico (cf. 3: 96). El Profeta,
consciente de la santidad de Jerusalén --el otro centro sagrado de la fe
unitaria-- rezaba, por lo general, frente a la cara sur de la Kaaba, en
dirección al norte, para así quedar mirando tanto a la Kaaba como
a Jerusalén. Después del éxodo a Medina, siguió aún rezando en
dirección al norte, teniendo ahora por qibla (dirección de la
oración) sólo Jerusalén. Sin embargo, pasados aproximadamente
dieciséis meses de su llegada a Medina, recibió una revelación
(versículos 142-150 de este sura) que fijó definitivamente la
Kaaba como qibla de los seguidores del Qur'an. Este "abandono" de
Jerusalén evidentemente desagradó a los judíos de Medina, que
debían sentirse complacidos viendo como los musulmanes rezaban en
dirección a su ciudad sagrada; y, precisamente, a ellos va dirigida la
frase inicial de este pasaje. Si se examina el asunto desde el punto de vista
histórico, no hubo tal cambio en los mandamientos divinos respecto de la
qibla, porque nunca había existido una normativa a este respecto antes
de que fueran revelados los versículos 142-150. Su vinculación
lógica a los pasajes anteriores, que en su mayoría se ocupan de
Abraham y de su fe, reside en el hecho de haber sido Abraham quien
construyó la estructura original del Templo que más tarde
sería conocido como la Kaaba.
**O
también: "Él guía a un camino recto a quien quiere [ser
guiado]".
2: 143
Y hemos hecho
así de vosotros una comunidad intermedia,* para que [con vuestras vidas]
deis testimonio de la verdad ante toda la humanidad, y para que el Enviado de
testimonio de ella ante vosotros.**
Y sólo
pusimos [para esta comunidad] la dirección de la oración a la que
antes te volvías [Oh Profeta], para distinguir a aquellos que siguen al
Enviado de aquellos que le vuelven la espalda: pues, ciertamente, ha sido una
dura prueba, salvo para aquellos a quienes Dios ha guiado rectamente.*** Pero, en verdad, Dios no va a descuidar vuestra fe
--pues, ciertamente, Dios es muy compasivvo con los hombres, dispensador de
gracia.
*Lit.,
"una comunidad en el centro" --o sea, una comunidad que mantiene el
equilibrio justo entre los extremos y es realista en su valoración de la
naturaleza y posibilidades del hombre, por lo que rechaza tanto la vida
licenciosa como el ascetismo exagerado. El Qur'an, en consonancia con sus
frecuentes llamadas a la moderación en todos los aspectos de la vida,
exhorta a los creyentes a no poner excesivo énfasis en los aspectos
físicos y materiales de sus vidas, pero al mismo tiempo afirma que los
impulsos y deseos del hombre respecto a esta "vida de la carne", son
de designio divino y, por lo tanto, legítimos. Analizándolo
más a fondo, la expresión "una comunidad intermedia"
puede considerarse como resumen, por así decirlo, de la actitud
islámica hacia el problema de la propia existencia humana: un rechazo de
la opinión de que existe un conflicto inherente entre el espíritu
y la carne, y una afirmación decidida de la unidad natural dispuesta por
Dios en este aspecto bipolar de la vida humana. Esta actitud equilibrada, que
es peculiar del Islam, emana directamente del concepto de la unidad de Dios y,
en consecuencia, de la unidad de propósito subyacente a toda Su
creación: por tanto, que se mencione en este punto la "comunidad
intermedia" sirve de introducción apropiada al tema de la Kaaba,
que es un símbolo de la unidad de Dios.
** Es decir, "que vuestra forma de vivir
sea un ejemplo para toda la humanidad, como el Enviado es un ejemplo para
vosotros".
***
Es decir, "a quienes Él ha dado entendimiento" (Rasi). La
"dura prueba" (kabira) consistió en el hecho de que desde su
éxodo a Medina, los musulmanes se habían acostumbrado a rezar mirando a
Jerusalén --asociada en sus mentes con las enseñanzas de la
mayoría de los profetas antiguos que el Qur'an menciona-- y ahora se les
exigía que rezaran en dirección a la Kaaba, que por aquel tiempo
(en el año segundo después de la hégira) era todavía usada por
los paganos de Quraish como un santuario dedicado a la adoración de sus
numerosos ídolos. Frente a esto, el Qur'an afirma que para los
verdaderos creyentes no sería difícil volver a adoptar la Kaaba
como su qibla: porque comprenderían instintivamente la sabiduría
divina detrás de esta orden que establecía al templo de Abraham
como símbolo de la unidad de Dios y como punto focal de la unidad
ideológica del Islam. (Véase también la nota 116 anterior.)
2: 144
Te hemos visto
[Oh Profeta] mirar al cielo con frecuencia [buscando guía]: y ahora
vamos a hacer que te vuelvas en la oración en una dirección que
te es querida. Vuelve, pues, tu rostro hacia la Casa Inviolable de
Adoración; y dondequiera que estéis, volved vuestros rostros hacia ella
[en la oración].
Y, ciertamente,
aquellos que han recibido la revelación con anterioridad saben bien que
esta [orden] procede en verdad de su Sustentador; y Dios no esta desatento a lo
que hacen.
2: 145
Y, sin embargo,
aunque presentaras todas las pruebas* ante aquellos que han sido destinatarios
de anteriores revelaciones, no seguirían la dirección en la que
tu rezas; ni tu puedes seguir su dirección de oración y ni
siquiera una parte de ellos sigue la dirección de los otros. Y si
siguieras sus erróneas creencias después de todo el conocimiento que te
ha llegado, ciertamente serías de los transgresores.
*Lit., "todo
signo (aya)", es decir, de que es un mandamiento revelado.
2: 146
Quienes han
recibido la revelación con anterioridad, la conocen como conocen a sus
propios hijos: pero, ciertamente, una parte de ellos oculta la verdad a
sabiendas --(2: 147) ¡la verdad que viene de tu
Sustentador!*
No seas, pues, de
los que dudan: (2: 148) pues cada comunidad se vuelve en una dirección
que le es propia, de la cual Él es el punto focal.**
Así pues, rivalizad en buenas obras. Dondequiera que estéis, Dios os
reunirá a todos ante Él: pues, ciertamente, Dios tiene el poder
para disponer cualquier cosa.
*Esto
se refiere, fundamentalmente, al hecho de que la Kaaba era la qibla de Abraham,
y también a las profecías relativas a Ismail como progenitor de una
"gran nación" (Génesis 21 13 y 18) de la que surgiría
un día un profeta "semejante a Moisés": ya que fue a través
del Profeta árabe, descendiente de Ismail, como se reveló la
orden acerca de la qibla. (Por lo que se refiere a predicciones aún
más explícitas del futuro advenimiento del Profeta Muhammad, que
aparecen en los Evangelios canónicos, véase 61:6 y la nota
correspondiente.)
** Lit.,
"todos tienen su dirección...", etc. Casi todos los
comentaristas clásicos, desde los Compañeros del Profeta en
adelante, interpretan esto como una referencia a las distintas comunidades
religiosas y a sus distintos modos de "volverse hacia Dios" en la
adoración. En su comentario a este versículo, Ibn Kazir destaca
su similitud interna con la frase que aparece en 5:48: "hemos fijado para
cada una de vosotras una ley y una forma de vida [distintas]". La
aseveración de que "cada comunidad se vuelve en una
dirección que le es propia" para dar expresión a su
sometimiento a Dios implica, en primer lugar, que el deseo del hombre de
dirigirse a Dios en oración ha tomado diferentes formas, en tiempos y
circunstancias distintos (p.e., la elección de Abraham al tomar la Kaaba
como su qibla, la concentración de los judíos sobre Jerusalén
como centro espiritual, la orientación hacia el este de las primeras
iglesias cristianas y la orden coránica en relación a la Kaaba);
y, en segundo lugar, que la dirección de la oración --por grande
que sea su importancia simbólica-- no representa la esencia de la fe:
pues, como dice el Qur'an: "la verdadera piedad no consiste en que
volváis el rostro hacia el este o hacia el oeste" 92:177), y, "de
Dios son el este y el oeste" (2:115 y 142). Por consiguiente, la
revelación que estableció a la Kaaba como qibla de los musulmanes
no debería ser tema de controversia para gentes de otras creencias, ni
motivo para que descrean de la verdad de la revelación coránica
en sí (Manar II, 21 s.).
2: 149
Así, por
dondequiera que salgas, vuelve tu rostro [en la oración] hacia la Casa
Inviolable de Adoración --porque, ciertamente, esta orden viene en
verdad de tu Sustentador; y Dios no esta desatento a lo que hacéis. (2:
150) Y, por tanto, por dondequiera que salgas, vuelve tu rostro [en la
oración] hacia la Casa Inviolable de Adoración; y dondequiera que
estéis, volved vuestros rostros hacia ella, de modo que nadie, salvo los
empeñados en la maldad, pueda alegar nada contra vosotros.* Pero no les
tengáis miedo a ellos, sino temedme a Mí, y [obedecedme,] para
que pueda completar Mi bendición sobre vosotros y podáis seguir
el camino recto.
*Lit., "excepto
quienes de ellos están empeñados en la transgresión"
(con respecto a la intencionalidad que implica el uso del verbo en pasado en
expresiones como al.ladina dalamu o al.ladina kafaru, véase la nota 6
del versículo 6 de este sura). El Qur'an destaca insistentemente que los
musulmanes son verdaderos seguidores de Abraham. Esta aseveración
quedaría, sin embargo, expuesta a objeciones mientras siguieran rezando
en una dirección distinta a la Kaaba, la qibla de Abraham. La
fijación de esta última como qibla de los seguidores del Qur'an
invalidaría tal argumento y sólo "quienes están empeñados
en la transgresión" (en este caso, la distorsión de la
verdad) continuarían desafiando en base a eso el mensaje del Qur'an.
2: 151
Igual que os
hemos suscitado a un enviado de entre vosotros mismos para que os transmita
Nuestros mensajes, os ayude a crecer en pureza, os imparta la Revelación
y la Sabiduría y os enseñe lo que no sabíais: (2:
152) así pues, acordaos de Mí y Yo me acordaré de
vosotros; y sed agradecidos conmigo y no Me neguéis.
2: 153
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Buscad ayuda en la paciencia y en la
oración: pues, ciertamente, Dios está con los que son pacientes
en la adversidad. (2: 154) Y no digáis de los que han
caído luchando por la causa de Dios: "Están muertos".
Al contrario, están vivos, pero no os dais cuenta.
2: 155
Y ciertamente os
pondremos a prueba por medio* del peligro, del hambre, de la perdida de bienes,
de vidas y de frutos [del trabajo]. Pero da buenas nuevas a los que son
pacientes en la adversidad --(2: 156) que cuando les sucede una
desgracia, dicen: "En verdad, de Dios somos y, ciertamente, a Él
hemos de volver." (2: 157) ¡Sobre ellos se derraman la
gracia y las bendiciones de su Sustentador, y ellos son los que están en
el camino recto!
*
Lit., "con algo".
2: 158
[Por eso,] he
aquí, que As-Safa y Al-Marwa están entre los símbolos
establecidos por Dios;* así pues, no incurrirá en error quien,
habiendo acudido al Templo en peregrinación o en visita ritual, haga los
recorridos entre ambas:** pues, quien hace un bien
mayor del que debe --ciertamente, Dios responde a la gratitud, es
omnisciente.***
* Lit.,
"símbolos de Dios". Se dice que el recorrido entre dos bajas
formaciones rocosas denominadas As-Safa y Al-Marwa, situadas en las
cercanías de la Kaaba, en Mecca, fue el escenario del sufrimiento de Hayar
cuando Abraham, obedeciendo una orden divina, la abandonó junto con su
hijo Ismail en el desierto (véase la nota 102 anterior). Angustiada por la sed
y el miedo a ver morir a su hijo, Hayar corrió repetidas veces entre
ambas rocas suplicando fervientemente el auxilio de Dios: finalmente, su
confianza en Dios y su paciencia se vieron recompensadas con el descubrimiento
de un manantial ‑-que aún hoy existe y que se conoce con el nombre
de Pozo de Samsam- y esto salvó a ambos de morir de sed. Por esto, As-Safa
y Al-Marwa han sido consideradas, aun en tiempos pre-islámicos, como
símbolos de fe y de paciencia en la adversidad, en recuerdo de la gran
prueba que Hayar tuvo que soportar y de su confianza en Dios: esto explica que
sean mencionadas en este contexto junto a pasajes que tratan de las virtudes de
la paciencia y de la confianza en Dios (Rasi).
** En
conmemoración de las carreras que Hayar, angustiada, realizó
entre As-Safa y Al-Marwa, los peregrinos que llegan a Mecca deben caminar siete
veces, a paso vivo, entre estos dos altozanos. Debido a que en tiempos
pre-islámicos varios ídolos habían estado colocados
allí, algunos de los primeros musulmanes se resistían a realizar
un ritual que a sus ojos aparecía asociado con su previa
idolatría (Rasi, tomado de Ibn Abbas). Este versículo
quería tranquilizarles, destacando que aquel acto simbólico de
conmemoración era muy anterior a la idolatría que practicaban los
Quraish paganos.
***
Algunos sabios islámicos -p.e., el Imam Abu Hanifa- deducen de la frase
"quien hace un bien mayor del que debe" leída en
combinación con "no incurrirá en error quien..." (o, más literalmente, "no merecerá
reproche quien..."), que el recorrido a pie entre As-Safa y Al-Marwa no es
uno de los ritos obligatorios de la peregrinación sino, más bien,
un acto de devoción supererogatorio (véase Samajshari y Rasi). Sin
embargo, la mayoría de los eruditos lo consideran parte integrante de la
peregrinación.
2: 159
ciertamente, a
aquellos que supriman la evidencia de la verdad y de la guía que hemos
hecho descender, después de que Nosotros la hayamos hecho clara a los hombres
por medio de la escritura divina --a esos Dios los rechazará, y todos
los que puedan juzgar les rechazarán.* (2: 160) Salvo a
quienes se arrepientan, se enmienden y den a conocer la verdad: de esos
aceptaré su arrepentimiento --pues, sólo Yo soy el Aceptador de
Arrepentimiento, el Dispensador de Gracia.
*Lit., "a
quienes todos los que rechazan rechazarán" -es decir, todas las
personas rectas capaces de juzgar cuestiones morales. El rechazo de Dios
(laana) denota "la exclusión de Su gracia" (Manar II, 50). En
el árabe clásico, el significado primordial de laana es
equivalente a ibaad ("distanciamiento" o "destierro"); en
la terminología del Qur'an, equivale a la "exclusión de todo
cuanto es bueno" (Lisán al-Aarab). Según Ibn Abbas y
varios destacados eruditos de la generación siguiente, la escritura
divina a la que se alude aquí es la Biblia; por tanto, el
versículo va dirigido a los judíos y a los cristianos.
2: 161
Ciertamente,
quienes se obstinen en negar la verdad y mueran mientras [siguen aún]
negando la verdad --su merecido es el rechazo de Dios, el de los ángeles
y el de todos los hombres [rectos]. (2: 162) En ese estado
permanecerán; [y] no se les aliviará el sufrimiento ni se les
concederá prorroga.
2: 163
Y vuestro dios es
el Dios Unico: no hay deidad sino Él, el Más Misericordioso, el
Dispensador de Gracia.
2: 164
Ciertamente, en
la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la
noche y el día: en las naves que surcan el mar con lo que es de provecho
para el hombre: y en las aguas que Dios hace descender del cielo, dando vida
con ellas a la tierra, antes muerta, y haciendo que se multipliquen en ella
toda clase de criaturas: en la variación de los vientos, en las nubes
sujetas a su curso entre el cielo y la tierra: [en todo eso] hay mensajes
claros para gentes que usan su razón.*
*Este pasaje es uno
de los muchos en los que el Qur'an apela a "aquellos que usan su
razón" para que observen las maravillas cotidianas de la
naturaleza, incluidas las muestras del propio ingenio humano ("las naves
que surcan el mar"), como signos de un Poder creativo consciente que
domina el universo.
2: 165
Y aún
así, hay gentes que eligen creer en seres que supuestamente rivalizan
con Dios,* y les aman como [sólo] Dios debe ser amado: pero los que han
llegado a creer aman a Dios por encima de todo.
¡Si quienes
están empeñados en hacer el mal pudieran tan sólo ver --como
lo verán cuando se les consigne al castigo** [en el Día de la
Resurrección]-- que todo el poder pertenece sólo a Dios, y que
Dios es severo en [imponer] el castigo!
*Lit.,
"hay entre la gente quienes se entregan a [la adoración de] otros
en vez de Dios". Acerca del término andad, véase la nota 13 en el
versículo 22 de este sura.
**Lit.,
"cuando vean el castigo" (o "el sufrimiento").
2: 166
¡[En ese
Día] los que han sido [falsamente] adorados* se desentenderán de
sus seguidores y estos verán el castigo [que les aguarda], una vez
destruidas todas sus esperanzas!** (2: 167) Entonces dirán
sus seguidores: ¡Si tuviéramos otra oportunidad [de vivir],*** nos desentenderíamos de ellos como ellos se han
desentendido de nosotros!"
Así les
mostrará Dios sus acciones [de forma que les cause] un amargo
remordimiento; pero no saldrán del fuego.****
*Lit.,
"seguidos" -es decir, como los santos o las supuestas
"personalidades divinas".
** Asbab (sing. sabab) denota, en su significado primordial,
"lazos" o "adhesiones", y en sentido figurado, "medios
[para lograr un fin]" (cf. Lisán al-Aarab), y Lane IV, 1285). En
este contexto, asbab se refiere evidentemente a medios de salvación, y
puede por lo tanto traducirse por "esperanzas".
*** Lit., "si nos fuera dado retornar".
****Sc., para volver a la vida, con una segunda oportunidad (Manar
II, 81).
2: 168
¡Oh gentes!
Comed de lo lícito y bueno que hay en la tierra, y no sigáis los
pasos de Satán: pues, ciertamente, él es enemigo declarado vuestro, (2:
169) y os invita a hacer el mal y a cometer actos indecentes, y a
atribuir a Dios aquello de lo que no tenéis conocimiento.*
*Esto se refiere a la
atribución a Dios de ordenes y prohibiciones
que exceden lo que ha sido claramente ordenado por Él (Samajshari).
Algunos comentaristas (como p.e., Muhammad Abdu en Manar II, 89 s.) incluyen en
esta expresión los innumerables requerimientos supuestamente
"legales" que, sin estar autorizados claramente por el texto del
Qur'an o por una Tradición auténtica, han sido extraídos por
algunos eruditos musulmanes mediante métodos subjetivos de deducción
para presentarlos luego como "ordenanzas de Dios". La conexión
entre este pasaje y los anteriores resulta evidente. En los versículos
165-167, el Qur'an habla de aquellos que "eligen creer en seres que
supuestamente rivalizan con Dios": lo cual incluye también la falsa
atribución, a tales seres, del derecho a promulgar sus propias
ordenanzas cuasi‑religiosas, así como la asignación de
validez religiosa a costumbres sancionadas sólo por razón de su
antigüedad (véase el versículo siguiente).
2: 170
Pero cuando se
les dice: "Seguid lo que Dios ha revelado," algunos responden:
"¡No!, seguiremos [sólo] lo que hemos hallado que
creían y hacían nuestros antepasados." ¡Pero!
¿Aun si sus antepasados no usaban la razón y carecían de
toda guía?
2: 171
Y así, la
parábola de aquellos que se empeñan en negar la verdad es la de
una bestia que al oír el grito del pastor no percibe sino el sonido de una
voz y una llamada.* Son sordos, mudos y ciegos: porque no usan su razón.
*Esta es una
traducción muy libre de la frase elíptica que dice, literalmente:
"la parábola de aquellos que se obstinan en negar la verdad es la
de alguien que grita a lo que sólo oye un grito y una llamada". El
verbo naaqa se usa principalmente para describir el grito inarticulado con el
que el pastor dirige a su rebaño.
2: 172
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Comed de las cosas buenas de que os hemos
proveído como sustento y dad gracias a Dios, si es a Él
[verdaderamente] a quien adoráis.
2: 173
Os ha prohibido
sólo la carne del animal hallado muerto, la sangre, la carne de cerdo y
aquello sobre lo que se ha invocado un nombre distinto al de Dios;* pero si
alguien se ve empujado por la necesidad --no por deseo ni excediendo su
necesidad inmediata-- no incurrirá en falta: pues, ciertamente, Dios es
indulgente, dispensador de gracia.
*Es decir, todo lo
que ha sido dedicado u ofrecido en sacrificio a un ídolo o a un santo, o
a una persona considerada como "divina". Para una enumeración
más completa de los tipos de carne prohibidos, véase 5:3.
2: 174
En verdad,
quienes suprimen en lo más mínimo la revelación* que Dios
ha hecho descender y lo malvenden por un provecho insignificante --sólo
se están llenando el vientre de fuego. Dios no les hablará en el
Día de la Resurrección, ni les purificará [de sus faltas];
y les aguarda un doloroso castigo. (2: 175) Esos son los que
canjean la guía por el extravío, y el perdón por el
castigo: ¡qué poco parecen temer al fuego!
*Este término se usa
aquí en sentido genérico y comprende tanto el Qur'an como las
revelaciones anteriores.
2: 176
Así es:
puesto que Dios ha hecho descender* la escritura divina como exposición de
la verdad, todos los que se enfrentan con sus opiniones a la escritura
divina** están, ciertamente, en
un profundo error.
* Lit., "has been
bestowing". Since the form nazzala implies gradualness and continuity in
the process of revelation, it can best be rendered by the use of the present
tense.
** Lit., "who hold discordant
views about the divine writ"-i.e., either suppressing or rejecting parts
of it, or denying its divine origin altogether (Razl').
2: 177
La piedad
verdadera no consiste en volver el rostro hacia el este o hacia el oeste*
--piadoso, en verdad, es quien cree en Diios, en el Último Día, en
los ángeles, en la revelación** y en los profetas; y gasta de lo
que tiene --a pesar de su apego a ello-- en sus parientes, en los huérfanos,
los necesitados, los viajeros,*** los mendigos y en rescatar a otros del
sometimiento;**** es constante en la oración y paga el impuesto de
purificación; y [piadosos en verdad son] los que, cuando prometen,
cumplen sus promesas, y son pacientes en la desgracia, en la adversidad y en
los momentos de peligro: esos son los que han sido fieles a su palabra, y esos
son los que han sido conscientes de Dios.
*El Qur'an hace
así hincapié en el principio de que el mero cumplimiento de las
formalidades externas no satisface los requisitos de la rectitud. La
alusión a volverse, en la oración, en esta o aquella
dirección, procede de los pasajes que, algo más atrás, se
ocupaban de la cuestión de la qibla.
** En este contexto, el termino
"revelación" (al‑kitab) tiene, según la
mayoría de los comentaristas, un sentido general: se refiere al hecho en
sí de la revelación divina. En cuanto a la creencia en los
ángeles, se postula aquí porque es a través de estos seres o
fuerzas espirituales (pertenecientes a la esfera de al-gaib, es decir, la
realidad que está fuera del alcance de la percepción humana) como
Dios revela Su voluntad a los profetas y, por medio de ellos, a toda la
humanidad.
*** La expresión ibn as-sabil (lit., "hijo del
camino") designa a cualquier persona que está alejada de su casa y
en especial aquellos que, por sus circunstancias, carecen de medios de
subsistencia (Lane IV, 1302). En su más amplio sentido, designa a
alguien que, por la circunstancia que sea, no le es posible regresar a su hogar,
ya sea temporal o permanentemente, como, por ejemplo, un exiliado o un
refugiado político.
**** Ar-raqaba (cuyo plural es ar-riqab) designa, literalmente,
"el cuello", y significa también todo el ser humano.
Metonímicamente, la expresión fi ’r‑riqab significa
"para la liberación de seres humanos de la esclavitud", y se
aplica tanto al rescate de cautivos como a la emancipación de esclavos.
El Qur'an, al incluir este tipo de gasto entre los actos esenciales de la
rectitud, da a entender que liberar a la gente de la esclavitud -y, por tanto,
la abolición de la misma- es uno de los objetivos sociales del Islam. La
esclavitud era, en el tiempo de la revelación del Qur'an, una practica
establecida en todo el mundo, y su abolición repentina habría
sido económicamente imposible. A fin de soslayar esta dificultad, y al
mismo tiempo conseguir en el futuro la total abolición de la esclavitud,
el Qur'an prescribe en 8:67 que de ahí en adelante, sólo aquellos
prisioneros tomados en una guerra justa (yihad) pueden ser retenidos como esclavos.
Pero aun con relación a personas esclavizadas de esta manera o -con
anterioridad a la revelación de 8:67- de cualquier otra, el Qur'an
destaca el gran mérito de la liberación de esclavos y la estipula como
forma de expiación por diversas transgresiones (véase p.e., 4:92, 5:89,
58:3). Además, el Profeta resaltó enfáticamente en
numerosos ocasiones que, a los ojos de Dios, la liberación sin
condiciones de un ser humano de la esclavitud es uno de los actos más
loables que puede realizar un musulmán. (Para una presentación y
análisis críticos de todas las Tradiciones auténticas
relacionadas con este problema, véase Nail al-Autar VI, 199 ss.)
2: 178
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Se os ha prescrito la justa
retribución para los [culpables en] casos de homicidio: el libre como
libre, el esclavo como esclavo y la mujer como mujer. [*1] Y si le es perdonada
al culpable una parte [de su culpa] por su hermano, [*2] esta [remisión]
deberá cumplirse en forma honorable y la restitución a su
prójimo se hará de buenas maneras. [*3]
Esto es un alivio
de vuestro Sustentador y una misericordia. Y a aquel que, a pesar de ello, [*4]
exceda intencionalmente los límites de los correcto, le aguarda un
castigo doloroso: (2: 179) porque en [la ley de] la justa retribución
tenéis vida, ¡Oh vosotros dotados de perspicacia!, para que así os
mantengáis conscientes de Dios. [*5]
[*1] Después de
señalar que la verdadera piedad no consiste en una mera observancia de
formas y ritos externos, el Qur’an abre, por así decirlo, un nuevo
capítulo relacionado con el problema de la conducta humana. Y así
como la piedad no es eficaz sin la acción recta, la rectitud individual
no podrá ser realmente eficaz socialmente, si no existe consenso en la
comunidad acerca de los derechos y obligaciones sociales de sus miembros: en
otras palabras, acerca de las leyes prácticas que deben regir la
conducta del individuo en el seno de la sociedad y la actitud de la sociedad
hacia el individuo y sus acciones. Esta es la razón de fondo de la gran
importancia del papel que la legislación juega dentro de la
ideología del Islam, y de por qué el Qur’an alterna de forma
sistemática sus exhortaciones morales y espirituales con ordenanzas
acerca de los aspectos prácticos de la vida social. Uno de los principales
problemas con que ha de enfrentarse toda sociedad es la salvaguardia de las
vidas y de la seguridad individual de sus miembros: por tanto, es comprensible
que las leyes relativas al homicidio y su castigo reciban un tratamiento
prioritario en este lugar. (Debe tenerse en cuenta que "La Vaca" fue
el primer sura revelado en Medina, es decir, en el período en que la
comunidad musulmana se acababa de establecer como entidad social
independiente.)
En cuanto al término qisás utilizado al
comienzo del pasaje anterior, debe destacarse que -según todos los
comentaristas clásicos- es casi sinónimo de musawa, o sea,
"hacer algo igual a [otra cosa]": en este caso, hacer que el castigo
sea igual (o adecuado) al crimen; significado este cuya mejor traducción
es la de "la justa retribución" y nó (como,
erróneamente, ha sido traducido con frecuencia) la de
"represalia". Dado que el Qur’an habla aquí de "casos de
homicidio" (fi ’l‑qatla, lit., "en el asunto de los
matados") en general, y tomando en consideración que esta
expresión abarca todos los casos posibles de homicidio -asesinato
premeditado, asesinato bajo provocación grave, homicidio sin
premeditación, homicidio por accidente, etc.- resulta evidente que tomar
una vida por otra vida (como implica el término "represalia") no se
correspondería siempre con las exigencias de la equidad. (Esto se
aclara, por ejemplo, en 4:92, donde se trata de la restitución legal por
homicidio involuntario.) La frase dice literalmente, "el libre por el
libre, el esclavo por el esclavo, la mujer por la mujer". Sin embargo,
leída juntamente con la expresión "justa
retribución" que se menciona en la primera frase, se ve
inmediatamente que tal estipulación no puede -y no pretende- ser tomada
en su sentido literal restrictivo: porque esto haría imposible su
aplicación en muchos casos de homicidio, p.e., en el homicidio de un
hombre libre por un esclavo, o el de una mujer por un hombre, o viceversa. Por
tanto, tal estipulación debe ser considerada como un ejemplo de
expresión elíptica (iyás) que tan a menudo se emplea en el
Qur’an, y que tiene un único significado, a saber: "si un hombre
libre ha cometido el crimen, el hombre libre debe ser castigado; si un esclavo
ha cometido el crimen ...," etc. -en otras palabras, tomando en consideración
la condición del culpable, él o ella (y, sólo, él o ella)
deberá ser castigado en forma adecuada al crimen. Por esta razón,
he traducido la frase por “el libre como libre, el esclavo como esclavo...,”
etc.
[*2]
Lit., "y a quien le es perdonado [algo] por su hermano". No existe
justificación lingüística alguna para atribuir -como han hecho
varios comentaristas- el adjetivo "su" a la víctima, asumiendo
así que la palabra "hermano" se refiere a la "familia"
o "parientes sanguíneos" de la víctima. El adjetivo
"su" se refiere, incuestionablemente, al culpable; y al no haber
razón para asumir que "su hermano" se refiera a un hermano
real, la conclusión inevitable es que se trata aquí de "su
hermano en la fe" o "su prójimo" -lo que en ambos casos
incluye a toda la comunidad. De esta forma, la expresión "si le es
perdonada al culpable una parte por su hermano" (es decir, por la
comunidad o sus agentes legales) puede hacer alusión a la
consideración de circunstancias atenuantes en un caso de asesinato, o a
que se entienda que el caso a juzgar cae dentro de las categorías de
homicidio sin premeditación u homicidio involuntario ‑-para los
que no se aplica la pena de muerte y sí una restitución mediante
el pago de una indemnización (diyya, véase 4:92) a los familiares de la
víctima. En consonancia con las frecuentes exhortaciones del Qur’an al
perdón y al dominio sobre uno mismo, la "remisión"
antedicha puede estar relacionada (sobretodo en los casos de homicidio por
accidente) a una renuncia parcial, o aún total, a la
indemnización.
[*3]
Lit., "y la restitución a él buenamente", porque se entiende
que el pronombre en ilaihi ("a él") se refiere al "hermano en la
fe" o "prójimo" ya mencionado en la misma frase. La
palabra adaa (traducida por "restitución") designa el acto de
cumplir con un deber o una deuda (cf. Lane I, 38), e indica aquí la
indemnización legal que ha de pagar el culpable. Esta
indemnización o restitución deberá hacerse "de buenas
maneras" ‑-teniendo en cuenta la situación del acusado y, por
parte de este último, cumpliendo de buena gana y sinceramente con su
obligación (cf. Manar II, 129).
[*4] Lit., "after
this"-i.e., after the meaning of what constitutes "just
retribution" (gisds) has been made clear in the above ordinance (Razi).
[*5]
Es decir, "tenéis una salvaguardia, como comunidad, para que podáis
vivir seguros, tal como Dios quiere que viváis". Queda claro, por
tanto, que el objetivo del qisás es la protección de la sociedad,
y no la "venganza".
2: 180
Se os ha
prescrito que, cuando uno de vosotros sienta cercana la muerte y deja una gran
riqueza, haga testamento a favor de sus padres y [otros] parientes cercanos en
forma honorable:* esto es un deber para quienes son conscientes de Dios. (2:
181) Y si alguien altera lo dispuesto después de haberlo sabido, el mal
derivado de tal acción recaerá sólo sobre quienes lo hayan
alterado.** Ciertamente, Dios todo lo oye, es
omnisciente.
*La palabra jeir que aparece en esta frase designa "una gran
riqueza" y no simplemente "bienes": y esto explica la orden de
que quien deje una gran fortuna deberá hacer legados a aquellos miembros
de su familia que más merezcan ayuda, aparte de -y con anterioridad a-
las porciones fijadas por la ley, que son mencionadas en 4:11-12. Esta
interpretación de jeir está apoyada por testimonios de A’isha y
Ali ibn Abi Talib, referidos a este versículo en particular (cf.
Samajshari y Baidawi).
**Lit., "y en cuanto a aquel que lo altere -es decir, después de
la muerte del testador- "después de haberlo oído, la falta de eso será
sólo de quienes lo alteren": o sea, no de aquellos que sin quererlo
se hayan beneficiado de dicha alteración. Hay que señalar que el
verbo samiaa (lit., "oyó") tiene también el significado de
"supo".
2: 182
Pero si alguien teme
que el testador haya cometido un error o una injusticia [deliberada] y consigue
un arreglo entre los herederos,* no incurrirá [por ello] en falta.
Ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
*Lit., "entre
ellos" -es decir, un arreglo con el consentimiento mutuo de las partes,
que haga caso omiso de las disposiciones testamentarias, por considerarlas
injustas.
2: 183
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Se os ha prescrito el ayuno como se les
prescribió a los que os precedieron, para que os mantengáis
conscientes de Dios: (2: 184) [habréis de ayunar] durante un
número determinado de días.* Pero, si alguno de vosotros
está enfermo o de viaje, [ayunará igual] número de otros
días; y [en tales casos] aquellos que se lo puedan permitir, que
alimenten a un pobre como rescate.**
Y quien hace un
bien mayor del que debe*** a sí mismo se lo hace; porque ayunar es bueno
para vosotros --si supierais.
*O
sea, durante los veintinueve o treinta días de Ramadán, noveno
mes del calendario lunar islámico (véase el versículo siguiente).
El ayuno consiste en la abstención total de comida, bebida y relaciones
sexuales desde el amanecer hasta la puesta del sol. Como señala el
Qur’an, el ayuno ha sido una práctica muy extendida durante toda la
historia religiosa del hombre. El rigor extremo y la larga duración del
ayuno islámico -que es obligatorio para toda persona adulta y sana,
hombre o mujer- consigue, además del propósito general de la
purificación espiritual, un objetivo triple: (1) conmemorar el comienzo
de la revelación del Qur’an, que tuvo lugar en el mes de Ramadán,
aproximadamente trece años antes del éxodo del Profeta a Medina; (2)
proporcionar un riguroso ejercicio de auto-disciplina; y (3) hacer ver a todos,
a través de su propia experiencia, lo que es tener hambre y sed, para que de
esta forma adquieran una apreciación directa de los necesidades de los
pobres.
**
Esta frase ha sido objeto de muchas interpretaciones conflictivas y a veces en
exceso artificiosas. Mi traducción se basa en el significado primario de
al.ladina iutiqunahu ("los que son capaces de ello" o "pueden
hacerlo" o "se lo pueden permitir"), refiriendo el pronombre hu
al acto de "alimentar a un pobre".
***
Algunos comentaristas opinan que esto se refiere a alimentar voluntariamente a
más de un pobre, o a alimentar a un pobre un número de
días superior al prescrito por la ordenanza anterior. Sin embargo, dado
que el resto de la frase habla de los beneficios del ayuno en sí, es
más probable que este "hacer un bien mayor del que se debe" se
refiera aquí a los ayunos voluntarios (que el Profeta realizaba a
menudo) aparte del ayuno obligatorio durante el mes de Ramadán.
2: 185
El mes de
Ramadán, en el que se hizo descender [por vez primera] el Qur’an como
guía para la humanidad y una prueba evidente de esa guía, y el
criterio por el que discernir lo verdadero de lo falso. Así pues, quien
de vosotros presencie la llegada* de este mes, deberá ayunarlo todo;
pero el que esté enfermo o de viaje, [ayunará igual] número de
otros días. Dios quiere para vosotros la facilidad y no quiere la
dificultad; pero [quiere] que completéis el número [requerido de
días] y que ensalcéis a Dios por haberos guiado rectamente, y que [Le]
deis gracias.
*Lit., "sea
testigo de" o "esté presente en".
2: 186
Y si Mis siervos
te preguntan acerca de Mí --ciertamente, Yo estoy cerca; respondo a la
invocación de quien Me invoca, cuando Me invoca: que Me escuchen y crean
en Mí, para que puedan seguir el camino recto.
2: 187
Os está
permitido uniros con vuestras mujeres la noche del [día del] ayuno:
ellas son una vestimenta para vosotros y vosotros sois una vestimenta para
ellas. Dios sabe que os habríais privado de este derecho* y se ha vuelto
a vosotros en Su misericordia y os ha suprimido esa dificultad. Así
pues, yaced con ellas y aprovechad lo que Dios os ha prescrito,** y comed y bebed hasta que distingáis la raya del
alba contra la oscuridad de la noche,*** y entonces seguid ayunando hasta la
caída de la noche; pero absteneos de yacer con ellas si estáis de
retiro en casas de adoración.****
Estos son los
límites fijados por Dios: no os acerquéis a ellos --[pues] así
aclara Dios Sus mensajes a la humanidad, para que se mantengan conscientes de
Él.
*Lit.,
"engañado" o "traicionado a vosotros mismos (a este
respecto)": alusión a la noción que prevalecía entre
los primeros musulmanes, antes de ser revelado este versículo, de que
todas las relaciones sexuales debían ser evitadas durante el
período del ayuno, incluidas las noches, cuando comer y beber estaban
permitidos (Rasi). Este versículo deshizo este malentendido.
** Lit., "y buscad lo que Dios os ha prescrito": énfasis
evidente en que la vida sexual es de designio divino por naturaleza.
*** Lit., "la blanca línea del alba de la línea
negra [de la noche]". Según todos los filólogos
árabes, la "línea negra" (al-jait al-asuad) significa
"la oscuridad de la noche" (Lane II, 831); y la expresión
al-jaitán ("las dos líneas" o "rayas")
designa "el día y la noche" (Lisán al-Aarab).
****El Profeta solía pasar varios días, y noches,
durante Ramadán -y a veces también en otras ocasiones- en la mezquita,
entregado a la oración y a la meditación, y ajeno a todo tipo de
actividades mundanales; y dado que aconsejó también a sus seguidores que
hicieran esto de vez en cuando, retirarse a una mezquita para dedicarse a la
meditación, práctica denominada itikaf, se ha convertido en una
forma de devoción reconocida -aunque voluntaria- entre los musulmanes,
en especial en los diez últimos días de Ramadán.
2: 188
No os devoréis la
hacienda injustamente unos a otros, ni empleéis artimañas legales*
tratando de devorar injusta y deliberadamente lo que por derecho pertenece a
otros.**
*Lit., "y no la
arrojéis a los jueces" -buscando que ellos la adjudiquen
erróneamente (Samajshari, Baidawi).
** Lit., "parte de la hacienda de otra gente".
2: 189
Te
preguntarán acerca de las lunas nuevas. Di: "Indican a la humanidad
las fechas [de diversos acontecimientos], incluida la
peregrinación."*
Sin embargo, la
piedad no consiste en que entréis en las casas por detrás, [por
así decirlo,] sino que el verdaderamente piadoso es quien es consciente
de Dios.** Por tanto, entrad en las casas por la
puerta y manteneos conscientes de Dios, para que así alcancéis la
felicidad.
*La alusión,
en este punto, a los meses lunares se debe al hecho de que el cumplimiento de
varias obligaciones religiosas instituidas por el Islam -como el ayuno de
Ramadán o la peregrinación a la Mecca (de la que tratan los versículos
196-203)- está basado en el calendario lunar, en el cual los meses van
rotando a través de las estaciones del año solar. Esta fijación
sobre el calendario lunar da como resultado una variación continua de
las condiciones estacionales en las que se realizan esas obligaciones
religiosas (p.e., la longitud del período del ayuno entre el alba y la
puesta del sol, el calor o el frío durante el ayuno o la
peregrinación), y en consecuencia, el correspondiente aumento o descenso
periódico de la dificultad en su realización. Además de
esto, el cálculo mediante los meses lunares se ve reflejado en los
cambios en las mareas del océano, y en la fisiología humana (p.e., los
períodos menstruales de la mujer -tema del que se tratará
más adelante en este sura).
** Es decir, la verdadera piedad no consiste en abordar las cuestiones
religiosas a través de la "puerta de atrás", por así
decirlo -o sea, mediante el mero cumplimiento de las formalidades y
períodos fijados para la realización de los diversas obligaciones
religiosas (cf. 2:177), porque, si bien, estas formalidades y límites de
tiempo son en sí de gran importancia, no se cumplirá su verdadero
propósito a menos que cada acto sea abordado a través de su "puerta
principal" espiritual, es decir, a través de la consciencia de Dios. Dado
que, figuradamente, la palabra bab ("puerta") significa "un
medio de acceso a, o de lograr, algo" (véase Lane I, 272), la
metáfora de "entrar en una casa por su puerta" se emplea a
menudo en el árabe clásico para indicar el enfoque correcto de un
problema (Rasi).
2: 190
Y combatid por la
causa de Dios a aquellos que os combatan, pero no cometáis
agresión --pues, ciertamente, Dios no ama a los agresores.* (2:
191) Matadles dondequiera que los encontréis y expulsadles de donde os
hayan expulsado --pues la opresión es aún peor que matar.** Y no
luchéis con ellos junto a la Casa Inviolable de Adoración si ellos no os
combaten antes allí;*** pero si os combaten, matadles: esta es la
recompensa de los que niegan la verdad.
*Este
versículo y los siguientes establecen de forma inequívoca que
sólo la autodefensa (en su sentido más amplio) hace permisible la
guerra para los musulmanes. La mayoría de los comentaristas están
de acuerdo en que la expresión la taatadu significa, en este contexto,
"no cometáis agresión"; mientras que al-muatadin
designa a "quienes cometen agresión". Así mismo, el
carácter defensivo del combate "por la causa de Dios" -es
decir, por la causa de los principios éticos ordenados por Dios- resulta
evidente por la alusión a "aquellos que os combatan", y es
clarificado aún más en 22:39 -"les está permitido
[luchar] a aquellos que son combatidos injustamente"- que es, según
todas las tradiciones de que disponemos, la primera (y por tanto la
fundamental) alusión coránica a la cuestión del yihad, o
guerra santa (véase Tabari e Ibn Kazir en sus comentarios a 22:39). Que este
enunciado inicial del principio fundamental de autodefensa como única
justificación de la guerra, ha sido mantenido en todo el Qur’an, resulta
evidente por 60:8, y por la frase final de 4:91, ambos pertenecientes a un
período posterior al versículo antedicho.
** Teniendo en cuenta la ordenanza anterior, la orden de
"matadles dondequiera que los encontréis" es válida sólo
para hostilidades ya en curso (Rasi), entendiendo que "los que os
combatan" son los agresores o los opresores (una guerra de
liberación se considera como guerra "por la causa de Dios").
La traducción de fitna, en este contexto, por
"opresión", se justifica por aplicarse este término a todo
abuso que empuje al hombre al extravío o a la pérdida de su fe en los
valores espirituales (cf. Lisán al-Aarab).
*** Esta alusión al combate en los alrededores de Mecca se debe
al hecho de que, cuando se reveló este versículo, la Ciudad Santa
estaba aún en manos de los Quraish paganos, enemigos de los musulmanes.
No obstante --como ocurre con todas las alusiones históricas en el
Qur’an- esta orden tiene carácter general y es, por lo tanto,
válida para todos los tiempos y circunstancias.
2: 192
Pero si cesan
--ciertamente, Dios es indulgente, dispennsador de gracia.
2: 193
Por tanto,
combatidles hasta que cese la opresión y la adoración esté
consagrada por entero a Dios;* pero si cesan, deben acabar todas las
hostilidades, salvo contra aquellos que [deliberadamente] hacen el mal.
*Lit., "y la
religión pertenezca (sólo) a Dios" --o sea, hasta que se
pueda adorar a Dios sin miedo a la persecución y ningún ser
humano esté obligado a humillarse ante otro por temor. (Véase también 22:40.)
El término din se traduce más adecuadamente, en este contexto,
por "adoración", ya que comprende aquí tanto los
aspectos doctrinales de la religión, como los morales: es decir, tanto
la fe como las obligaciones derivadas de esa fe.
2: 194
Combatid en los
meses sagrados si sois atacados:* porque la violación de lo sagrado
está [sujeta a la ley de] la justa retribución. Si alguien comete
una agresión contra vosotros, atacadle como os ha atacado --y manteneos
conscientes de Dios, y sabed que Dios está con los que son conscientes
de Él.**
*Esta es una
traducción libre de la frase "el mes sagrado por el mes
sagrado", que todos los comentaristas interpretan en el sentido susodicho.
Según la antigua costumbre árabe, luchar en los "meses
sagrados", o sea, el primero, el séptimo, el onceavo y el doceavo del
calendario lunar, era considerado una transgresión grave.
** Así pues, aunque se ordena los creyentes luchar si son
atacados, las palabras finales del versículo anterior dejan en claro que
deberán abstenerse de cometer atrocidades en el curso del combate,
incluida la matanza de civiles no combatientes.
2: 195
Y gastad [de buen
grado] en la causa de Dios, y que vuestras manos no os arrojen a la
destrucción;* y perseverad en hacer el bien: ciertamente, Dios ama a
quienes hacen el bien.
*Es decir, "no
os destruyáis a vosotros mismos por retener vuestra contribución
personal y material a este esfuerzo común".
2: 196
Y realizad la
peregrinación y la visita ritual [a Mecca] [*1] en honor a Dios; y si os
veis impedidos, haced una ofrenda conforme a vuestros medios. Y no os afeitéis
la cabeza hasta que la ofrenda haya sido sacrificada; [*2] pero quien de
vosotros esté enfermo o esté afectado de una dolencia en la cabeza,
deberá redimirse ayunando o dando limosna, o [cualquier otro] acto de
adoración. Y cuando os encontréis sanos y salvos, [*3] entonces, quien aproveche para hacer la
visita ritual mientras llega [el tiempo de] la peregrinación,
deberá hacer un ofrecimiento conforme a sus medios; [*4] pero si carece
de los medios, deberá ayunar tres días durante la
peregrinación y siete a su regreso: esto es, diez [días]
completos. Esto atañe a aquel que no vive en las cercanías de la
Casa Inviolable de Adoración.[*5]
Y manteneos
conscientes de Dios, y sabed que Dios es severo en el castigo.[*6]
[*1]
La peregrinación a Mecca (hach) tiene lugar una vez al año, en el
mes de Dul-Hiyya, mientras que la visita ritual (umra) puede realizarse en
cualquier momento. Tanto en el hach como en la umra, los peregrinos deben dar
siete vueltas alrededor de la Kaaba y caminar siete veces entre As-Safa y
Al-Marwa (véanse las notas 127 y 128 anteriores); durante el transcurso del
hach, deben también congregarse en la llanura de Arafat el día 9 de
Dul-Hiyya (véase la nota 182 siguiente). Tanto si están realizando el
hach o sólo una umra, los peregrinos deberán abstenerse de
cortarse, o de recortar, el pelo de la cabeza desde el momento en que entran en
el estado de consagración (ihram) hasta dar por terminada su
peregrinación, o su visita ritual. Como se menciona más adelante,
aquellas personas que estén enfermas o sufran un padecimiento que exija cortar
el pelo o afeitar la cabeza, quedan exentos de dicha prohibición.
[*2]Lit.,
"hasta que la ofrenda haya alcanzado su destino" -esto es, en el
tiempo o el lugar; según Rasi esto se refiere al tiempo del sacrificio,
es decir, al término de la peregrinación, cuando los que han participado
en el hach tienen que sacrificar -si poseen los medios-- una oveja, una cabra o
algo similar, y distribuir en limosnas la mayor parte de la carne.
[*3] La expresión ida amantum (lit.,
"cuando estéis a salvo") se refiere aquí a la seguridad tanto
de peligros externos (p.e., guerra) como de enfermedad y, por tanto, es
más adecuado traducirla por "sanos y salvos" lo que implica
que tal persona puede, y se propone, realizar la peregrinación.
[*4] Esto alude a una interrupción, por
comodidad personal, del estado de consagración (ihram) durante el
intervalo de tiempo que va desde que realizó la umra hasta el inicio del
hach (cf. Manar II, 222). El peregrino que hace uso de esta licencia
está obligado a sacrificar un animal (véase la nota 175 anterior) al
término de la peregrinación, o bien, ayunar durante diez días.
[*5]
Lit., "cuya familia no esté presente en la Casa Inviolable de
Adoración" -es decir, que no resida allí permanentemente:
pues, es evidente que los habitantes de Mecca no pueden permanecer
continuamente en estado de ihram.
[*6] This refers not merely to a
possible violation of the sanctity of the pilgrimage but also, in a more
general way, to all deliberate violations of God's ordinances.
2: 197
La
peregrinación deberá realizarse en los meses señalados.
[*1] Quien emprenda la peregrinación en esos [meses] deberá
abstenerse, mientras dure la peregrinación, del lenguaje obsceno, de
toda conducta reprobable y de disputar; y todo el bien que hagáis, Dios
lo conoce.
Y llevad
provisiones --aunque, ciertamente, la mejor de las provisiones es la
consciencia de Dios: ¡manteneos, pues, conscientes de Mí, Oh
vosotros dotados de perspicacia! (2: 198) [Sin embargo,] no
incurrís en falta si buscáis [durante la peregrinación] el
favor de vuestro Sustentador. [*2] Y cuando salgáis en multitudes de
Arafat,[*3] recordad a Dios junto al lugar sagrado, y
recordadle como Quien os guió cuando estabais perdidos en vuestro
camino; [*4] y avanzad con la multitud de gentes que avanzan, [*5] y pedid a
Dios que os perdone vuestras faltas: pues, ciertamente, Dios es indulgente,
dispensador de gracia.
[*1] Lit., "en los
meses reconocidos". Ahora bien, como el hach culmina en un mes concreto
(es decir, Dul-Hiyya), el plural debe referirse a su periodicidad anual. Debe
mencionarse, sin embargo, que varios comentaristas lo entienden como referido a
los tres últimos meses del año lunar.
[*2] Es decir,
comerciando en estado de ihram. Muhammad Abdu señala (Manar II, 231) que
el esfuerzo por buscar el favor de vuestro Sustentador "implica la
consciencia de Dios y es, por lo tanto, una forma de adoración -siempre
que, por supuesto, dicho esfuerzo no interfiera con otros requerimientos
religiosos de mayor consideración.
[*3] La reunión de todos los peregrinos en la llanura de
Arafat, al este de Mecca, tiene lugar el día 9 de Dul-Hiyya y representa
la culminación de la peregrinación. Los peregrinos deben
permanecer hasta la puesta del sol en esa llanura, que se extiende al pie de un
altozano conocido como Yabal ar-Rahma ("el Monte de la Misericordia")
-un acto simbólico que quiere evoccar la reunión final en el
Día de la Resurrección, en la que todos los seres
aguardarán el juicio de Dios. Inmediatamente después de la puesta del
sol, la multitud de peregrinos se desplaza de regreso en dirección a
Mecca, deteniéndose para pernoctar en un lugar llamado Musdálifa, que es
el "lugar sagrado" a que hace alusión la siguiente
cláusula de esta frase.
[*4] Lit., "y
recordad cómo Él os ha guiado, aunque antes de eso estabais entre
los extraviados".
[*5] Lit., "avanzad
en tropel por donde las gentes avanzan en tropel": se exhorta así a
los peregrinos a que sumerjan, en este momento supremo de la
peregrinación, sus individualidades en la consciencia de pertenecer a
una comunidad de gentes iguales ante Dios, sin barreras de raza, clase o
condición social que separen a unos de otros.
2: 200
Y cuando
hayáis cumplido vuestros ritos de adoración, [seguid] teniendo a
Dios presente como tenéis presentes a vuestros padres --¡no!, con un
recuerdo aún más vivo.* Pues hay gentes que [solamente] ruegan:
"¡Oh Sustentador nuestro! ¡Danos en esta vida!" --esos no
tendrán parte en las bendiciones de la Otra Vida. (2: 201)
Pero entre ellos hay quienes ruegan: "¡Oh Sustentador nuestro!
¡Danos lo bueno en esta vida y lo bueno en la Otra Vida, y
líbranos del castigo del fuego!": (2: 202) esos
tendrán su parte [de felicidad] en pago a lo que se han ganado. Y Dios
es rápido en ajustar cuentas.
*La mayoría de
los comentaristas ven en este pasaje una alusión a la costumbre de los
árabes, antes del Islam, de ensalzar, en distintas ocasiones, la
grandeza y las supuestas virtudes de sus antepasados. Sin embargo, algunos de
los primeros sabios musulmanes, como Ad-Dahhak, Ar-Rabii y Abu Muslim, opinan
que esto se refiere al padre real (o bien, implícitamente, a ambos
progenitores), al que el niño por lo general considera la
encarnación de todo lo que es bueno y fuerte (véase el comentario de
Rasi a este versículo).
2: 203
Y tened presente
a Dios en los días señalados;* pero quien se apresure
[haciéndolo] en dos días, no incurrirá en falta, y el que
permanezca más tiempo no incurrirá en falta, siempre que sea
consciente de Dios. Manteneos, por tanto, conscientes de Dios y sabed que ante
Él seréis congregados.
*Estos son los
días siguientes a la "Fiesta de los Sacrificios" (Id
al-Adha), que se celebra el 10 de Dul-Hiyya. Los peregrinos están
obligados a pasar al menos dos de esos días en el valle de Mina, a mitad
de camino entre Arafat y Mecca.
2: 204
Hay una clase de
hombre* cuya conversación sobre la vida de este mundo te complace y
[aún más] cuando pone a Dios por testigo de lo que hay en su
corazón, y que es, además, sumamente hábil en la
discusión.** (2: 205) Pero una vez
que logra imponerse, va por la tierra extendiendo la corrupción y
destruyendo las cosechas y la descendencia [del hombre]:*** y Dios no ama la
corrupción. (2: 206) Y cuando se le dice: "Se
consciente de Dios," su soberbia le impulsa a hacer el mal: el infierno
será suficiente para él --¡que mal lugar de reposo!
*Lit.,
"entre la gente hay quien..." Al no existir una razón
válida para suponer, como hacen algunos comentaristas, que esto se
refiera a una persona en concreto -un contemporáneo del Profeta- las
autoridades más dignas de crédito sostienen que este pasaje tiene un
significado general (cf. Rasi). Como se aprecia por el contexto, se trata de
otra alusión, semejante a la que aparece en 2:200-201, a dos actitudes
enfrentadas: la actitud de aquellos cuya única preocupación se
centra en la vida de este mundo, y la de aquellos que tienen presente la Otra
Vida además de, o aún en mayor medida que, la vida presente.
**
Lit., "los más acérrimos adversarios en una disputa".
Según As-Sayyach (citado por Rasi), esto apunta a alguien que es siempre
capaz de derrotar a su adversario en una discusión usando argumentos
extremadamente hábiles que a menudo lo sumen en la confusión. Es
obvio que este pasaje alude a gentes que tienen opiniones convincentes y hasta admirables
acerca de la posible mejora de la sociedad y de la situación del hombre
sobre la tierra, pero que al mismo tiempo se niegan a aceptar lo que para ellos
son consideraciones "esotéricas" -como la creencia en una vida
después de la muerte- y justifican su preocupación exclusiva con los
asuntos de este mundo con argumentos aparentemente sólidos y haciendo
hincapié en sus propios objetivos éticos ("ponen a Dios por testigo de lo
que hay en sus corazones"). Existe una clara afinidad entre la actitud mental
descrita en este pasaje y la mencionada en 2:8-12.
***
Lit., "se apresura sobre la tierra [o "se esfuerza") sembrando
en ella la corrupción y destruyendo las cosechas y la progenie". La
mayoría de los comentaristas ven en esta frase una indicación de
intencionalidad por parte de la persona descrita; pero es posible también que
la partícula li en li-iufsida (que por lo general se entiende como
"para así sembrar la corrupción") cumpla en este
contexto la función de la que los gramáticos denominan lam al-aaqiba,
"la [letra] lam que indica una consecuencia" -es decir, sin prestar
atención a si existe, o no, intencionalidad. (Al traducir la frase como
lo he hecho, se conservan ambas posibilidades). En cuanto a la expresión
harz (que he traducido por "cosechas"), su significado primordial es
el de "ganancia" o "adquisición" mediante el
trabajo, por lo que a veces tiene el significado de "bienes
materiales" (véase Lane II, 542), en especial las cosechas que se obtienen
cultivando la tierra y la tierra cultivada en sí. Si se entiende por
harz en este contexto, la "tierra cultivada", sería aplicable,
metafóricamente, a todas las empresas humanas en general, y a las
sociales en particular. No obstante, algunos comentaristas -que basan su
opinión en la frase coránica: "vuestras mujeres son tierra
de cultivo para vosotros" (2:223)- sostienen que harz significa
aquí "mujeres" (cf. Rasi, y el filólogo Al-Azhari,
citados en Manar II, 248): en cuyo caso la "destrucción de la
tierra de cultivo y la descendencia" sería sinónimo de un
trastorno de la vida familiar y, por consiguiente, de toda la estructura
social. Según ambas interpretaciones, el pasaje tiene el significado
siguiente: Tan pronto como la susodicha actitud recibe la aceptación
general y se convierte en la base de la conducta social, produce como resultado
inevitable una decadencia moral generalizada y, como consecuencia de esta, la
desintegración de la sociedad.
2: 207
Pero existe
[también] una clase de hombre que se vende a sí mismo de buen grado
buscando complacer a Dios:* y Dios es muy compasivo con Sus siervos.
*Lit., "hay
quien se vende a sí mismo buscando la complacencia de Dios": es
decir, que abandona todos sus intereses personales cuando la obediencia a la
voluntad de Dios así lo exige.
2: 208
¡Oh vosotros
que habéis llegado a creer! Someteos por entero a Dios,* y no sigáis los
pasos de Satán: pues, ciertamente, él es enemigo declarado vuestro. (2:
209) Y si caéis en el error después de todas las pruebas evidentes que
habéis recibido, sabed que, ciertamente, Dios es todopoderoso, sabio.
*Lit.,
"entrad por entero en la autosumisión". Dado que la
autosumisión a Dios es la base de toda creencia sincera, algunos de los
comentaristas más destacados (p.e., Samajshari, Rasi) sostienen que la
expresión: "¡Oh vosotros que habéis llegado a creer!” no
puede referirse aquí a los musulmanes porque este nombre
significa de por sí, en todo el Qur’an, literalmente "aquellos que
se han sometido a Dios" -y debe por tanto referirse a gentes que no han
alcanzado un autosometimiento completo: es decir, a los judíos y a los
cristianos, que creen en la mayor parte de las revelaciones anteriores pero no
consideran verdadero el mensaje del Qur’an. Esta interpretación parece
confirmada por los pasajes siguientes.
2: 210
¿Es que
están* esperando que Dios se les aparezca a la sombra de las nubes,
junto con los ángeles --cuando [para entonces] ya todo estará
decidido y todos los asuntos habrán sido remitidos a Dios?**
*Lit.,
"ellos" -alusión obvia a los mencionados en los dos versículos
anteriores.
** Es
decir, será demasiado tarde para el arrepentimiento. Todos los
comentaristas coinciden en que la "decisión" hace referencia a
la inequívoca manifestación de la voluntad de Dios en el
Día del Juicio, a la que aluden las palabras, "cuando ya todos los
asuntos habrán sido remitidos a Dios". Tomando en
consideración que el siguiente versículo menciona a los hijos de
Israel, es posible que esta pregunta retórica tenga conexión con
su negativa, en tiempos de Moisés, a creer en el mensaje divino a menos que
"vieran a Dios cara a cara" (cf. 2:55).
2: 211
Pregunta a los
hijos de Israel cuantos mensajes claros les hemos dado. Y quien altera el
mensaje bendecido de Dios* después de haberle llegado --¡ciertamente,
Dios es severo en el castigo!
*Lit., "la
bendición de Dios".
2: 212
A quienes se
empeñan en negar la verdad [sólo] esta vida les parece grata;*
por eso se burlan de los que han llegado a creer: pero quienes son conscientes
de Dios estarán por encima de ellos en el Día de la Resurrección.
Y Dios provee de
sustento a quien Él quiere, sin echar cuentas.**
*Lit., "ha sido
hermoseada a sus ojos".
** Es decir, Él no tiene que dar explicaciones por la forma en
que distribuye los beneficios materiales, concediéndoselos a veces a quienes
moralmente los merecen y a veces a los pecadores.
2: 213
La humanidad
entera fue antaño una sola comunidad; [luego empezaron a discrepar --] y
entonces Dios les suscitó a los profetas como portadores de buenas
nuevas y advertidores, y por medio de ellos les transmitió la
revelación, como exposición de la verdad, para que juzgara entre
los hombres en todo aquello sobre lo que discrepaban.* Y precísamente
aquellos a quienes había sido dada [esta revelación] empezaron,
por envidias mutuas, a discrepar sobre su significado, después de haberles
llegado todas las pruebas de la verdad. Pero Dios guió a los creyentes a
la verdad sobre la que, con Su venia, discrepaban: pues Dios dirige al camino
recto a quien quiere [ser guiado].**
*El
uso de la expresión umma wáhida ("una sola comunidad")
para describir el estado original de la humanidad no significa que el Qur’an
proponga, como podría parecer a primera vista, la idea de una "edad
de oro" mítica en los albores de la historia. A lo que este
versículo alude es simplemente a la relativa homogeneidad de
inclinaciones y percepciones instintivas característica de la mentalidad
primitiva del hombre y del orden social primitivo en que vivía en
aquellos días. Esta homogeneidad, al estar basada en una falta de diferenciación
intelectual y emocional, y no en un acuerdo consciente entre los miembros de la
sociedad humana, tenía que desintegrarse como consecuencia del
desarrollo posterior del hombre. A medida que su vida intelectual fue
haciéndose cada vez más compleja, fueron haciéndose también más
acusadas las diferencias en su capacidad emocional y en sus necesidades
individuales, dando lugar a conflictos de opinión y de intereses que
hicieron que la humanidad dejase de ser "una sola comunidad" en su
visión del mundo y en sus valoraciones morales: en esta fase se hizo
necesaria la guía divina. (Debe tenerse en cuenta que aquí la
palabra al-kitab -al igual que en muchos otros puntos del Qur’an- no se refiere
a una escritura concreta, sino a la revelación divina en sí.)
Esta interpretación del pasaje anterior se apoya en el hecho de que el
famoso Compañero Abd Allah ibn Masuud solía leerlo como: "la
humanidad entera fue antaño una sola comunidad y luego empezaron a
discrepar (fajtalafu) -por lo cual Dios les suscitó ...",
etc. Si bien la palabra fajtalafu interpolada aquí por Ibn Masuud, no
aparece en el texto del Qur’an unánimemente aceptado, casi todas las
autoridades coinciden en que está implícita en el contexto.
** O
bien: "Dios dirige al camino recto a quien Él quiere." Como
queda claro en la segunda mitad del versículo 253 de este sura, la
tendencia del hombre a la disensión intelectual no es un accidente de la
historia sino un aspecto integrante de la propia naturaleza del hombre,
conforme al designio divino: y es a esta tendencia natural a la que alude la
expresión "con Su venia". Para una explicación de la
frase "por envidias mutuas", véase 23:53 y la nota 30
correspondiente.
2: 214
¿O acaso
creéis que vais a entrar en el paraíso sin veros antes afligidos como se
vieron los [creyentes] que os precedieron?* La desgracia y la adversidad se
abatieron sobre ellos, y su angustia era tal que el enviado y los que con él
creían, exclamaron: "¿Cuando vendrá el auxilio de
Dios?"**
¡Ciertamente,
el auxilio de Dios está [siempre] cerca!
*Lit., "cuando
todavía no os ha pasado lo que [les pasó] a aquellos que os
precedieron". Este pasaje enlaza con las palabras finales del
versículo anterior: "Dios dirige al camino recto a quien quiere
[ser guiado]", y su significado es que el reconocimiento intelectual de la
verdad no basta, por sí sólo, como medio para lograr la dicha
suprema: debe ir acompañado de la abnegación y de la
purificación espiritual por medio del sufrimiento.
** La alusión anterior a "aquellos que os
precedieron" hace evidente que el término "el enviado" es usado
aquí en un sentido general, aplicable a todos los enviados (Manar II,
301).
2: 215
Te preguntaran
qué deben gastar en los demás. Di: "Lo que gastéis de vuestra
riqueza debe ser [primero] para vuestros padres y parientes, para los
huérfanos, los necesitados y los viajeros; y todo el bien que hagáis,
ciertamente, Dios lo conoce."
2: 216
Se os ha
prescrito combatir, aunque os sea odioso; pero puede ser que os desagrade algo
y sea bueno para vosotros, y puede ser que améis algo y sea malo para vosotros:
Dios sabe y vosotros no.*
*Este
versículo, por estar referido al combate, debe leerse juntamente con
2:190-193 y 22:39: pero expone, además, una verdad general aplicable a
muchas situaciones.
2: 217
Te
preguntarán acerca de combatir en el mes sagrado.* Di: "Combatir en
él es algo muy grave; pero [que se impida el acceso a] la Casa Inviolable de
Adoración y expulsar de ella a su gente es aún más grave a
los ojos de Dios, pues la opresión es más grave que matar."
[Vuestros
enemigos] no dejarán de combatiros hasta que reneguéis de vuestra fe, si
pueden. Pero si alguno de vosotros reniega de su fe y muere siendo infiel a la
verdad --sus obras serán inútiles en esta vida y en la Otra; esos
están destinados al fuego, y en él permanecerán.
*Para una
explicación de los "meses sagrados", véase la nota 171
anterior.
2: 218
Ciertamente, los
que han llegado a creer y los que han abandonado el ámbito del mal* y se
esfuerzan por la causa de Dios --esos pueden esperar la misericordia de Dios:
pues Dios es indulgente, dispensador de gracia.
*La expresión
al.ladina hayaru (lit., "los que han abandonado sus hogares")
designa, en primer lugar, a los primeros musulmanes de Mecca que, a
petición del Profeta, emigraron a Medina -entonces llamada Yazrib- para
poder vivir en libertad y de acuerdo con los dictados del Islam. Después de la
conquista de Mecca por los musulmanes en el año 8 heg., este éxodo
(hégira) de Mecca a Medina dejó de ser una obligación religiosa.
Sin embargo, aun desde los primeros tiempos del Islam, el término hégira ha
tenido también una connotación espiritual -a saber, el "abandono
del ámbito del mal" y la vuelta hacia Dios: y como esta connotación
espiritual es aplicable tanto a los muhayirún
("emigrantes") históricos de comienzos del Islam como al resto
de los creyentes posteriores que abandonaron todo lo que es pecaminoso y
"emigraron hacia Dios", he usado esta expresión con
frecuencia.
2: 219
Te preguntaran
acerca de los embriagantes y los juegos de azar. Di: "En ambos hay un gran
perjuicio* y también algunos beneficios para los hombres; pero el perjuicio que
causan es mayor que su beneficio."**
Y te
preguntarán sobre que deben gastar [en la causa de Dios]. Di: "Lo
que os podáis permitir".
De esta forma os
aclara Dios Sus mensajes, para que reflexionéis (2: 220) sobre
esta vida y sobre la Otra.
Y te
preguntarán sobre [como tratar a] los huérfanos. Di: "Está
bien que mejoréis sus condiciones." Y si compartís su vida, [recordad
que] son vuestros hermanos:*** y Dios distingue al que
corrompe las cosas del que las mejora. Y si hubiera querido, Dios os
habría impuesto una carga que no podríais soportar:**** [pero,] ¡ciertamente, Dios es todopoderoso,
sabio!
*Lit., "pecado",
o todo lo que conduce a pecar. Como señalan varios de los comentaristas
clásicos (p.e., Rasi), la palabra izm se usa en este versículo
como antítesis de manafi ("beneficios"); por tanto, puede
traducirse adecuadamente por "perjuicio".
** Lit., "su perjuicio es mayor que su beneficio". Para
encontrar la prohibición tajante de los embriagantes y de los juegos de
azar, véase 5:90-91 y las notas correspondientes.
*** Esto implica que si uno comparte la vida con un huérfano que
está a su cargo, le está permitido beneficiarse de tal
asociación -por ejemplo, mediante una sociedad comercial- siempre que
esto no dañe en modo alguno a los intereses del huérfano.
**** Es decir, "imponiéndoos la obligación de cuidar de
los huérfanos y prohibiéndoos al mismo tiempo tocar su hacienda" (véase la
nota anterior).
2:
221
Y no os caséis
con mujeres que atribuyen divinidad a otros junto con Dios hasta que hayan
llegado [realmente] a creer: pues cualquier sierva [de Dios]* creyente es
ciertamente mejor que una mujer que atribuye divinidad a otros junto con Dios,
aunque esta os guste más. Y no deis en matrimonio a vuestras mujeres a
hombres que atribuyen divinidad a otros junto con Dios hasta que hayan llegado
[realmente] a creer: pues cualquier siervo [de Dios] creyente es ciertamente
mejor que un hombre que atribuye divinidad a otros junto con Dios, aunque este
os guste más. Estos invitan al fuego, mientras que Dios invita al
paraíso y a [la obtención del] perdón con Su venia; y hace
claros los mensajes a la humanidad para que los tengan presentes.
*Si bien la
mayoría de los comentaristas atribuye al término ama, en este contexto,
su significado usual de "esclava", algunos opinan que aquí
significa "sierva de Dios". Samajshari explica las palabras ama
mu’mina (lit., "una sierva creyente") en el sentido de
"cualquier mujer creyente, ya sea libre o esclava; y esto es aplicable
también a [la expresión] ‘sierva creyente’: ya que todos los seres
humanos son siervos y siervas de Dios." Mi traducción del pasaje
anterior está basada en esta interpretación sumamente
convincente.
2: 222
Y te
preguntarán acerca de la menstruación. Di: "Es un estado de
impureza. Así pues, manteneos apartados de las mujeres durante la
menstruación, y no os acerquéis a ellas hasta que queden limpias; y
cuando queden limpias, id a ellas como Dios os ha ordenado."*
Ciertamente, Dios
ama a los que se vuelven a Él arrepentidos,** y
ama a los que se purifican.
*Esta es una de las
muchas alusiones del Qur’an a la naturaleza de la sexualidad como positiva y
ordenada por Dios.
** Es decir, cuando han transgredido la anterior restricción.
2: 223
Vuestras mujeres
son vuestro campo de cultivo; id, pues, a vuestro campo de cultivo como
queráis, haciendo preceder algo para vuestras almas,* y manteneos conscientes
de Dios, y sabed que Le encontraréis. Y da buenas nuevas a los que creen.
*En otras palabras,
se postula una relación espiritual entre el hombre y la mujer como base
indispensable de las relaciones sexuales.
2: 224
Y no
permitáis que vuestros juramentos por Dios os impidan hacer el bien, ser
conscientes de Dios y reconciliar a los hombres:* pues Dios todo lo oye, es
omnisciente. (2: 225) Dios no os hará rendir cuentas de
aquellos juramentos que hayáis hecho sin pensar, sino que os hará
rendir cuentas [sólo] de lo que vuestros corazones hayan concebido [en
serio]: pues Dios es indulgente, benigno.
*Lit.,
"no hagáis de Dios, a causa de vuestros juramentos, un obstáculo ...", etc. Como puede verse en el
versículo 226, esta orden se refiere fundamentalmente a juramentos
relacionados con el divorcio, aunque tenga también carácter general.
Tanto es así, que existen varias Tradiciones autentificadas en las que
el Profeta Muhammad dice: "Si alguien jura solemnemente [que hará o
no hará algo], y luego se da cuenta de que existe una vía de
acción más recta, que haga lo que es más recto y que rompa
su juramento, y ofrezca una expiación por él" (Bujari y Muslim;
existen variantes de la misma Tradición en otras recopilaciones). En
cuanto a la forma de expiación, véase 5:89.
2: 226
Quienes juren no
acercarse a sus mujeres tendrán cuatro meses de gracia; y si se
retractan [de su juramento]* ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de
gracia. (2: 227) Pero si se deciden por el divorcio --ciertamente,
Dios todo lo oye, es omnisciente.
*O sea, durante este
período de gracia.
2: 228
Las divorciadas
deberán esperar, sin volver a casarse,* un período de tres
menstruaciones: pues no es lícito que oculten lo que Dios ha creado en
su seno,** si creen en Dios y en el Último
Día. Y sus maridos tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo durante ese
período, si desean la reconciliación; pero, en justicia, los
derechos de las mujeres [con respecto a sus maridos] son iguales que los
derechos de estos con respecto a ellas, si bien los hombres tienen prioridad [a
este respecto].*** Y Dios es poderoso, sabio.
*Lit.,
"solas".
** El propósito fundamental de este período de espera es
cerciorarse de un posible embarazo y, por tanto, del parentesco del ser en gestación.
Además, se debe dar a la pareja una oportunidad de reconsiderar su
decisión y quizás reanudar su matrimonio. Véase también 65:1 y la
nota 2 correspondiente.
*** La esposa divorciada tiene derecho a rehusar la reanudación
de relaciones matrimoniales aunque el marido exprese, antes de que expire el
período de espera, su voluntad de dar por terminado el divorcio
provisional; pero dado que es el marido quien tiene la responsabilidad del
mantenimiento de la familia, a él le corresponde la primera opción de
rescindir el divorcio provisional.
2: 229
Un divorcio puede
ser [revocado] dos veces, después de lo cual, o bien se reanuda el matrimonio
en forma honorable, o se disuelve de buenas maneras.*
No os es
lícito quedaros con nada de lo que hayáis dado a vuestras
esposas; a menos que ambos [cónyuges] teman no poder mantenerse dentro
de los límites fijados por Dios: así pues, si teméis que no
puedan mantenerse dentro de los límites fijados por Dios, no
incurrirán en falta ninguno de los dos por aquello a lo que ella
renuncie [en favor del marido] a fin de quedar libre.**
Estos son los
límites que Dios ha fijado; no los violéis: pues quienes violan los
límites que Dios ha fijado --¡esos son los malhechores!
*Lit.,
"luego, o bien la retención en forma honorable, o la
separación de buenas maneras". En otras palabras, una tercera
declaración de divorcio, lo haría definitivo e irrevocable.
**
Todas las autoridades coinciden en que este versículo se refiere al
derecho incondicional por parte de la esposa a divorciarse de su marido; tal
disolución del matrimonio a instancias de la esposa se denomina jul.
Existe un número de Tradiciones bien autentificadas acerca de que
Yamila, la mujer de Zabit ibn Qais, acudió al Profeta exigiendo
divorciarse de su marido y aduciendo que, a pesar de su carácter y
conducta irreprochables, "le desagradaba tanto como caer en la
incredulidad después de haber aceptado el Islam". El Profeta, entonces,
ordenó que le devolviera a Zabit el huerto que este le había
entregado como dote (mahr) por su casamiento, y dictó la
disolución del matrimonio. (En las recopilaciones de Bujari, Nasa’i,
Tirmidi, Ibn Maya y Baihaqi aparecen diversas variantes de esta
Tradición tomadas todas de Ibn Abbas.) Otras Tradiciones similares que
se remontan a A’isha y que están relacionadas con una mujer llamada
Hubaiba bint Sahl, se encuentran recogidas en el Muwatta’ del Imam Malik, en el
Musnad del Imam Ahmad y en las recopilaciones de Nasa’i y de Abu Da’ud (una de
las variantes da Hafsa bint Sahl como nombre de la mujer). De acuerdo con estas
Tradiciones, la Ley Islámica estipula que cuando un matrimonio sea
disuelto a instancias de la esposa sin que haya falta por parte del marido en
sus obligaciones conyugales, es la esposa la que rompe el contrato y, por lo
tanto, debe devolver la dote que recibió al celebrarse el matrimonio: en
tal eventualidad "no incurrirán en falta ninguno de los dos"
si el marido recupera la dote a la que la esposa renuncia voluntariamente. En
Nail al-Autar VII, pp.34-41, puede hallarse una presentación exhaustiva
de todas estas Tradiciones y de sus implicaciones legales. Las opiniones de las
distintas escuelas de jurisprudencia islámica a este respecto se
encuentran resumidas en Bidayat al-Muchtahid II, pp.54-57.
2: 230
Y si él la
divorcia [definitivamente], no le estará permitida ya, a menos que ella
tome a otro hombre por esposo; entonces, si este la divorcia, ninguno de los
dos incurrirá en falta si vuelven a casarse --siempre que ambos crean
que serán capaces de mantenerse dentro de los límites que Dios ha
fijado: porque estos son los límites de Dios, que Él aclara a
gentes de conocimiento [innato].
2: 231
Así pues,
cuando habiendo divorciado a vuestras mujeres, se acerque el fin de su
período de espera, o bien las retenéis en forma honorable o las
dejáis ir de buenas maneras. Pero no las retengáis contra su
voluntad por hacer[-les] daño: pues quien tal
hace falta contra sí mismo.
Y no toméis
[estos] mensajes de Dios con frivolidad; y recordad los favores con que Dios os
ha bendecido y toda la revelación y la sabiduría que ha hecho
descender para vosotros a fin de amonestaros con ello; y manteneos conscientes
de Dios y sabed que Dios tiene pleno conocimiento de todo.
2: 232
Y cuando,
habiendo divorciado a vuestras mujeres, se acerque el fin de su período
de espera, no les impidáis que se casen con otros hombres si lo han
convenido mutuamente en forma honorable. Esta es una amonestación para
quienes de vosotros crean en Dios y en el Último Día; este es el
[modo] más puro para vosotros, y el más limpio. Dios sabe y
vosotros no.
2: 233
Y las madres
[divorciadas] amamantarán a sus hijos dos años enteros, si desean
completar la lactancia; y el progenitor deberá sustentarles y vestirles
en forma honorable. A nadie se le impone una carga superior a sus fuerzas: no
se impondrá un perjuicio a la madre por causa de su hijo ni, por igual
causa, a quien lo engendró. Y la misma obligación recaerá
sobre el heredero [del padre].
Y si ambos
[padres], previo consejo y acuerdo mutuos, deciden la separación [de
madre e hijo],* no incurrirán [por ello] en falta; y si decidís
encomendar a vuestros hijos a una nodriza, no incurriréis en falta siempre que
os aseguréis, en forma honorable, del bienestar del niño que
entregáis.** Y manteneos conscientes de Dios, y
sabed que Dios ve todo lo que hacéis.
*La mayoría de
los comentaristas entienden la palabra fIsal (lit.,
"separación") como sinónima de "destete" (es
decir, antes del fin del período máximo de dos años). Sin
embargo, Abu Muslim opina que aquí significa
"separación" -es decir, del niño de su madre (Rasi).
Esta me parece la mejor de las dos interpretaciones porque ofrece una
solución para aquellos casos en los que ambos padres acuerdan, por una u
otra razón, que no sería correcto hacer cargar a la madre
divorciada con la tarea de criar al hijo aunque el padre esté obligado a
mantenerles materialmente, mientras que, no sería factible, por otra
parte, que el padre se encargara él sólo de esta tarea.
** Lit., "siempre que aseguréis [o "siempre que
entreguéis") en forma honorable lo que estáis encomendando".
Si bien no puede negarse que el verbo sal.lamahu puede significar "él lo
entregó" y también "él se aseguró de ello", este último
sentido (que es el primario) es en mi opinión preferible en este
contexto, porque implica la necesidad de asegurarse de la tranquilidad y
bienestar futuros del niño. (Los comentaristas que interpretan el verbo
sal.lamtum en el sentido de "entregáis", dan a la frase ida
sal.lamtum ma ataitum bi ’l-maaruf el significado de "siempre que
entreguéis [el salario] convenido [a las nodrizas] en forma honorable"
--que, a mi entender, limita innecesariammente el alcance del susodicho
precepto.)
2:
234
Y si alguno de
vosotros muere y deja esposas, estas deberán permanecer, sin casarse,*
un período de cuatro meses y diez días; luego, una vez cumplido
su plazo, no seréis responsables** por lo que hagan consigo mismas, en forma
honorable. Y Dios está bien informado de todo lo que hacéis.
*Lit.,
"solas".
** Lit., "no incurriréis en falta". Dado que, evidentemente,
esto va dirigido a la comunidad en general (Samajshari), es más
apropiada su traducción por "no seréis responsables".
2:
235
Y no
incurrís en falta si insinuáis a [alguna de] estas mujeres
[vuestra intención] de proponerles matrimonio o si concebís tal
intención y no lo manifestáis: [pues] Dios sabe que
pensáis proponerles matrimonio.* Pero no os prometáis a ellas en
secreto, sino habladles en forma honorable; y no decidáis el compromiso
matrimonial hasta que el [período de espera] prescrito haya expirado.
Sabed que Dios conoce lo que hay en vuestras mentes: manteneos, pues,
conscientes de Dios; y sabed, también, que Dios es indulgente, benigno.
*Lit., "si
ocultáis [tal intención] dentro de vosotros: [pues] Dios sabe que
se [lo] mencionaréis". En árabe clásico, la expresión
dakaraha ("se [lo] mencionó a ella") a menudo es
idiomáticamente sinónima de "le propuso matrimonio"
(véase Lane III, 969). El pasaje alude a una proposición de matrimonio
-o a la intención de hacer tal prooposición- a una mujer que acaba
de enviudar o de ser divorciada, antes de que expire el período de
espera prescrito.
2: 236
No
incurrís en falta si divorciáis a mujeres a las que no habéis
tocado ni asignado una dote;* pero [aun en tal caso] gratificadlas con
algún bien en forma honorable --el rico según sus medios y el que
viva con estrechez según sus medios: esto es un deber para los que
eligen hacer el bien.**
*La palabra farida
designa la dote (también llamada mahr) que debe ser acordada entre los
futuros esposos antes de que se acuerde el contrato matrimonial. Si bien la
cuantía de esta dote queda a la discreción de las partes
contratantes (y puede llegar a consistir en un simple regalo simbólico),
su estipulación es parte esencial del contrato matrimonial en el Islam.
Para las excepciones a esta regla, véase 33:50 y la nota 58 correspondiente.
** Lit., "para los bienhechores" - esto es, todos aquellos
que eligen actuar conforme a la voluntad de Dios.
2: 237
Y si las
divorciáis antes de haberlas tocado, pero habiéndoles asignado ya la
dote, [dadles] la mitad de lo asignado --a menos que ellas renuncien a su
derecho o aquel en cuya mano está el contrato de matrimonio* renuncie a
su derecho [a la mitad de la dote]: y la renuncia es más afín a
la consciencia de Dios. Y no olvidéis [que debéis actuar] con generosidad entre
vosotros: ciertamente, Dios ve todo lo que hacéis.
*Según varios
de los más destacados Compañeros del Profeta (p.e., Ali) y sus
inmediatos sucesores (p.e., Said ibn al‑Moisésyyab y Said ibn Yubeir),
esta expresión denota al marido (cf. Tabari, Samajshari, Bagawi,
Rasi e Ibn Kazir).
2: 238
Observad las
oraciones, y hacedlas en la forma más excelente;* y estad presentes ante
Dios con devoción. (2: 239) Pero si os veis en peligro,
[rezad] de pie o montados;** y cuando estéis de nuevo a salvo, recordad a Dios
--pues Él os enseñó lo que antes no sabíais.
*Lit.,
“la oración de en medio [o "la más excelente"]”. Por lo
general se cree que esto se refiere a la oración de la tarde (asr),
aunque algunas autoridades creen que designa la oración del amanecer
(fayr). Sin embargo, Muhammad Abdu sugiere la opinión de que
podría significar "la forma más noble de oración - es
decir, la oración rezada con todo el corazón y toda la mente
vueltos hacia Dios, inspirados por el temor a Él y reflexionando en Su
palabra" (Manar II, 438). - De acuerdo con el método por el que
está ordenado el Qur’an, todas las secciones extensas que se ocupan de
leyes sociales van seguidas casi sin excepción de una llamada a la
consciencia de Dios: y es porque la consciencia de Dios adquiere su más
pleno sentido en la oración, por lo que este versículo y el
siguiente están interpolados aquí, en medio de preceptos
relacionados con la vida matrimonial y el divorcio.
**
Esto se refiere a cualquier situación de peligro -por ejemplo, en la
guerra- en que puede ser arriesgado mantenerse cierto tiempo en un mismo lugar:
en tal situación, se pueden ofrecer las oraciones de la forma que sea
posible, aun sin tomar en consideración la qibla.
2: 240
Y SI alguno de
vosotros muere y deja esposas, le corresponde a sus viudas [el derecho] a un
año de manutención sin verse obligadas a abandonar [el domicilio
conyugal].* Sin embargo, si lo abandonan [voluntariamente], no seréis
responsables de lo que ellas hagan consigo mismas, en forma honorable.** Y Dios es todopoderoso, sabio.
*Lit., "[es] un
legado a sus esposas [de] un año de manutención sin ser
desalojadas". (En cuanto a la justificación de la traducción
elegida por mí, véase Manar II, 446 ss.). La cuestión de
la permanencia de la viuda en la casa de su marido surge, por supuesto,
sólo en el caso de que no le haya sido legada directamente conforme a
las previsiones estipuladas en 4:12.
** Por ejemplo, volviéndose a casar,
en cuyo caso renuncian a su derecho a la manutención durante lo
que reste del año. Respecto a la frase "no seréis
responsables", véase la nota 222 anterior.
2: 241
Y las divorciadas
tendrán, también, [derecho] a manutención en forma honorable:*
esto es un deber para los conscientes de Dios.
*Esto alude
evidentemente a mujeres que han sido divorciadas sin haber ellas incurrido en
falta legal. La cuantía de la pensión -que deberán
percibir mientras no se vuelvan a casar- queda sin especificar ya que
está en función de las circunstancias económicas del
marido y de las condiciones sociales del momento.
2: 242
Así os
aclara Dios Sus mensajes, para que [aprendáis] a usar vuestra
razón.
2: 243
¿No has
sabido de aquellos que por millares abandonaron sus hogares por miedo a la
muerte --y Dios les dijo: "Morid", y luego les devolvió a la
vida?*
Ciertamente, Dios
muestra Su infinito favor a los hombres --pero la mayoría de ellos son
desagradecidos.
*Una
vez concluidos los preceptos relativos a la vida matrimonial, el Qur’an vuelve
aquí al problema de la guerra por una causa justa con una alusión
a gentes que -sometidas a un ataque enemigo- "abandonaron sus hogares por
miedo a la muerte". Ni el Qur’an ni ninguna Tradición autentica
ofrecen indicación alguna sobre quienes pueden haber sido estas gentes.
Las explicaciones "históricas" que aportan algunos
comentaristas son muy contradictorias; parecen haber sido extraídas de
historias talmúdicas de uso corriente en aquel tiempo, que no pueden ser
aplicadas justificadamente en este contexto. Debemos, por tanto, asumir (como
hace Muhammad Abdu en Manar II, 455 ss.) que dicha alusión está
conectada como una parábola a la llamada a los fieles a prepararse a dar
sus vidas por la causa de Dios que viene a continuación: como
ilustración del hecho de que el miedo a la muerte física conduce
a la muerte moral de las naciones y comunidades, y de que su
regeneración (o "su vuelta a la vida") depende de su
recuperación de esa condición moral mediante la superación
del miedo a la muerte. Este es sin duda el sentido general de la historia
elíptica de Samuel, Saul y David que se relata en los versículos
246-251.
2: 244
¡Combatid,
pues, por la causa de Dios,* y sabed que Dios todo lo oye, es omnisciente.
*Es decir, en una
guerra justa de autodefensa contra la opresión o una agresión
injustificada (cf. 2:190-194).
2: 245
¿Quien
hará a Dios un préstamo generoso,* que Él le devolverá
ampliamente incrementado? Pues Dios da la estrechez y el desahogo; y a
Él seréis devueltos.
*Es decir, sacrificando su vida por Su causa, o dedicándose por
entero a ella.
2: 246
¿No has
sabido de aquellos dignatarios de los hijos de Israel, después de Moisés, que
dijeron a uno de sus profetas:* "Danos un rey, [y] lucharemos por la causa
de Dios"?
Dijo:
"¿Y no os negaréis a combatir si se os ordena hacerlo?"
Contestaron:
"¿Y por qué no íbamos a combatir por la causa de Dios si se
nos ha expulsado de nuestros hogares junto con nuestros hijos?"**
Sin embargo,
cuando se les ordenó combatir, se echaron atrás, salvo unos
pocos; pero Dios conoce bien a los malhechores.
*El profeta al que se
alude es Samuel (cf. Antiguo Testamento, 1 Samuel 8 ss.)
** Alusión obvia a las numerosas invasiones de sus territorios
por parte de sus eternos rivales, los filisteos, amoritas, amalekitas, y otras
tribus semitas y no semitas que vivían en Palestina o sus alrededores;
e, implícitamente, un recordatorio para los creyentes de todos los
tiempos de que "el combate por la causa de Dios" (tal como lo define
el Qur’an) es un acto de fe.
2: 247
Y su profeta dijo
a aquellos dignatarios:* "En verdad, Dios os da a Saúl por
rey."
Dijeron:
"¿Cómo puede él reinar sobre nosotros, cuando nosotros
tenemos más derecho al reino que él, y ni [siquiera] le ha sido dada una
abundante riqueza?
[El profeta]
dijo: "En verdad, Dios le ha enaltecido sobre vosotros y le ha dado en
abundancia conocimiento y fuerza corporal. Y Dios otorga de Su dominio** a
quien Él quiere: pues Dios es inmenso, omnisciente."
*Lit., "les
dijo" -pero la frase siguiente muestra que Samuel dirigió esas
palabras a los dignatarios.
** Alusión a la doctrina coránica de que todo el dominio
y todo lo que el hombre pueda "poseer" pertenece sólo a Dios,
y aquel lo tiene sólo como depósito que Dios le confía.
2: 248
Y su profeta les
dijo: "En verdad, un signo de su [derecho a la] soberanía
será que se os dará un corazón* dotado por vuestro
Sustentador de paz interior y de cuanto es imperecedero en el legado de la Casa
de Moisés y la Casa de Aarón, que portan los ángeles.** Ahí, ciertamente, tendréis un signo si sois
[realmente] creyentes."
*Lit.,
"que vendrá a vosotros el corazón". La palabra tabut
-traducida aquí por "coraz&oaacute;n"- ha sido traducida
tradicionalmente para denotar el Arca de la Alianza que se menciona en el
Antiguo Testamento, y de la que se dice que era una caja o baúl muy
ornamentado. Las explicaciones que ofrece la mayoría de los
comentaristas que optan por esta interpretación son muy contradictorias
y parecen basadas en leyendas talmúdicas tejidas en torno a ese
"arca". Sin embargo, varias autoridades del más alto prestigio
atribuyen también a tabut el significado de "pecho" o
"corazón": por ejemplo, Baidawi en una de las alternativas que
ofrece en su comentario a este versículo, y también Samajshari en su
Asas (aunque no en el Jashshaf), Ibn al‑Asir en el Nihaya, Ragib, y Tach
al-Aarús (estos cuatro últimos bajo el artículo tabata);
véase también Lane I, 321, y IV, 1394 (art. sakina). Si consideramos que es
este el significado de tabut en el contexto anterior, entonces sería una
alusión al posterior cambio en el ánimo de los Israelitas (cambio
que, en términos generales, viene ya señalado en el versículo 243
anterior). Considerando además la mención que se hace a
continuación de la "paz interior" en el tabut, su
traducción por corazón es, sin lugar a dudas, más
apropiada que la de "arca".
**
Lit., "y lo que queda de cuanto dejaron la Casa (al) de Moisés y la Casa
de Aarón, transportado por los ángeles." La expresión
"transportado por los ángeles" es una alusión a la
naturaleza revelada del legado espiritual de estos dos profetas; mientras que
"lo que queda" (baqiyya) denota el carácter
"duradero" e "imperecedero" de dicho legado.
2: 249
Y cuando
Saúl salió con su ejército, dijo: "Dios va a poneros a
prueba con un río: quien beba de él no será de los míos, y
quien no pruebe su agua --ese, ciertamente, será de los míos;
pero será perdonado quien* beba una sola vez del cuenco de su
mano."
Y aún
así, bebieron todos de él [hasta saciarse], salvo unos pocos.
Y cuando él y los
que se habían mantenido fieles a él cruzaron el río, los otros
dijeron: "¡No tenemos fuerzas hoy [para enfrentarnos] contra Goliat
y su ejército!"
[Pero] los que
tenían certeza de su encuentro con Dios, dijeron: "¡Cuantas
veces una hueste pequeña ha derrotado a un gran ejército con la venia de
Dios! Pues Dios está con los que son pacientes en la adversidad."
*Lit., "salvo
aquel que". El simbolismo implícito es que la fe -y, en
consecuencia, la convicción de la justedad de la propia causa- carece de
valor si no va acompañada de una auto-disciplina más acusada y de
un mayor desapego de los intereses materiales personales.
2: 250
Y cuando se
vieron frente a Goliat y su ejército, dijeron: “¡Oh Sustentador nuestro,
danos paciencia en la adversidad, da firmeza a nuestros pasos y
auxílianos contra las gentes que niegan la verdad!"
2: 251
Y les derrotaron
con la venia de Dios. Y David mató a Goliat; y Dios le dio el dominio y
la sabiduría, y le impartió el conocimiento que Él quiso.
Y si Dios no
hubiera permitido que la gente se defendiera a sí misma unos contra
otros,* la tierra ciertamente se corrompería: pero Dios concede Su
infinito favor a todos los seres creados.
*Lit., "si no
fuera porque Dios repele a unas gentes por medio de otras": alusión
elíptica a la forma en que Dios permite que la gente se defienda de la
agresión o de la opresión. La misma frase aparece en 22:40, que
trata de la lucha en defensa propia.
2: 252
Estos son los
mensajes de Dios: te los transmitimos, [Oh Profeta,] exponiendo la verdad
--pues, ciertamente, tú eres uno dde los enviados. (2: 253)
A algunos de esos enviados les hemos favorecido más que a otros: entre
ellos hubo algunos a los que Dios habló, y otros a los que Él ha
elevado en rango.* Y dimos a Jesús, el hijo de María, todas las
pruebas de la verdad y le fortalecimos con la sagrada inspiración.**
Y si Dios hubiera
querido, los seguidores de esos [enviados] no se habrían enfrentado unos
contra otros después de haberles llegado todas las pruebas de la verdad; pero
[de hecho,] adoptaron posiciones divergentes, y algunos llegaron a creer
mientras que otros negaron la verdad. No obstante, si Dios hubiera querido, no
habrían combatido unos contra otros: pero Dios hace lo que quiere.***
*Esto parece una
alusión a Muhammad por haber sido el Último Profeta y el portador
de un mensaje universal aplicable a todo el mundo y en todos los tiempos. Por
"algunos a los que Dios habló" se alude a Moisés (véase la
última frase de 4:164).
** La mención en este contexto, de Jesús por su nombre
quiere resaltar el hecho de que fue un profeta y refutar los alegatos de
aquellos que le deifican. Para hallar una explicación del término ruh
al-qudus (traducido por mí como "sagrada
inspiración"), véase nota 71 del versículo 87 de este sura.
*** El Qur’an alude aquí una vez más -como lo hizo en el
versículo 213- a la inevitabilidad de la discrepancia entre los seres
humanos: en otras palabras, es voluntad de Dios que el camino del ser humano a
la verdad esté marcado por conflictos y puesto a prueba por el error.
2: 254
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Gastad [en Nuestra causa] de lo que os
hemos dado como sustento antes de que llegue un Día* en el que no haya comercio
ni amistad, ni intercesión. Y los que niegan la verdad --¡esos son
los malhechores!
*Es decir, el
Día del Juicio. Con esta exhortación, retorna el Qur’an al tema
del versículo 245: "¿Quien hará a Dios un préstamo
generoso?" Podemos, por tanto, deducir que "gastar en la causa de
Dios" se refiere aquí a todo tipo de sacrificios hechos por la
causa de Dios, y no sólo al gasto material.
2: 255
Dios --no hay
deidad sino Él, el Viviente, la Fuente Autosubsistente de Todo Ser.
Ni la somnolencia
ni el sueño se apoderan de Él. Suyo es cuanto hay en los cielos y
cuanto hay en la tierra. ¿Quien puede interceder ante Él, si no
es con Su venia?
Conoce lo
está manifiesto ante los hombres y lo que les está oculto,*
mientras que ellos no abarcan de Su conocimiento sino aquello que Él
quiere [que abarquen].
Su poder eterno**
se extiende sobre los cielos y sobre la tierra, y el mantenimiento de estos no
le fatiga. Y Él es el altísimo, el grandioso.
*Lit., "lo que
está entre sus manos y lo que está detrás de ellos".
Los comentaristas dan interpretaciones muy conflictivas de esta frase. Por
ejemplo, Muyahid y Ata deducen que "lo que está entre sus
manos" significa "lo que les ha ocurrido en esta vida", y
"lo que está detrás de ellos" es una alusión a
"lo que les ocurrirá en la Otra Vida"; Ad‑Dahhak y Al‑Kalbi,
por otro lado, deducen exactamente lo contrario y dicen que "lo que
está entre sus manos" se refiere a la Otra Vida, "porque van
hacia Ella", mientras que "lo que está detrás de
ellos" significa este mundo "porque lo están dejando
atrás" (Rasi). Otra explicación es "lo que
ocurrió antes de ellos y lo que ocurrirá después de ellos"
(Samajshari). Parece, sin embargo, que en todas estas interpretaciones se
pierde de vista el sentido obvio de la expresión idiomática ma
baina iadaihi ("lo que está expuesto ante él"): es decir, lo
que es evidente o conocido, o perceptible; de igual forma, ma jalfahu significa
lo que nos es desconocido o que no podemos percibir. Dado el tenor de este versículo
coránico, que se centra por entero en la omnipotencia y la omnisciencia
de Dios, la traducción dada por mí me parece la más
apropiada.
** Lit., "Su sede [de poder]". Varios comentaristas (p.e.,
Samajshari) interpretan esto como "Su soberanía" o "Su
dominio", y otros lo toman en el sentido de "Su conocimiento"
(véase Muhammad Abdu en Manar III, 33); Rasi se inclina a la opinión de
que esta palabra designa la majestad y la gloria de Dios, eternas e
indescriptibles.
2: 256
No cabe
coacción en asuntos de fe.*
Ahora la
guía recta se distingue claramente del extravío: por eso, quien
rechaza a los poderes del mal** y cree en Dios, ciertamente se ha aferrado al
soporte más firme, al que nunca cede: pues Dios todo lo oye, es
omnisciente.
*El término din
designa tanto el contenido como el cumplimiento de una ley moralmente
vinculante; por tanto, tiene el sentido de "religión" en la
acepción más amplia de la palabra que es la que abarca todo lo
relacionado con su contenido doctrinal y sus implicaciones prácticas,
así como la actitud de los hombres hacia su objeto de adoración,
por lo que comprende también el concepto de "fe". Si el término din
es traducido a veces por "religión" y otras por "fe"
o "ley religiosa", o también "ley moral" (véase la nota 3
en 109:6) esto se debe al contexto en el que aparece dicho término. -
Basándose en esta prohibición categórica del uso de la
coacción (ikrah) en todo lo relativo a la fe, o a la
religión, todos los juristas islámicos (fuqahá),
sin excepción, mantienen que la conversión por la fuerza es en
todos los casos inválida, y que cualquier intento de coaccionar a un
no-creyente para que acepte la fe del Islam es una falta grave: este veredicto
echa por tierra la extendida falacia de que el Islam pone a los no-creyentes
frente a la alternativa de "la conversión o la espada".
**At-Tagut designa
fundamentalmente todo aquello que es objeto de adoración en lugar de
Dios y, por tanto, todo lo que aparta al hombre de Dios y le conduce al mal.
Como refleja una realidad que es, a la vez, plural y singular (Rasi), su mejor
traducción sería "los poderes del mal".
2: 257
Dios está
cerca de los que tienen fe; les saca de las tinieblas a la luz --pero quienes
se obstinan en negar la verdad tienen a su lado a los poderes del mal que les sacan
de la luz a las tinieblas: esos están destinados al fuego y en él
permanecerán.
2: 258
¿No has
sabido de aquel [rey] que discutió con Abraham acerca de su Sustentador,
[sólo] porque Dios le había dado la realeza?
He ahí,
que Abraham dijo: "Mi Sustentador es quien da la vida y da la
muerte."
[El rey]
respondió: "¡[También] yo doy la vida y doy la muerte!"
Dijo Abraham:
"¡En verdad, Dios hace que el sol salga por el este; hazlo
tú, pues, salir por el oeste!"
Así fue
confundido el que se obstinaba en negar la verdad: pues Dios no guía a
gentes que [deliberadamente] hacen el mal.*
*Según
Muhammad Abdu, la maldad, o la transgresión (dulm), a que se
alude aquí consiste en "apartarse deliberadamente de la luz que
Dios ofrece [como guía]" (Manar III, 47).
2: 259
¿O [piensas
tú, Oh hombre,] como aquel* que al pasar por una ciudad en ruinas,
abandonada por su gente, dijo: "¿Cómo podría Dios
devolver la vida a esta ciudad después de muerta?"**
Entonces, Dios le
hizo morir y pasados cien años le devolvió la vida [y le] dijo:
"¿Cuanto tiempo has permanecido así?”
Respondió:
"He permanecido un día, o parte de un día."
Dijo [Dios]:
"¡No, has permanecido así cien años! Pero mira a tu
comida y a tu bebida --que no se han echado a perder-- y mira a tu asno!*** E [hicimos esto] para hacer de ti un signo para los
hombres. ¡Y mira los huesos [de los animales y de los hombres] --como los
componemos y los cubrimos de carne!"****
Y cuando vio
[todo esto] con claridad, dijo: "¡[Ahora] sé que Dios tiene el poder
para disponer cualquier cosa!"
*Lit., "o como
aquel". Las palabras que he interpolado entre corchetes están
basadas en la interpretación que Samajshari da a este pasaje, que enlaza
con el comienzo del versículo anterior.
** La historia que se cuenta en este versículo es evidentemente
una parábola que quiere poner de manifiesto el poder de Dios para
devolver la vida a los muertos: y, por ello, ha sido colocada convenientemente
entre las palabras de Abraham en el versículo 258: "Mi Sustentador
es Aquel que da la vida y da la muerte", y su petición, en el
versículo 260, de ver demostrado cómo Dios resucita a los
muertos. Las especulaciones de los primeros comentaristas acerca de la
"identidad" del hombre y de la ciudad mencionados
en esta historia carecen de fundamento y pueden haber estado influenciadas por
leyendas talmúdicas.
*** Sc., "y ve que sigue vivo": para demostrar que Dios,
además de devolver la vida a los muertos, tiene el poder de prolongar la
vida indefinidamente.
**** El Qur’an apunta a menudo al constante milagro del nacimiento,
precedido por la evolución del embrión en el seno materno, como
un signo visible del poder de Dios para crear --y, por tanto también, para re‑crear
la vida.
2:
260
Y, he ahí,
que Abraham dijo: "¡Oh Sustentador mío! ¡Muéstrame
cómo devuelves la vida a los muertos!"
Dijo:
"¿Es que acaso no crees?"
[Abraham]
respondió: "Ciertamente [creo], pero [déjame verlo] para que mi
corazón quede tranquilo."
Dijo: "Coge,
pues, cuatro pájaros y enséñales a obedecerte;* luego,
colócalos separados en las colinas [a tu alrededor]; después
llámalos: acudirán a ti volando. Y sabe que Dios es poderoso,
sabio."**
*Lit.,
"haz que se inclinen hacia ti" (Samajshari; véase también Lane IV,
1744).
** Mi
interpretación de esta parábola se basa en el significado
primario del imperativo surhunna ilaika ("haz que se inclinen hacia
ti", es decir, "enséñalos a obedecerte"). La
enseñanza de esta historia ha sido expuesta convincentemente por el
famoso comentarista Abu Muslim (citado por Rasi): "Si el hombre es capaz
-como bien es sabido- de adiestrar a los pájaros hasta hacer que
obedezcan a su voz, es obvio que Dios, cuya voluntad es obedecida por todas las
cosas, puede ordenar que surja la vida simplemente con ordenar: ‘¡Sé!’
"
2: 261
La
parábola de aquellos que gastan sus bienes por la causa de Dios es la de
un grano que produce siete espigas y cada espiga contiene cien granos: pues
Dios dobla la ganancia a quien Él quiere; y Dios es infinito, omnisciente.
2: 262
Aquellos que
gastan sus bienes por la causa de Dios y luego no malogran* su gasto con
reproches y agravios [a los sentimientos de los necesitados], tendrán su
recompensa junto a su Sustentador, y nada tienen que temer ni se
lamentarán. (2: 263) Una palabra amable y ocultar la
indigencia ajena** valen más que una limosna seguida de agravio; y Dios
es autosuficiente, benigno.
*Lit., "sin
hacer seguir".
** Mi traducción de magfara (lit.,
"perdón") en este contexto por "ocultar la indigencia ajena"
debe mucho a la explicación que Bagawi da a este versículo.
2: 264
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! No malogréis vuestras limosnas
echándolas en cara o hiriendo [los sentimientos de los necesitados],
como aquel que gasta su riqueza sólo para ser visto y elogiado por la
gente, pero que no cree en Dios ni en el Último Día: su
parábola es la de una roca lisa, con [un poco de] tierra encima, sobre
la que cae un aguacero dejándola limpia. Esos no obtendrán
ganancia alguna por todas sus [buenas] obras: pues Dios no guía a gentes
que se niegan a reconocer la verdad.
2: 265
Y la
parábola de aquellos que gastan sus bienes buscando la complacencia de
Dios y por su propia certeza interior, es la de un huerto situado en un terreno
alto y fértil: si cae sobre él un aguacero da cosecha doble; y si no cae un
aguacero, una lluvia fina [cae sobre él]. Y Dios ve todo lo que hacéis.
2: 266
¿Le
gustaría a alguno de vosotros tener un huerto de palmeras y vides por el
que corrieran arroyos y en el que se dieran frutos de todas clases --y que al
llegarle la vejez, cuando sus hijos son aún débiles para [cuidarle]-- un
torbellino de fuego lo arrasara convirtiéndolo en cenizas?
Así os
aclara Dios Sus mensajes, para que reflexionéis.
2: 267
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Gastad en los demás de las cosas
buenas que habéis adquirido y de lo que, para vosotros, hemos hecho brotar de
la tierra; y no elijáis para gastar aquellas cosas malas que vosotros no
aceptaríais sin apartar la vista con desdén. Y sabed que Dios es
autosuficiente, digno de toda alabanza.
2: 268
Satán os
amenaza con la pobreza y os incita a la mezquindad, mientras que Dios os
promete Su perdón y munificencia; y Dios es inmenso, omnisciente; (2:
269) da la sabiduría a quien Él quiere: y a quien le es
dada la sabiduría, ciertamente le ha sido dada una gran riqueza. Pero
sólo los dotados de perspicacia tienen esto presente.
2: 270
Pues, aquello que
gastéis en los demás, o que prometáis [gastar], ciertamente Dios
lo conoce; y quienes sean injustos [por negarse a dar limosnas] no
tendrán quien les auxilie.
2: 271
Si dais limosna
públicamente, excelente; pero si la entregáis a los pobres en
secreto, mejor aún para vosotros, y os servirá como
expiación de parte de vuestras faltas. Y Dios está bien informado
de todo cuanto hacéis.
2: 272
No te incumbe a
ti [Oh Profeta] hacer que sigan el camino recto,* sino que Dios guía a
quien quiere.
Cualquier bien
que gastéis en los demás será para vosotros mismos, si lo hacéis
buscando sólo la faz de Dios: pues cualquier bien que gastéis os
será devuelto cumplidamente, y no se os hará injusticia.
*Lit.,
"no está sobre ti su guía", es decir, "eres
responsable de transmitirles el mensaje, no de cómo reaccionen a
él": los aludidos son los necesitados que se mencionan en los
versículos anteriores. Parece ser que en los tiempos que siguieron a la
emigración del Profeta a Medina, este -enfrentado a la gran pobreza en
que vivía su comunidad- aconsejó a sus Compañeros que
"las limosnas debían dárselas sólo a los seguidores
del Islam" -punto de vista que fue inmediatamente corregido por la
revelación del versículo anterior (Tabari, Rasi, Ibn Kazir y
Abdu, en Manar III, 82 s., citan varias Tradiciones a este respecto).
Según otras Tradiciones (recopiladas por Nasa’i y Abu Da’ud, entre
otros, y que citan todos los comentaristas clásicos), a raíz de
esto, el Profeta encareció explícitamente a sus seguidores que
dieran limosnas a todos los necesitados, sin mirar a sus creencias. Por consiguiente,
hay acuerdo unánime entre todos los comentaristas acerca de que el
anterior versículo coránico ‑-si bien está expresado
en singular y, al parecer, dirigido al Profeta- establece un precepto
vinculante para todos los musulmanes. Rasi, en particular, deduce además
de él que la limosna -o la amenaza de no darla- no debe nunca aceptarse como
modo de atraer a los no-creyentes al Islam: porque la
fe, para ser válida, debe provenir de la convicción interior y
ser asumida con total libertad de elección. Esto está en
consonancia con el versículo 256 de este sura: "No cabe
coacción en asuntos de fe."
2: 273
[Y dad] a
[aquellos] necesitados que por estar totalmente entregados a la causa de Dios,
no pueden ocuparse de buscar su sustento.* El que ignora [su situación]
pensaría que son ricos, porque se abstienen [de pedir]; [pero] podréis
reconocerles por su marca especial: no piden a la gente inoportunamente. Y
cualquier bien que gastéis [en ellos], ciertamente, Dios lo conoce.
*Es decir, aquellos
que se han dedicado por entero a trabajar por la causa de la Fe -ya sea en
trabajos de divulgación, o de esclarecimiento, o defendiéndola
física o intelectualmente- o en cualquiera de las actividades
desinteresadas de las que se hace elogio en el mensaje de Dios, como la
búsqueda de conocimiento, trabajar para mejorar las condiciones humanas,
y así sucesivamente; y, finalmente, aquellos que por haber sufrido
daños personales o materiales durante esas actividades, se encuentren
luego incapacitados para valerse por sí mismos.
2: 274
Aquellos que
gastan sus bienes [por Dios] de noche y de día, en secreto y en
público, tendrán su recompensa junto a su Sustentador; y nada
tienen que temer ni se lamentarán.
2: 275
Los que devoran
la usura* se comportan como aquel a quien el toque de Satán ha sumido en
el desconcierto; porque dicen: "El comercio es una forma de** usura"
--siendo así que Dios ha hecho l&iiacute;cito el comercio y ha prohibido
la usura. Así pues, quien sea consciente de la advertencia de su
Sustentador*** y desista [de la usura], podrá quedarse con sus ganancias
pasadas y su caso queda en manos de Dios; pero los que reincidan --¡esos
están destinados al fuego y en él permanecerán!
*La exposición
del concepto de riba ("usura") puede encontrarse en la nota 35 de
30:39, que es donde este término aparece por primera vez en el orden
cronológico de la revelación. Este pasaje, que trata de la
prohibición de la riba, se cree que fue una de las últimas
revelaciones que recibió el Profeta. El tema de la usura está
conectado lógicamente con el anterior pasaje, referido al tema de la
limosna, porque la primera es exactamente el opuesto moral de esta
última: la verdadera caridad consiste en dar sin esperar una ganancia
material, mientras que la usura está basada en la expectativa de
ganancia sin el correspondiente esfuerzo por parte del prestamista.
** Lit., "como".
*** Lit., "aquel a quien le llegue la advertencia de su
Sustentador".
2: 276
Dios desprovee a
las ganancias de la usura de toda bendición, pero bendice los actos de
caridad con un incremento multiplicado.* Y Dios no ama a quien es pertinazmente
ingrato y persiste en el error.
*Lit., "pero
hace que [el beneficio de] los actos de caridad aumente con interés (iurbi)".
2: 277
Ciertamente,
quienes han llegado a creer, hacen buenas obras, son constantes en la
oración y dan limosna --tendrán su recompensa junto a su
Sustentador y nada tienen que temer ni se lamentarán.
2: 278
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Sed conscientes de Dios y renunciad a
todas las ganancias de la usura que tengáis pendientes, si sois
[verdaderamente] creyentes;* (2: 279) porque si no lo hacéis,
sabed que estáis en guerra con Dios y Su Enviado. Pero si os
arrepentís, tenéis derecho a [la devolución de] vuestro capital:** no seréis injustos ni se os hará injusticia. (2:
280) Sin embargo, si [el deudor] está en apuros, [concededle]
una prórroga hasta que esté desahogado; y sería mejor para
vosotros --si supiérais-- condonarle [toda la deuda] considerándola una
dádiva.
*Esto no se refiere
sólo a los que eran creyentes en el momento de anunciarse la
prohibición de la usura, sino también a todos aquellos que en tiempos
posteriores lleguen a creer en el mensaje del Qur’an.
** Es decir, sin el interés.
2: 281
Y sed conscientes
del Día en el que seréis devueltos ante Dios. Entonces, cada ser humano
recibirá lo que se haya ganado y nadie será tratado
injustamente.*
*Según el
testimonio no impugnado de Ibn Abbas, este versículo fue la
última revelación que recibió el Profeta, el cual murió
poco después (Bujari; véase también Fath al-Bari VIII, 164 s.).
2: 282
¡Oh
vosotros que habéis llegado a creer! Cuando contratéis un prestamo [*1] por un
plazo determinado, ponedlo por escrito. Y que un escribano lo redacte con
equidad para ambas partes; y que el escribano no se niegue a escribir como Dios
le ha enseñado: [*2] que escriba
pues, y que le dicte quien contrae la deuda; y que sea consciente de Dios, su
Sustentador, y no menoscabe en nada su compromiso. [*3] Y si quien contrae la
deuda fuera débil de mente o cuerpo, o fuera incapaz de dictar, [*4] que dicte
entonces su tutor con equidad. Y llamad para que sirvan de testigos a dos de
vuestros hombres; y si no encontráis dos hombres, entonces, un hombre y
dos mujeres que os parezcan aceptables como testigos, de modo que si una yerra,
la otra subsane su error. [*5] Y los testigos no deberán negarse [a dar
testimonio] cuando se les llame.
Y no os mostréis
reacios a poner por escrito todas las disposiciones contractuales, [*6] sean
pequeñas o grandes, junto con la fecha de vencimiento; esto es
más equitativo ante Dios, más fiable como testimonio y mejor para
evitar que os surjan [luego] dudas. A menos que se trate de una
transacción que hagáis en el acto, en cuyo caso no incurriréis en
falta si no lo ponéis por escrito.
Y tomad testigos
cuando negociéis entre vosotros, y que no se haga daño a ningún
escribano ni a ningún testigo; [*7] pues si lo hacéis, ciertamente,
sería una falta grave por vuestra parte. Y sed conscientes de Dios, pues
es Dios quien [así] os enseña --y Dios tiene pleno conocimiento
de todo.
[*1] La frase anterior incluye
cualquier transacción con base crediticia, ya sea un préstamo directo o
una operación comercial. Abarca (como muestra la forma gramatical tadaiantum)
tanto al que da el crédito como a quien lo recibe, y ha sido traducida en
consonancia.
[*2] Es decir, de acuerdo con las
leyes promulgadas en el Qur’an.
[*3] Lit., "y no disminuya nada
de ello". De esta forma, la formulación del compromiso se deja a la
parte más débil, o sea, a quien contrae la deuda.
[*4] Por ser, por ejemplo,
minusválido, o no entender con claridad la terminología comercial
usada en tales contratos, o no estar familiarizado con el lenguaje en que debe
redactarse el contrato. La condición "débil de mente o cuerpo"
(lit., "falto de entendimiento o débil") incluye tanto a los menores
como aquellas personas muy ancianas que no están ya en plena
posesión de sus facultades mentales.
[*5] La estipulación de que un
testigo varón puede ser reemplazado por dos mujeres no implica un
reproche a las aptitudes morales o intelectuales de la mujer: se debe,
evidentemente, al hecho de que la mujeres, por lo general, están menos
familiarizadas que los hombres con los procedimientos mercantiles y
están más expuestas, por lo tanto, a cometer errores a este
respecto (véase Abdu en Manar III, 124 s.).
[*6] Lit., "ponerlo por
escrito" -es decir, todos los derechos y obligaciones derivados del
contrato.
[*7] .e., haciéndole responsable de
las consecuencias que dimanen del propio contrato, o del incumplimiento de
alguna de sus disposiciones por cualquiera de las dos partes.
2: 283
Y si
estáis de viaje y no encontráis escribano, [podéis tomar] una fianza:
pero si hay confianza entre vosotros, que aquel en quien se confía
cumpla lo prometido y sea consciente de Dios, su Sustentador.
Y no ocultéis
aquello de lo que habéis sido testigos* pues, ciertamente, quien lo oculta
tiene un corazón malvado; y Dios tiene pleno conocimiento de todo lo que
hacéis.
*Lit., "no
ocultéis el testimonio". Esto se refiere no sólo a quienes han sido
testigos de una transacción comercial, sino también a un deudor que
habiendo recibido un préstamo bajo palabra -sin testigos ni acuerdo por
escrito- niega luego todo conocimiento de la deuda.
2: 284
De Dios es todo
cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra. Y tanto si
manifestáis lo que hay en vuestras mentes como si lo ocultáis,
Dios os pedirá cuenta de ello; y luego perdonará a quien
Él quiera y castigará a quien Él quiera: pues Dios tiene
el poder para disponer cualquier cosa.
2: 285
El enviado cree
en lo que se ha hecho descender sobre él procedente de su Sustentador, y
[también] los creyentes: todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus
revelaciones y en Sus enviados, sin hacer distinción entre ninguno de
Sus enviados;* y dicen:
"Oímos
y obedecemos. ¡Concédenos Tu perdón, Oh Sustentador nuestro, pues
a Ti es el retorno!
*Lit., "no
hacemos distinción entre ninguno de Sus enviados": estas palabras
están puestas en boca de los creyentes. En cuanto que portadores de los
mensajes de Dios, no existe diferencia entre los enviados, si bien algunos de
ellos han sido "favorecidos más que otros" (véase el
versículo 253).
2: 286
"Dios no
impone a nadie sino en la medida de su capacidad: a su favor tendrá el
bien que haga, y en su contra el mal que haga.
"¡Oh
Sustentador nuestro! ¡No nos culpes si olvidamos o erramos, sin querer!
"¡Oh
Sustentador nuestro! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste
sobre los que nos precedieron!* ¡Oh Sustentador nuestro! ¡No nos
hagas llevar una carga que no podamos soportar!
"¡Y
borra nuestras faltas, perdónanos y concédenos Tu misericordia!
¡Tú eres nuestro Supremo Señor: auxílianos, pues,
contra las gentes que rechazan la verdad!"
*Alusión a la
pesada carga de ritual impuesta a los hijos de Israel por la Ley Mosaica y a la
renuncia al mundo que Jesús recomendaba a sus seguidores.