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El Significado del Generoso Qur'an

Traducción del Árabe y Comentarios

Muhammad Asad

 

Sura 3

Al Imran (La Casa de Imrán)

Período de Medina

 

 

Este sura fue el segundo o (según algunas autoridades) el tercero revelado en Medina, posiblemente en el año 3 heg.; sin embargo, algunos de sus versículos pertenecen a un período más tardío, concretamente, al año anterior al de la muerte del Profeta (10 heg.). El título "La Casa de Imrán" proviene de las alusiones, en los versículos 33 y 35, a este origen común de una larga línea de profetas.

 

Al Imrán comienza, como el sura anterior, mencionando la revelación divina y la forma en que los hombres reaccionan a ella. En Al-Baqara se hace un mayor hincapié en el contraste de actitudes entre aquellos que aceptan la verdad revelada por Dios y aquellos que la rechazan; en Al Imrán, sin embargo, los primeros versículos se ocupan de la tendencia errónea por parte de muchos creyentes a interpretar los pasajes alegóricos del Qur’an --e, implícitamente también, de las escrituras reveladas con anterioridad-- en forma arbitraria, llegando así a proposiciones esotéricas que chocan con la verdadera naturaleza y propósito del mensaje divino. Dado que la deificación de Jesús por sus seguidores posteriores es uno de los ejemplos más notorios de tal interpretación arbitraria del mensaje original de un profeta, el sura relata la historia de María y Jesús, así como la de Zacarías, el padre de Juan el Bautista, que eran todos descendientes de la Casa de Imrán. El Qur’an discrepa aquí de la doctrina cristiana de la divinidad de Jesús: se citan sus propias palabras llamando a sus seguidores a adorar sólo a Dios; se hace hincapié una y otra vez sobre su naturaleza puramente humana y mortal; y se describe como "inconcebible que un ser humano al que Dios ha dado la revelación, un criterio justo y la Profecía, diga luego a la gente: ‘Adoradme a mí en vez de a Dios' " (versículo 79).

 

El principio de la unidad y la unicidad de Dios, y de la dependencia total del hombre de Él es elucidado desde múltiples ángulos, y esto conduce lógicamente al problema de la fe del hombre y a las tentaciones, surgidas de la debilidad humana, a que está continuamente expuesta esa fe: y esto lleva el discurso al tema de la batalla de Uhud --aquella experiencia que a punto estuvo de acabar en un desastre para la pequeña comunidad musulmana en el año 3 heg., pero que supuso una sana --aunque amarga-- lección para todo su desarrollo futuro. Más de un tercio de Al Imrán se ocupa de esta experiencia y de la variada enseñanza que puede extraerse de ella.

 

 

En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

 

3: 1

Alif. Lam. Mim.*

 

*Véase Apéndice II.

 

3: 2

¡Dios --no hay deidad sino Él, el Viviente, la Fuente Autosubsistente de Todo Ser!

 

3: 3

Él ha hecho descender sobre ti gradualmente esta escritura divina,* que expone la verdad en confirmación de lo que aún queda [de anteriores revelaciones]:** porque es Él quien hizo descender la Tora y el Evangelio (3: 4) con anterioridad, como guía para la humanidad, y es Él quien hizo descender [para el hombre] el criterio por el que discernir lo verdadero de lo falso.***

Ciertamente, a aquellos que se empeñan en negar los mensajes de Dios les aguarda un castigo severo: pues Dios es poderoso, vengador del mal.

 

*El uso en este punto de la forma verbal nassala pone de relieve el carácter gradual de la revelación coránica.

 

**La mayoría de los comentaristas opina que ma baina iadaihi --lit., "lo que está entre sus manos"-- se refiere aquí a "las revelaciones anteriores a él", es decir, antes del Qur’an. Esta interpretación, sin embargo, no es del todo convincente. Si bien no existe la menor duda de que ma se refiere a las revelaciones anteriores y en particular a la Biblia (como es evidente por el uso paralelo de esta expresión en otros pasajes coránicos), la frase idiomática ma baina iadaihi no significa, en sí, "lo que vino antes de él" --es decir, en el tiempo-- sino, más bien (como ya he señalado en sura 2, nota 247), "lo que está expuesto ante él". Sin embargo, dado que el pronombre "él" se refiere aquí al Qur’an, la expresión metafórica "entre sus manos" o "ante él" no es posible que se refiera a "conocimiento" (como en el caso de 2:255), sino que debe referirse obviamente a una realidad objetiva con la que el Qur’an se ve "confrontado": o sea, algo coexistente en el tiempo con la revelación del Qur’an. Ahora bien, esto, considerado juntamente con (a), el hecho --afirmado frecuentemente en el Qur’an y luego corroborado mediante la crítica objetiva de los textos-- de que en el curso de los milenios la Biblia ha sido objeto de innumerables, y a menudo arbitrarias, alteraciones, y con (b), el hecho de que muchas de las leyes enunciadas en el Qur’an difieren de las leyes de la Biblia, nos obliga a llegar a la conclusión de que la "confirmación" de esta última por el Qur’an sólo puede referirse a las verdades básicas que aún pueden discernirse en la Biblia, y no a su legislación anclada en el tiempo, ni a su texto actual --en otras palabras, una confirmación de lo que seguía intacto de sus enseñanzas básicas cuando ocurrió la revelación del Qur’an: y esto es lo que la frase ma baina iadaihi expresa en este contexto, al igual que en 5:46 y 48, y en 61:6 (en donde se refiere a la misión de Jesús como confirmación de la verdad de "lo que aún quedaba [e.d., en su tiempo) de la Tora").

 

***Debe tenerse presente que el Evangelio que con frecuencia se menciona en el Qur’an, no es idéntico a lo que hoy conocemos por los Cuatro Evangelios, sino que designa una revelación original entregada a Jesús, que se ha perdido, y que era conocida por sus contemporáneos por su nombre griego Evangelion ("Buena Nueva"), del que proviene la forma arabizada Inyil. Esta fue probablemente la fuente de la que los Evangelios Sinópticos extrajeron la mayor parte de su material y algunas de las enseñanzas atribuidas a Jesús. El Qur’an alude en 5:14 al hecho de que se perdió y fue olvidado. -- Respecto a mi traducción de al-furqán por "el criterio por el que discernir lo verdadero de lo falso", véase también la nota 38 en 2:53 acerca de esta misma frase.

 

3: 5

Ciertamente, nada de cuanto hay en la tierra o en el cielo está oculto a Dios. (3: 6) Él es quien os forma en los úteros como quiere. No hay deidad sino Él, el Poderoso, el Realmente Sabio.

 

3: 7

Él es quien ha hecho descender sobre ti esta escritura divina, en la que hay mensajes que son claros por, y en sí mismos --que son la esencia de la escritura divina-- junto con otros que son alegóricos.* Pero aquellos cuyos corazones tienden a desviarse de la verdad van tras esa parte de la escritura divina** que ha sido expresada en alegoría, buscando [lo que habrá de crear] confusión,*** y queriendo [llegar a] su significado último [de una forma arbitraria]; pero su significado último sólo Dios lo conoce.**** De ahí que aquellos que están profundamente arraigados en el conocimiento digan:

"Creemos en ella; toda [la escritura divina] proviene de nuestro Sustentador --aunque sólo los dotados de perspicacia tienen esto presente.

 

* El pasaje anterior podría ser considerado la clave para la comprensión del Qur’an. Tabari identifica las ayat muhkamat ("mensajes que son claros por, y en sí mismos") con lo que los filólogos y juristas designan por nass --esto es, ordenanzas o declaraciones cuyo sentido es obvio (dahir) por la forma en que están redactadas (cf. Lisán al-Aarab, art. nass). Por esto, Tabari considera ayat muhkamat sólo aquellas declaraciones u ordenanzas del Qur’an que no admiten más que una interpretación (lo que desde luego no descarta las diferencias de opinión acerca de las implicaciones de un aya muhkama). Sin embargo, sería muy dogmático en mi opinión considerar como mutashabih ("alegórico") cualquier pasaje que no se ajuste a la definición anterior: ya que existen muchas declaraciones en el Qur’an que permiten más de una interpretación y que, sin embargo, no son alegóricas --así como hay muchas expresiones y pasajes que a pesar de su formulación alegórica, revelan al intelecto perspicaz un sólo significado posible. Por esta razón, las ayat mutashabihat pueden definirse como aquellos pasajes del Qur’an que están expresados de manera figurada, y cuyo significado está insinuado metafóricamente pero no expuesto directamente. Las ayat muhkamat son llamadas "la esencia de la escritura divina" (umm al-kitab) porque comprenden los principios fundamentales del mensaje y, en particular, sus enseñanzas éticas y sociales: y sólo tomando como base estos principios claramente enunciados, pueden interpretarse correctamente los pasajes que son alegóricos. (Para un examen más detallado del simbolismo y la alegoría en el Qur’an, véase Apéndice I.)

 

**Lit., "lo que de ella".

 

***La "confusión" a que se alude aquí es la consecuencia de interpretar los pasajes alegóricos de una "forma arbitraria" (Samajshari).

 

****Esto, según la mayoría de los comentaristas antiguos, se refiere a la interpretación de los pasajes alegóricos que tratan de temas metafísicos --por ejemplo, los atributos de Dios, el significado último del tiempo y la eternidad, de la resurrección de los muertos, del paraíso y el infierno, de la naturaleza de los seres o fuerzas denominados ángeles, etc.-- que pertenecen a la esfera de al-gaib, es decir, ese sector de la realidad que está fuera del alcance de la percepción y de la imaginación humanas y que, por tanto, no puede comunicarse a los hombres sino es por medio de expresiones alegóricas. Esta opinión de los comentaristas clásicos, sin embargo, no parece tener en cuenta todos aquellos pasajes coránicos que no se ocupan de temas metafísicos y no obstante son claramente alegóricos en su expresión e intención. En mi opinión, no es posible entender el pasaje anterior sin haber prestado la debida atención a la naturaleza y función de la alegoría en sí. La verdadera alegoría --a diferencia de una mera paráfrasis en imágenes de algo que podría haber sido expuesto igualmente en términos directos-- intenta siempre expresar en lenguaje figurado algo que, debido a su complejidad --no puede ser expresado adecuadamente en términos o proposiciones directos y que, precisamente por esta complejidad, sólo puede ser captado intuitivamente, como una panorámica mental, y no como una serie de "puntualizaciones" detalladas: y este parece ser el significado de la frase "su significado último sólo Dios lo conoce".

 

 

 

3: 8

"¡Oh Sustentador nuestro! No hagas que nuestros corazones se desvíen de la verdad después de habernos guiado; y concédenos el regalo de Tu misericordia: en verdad, Tú eres el [verdadero] Dador de Regalos.

 

3: 9

"¡Oh Sustentador nuestro! En verdad, Tú has de reunir a los hombres para [que sean testigos de] un Día sobre cuya [llegada] no hay duda: en verdad, Dios no falta a Su promesa."

 

3: 10

Ciertamente, a aquellos que están empeñados en negar la verdad, de nada les servirán sus riquezas ni sus hijos ante Dios; ¡esos, precisamente, serán el combustible del fuego! (3: 11) [Les ocurrirá] lo mismo que le ocurrió a la gente de Faraón y a quienes les precedieron: desmintieron Nuestros mensajes y Dios les hizo pagar por sus ofensas: pues Dios castiga con severidad.

 

3: 12

Di a quienes se obstinan en negar la verdad: "Seréis vencidos y conducidos juntos al infierno --¡que horrible lugar de reposo!"

 

3: 13

Habéis tenido ya un signo en las dos huestes que se enfrentaron en combate, una luchando por la causa de Dios y la otra negándole; con sus propios ojos [los primeros] vieron como los otros les doblaban en número: pero Dios fortalece con Su auxilio a quien Él quiere. En esto, ciertamente, hay una lección para quienes pueden ver.*

 

*En general, se considera esto como una alusión a la batalla de Badr, que se produjo en la tercera semana de Ramadán, 2 heg., y en la que algo más de trescientos musulmanes, pobremente equipados, al mando del Profeta derrotaron completamente al ejército de Mecca, bien armado y formado por cerca de mil hombres, setecientos camellos y cien caballos; fue la primera de las batallas entre los paganos de Quraish y la joven comunidad musulmana de Medina. Sin embargo, según algunos comentaristas, (p.e., Manar III, 234), este pasaje tiene un alcance general y hace referencia a un hecho que con frecuencia surge en la historia --a saber, la victoria de un grupo de gente mal equipada y débil numéricamente pero llenos de una ardiente convicción de la rectitud moral de su causa, sobre un enemigo superior numérica, y materialmente, pero carente de una convicción similar. El hecho de que en este versículo coránico se afirme que los creyentes se enfrentaban a un enemigo que "les doblaba en número" (cuando en la batalla de Badr los paganos de Quraish triplicaban el número de los musulmanes) añade credibilidad a esta explicación --y más aún si tomamos en consideración la alusión, en el versículo siguiente, a las riquezas y el poder.

 

 

3: 14

Engalanado aparece a los hombres el amor por lo apetecible: las mujeres, los hijos, arcas colmadas de oro y plata, caballos de raza, ganados y tierras. En eso consiste el disfrute de esta vida --pero la más hermosa de las metas está junto a Dios.

 

3: 15

Di: "¿Queréis que os diga algo que es mejor que esos [disfrutes terrenales]? Para quienes son conscientes de Dios hay, junto a su Sustentador, jardines por los que corren arroyos, en los que residirán; esposas puras, y la complacencia de Dios."

 

Y Dios ve lo que hay en [los corazones de] Sus siervos --(3: 16) los que dicen: "¡Oh Sustentador nuestro! En verdad, creemos [en Ti]; perdónanos, pues, nuestras ofensas y líbranos del castigo del fuego" --: (3: 17) los que son pacientes en la adversidad, los que cumplen su palabra, los que se someten a Dios sin reservas y que gastan [en la causa de Dios], y piden perdón desde lo más recóndito de su corazón.*

 

*La expresión bi’l-ashar suele interpretarse como "en el tiempo anterior al alba", o sencillamente "antes del alba". Esto coincide con la recomendación del Profeta a sus seguidores (en varias Tradiciones auténticas) de que dedicaran la última parte de la noche, y en especial el tiempo que precede al amanecer, a la oración intensiva. Pero si bien la palabra sahar (también escrita sahr y suhr), de la que ashar es el plural, indica sin lugar a duda, "el tiempo anterior al alba", significa también --en las formas sahar y suhr -- "el fondo del corazón", "la parte más interna del corazón" o sencillamente "corazón" (cf. Lisán al-Aarab; también Lane IV, 1316). A mi parecer, esta última interpretación es preferible a la más convencional en el contexto de este versículo coránico -- y también en 51:18, pues aunque el Profeta ha resaltado, sin duda, el valor de la oración antes del alba, no es muy probable que el Qur’an circunscriba la oración por el perdón a un momento particular del día.

 

3: 18

Dios da testimonio* --como [hacen] los ángeles y todos los dotados de conocimiento-- de que no hay deidad sino Él, el Mantenedor de la Equidad: no hay deidad sino Él, el Poderoso, el Realmente Sabio.

 

*Lit., "atestigua" --e.d., a través de la naturaleza de Su creación, que claramente muestra ser la obra de un Poder consciente y planificador.

 

3: 19

Ciertamente, la única religión [verdadera] ante Dios es la autosumisión [del hombre] a Él; y aquellos a quienes fue dada la revelación con anterioridad* sólo discreparon [sobre este punto], después de haberles llegado el conocimiento [acerca de ello], por envidias mutuas.** En cuanto a aquel que niega la verdad de los mensajes divinos --¡ciertamente, Dios es rápiido en ajustar cuentas!

 

*La mayoría de los comentaristas clásicos coinciden en que las gentes a que se hace aquí alusión son los seguidores de la Biblia, o de partes de ella --e.d., los judíos y los cristianoos. Sin embargo, es muy posible que este pasaje tenga una significación más amplia, que incluya a todas aquellas comunidades cuyos puntos de vista se apoyan en una escritura revelada, que se conserva en una forma parcialmente deformada y de la que algunas partes se hayan perdido por completo.

 

**E.d., todas estas comunidades aceptaron en un principio la doctrina de la unidad de Dios y sostenían que el autosometimiento del hombre a Él (significado original de la palabra Islam) es la esencia de la verdadera religión. Sus discrepancias posteriores fueron producto del orgullo sectario y de la exclusión recíproca.

 

3: 20

Por tanto, si disputan contigo, [Oh Profeta], di: "¡Me he sometido por entero a Dios, como [han hecho] todos los que me siguen!" --y pregunta a aquellos a quienes fue dada la revelación con anterioridad y a quienes son iletrados:* "¿Os habéis sometido vosotros [también] a Él?"

Y si se someten a Él, están en el camino recto; pero si se apartan --tu deber es sólo transmitir el mensaje: pues Dios ve todo cuanto hay en [el corazón de] Sus criaturas.

 

*Según Rasi, esto se refiere a gentes que no poseen su propia escritura revelada.

 

3: 21

A aquellos que niegan la verdad de los mensajes de Dios y matan a los profetas contra todo derecho, y matan a los hombres que ordenan la equidad* anúnciales un castigo doloroso. (3: 22) Esos son aquellos cuyas obras serán vanas en esta vida y en la Otra; y no tendrán quienes les auxilien.

 

*Véase sura 2, nota 48.

 

3: 23

¿No has visto a aquellos que recibieron su parte de la revelación [con anterioridad]? Han sido llamados a tomar la escritura de Dios por ley* pero una parte de ellos se apartan [de ella] obstinados, (3: 24) y eso porque alegan: "El fuego sólo nos tocará un número contado de días":** es así como las falsas creencias que inventaron les han llevado [con el tiempo] a traicionar su religión.***

 

*Lit., "para que juzgue [en todas las disputas] entre ellos" --la alusión es a la Tora.

 

**Cf. 2:80, y la nota correspondiente.

 

***Lit., "lo que acostumbraban a inventar les ha engañado en su religión."

 

3: 25

¿Cómo [saldrán parados], entonces, cuando les reunamos a todos para presenciar el Día de [cuya venida] no hay duda, y cada ser humano reciba el pago merecido por lo que ha hecho y nadie sea tratado injustamente?

 

3: 26

Di: "¡Oh Dios, Señor de todo el dominio! Tú das el dominio a quien Tú quieres y se lo quitas a quien Tú quieres; Tú exaltas a quien Tú quieres y humillas a quien Tú quieres. En Tu mano está todo el bien. Ciertamente, Tú tienes el poder para disponer cualquier cosa.

 

3: 27

"Tú alargas la noche acortando el día y alargas el día acortando la noche. Y hacer salir a lo vivo de lo que está muerto y haces salir a lo muerto de lo que está vivo. Y provees de sustento a quien Tú quieres, sin medida."

 

3: 28

Que no tomen los creyentes por aliados a aquellos que niegan la verdad, prefiriéndoles a los creyentes* --pues quien así obra corta por completo su conexión con Dios-- salvo que sea para protegeros así de ellos.* Pero Dios os advierte que tengáis cuidado con Él: porque a Dios retornaréis.

 

*E.d., en casos en que los intereses de esos "que niegan la verdad" choquen con los intereses de los creyentes (Manar III, 278). Acerca de las implicaciones más profundas del término "aliados" (auliya’), véase 4:139 y la nota correspondiente.

 

**Lit., "salvo que temáis de ellos algo temible". Samajshari explica esta frase en el sentido de: "salvo que tengáis razones para temer vayan a hacer algo de lo que debéis protegeros" --refiriéndose obviamente a situaciones een las que "aquellos que niegan la verdad" son más fuertes que los musulmanes y estén, por tanto, en una posición que les permita causar daño a estos últimos a menos que se conviertan en "aliados" suyos en un sentido político o moral.

 

3: 29

Di: "Tanto si ocultáis lo que hay en vuestros corazones* como si lo mostráis, Dios lo conoce: pues Él conoce todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa."

 

*Lit., "pechos". Esta es una alusión a los motivos reales que pueda haber detrás de la decisión de un grupo o estado islámico de establecer una alianza con "aquellos que niegan la verdad" con preferencia a otros creyentes o en detrimento de los intereses legítimos de estos últimos.

 

3: 30

El Día en que cada ser humano encuentre ante sí todo el bien que haya hecho y todo el mal que haya hecho, [muchos] desearán verse muy lejos de ese [Día]. Por eso, Dios os advierte que tengáis cuidado con Él; pero Dios es muy compasivo con Sus criaturas.

 

3: 31

Di [Oh Profeta]: "Si amáis a Dios, seguidme, [y] Dios os amará y perdonará vuestras ofensas; pues Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

3: 32

Di: "Obedeced a Dios y al Enviado." Pero si se apartan --ciertamente, Dios no ama a los que niegan la verdad.

 

3: 33

Ciertamente, Dios exaltó a Adán, a Nuh, a la Casa de Abraham y a la Casa de Imrán sobre toda la humanidad, (3: 34) todos son de un mismo linaje.*

Y Dios fue oyente y conocedor** (3: 35) cuando una mujer de [la Casa de] Imrán dijo: "¡Oh Sustentador mío! Hago el voto de ofrecerte lo que hay en mi vientre, para que se dedique exclusivamente a Tu servicio. ¡Acéptamelo! ¡Ciertamente, Tú eres quien todo lo oye, quien todo lo sabe!"

 

*Lit., "descendientes unos de otros" --alusión no sólo a la ascendencia física de esos profetas sino también al hecho de estar todos ligados entre sí espiritualmente y de creer en la misma verdad fundamental (Tabari). De esta forma, este pasaje es una secuencia lógica de los versículos 31--32, los cuales condicionan la aprobación de Dios a la obediencia a Sus mensajeros elegidos. Los nombres que aparecen en esta frase abarcan, implícitamente, a todos los profetas que el Qur’an menciona, ya que en su mayoría eran descendientes de dos o más de esos patriarcas. La Casa de Imrán comprende a Moisés y a Aarón, cuyo padre fue Imrán (el Amram de la Biblia), y a los descendientes de Aarón, o sea, la casta sacerdotal de los israelitas --incluyendo así a Juan el Bautista, cuyos padres eran ambos del mismo linaje (cf. la referencia a Isabel, la madre de Juan, en Lucas 1 5, como una "de las hijas de Aarón"), y a Jesús, a cuya madre --que era pariente cercana de Juan-- el Qur’an (19:28) llama "hermana de Aarón": ejemplos ambos de la antigua costumbre semítica de conectar el nombre de una persona o de un pueblo al de un ilustre antepasado suyo. La referencia a la Casa de Imrán sirve de introducción a las historias de Zacarías, Juan, María e Jesús.

 

**Al unir esta frase al pasaje siguiente sigo la interpretación propuesta por Muhammad Abdu y Rashid Rida (Manar III, 289).

 

3: 36

Pero cuando dio a luz a una hija,* dijo: "¡Oh Sustentador mío! He dado a luz a una hembra" --cuando Dios sabía bien lo que iba a dar a luz, y [sabía bien que] el varón [que ella esperaba] nunca podría haber sido como esta hembra** -- "y le he puesto por nombre María. E imploro Tu protección para ella y su descendencia contra Satán, el maldito."

 

24 Lit., "a ella" --dando a entender que fue una niña.

 

25 Lit., "y el varón no es [o "no podría ser") como la hembra". Samajshari entiende que estas palabras forman parte de la frase entre guiones acerca del conocimiento de Dios, y las explica así: "El varón por el que ella había rezado no podría haber sido como la hembra que recibió" --lo que da a entender que la excelencia de María superaría con mucho las expectativas que su madre hubiera podido concebir".

 

3: 37

Y su Sustentador la aceptó favorablemente, la hizo crecer armoniosamente, y la confió a Zacarías.*

 

Siempre que Zacarías la visitaba en el santuario, encontraba junto a ella provisión de alimentos. Decía: "¿De donde te viene esto?"

 

Decía ella: "Viene de Dios; ciertamente, Dios provee sin medida a quien Él quiere."**

 

*Como resulta obvio por el versículo 44 de este sura, la tutela de María fue encomendada a Zacarías --que además de ser pariente suyo, era también uno de los sacerdotes del Templo-- después de que los sacerdotes echaran a suertes quien de ellos se encargaría de la tutela de esta niña que, por el voto de su madre, estaba consagrada al servicio del Templo (Tabari).

 

**A pesar de todas las leyendas que la mayoría de los comentaristas citan a este respecto, no existe el más mínimo indicio, ni en el Qur’an ni en las Tradiciones auténticas, de que tales provisiones tuvieran un origen milagroso. Tabari, por su parte, cita una historia acerca de que cuando Zacarías, en su vejez, fue ya incapaz de mantener con sus propios medios a María, la comunidad decidió asumir esta responsabilidad a través de otro de sus miembros, quien de ahí en adelante la proveyó diariamente de comida. Tanto si esta historia es auténtica como si no lo es, la respuesta de María a Zacarías refleja simplemente su profunda consciencia de Dios como Proveedor supremo.

3: 38

En ese mismo lugar, Zacarías invocó a su Sustentador, diciendo: "¡Oh Sustentador mío! Otórgame [también a mí], de Tu gracia, el regalo de una descendencia buena; pues, ciertamente, Tú escuchas todas las plegarias."

 

3: 39

En eso, cuando rezaba de pie en el santuario, le llamaron los ángeles: "Dios te anuncia la buena nueva [del nacimiento] de Juan, que confirmará la verdad de una palabra procedente de Dios,* y [será] excepcional entre los hombres, abstinente y un profeta de entre los justos."

 

*Dado que la expresión kalima se usa a menudo en el Qur’an para designar un anuncio de Dios, o una declaración de Su voluntad, o Su promesa (p.e., 4:171, 6:34 y 115, 10:64, 18:27 y así sucesivamente), debemos deducir que también en este pasaje la "palabra de Dios" que sería confirmada por Juan (llamado "Juan el Bautista" en los Evangelios), alude a una promesa divina transmitida por la revelación: y esta es, precisamente, la interpretación que adopta el famoso filólogo Abu Ubaida Maamar ibn al-Muzanna, que vivió en el siglo segundo heg. y que consagró la mayor parte de sus trabajos al estudio de las expresiones extrañas del idioma árabe; su identificación, en este contexto, de kalima con kitab ("revelación" o "escritura divina"), que Rasi cita en su comentario a este versículo, concuerda además con un anuncio similar hecho a María en relación al nacimiento de Jesús (véase versículo 45 de este sura).

 

3: 40

[Zacarías] exclamó: "¡Oh Sustentador mío! ¿Cómo podré tener un hijo siendo ya anciano y mi mujer estéril?"

 

Respondió [el ángel]: "Así ha de ser: Dios hace lo que quiere."

 

3: 41

[Zacarías] suplicó: "¡Oh Sustentador mío! ¡Dame un signo!"

 

Dijo [el ángel]: "Tu signo será que no hablarás a la gente durante tres días sino por señas.* Y recuerda mucho a tu Sustentador y ensalza Su infinita gloria de noche y de día."

 

*Según Abu Muslim (citado con aprobación por Rasi), a Zacarías simplemente se le ordenó que no hablara a nadie durante un período de tres días, y no se le dejó mudo como narra el Nuevo Testamento (Lucas 1 20--22): de forma que el "signo" fue puramente espiritual y consistió en que Zacarías se entregara por entero a la oración y a la meditación.

 

3: 42

Y, he ahí, que los ángeles dijeron: "¡Oh María! Ciertamente, Dios te ha escogido y te ha purificado, y te ha exaltado sobre todas las mujeres de la creación. (3: 43) ¡Oh María! Conságrate por entero a tu Sustentador y póstrate en adoración, e inclínate con los que se inclinan [ante Él]."

 

3: 44

Esto forma parte de acontecimientos que estaban fuera del alcance de tu percepción y que [ahora] te revelamos:* tú no estabas con ellos cuando echaron suertes para ver quien sería el tutor de María,** y no estabas con ellos cuando discutieron entre sí [acerca de ello].

 

*Este pasaje parentético que va dirigido al Profeta, quiere poner de relieve el hecho de que la historia de María, tal como se narra en el Qur’an, procede directamente de la revelación y es, por tanto, intrínsecamente cierta a pesar de todas las diferencias entre este relato y el que ofrecen las escrituras que los cristianos consideran como auténticas (Muhammad Abdu en Manar III, 301 s.).

 

** Véase la nota 26. La frase traducida por "echaron suertes" dice literalmente: "arrojaron sus cañas" --alusión obvia a una antigua costtumbre semítica, parecida quizás a la adivinación por medio de flechas romas practicada por los árabes antes del Islam, y que aparece descrita en detalle en Lane III, 1247. El pronombre "ellos" se refiere a los sacerdotes, grupo del que Zacarías formaba parte.

 

3: 45

He ahí, que los ángeles dijeron: "¡Oh María! En verdad, Dios te anuncia la buena nueva, mediante una palabra procedente de Él, [de un hijo] que será conocido como el Ungido* Jesús, hijo de María; de gran eminencia en este mundo y en la Otra Vida, y [será] de los allegados a Dios. (3: 46) Y hablará a la gente desde la cuna** y de adulto, y será de los justos."

 

*Lit., "cuyo nombre será ‘el Ungido’ (al-masih)". El apelativo al-masih es la forma arabizada de la palabra aramea meshiha que, a su vez, se deriva de la palabra hebrea mahsiah, "el ungido" --término aplicado con frecuencia en la Biblia a los reyes hebreos, cuya coronación solía ser consagrada mediante la unción con el óleo sagrado del Templo. Esta unción parece haber sido un rito tan importante entre los hebreos que el término "ungido" llegó con el tiempo a ser casi sinónimo de "rey". Su aplicación a Jesús puede haberse debido a la noción, generalizada entre sus contemporáneos (a la que se hace alusión en varios puntos de los Evangelios Sinópticos) de que era descendiente por línea directa --y evidentemente legítimo-- de laa Casa Real de David. (Hay que hacer constar que esto no puede referirse al lado de su madre, porque María pertenecía a la casta sacerdotal descendiente de Aarón y, por tanto, a la tribu de Leví, mientras que David descendía de la tribu de Judá.) Cualesquiera que hayan sido las circunstancias históricas, es evidente que el apelativo de "el Ungido" era usado para designar a Jesús estando él vivo. En la versión griega de los Evangelios --que sin duda está basada en el original arameo que se ha perdido-- este apelativo está traducido correctamente por Christos (nombre derivado del griego chriein, "ungir"), y en esta forma ha sido adoptado por todas las lenguas occidentales.

 

** Alusión metafórica a la sabiduría profética que habría de inspirar a Jesús desde una edad muy temprana. En cuanto a la expresión min al-muqarrabun ("de los allegados", e.d., a Dios), véase 56:11, en donde se denomina así a los más excelentes entre los moradores del paraíso.

 

3: 47

Dijo: "¡Oh Sustentador mío! ¿Cómo podré tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado?"

 

Respondió [el ángel]: "Así ha de ser: Dios crea lo que Él quiere:* cuando dispone un asunto, le dice tan sólo: “Sé” --y es. (3: 48) Y Él enseñará a tu hijo** la revelación y la sabiduría, la Tora y el Evangelio, (3: 49) y [le hará] un enviado a los hijos de Israel."***

 

"Os traigo un mensaje de vuestro Sustentador. Os modelaré con barro la forma de [vuestro] destino y luego soplaré en ella, para que se convierta así en [vuestro] destino con la venia de Dios;**** y sanaré al ciego y al leproso, y resucitaré a los muertos con la venia de Dios:***** y os informaré de lo que podéis comer y de lo que debéis almacenar en vuestras casas.****** En todo esto hay, ciertamente, un mensaje para vosotros, si sois [realmente] creyentes.

 

*Véase 19:16--22 y las notas correspondientes. En el contexto de la historia de María en AlImrán, el anuncio que ella recibe, así como el otro, paralelo a ese, dirigido a Zacarías (versículos 39-40), quiere resaltar --de forma específica y en ambos casos-- el infinito poder de creación de Dios: Su poder para crear las circunstancias en las que Su voluntad ha de manifestarse, haciendo así que se produzca cualquier acontecimiento, por inesperado o improbable que pueda parecer en el momento de su anuncio.

 

** Lit., "le enseñará".

 

*** El pasaje que sigue a continuación --hasta el final del versículo 51-- puede ser entendido de dos maneras: bien como parte del anuncio hecho a María (dando a entender que hablaría así en el futuro) o bien, como un testimonio de lo que, más tarde, dijo en realidad a los hijos de Israel. Considerando la forma narrativa adoptada en los versículos 52 ss., parece preferible la segunda alternativa.

 

****Lit., "[algo] con la forma de un pájaro (tair); y luego soplaré en ello, para que se convierta [o "y se convertirá"] en un pájaro...". La palabra tair es uno de los plurales de ta’ir ("ave voladora" o "pájaro"), o bien un adjetivo ("volador") derivado del verbo tara ("él voló"). En el uso pre-islámico, y también en el Qur’an, las palabras ta’ir y tair a menudo se emplean con el significado de "fortuna" o "destino", tanto bueno como malo (como, por ejemplo, en 7:131, 27:47 o 36:19, y aún más claramente en 17:13). Este uso idiomático de tair y ta’ir está ilustrado mediante ejemplos en todos los diccionarios de árabe de prestigio; véase también Lane V, 1904 s. Jesús, en la forma parabólica que le era tan querida, da a entender aquí a los hijos de Israel que de la humilde arcilla de sus vidas modelará para ellos la visión de un elevado destino, y que esta visión, hecha realidad por la inspiración que Dios le había dado, se convertiría en su verdadero destino con la venia de Dios y por la fuerza de su fe (como se señala al final de este versículo).

 

*****Es probable que la "resurrección de los muertos" por parte de Jesús sea una descripción metafórica de cómo daba una nueva vida a gentes que estaban espiritualmente muertas; cf. 6:122 --"¿Es acaso aquel que estaba muerto [en espíritu] y al que dimos vida, y al que asignamos una luz para que pueda ver su camino entre los hombres, igual que quien está [perdido] entre tinieblas de las que no puede salir?" Si esta interpretación es correcta --y yo así lo creo--, entonces la "curación de ciegos y leprosos" tiene un significado similar: a saber, la regeneración interior de gentes que estaban espiritualmente enfermas y ciegas a la verdad.

 

****** E.d., "aquellas cosas buenas que podéis consumir en esta vida, y que buenas acciones debéis acumular como un tesoro para la Otra Vida".

 

3: 50

"Y [he venido] a confirmar la verdad de lo que aún queda* de la Tora y a haceros lícitas algunas de las cosas que [antes] os estaban prohibidas. Y he venido a traeros un mensaje de vuestro Sustentador; sed, pues, conscientes de Dios y obedecedme.

 

*Lit., "lo que está entre mis manos": para una explicación de esta expresión, véase la nota 3 del versículo 3 de este sura.

 

3: 51

"En verdad, Dios es mí Sustentador y también vuestro Sustentador; así pues, adoradle [sólo] a Él: este es un camino recto."

 

3: 52

Y cuando Jesús percibió su negativa a aceptar la verdad,* preguntó: "¿Quienes serán mis auxiliares en la causa de Dios?"

 

Los vestidos de blanco** respondieron: "¡Nosotros seremos [tus] auxiliares [en la causa] de Dios! ¡Creemos en Dios: sé testigo de que nos hemos sometido a Él! (3: 53) ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Creemos en lo que has hecho descender y seguimos a este enviado; cuéntanos,*** pues, entre aquellos que dan testimonio [de la verdad]!"

 

*Esto se refiere a un tiempo posterior, cuando Jesús experimentaba el rechazo de su pueblo y, en particular, de los fariseos.

 

** Al-hawariyyun (sing. hawari) es el apelativo que se les da en el Qur’an a los discípulos de Jesús. Las interpretaciones que los comentaristas dan de este término (derivado de hawar: "blancura") son muy numerosas, y van desde "aquel que blanquea ropas lavándolas" (porque esta era, al parecer, la ocupación de algunos de los discípulos de Jesús) a "aquel que viste ropas blancas", o "aquel cuyo corazón es blanco", e.d., puro (cf. Tabari, Rasi, Ibn Kazir). Sin embargo, lo más probable --tal como indica claramente la evidencia de los recién descubiertos rollos del mar Muerto-- es que el término hawari fuera la expresión popular para designar a un miembro de la Hermandad de los Esenios, grupo religioso judío que existía en Palestina en tiempos de Jesús y al que, posiblemente, él también perteneciera. Los Esenios se distinguían por su marcada insistencia en la pureza moral y la conducta desinteresada, y vestían siempre túnicas blancas como señal externa de sus convicciones; y esto explicaría satisfactoriamente tal apelativo. El hecho de que el Profeta dijera en una ocasión: "Todo profeta tiene su hawari", (Bujari y Muslim) no está reñido con la anterior interpretación, porque evidentemente estaba usando el término en sentido figurado, para evocar a "los auxiliares en la causa de Dios" que respondieron a la llamada de Jesús.

 

*** Lit., "inscríbenos". Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el verbo kataba significa también "reunió" o "agrupó", y de él se deriva el nombre katiba, "un cuerpo, o un equipo, de hombres".

 

3: 54

Y los incrédulos intrigaron [contra Jesús];* y Dios intrigó también [contra ellos]: y Dios es el mejor de los que intrigan.

 

*Lit., "ellos intrigaron" --referido a aquellos judíos que rehusaban aceptar a Jesús como profeta y querían matarle.

 

3: 55

He ahí, que Dios dijo: "¡Oh Jesús! Ciertamente, te haré fallecer y te exaltaré hacia Mí, y te libraré de [la presencia de] los que se empeñan en negar la verdad; y situaré a los que te siguen [muy] por encima de los que se empeñan en negar la verdad, hasta el Día de la Resurrección. Entonces, volveréis todos a Mí y Yo juzgaré entre vosotros sobre aquello en lo que discrepabais.*

 

*Esto va dirigido a todos los que veneran a Jesús (e.d., los cristianos, que creen que es "el hijo de Dios", y los musulmanes, que le consideran un profeta) y también a aquellos que le rechazan. En cuanto a la promesa de Dios a Jesús, "te exaltaré hacia Mí", véase sura 4, nota 172.

 

3: 56

"Y a los que se obstinan en negar la verdad, les impondré un castigo severo en esta vida y en la Otra, y no tendrán quien les auxilie; (3: 57) mas a los que alcanzan la fe y hacen buenas obras, Él les recompensará cumplidamente: pues Dios no ama a los malhechores."

 

3: 58

Este mensaje te transmitimos y esta nueva llena de sabiduría:* Ciertamente, para Dios, la naturaleza de Jesús es como la naturaleza de Adán, a quien Él creó de tierra y luego le dijo: "Sé" --y es.** (3: 60) [Esta es] la verdad que viene de tu Sustentador; ¡no seas, pues, de los que dudan!

 

 

*Lit., "Esto te transmitimos de los mensajes y del sabio recuerdo." La expresión "Esto...de los mensajes" apunta, a mi parecer, a un mensaje en particular --es decir, al que sigue inmediatamente después de esta frase.

 

** Lit., "La parábola de Jesús es como la parábola de Adán...", etc. La expresión mazal (traducida aquí por "naturaleza") se usa a menudo metafóricamente para indicar el estado o condición (de una persona o cosa), y en esta acepción es --como apuntan los comentaristas-- sinónima de sifa (la "cualidad" o la "naturaleza" de una cosa). Como puede verse por lo que sigue, este pasaje es parte de un argumento en contra de la doctrina cristiana de la divinidad de Jesús. El Qur’an insiste aquí, como hace en otros pasajes, en el hecho de que Jesús, al igual que Adán --por cuyo nombre se quiere dar a entender, en este contexto, a toda la raza humana-- fue sólo un mortal "creado de tierra", e.d., de sustancias, orgánicas e inorgánicas, que en sus formas elementales se encuentran sobre la tierra y en su interior. Cf. también 18:37, 22:5, 30:20, 35:11, 40:67, en donde el Qur’an describe a todos los seres humanos como "creados de tierra". El uso del presente en la última palabra de esta frase deja claramente implícito que "Adán" representa aquí a todo el género humano.

 

3: 61

Y si alguien disputa contigo acerca de esta [verdad], después de todo el conocimiento que te ha llegado, di: "¡Venid! Convoquemos a nuestros hijos y a vuestros hijos, a nuestras mujeres y a vuestras mujeres, y acudamos también todos nosotros; recemos [juntos] con humildad y fervor, e invoquemos la maldición de Dios sobre aquellos [de nosotros] que mientan."*

 

*E.d., acerca de la verdadera naturaleza de Dios. Según todas las autoridades más dignas de confianza, los versículos 59-63 de este sura fueron revelados en el año 10 heg., con ocasión de una disputa entre el Profeta y una delegación de los cristianos de Nachrán los cuales, como todos los demás cristianos, sostenían que Jesús era "el hijo de Dios" y, por lo tanto, la encarnación de Dios. A pesar de que rehusaron el "juicio por la oración" (mubahala) que les propuso el Profeta, este les concedió un tratado que garantizaba todos sus derechos civiles y el libre ejercicio de su religión.

 

 

3: 62

Esta es, ciertamente, la verdad de los hechos, y no hay deidad sino Dios; y, ciertamente, Dios --sólo Él-- es poderoso, realmente sabio. (3: 63) Y si se apartan [de esta verdad] --ciertamente, Dios conoce bien a los que siembran la corrupción.

 

3: 64

Di: "¡Oh seguidores de una revelación anterior! Convenid con nosotros un principio aceptable a ambas partes* que no adoraremos sino a Dios y no atribuiremos divinidad a nada junto con Dios y no tomaremos por señores a seres humanos en vez de Dios."**

 

Y si se apartan, entonces decid: "Sed testigos de que, ciertamente, nosotros nos sometemos a Él."

 

*Lit., "una palabra [que sea] equitativa entre nosotros y vosotros". El término kalima, cuyo significado primario es el de "palabra" o "expresión", se usa a menudo en el sentido filosófico de "proposición" o "principio".

 

** Lit., "que unos no tomarán a otros por señores en vez de Dios". Dado que el pronombre personal "nosotros" evidentemente se refiere a seres humanos, la expresión "unos a otros" necesariamente tiene la misma connotación. En su sentido más amplio, esta llamada va dirigida no sólo a los cristianos, que atribuyen divinidad a Jesús y ciertos aspectos de divinidad a sus santos, sino también a los judíos, que asignan una autoridad casi divina a Esdras y también a algunos de sus grandes talmudistas (cf. 9:30-31).

 

3: 65

¡Oh seguidores de una revelación anterior! ¿Por qué disputáis sobre Abraham,* si la Tora y el Evangelio no fueron revelados sino [mucho] después de él? ¿Es que no vais a usar vuestra razón? (3: 66) Sois dados a disputar sobre aquello de lo que tenéis conocimiento; ¿pero por qué disputáis de algo de lo que no tenéis conocimiento?**

 

Dios [lo] sabe, mientras que vosotros no sabéis: (3: 67) Abraham no fue "judío" ni "cristiano", sino uno que se apartó de todo lo falso, sometiéndose a Dios; y no fue de los que atribuyen divinidad a algo distinto de Dios.

 

*E.d., acerca de si los principios que seguía eran los de la fe judía, para la cual la Tora es la Ley definitiva de Dios, o los de la fe cristiana, que chocan con aquella en muchos aspectos.

 

** E.d., acerca de las verdaderas creencias de Abraham. "Aquello de lo que tenéis conocimiento" se refiere a su conocimiento del hecho evidente de que muchas de las enseñanzas que se basan en sus versiones de la Tora y de los Evangelios chocan con las enseñanzas del Qur’an (Rasi).

 

3: 68

En verdad, los más dignos de reclamar para sí a Abraham son quienes le siguen --como este Profeta y los que creen [en él]-- y Dios está junto a los creyentes.

 

3: 69

Algunos de los seguidores de una revelación anterior quisieran extraviaros: pero sólo se extravían a sí mismos y no se dan cuenta.

 

3: 70

¡Oh seguidores de una revelación anterior! ¿Por qué negáis la verdad de los mensajes de Dios de los que vosotros mismos dais fe?*

 

*Lit., "cuando vosotros [mismos] dais fe": alusión a las profecías bíblicas relativas a la venida del Profeta Muhammad.

 

3: 71

"¡Oh seguidores de una revelación anterior! ¿Por qué encubrís la verdad con falsedad y ocultáis la verdad que [tan bien] conocéis?

 

3: 72

Y algunos seguidores de una revelación anterior dicen [entre ellos]: "Afirmad vuestra creencia en lo que ha sido revelado a los que creen [en Muhammad] al comienzo del día y negad la verdad de lo que vino después,* para que acaben renegando [de su fe]; (3: 73) pero no creáis [en realidad] a nadie que no siga vuestra religión."

 

Di: "Ciertamente, la [verdadera] guía es la guía de Dios, y consiste en que le sea dada a alguien [la revelación] tal como os ha sido dada a vosotros."** ¿O es que van a disputar contra vosotros ante vuestro Sustentador?

 

Di: "Ciertamente, el favor está en manos de Dios; Él lo da a quien Él quiere:*** pues Dios es inmenso, omnisciente, (3: 74) distingue con Su gracia a quien Él quiere. Y Dios posee una generosidad ilimitada."

 

*La mayoría de los comentaristas, basándose en las opiniones que prevalecían entre algunos de los tabiuun (e.d., la generación siguiente a la de los Compañeros del Profeta), entienden este pasaje de la siguiente manera: "Afirmad al comienzo del día vuestra creencia en lo que ha sido revelado a los que creen en Muhammad y negadlo al final [del día]." Esta interpretación implica que los intentos de judíos y cristianos de confundir a los musulmanes, a que alude este versículo, consistieron en afirmar y rechazar alternativamente el mensaje del Qur’an. Por otra parte, la interpretación que yo he preferido (que es la que propugna Al-Asam, al que Rasi cita en su comentario a este versículo) implica que algunos judíos y cristianos han tenido, y siguen teniendo, esperanzas de conseguir tal propósito mediante su admisión, con grandes reticencias, de que podría haber "algo de verdad" en las primeras revelaciones coránicas ("lo que ha sido revelado al comienzo del día"), al tiempo que rechazan categóricamente las revelaciones posteriores por cuanto que contradicen claramente ciertas enseñanzas bíblicas.

 

** Esto se refiere a los judíos y a los cristianos, que no están dispuestos a aceptar el mensaje del Qur’an alegando que contradice parte de sus escrituras.

 

*** En este contexto, el término fadl ("favor") es sinónimo de la concesión de la revelación divina.

 

3: 75

Y entre los seguidores de revelaciones anteriores hay algunos que, si les confías un tesoro, te lo devuelven [fielmente] y otros que si les confías una pequeña moneda de oro, no te la devuelven si no es atosigándoles --y esto porque aseveran:* "No se noos reprochará [nada de lo que hagamos] con relación a esta gente iletrada"; dicen [así] una mentira acerca de Dios a sabiendas.**

 

 

*Lit., "esto, porque dicen". El verbo qala (lit., "dijo") significa a menudo "aseveró" o "expresó una opinión". Tal como reflejan muchas Tradiciones, resulta evidente que la gente a que se alude aquí son los judíos.

 

** E.d., sostienen con falsedad que Dios les ha eximido de toda responsabilidad moral con respecto a los no judíos (denominados despectivamente "gente iletrada"), a sabiendas de que sus propias escrituras no les dan pie para semejante aseveración.

 

3: 76

¡Bien al contrario! Pero [Dios sabe] quienes cumplen su pacto con Él,* y son conscientes de Él: y, en verdad, Dios ama a quienes son conscientes de Él.

 

*Algunos comentaristas atribuyen el pronombre personal en ahdihi a la persona o personas en cuestión y, en consecuencia, dan a ahd el sentido de "promesa" --o sea: "Quien cumple su promesa...", etc. Sin embargo, leyendo el versículo siguiente resulta obvio que el pronombre en ahdihi está referido a Dios, con lo que la frase debe traducirse bien por: "aquellos que cumplen su deber para con Él", o bien, "aquellos que cumplen su pacto con Él" --siendo, a mi parecer, esta segunda la mejor de las dos interpretaciones. (Para una explicación de "el pacto con Dios", véase sura 2, nota 19.)

 

3: 77

Ciertamente, quienes malvenden su pacto con Dios y sus compromisos por un precio insignificante --no tendrán parte en las bendiciones de la Otra Vida; y Dios no les dirigirá la palabra ni les mirará el Día de la Resurrección, ni les purificará de sus faltas; y les aguarda un doloroso castigo.

 

3: 78

Y, ciertamente, hay algunos entre ellos que distorsionan la Biblia con sus lenguas, para haceros pensar que [lo que dicen] procede de la Biblia, cuando no procede de la Biblia; y que dicen: "Esto procede de Dios", cuando no procede de Dios. Dicen así una mentira acerca de Dios a sabiendas.*

 

*La mayoría de los comentaristas da por sentado que esto se refiere específicamente a los judíos, a quienes el Qur’an acusa a menudo de haber alterado deliberadamente el Antiguo Testamento. Sin embargo, dado que los dos versículos siguientes se refieren a Jesús y a las falsas creencias de los cristianos acerca de su naturaleza y de su misión, debemos deducir que el pasaje alude tanto a los judíos como a los cristianos. Por esta razón, el término al-kitab que aparece tres veces en esta frase, ha sido traducido por "la Biblia". -- Según Muhammad Abdu (Manar III, 345), la distorsión de la Biblia a que se hace alusión no supone necesariamente una alteración del texto en sí: también puede producirse "al atribuir a una expresión un significado distinto del que se pretendió darle originariamente". Como ejemplo de esto, Abdu cita el uso metafórico que en los Evangelios se hace de la expresión "mi Padre", referida a Dios --expresión que, como puede verse por el Padrenuestro, tenía obviamente el sentido de el "Padre" --e.d., el Creador y Sustentador --de toda la humanidad. Posteriormente, sin embargo, algunos de los que se decían seguidores de Jesús sacaron esta expresión del terreno de la metáfora "trasladándola al terreno de la realidad positiva como referida sólo a Jesús": y de esta forma confirmaron la idea de que era literalmente "el hijo de Dios", o sea, la encarnación de Dios.

 

3: 79

Es inconcebible que un ser humano a quien Dios ha dado la revelación, un criterio justo y la Profecía, diga luego a la gente:* "Adoradme a mí en vez de Dios"; sino más bien [les exhortó]: "Hacéos hombres de Dios** divulgando el conocimiento de la escritura divina y profundizando en su estudio." (3: 80) Y tampoco os ordenó que tomárais por señores vuestros a los ángeles y a los profetas:*** [pues] ¿cómo iba a ordenaros que negárais la verdad después de haberos sometido a Dios?

 

*Esta clara referencia a Jesús dice, literalmente: "No es [posible] que Dios dé a un ser humano ... y que [este] diga luego...". Samajshari considera que el término hukm ("juicio" o "criterio justo") que aparece en esta frase es, en este contexto, sinónimo de hikma ("sabiduría").

 

***17 Según Sibaweih (citado por Rasi), un rabbani es "aquel que se dedica por entero a la tarea de conocer al Sustentador (ar-rabb) y obedecerle": significado que se ajusta a la expresión "hombre de Dios".

 

***18 E.d., atribuirles poderes divinos o semi-divinos: un rechazo categórico del culto a los santos y seres angélicos.

 

3: 81

Y, he ahí, que Dios concertó, a través de los profetas, este compromiso solemne [con los seguidores de revelaciones anteriores]:* "Si, después de la revelación y de la sabiduría que os hemos concedido, viene a vosotros un enviado que confirma lo que ya tenéis, habréis de creer en él y auxiliarle. ¿Estáis resueltos" --dijo Él-- "a aceptar Mi pacto en estos términos y a perseverar en él?"

 

Contestaron: "Estamos resueltos".

 

Dijo: "Entonces, ¡dad testimonio de ello! y Yo seré vuestro testigo.** (3: 82) Y quien, después de esto, se aparte [de este compromiso] -- ¡esos, precisamente, son los perversos!

 

*Lit., "el compromiso solemne de los profetas". Samajshari sostiene que esto significa un compromiso asumido por toda la comunidad, que consiste en su aceptación de los mensajes transmitidos por medio de los profetas.

 

** Lit., "y Yo soy, con vosotros, de los testigos."

 

3: 83

¿Buscan acaso una religión que no sea la de Dios* cuando todos los que están en los cielos y en la tierra se someten a Él, de buen grado o por la fuerza, ya que a Él tienen que volver?**

 

*Lit., "[algo] distinto a la religión de Dios".

 

** Lit., "serán devueltos". Para una explicación de esta frase, véase 13:15 y las notas correspondientes.

 

3: 84

Di: "Creemos en Dios y en lo que se ha hecho descender para nosotros, y en lo que se hizo descender para Abraham, Ismail, Isaac, Jacob y sus descendientes, y en lo que Moisés, Jesús y todos los [demás] profetas han recibido de su Sustentador: no hacemos distinción entre ninguno de ellos.* Y a Él nos sometemos."

 

*Véase 2:136 y la nota 112 correspondiente.

 

3: 85

Pues quien busque una religión que no sea la sumisión a Dios, no le será aceptada y en la Otra Vida será de los perdedores.

 

3: 86

¿Cómo va Dios a guiar a una gente que decide negar la verdad después de haber llegado a creer y haber dado testimonio de que este enviado es verdadero, y [después] de haber recibido todas las pruebas de la verdad?* Pues Dios no guía a los malvados. (3: 87) Estos tendrán por retribución el rechazo de Dios, el de los ángeles y el de todos los hombres [rectos]. (3: 88) En ese estado permanecerán; [y] no se les mitigará el sufrimiento, ni les será dado esperar.

 

*La gente a que se hace alusión son los judíos y los cristianos. Su aceptación de la Biblia, en donde se predice el advenimiento del Profeta Muhammad, les convierte en "testigos" de la verdad de su misión profética. Véanse también los versículos 70 y 81 anteriores.

 

3: 89

Salvo aquellos que después se arrepientan y se enmienden, pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

3: 90

Ciertamente, a quienes se empeñan en negar la verdad después de haber llegado a creer y persisten [tercamente] en su negativa a reconocer la verdad, no les será aceptado su arrepentimiento [por otras faltas]:* pues son estos, en verdad, quienes están extraviados. (3: 91) Ciertamente, a quienes se obstinen en negar la verdad y mueran mientras [siguen aún] negando la verdad --todo el oro que la tierra contiene no les serviría como rescate.** Les aguarda un castigo doloroso; y no tendrán quien les auxilie.

 

*Mi inserción entre paréntesis de las palabras "por otras faltas", se basa en la convincente explicación que Tabari da de este pasaje.

 

** Lit., "no sería aceptada de ninguno de ellos la tierra llena de oro, si quisiera ofrecerla como rescate". El significado de esta frase es evidentemente metafórico; pero como se menciona la palabra "rescate", varios comentaristas consideran que su significado es el de buenas acciones en este mundo (y, en particular, esfuerzos y bienes dedicados a ayudar al prójimo), en base a los cuales aquellos que tercamente "niegan la verdad" podrían suplicar la clemencia de Dios en el Día del Juicio --súplica que será denegada a causa de su rechazo deliberado de las verdades fundamentales.

 

3: 92

[En cuanto a vosotros, Oh creyentes,] no alcanzaréis la verdadera piedad mientras no gastéis en otros de aquello que os es más preciado; y lo que gastéis --ciertamente, Dios tiene pleno conocimieento de ello.*

 

*Después de decirles a aquellos que deliberadamente rechazan la verdad que ni siquiera sus esfuerzos altruistas, ni la entrega caritativa de sus bienes durante su vida les servirá de nada en el Día del Juicio, el Qur’an recuerda, a su vez, a los creyentes que su fe en Dios no puede considerarse completa a menos que les haga conscientes de las necesidades materiales de su prójimo. (cf. 2:177).

 

3: 93

Todos los alimentos eran lícitos para los hijos de Israel, salvo lo que Israel se hizo ilícito a sí mismo [por sus ofensas] antes de que se hiciera descender la Tora.* Di: "¡Traed, pues, la Tora y recitadla, si es verdad lo que decís!"

 

*Hasta este punto, la mayor parte de este sura había tratado del origen divino del Qur’an, con el propósito de demostrar la verdadera naturaleza de la misión encomendada al Profeta --es decir, su llamada al reconocimiento de la Unidad de Dios y de Su Unicidad. Ahora, los versículos 93-97 van dirigidos a refutar dos objeciones por parte de los judíos a lo que ellos consideran una contravención, por parte del Qur’an, de las leyes bíblicas, a pesar de que el Qur’an afirma repetidamente que esta revelación confirma la verdad inherente en las enseñanzas de los profetas anteriores. Estas dos objeciones se refieren (a) a la anulación coránica de ciertos preceptos y prohibiciones dietéticos establecidos por la Tora, y (b) a la supuesta "sustitución" de Mecca en lugar de Jerusalén como dirección de la oración (qibla) --véase sura 2, nota 116. En respuesta a la objeción acerca de las leyes dietéticas judías, el Qur’an nos recuerda que originariamente todos los alimentos sanos eran lícitos para los hijos de Israel y que las severas restricciones que más tarde les fueron impuestas en la Tora eran un castigo por sus ofensas (cf. 6:146), y no eran aplicables, por tanto, a una comunidad que verdaderamente se somete a Dios. Para hallar una respuesta a la segunda objeción, véase el versículo 96.

 

3: 94

Y quienes después de eso inventen mentiras acerca de Dios --¡esos, precisamente, son los transgresores!*

 

*Esta es una alusión a la creencia judía, carente de fundamento, de que las restricciones alimentarias mosaicas eran una ley eterna decretada por Dios. En contra de esto, el Qur’an hace hincapié en que no existieron restricciones alimentarias antes del tiempo de Moisés y, segundo, que las restricciones que se derivan de la Ley Mosaica fueron impuestas exclusivamente a los hijos de Israel. Su alegato de que son una ley divina eterna es descrito aquí como "inventar mentiras acerca de Dios".

 

3: 95

Di: "Dios ha dicho la verdad: seguid pues la religión de Abraham, que se apartó de todo lo falso y no fue de los que atribuyen divinidad a algo distinto de Dios."

 

3: 96

He aquí que el primer Templo erigido para los hombres fue ciertamente el de Bakkah:* lugar bendecido y [fuente de] guía para todos los mundos, (3: 97) en donde hay mensajes claros.** [Es] el lugar en el que Abraham se situaba; quien entra en él encuentra paz interior.*** Así, la peregrinación al Templo es un deber impuesto por Dios a todos aquellos que puedan realizarla. Y en cuanto a aquellos que niegan la verdad --ciertamente, Dios puede prescindir de ttodos los mundos.

 

*Todas las autoridades coinciden en que este nombre es sinónimo de Mecca (que en su transliteración exacta, se escribe Makkah). Se han sugerido diversas etimologías de este nombre antiguo; pero la explicación más aceptable es la dada por Samajshari (y secundada por Rasi): en algunos dialectos árabes antiguos las consonantes labiales b y m, al ser muy próximas entre sí fonéticamente, en ocasiones se intercambian. La mención, en este contexto, del Templo de Mecca --es decir, la Kaaba-- se debe al hecho de ser la dirección de la oración (qibla) estipulada en el Qur’an. Como el prototipo de la Kaaba fue construido por Abraham e Ismail (véase 2:125 ss.) --y es, por tanto, mucho más antiguo que el Templo de Salomón en Jerusalén-- su elección como qibla de los seguidores del Qur’an no sólo no significa una ruptura con la tradición de Abraham (sobre la que, en última instancia, se apoya toda la Biblia) sino que, por el contrario, restablece el contacto directo con dicho patriarca: y en esto se basa la respuesta a la segunda objeción de los judíos mencionada en la nota 73.

 

** Lit., "en ella [hay) mensajes claros" --tales como los relacionados con la unidad de Dios y Su unicidad (simbolizadas por la Kaaba), con la continuidad de la experiencia religiosa de la humanidad ("el primer templo erigido para los hombres") y, finalmente, con la hermandad de todos los creyentes (los cuales, dondequiera que se hallen, vuelven sus rostros para orar en dirección a este mismo punto focal).

 

*** O bien: "estará seguro" --es decir, en el sentido original de amn, que implica "tranquilidad de mente y ausencia de temor" (cf. Lane I, 100 s.).

 

3: 98

Di: "¡Oh seguidores de una revelación anterior! ¿Por qué os negáis a reconocer la verdad de los mensajes de Dios, cuando Dios es testigo de todo lo que hacéis?"

 

3: 99

Di: ¡Oh seguidores de una revelación anterior! ¿Por qué [intentáis] apartar del camino de Dios a los que han llegado a creer [en esta escritura divina] haciéndolo parecer tortuoso, cuando vosotros sois testigos* [de que es recto]? Pues Dios no está desatento a lo que hacéis."

 

*Es decir, "por vuestras propias escrituras" (véase la nota 69, y la nota 33 correspondiente a 2:42). Esta es una alusión a los intentos por parte de judíos y cristianos de "probar" que Muhammad había "tomado" de la Biblia las ideas fundamentales del Qur’an, y que las había sacado de contexto para adecuarlas a sus supuestas "ambiciones".

 

3: 100

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si hacéis caso a algunos de aquellos a quienes se dio antes la revelación, harán que reneguéis de la verdad después de haber creído [en ella]. (3: 101) ¿Y como podréis negar la verdad cuando sois vosotros a quienes están siendo transmitidos los mensajes de Dios y se halla entre vosotros Su Enviado? Pero quien se aferra a Dios ha sido guiado ya a un camino recto.

 

3: 102

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Sed conscientes de Dios con toda la consciencia que Le es debida, y no permitáis que la muerte os alcance sin estar sometidos a Él.

 

3: 103

Y aferráos, todos juntos, al pacto con Dios y no os separéis. Y recordad las bendiciones que Dios os ha concedido: y cómo, cuando erais enemigos, unió vuestros corazones, de forma que por Su bendición habéis llegado a ser hermanos; y [cómo, cuando] estabais al borde de un abismo de fuego,* os libró de él.

 

Así os explica Dios Sus mensajes, para que podáis hallar la guía, (3: 104) y para que de vosotros pueda salir una comunidad [de gente] que llame al bien, ordenando la conducta recta y prohibiendo la conducta inmoral: ¡y esos, precisamente, serán los que alcanzarán la felicidad!

 

*Lit., "un foso de fuego" --metáfora de los sufrimientos que son consecuencia inevitable de la ignorancia espiritual. El recuerdo de su enemistad de antaño es una alusión a la condición del hombre sobre la tierra (cf. 2:36 y 7:24), de la que sólo puede librarle la guía de Dios. (véase 2:37-38).

 

3: 105

Y no seáis como aquellos que se dividieron y discreparon entre sí, después de haberles llegado todas las pruebas de la verdad:* a esos les aguarda un terrible castigo (3: 106) en el Día [del Juicio] cuando unos rostros estén radiantes [de felicidad] y otros hoscos [de consternación]. A aquellos de rostros hoscos [se les dirá]: "¿Renegasteis después de haber creído? ¡Gustad, pues, el castigo por haber negado la verdad!" (3: 107) Pero aquellos de rostros radiantes entrarán en la misericordia de Dios, para morar en ella.

 

 

3: 108

Estos son los mensajes de Dios, que te transmitimos exponiendo la verdad, pues Dios no quiere la injusticia para Su creación.**

 

*Es decir, como los seguidores de la Biblia, que se hicieron "judíos" y "cristianos" a pesar de que sus creencias tienen una fuente común y están basadas en las mismas verdades espirituales (véase también 6:159 y la nota correspondiente).

 

**36 Lit., "para los mundos". Para una explicación de esta frase, véase 6:131-132 y la nota 117.

 

3: 109

Y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y todos los asuntos retornan a Dios [que es su fuente].

 

3: 110

Sois ciertamente la mejor comunidad que haya sido jamás suscitada para [el bien de] la humanidad: ordenáis la conducta recta, prohibís la conducta inmoral y creéis en Dios.

 

Si los seguidores de anteriores revelaciones hubieran alcanzado este [grado de] fe, hubiera sido mejor para ellos; [pero sólo unos pocos] de ellos son creyentes, mientras que en su mayoría son perversos: (3: 111) [pero] estos sólo podrán causaros un daño pasajero; y si os combaten, retrocederán [huyendo] ante vosotros, y no serán auxiliados.*

 

*Tal como expone la frase inicial del versículo 110, esta promesa hecha a los seguidores del Qur’an, está condicionada a que sean, o se mantengan como, una comunidad de gente que "ordena la conducta recta y prohibe la conducta inmoral, y [verdaderamente] creen en Dios"; y --tal como ha demostrado la historia-- esta promesa deja de cumplirse siempre que los musulmanes no cumplen con sus creencias.

 

3: 112

Soportan la humillación dondequiera que se encuentren, salvo [cuando se comprometen de nuevo] en un pacto con Dios y en un pacto con los hombres;* pues han incurrido en la condena de Dios y la miseria se ha abatido sobre ellos: todo esto [ha caído sobre ellos] por obstinarse en negar la verdad de los mensajes de Dios y en matar a los profetas contra todo derecho: todo esto, por rebelarse [contra Dios] y empeñarse en transgredir los límites de lo correcto.**

 

*E.d., si vuelven al concepto de Dios como Señor y Sustentador de toda la humanidad y abandonan la idea de ser "el pueblo elegido de Dios", que es lo que crea una barrera entre ellos y todos los demás creyentes en un solo Dios.

 

** Este pasaje --como el de 2:61, que es casi idéntico-- se refiere específicamente a los hijos de Israel, si bien esta sección en su conjunto (versículos 110-115) se refiere evidentemente a los seguidores de la Biblia en general, es decir, tanto a los judíos como a los cristianos.

 

 

3: 113

[Pero] no son todos iguales: entre los seguidores de revelaciones anteriores hay gentes rectas,* que durante la noche recitan los mensajes de Dios y se postran [ante Él]. (3: 114) Creen en Dios y en el Último Día, ordenan la conducta recta, prohiben la conducta inmoral y compiten en hacer buenas obras: esos son de los justos. (3: 115) Y no les será negada la recompensa por el bien que hagan: pues Dios tiene pleno conocimiento de aquellos que son conscientes de Él.

 

*Lit., "una comunidad recta": alusión a aquellos seguidores de la Biblia que son verdaderos creyentes (cf. la última frase del versículo 110 anterior) y cumplen el "pacto con Dios y con los hombres" (versículo 112).

 

3: 116

[Pero,] ciertamente, a aquellos que se obstinan en negar la verdad --ni sus bienes ni sus hijos les servirán de nada frente a Dios: esos están destinados al fuego y en él permanecerán.

 

3: 117

La parábola de lo que gastan en esta vida es la de un viento helado que azota los cultivos de una gente que ha sido injusta consigo misma y los destruye: pero Dios no ha sido injusto con ellos, sino que ellos han sido injustos consigo mismos.*

 

*Samajshari, en una nota al margen unida a su comentario a este versículo, explica así esta parábola: "Si los "cultivos" [e.d., los logros gananciales) de los que niegan la verdad se pierden, se pierden por entero, y no les queda nada, ni en este mundo ni en la Otra Vida; por el contrario, los "cultivos" de un creyente nunca se pierden por entero: porque aunque parezcan perdidos, siempre le quedará la esperanza de una recompensa, en la Otra Vida, por su paciencia en la adversidad." En otras palabras, la susodicha frase coránica hace hincapié en que la pérdida de los esfuerzos de aquellos que se empeñan en negar la verdad es total.

 

3: 118

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No toméis por amigos íntimos a quienes no son como vosotros.* No cejan en su empeño de corromperos; desearían veros afligidos.** Sus bocas han revelado ya su odio, pero lo que sus corazones ocultan es aún peor. Ciertamente, os hemos aclarado los signos [de esto], si tan sólo usarais vuestra razón.

 

*Lit., "a quienes son ajenos a vosotros". Algunos comentaristas se inclinan a pensar que en esta expresión están incluidos todos los no-musulmanes: opinión que evidentemente choca con 60:6-9, en donde se permite expresamente a los musulmanes establecer amistad con aquellos no-creyentes que no sean hostiles a ellos ni a su fe. Además, las frases siguientes definen más exactamente a "quienes no son como vosotros" como aquellos cuya enemistad hacia el Islam y sus seguidores haya llegado a manifestarse en su conducta y en sus palabras (Tabari). La traducción que he elegido, "quienes no son como vosotros", deja ver que su forma de ver la vida es tan radicalmente opuesta a la de los musulmanes, que una amistad auténtica queda fuera de toda consideración.

 

** Lit., "aman aquello que os causa aflicción".

 

3: 119

Fijáos que sois vosotros quienes [estáis dispuestos a] amarles, mientras que ellos no os aman, y eso que creéis en toda la revelación.* Y cuando se encuentran con vosotros, afirman: "Creemos [como vosotros]"; pero cuando están a solas se muerden los dedos, de rabia contra vosotros.

 

Di: "¡Morid de rabia! ¡Ciertamente, Dios conoce bien lo que hay en los corazones [de los hombres]!"

 

*E.d., incluida la revelación de la Biblia.

 

3: 120

Si os sucede algo bueno, les duele; y si os sobreviene algo malo, se alegran por ello. Pero si sois pacientes en la adversidad y os mantenéis conscientes de Dios, su malicia no os dañará en absoluto: pues Dios abarca [con Su poder] todo lo que hacen.

 

3: 121

Y [recuerda, Oh Profeta, el día] en que saliste de tu hogar de madrugada para situar a los creyentes en sus puestos de combate.* Y Dios fue oyente y omnisciente (3: 122) cuando dos grupos de los vuestros estuvieron a punto de echarse atrás,** a pesar de que Dios estaba de su lado y de que es en Dios en quien deben poner su confianza los creyentes: (3: 123) pues, ciertamente, Dios os auxilió en Badr, cuando erais una fuerza insignificante.*** Mantenéos, pues, conscientes de Dios, para que [esto] os mueva al agradecimiento.

 

*Esta alusión a la batalla de Uhud, de la que se ocupan muchos versículos de este sura, está conectada a la exhortación implícita en el versículo anterior: "si sois pacientes en la adversidad y os mantenéis conscientes de Dios, su malicia no os dañará en absoluto". Dado que ni esta alusión ni las posteriores pueden ser entendidas correctamente sin conocer las circunstancias históricas, sería conveniente presentar aquí una breve descripción de la batalla.

 

 Los paganos de Quraish --apoyados por varias tribus hostiles a llos musulmanes-- reunieron en el año 3 de la hégira, un ejército formado por diez mil hombres al mando de Abu Sufián y se pusieron en marcha hacia Medina, con el propósito de vengar su catastrófica derrota en Badr el año anterior. Al conocer su avance, en el mes de Shawwal, el Profeta convocó un consejo de guerra en el que se discutieron las tácticas a seguir. Considerando las ingentes fuerzas de caballería con que contaba el enemigo, el Profeta era de la opinión de que los musulmanes deberían combatir desde las fortificaciones de Medina y luchar, si fuera necesario, en sus estrechas calles y pasajes; y su plan obtuvo el apoyo de varios de sus más destacados Compañeros. Sin embargo, la mayoría de los líderes de los musulmanes que participaban en el consejo, insistieron tenazmente en salir a encontrarse con el enemigo a campo abierto. Fiel al principio coránico de que todos los asuntos de la comunidad deben ser resueltos mediante decisiones tomadas de mutuo acuerdo (véase el versículo 159 de este sura, así como 42:38), el Profeta aceptó consternado la voluntad de la mayoría y partió con sus seguidores hacia el llano que se extiende al pie de la montaña de Uhud, a unos cinco kilómetros de Medina. Su ejército estaba formado por menos de mil hombres, pero en el transcurso de la marcha hacia el monte Uhud, este número se vio reducido aún más por la deserción de trescientos hombres al mando del hipócrita Abd Allah ibn Ubay, quien alegó por excusa su convencimiento de que los musulmanes no tenían en realidad intenciones de luchar. Poco antes de la batalla, otros dos grupos que formaban parte de las fuerzas del Profeta --los clanes de Banu Salama (de la tribu Al-Aus) y Banu Hariza (de la tribu Jasrach) estuvieron a punto de echarse atrás y unirse a los desertores (3:122) aduciendo que dada su inferioridad numérica, los musulmanes debían evitar la batalla; sin embargo, en el último momento decidieron secundar al Profeta. Contando con menos de setecientos hombres, el Profeta dispuso el grueso de sus fuerzas de espaldas a la montaña y apostó a todos sus arqueros --unos cincuenta en total-- sobre una collina cercana para prevenir cualquier maniobra de la caballería enemiga sobre el flanco de su ejército; los arqueros tenían órdenes expresas de no abandonar su puesto bajo ninguna circunstancia. A continuación, los musulmanes, desafiando a la muerte, se lanzaron al ataque contra las fuerzas ingentemente superiores de los paganos de Quraish, consiguiendo una ventaja decisiva que a punto estuvo de darles la victoria. Sin embargo, en ese momento la mayoría de los arqueros, convencidos de que la batalla había sido ya ganada, y temiendo perder su parte del botín, abandonaron su posición de cobertura y se unieron a la refriega en torno al campamento de los Quraish. Aprovechando esta oportunidad, el grueso de la caballería de Quraish, al mando de Jalid ibn Al-Walid (quien poco después de esta batalla se convirtió al Islam y que más tarde llegaría a ser uno de los más grandes generales de la historia del Islam) viró en una amplia maniobra envolvente y atacó a las fuerzas musulmanas por retaguardia. Desprovistos de la cobertura de los arqueros y cogidos entre dos fuegos, los musulmanes huyeron en desbandada, sufriendo gran número de bajas. El Profeta y un puñado de sus más fieles Compañeros se defendieron desesperadamente, y el Profeta cayó herido de consideración. Inmediatamente, se alzó un clamor: “¡Han matado al Enviado de Dios!” Muchos de los musulmanes empezaron a huir; y algunos estuvieron a punto de rendirse al enemigo. Pero unos pocos Compañeros --entre los que se encontraban Umar ibn al-Jattab y Talha --gritaron: "¿De que valen vuestras vidas sin él, Oh creyentes? ¡Muramos como él ha muerto!" --y se arrojaron contra el enemigo con laa fuerza de la desesperación. El resto de los musulmanes que, mientras tanto, habían sabido que el Profeta seguía vivo, se hicieron eco de su ejemplo, se reagruparon y contraatacaron al enemigo, con lo que se consiguió evitar una derrota segura. Sin embargo, como los musulmanes estaban ya demasiado agotados para aprovechar sus oportunidades de victoria, la batalla terminó sin un claro vencedor, y el enemigo emprendió su retirada hacia Mecca. Al día siguiente, el Profeta salió en su persecución a la cabeza de setenta de su Compañeros, pero cuando los musulmanes llegaron a un lugar denominado Hamra al-Asad, a unos trece kilómetros al sur de Medina, se vio claramente que los paganos de Quraish no estaban dispuestos a arriesgarse a otro encuentro y habían acelerado su retorno a casa; en consecuencia, el minúsculo ejército musulmán regresó a Medina.

 

** E.d., los clanes de Banu Salama y Banu Hariza que estuvieron a punto de unirse a los desertores encabezados por Abd Allah ibn Ubay (véase la nota anterior).

 

*** Alusión a la batalla de Badr, en el 2 heg., que será tratada con mayor extensión en el sura 8.

 

3: 124

[Y recuerda] cuando dijiste a los creyentes: "¿No os basta con [saber] que vuestro Sustentador ha de auxiliaros haciendo descender tres mil ángeles? (3: 125) ¡Pues sí! ¡Si sois pacientes en la adversidad y conscientes de Él, aunque el enemigo os haya atacado de improviso, vuestro Sustentador os fortalecerá con cinco mil ángeles designados!"*

 

*Como resulta evidente por el siguiente versículo, la alusión del Profeta al auxilio de Dios a los creyentes mediante miles de ángeles significa, metafóricamente, un fortalecimiento de los corazones de los creyentes mediante fuerzas espirituales procedentes de Dios (Manar IV, 112 ss., y IX, 612 ss.). Un anuncio muy similar --referido a la batalla de Badr-- se encuentra en 8:9-10, en donde se mencionan "mil" ángeles. Las diferencias numéricas (mil, tres mil y cinco mil), parecen indicar el carácter ilimitado de la ayuda de Dios a aquellos que son "pacientes en la adversidad y conscientes de Él". Es razonable asumir que el Profeta alentara de esta forma a sus seguidores poco antes de la batalla de Uhud, o sea, después de que trescientos hombres encabezados por Abd Allah ibn Ubay desertaran y otros grupos "estuvieran a punto de echarse atrás" vista la ingente superioridad de las fuerzas enemigas.

 

3: 126

Y Dios dispuso [que Su enviado dijera*] esto sólo para que fuera una buena nueva para vosotros y para tranquilizar vuestros corazones --pues el auxilio no viene sino de Dios, el Poderoso, el Realmente Sabio-- (3: 127) [y] para destruir [por medio de vosotros] a algunos de aquellos que se obstinan en negar la verdad y humillar a otros** de tal modo que se retiraran en total desolación.

 

*Según muchos comentaristas (véase Manar IV, 112), esta interpolación está justificada por los dos versículos anteriores, que muestran que fue el Profeta quien, por inspiración divina, hizo esa promesa a los creyentes. Véase 8:9, en donde se formula una promesa similar con ocasión de la batalla de Badr.

 

** Lit., "para destruir a algunos... o [de ese modo] humillarles". Resulta evidente que la partícula au ("o") no denota, en este contexto, una alternativa, sino más bien una especificación (tanwii) --como, por ejemplo, en la frase "diez personas murieron o resultaron heridas": es decir, que algunos de ellos murieron y otros resultaron heridos.

 

3: 128

[Y] no es asunto tuyo [Oh Profeta] si Él acepta su arrepentimiento o les castiga --pues, ciertamente, no son sino malhechores, (3: 129) y a Dios pertenece cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra: perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere; y Dios es indulgente, dispensador de gracia.*

 

*Tal como se sabe por varias Tradiciones auténticas, el Profeta invocó, durante la batalla de Uhud, la maldición de Dios contra los dirigentes de los Quraish paganos (Bujari, Tirmidi, Nasa’i y Ahmad ibn Hanbal); y cuando yacía en el suelo herido de consideración, exclamó: "¿Cómo podrá esa gente prosperar después de haberle hecho esto a su profeta, cuando él sólo les invita [a reconocer] a su Sustentador?" --y entonces fueron revelados estos dos versículos (Muslim e Ibn Hanbal).

 

3: 130

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No devoréis la usura, doblándola y multiplicándola* y manteneos conscientes de Dios, para que así alcancéis la felicidad; (3: 131) ¡y guardaos del fuego que ha sido preparado para los que niegan la verdad!

 

*Para encontrar una definición de riba ("usura"), véase la nota 35 en 30:39, que es donde este término aparece por primera vez en el Qur’an. En cuanto a la conexión de este versículo con el tema tratado anteriormente, la mejor explicación es en mi opinión la que da Qiffal (y que Rasi cita): Dado que los paganos de Mecca habían conseguido, principalmente a través de las ganancias de la usura, la riqueza que les había permitido equipar a un poderoso ejército con el que estuvieron a punto de derrotar en Uhud a los musulmanes, estos, que entonces habían contado con un equipamiento muy pobre, podrían sentirse tentados a emular a sus enemigos en este respecto; por eso, la revelación vuelve a insistir en la prohibición de la usura, a fin de suprimir esta tentación --para ellos y también para las futuras generaciones de creyentes.

 

3: 132

Y obedeced a Dios y al Enviado, para que seáis agraciados con la misericordia. (3: 133) Y competid entre vosotros por conseguir el perdón de vuestro Sustentador y un jardín tan vasto como los cielos y la tierra, que ha sido preparado para los conscientes de Dios; (3: 134) aquellos que gastan [en Su causa] en tiempos de prosperidad y en tiempos de estrechez y refrenan su ira, y perdonan al prójimo porque Dios ama a quienes hacen el bien; (3: 135) y que, cuando han cometido un acto vergonzoso o han sido injustos consigo mismos, recuerdan a Dios y piden perdón por sus faltas --¿pues quien puede perdonar las faltas sino Dios?-- y no reinciden a sabiendas en el [mal] que hicieron.

 

3: 136

Esos obtendrán el perdón de su Sustentador por recompensa, y jardines por los que corren arroyos, en los que residirán: ¡que excelente recompensa para los que se esfuerzan!

 

3: 137

[Muchos] modos de vida han desaparecido antes de vosotros.* Recorred, pues, la tierra y contemplad cual fue el fin de quienes desmintieron la verdad: (3: 138) esto [debería ser] una clara lección para toda la humanidad, y una guía y advertencia para los conscientes de Dios.

 

*La palabra sunna (cuyo plural es sunan) designa un "modo de vida" o "conducta" (y de ahí su aplicación, en terminología islámica, al modo de vida del Profeta como ejemplo para sus seguidores). En este pasaje, el término sunan se refiere a las "condiciones (ahwal) que caracterizaron a épocas pasadas" (Rasi), en las que, a pesar de los continuos cambios, puede apreciarse una pauta que se repite: esta es una alusión típica del Qur’an a las posibilidades, y a la necesidad, de aprender de las experiencias humanas pasadas.

 

3: 139

No desfallezcáis, pues, ni estéis tristes:* porque seréis superiores si sois [realmente] creyentes.

 

*Alusión a la batalla de Uhud, que a punto estuvo de acabar en desastre, y a la gran pérdida de vidas humanas (unos setenta hombres) que sufrieron los musulmanes.

 

3: 140

Si sufrís una desgracia,* [sabed que] también [los otros] han sufrido una desgracia similar; porque es en forma alterna como adjudicamos tales días [de fortuna y desgracia] a la gente: Y [esto] para que Dios distinga a los que han llegado a creer y escoja de entre vosotros a quienes [con sus vidas] dan testimonio de la verdad** -- porque Dios no ama a los malhechores-- (3: 141) y para que Dios limpie de toda escoria a los que han llegado a creer y aniquile a quienes niegan la verdad.

 

*Lit., "una herida" (qarh) o, según algunos filólogos, "dolor causado por una herida".

 

** E.d., "Su decisión de permitir que algunos de vosotros mueran mártires por Su causa no se debe a Su amor por los perversos enemigos que se oponen a vosotros, sino a Su amor por vosotros." El término shuhadá (pl. de shahíd) significa "testigos" y también "mártires". La traducción que he escogido abarca tanto el concepto de "dar testimonio de la verdad" como el de "martirio" por la causa de Dios.

 

3: 142

¿O es que pensáis que entraréis en el jardín sin que Dios tenga constancia de que os habéis esforzado [por Su causa], y tenga constancia de que habéis sido pacientes en la adversidad?*

 

*Lit., "mientras Dios no tenga constancia de quienes de vosotros se han esforzado... y de quienes son pacientes en la adversidad". Dado que Dios es omnisciente, el que "Dios no tenga constancia" implica, por descontado, que la conducta a la que se hace alusión no se ha presentado o no existe (Samajshari).

 

3: 143

Pues, ciertamente, anhelasteis la muerte [por la causa de Dios] antes de veros frente a ella; ¡y ahora la habéis visto con vuestros propios ojos!*

 

*En opinión de Samajshari, este es un doble reproche dirigido a la mayoría de los Compañeros que tomaron parte en la batalla de Uhud: en primer lugar, por su insistencia en combatir al enemigo a campo abierto, en contra del consejo del Profeta, y arriesgándose innecesariamente a un peligro mortal; y, en segundo lugar, por no haber estado a la altura de lo que se esperaba de su fe durante la primera fase de la batalla (véase la nota 90). Este pasaje puede tener otra implicación más positiva: a saber, la alusión a la lección que los creyentes deberían extraer de su cuasi-derrota, y un recordatorio del hecho de que su futuro dependía de la fuerza de su fe en Dios (cf. versículo 139) y no de un deseo pasajero de autoinmolación.

 

3: 144

Y muhammad es sólo un enviado; todos los [demás] enviados han fallecido: si muriera o le mataran, ¿os volveríais atrás?* Pero quien se vuelve atrás no daña en absoluto a Dios --y Dios recompensará a los que son agradecidos [con Él].

 

*Este énfasis en la mortalidad del Profeta --y la de todos los profetas que le precedieron-- está relacionada, en primer lugar, con la batalla de Uhud y el rumor de su muerte, que llevó a muchos musulmanes a abandonar la lucha y a algunos de ellos al borde de la apostasía (Tabari; véase también la nota 90). En un sentido más amplio, sin embargo, este pasaje reafirma la doctrina islámica fundamental de que la adoración se debe sólo a Dios, y de que ningún ser humano --ni siquiera un profeta-- puede tener parte en ella. Fue este, precisamente, el pasaje del Qur’an que Abu Bakr, el primer califa, recitó inmediatamente después de la muerte del Profeta, cuando muchos musulmanes pusilánimes pensaban que eso significaba el final del Islam; pero tan pronto como Abu Bakr hubo dicho: "En verdad, quien adoraba a Muhammad sepa que Muhammad ha muerto; pero quien adora a Dios sepa que Dios es el viviente, y no muere" (Bujari), cesó el desconcierto. -- La expresión "volverse atrás" denota --según las circunstancias-- la apostasía o un abandono deliberado de los esfuerzos por la causa de Dios.

 

3: 145

Y ningún ser humano muere sino con la venia de Dios, en un plazo prefijado.

 

Y a quien desee la recompensa de esta vida, le daremos parte en ella; y a quien desee la recompensa de la Otra Vida, le daremos parte en ella; y recompensaremos a los que son agradecidos [con Nosotros].

 

3: 146

Y ¡cuantos profetas han tenido que combatir [por la causa de Dios], junto a muchos hombres consagrados a Dios: y no desfallecieron a pesar de todo lo que tuvieron que sufrir por la causa de Dios, ni flaquearon, ni se humillaron [ante el enemigo], ya que Dios ama a quienes son pacientes en la adversidad; (3: 147) y tan sólo decían: "¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos nuestras ofensas y la falta de moderación en nuestras acciones! ¡Haz firmes nuestros pasos y auxílianos contra las gentes que niegan la verdad!" --(3: 148) por ello, Dios les concedió la recompensa de esta vida y también la hermosa recompensa de la Otra Vida: pues Dios ama a quienes hacen el bien.

 

3: 149

"¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si hacéis caso de los que se empeñan en negar la verdad, harán que os echéis atrás y seréis vosotros los perdedores.

 

3: 150

¡No! Sólo Dios es vuestro Supremo Señor, y Suyo es el mejor auxilio.*

 

* Lit., "Él es el mejor de todos los que prestan auxilio".

 

3: 151

Infundiremos el terror en los corazones de quienes se empeñan en negar la verdad porque atribuyen divinidad a seres que asocian a Dios --[algo] para lo que Él nunca ha hecho descender autorización;* y su destino es el fuego --¡que horrible morada la de los maalhechores!

 

*E.d., algo que Él nunca permite. El uso del adverbio "nunca" en mi traducción se basa en la forma gramatical lam iunassil (lit., "Él no ha ido haciendo descender"), que implica una continuidad en el tiempo.

 

3: 152

Y, ciertamente, Dios cumplió Su promesa con vosotros cuando, con Su venia, estabais a punto de derrotar a vuestros enemigos* pero entonces os faltó firmeza y fuisteis en contra de la orden [del Profeta],** y desobedecisteis cuando Él os había dejado ya entrever la [victoria] que anhelabais. Había entre vosotros quienes deseaban [sólo] esta vida y también había entre vosotros quienes deseaban la Otra Vida:*** y entonces, para probaros, os impidió derrotar a vuestros enemigos.**** Ahora ya os ha perdonado: pues Dios honra con Su favor a los creyentes.

 

*Lit., "cuando les estabais derrotando": alusión a las primeras fases de la batalla de Uhud. En cuanto a la promesa que se menciona, véanse los versículos 124-125 de este sura.

 

**19 Lit., "discrepasteis entre vosotros sobre la orden [del Profeta]" --alusión al abandono de su puesto por parte de los arqueros en el momento en que parecía conseguida la victoria (véase la nota 90).

 

***20 Sólo algo menos de diez de los cincuenta arqueros permanecieron en su puesto y fueron muertos en el ataque de la caballería de Jalid. A estos, y al puñado de Compañeros que siguieron luchando después de que el grueso de los musulmanes hubieran huido, es a los que hace alusión la segunda parte de esta frase.

 

***21 Lit., "os apartó de ellos".

 

3: 153

[Recordad] cuando huíais, sin hacer caso a nadie, mientras el Enviado os llamaba a vuestras espaldas --por eso, Él os pagó en aflicción, la aflicción [que causasteis al Enviado], para que no os lamentarais [sólo] por lo que se os había escapado, ni por lo que os había ocurrido: pues Dios está bien informado de lo que hacéis.*

*E.d., la conciencia de su vergonzosa conducta en Uhud (véase la nota 90) habría de ser, a la larga, más dolorosa para ellos que la pérdida de la victoria y la muerte de muchos de sus camaradas: y este es el significado de la "prueba" que se menciona en el versículo anterior.

 

3: 154

Luego, tras esta aflicción, hizo descender sobre vosotros un sentimiento de seguridad, una calma interior que envolvió a algunos de vosotros,* mientras los demás, preocupados tan sólo de su suerte, pensaban erróneamente de Dios a la manera del paganismo ignorante, y decían: "¿Tuvimos acaso poder de decisión [en este asunto]?"**

 

Di: "En verdad, el poder de decisión está todo en manos de Dios"*** --[pero en cuanto a ellos,] están tratando de ocultar dentro de sí mismos esa [debilidad de fe] que no te manifiestan, [Oh Profeta, cuando] dicen: "Si hubiéramos tenido poder de decisión, no habrían muerto tantos de los nuestros."****

 

Di: "Aun si hubierais estado en vuestras casas, aquellos [de vosotros] cuya muerte estuviera decretada habrían salido hacia los lugares donde estaban destinados a yacer."

 

Y [todo esto os ocurrió] para que Dios pusiera a prueba lo que albergan vuestros pechos y limpiara de toda escoria hasta lo más recóndito de vuestros corazones:***** pues Dios conoce bien lo que hay en los corazones [de los hombres].

 

*E.d., a aquellos que se habían mantenido firmes durante la batalla. Según algunos comentaristas --en particular Ragib-- el término nuaas (lit., "el sopor que precede al sueño") se usa aquí metafóricamente y denota una "calma interior".

 

** E.d., en la cuestión de la victoria o la derrota. El "pensar a la manera del paganismo ignorante" es evidentemente una alusión a la renuencia inicial de aquella gente pusilánime a admitir su responsabilidad moral por lo ocurrido, y a la forma en que se exoneraban diciendo que el hecho de no haber estado a la altura de su fe había sido algo "predestinado". Véase también sura 5, nota 71.

 

*** E.d., que si bien Dios adjudica el éxito o el fracaso a quien Él quiere, "el hombre sólo obtendrá aquello por lo que se esfuerce" (53:39).

 

**** Lit., "no nos habrían matado aquí".

 

***** Lit., "todo lo que hay en vuestros corazones".

 

3: 155

Ciertamente, a quienes volvieron la espalda el día en que se enfrentaron los dos ejércitos --Satán les hizo tropezar sólo a causa de algo que ellos [mismos] habían hecho.* Pero Dios ya les ha perdonado: ciertamente, Dios es indulgente, benigno.

 

* Esto ilustra una importante doctrina coránica, que se puede resumir como sigue: "la influencia de Satán" sobre el hombre no es la causa original del pecado sino su primera consecuencia: es decir, la consecuencia de la propia actitud mental de una persona que en momentos de crisis moral le induce a escoger la alternativa más fácil, y en apariencia la más agradable, de cuantas dispone, con lo que se hace ya culpable de una falta, ya sea por acción o por omisión. Por lo tanto, el que Dios "haga" a una persona cometer un pecado depende de la existencia, en dicho individuo, de una actitud mental que le predispone a cometer tal pecado: lo que, a su vez, implica la libertad de elección del hombre --esto es, su capacidad de elegir conscientemente, dentro de ciertos límites, entre dos o más alternativas a su disposición.

 

3: 156

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No seáis como quienes se empeñan en negar la verdad, que dicen de sus hermanos [que han muerto] después de haber emprendido viaje a un lugar lejano* o haber salido de incursión: "Si se hubieran quedado con nosotros, no habrían muerto," o, "no les habrían matado" --porque Dios hará que esto sea** una fuente de angustia en sus corazones, pues es Dios quien da la vida y da la muerte. Y Dios ve todo lo que hacéis.

 

*Lit., "cuando viajaban por la tierra".

 

** Lit., "para que Dios haga que esto sea...": pero dado que la partícula li en li-iayaal es evidentemente una lam al-aaqiba (e.d., la letra lam que denota una consecuencia), la mejor forma de traducirla en este contexto es mediante la conjunción "porque" seguida de futuro.

 

3: 157

Y si os matan o morís por la causa de Dios, ciertamente, el perdón de Dios y Su misericordia son mejores que cuanto uno* puede acumular [en este mundo]: (3: 158) pues, ciertamente, si morís u os matan, seréis sin duda congregados ante Dios.

 

*Lit., "ellos".

 

3: 159

Y fue por una misericordia de Dios, que trataste [Oh Profeta] con suavidad a tus seguidores:* porque si hubieras sido severo y duro de corazón, ciertamente, se habrían apartado de ti. Así pues, perdónales y pide perdón por ellos.

 

Y consulta con ellos en todos los asuntos de interés público; luego, cuando hayas tomado una decisión, pon tu confianza en Dios: pues, ciertamente, Dios ama a quienes ponen su confianza en Él.**

 

*Lit., "fuiste suave con ellos" --e.d., con aquellos de sus seguidores que faltaron a su obligación antes y durante el desastre en Uhud. Según todos los testimonios existentes, el Profeta no llegó siquiera a reprochar a ninguno de ellos lo que habían hecho.

 

** Este precepto, que implica el gobierno mediante consenso y consulta, debe considerarse como una de las cláusulas fundamentales de la legislación coránica relativa al régimen de gobierno. El pronombre "ellos" se refiere a los creyentes, es decir, a toda la comunidad, mientras que la expresión al-amr que aparece en este contexto --así como la frase amruhum shura bainahum en 42:38 revelada mucho antes-- denota todos los asuntos de interés público, incluida la administración del estado. Todas las autoridades coinciden en que esta ordenanza, si bien va dirigida en primer lugar al Profeta, es vinculante para todos los musulmanes y en todos los tiempos. (Para un análisis de sus implicaciones más amplias, véase State and Government in Islam, pp. 44 ss.) Algunos sabios musulmanes deducen del texto de esta ordenanza que el jefe de la comunidad, si bien está obligado a someter los asuntos al consejo, es libre de aceptar o rechazar sus recomendaciones; sin embargo, resulta evidente que esta es una conclusión arbitraria, si se recuerda que el Profeta se consideraba obligado a acatar las decisiones de su consejo (véase la nota 90). Asimismo, cuando fue preguntado --según una Tradición que se remonta a Ali ibn Abi Talib-- sobre las implicaciones de la palabra aasm ("tomar una decisión") que aparece en este versículo, el Profeta respondió: "[Significa] consultar con gente de conocimiento (ahl ar-ra’i) y luego acatar [su dictamen]" (véase el comentario de Ibn Kazir a este versículo).

 

3: 160

Si Dios os auxilia, nadie podrá venceros; pero si Él os abandona, ¿quien podría auxiliaros luego? ¡Que los creyentes pongan su confianza en Dios!

 

3: 161

Es inconcebible que un profeta pueda cometer fraude* --pues quien defraude se enfrentará a su fraude en el Día de la Resurrección, cuando cada ser humano recibirá cumplidamente lo que se haya ganado y nadie será tratado injustamente.

 

*E.d., que atribuya a Dios sus propias opiniones y luego llame a sus seguidores a depositar su confianza en Dios. A pesar de lo irracional de semejante fraude, está extendida entre los no-creyentes la opinión de que el Profeta "compuso" él mismo el Qur’an y luego lo atribuyó falsamente a la revelación divina.

 

3: 162

¿Es acaso quien* busca la complacencia de Dios igual que quien ha incurrido en la condena de Dios** y cuya morada es el infierno? --¡que horrible destino! (3: 163) Están en niveles [totalmente] distintos ante Dios; pues Dios ve todo lo que hacen.

 

*Referido, en este caso, al Profeta Muhammad y en general a todos los profetas.

 

** E.d., por atribuir falsamente a Dios sus propias opiniones, o distorsionar Sus mensajes por medio de interpolaciones arbitrarias y alteraciones deliberadas en el texto de la revelación --acusación que se dirige a menudo en el Qur’an (p.e., 2:79 y 3:78) a los seguidores de revelaciones anteriores.

 

3: 164

Dios, ciertamente, ha concedido una gracia a los creyentes al suscitarles un enviado de entre ellos, que les transmite Sus mensajes, les ayuda a crecer en pureza y les enseña la escritura divina y la sabiduría --mientras que antes se encontraban, ciertamente, en un claro extravío.

 

(165) Y ahora que os ha sobrevenido una calamidad, a pesar de que vosotros habíais infligido el doble [a vuestros enemigos],* os preguntáis: "¿A que se debe esto?" Di: "Se debe a vosotros mismos."**

 

Ciertamente, Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa: (3: 166) y todo lo que os sobrevino el día en que se enfrentaron los dos ejércitos ocurrió con la venia de Dios, para que Él distinga a los [verdaderos] creyentes, (3: 167) y distinga a quienes están contaminados por la hipocresía, y cuando se les dijo: "Venid a combatir por la causa de Dios" --o, "Defendéos"***-- respondieron: "Si supiéramos tan sólo [que habría de acabar en] combate, ciertamente os seguiríamos."

 

Aquel día estuvieron más cerca de la apostasía que de la fe, y decían con sus bocas lo que no estaba en sus corazones,**** pero Dios tenía pleno conocimiento de lo que trataban de ocultar: (3: 168) ellos, que habiéndose mantenido alejados [del combate, luego] decían de sus hermanos [muertos en la batalla]: "Si nos hubieran hecho caso, no habrían caído muertos."

 

Di: "¡Impedid, pues, vuestra muerte, si es verdad lo que decís!"

 

*E.d., en la batalla de Badr, en el año 2 heg.

 

** Muchos de los seguidores del Profeta habían estado convencidos de que, cualesquiera que fueran las circunstancias, Dios les concedería la victoria por el hecho de ser creyentes. La amarga experiencia de Uhud fue para ellos un golpe muy duro; y el Qur’an les recuerda aquí que esta calamidad fue consecuencia de sus propias acciones.

 

*** Sólo el combate en defensa propia --en el sentido más amplio del término-- puede ser considerado como "combatir por la causa de Dios" (véase 2:190-194 y las notas correspondientes); y, de esta forma, la conjunción "o" entre estas dos frases es casi sinónima de la expresión "en otras palabras".

 

**** Esta es una alusión a los trescientos hombres que, en el camino de Medina al monte Uhud, abandonaron al Profeta alegando con engaño que en realidad él no tenía intención de entrar en combate (véase la nota 90). Pero como en su fuero interno sabían que se entraría en combate, su deserción de la causa de Dios fue casi equivalente a una negación de Él (kufr, se traduce aquí por "apostasía").

 

3: 169

Pero no penséis que quienes han caído por la causa de Dios están muertos. ¡Que va! ¡Están vivos! Tienen su provisión junto a su Sustentador, (3: 170) jubilosos por ese [martirio] que Dios les ha concedido de Su favor. Y se alegran por la buena nueva dada a aquellos [de sus hermanos] que han quedado atrás y aún no les han seguido, de que nada tienen que temer y no se lamentarán: (3: 171) se alegran por la buena nueva de la bendición y el favor de Dios, y [por la promesa] de que Dios no dejará sin recompensa a los creyentes (3: 172) que acudieron a la llamada de Dios y del Enviado después del revés que sufrieron.*

 

Una recompensa magnífica les aguarda a quienes de ellos perseveraron en obrar bien y se mantuvieron conscientes de Dios: (3: 173) aquellos que fueron advertidos por la gente:** "La gente se ha reunido contra vosotros; ¡así que temedles!" --pero esto no hizo sino aumentar su fe, y dijeron: "¡Dios nos basta y que excelente protector es!" (3: 174) --y regresaron [de la batalla] con la bendición y el favor de Dios, sin haber sufrido daño alguno:*** porque habían buscado la complacencia de Dios --y Dios posee una generosidad ilimitada.

 

*Lit., "después de haber sido heridos". La mayoría de los comentaristas consideran esto como una alusión a las bajas sufridas por los musulmanes en la batalla de Uhud. Sin embargo, es probable que las implicaciones sean mucho más amplias, tanto más cuanto que este pasaje está conectado directamente con los versículos precedentes que hablan en términos generales de los mártires que mueren por la causa de Dios. Existe una tendencia marcada en la mayoría de los comentaristas clásicos a ver alusiones históricas precisas en muchos pasajes coránicos que expresan ideas de una consideración mucho más amplia y que se refieren a la situación humana en sí. Un ejemplo de esto lo encontramos en los versículos 172-175. Algunos comentaristas opinan que se refieren a la infructuosa expedición hasta Hamra al-Asad, el día siguiente a la batalla de Uhud, mientras que otros ven una alusión a la expedición que el Profeta realizó al año siguiente, y que se conoce históricamente por "la Pequeña Badr" (Badr as-Sugra); otros, por su parte, piensan que el versículo 172 se refiere a la primera expedición y los versículos 173-174 a la segunda. En vista de esta evidente falta de unanimidad --debida a la ausencia de una confirmación realmente fiable, ya sea en el propio Qur’an o en las Tradiciones auténticas, de cualquiera de estas suposiciones especulativas-- es razonable deducir que este pasaje en su conjunto expresa una lección general que sirve, por así decirlo, de corolario a las referencias históricas a la batalla de Uhud y a las enseñanzas a extraer de ella.

 

** Lit., "aquellos a quienes la gente dijo".

 

*** E.d., el daño moral que produce mostrar debilidad en la fe y falta de valor: alusión a lo que les ocurrió a muchos musulmanes en Uhud.

 

3: 175

Es sólo Satán quien [os] infunde el miedo a sus aliados:* así pues, no les temáis a ellos, sino a Mí, si es [verdad] que sois creyentes.

 

*E.d., aquellos que "se alían con Satán" al hacer el mal deliberadamente.

 

3: 176

Y no te aflijas por los que compiten entre sí en negar la verdad: ciertamente, no pueden causar ningún daño a Dios. Es voluntad de Dios que no tengan parte* en [las bendiciones de] la Otra Vida; y les aguarda un castigo terrible.

 

*Lit., "no asignarles una porción".

 

3: 177

Ciertamente, quienes han comprado la negación de la verdad a cambio de la fe no pueden causar daño alguno a Dios y les aguarda un doloroso castigo. (3: 178) Y no deben pensar --quienes se obstinan en negar la verdad-- que el que les demos rienda suelta es bueno para ellos: si les damos rienda suelta es sólo para que aumenten su delito; y les aguarda un castigo humillante.*

 

*Esta es una alusión a la doctrina de la ley natural (sunnat Allah, "el uso, o el proceder, de Dios" en terminología coránica) a la que están sujetas las inclinaciones y las acciones del hombre, así como el resto de lo que acontece en el universo. Este versículo dice, en otras palabras: "Como esta gente está empeñada en negar la verdad, el que les demos rienda suelta [esto es, libertad de elección y tiempo para reconsiderar su actitud] no será al final beneficioso para ellos, sino que, por el contrario, hará que aumente su falsa confianza y, en consecuencia, su iniquidad." Aquí, como en muchos otros pasajes similares del Qur’an, Dios atribuye el "aumento de su delito", a Su voluntad, por ser Él quien ha impuesto a toda la creación la ley natural de causa y efecto. (Véase también la nota 4, en 14:4.)

 

3: 179

No es voluntad de Dios [Oh vosotros que negáis la verdad] abandonar a los creyentes a vuestra forma de vida:* [y] por eso ha de separar a los malvados de los buenos. Y no es voluntad de Dios desvelaros lo que está fuera del alcance de la percepción humana: sino que [para eso] elige Dios de entre Sus enviados a quien Él quiere.** Creed, pues, en Dios y en Sus enviados; porque si creéis en Dios y sois conscientes de Él, os aguarda una magnífica recompensa.

 

*Algunos comentaristas (p.e., Rasi) suponen que la expresión ma antum aalaihi (lit., "aquello en lo que estáis") significa en este contexto "el estado en el que estáis" --es decir, el estado de debilidad y de confusión en que se encontraba la comunidad musulmana después de la batalla de Uhud-- y, por lo tanto, que este pasaje va dirigido a los creyentes. Sin embargo, esta interpretación no resulta convincente. Aparte del hecho de que la referencia a los creyentes está en tercera persona, mientras que ma antum aalaihi está en segunda persona del plural, esta última expresión denota casi siempre, tanto en el Qur’an como en las Tradiciones, la forma de vida y las creencias de la gente. Existen, además, testimonios fidedignos a tenor de que Ibn Abbas, Qatada, Ad-Dahhak, Muqatil y Al-Kalbi declaraban tajantemente que esto iba dirigido a "aquellos que niegan la verdad", que es a quienes se refieren los pasajes anteriores (véanse los comentarios de Tabari y Bagawi a este versículo). El susodicho pasaje, entendido en este sentido, implica que los creyentes llegarían con el tiempo a distinguirse de los no-creyentes, no sólo en sus corazones sino también en sus objetivos sociales y en su forma de vivir.

 

** E.d., que es por medio de esos enviados como Dios revela al hombre una visión parcial de la realidad que sólo Él conoce plenamente.

 

3: 180

Y no deben pensar --quienes retienen con avaricia lo que Diios les ha concedido de su generosidad-- que eso es bueno para ellos: al contrario, es malo para ellos.* Aquello a lo que con tanta avaricia se aferran estará colgado alrededor de sus cuellos en el Día de la Resurrección: pues [sólo] a Dios pertenece la herencia de los cielos y de la tierra; y Dios está bien informado de lo que hacéis.

 

*Esta es una alusión a la forma de vida de los no-creyentes que se menciona en el versículo 179: una forma de vida caracterizada por un apego extremado a los bienes materiales de este mundo --un materialismo basado en una falta de creencia en algo que trascendiera los problemas prácticos de la vida.

 

3: 181

Ciertamente, Dios ha oído las palabras de los que dijeron: "¡Dios es, en verdad, pobre mientras que nosotros somos ricos!"* Tomaremos nota de lo que han dicho y de que mataron a los profetas contra todo derecho,** y les diremos [en el Día del Juicio]: "¡Gustad el castigo del fuego (3:182) en pago a lo que vuestras manos han adelantado --pues Dios no es injusto en absoluto con Sus criaturas!"

 

*Según varias Tradiciones auténticas, los judíos de Medina eran dados a satirizar las expresiones del Qur’an, especialmente la de 2:245 --"¿Quien hará a Dios un préstamo generoso, que Él le devolverá ampliamente incrementado?"

 

** Acerca de esta acusación dirigida contra los judíos, véase la nota 48, en sura 2.

 

3: 183

En cuanto a los que sostienen: "En verdad, Dios nos ha ordenado no aceptar a ningún enviado a menos que nos traiga una ofrenda que el fuego consuma"* --di [Oh Profeta]: "Antes de mí, ya vinieron a vosotros enviados con las pruebas evidentes de la verdad y con lo que habéis dicho: ¿por qué entonces les disteis muerte, si es verdad lo que decís?"**

 

*En otras palabras, a menos que se ajuste a la Ley Mosaica, que prescribe las ofrendas consumidas por el fuego como parte esencial de los ritos sagrados. Si bien este aspecto de la Ley había caído en desuso a raíz de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, los judíos de la época post-talmúdica estaban convencidos de que el Mesías que les había sido prometido restablecería la totalidad de los ritos mosaicos; y por esto se negaban a aceptar como profeta a quien no se ajustara a la ley de la Tora en todos sus detalles.

 

** En la época en que se produjeron el martirio de Juan el Bautista y el de Zacarías, la exclamación de Jesús: "Oh Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas" (Mateo 23 37), y la alusión de Pablo de Tarso a los judíos "que dieron muerte a los profetas" (1Tesalonicenses 2 15), aun existía el Segundo Templo y las oblaciones consumidas por el fuego eran una práctica cotidiana: por tanto, la negativa de los judíos a aceptar a los profetas ya mencionados, y que culminó en su martirio, no puede ser atribuida a la falta de conformidad de dichos profetas con la Ley Mosaica.

 

3: 184

Y si te desmienten --ya antes de ti fueron desmentidos [otros] enviados, cuando vinieron con las pruebas evidentes de la verdad y con libros de sabiduría divina, y con la revelación luminosa.


3: 185

Todo ser humano probará la muerte: pero no recibiréis vuestra recompensa íntegra [por lo que habéis hecho] sino hasta el Día de la Resurrección --entonces, quien sea apartado del fuego y conducido al paraíso, ciertamente habrá logrado un triunfo: pues la vida de este mundo no es sino un disfrute engañoso.

 

3: 186

Seréis, ciertamente, probados en vuestros bienes y en vuestras personas; y, ciertamente, oiréis muchas cosas ofensivas de parte de aquellos que han recibido la revelación antes que vosotros, y también de aquellos que atribuyen divinidad a otros seres junto con Dios. Pero si sois pacientes en la adversidad y sois conscientes de Dios --esto es, ciertamente, algo decisivo que requiere la mayor firmeza.

 

3: 187

Y, he ahí, que Dios concertó un pacto con aquellos a quienes se dio la revelación con anterioridad [cuando les dijo]: "¡Exponédsela a la gente y no la ocultéis!"*

 

Pero se desentendieron de ese [pacto] canjeándolo por un provecho insignificante: ¡que mal negocio hicieron!**

 

*Esto enlaza con los versículos 183-184, en donde se habla de la negativa de los judíos a aceptar el mensaje del Qur’an. La implicación del versículo 187 es que el advenimiento del Profeta Muhammad estaba profetizado en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, y que los seguidores de la Biblia tenían la obligación de transmitir esa profecía y no ocultarla, como han hecho en realidad.

 

** Lit., "que malo es lo que compran" --alusión a la creencia de los judíos de ser "el pueblo elegido de Dios", y a la convicción de los cristianos de que la fe en su "redención por Jesús" les asegura automáticamente la salvación: el "negocio" se reduce en ambos casos, a una ilusión de inmunidad en la Otra Vida.

 

3: 188

No creas que quienes se regocijan por lo que así han amañado, y que gustan de ser alabados por lo que no han hecho* --no creas que escaparán al castigo: les aguarda un castigo doloroso [en la Otra Vida].

 

*E.d., que a pesar de lo que alegan, no han preservado la integridad de la Biblia y de la fe de Abraham (Rasi).

 

3: 189

Y de dios es el dominio de los cielos y de la tierra, y Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.

 

3: 190

Verdaderamente, en la creación de los cielos y de la tierra, y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, mensajes para todos los dotados de perspicacia, (3: 191) [y] que recuerdan a Dios, de pie, sentados y cuando se acuestan,* y meditan [así] sobre la creación de los cielos y de la tierra:

 

"¡Oh Sustentador nuestro! No creaste [nada de] esto sin un significado y un propósito.** ¡Infinita es Tu gloria! ¡Presérvanos del castigo del fuego!

 

*Lit., "y [echados] de costado".

 

**Lit., "en vano" (bátilan): véase nota 11, en 10:5.

 

3: 192

"¡Oh Sustentador nuestro! A quien entregas al fuego, a ese, verdaderamente, has hundido ya en la deshonra [en este mundo];* y tales malhechores no tendrán quien les auxilie.

 

*E.d., el sufrimiento que el pecador habrá de soportar en la Otra Vida será la consecuencia de la deshonra espiritual a la que se ha hecho merecedor por sus acciones en este mundo.

 

3: 193

"¡Oh Sustentador nuestro! He aquí que hemos oído una voz* que [nos] llamaba a la fe: ‘¡Creed en vuestro Sustentador!’ --y hemos creído. ¡Oh Sustentador nuestro! ¡Perdónanos, pues, nuestras faltas y borra nuestras malas acciones; y haz que muramos la muerte de los verdaderamente virtuosos!

 

*Lit., "un portavoz".

 

3: 194

"¡Y concédenos, Oh Sustentador nuestro, lo que nos has prometido por medio de Tus enviados, y no nos cubras de oprobio en el Día de la Resurrección! ¡En verdad, Tú nunca faltas a Tu promesa!"

 

3: 195

Y su Sustentador contesta a su súplica:

 

"No dejaré que se pierda la labor de ninguno de los que se esfuerzan [por Mi causa], sea hombre o mujer: cada uno de vosotros ha surgido del otro.* Así pues, a aquellos que abandonan el ámbito del mal,** y que son expulsados de sus hogares, y que padecen por Mi causa, y que luchan [por ella] y caen muertos --ciertamente, les borraré sus malas acciiones y, ciertamente, les haré entrar en jardines por los que corren arroyos, como recompensa de Dios: pues Dios tiene junto a Sí la más hermosa de las recompensas."

 

*E.d., "sois todos miembros de la misma raza humana, y por tanto iguales."

 

**62 Véase sura 2, nota 203, y sura 4, nota 124.

 

3: 196

Que no te llame a engaño ver como los que se empeñan en negar la verdad parecen libres de hacer lo que quieren en la tierra: (3: 197) es [sólo] un breve disfrute y luego tendrán por morada el infierno --¡que horrible lugar de reposo!-- (3: 198) pero los que se mantengan conscientes de su Sustentador tendrán jardines por los que corren arroyos, en los que residirán: una acogida que Dios les ha preparado. Y lo que hay junto a Dios es mejor para los verdaderamente virtuosos.

 

3: 199

Y, ciertamente, entre los seguidores de la revelación anterior hay quienes creen [verdaderamente] en Dios y en lo que se ha hecho descender para vosotros y en lo que se hizo descender para ellos. Reverentes ante Dios, no malvenden los mensajes de Dios por un provecho insignificante. Esos tendrán su recompensa junto a su Sustentador --¡pues, ciertamente, Dios es rápido en ajustar cuentas!

 

3: 200

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Sed pacientes en la adversidad y superad a los demás en paciencia, y estad siempre preparados [a hacer lo correcto], y manteneos conscientes de Dios, para que así alcancéis la felicidad.

 

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