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El Significado del Generoso Qur'an

Traducción del Árabe y Comentarios

Muhammad Asad

 

 

Sura 4

An-Nisa’ (Las Mujeres)

Período de Medina

 

El titulo An-Nisa’ dado a este sura se debe a que muchos de sus pasajes se ocupan de los derechos de las mujeres y de cuestiones relacionadas con la vida familiar en general, incluidas las leyes de la herencia, la prohibición del matrimonio en ciertos grados de consanguinidad, las relaciones matrimoniales, y así sucesivamente. El versículo inicial hace hincapié en la unidad esencial de la raza hu­mana y en las obligaciones mutuas de hombres y mujeres entre sí, derivadas de ese parentesco. Gran parte de este sura está dedicada a la legislación práctica relativa a los pro­blemas de la paz y la guerra y a las relaciones de los cre­yentes con los no-creyentes, en especial con los hipócritas. Los versículos 150-152 refutan la posibilidad de creer en Dios sin creer en Sus profetas: y esto, a su vez, lleva al tema de los judíos, que no sólo niegan la misión profética de Muhammad sino también la de Jesús, y al de los cristia­nos, que niegan a Muhammad y deifican a Jesús, aunque él mismo “nunca tuvo a menos ser siervo de Dios” (versículo 172). Finalmente, como queriendo resaltar la inseparabilidad de las creencias del hombre de su conducta social, el último versículo se refiere de nuevo a las leyes de la herencia.

 

No hay duda de que este sura pertenece en su totalidad al período de Medina. En el orden de la revelación va, o bien inmediatamente después de Al-Imrán, o --según algunas au­toridades-- está separado en el tiempo de este último por Al-Ahsab y Al-Mumtahana. Lo más probable es que, en su mayor parte, fuera revelado en el año cuarto después de la hégira, si bien unos pocos versículos pueden pertenecer a un período anterior y el versículo 58 a otro posterior.

 

 

 

En el Nombre de Dios, el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia:

 

 (1) ¡Oh gentes! Sed conscientes de vuestro Sustentador, que os ha creado de un sólo ente vivo, del cual creó a su pareja y de esos dos hizo surgir a multitud de hombres y de muje­res.* Y manteneos conscientes de Dios, en cuyo nombre os reclamáis mutuamente [vuestros derechos], y de estos lazos de parentesco. ¡En verdad, Dios os observa continuamente!

 

*De los muchos significados que cabe atribuir al término nafs --alma, espíritu, mente, ser animado, ente vivo, ser humano, persona, yo (en el sentido de identidad personal), genero humano, esencia vital, principio vital, y así sucesivamente-- la mayoría de los comentaristas clásicos eligen el de "ser humano", asumiendo que alude aquí a Adán. Sin embargo, Muhammad Abdu rechaza esta interpretación (Manar IV, 323 ss.) y, en su lugar, da preferencia a la de "género humano", por cuanto que este término hace hincapié en el origen común y hermandad de la raza humana (que es, sin duda, el sentido del versículo), sin asociarlo por ello injustificadamente, al relato bíblico de la creación de Adán y Eva. He seguido este mismo razonamiento al traducir nafs, en este contexto, por "ente vivo". -- En cuanto a la expresión sauyaha ("su pareja"), debe mencionarse que el término sauch ("una pareja", "un miembro de una pareja" o "un compañero") referido a seres animados, se usa tanto para designar al macho como a la hembra de la pareja; así, referido a los seres humanos, significa la pareja de la mujer (el marido) y también la pareja del hombre (la esposa). Abu Muslim --a quien Rasi cita-- interpreta la frase, "creó de él (minha) a su pareja" en el sentido de, "creó a su pareja [e.d., a su complementario sexual] de su mismo género (min yinsiha)", lo que refuerza la opinión de Muhammad Abdu ya mencionada. La traducción literal de minha por "de él" alude claramente, como se deduce del texto, al hecho fisiológico de que ambos sexos se originaron a partir de "un solo ente vivo".

 

4: 2

Así pues, dad a los huérfanos sus bienes y no susti­tuyáis lo malo [vuestro] por lo bueno [que les pertenece], y no consumáis sus bienes junto con los vuestros:* esto es, en verdad, un grave delito.

 

* Esto se refiere a los tutores legales de los huérfanos durante la minoría de edad de estos últimos.

 

4: 3

Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, en­tonces casaos con [otras] mujeres que os sean lícitas:* dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tra­tarlas con equidad, entonces [sólo] una --o [con] aquellas esclavas que sean de vuestra propiedad.** Esto hará más pro­bable que no os desviéis de la rectitud.

 

*Lit., "que sean buenas para vosotros" --e.d., mujeres que estén fuera de los grados de parentesco en los que está prohibido el matrimonio, tal como se enumeran en los versículos 22-23 de este sura (Samajshari, Rasi). Según una interpretación sugerida por A’isha, la viuda del Profeta, esto se refiere al caso (hipotético) de aquellas huérfanas con las que sus tutores deseen casarse, pero a las que no quieran, o no puedan, pagar una dote apropiada --dándoles a entender que deben resistir la tentación de cometer tal injusticia, y que deben casarse con otras mujeres (cf. Bujari, Kitab at-Tafsir, y también Muslim y Nasa’i). Sin embargo, no todos los contemporáneos de A’isha estaban conformes con su explicación de este versículo. Según Said ibn Yubair, Qatada y otros sucesores de los Compañeros, el significado del pasaje anterior es el siguiente: "Así como teméis, justificadamente, dañar los intereses de los huérfanos, debéis ser igualmente escrupulosos en vuestra consideración de los intereses y derechos de aquellas mujeres que pensáis desposar." Tabari, en su comentario a este versículo, menciona varias alternativas de esta última interpretación, y le da su clara aprobación.

 

** Lit., "las que posean vuestras diestras" --e.d., de entre los cautivos apresados en una guerra por la causa de Dios (a este respecto, véase sura 2, notas 167 y 168, y la nota 72 del sura 8). Es evidente que la frase "dos, tres, o cuatro; pero si teméis...", etc. es una cláusula parentética que se refiere tanto a las mujeres libres mencionadas en la primera parte del pasaje como a las esclavas --pues ambos nombres están regidos por el mismo imperativo "casaos". Así, el significado de la frase completa es: "Casaos con [otras] mujeres que os sean lícitas, o con aquellas que sean de vuestra propiedad: dos, tres, o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces [sólo] con una" --dando a entender que el número de esposas no debe exceder de cuatro, tanto si se trata de mujeres libres como de antiguas esclavas. Esta es la forma en que Muhammad Abdu entendía el versículo anterior (véase Manar IV, 350). Este punto de vista está además confirmado por el versículo 25 de este sura y también por 24:32, en el que se habla del matrimonio con esclavas. Ni en el Qur’an ni en el modelo de vida del Profeta puede hallarse base legal alguna que autorice las relaciones sexuales fuera del matrimonio, en contra de la opinión popular y de la práctica de muchos musulmanes en siglos pasados.

 

 En cuanto a la autorización de casarse con más de una mujer (hasta un máximo de cuatro), esta está tan restringida por la condición, "si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces [casaos sólo con] una", que hace posibles esos matrimonios múltiples sólo en casos totalmente excepcionales y en circunstancias excepcionales (véase asimismo la primera cláusula de 24:32 y la correspondiente nota 42). Aun así, uno podría preguntarse por qué no se ha dado la misma libertad también a las mujeres; la respuesta, sin embargo, es simple. Aparte del factor espiritual del amor que influencia las relaciones entre hombre y mujer, la razón biológica determinante del instinto sexual es, en ambos casos, la procreación: y mientras que una mujer puede concebir un hijo de un solo hombre y debe luego pasar nueve meses de embarazo antes de poder concebir otro, un hombre puede engendrar un hijo cada vez que cohabita con una mujer. Así pues, la naturaleza hubiera incurrido en un gran derroche de haber producido un instinto polígamo en la mujer, mientras que en el hombre tal inclinación está justificada biológicamente. Resulta obvio, por supuesto, que el factor biológico es sólo uno de los aspectos --y no siempre el más importante-- del amor conyugal: se trata, no obstante, de un factor básico y por tanto decisivo en la institución del matrimonio propiamente dicha. La Ley Islámica, con una sabiduría que tiene siempre en cuenta plenamente la naturaleza humana, busca tan solo salvaguardar la función socio-biológica del matrimonio (que incluye también el cuidado de la progenie), al permitir que el hombre tenga más de una esposa y no permitir que una mujer tenga más de un marido al mismo tiempo; mientras que el problema espiritual del matrimonio, por ser imponderable y estar, por ello, fuera del ámbito de la ley, queda a la discreción de los cónyuges. En cualquier caso --y dado que el matrimonio es el Islam es un contrato civil-- siempre queda abierto para cualquiera de los dos cónyuges el recurso al divorcio. (Con relación a la disolución del matrimonio a instancias de la esposa, véase sura 2, nota 218.)

 

4: 4

Y dad a las mujeres su dote como un regalo;* pero si, voluntariamente, renuncian a una parte en vuestro favor, disfrutadlo complacidos y con buen ánimo.

 

*El término nihla significa dar algo de buen grado, voluntariamente y sin esperar nada a cambio (Samajshari). Debe resaltarse que la cantidad de la dote que el futuro marido debe entregar a la novia no ha sido estipulada en la Ley y depende por entero del acuerdo entre las partes, pudiendo consistir de cualquier cosa, hasta de un simple regalo simbólico. Según varias Tradiciones auténticas que aparecen en la mayoría de las recopilaciones, el Profeta deja claro que "hasta un anillo de hierro" puede ser suficiente, si la novia lo acepta o aún, a falta de eso, "enseñar a tu novia un versículo del Qur’an".

 

4: 5

Y no confiéis a los faltos de juicio los bienes que Dios os ha encomendado* para [su] manutención; alimentadles de ellos y vestidles, y habladles con amabilidad. (4: 6) Y examinad a los huérfanos [a vuestro cargo] hasta que al­cancen edad de casarse; entonces, si les consideráis sensa­tos, entregadles sus bienes; y no los consumáis pródiga y apresuradamente, adelantándoos a su mayoría de edad. Y que el rico se abstenga por completo [de tocar los bienes de su pupilo]; y que el pobre los comparta en forma honorable. Y cuando les entreguéis sus bienes, que haya testigos por su parte --aunque nadie lleva las cuentas tan bien como Dios.

 

*Lit., "vuestros bienes que Dios os ha asignado". El contexto hace evidente que esto se refiere a los bienes de huérfanos que no han alcanzado aun una madurez suficiente y que están, por lo tanto, "faltos de juicio" (lit., "débiles mentales").

 

4: 7

A los hombres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, y a las mujeres les pertenece una parte de lo que dejen los padres y los parientes, sea poco o mucho --es una parte prescrita [por Dios].

 

4: 8

Y si en la distribución [de la herencia] están pre­sentes [otros] parientes, huérfanos y pobres,* dadles algo de ello como sustento, y habladles con amabilidad. (4: 9) Y que teman [a Dios] aquellos [herederos legales] que si dejaran una descendencia débil temerían por ellos --y que sean conscientes de Dios y hablen [a los pobres] de forma co­rrecta.

 

*E.d., gentes que no tienen derecho legal a la herencia pero que, no obstante, merecen esta consideración.

 

4: 10

Ciertamente, quienes consumen los bienes de los huérfanos injustamente, sólo están llenando sus vientres de fuego: pues [en la Otra Vida] sufrirán un fuego abrasador.

 

4: 11

Con relacion a [la herencia de] vuestros hijos, Dios os prescribe [lo siguiente]:* al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras; pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que [sus padres] dejen; y si sólo hay una, recibirá la mitad.

 

Y a los padres [del difunto], les corresponde a cada uno un sexto de lo que deje, si tiene algún hijo; pero si no tiene ninguno y sus padres son los [únicos] herederos, en­tonces a su madre le corresponde un tercio; y si tiene her­manos y hermanas, entonces a su madre le corresponde un sexto una vez descontados los legados que haya hecho, o las deudas [pendientes].

 

No sabéis quienes son más merecedores de vuestro favor, si vuestros padres o vuestros hijos: [de ahí esta] prescrip­ción de Dios. Ciertamente, Dios es omnisciente, sabio.

 

*En mis notas a los versículos 11-12, que es donde se detallan las porciones legales de la herencia asignadas a los parientes cercanos, no me he propuesto analizar todas las implicaciones legales de esta ordenanza. Las leyes de la herencia son tema de estudio de una rama especial, muy intrincada, de la jurisprudencia islámica, y su clarificación completa excedería con mucho la función de unas notas explicativas cuyo propósito es sólo hacer accesible el texto del Qur’an a la comprensión del lector no especializado.

 

4: 12

A vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas, si no tienen hijos; pero si dejan algún hijo, os corresponde un cuarto de lo que dejen una vez des­contados los legados que hayan hecho, o las deudas [pen­dientes]. A vuestras viudas* les corresponde un cuarto de lo que dejéis, si no tenéis hijos; pero si dejáis algún hijo, entonces les corresponde un octavo de lo que dejéis una vez descontados los legados que hayáis hecho, o las deudas [pendientes].

 

Y si un hombre, o una mujer, no tiene herederos en línea directa, pero sí un hermano o una hermana, entonces a cada uno le corresponde un sexto; pero si son más de dos,** en­tonces compartirán un tercio [de la herencia], una vez descontados los legados que hayan sido hechos, o las deudas [pendientes], en ambos casos sin intención de perjudicar [a los herederos].***

 

[Esto es] un mandamiento de Dios; y Dios es omnisciente, benigno.

 

 

*Lit., "a ellas".

 

** Lit., "más". Según la mayoría de los comentaristas clásicos, este pasaje se refiere a los hermanastros y hermanastras. De la herencia de los hermanos y hermanas consanguíneos se trata al final de este sura (versículo 176).

 

*** Esto se refiere a legados y deudas ficticias que tenían el propósito de privar a los herederos de sus porciones legales. Según varias Tradiciones auténticas, el Profeta prohibió que se hicieran legados a otras personas por encima de un tercio de la propia hacienda, en caso de que existan herederos legales (Bujari y Muslim). Sin embargo, si no existen parientes cercanos con derecho legal a una parte de la herencia, el testador puede legar su fortuna en la forma que desee.

 

 

4: 13

Estos son los límites fijados por Dios. Y a quien obedezca a Dios y a Su Enviado, Él le hará entrar en jar­dines por los que corren arroyos, en los que permanecerán: ese es el triunfo supremo. (4: 14) Y a quien se rebele contra Dios y Su Enviado, e infrinja Sus límites, Él le hará entrar en el fuego, en el que permanecerá; y le aguarda un castigo humillante.

 

 

4: 15

Y para aquellas de vuestras mujeres que cometan una indecencia, buscad a cuatro testigos presenciales; y si dan testimonio de ello, recluidlas en sus casas* hasta que les llegue la muerte o Dios les procure una salida [por su arrepentimiento]. (4: 16) Y castigad [de igual modo] a ambos culpables;** pero si se arrepienten y se enmiendan, dejadles en paz: pues, ciertamente, Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.***

 

 

*Lit., "en casas".

 

** Lit., "y a los dos de vosotros que la cometan, castigadles". Según la mayoría de los comentaristas, esto se refiere a la conducta inmoral entre un hombre y una mujer y también a las relaciones homosexuales.

 

*** Algunos de los comentaristas dan al término fahisha (traducido aquí por "indecencia") el significado de "adulterio" o "fornicación" y, por consiguiente, son de la opinión de que este versículo ha sido "abrogado" por el 24:2, que establece el castigo de cien azotes a cada uno de los culpables. Esta suposición, sin embargo, debe ser rechazada por carecer de fundamento. Dejando a un lado la imposibilidad de admitir que un pasaje del Qur’an pueda haber sido "abrogado" por otro (véase sura 2, nota 87), la expresión fahisha, en sí misma, no implica la relación sexual ilícita: significa algo que ultraja la decencia y la modestia, algo obsceno o abominable tanto en palabras como en hechos (cf. Lane VI, 2344 s.), sin estar en absoluto limitado a las infracciones sexuales. Esta expresión, leída en este contexto y en combinación con 24:2, designa obviamente, en este pasaje, un tipo de conducta inmoral que no alcanza necesariamente el grado denominado siná (e.d., "adulterio" o "fornicación"), y es por tanto expiable por medio del arrepentimiento (a diferencia de un acto probado de siná, que se castiga con azotes). -- Hay que resaltar que en todos los casos de supuesta infracción, o deshonestidad, sexual el Qur’an estipula el testimonio de cuatro testigos presenciales (en lugar de los dos que se exigen en los demás casos judiciales) como condición sine qua non para la condena. Para una presentación de las razones que subyacen en este precepto, así como sus implicaciones judiciales, véase la nota 7, en 24:4.

 

4: 17

En verdad, Dios sólo acepta el arrepentimiento de aquellos que habiendo hecho el mal por ignorancia, se arre­pienten antes de que se les pase su plazo:* a estos se vuelve Dios en Su misericordia --pues Dios es omnisciente, sabio; (4: 18) pero no será aceptado el arrepentimiento de aquellos que hacen el mal hasta que, viendo próxima su muerte, dicen:** “En verdad, ahora me arrepiento”; ni el de aquellos que mueren mientras [siguen aún] negando la verdad: para esos hemos preparado un castigo doloroso.

 

*La expresión min qarib, que designa aquí proximidad en el tiempo, puede traducirse también por "en seguida", e.d., poco después de cometida la ofensa; sin embargo, la mayoría de los comentaristas clásicos sostiene que, en este contexto, indica un tiempo anterior a la proximidad de la muerte. Esta interpretación se ve confirmada por el versículo siguiente

 

** Lit., "hasta que, cuando le llega la muerte a uno de ellos, dice".

 

4: 19

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os es lí­cito [tratar de] heredar de vuestras mujeres [reteniéndo­las] contra su voluntad;* ni ponerles impedi­mentos para así quitarles parte de lo que les habéis dado, a menos que hayan cometido un acto probado de indecencia.** Y convivid con vuestras esposas*** en forma honorable; pues si os desagradan, puede ser que os desagrade algo que Dios vaya a hacer fuente de**** mucho bien.

 

*Según una interpretación que sugiere Samajshari, esto se refiere a un hombre que retiene por la fuerza a una esposa a la que no quiere --impidiendo así que se case con otro-- con la esperanza de heredar sus bienes, conforme a las disposiciones estipuladas en la primera frase del versículo 12 anterior. Otras autoridades, sin embargo, opinan que el significado es: "no os es lícito heredar las mujeres en contra de su voluntad" --prohibiendo así expresamente la costumbre pre-islámica de heredar las mujeres de parientes cercanos fallecidos. Ahora bien, como el Islam no permite "heredar" las mujeres de alguien fallecido bajo ninguna circunstancia (y no sólo "en contra de su voluntad"), la primera interpretación es infinitamente más convincente.

 

** En el caso de que la conducta inmoral de una esposa quede probada por el testimonio de cuatro testigos presenciales, tal como se estipula en el versículo 15 anterior, el esposo, al divorciarla, tiene derecho a exigir la devolución de la totalidad, o de parte, de la dote que le entregó al firmarse el contrato de matrimonio. Si --como permite la Ley Islámica-- la dote no fue entregada a la novia al celebrarse el matrimonio, sino que tomó la forma de una obligación legal por parte del marido, este queda libre de dicha obligación en el caso de que la esposa sea culpable de un acto de indecencia demostrado.

 

*** Lit., "con ellas".

 

**** Lit., "y Dios pusiera en ello".

 

4: 20

Pero si queréis separaros de una esposa y casaros con otra en su lugar, no toméis nada de lo que disteis a la primera, aunque haya sido mucho.* ¿Ibais, acaso, a tomarlo calumniándola y cometiendo así un delito evidente?** (4: 21) ¿Y como ibais a tomarlo después de haberos entregado el uno al otro, y de que ella haya*** recibido una solemne promesa vuestra?

 

*Lit., "si queréis el cambio de una esposa en lugar de una esposa, y habéis dado a una de ellas un tesoro (qintar), no toméis nada de ello". La alusión al "cambio" de una esposa por otra es una indicación clara de que, desde la perspectiva coránica, el matrimonio monógamo es la norma deseable.

 

** E.d., acusándola falsamente de conducta inmoral con el propósito de recobrar su dote (véase la nota 18 anterior).

 

*** Lit., "ellas hayan" --haciendo referencia a todas las mujeres casadas.

 

(22) Y no os caséis con aquellas mujeres con las que vues­tros padres han estado casados-- aunque lo pasado, pasado está:* esto es, en verdad, algo indecente y aborrecible, y un mal camino.

 

*Lit., "excepto lo ya acaecido" --e.d., será perdonado quien lo haya hecho antes de promulgarse esta ordenanza coránica, o bien (en el caso de una conversión posterior), antes de aceptar el Islam.

 

4: 23

Os están prohibidas vuestras hermanas, vuestras hi­jas, vuestras tías paternas y maternas, las hijas de vuestro hermano y las de vuestra hermana; y vuestras madres de le­che, vuestras hermanas de leche; y las madres de vuestras esposas; y vuestras hijastras que están bajo vuestra custo­dia, nacidas de esposas con las que habéis consumado vuestro matrimonio; pero si no habéis consumado vuestro matrimonio, no incurriréis en falta [casándoos con sus hijas]; y [os están prohibidas] las esposas de vuestros hijos consanguí­neos; y tener a dos hermanas [por esposas] a un tiempo --aunque lo pasado, pasado está:* pues, ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.

 

*Véase la nota anterior.

 

4: 24

Y [os están prohibidas] todas las mujeres casadas a excepción de las que posea vuestra diestra [y mediante ma­trimonio]:* esta es una prescripción de Dios, vinculante para vosotros. Os están permitidas todas las demás [mujeres], para que las busquéis, ofreciéndoles de vuestros bienes,** con intención de contraer matrimonio, no para fornicar.

 

Y a aquellas con quienes deseáis disfrutar en matrimonio, dadles la dote obligatoria; pero no incurriréis en falta si, después de [haber acordado] esta obligación legal, decidís de mutuo acuerdo algo [distinto]:*** ciertamente, Dios es en verdad omnisciente, sabio.

 

*El término muhsana significa literalmente "una mujer fortalecida [contra la deshonestidad]", y posee tres sentidos: (1) "una mujer casada", (2) "una mujer casta", y (3) "una mujer libre". Según la casi totalidad de las autoridades, al-muhsanat significa, en este contexto, "mujeres casadas". En cuanto a la expresión ma malakat aimanukum ("aquellas que posean vuestras diestras", e.d., "aquellas que son de vuestra propiedad"), recibe a menudo en sentido de esclavas capturadas durante una guerra por la causa de Dios (en relación a esto, véase 8:67, y la nota correspondiente). Los comentaristas que optan por este sentido, sostienen que tales esclavas pueden ser desposadas sin tener en cuenta si tienen, o no, maridos en su país de origen. Sin embargo, aparte de las diferencias fundamentales de opinión, entre los Compañeros del Profeta, respecto de la legitimidad de tal matrimonio, varios de los más destacados comentaristas sostienen que ma malakat aimanukum designa aquí a "mujeres que son legítimamente vuestras por matrimonio", y así se expresan Rasi en su comentario a este versículo y Tabari en una de sus explicaciones alternativas (que se remite a Abd Allah ibn Abbas, Muyahid y otros). En particular, Rasi destaca que la alusión a "todas las mujeres casadas" (al-muhsanat min an-nisa’), por venir tras la enumeración de los grados de parentesco en los que el matrimonio está prohibido, quiere poner de relieve la prohibición de mantener relaciones sexuales con cualquier mujer que no sea la propia esposa.

 

** Lit., "con vuestros bienes" --e.d., ofreciéndoles una dote apropiada, tal como exige la Ley.

 

*** Cf. el versículo 4 de este sura y la nota correspondiente.

 

4: 25

Y quienes de vosotros, por sus circunstancias, no estén en posición* de casarse con mujeres libres creyentes, [que se casen] con jóvenes creyentes de las que vuestras diestras posean.** Y Dios conoce bien vuestra fe; procedéis los unos de los otros.*** Casaos, pues, con ellas con el permiso de su gente y dadles su dote en forma honorable --pues son mujeres que se entregan en matrimonio, no en fornicación ni como amantes secretas.**** Y si estando ya ca­sadas, cometieran un acto de indecencia, se les impondrá la mitad del castigo que [se impone] a las mujeres li­bres.*****

 

Este [permiso para casarse con esclavas] es para aquellos de vosotros que teman sucumbir al mal.****** Pero lo mejor para vosotros es que perseveréis en la paciencia [y os absten­gáis de tales matrimonios]: y Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

 

*La frase lam iastatii taulan tiene a menudo el sentido "no se puede permitir", e.d., en el sentido económico: pero Muhammad Abdu expresa muy convincentemente la opinión de que se refiere a cualquier tipo de impedimentos, ya sean de naturaleza material, personal o social (Manar V, 19).

 

** En este contexto, ma malakat aimanukum se refiere a mujeres que han sido capturadas en una guerra santa y que luego han aceptado el Islam. En la frase anterior, el adjetivo "vuestras" se refiere a toda la comunidad.

 

*** E.d., ya que todos los seres humanos --cualquiera que sea su "posición social"-- son miembros de una misma familia humana, y son por lo tanto iguales entre sí a los ojos de Dios (cf. 3:195), pues lo que hace a una persona superior o inferior a otra es sólo la fuerza o la debilidad de su fe.

 

**** Lit., "y sin tomar amantes secretos". Este pasaje establece de forma inequívoca que las relaciones sexuales con esclavas son sólo permisibles sobre la base del matrimonio, y que a este respecto no existe diferencia alguna entre ellas y las mujeres libres; en consecuencia, queda descartado el concubinato.

 

***** La posición social inferior de la esclava hace que esté, obviamente, más expuesta a la tentación de lo que se supone que está la mujer libre casada.

 

****** E.d., para aquellos que por una u otra razón no puedan casarse con mujeres libres y, al mismo tiempo, no se sienten capaces de resistir las tentaciones que conlleva el celibato. Como queda claro por la frase siguiente, el Qur’an desalienta tales matrimonios --sin duda para eliminar así uno de los mayores atractivos de la esclavitud, y facilitar su abolición.

 

 

4: 26

Dios quiere aclararos [todo esto], guiaros a los modelos [rectos] de conducta de quienes os precedieron,* y volverse a vosotros en Su misericordia: pues Dios es omnis­ciente, sabio. (4: 27) Y Dios quiere volverse a vosotros en Su misericordia, mientras que los que [sólo] siguen sus pa­siones quieren que os extraviéis lejos del camino recto.**

 

*Alusión a las enseñanzas religiosas auténticas del pasado, cuyo propósito era armonizar la naturaleza física del hombre con las exigencias de su espíritu --armonía que se destruye siempre que se postula un modelo ascético como única alternativa posible frente al libertinaje (véase también la nota 118, en el sura 2). Esta alusión surge del examen de la moralidad sexual hecho en los pasajes anteriores dedicados a las relaciones matrimoniales.

 

** Lit., "quieren que os desviéis con una gran desviación".

 

4: 28

Dios quiere haceros ligera vuestra carga:* porque el hombre ha sido creado débil.

 

*E.d., eliminar, por medio de Su guía, toda posibilidad de conflicto entre el espíritu del hombre y sus necesidades físicas, y mostrarle un modo de vida en el que estos dos elementos de la naturaleza humana pueden ser armonizados y desarrollados plenamente.

 

4: 29

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os arre­batéis los bienes injustamente unos a otros --ni siquiera mediante transacciones basadas en acuerdo mutuo* y no os destruyáis unos a otros: pues, ciertamente, Dios es en ver­dad un dispensador de gracia para vosotros. (4: 30) A quien obre así por malicia y siendo injusto** --le haremos sufrir [el castigo de] el fuego: y, ciertamente, eso es fácil para Dios.

 

*Si a la partícula illa, que precede a esta última cláusula, se le da su significado usual de "excepto" o, "a menos que sea", la frase debería traducirse por: "a menos que sea [mediante] una transacción basada en acuerdo mutuo". Esta formulación, sin embargo, ha sumido en la confusión a más de un comentarista, ya que si se toma literalmente, implica que los beneficios indebidos procedentes del comercio basado en acuerdo mutuo están exentos de la prohibición general que dice, "No os arrebatéis los bienes injustamente unos a otros" --suposición que resulta insostenible si se tiene en cuenta la ética postulada en el Qur’an. Para soslayar esta dificultad, la mayoría de los comentaristas expresa la opinión de que la partícula illa tiene en este contexto el significado de "pero", y que la frase debería entenderse como, "pero os es lícito beneficiaros los unos de los bienes de los otros mediante el comercio legítimo basado el acuerdo mutuo". Sin embargo, esta interpretación, aparte del hecho de ser muy forzada y artificial, no explica por qué se considera al "comercio legítimo" como único medio de obtener beneficios unos de otros --pues, como Rasi apunta acertadamente en su comentario a este versículo, "no es menos legal beneficiarse económicamente a través de un regalo, un legado, una herencia legal, las limosnas, una dote, o una compensación por daños recibidos: existen, aparte del comercio, muchas formas de adquirir bienes [legalmente]" ¿Por qué, entonces, se hace hincapié sólo en el comercio --y además resaltándolo en un contexto que no se ocupa en particular de asuntos de comercio? En mi opinión, sólo puede obtenerse una respuesta satisfactoria a este rompecabezas mediante un examen lingüístico de la partícula illa, la cual, además de su significado usual de "excepto" o, "a menos que", tiene a veces --como señalan tanto el Qamús como el Mugni-- el significado de la conjunción simple "y" (wa); así mismo, cuando va precedida de una cláusula negativa, puede ser sinónimo de "ni" o "y tampoco" (wa-la): como, por ejemplo, en 27:10-11, "los enviados no tienen que temer en Mi Presencia, y tampoco (illa) quien...", etc. Aplicando este uso particular de illa al pasaje que nos ocupa, obtenemos, "y tampoco [debéis hacerlo] mediante un comercio basado en acuerdo mutuo", o simplemente, "ni siquiera mediante transacciones basadas en acuerdo mutuo" --con lo que el significado se hace obvio inmediatamente: se prohibe a los creyentes tomar los bienes de otro injustamente aunque esa persona --por ser la parte más débil-- se avenga a tal explotación por la fuerza de las circunstancias. La interpretación que he adoptado enlaza, además, en forma lógica con el versículo 32, en el que se advierte a los creyentes en contra de codiciar los bienes ajenos.

 

** Lit., "mediante transgresión [deliberada] e injusticia" (uudwanan wa-dulman).

 

 

4: 31

Si evitáis las ofensas graves que os han sido prohi­bidas, os perdonaremos vuestras ofensas [leves], y os ha­remos entrar en una morada de gloria.*

 

*E.d., el paraíso. Sin embargo, para algunos comentaristas, la expresión mudjal define no el lugar sino la forma de "entrar" (Rasi) --en tal caso, el pasaje podría traducirse por: "os haremos entrar gloriosamente [en la Otra Vida]".

 

4: 32

Así pues, no codiciéis aquello que Dios ha concedido en mayor abundancia a unos que a otros. Los hombres obten­drán una recompensa conforme a sus méritos y la mujeres ob­tendrán una recompensa conforme a sus méritos. Pedid, pues, a Dios [que os dé] de Su favor: ciertamente, Dios tiene en verdad conocimiento de todas las cosas.

 

4: 33

Hemos designado para cada uno herederos de lo que deje: los padres, los parientes cercanos y aquellos unidos a vo­sotros por juramento.* Dadles, pues, su parte. Cierta­mente, Dios es en verdad testigo de todas las cosas.

 

*E.d., esposas y maridos (Abu Muslim, citado por Rasi).

 

4: 34

Los hombres son responsables del cuidado de las muje­res en virtud de lo que Dios les ha concedido en mayor abundancia a ellos que a ellas,* y de lo que ellos gastan de sus bienes. Y las mujeres virtuosas son las verdadera­mente devotas, que guardan la intimidad que Dios ha [orde­nado] que se guarde.**

 

Pero a aquellas cuya animadversión*** temáis, amonestadlas [primero]; luego dejadlas solas en el lecho; luego pegad­les;**** pero si entonces os obedecen, no tratéis de ha­cerles daño. ¡Ciertamente, Dios es en verdad excelso, gran­de!

 

*Lit., "más a unos que a otros". -- La expresión qawwam es una forma intensiva de qa’im ("quien es responsable de" o "quien cuida de" algo o alguien). Así pues, qama aala 'l-mar’ah significa "asumió la manutención de la mujer" o "la mantenía" (véase Lane VIII, 2995). La forma gramatical qawwam tiene un sentido más global que qa’im, combinando los conceptos de manutención y de protección físicas con el de la responsabilidad moral: la existencia de este último factor, me ha llevado a traducir esta frase por "los hombres son responsables del cuidado de las mujeres".

 

** Lit., "que guardan lo que no puede ser percibido (al-gaib) porque Dios ha [dispuesto que sea] guardado”.

 

*** El término nushus (lit., "rebelión" --traducido aquí por "animadversión") comprende todas aquellas formas de comportamiento impropio y deliberado por parte de la esposa hacia el marido, o del marido hacia su esposa, incluido lo que hoy se denomina "crueldad mental"; referido al marido, denota "malos tratos" hacia su esposa, en el sentido físico (cf. versículo 128 de este sura). En este contexto, la "animadversión" de la esposa implica un abandono deliberado y persistente de sus obligaciones matrimoniales.

 

**** Muchas Tradiciones auténticas dan testimonio de que el Profeta detestaba profundamente la idea de que alguien pegara a su mujer, y dijo en más de una ocasión: "¿Acaso podría uno de vosotros golpear a su mujer como golpearía a un esclavo, y luego se acostaría con ella por la noche?" Según otra Tradición prohibe que se pegue a ninguna mujer con las palabras: "No peguéis a las siervas de Dios" (Abu Da’ud, Nasa’i, Ibn Maya, Ahmad ibn Hanbal, Ibn Hisham y Hakim, tomado de Iyás ibn Abd Allah; Ibn Hibban, tomado de Abd Allah ibn Abbas; y Baihaqi, tomado de Umm Kulzum). Se ha transmitido que cuando se reveló este versículo que autorizaba a pegar a una esposa obstinada, el Profeta dijo: "Yo quería una cosa, pero Dios ha dispuesto otra --y lo que Dios dispone tiene que ser lo mejor" (véase Manar V, 74). Aun así, en el sermón que pronunció en la Peregrinación de la Despedida, poco antes de su muerte, estipuló que sólo debería recurrirse a tal castigo corporal si la esposa "hubiera cometido una indecencia manifiesta", y que debería hacerse "de forma que no causara dolor (gair mubarrih)"; las recopilaciones de Muslim, Tirmidi, Abu Da’ud, Nasa’i e Ibn Maya contienen Tradiciones auténticas en este sentido. Todas las autoridades destacan, basándose en estas Tradiciones, que tal castigo corporal, si es que debe imponerse, debería tener un carácter más o menos simbólico --"con un cepillo de dientes o algo similar" (Tabari, quien cita las opiniones de los juristas más antiguos), o aún "con un pañuelo doblado" (Rasi); y algunos de los grandes juristas musulmanes (p.e., Ash-Shafii) lo consideraban como algo apenas permisible que, a ser posible, debería evitarse: y se apoyan para esta opinión en los sentimientos personales del Profeta acerca de este problema.

 

4: 35

Y si teméis que se produzca una ruptura entre ambos [esposos], nombrad un árbitro de la familia de él y otro de la familia de ella; si ambos desean un arreglo, Dios propi­ciará su reconciliación. Ciertamente, Dios es en verdad om­nisciente, está bien informado.

 

4: 36

Y adorad [sólo] a Dios y no atribuyáis divinidad, en modo alguno, a nada junto con Él.*

 

Y haced el bien a vuestros padres, a los parientes, a los huérfanos, a los pobres, al vecino que es de vuestra gente y al vecino que es un extraño**, al compañero que tenéis al lado, al viajero y a aquellos que vuestras diestras po­­­seen.***

 

En verdad, Dios no ama a quienes, llenos de engreimiento, actúan de forma jactanciosa; (4: 37) [ni] a los que son avaros e incitan a los demás a la avaricia, y ocultan lo que Dios les ha dado de Su favor; y para los que así niegan la verdad hemos preparado un castigo humillante.

 

*La expresión shai’an (traducido por "en modo alguno") deja claro que el shirk ("atribuir divinidad a algo junto con Dios") no se limita a la adoración de otras "deidades", sino que incluye también la atribución de poderes divinos, o casi divinos, a personas u objetos que no son considerados deidades: en otras palabras, abarca también la adoración de los santos, etc.

 

** E.d., "tanto si es de vuestra comunidad como si es de otra". Es obvio que la expresión "de vuestra gente" (du ’l-qurbá) alude a la comunidad y no a "los parientes de la propia familia", porque estos han sido ya mencionados al principio de la frase. El Profeta hacía hincapié a menudo en la obligación moral de todo creyente para con sus vecinos, sin importar su religión; y su actitud está resumida en sus palabras: "Quien crea en Dios y en el Último Día, que trate bien a su vecino" (Bujari, Muslim, y otras recopilaciones).

 

*** Según Ali ibn Abi Talib, Abd Allah ibn Masuud y otros Compañeros, "el compañero que tenéis al lado" (as-sahib bi’l-yanb) es la esposa o el marido (Tabari). "Aquellos que vuestras diestras poseen" son, en este contexto, los esclavos de ambos sexos. Dado que este versículo ordena "hacer el bien" a todos aquellos con los uno está en contacto y que el mayor bien que se puede hacer a un esclavo es liberarle, el pasaje anterior es una llamada, en forma elíptica, a la liberación de los esclavos (Manar V, 94). Véase también sura 2, nota 146, así como 9:60, en donde se menciona explícitamente la liberación de los esclavos como uno de los fines a que deben destinarse los fondos del sakat.

 

4: 38

Y [Dios no ama] a quienes gastan de sus bienes en los demás [sólo] para ser vistos y elogiados por la gente, pero no creen en Dios ni en el Último Día; y quien tenga a Satán por amigo íntimo, ¡que mal amigo íntimo tiene!*

 

¿Y qué habrían de temer** si tan sólo creyeran en Dios y en el Último Día, y gastaran [en Su causa] de lo que Dios les ha proveído como sustento --cuando en verdad Dios sabe todo acerca de ellos?

 

*Alusión a 2:268, en donde se dice que Satán "os infunde el miedo a la pobreza y os incita a la avaricia", lo que implica que quienes le obedecen, "tienen a Satán por amigo íntimo (qarín)". En la nota 24 de 41:25 se examina la etimología de esta palabra.

 

** Lit., "que les pasaría". Esto parece una alusión a la afirmación, a menudo repetida en el Qur’an, de que aquellos que creen en Dios y obran rectamente "nada tienen que temer" (la jauf aalaihim --lit., "ningún miedo [pesaría] sobre ellos".

 

 

4: 40

Ciertamente, Dios no es injusto [con nadie], ni si­quiera en lo más mínimo; y multiplicará toda buena acción, otorgando de Su gracia* una magnífica recompensa.

 

*Lit., "de Su parte" --e.d., muy por encima de lo que el bienhechor pudiera merecer.

 

4: 41

Así pues, ¿qué [será de los malhechores en el Día del Juicio] cuando presentemos testigos de cada comunidad* y te presentemos a ti [Oh Profeta] como testigo contra es­tos? (4: 42) Aquellos que se empeñaron en negar la verdad y desobedecieron al Enviado desearán ese Día que la tierra se los trague:** pero no [podrán] ocultar a Dios nada de lo ocurrido.

 

*E.d., a los enviados anteriores, que han traído el mensaje de Dios a cada comunidad y civilización.

 

** Lit., "se aplane sobre ellos". El término "el Enviado" se usa aquí, con toda probabilidad, en sentido general, referido a todos los enviados que han predicado el mensaje de Dios en las distintas épocas y naciones.

 

4: 43

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os acer­quéis a la oración en estado de embriaguez,* [sino espe­rad] hasta que sepáis lo que decís; ni tampoco en un estado que requiera la ablución mayor,** hasta haberos bañado --a menos que estéis de viaje [y no podáis hacerlo]. Pero si estáis enfermos o de viaje, o acabáis de hacer vuestras ne­cesidades,*** o habéis cohabitado con una mujer y no encon­tráis agua, recurrid a tierra limpia y pasáosla ligeramente por el rostro y las manos.**** Ciertamente, Dios es en verdad perdonador, indulgente.

 

*La alusión a la oración en este punto sigue a la mención, en los versículos anteriores, del Día del Juicio, en el que el hombre habrá de responder ante Dios de lo que hizo en su vida: pues es en la oración cuando el hombre se sitúa, espiritualmente, frente a Dios. En cuanto a la prohibición de acercarse a la oración "en estado de embriaguez", varios comentaristas consideran esta ordenanza como el primer estadio de la prohibición absoluta del uso de estupefacientes, que más tarde quedó "abrogado" con la promulgación de la ley de abstinencia total de todo tipo de estupefacientes (5:90). Sin embargo, aparte del hecho de que la doctrina de la "abrogación" es del todo insostenible (véase sura 2, nota 87), nada autoriza a considerar al susodicho versículo como un "primer estadio" que quedaría invalidado, por así decirlo, una vez decretada la prohibición absoluta. Es cierto, desde luego, que el Qur’an prohibe el uso de estupefacientes en todo momento, y no sólo en el momento de la oración; pero dado que "el hombre ha sido creado débil" (4:28), su alejamiento del camino de la virtud es una posibilidad constante: el versículo anterior fue promulgado a fin de evitar que se añada a la falta de usar estupefacientes la de rezar en estado de embriaguez. Además, la expresión "en estado de embriaguez (sukara)" no se aplica exclusivamente a la intoxicación alcohólica, ya que el término sukr, en su sentido más amplio, significa cualquier estado de desequilibrio mental que impide a una persona ejercitar plenamente sus facultades mentales: es decir, que puede significar también un ofuscamiento temporal debido a medicamentos, a un mareo o a un arrebato de pasión, así como el estado de somnolencia que se describe metafóricamente como "ebrio de sueño" --en suma, cualquier estado en el que la capacidad normal de discernimiento esté confusa o paralizada. Debido a la gran importancia que en todo el Qur’an se da a la consciencia como elemento indispensable en todo acto de adoración, la oración sólo es permisible cuando el hombre está en plena posesión de sus facultades mentales y "sabe lo que dice".

 

** E.d., después de tener relación sexual. El término yunub (que he traducido por "en un estado que requiera la ablución mayor") proviene del verbo yanaba, "alejó [algo]", y significa el "distanciamiento" de uno mismo de la oración a causa de su abandono a la pasión sexual.

 

*** Lit., "si uno de vosotros viene del lugar donde se hacen...", etc.

 

**** Esta ablución simbólica, llamada tayammum, consiste en tocar la tierra, o algo que tenga polvo, con las palmas de las manos y luego pasarlas ligeramente sobre la cara y las manos. Si no puede encontrarse agua --o no puede usarse, por enfermedad-- el tayammum sirve como sustituto tanto de la ablución mayor (gusl), obligatoria después de la relación sexual, como de la ablución menor (wudu), que es requisito previo a la oración.

 

4: 44

¿No has visto a aquellos que, habiendo recibido su parte de la escritura divina,* la canjean por el extravío y quieren que vosotros [también] os extraviéis? (4: 45) Pero Dios conoce mejor a vuestros enemigos: y nadie es mejor aliado que Dios, y nadie presta auxilio como Dios.

 

*Esto se refiere a los seguidores de la Biblia. Después de mencionar en el versículo anterior la cuestión de la oración, el Qur’an prosigue con su tema esencial: la responsabilidad del hombre por sus acciones y, en especial, por la forma en que responde a la guía que la revelación divina le ofrece.

 

4: 46

Algunos de los que practican el judaísmo tergiversan el significado de las palabras [reveladas], sacándolas de su contexto y diciendo [cosas como]: “Oímos, pero desobe­dece­mos”; “Oye, pero no te des por enterado,”* y “Préstanos atención tú [Oh Muhammad]” --ha­ciendo un juego de palabras para dar a entender que la [verdadera] Religión es falsa.** Si hubieran dicho: “Oímos y obedecemos,” y “Escucha[-nos] y ten paciencia con nosotros,” hubiera sido mejor para ellos y más correcto: pero Dios les ha rechazado por negarse a re­conocer la verdad --porque poco es aquello en lo que creen.***

 

*Cf. 2:93. La figura retórica "Oye, pero no te des por enterado" que los judíos, por así decirlo, se dirigen a sí mismos, describe su actitud hacia sus propias escrituras y también hacia el mensaje del Qur’an.

 

** Lit., "arremetiendo (taan) contra la Religión" --e.d., atribuyéndole un defecto fundamenntal. La expresión "Préstanos atención tú", pone de manifiesto la convicción de los judíos de que no tenían nada que aprender de la enseñanza que el Profeta Muhammad proponía y que era él quien debía mostrar deferencia hacia sus puntos de vista en materia religiosa. En relación a esto, véase la afirmación: "Nuestros corazones están ya rebosantes de conocimiento", en 2:88.

 

*** Véase sura 2, nota 74.

 

4: 47

¡Oh vosotros a quienes fue dada la revelación [con anterioridad]! Creed en lo que hemos hecho descender [aho­ra] en confirmación de lo que ya teníais [de la verdad], no sea que extirpemos vuestras esperanzas y les demos fin* --o les rechacemos como rechazamos a las gentes que profanaron el Sábado: pues la voluntad de Dios se cumple siempre.**

 

*Lit., "no sea que borremos los rostros" --e.d., aquello hacia lo que uno se vuelve, o encara, expectante (Abdu en Manar V, 144 ss.)-- "y los hagamos volver a su fin". Debe mencionarse que el término dubur (cuyo plural es adbar) no siempre significa el "revés" de algo --como supone la mayoría de los trraductores-- sino que a menudo equivale a su "parte final" o su "extremo" (cf. Lane III, 846).

 

** Esta es una alusión a la historia de los que profanaron el Sábado (lit., "la gente del Sábado") que se menciona en 2:65 y que se presenta en 7:163-166.

 

4: 48

En verdad, Dios no perdona que se atribuya divinidad a nada excepto a Él, pero perdona lo que es más leve*[64] a quien Él quiere: pues quien atribuye divinidad a algo junto con Dios ha urdido en verdad un enorme delito.**

 

*Lit., "lo que está por debajo de eso".

 

** La insistencia continua, en el Qur’an, sobre la unidad y la unicidad transcendentales de Dios busca liberar al hombre de todo sentimiento de dependencia con respecto a otras influencias y poderes, para así elevarle espiritualmente y hacer posible la "purificación" a que se alude en el versículo siguiente. Como dicho objetivo se ve desvirtuado por la ofensa del shirk ("atribuir cualidades divinas a algo, o alguien, distinto de Dios"), el Qur’an lo califica de "imperdonable" si se persiste en él, es decir, a menos que el culpable se arrepienta (cf. versículos 17 y 18 de este sura).

 

4: 49

¿No has visto a aquellos que se consideran a sí mis­mos puros?* ¡No!, Dios es quien ayuda a crecer en pureza a quien Él quiere; y nadie será tratado injustamente en lo más mínimo.**

 

*E.d., los judíos, que se consideran a sí mismos "el pueblo elegido de Dios" y merecedores a priori de Su gracia, y los cristianos, que creen en la "redención" de Jesús por los pecados de la humanidad. Existe asimismo una conexión evidente entre esta observación y la referencia al shirk en el versículo anterior, ya que los judíos y los cristianos, si bien no creen realmente en la existencia de deidades aparte de Dios, atribuyen cualidades divinas o semidivinas, en distintos grados, a ciertos seres humanos: por parte de los cristianos, su elevación de Jesús a la categoría de manifestación de Dios en forma humana y su culto a una jerarquía de santos, y por parte de los judíos, al reconocer poderes legislativos a los grandes talmudistas, cuyos veredictos legales pueden invalidar, si fuera necesario, cualquiera de las ordenanzas reveladas (cf. a este respecto 9:31). Ni que decir tiene que esta condena es aplicable también a aquellos musulmanes que caen en la ofensa de adorar santos y concederles parte de la reverencia que es sólo debida a Dios. Así pues, en este contexto, la expresión "aquellos que se consideran a sí mismos puros", comprende a todos aquellos que se consideran creyentes en el Dios Unico (sencillamente porque no adoran a una pluralidad de dioses) pero que son, sin embargo, culpables de una ofensa de shirk en el sentido más profundo de este término.

 

** Según la mayoría de las autoridades filológicas (p.e., el Qamús), fatil es el "hilo delgado del que se hace una bolita con los dedos" --y es el término que designa, aunque no exclusivamente, a la pequeña fibra adherida a la estría del hueso del dátil (cf. Lane VI, 2334). Idiomáticamente, su mejor traducción es "ni un pelo" o, "en lo más mínimo". Las implicaciones de este pasaje son: primero, que la pureza espiritual no es privilegio de ningún grupo o comunidad particular y, segundo, que la pureza sólo puede alcanzarse o mantenerse por la gracia de Dios, porque el "hombre ha sido creado débil" (versículo 28 anterior). Véase también la nota 27 en el segundo párrafo de 53:32.

 

4: 50

Mira cómo atribuyen sus falsas invenciones a Dios --no hay delito más evidente que este.*

 

*Lit., "y basta eso como delito evidente". Este pasaje hace referencia a ciertas posiciones teológicas de carácter arbitrario, como la afirmación de los judíos de ser "el pueblo elegido" y, por consiguiente, inmunes a la condena de Dios; la doctrina cristiana de la "redención"; la definición de Dios como una "trinidad" de la que Jesús es la "segunda persona"; y así sucesivamente.

 

4: 51

¿No has visto a aquellos que después de haberles sido dada su parte de la revelación, creen en misterios infunda­dos y en los poderes del mal,* y afirman que los que se obstinan en negar la verdad están mejor guiados que los que han llegado a creer? (4: 52) Ellos son a quienes Dios ha rechazado: y a quien Dios rechaza no encontrará quien le auxilie.

 

*La palabra al-yibt --traducida por "misterios infundados"-- es probablemente de origen extranjero, tal como señala el Lisán al-Aarab. Su significado es, según algunas autoridades, el de "algo carente de valor en sí mismo" o "algo en lo que no hay bien" (Qamús, Baidawi); según otros, significa "encantamiento" (Umar ibn al-Jattab, Muyahid y Shaabi, citados por Tabari; también el Qamús); otros, por su parte, lo interpretan como "algo, distinto de Dios, que es objeto de culto" (Samajshari), y en consecuencia lo aplican también a los ídolos y a la idolatría (Qamús, Lisán al-Aarab) y --según una Tradición citada por Abu Da’ud-- también a todo tipo de prácticas adivinatorias supersticiosas. Tomando en consideración todas estas interpretaciones, puede definirse al-yibt como "una combinación de ideas confusas (dichl), conjeturas imaginarias (auham) e historias ficticias (jurafat)" (Manar V, 157) --en otras palabras, misterios abstrusos carentes de base fáctica. -- En cuanto a la expresión "los poderes del mal" (at-tagut), parece designar aquí aquellas prácticas y creencias supersticiosas --como la adivinación, la predicción del futuro, la dependencia en "buenos" o "malos" augurios, y así sucesivamente-- todo lo cual es condenado por el Qur’an. Véase también sura 2, nota 250.

 

4: 53

¿Es que tienen, acaso, parte en la soberanía [de Dios]?* Aunque [si así fuera] no darían a otra gente ni siquiera [lo que llenaría] la estría de un dátil.

 

*Alusión a la creencia judía de que tienen una posición privilegiada a los ojos de Dios.

 

4: 54

¿O es que envidian a otra gente por lo que Dios les ha concedido de Su favor?* Pues dimos a la Casa de Abraham la revelación y la sabiduría, y les concedimos un dominio inmenso: (4: 55) de ellos, algunos creen [verdaderamente] en él,** y otros se han apartado de él.

 

Y nada hay tan abrasador como el [fuego del] infierno: (4: 56) y, ciertamente, a los que se empeñan en negar la verdad de Nuestros mensajes les haremos sufrir el fuego: [y] cada vez que se les consuma la piel, se la cambiaremos por una piel nueva, para que puedan gustar el castigo [completo].*** Ciertamente, Dios es poderoso, sabio.

 

*E.d., la revelación, que --según los judíos-- les estaba reservada exclusivamente a ellos.

 

** E.d., en Abraham --dando a entender que eran fieles a su mensaje. Debe tenerse presente que el Profeta Muhammad era también descendiente directo de Abraham, cuyo mensaje es confirmado y continuado en el Qur’an.

 

*** Esta impresionante imagen del castigo en la Otra Vida quiere evidentemente resaltar el carácter duradero de tal castigo (Rasi).

 

4: 57

Pero a quienes alcanzan la fe y hacen el bien, les haremos entrar en jardines por los que corren arroyos, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo; tendrán allí esposas puras: y les haremos [así] partícipes de una felicidad pletórica.*

 

*El significado primario de dill es "sombra", y por tanto la expresión dill dalil puede traducirse por "una sombra umbría" --e.d., "una sombra densa". Sin embargo, en el árabe antiguo, la palabra dill designa también "una cobertura" o "un refugio" y, figuradamente, "protección" (Ragib); y, finalmente, "un estado de placidez, gozo y abundancia" (cf. Lane V, 1915 s.), o bien simplemente "felicidad" --y en la combinación dill dalil, "felicidad pletórica" (Rasi)-- que es la expresión que más se ajusta a las implicaciones alegóricas del término "paraíso".

 

4: 58

Ciertamente, Dios os ordena restituir a sus dueños todo lo que os fue encomendado y que cuando juzguéis entre la gente lo hagáis con equidad.* En verdad, Dios os exhorta a algo excelente: ciertamente, Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.

 

*E.d., tanto en el sentido judicial como en el sentido de juzgar las motivaciones, las actitudes y la conducta de otras personas. -- El término amana designa cualquier cosa encomendada a alguien, tanto en sentido material como moral (Rasi). Si se lee este precepto dentro del contexto de los versículos anterior y siguiente, resulta evidente que se refiere al mensaje, o bien --dado que se trata de la forma plural amanat -- a las verdades que han sido transmitidas a los creyentes a través de la escritura divina y que deben ser consideradas por ellos como un fideicomiso sagrado que debe ser pasado "a sus dueños" --e.d., a la humanidad entera, que es a quien va destinado el mensaje del Qur’an. Por supuesto, esto no impide que pueda también darse a este precepto un sentido más amplio --es decir, que sea aplicable a cualquier objeto material, o responsabilidad moral que haya sido confiada a un creyente-- y, en especial, al ejercicio del poder y de la soberanía política por parte de la comunidad musulmana o un estado islámico, al que hace referencia el siguiente versículo.

 

4: 59

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Obedeced a Dios, obedeced al Enviado y a aquellos de vosotros* a quienes se ha dado autoridad; y si discrepáis en algo, referidlo a Dios y al Enviado,** si [en verdad] creéis en Dios y en el Último Día. Esto es lo mejor [para vosotros], y lo mejor en definitiva.***

 

*E.d., de los creyentes.

 

** E.d., al Qur’an y a la sunna (los dichos y las acciones) del Profeta. Véase también el versículo 65 de este sura.

 

*** Este pasaje, leído junto con 3:26, que habla de Dios como "el Señor de todo el dominio" --y por tanto la fuente suprema de toda autoridad moral y política-- establece una norma de conducta fundamental para el creyente como individuo y también la base conceptual para la conducta del estado islámico. El poder político es un fideicomiso (amana) recibido de Dios; y Su voluntad, expresada en los preceptos que constituyen la Ley del Islam, es la fuente real de toda soberanía. El hincapié que se hace, en este contexto, sobre "aquellos de vosotros a quienes se ha dado autoridad" pone de manifiesto que los detentadores de la autoridad (ulu ‘l-amr) en un estado islámico deben ser musulmanes.

 

 

 

4: 60

¿No has visto a aquellos que dicen creer en lo que se ha hecho descender sobre ti, [Oh Profeta,] y en lo que se hizo descender antes de ti, [y sin embargo] quieren recu­rrir al arbitraje de los poderes del mal* --a pesar de que se les ha ordenado rechazarlo, ya que Satán sólo busca que se extravíen irremediablemente? (4: 61) Y cuando se les dice: “Venid a lo que Dios ha hecho descender, y al Envia­do,” ves a los hipócritas apartarse de ti con aversión.**

 

*Lit., "que se convocan mutuamente al juicio [o la "decisión"] de los poderes del mal (at-tagut)": alusión a gentes como las que se mencionan en el versículo 51, las cuales, por su recurso al arbitraje de lo que el Qur’an describe como at-tagut (véase sura 2, nota 250), invalidan todo lo bueno que podrían obtener de la guía de la revelación.

 

** Los comentaristas clásicos ven en los versículos 60-64 una referencia a los hipócritas de Medina que, en tiempos del Profeta, decían ser seguidores suyos pero que realmente no creían en sus enseñanzas. A mi entender, sin embargo, este pasaje trasciende las circunstancias históricas de su revelación en la medida en que incide sobre el frecuente problema psicológico de la fe. A aquellos que no están plenamente convencidos de la existencia de una realidad que está fuera del alcance de la percepción humana (al-gaib, en el sentido ya expuesto en sura 2, nota 3) les resulta difícil, por lo general, separar sus puntos de vista éticos de lo que son sus predilecciones personales y sus deseos moralmente cuestionables --y el resultado es que a menudo "recurren a lo que los poderes del mal les sugieren". Aunque acepten a medias que algunas de las enseñanzas morales basadas en la revelación (en este caso, el Qur’an) contienen "ciertas verdades", instintivamente se apartan de tales enseñanzas cuando estas chocan con lo que sus idiosincrasias les presentan como apetecible: y de esta forma se convierten en hipócritas en el sentido religioso de esta palabra, que es también el más profundo.

 

4: 62

Pero, ¿qué [será de ellos] cuando les sobrevenga la desgracia [en el Día del Juicio] por lo que han cometido en este mundo* --y entonces vendrán a ti, jurando por Dios: “Sólo queríamos hacer el bien y buscar la concordia”?**

 

*Lit., "lo que sus manos han adelantado": alusión a su actitud ambivalente y a la confusión que han creado en otros.

 

** E.d., alegarán que su propósito no era otro que el de armonizar la ética del Qur’an con una visión "humanística" de la realidad: alegato que el Qur’an rechaza implícitamente como hipocresía y autoengaño (cf. 2:11-12). Acerca de la frase "y entonces vendrán a ti", véase el versículo 41 de este sura.

 

4: 63

De esos, Dios conoce todo lo que hay en sus cora­zones; manténte apartado de ellos, amonéstales y háblales de sí mismos de forma grave e incisiva: (4: 64) pues nunca hemos mandado a un enviado sino para que fuera obedecido con la venia de Dios.* Si entonces, después de haber sido injustos consigo mismos, hubieran venido a ti y hubieran pedido el perdón de Dios --y el Enviado hubiera pedido también que fueran perdonados-- habrían hallado con toda certeza que Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.

 

*La expresión "con la venia de Dios" debe entenderse en este contexto como "con la ayuda de Dios" o "por la gracia de Dios" (Samajshari, Rasi). El cambio repentino, dentro de una misma frase, del pronombre "Nosotros" o "Yo" a "Él", o de "Nosotros" a "Dios", que tan a menudo aparece en el Qur’an, quiere hacer patente a quien escucha o lee el Qur’an el hecho de que Dios no es una "persona" sino un Poder que lo abarca todo y que no puede ser definido, ni aludido adecuadamente, dentro del ámbito limitado de cualquiera de los lenguajes humanos.

 

4: 65

¡Pero no! ¡Por tu Sustentador! No creen [en reali­dad] hasta que no te hagan [Oh Profeta] juez de todo aque­llo en lo que discrepan, y no encuentren en sus corazones obstáculo alguno para aceptar tu decisión y se sometan [a ella] por entero.*

 

*Este versículo establece de manera inequívoca la obligación de todo musulmán de someterse a los preceptos que el Profeta, bajo inspiración divina, promulgó con el fin de poner en práctica el mensaje del Qur’an y hacer posible que los musulmanes lo aplicaran a situaciones reales. Tales preceptos constituyen lo que se conoce como sunna (lit., "vía"o "modelo") del Profeta Muhammad y tienen (siempre que hayan sido autentificados más allá de toda posibilidad de duda) plena fuerza legal junto con el Qur’an: véase el versículo 80 de este sura.

 

4: 66

Pero si les hubiéramos ordenado* que sacrificaran sus vidas o que abandonaran sus hogares, sólo unos pocos lo habrían hecho,** --aunque, si hicieran aquello a lo que se les llama, ciertamente, hubiera sido mejor para ellos y les habría fortalecido [en su fe], (4: 67) y les habríamos dado, de Nuestra gracia, una magnífica recompensa, (4: 68) y cier­tamente, les habríamos guiado por un camino recto.

 

*E.d., a través de las órdenes que el Profeta daba por inspiración de Dios (véase la nota anterior).

 

** Lit., "no lo harían, salvo unos pocos": esto se refiere a aquellos que, carentes de entusiasmo, no están dispuestos a hacer los sacrificios que su fe les exige. La alusión al sacrificio de la propia vida en defensa de la fe y de la libertad y de abandonar la propia patria, si fuera necesario, sirve de introducción, por así decirlo, al extenso pasaje que comienza con el versículo 71 y que se ocupa de la lucha por la causa de Dios.

 

4: 69

Pues quienes obedecen a Dios y al Enviado estarán, junto a aquellos sobre los que Dios ha derramado Sus bendi­ciones: los profetas; aquellos que nunca se desviaron de la verdad; aquellos que dieron testimonio de la verdad [con sus vidas] y los justos: ¡que excelente compañía!

 

4: 70

Esa es la generosidad de Dios --y nadie posee el co­nocimiento que Dios tiene.

 

4: 71

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Estad siempre prevenidos contra el peligro, tanto si salís a combatir en pequeños grupos o todos juntos.*

 

*Lit., "y luego avanzad, [bien] en pequeños destacamentos o todos juntos" --esta última expresión designa lo que hoy llamamos "guerra total". El término hidr significa no sólo el esfuerzo por protegerse contra un ataque inminente, sino también todos los preparativos relacionados (en este contexto) con la organización militar, el equipamiento, etc. El problema de la guerra, en cuanto tal, se deriva de las bases para un gobierno ideológico postuladas en el versículo 59 de este sura. Dado que los musulmanes deben organizar su vida comunitaria dentro del marco de un estado basado en las premisas ideológicas fijadas por el Qur’an, han de estar preparados contra la agresión por parte de grupos o naciones que se opongan a la visión del mundo del Islam y a su sistema social, y que, posiblemente, estén decididos a acabar con él: por esto, el concepto de guerra defensiva por la causa de Dios (yihad) juega un papel muy destacado en el plan socio-político del Islam y a él se hace alusión frecuente en todo el Qur’an.

 

4: 72

Y, ciertamente, entre vosotros hay quien se queda rezagado, y si luego os ocurre una desgracia, dice: “¡Dios me ha agraciado, pues no estaba allí con ellos!” (4: 73) Pero si recibís un favor de Dios, ese* seguro que dirá --como si nunca hubiera existido afecto entre vosotros y él --: “¡Ojalá hubiera estado con ellos y hubiera tenido [parte en su] magnífico triunfo!”

 

*Lit., "él".

 

4: 73

Así pues, que combatan por la causa de Dios quienes están dispuestos a dar la vida de este mundo a cambio de la Otra Vida: pues a quien combata por la causa de Dios, tanto si muere como si sale victorioso, le daremos una magnífica recompensa.

 

4: 75

¿Y cómo podéis negaros a combatir* por la causa de Dios y la de aquellos hombres, mujeres y niños oprimidos que imploran: “¡Sustentador nuestro! ¡Sácanos de esta tierra de gente opresora! ¡Danos, de Tu gracia, un protector! ¡Danos, de Tu gracia, un auxiliador!”

 

*Lit., "que os pasa que no combatís" --dando a entender que no existe excusa moral para tal negativa.

 

 

4: 76

Quienes han llegado a creer combaten por la causa de Dios, mientras que los que se obstinan en negar la verdad combaten por la causa de los poderes del mal. Combatid, pues, contra esos amigos de Satán: ¡ciertamente, el engaño de Satán es en verdad débil!*

 

*El Qur’an da así a entender que "el mal" no es un factor independiente y esotérico, de la vida, sino el resultado de la caída del hombre en las tentaciones que surgen de su propia debilidad moral y de su consiguiente "negación de la verdad". En otras palabras, el "poder" del principio negativo simbolizado por Satán no tiene realidad intrínseca ("el engaño de Satán es en verdad débil"): sólo se vuelve real cuando el hombre se empeña en elegir una vía de acción errónea.

 

4: 77

¿No has visto a los que se les dijo: “Refrenad vues­tras manos,* sed constantes en la oración, y pagad el im­puesto de purificación”? Tan pronto como se les ordena com­batir [por la causa de Dios], algunos de ellos temen a los hombres como se debe temer a Dios --o aún más-- y dicen: “¡Oh Sustentador nuestro! ¿Por qué nos has ordenado comba­tir? ¡Si tan sólo lo hubieras pospuesto un corto plazo!”

 

Di: “Breve es el disfrute en este mundo; mientras que la Otra Vida es mejor para los que son conscientes de Dios --ya que ninguno de vosotros será tratado injustamente en lo más mínimo. (4: 78) Dondequiera que os halléis, la muerte os al­canzará --aunque estéis en torres elevadas.”

 

Sin embargo, cuando les ocurre algo bueno, dicen algunos: “Esto viene de Dios”; pero cuando les ocurre algo malo, di­cen: “Esto viene de ti [Oh prójimo]”**

 

Di: “Todo viene de Dios.”

 

¿Que le pasa a esta gente que no alcanzan a comprender la verdad de lo que se les dice?***

 

*E.d., de la violencia injusta, a la que tan a menudo se inclina el hombre. El hecho de que a la mayoría de la gente tenga que decírsele que evite la violencia, es contrastado, en la frase siguiente, con el rechazo de muchos de ellos a exponerse a riesgos físicos por una causa justa.

 

** E.d., no ven que el mal ocurrido podría ser una consecuencia de sus malas acciones o de un error suyo al hacer una mala elección entre varias opciones posibles, sino que tienden a echarle la culpa a otros.

 

*** Lit., "lo que se [les] dice" --e.d., una verdad que tanto su razón como las enseñanzas de los profetas deberían haberles hecho evidente.

 

 

 

4: 79

Todo lo bueno que te ocurre viene de Dios; y todo lo malo que te ocurre viene de ti mismo.*

 

Y te hemos enviado [Oh Muhammad] como emisario a toda la humanidad: y nadie es mejor testigo [de ello] que Dios. (4: 80) Quien obedece al Enviado, está obedeciendo con ello a Dios; y en cuanto a los que se apartan --no te hemos enviado para que seas su guardián.

 

*No existe contradicción entre esta afirmación y la anterior de que "todo viene de Dios". En la visión del Qur’an, Dios es la fuente suprema de todo lo que ocurre: así pues, todo el bien que le ocurre al hombre y todo el mal que le sobreviene provienen, en última instancia, de la voluntad de Dios. Sin embargo, no todo aquello que el hombre considera "mala fortuna" es realmente un mal en sus consecuencias finales --porque: "puede ser que os desagrade algo y sea bueno para vosotros, y puede ser que os agrade algo y sea malo para vosotros: Dios sabe y vosotros no sabéis" (2:216). Queda, pues, claro que a menudo un "mal" aparente puede ser tan sólo una prueba y un medio que Dios nos da para conseguir un avance espiritual por medio del sufrimiento, y no tiene porque provenir de una mala decisión o acción por parte de la persona afectada. Resulta evidente, por lo tanto, que el "mal" o la "mala fortuna" de que habla este versículo tiene una connotación limitada, ya que se refiere al mal en el sentido moral de la palabra: es decir, al sufrimiento que se deriva de las acciones o de la conducta de la persona en cuestión, conforme a la ley natural de causa y efecto que Dios ha decretado para toda Su creación y que el Qur’an describe como "el uso, o el proceder, de Dios" (sunnat Allah). De este sufrimiento sólo el hombre es responsable, porque: "Dios no es injusto con nadie, ni siquiera en lo más mínimo" (4:40).

 

4: 81

Y dicen: “Te obedecemos”* --pero cuando dejan tu presencia, algunos de ellos traman en la noche [creencias] contrarias a lo que tú expresas;** y Dios anota lo que tra­man en la noche. Manténte, pues, apartado de ellos y pon tu confianza en Dios: pues nadie es tan digno de confianza como Dios.

 

*Lit., "Y dicen: ‘Obediencia’ " --alusión a los hipócritas de Medina, en tiempos del Profeta, e --implícitamente-- a todos los &quuot;admiradores" hipócritas y seguidores tibios del Islam de todos los tiempos.

 

** E.d., tratan a escondidas de corromper el mensaje del Enviado de Dios. El verbo bata significa "pasó la noche"; en la forma bayyata significa "meditó por la noche [sobre algo o algún plan de acción]", o "tramó [algo] en la noche" (Lisán al-Aarab), e.d., furtivamente, simbolizado por "la oscuridad de la noche".

 

 

4: 82

¿Es que no van a reflexionar sobre este Qur’an? Si procediera de alguien distinto de Dios, ciertamente habrían hallado en él muchas contradicciones.*

 

*E.d., el hecho de que carezca en absoluto de contradicciones --a pesar de haber sido revelado gradualmente durante un período de veintitrés años-- debería convencerles de que no fue "compuesto por Muhammad" (acusación dirigida contra él, no sólo por sus contemporáneos, sino también, posteriormente, por otros no-creyentes) sino que sólo podría proceder de una fuente supra-humana. Véase también 25:32 y 39:23.

 

4: 83

Y si llega a sus oídos algún asunto [secreto] rela­tivo a la paz o a la guerra, lo divulgan* - mientras que si lo hubieran remitido al Enviado y a aquellos de los creyen­tes** a quienes se ha dado autoridad, los que se ocu­pan de investigar la información*** ciertamente sabrían [que hacer con] ello.Y si no fuera por el favor que recibís de Dios y por Su misericordia, habríais seguido a Satán, excepto unos po­cos.

 

*E.d., los tibios seguidores del Islam de que se habla en los versículos anteriores (Samajshari). La referencia a la paz o a la guerra --lit., "seguridad o peligro (jauf)&"-- está conectada, primero, con los principios básicos de gobierno mencionados en el versículo 59 de este sura y, segundo, con el discurso sobre el combate por la causa de Dios que se inicia con el versículo 71.

 

** Lit., "de entre ellos".

 

*** Lit., "aquellos de entre ellos que averiguan [la verdad]", e.d., los cuerpos especiales del estado que se ocupan de recabar y evaluar la información política y militar.

 

4: 84

Combate,* pues, por la causa de Dios --ya que sólo eres responsable de ti mismo-- y alienta a los creyentes para que venzan todo miedo a la muerte.** Puede ser que Dios contenga el poderío de los que se empeñan en negar la verdad: pues Dios tiene mayor poderío y más fuerza disuaso­ria.

 

*Si bien esto, en principio, va dirigido al Profeta, incluye por extensión a todos los creyentes. Esta orden debe entenderse dentro del contexto de una guerra ya en curso, y no como incitación a la guerra.

 

**El término harad significa "corrupción de cuerpo y mente" o "corrupción en la conducta", y también "desasosiego mental constante" (Qamús). Según Ragib, la forma verbal harradahu significa "le libró de todo harad" --y es análoga a la expresión marradahu "le libró de enfermedad (marad)". En las dos ocasiones en que aparece este verbo en el Qur’an (en este versículo y en 8:65), tiene la forma imperativa: "libra a los creyentes de todo desasosiego mental" o, figuradamente, "de todo miedo a la muerte" --y puede, por lo tanto, expresarse adecuadamente por "alienta a los creyentes para que venzan todo miedo a la muerte". La traducción frecuente de harrid al-mu’minin por "anima [o "exhorta", o "incita"] a los creyentes", a pesar de haber sido sugerida por algunos de los filólogos clásicos, no transmite el significado completo del verbo harrada (cf. Lane II, 548).

 

4: 85

Quien acuda en apoyo de una buena causa tendrá parte en sus bendiciones;* y quien acuda en apoyo de una causa injusta tendrá que responder de ello: pues, ciertamente, Dios vela por todo.**

 

*Lit., "tendrá una parte (nasib) en ello". Dado que el término nasib tiene aquí un sentido positivo, puede traducirse adecuadamente por "tendrá parte en sus bendiciones".

 

** El nombre kifl se deriva de la raíz verbal kafala: "asumió la responsabilidad [por algo]". Tabari lo explica en este contexto como: "una parte en la responsabilidad y en la ofensa". La expresión minha ("de ello") indica el papel jugado por los transgresores en la causa injusta a que hace referencia el pronombre ha ("ello").

 

4: 86

Si os saludan con un saludo [de paz], corresponded con un saludo aún mejor, o [al menos] con otro igual.* Ciertamente, Dios lleva cuenta en verdad de todas las cosas.

 

*Lit., "saludad con otro mejor, o devolvedlo". En este contexto, esto se refiere evidentemente a un ofrecimiento de paz por parte de gente que está en guerra con los musulmanes, y también a aquellos individuos que, aún pudiendo pertenecer al enemigo, tienen, según todas las apariencias, intenciones pacíficas. De acuerdo con los preceptos de "si se inclinan a hacer las paces, inclinaos vosotros también" (8:61), y "si desisten [de la lucha], las hostilidades deben cesar" (2:193), los musulmanes están obligados a hacer las paces con un enemigo que anuncie su intención de llegar a un entendimiento equitativo; asimismo, deberán mostrarse considerados hacia aquellos individuos del bando enemigo que no participen activamente en las hostilidades (véase también el versículo 94 de este sura).

 

4: 87

Dios --no hay deidad sino Él-- ciertamente os reunirá a todos el Día de la Resurrección, [de cuya venida] no hay duda: y ¿quien es más veraz hablando que Dios?

 

4: 88

¿Cómo, pues, podéis estar indecisos[*1] acerca de los hipócritas, cuando Dios les ha repudiado por su conducta culpable?[*2] ¿Queréis acaso guiar a quienes Dios ha dejado en el extravío --siendo así que a quien Dios deja que se ex­travíe no podrás tú encontrarle camino? (4: 89) Querrían que negarais la verdad como ellos la han negado, para que fue­rais iguales. Por tanto, no les toméis por aliados vuestros mientras no abandonen el ámbito del mal[*3] por la causa de Dios; y si se vuelven [abiertamente] hostiles, cogedles y matadles allí donde los encontréis.

 

Y no toméis a ninguno de ellos[*4] por aliado o protector, (4: 90) salvo a quienes [de ellos] sean aliados de gentes a las que os una un pacto, o que vengan a vosotros porque sus corazones rechazan [la idea de] combatir contra vosotros o contra su propia gente --aunque si Dios hubiera querido ha­cerles más fuertes que vosotros, ciertamente os habrían combatido.[*5] Así pues, si os dejan tranquilos y no os com­baten, y os ofrecen la paz, Dios no os permite que les ha­gáis daño.[*6]

 

*1Lit., "en dos grupos".

 

*2 Lit., "cuando Dios les ha rechazado a causa de lo que se han ganado". Existen diversas conjeturas, casi todas ellas de carácter histórico, acerca de la identidad de estos hipócritas. Algunos comentaristas consideran que este versículo hace referencia a los hipócritas de Medina en los primeros años después de la hégira; otros (p.e., Tabari) prefieren el punto de vista expresado por Ibn Abbas, para quien esto alude a ciertas gentes de Mecca que, antes de la hégira, aceptaron el Islam externamente pero que en secreto siguieron apoyando a los paganos de Quraish. Es innecesario, a mi parecer, buscar interpretaciones "históricas" a este versículo, cuando puede entenderse fácilmente en términos generales. El versículo anterior habla de Dios, destacando Su unidad y la verdad evidente de Su mensaje revelado, así como la certeza del juicio del Día de la Resurrección. "¿Cómo, pues," prosigue el razonamiento, "podéis estar indecisos acerca de la talla moral de una gente que de dientes para afuera proclama la verdad del mensaje de Dios pero que, sin embargo, no están dispuestos a hacer una elección sincera entre el bien y el mal?"

 

*3 Véase sura 2, nota 203, así como la nota 124 de este sura.

 

[*4] E.d., ninguno de aquellos que no han "abandonado el ámbito del mal" y están vacilantes entre la fe y la incredulidad.

 

[*5] Lit., "si Dios hubiera querido, ciertamente les habría dado poder sobre vosotros, y entonces...", etc. --dando a entender que lo que les hace abstenerse de combatir es su falta de fuerza y no una buena voluntad genuina.

 

[*6] Lit., "Dios no os dado medios contra ellos": alusión al precepto enunciado en el versículo 86 anterior.

 

4: 91

Hallaréis a otros que desean vivir en paz con voso­tros y con su propia gente, [pero que,] cada vez que son tentados de nuevo a la discordia, caen precipitadamente en ella.* Así pues, si no os dejan tranquilos y no os ofrecen la paz, y no refrenan sus manos, cogedles y matadles allí donde deis con ellos: porque contra estos sí os hemos dado plena autorización [para combatir].**

 

*Lit., "siempre que son devueltos a la tentación (fitna), son arrojados de nuevo en ella", o "arrojados precipitadamente en ella".

 

** Lit., "os hemos dado una potestad (sultán) clara" --reiteración solemne de la ordenaanza que permite sólo la guerra defensiva (cf. 2:190 ss. así como las notas 167 y 168 correspondientes).

 

4: 92

Y resulta inconcebible que un creyente mate a otro creyente, salvo que sea por error.[*1] Y quien mate por error a un creyente deberá liberar a un esclavo creyente y pagar una compensación a la familia de la víctima,[*2] a menos que esta renuncie a la misma como limosna.

 

Si la víctima, aun siendo creyente, pertenecía a una gente que está en guerra con vosotros,[*3] [la expiación se redu­cirá a] liberar a un esclavo creyente; mientras que si per­tenecía a una gente con la que os une un pacto, [consistirá en] el pago de una compensación a la familia de la víctima además de liberar a un esclavo creyente.[*4] Y quien no dis­ponga de medios, deberá [en su lugar] ayunar dos meses consecutivos.[*5]

 

[Esta es] la expiación prescrita por Dios: y ciertamente Dios es omnisciente, sabio.

 

[*1] Apoyándose en este versículo, leído juntamente con el versículo 93, algunos juristas muatasilies opinan que un creyente que mate deliberadamente a otro creyente deberá ser considerado como no-creyente (Rasi). Por supuesto, esto no es aplicable a la ejecución de una sentencia de muerte dictada en aplicación de la ley.

 

[*2] Lit., "su gente" --e.d., sus herederos o personas a su cargo. La liberación de "un esclavo creyente", que se menciona tres veces en este versículo, se refiere en primer lugar a personas capturadas durante una guerra (cf. sura 8, nota 72). Pero véase asimismo la nota 5 de 58:3.

 

[*3] Lit., "que son enemigos vuestros" --dando a entender que están en estado de guerra.

 

[*4] Esto se refiere a aquellos casos en los que la víctima, aun no siendo musulmán, pertenece a una gente con la cual los musulmanes mantienen relaciones normales y pacíficas; en tales casos la pena es idéntica a la que se aplica por el homicidio de un creyente en circunstancias similares.

 

[*5] E.d., en la forma prescrita para el ayuno del mes de Ramadán (véase 2:183-187). Esta reducción se aplica a quien no pueda pagar la compensación ni/o comprar la libertad de un esclavo (Rasi), o no pueda hallar un esclavo a quien liberar, como puede ser el caso en nuestros días (Manar V, 337).

 

4: 93

Pero quien mate intencionadamente a otro creyente tendrá por retribución el infierno y en él permanecerá; su­frirá la condena y el rechazo de Dios y Dios le preparará un castigo terrible.

 

4: 94

[Así pues,] Oh vosotros que habéis llegado a creer, cuando salgáis [a combatir] por la causa de Dios, usad vuestro discernimiento y no digáis a quien os ofrece el sa­ludo de paz: “Tú no eres creyente”,* --movidos por el de­seo de los beneficios de esta vida: pues junto a Dios hay grandes botines. También vosotros erais antes de su condi­ción** --pero Dios os ha favorecido. Usad, pues, vuestro discernimiento: ciertamente, Dios está siempre bien informado de lo que hacéis.

 

*Sc., "y por lo tanto un enemigo". Este versículo prohibe tratar a la población civil como enemigos y tomar su posible incredulidad como pretexto para saquearles. La orden "usad vuestro discernimiento" (tabaiianu) obliga a los creyentes a cerciorarse, en cada caso, de si las personas en cuestión participan activamente en las hostilidades o no.

 

** Lit., "así erais vosotros [también] antes". Dado que la orden anterior va dirigida a toda la comunidad, es razonable entender que esta última frase tiene también las mismas implicaciones: es decir, que sea una alusión a los tiempos en que la comunidad musulmana estaba, por su debilidad y su insignificancia numérica, a merced de enemigos mucho más poderosos. En otras palabras, se dice a los creyentes: "Recordad vuestra debilidad anterior y tratad a las gentes pacíficas del bando enemigo con la misma consideración que deseabais entonces para vosotros".

 

4: 95

Los creyentes que permanecen pasivos* --a excepción de los inválidos-- no pueden ser considerados iguales que aquellos que se esfuerzan por la causa de Dios con sus bie­nes y sus vidas:** Dios ha enaltecido a los que se esfuer­zan con sus bienes y sus vidas muy por encima de los que permanecen pasivos. Aunque Dios ha prometido un buen fin a todos [los creyentes], ha enaltecido a los que se esfuerzan por encima de aquellos que permanecen pasivos [prometién­doles] una magnífica recompensa --(4: 96) [muchos] grados su­perior--, el perdón de los pecados y Su misericordia; pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

*Lit., "sentados [en casa]" --e.d., que no toman parte en la lucha por la causa de Dios, sea esta física o moral.

 

** El término muyahid se deriva del verbo yahada, que significa "se esforzó" o "combatió" o "hizo un gran esfuerzo" por una causa noble o contra el mal. Por consiguiente, yihad significa "esforzarse por la causa de Dios" en el más amplio sentido de la expresión: es decir, se aplica no sólo a la lucha física (qital) sino también a cualquier lucha, en sentido moral, por una causa justa; así, por ejemplo, el Profeta describió la lucha del hombre contra sus pasiones y debilidades (yihad an-nafs) como el "yihad mayor" (Baihaqi, transmitido por Yabir ibn Abd Allah).

 

4: 97

Ciertamente, a aquellos a quienes los ángeles se llevan a su muerte mientras seguían siendo injustos consigo mismos, les preguntarán [los ángeles]: “¿Que os pasaba?”*

 

Dirán: “Estábamos oprimidos en la tierra.”

 

[Los ángeles] dirán: “¿No era acaso la tierra de Dios suficientemente ancha para que abandonarais el ámbito del mal?”**

 

Esos tendrán por morada el infierno --¡que horrible destino! (4: 98) A excepción de aquellos realmente incapacitados --hombres, mujeres o niños-- que carezcan de fuerzas y a quienes no se ha mostrado el camino recto:*** (4: 99) a estos, Dios puede que les perdone --pues, ciertamente, Dios es perdonador, indulgente.

 

 

*123 Lit., "¿En que [situación] estabais?" --e.d., cuando vivíais. Esto se refiere a aquellos que evaden la lucha por la causa de Dios sin justificación válida.

 

** Lit., "¿no era la tierra de Dios ancha, para que pudierais emigrar en ella?" El término hichra (hégira, lit., "éxodo"), derivado del verbo hayara ("emigró"), se usa en el Qur’an en dos sentidos: uno histórico, que se refiere al éxodo del Profeta y de sus Compañeros de Mecca a Medina, y el otro de carácter moral --a saber, el "éxodo" del hombre del mal hacia Dios-- y no implica necesariamente el abandono del hogar patrio, en sentido físico. En este pasaje se alude a este significado más amplio, moral y ético, de la palabra hégira --de la misma forma que el pasaje precedente (versículos 95-96) se refería al "esfuerzo por la causa de Dios" (yihad) en el más amplio sentido de la palabra, que abarca tanto aquellos esfuerzos de carácter físico y moral, como el sacrificio de los propios bienes y aun de la propia vida, si fuera necesario. Si bien el éxodo físico de Mecca a Medina dejó de ser una obligación para los creyentes una vez conquistada Mecca en el año 8 heg., el éxodo espiritual del ámbito del mal al de la rectitud sigue siendo una exigencia fundamental del Islam: en otras palabras, todo aquel que no "emigre del mal hacia Dios" no puede ser considerado un creyente --y esto explica la condena, en la frase siguiente, de todos aquellos que se muestran remisos a este respecto.

 

*** O: "no pueden encontrar el camino [recto]" --dando a entender que están del todo confusos y no pueden, por tanto, captar esta exigencia fundamental del Islam; o, también, que el mensaje relativo a esta exigencia no les ha sido transmitido y explicado en forma adecuada.

 

4: 100

Y quien abandone el ámbito del mal por la causa de Dios hallará en la tierra muchos caminos de soledad,[29] pero también abundante vida. Y al que deje su casa huyendo del mal hacia Dios y Su Enviado, y entonces le sorprenda la muerte --Dios le tiene preparada su recompensa: pues, cier­tamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.

 

*La palabra muragam se deriva del sustantivo ragam ("polvo") y está conectada con la expresión idiomática ragima anfuhu, "su nariz fue hundida en el polvo", e.d., se vio humillado y forzado a hacer algo contra su voluntad. Por tanto, muragam designa "un camino que por tomarlo uno deja a su gente contra la voluntad de estos" (Samajshari), y es comprensible que tal separación del entorno familiar conlleve lo que se conoce por muragama, "separación [de otro]" o "distanciamiento de una relación amistosa o cordial" (véase Lane III, 1113). La mejor forma de traducir esta idea, en el contexto presente, es por "un camino de soledad" --metáfora de la angustiosa soledaad que a menudo acompaña los primeros pasos de aquel que emprende su "éxodo del mal hacia Dios". (Sobre esta última expresión, véase la nota 124 anterior y también la nota 203 en sura 2.)

 

4: 101

Y cuando salgáis por la tierra [a combatir] no in­curriréis en falta si acortáis vuestras oraciones[*1] si te­méis que los que se empeñan en negar la verdad os ataquen por sorpresa:[*2] pues, ciertamente, quienes niegan la verdad son vuestros enemigos declarados. (102) Así pues, cuando estés con los creyentes[*3] y vayas a dirigirles en la ora­ción, que [sólo] una parte de ellos permanezca de pie con­tigo, con sus armas a mano. Luego, una vez que hayan termi­nado su oración, que os cubran[*4] mientras que otro grupo, que no haya rezado aún, reza contigo, prevenidos contra el peligro y con sus armas a mano: [pues] a los que se empeñan en negar la verdad les gustaría que os descuidarais de vuestras armas y pertrechos para así caer sobre vosotros en un ataque por sorpresa.[*5] Pero no incurrís en falta si de­jáis a un lado vuestras armas [mientras rezáis] porque os moleste la lluvia[*6] o estéis enfermos; pero estad [siem­pre] prevenidos contra el peligro.

 

¡Ciertamente, Dios ha preparado para todos los que niegan la verdad un castigo humillante!

 

[*1] Lit., "la oración": alusión a las cinco oraciones obligatorias --al amanecer, a mediodía, a media tarde, a la puesta del sol y a la noche-- que pueden acortarse y combinarse (la oración del mediodía con la de la media tarde y la de la puesta del sol con la de la noche) si uno está viajando o en situación de peligro. Si bien la ampliación de esta licencia a los viajes ha sido autorizada por la sunna del Profeta, el Qur’an sólo la menciona con relación a situaciones de guerra, lo que justifica la inserción, en la primera frase, de las palabras “a combatir”. La oración que se describe en el versículo siguiente --en la que la congregación reza por turnos - se denomina salat al-jauf ("la oración del temor").

 

[*2] Lit., "podrían causaros daño" --dando a entender, según casi todos los comentaristas, un ataque por sorpresa.

 

[*3] Lit., "entre ellos". El uso de la segunda persona en esta frase apunta, en primer lugar, al Profeta e, implícitamente, al jefe de todo grupo de creyentes en guerra con "quienes niegan la verdad".

 

[*4] Lit., "cuando se hayan postrado, que se sitúen [e.d., el otro grupo] detrás de vosotros". Esta expresión idiomática no debe entenderse literalmente: en el árabe clásico, la frase kana min wara’ika (lit., "estaba detrás de ti") significa "te daba protección" o (en lenguaje militar) "te cubría", y no pretende describir la posición física relativa de las dos personas o grupos.

 

[*5] Lit., "arrojarse sobre vosotros en una sola carga".

 

[*6] E.d., si existe riesgo de que se dañen sus armas por estar expuestas a condiciones climáticas desfavorables, los guerreros quedan exentos de la obligación de tener a mano sus armas mientras rezan. Esta exención se aplica sólo, por supuesto, a aquellos soldados que tienen a su cargo armas especialmente delicadas; y también a los casos individuales de enfermedad, tal como se menciona en el pasaje. Debe mencionarse, sin embargo, que la palabra matar (lit., "lluvia") se emplea a menudo en el Qur’an para designar "una desgracia": si tomamos esta acepción, la frase podría ser traducida por: "si sufrís una desgracia" --y esto daría cabida a una amplia gama de posibles situaciones de emergencia.

 

4: 103

Y cuando hayáis acabado la oración, recordad a Dios --de pie, sentados y acostados; y cuando de nuevo os sintáis seguros, cumplid [plenamente] con vuestras oraciones. Ciertamente, para los creyentes la oración es en verdad un deber sagrado ligado a tiempos concretos [del día].

 

4: 104

Y no flaqueéis en vuestra persecución de las tropas [enemigas]. Si sufrís penalidades, ciertamente también ellos las sufren: pero vosotros esperáis [recibir] de Dios lo que ellos no pueden esperar. Y Dios es en verdad omnis­ciente, sabio.

 

4: 105

Ciertamente, hemos hecho descender sobre ti esta es­critura divina que expone la verdad, para que juzgues entre los hombres según lo que Dios te ha enseñado.* Así pues, no disputes con los que traicionan su responsabilidad, (4: 106) sino pide perdón a Dios [por ellos]:** ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.

 

*El uso de la segunda persona en este versículo y en los dos siguientes --así como en el versículo 113-- apunta, a primera vista, al Profeta; implícitamente, sin embargo, va dirigido a todo aquel que haya aceptado la guía del Qur’an: esto es evidente por el uso del pronombre "vosotros" en el versículo 109. Por ello, no resulta muy convincente el intento por parte de la mayoría de los comentaristas de explicar este pasaje en términos puramente históricos, sobre todo porque impone una limitación innecesaria a lo que no es sino una clara enseñanza ética de carácter general.

 

** Esto se refiere evidentemente a los hipócritas y a los seguidores tibios del Qur’an que ya han sido mencionados en este sura: se acusa a ambos grupos de haber traicionado la responsabilidad que les fue asignada, por cuanto que pretenden haber aceptado el mensaje del Qur’an pero en realidad están intentando corromperlo (véase el versículo 81). Dado que son ya conscientes de lo que el Qur’an les exige y, a pesar de ello, se empeñan en soslayar todo sometimiento verdadero a su guía, está de más disputar con ellos.

 

4: 107

Ni tampoco defiendas a los que se traicionan a sí mismos:* ciertamente, Dios no ama a quienes traicionan su responsabilidad y persisten en la maldad. (4: 108) Quieren es­conder sus actos de la gente; pero no pueden esconderlos de Dios --porque Él está con ellos cuando conciben en la noche toda clase de opiniones** que Él no aprueba. Y en verdad Dios abarca [con Su conocimiento] todo lo que hacen.

 

(4: 109) ¿Queréis vosotros abogar en su favor en esta vida? ¿Y quien abogará en su favor ante Dios en el Día de la Re­surrección, o quien será su defensor?

 

*E.d., "puedes pedir a Dios que les perdone, pero no intentes excusar su conducta". Es significativo que el Qur’an califique la traición a una responsabilidad, ya sea espiritual o social, de "traición a uno mismo" --al igual que a menudo describe a una persona que deliberadamente comete una ofensa o una injusticia (dulm), con la expresión "que ofende contra sí mismo" o "que es injusto consigo mismo" (dalim nafsahu)-- porque toda ofensa deliberada daña espiritualmente a su autor.

 

** Lit., "de opiniones" (min al-qaul). Debe mencionarse que el sustantivo qaul no significa simplemente "dicho" o "expresión" (que es su significado básico): también se usa en sentido figurado para designar lo que podríamos llamar un "enunciado conceptual" --como una opinión, una doctrina, una hipótesis o una creencia-- y en este sentido es usado a menudo en el Qur’an.

 

4: 110

Sin embargo, quien obre mal o sea injusto consigo mismo y luego pida perdón a Dios, hallará que Dios es indulgente, dispensador de gracia: (4: 111) pues quien comete una falta, la comete sólo en detrimento propio;* y Dios es ciertamente omnisciente, sabio. (4: 112) Pero quien comete una falta o un delito y acusa de ello a un inocente, carga con una calumnia y [además otro] delito manifiesto.

 

*Lit., "quien adquiere una falta, la adquiere sólo contra sí mismo".

 

4: 113

Si no fuera por el favor de Dios para contigo y por Su misericordia, algunos de esos [que se traicionan a sí mismos] ciertamente intentarían extraviarte; sin embargo, sólo se extravían a sí mismos. Y tampoco podrán hacerte ningún daño, ya que Dios ha hecho descender sobre ti esta escritura divina y [te ha dado] la sabiduría, y te ha en­señado lo que no sabías. Y el favor de Dios para contigo es ciertamente inmenso.

 

4: 114

Nada bueno sale, por lo general, de los conciliábulos secretos --salvo aquellos convocados para promover la cari­dad, la conducta honorable, o la reconciliación entre la gente:* y a quien así actúe buscando la complacencia de Dios, le daremos en su momento una magnífica recompensa.

 

*Lit., "No hay bien en muchos de sus conciliábulos secretos (nachwa) --exceptuando a quien promueve...", etc. Así pues, aquellas conversaciones secretas que sirvan a fines positivos y beneficiosos --por ejemplo, negociaciones de paz entre estados o comunidades-- son una excepción en esta censura de los "conciliábulos secretos", porque a veces una publicidad prematura puede ser perjudicial para la consecución de tales fines o podría, (especialmente en casos de ayuda caritativa) herir los sentimientos de los beneficiarios.

4: 115

Pero a aquel que, después de habérsele concedido la guía, se aparta del Enviado y sigue un camino distinto al de los creyentes --le dejaremos con lo que ha elegido,* y le haremos sufrir el infierno: ¡que horrible destino!

 

*Lit., "le haremos girar hacia aquello a lo que [el mismo] se gira" --esto hace hincapié en la libertad de elección del hombre.

 

4: 116

En verdad, Dios no perdona que se atribuya divinidad a otros junto con Él, si bien perdona lo que es más leve a quien Él quiere: pues quienes atribuyen divinidad a otros junto con Dios se han perdido en un lejano extravío. (4: 117) En vez de a Él, invocan sólo a símbolos sin vida* --con lo que no invocan sino a un Satán rebelde (4: 118) a quien Dios ha rechazado, y que dijo: “¡Ciertamente, he de tomar a un número designado de Tus siervos, (4: 119) y he de extraviarles, y he de llenarles de vanos deseos; y he de instigarles --y cortarán las orejas al ganado [como sacrificio a los ído­los]: y he de instigarles-- y corromperán la creación de Dios!”**

 

Pero quienes toman a Satán por patrón en vez de a Dios, ciertamente han incurrido en una perdida total: (4: 120) les promete y les llena de vanos deseos: pero cuanto Satán les promete es sólo para engañarles.*** (4: 121) Esos tendrán por morada el infierno: y no hallarán forma de salir de él.

 

*El término inaz (plural de unza: "un ser femenino") era usado por los árabes, antes del Islam, para designar a sus ídolos, probablemente porque se les consideraba en su mayoría femeninos. Por ello, según algunos filólogos, el plural inaz significa "cosas inanimadas" (cf. Lane I, 112). Ibn Abbas, Qatada y Hasan al-Basri lo explican como algo pasivo y carente de vida (Tabari); esta definición ha sido adoptada también por Ragib. Por otro lado, Tabari cita una Tradición, transmitida por Urwa, según la cual en un ejemplar del Qur’an propiedad de A’isha aparecía la palabra autan ("ídolos") en lugar de inaz (cf. también Samajshari e Ibn Kazir). La traducción por "símbolos sin vida" es la más apropiada en este contexto, ya que combina justamente el concepto de "ídolos" con el de "cosas inanimadas".

 

** Cf. 7:16-17. Antes del Islam, los árabes solían dedicar algunas cabezas de ganado a uno u otro de sus ídolos cortando o hendiendo las orejas del animal, después de lo cual este era considerado sagrado (Tabari). En este contexto, la alusión es usada metonímicamente para describir usos, o inclinaciones, idólatras, en general. La alusión a que Satán induce al hombre a "corromper (lit., "alterar") la creación de Dios", tiene un significado al que rara vez se presta suficiente atención: Dado que esta creación, y la forma en que se manifiesta, es una expresión de la voluntad planificadora de Dios, todo intento de alterar su naturaleza intrínseca equivale a corromperla. -- Para una elaboración del significado más amplio del término shaitán ("Satán" o "fuerza satánica"), véase la primera mitad de la nota 16 en 15:17.

 

*** El término gurur significa cualquier cosa que cautiva o engaña a la mente --por ejemplo, el abandonarse totalmente a los placeres mundanales, o la absurda creencia de que no existen límites para los proyectos y los logros humanos.

 

4: 122

Pero a quienes llegan a creer y hacen buenas obras, les haremos entrar en jardines por los que corren arroyos y allí permanecerán más allá del cómputo del tiempo: esta es, en verdad, la promesa de Dios-- ¿y quien es más veraz ha­blando que Dios?

 

4: 123

Puede no coincidir con vuestras ilusiones --ni con las ilusiones de los seguidores de revelaciones anterio­res* --[que] quien obra mal será retribuido por ello y no hallará quien le proteja de Dios, ni nadie que le auxilie, (4: 124) mientras que quien haga [cuantas] buenas obras [pueda] --sea hombre o mujer-- y además sea creyente, entrará en el paraíso y no se le hará ni la más mínima in­justicia.

 

*Alusión tanto a la idea de los judíos de ser "el pueblo elegido de Dios" y de que, por ello, tienen asegurada Su misericordia en la Otra Vida, como al dogma cristiano de la "redención", que promete la salvación a todos los que creen en Jesús como "hijo de Dios".

 

4: 125

¿Y quien tiene mejor fe que quien somete su ser por entero a Dios y además obra rectamente, siguiendo la tradi­ción de Abraham, que se apartó de todo lo falso ­--cuando Dios ensalzó a Abraham con Su amor?*

 

*Lit., "tomó a Abraham por [Su] amigo bienamado (jalil)".

 

4: 126

De Dios es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra; y, ciertamente, Dios abarca todas las cosas.

 

4: 127

Y te piden un dictamen sobre las leyes relativas a las mujeres.* Di: “Dios os dictamina las leyes relativas a ellas” --pues [Su voluntad está expresada] en lo que se os transmite por medio de esta escritura divina acerca de las huérfanas [en vuestra tutela], a las que --porque deseáis casaros con ellas-- no dais lo que les correspon­de;** y acerca de los niños indefensos; y acerca de vuestro deber de tratar a los huérfanos con equidad. Y todo el bien que hagáis --ciertamente, Dios tiene pleno co­nocimiento de ello.

 

*E.d., las leyes relativas a las relaciones matrimoniales, a la parte de la herencia que corresponde a las mujeres, etc. Un fatwa o ifta' es la "clarificación de un precepto legal" dada en respuesta a una consulta; así pues, la forma verbal istaftahu significa "le pidió un dictamen legal", o "que le aclarara una ley [en particular]". Dado que las leyes a que se hace alusión en este pasaje ya han sido tratadas anteriormente en este mismo sura, esta nueva referencia a ellas quiere destacar la gran importancia de los problemas que se suscitan, así como la responsabilidad que los hombres tienen para con las mujeres, fisiológicamente más débiles. Según el sistema que prevalece todo a lo largo del Qur’an, un pasaje largo dedicado a cuestiones puramente morales o éticas va seguido, por lo general y también en este caso, de versículos que tratan de leyes sociales, a fin de destacar la íntima conexión que existe entre la vida espiritual del hombre y su conducta social.

 

** Cf. el versículo 3 de este sura: "Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos...", y la explicación de A’isha citada en la nota 3 correspondiente.

 

4: 128

Y si una mujer teme ser maltratada o abandonada por su marido, no incurrirán en falta si ambos se avienen a re­conciliarse pacíficamente: pues lo mejor es la reconcilia­ción y el ánimo es siempre propenso al egoísmo. Pero si ha­céis el bien y sois conscientes de Él --ciertamente, Dios está en verdad bien informado de todo lo que hacéis.

 

4: 129

Y no seréis capaces de tratar a vuestras mujeres con ecuanimidad, por mucho que lo deseéis;* así pues, no os inclinéis tanto a una que la otra quede como que tiene y no tiene marido.** Pero si rectificáis y sois conscientes de Él --ciertamente, Dios es en verdad indulgennte, dispensador de gracia.

 

*Esto se refiere a aquellos casos en que un hombre tiene más de una esposa --posibilidad que está condicionada por su determinación y habilidad para "tratarlas con ecuanimidad", tal como se prescribe en el versículo 3 de este sura. Dado que un hombre que sea consciente de su responsabilidad moral podría sentir que está cometiendo una falta si ama a una de sus esposas más que a la otra (u otras), este versículo presenta una "aclaración jurídica" sobre este punto al poner de manifiesto que los sentimientos están fuera del control del ser humano: en otras palabras, que la igualdad requerida en el trato se refiere sólo a la conducta externa hacia las esposas y a las cuestiones materiales. Sin embargo, dado el hecho de que la conducta de una persona hacia otra se ve, a la larga, influenciada casi inevitablemente por sus sentimientos hacia dicha persona, este pasaje --leído juntamente con el versículo 3 y, en especial, su última frase-- impone una restricción moral a los matrimonios múltiples.

 

** Lit., "no os inclinéis con una inclinación total" --e.d., hacia una de las esposas, con la consiguiente exclusión afectiva de la otra-- "dejándola como en suspenso (ka’l-muaal.laqa)". Con relación a esta interpretación de la frase, véase Lane V, 2137.

 

4: 130

Y si el marido y la mujer* se separan, Dios les proveerá a cada uno de Su abundancia: pues Dios es en verdad inmenso, sabio, (4: 131) y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.

 

Y, ciertamente, hemos exhortado a quienes se dio la revela­ción antes de vosotros, y también a vosotros, a que os man­tengáis conscientes de Dios. Y si le negáis --ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad autosuficiente, digno de toda alabanza.

 

*Lit., "los dos".

 

4: 132

Y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y nadie es tan digno de confianza como Dios. (4: 133) Si quiere, ¡Oh gentes!, os eliminará y pondrá [en vuestro lugar] a otros seres: pues Dios tiene en verdad poder para hacerlo.

 

4: 134

Si alguien desea las recompensas de este mundo [que recuerde que] de Dios son [tanto] las recompensas de este mundo [como] las de la Otra Vida: y Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.

 

4: 135

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Sed firmes en establecer la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque sea en contra vuestra o de vuestros padres y parientes. Tanto si la persona es rica o pobre, el derecho de Dios está por encima de los [derechos] de ambos.* No sigáis, pues, vuestros propios deseos, no sea que os apar­téis de la justicia: porque si alteráis [la verdad], u os evadís, ¡ciertamente, Dios está bien informado de todo cuanto hacéis!

 

*E.d., "no dejéis que el hecho de que un hombre sea rico os predisponga en su favor o en su contra, ni tampoco que una compasión mal entendida os lleve a favorecer a un pobre a costa de la verdad".

 

4: 136

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Aferráos a vuestra creencia en Dios y en Su Enviado, y en la escritura divina que Él ha hecho descender gradualmente sobre Su En­viado y también en la revelación que hizo descender con an­terioridad:* pues quien niega a Dios, a Sus ángeles, a Sus enviados y el Último Día, en verdad se ha perdido en un lejano extravío.**

 

*Esto se refiere a la creencia en el hecho de una revelación anterior y no en las escrituras anteriores en su forma actual, que --como el Qur’an afirma repetidamente-- son el resultado de una alteración profunda de los textos originales.

 

** Dado que Dios transmite Sus revelaciones a los profetas por medio de aquellos seres o fuerzas denominados ángeles, la creencia en estos está correlacionada con la creencia en la propia revelación.

 

4: 137

Ciertamente, a aquellos que llegan a creer y luego niegan la verdad, y de nuevo creen, y de nuevo niegan la verdad, para luego obstinarse tercamente en su rechazo de la verdad* --Dios no les perdonará, ni les guiará a un cami­no. (4: 138) Anuncia a tales hipócritas que les aguarda un castigo doloroso.

 

*Lit., "aumentando su rechazo de la verdad".

 

4: 139

Quienes toman por aliados a quienes niegan la verdad prefiriéndoles a los creyentes --¿Es que esperan de ellos honra, cuando en verdad todo el honor es [sólo] de Dios?*

 

*Véase 3:28. No obstante, el término "aliados" (auliya', sing. wali) no designa, en este contexto, simplemente alianzas políticas. Evidentemente, alude sobretodo a una "alianza moral" con quienes niegan la verdad: o lo que es lo mismo, a la adopción de su modo de vida, prefiriéndolo al modo de vida de los creyentes, en la esperanza de ser por ello "honrados", o aceptados como iguales por aquellos. Dado que la imitación del modo de vida de los incrédulos empedernidos choca claramente con los principios morales que exige la verdadera fe, a la larga conduce inevitablemente al abandono de esos principios.

 

4: 140

Y, en verdad, Él os ha ordenado en esta escritura divina que cuando oigáis a la gente negar la verdad de los mensajes de Dios o burlarse de ellos, evitéis su compañía mientras no cambien de conversación* --pues si no, cier­tamente, os haréis como ellos.

 

Ciertamente, junto a los que niegan la verdad, Dios reu­nirá en el infierno a los hipócritas, (4: 141) que sólo están a ver que os acontece: si os llega de Dios un triunfo, dicen: “¿Acaso no estábamos a vuestro lado?” --pero si los que niegan la verdad tienen suerte, les dicen: “¿No hemos acaso merecido vuestro afecto al defenderos de esos creyentes?”**

 

Pero Dios juzgará entre vosotros el Día de la Resurrec­ción; y Dios nunca permitirá que quienes niegan la verdad prevalezcan sobre los creyentes.***

 

*Lit., "no debéis sentaros con ellos hasta que no entren en conversaciones distintas de esa". La orden a que se hace alusión se encuentra en 6:68, que fue revelado mucho antes.

 

** Lit., "¿no tuvimos acaso el dominio sobre vosotros [e.d., "sobre vuestros corazones" --cf. Lane II, 664] y os defendimos de los creyentes?" El término "creyentes" tiene aquí un sentido claramente sarcástico y esto justifica el uso del pronombre demostrativo "esos" en lugar del artículo definido "los".

 

*** Este anuncio tiene, por supuesto, un significado puramente espiritual y no se ve reflejado necesariamente en las vicisitudes, siempre cambiantes, de la vida --ya que (como señala este mismo vversículo) "quienes niegan la verdad" pueden "tener suerte" a veces, es decir, pueden prevalecer temporalmente sobre los creyentes.

 

4: 142

Ciertamente, los hipócritas quieren engañar a Dios --pero es Él quien hace que se engañen [a sí mismos].* Y cuando se disponen a hacer la oración, lo hacen con desgana y sólo para ser vistos y elogiados por la gente, sin apenas acordarse de Dios, (4: 143) vacilantes entre esto y lo otro, [sin pertenecer] ni a unos ni a otros. A quien Dios deja que se extravíe no encontrarás forma de encaminarle.

 

*Algunos comentaristas (p.e., Rasi) interpretan la frase hua jadiuuhum (lit., "Él es su engañador") como "Él les retribuirá por su engaño". Sin embargo, la traducción escogida por mí parece más acorde con 2:9, en donde se habla del mismo tipo de hipocresía: "Pretenden engañar a Dios y a aquellos que han llegado a creer --pero sólo se engañan a sí mismos, y no se dan cuenta." Véase también Manar V, 469 s., en donde ambas interpretaciones son consideradas como mutuamente complementarias.

 

4: 144

¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡No toméis a quienes niegan la verdad por aliados prefiriéndoles a los creyentes! ¿Queréis presentar a Dios una prueba clara de vuestra culpabilidad?*

 

*Lit., "una prueba clara en contra vuestra". Véase la nota 154 anterior.

 

4: 145

Verdaderamente, los hipócritas estarán en lo más profundo del fuego y no encontrarás quien les auxilie. (4: 146) Excepto los que se arrepientan, rectifiquen, se aferren a Dios y se vuelvan sinceros en su fe en Dios: pues estos es­tarán junto a los creyentes --y en su momento Dios dará a todos los creyentes una magnífica recompensa.

 

4: 147

¿Por qué va Dios a castigaros [por vuestras ofensas pasadas] si sois agradecidos y llegáis a creer --cuando Dios responde siempre al agradecimiento y es omnisciente?*

 

*La gratitud que aquí se menciona es de carácter general --es decir, un sentimiento de agradecimieento por estar vivo y poseer lo que se describe como "alma": sentimiento que a menudo lleva al hombre a comprender que el don de la vida y de la consciencia no es accidental y de ahí, como resultado de un proceso lógico de pensamiento, a la creencia en Dios. Según Samajshari, esta es la razón por la que "la gratitud" es mencionada antes que "la creencia" en el orden de esta frase.

 

4: 148

A Dios no le agrada que se mencione un mal pública­mente, excepto por aquel que sufre injusticia [como conse­cuencia]* Y Dios en verdad todo lo oye, es omnis­ciente, (4: 149) tanto si hacéis el bien públicamente o en se­creto, como si perdonáis el mal [que os han hecho]: pues, ciertamente, Dios es en verdad perdonador, todopoderoso.

 

*Como señalan varios comentaristas (p.e., Rasi), esto podría referirse a hacer públicas las palabras y las acciones de aquellos hipócritas e incrédulos declarados que más tarde se arrepintieron y a los que se alude en los dos versículos anteriores: interpretación que parece confirnada por el contexto. No obstante, la anterior declaración tiene también un carácter general: es una prohibición de mencionar las malas acciones o palabras de otros, "excepto por aquel que sufra injusticia [como consecuencia]" --lo que implica también que toda conducta que afecte a la sociedad en su conjunto puede ser denunciada si los intereses de la parte afectada --en este caso, la propia sociedad-- así lo exigen.

 

4: 150

Verdaderamente, quienes niegan a Dios y a Sus envia­dos tratando de hacer distinción entre [la fe en] Dios y [la fe en] Sus enviados, y que dicen: “Creemos en esto pero no en lo otro”,* y quieren seguir un camino intermedio --(4: 151) esos, precisamente, son los que de veras niegan la verdad: y para quienes niegan la verdad hemos preparado un castigo humillante.

 

*O bien: "Creemos en algo de ello pero no en lo otro" --es decir, creen en Dios pero no en Sus enviados (Samajshari) o también, creen en algunos enviados pero no en otros (Tabari y Samajshari). En mi opinión, es preferible la primera de estas dos interpretaciones ya que abarca tanto el rechazo de algunos de los enviados como el rechazo total de la idea de que Dios haya revelado Su voluntad por medio de mensajeros elegidos por Él. En el Islam, el rechazo total o parcial de los enviados de Dios constituye una falta casi tan grave como el propio rechazo de Dios.

 

4: 152

Pero quienes creen en Dios y en Sus enviados sin hacer distinciones entre ninguno de ellos* --a esos Él les concederá, en su momento, su recompensa [completa]. Y Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.

 

*E.d., en cuanto al hecho de ser mensajeros de Dios.

 

4: 153

Los que siguen el Antiguo Testamento[*1] --te piden [Oh Profeta] que hagas descender del cielo una revelación para ellos.[*2] Cosas más graves pidieron ya a Moisés, cuando dijeron: “¡Haz que veamos a Dios cara a cara!” --y entonces les fulminó el rayo del castigo por esta maldad suya.[*3] Luego se entregaron a la adoración del becerro [de oro] --y eso después de haber recibido pruebas claras de la verdad. Aún así, les perdonamos esa [falta suya] y dimos a Moisés una prueba clara [de la verdad], (4: 154) elevando el monte Sinaí por encima de ellos con ocasión de su solemne compromiso. Y les dijimos: “Entrad por la puerta con humildad”;[*4] y les dijimos: “No violéis la ley del Sábado”; y aceptamos su solemne compromiso.

 

[*1]Como queda claro por el contexto, el término ahl al-kitab ("seguidores de una revelación [anterior]") alude aquí, específicamente, a los judíos, y esto justifica su traducción por "los que siguen el Antiguo Testamento".

 

[*2] A saber: "como prueba de tu misión profética". O también, la frase puede entenderse como: "Te piden que hagas descender del cielo un libro para ellos." Teniendo en cuenta la afirmación repetida en el Qur’an sobre que los judíos estaban convencidos de que sólo ellos podían recibir la revelación divina, me parece que la traducción elegida por mí es la más apropiada.

 

[*3] Véase 2:55 y la nota 40 correspondiente.

 

[*4] Véase 2:58-59 y las notas correspondientes

 

4: 155

Y [les castigamos][*1] por violar su compromiso, por negarse a aceptar los mensajes de Dios, por matar a los profetas contra todo derecho y por alardear diciendo: “Nuestros corazones están ya rebosantes de conocimiento” --¡No!, sino que Dios ha sellado sus corazones por haber ne­gado la verdad, y [ahora] creen sólo en unas pocas cosas--;[*2] (4: 156) y por negarse a aceptar la verdad y por la enorme calumnia que profieren contra María,[*3] (4: 157) y por alardear diciendo: “¡Ciertamente, hemos matado al Ungido Jesús, hijo de María, [que decía ser] el enviado de Dios!”

 

Sin embargo, no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció [que había ocurrido] así;[*4]  y, en verdad, quienes discrepan acerca de esto están ciertamente confusos, carecen de [verdadero] conocimiento de ello y siguen meras conjeturas. Pues, con toda certeza, no le mataron: (4: 158) sino al contrario, Dios lo exaltó hacia Sí[*5] --y Dios es en verdad poderoso, sabio. (4: 159) Sin embargo, ninguno de los seguidores de anteriores revelaciones dejará de comprender, en el momento de su muerte, la verdad acerca de Jesús;[*6] y el Día de la Resurrección, él dará testimonio de la verdad en contra de ellos.

 

[*1]La declaración relativa a su castigo --a que se alude aquí-- se hace explícita en el versículo 160.

 

[*2] Véase 2:88 y las notas correspondientes.

 

[*3] La calumnia a que se hace alusión es la afirmación popular judía de que Jesús era hijo ilegítimo.

 

[*4] Así pues, el Qur’an niega categóricamente la historia de la crucifixión de Jesús. Existen, entre los musulmanes, un gran número de leyendas fantásticas que cuentan como, en el último momento, Dios reemplazó a Jesús por otro hombre muy parecido a él (según algunos relatos, este hombre fue Judas), que fue crucificado en su lugar. Sin embargo, ninguna de estas leyendas recibe el menor apoyo del Qur’an o de la Tradiciones auténticas, y las historias que los comentaristas clásicos presentan a este respecto deben ser rechazadas sin miramientos, ya que son únicamente intentos confusos de "conciliar" la declaración coránica de que Jesús no fue crucificado con la descripción que los Evangelios dan de su crucifixión. La historia de la crucifixión se explica sucintamente con la frase coránica wa-lakin shubbiha lahum, que he traducido por, "sino que les pareció que había ocurrido así" --dando a entender que con el paso del tiempo, mucho después del tiempo de Jesús, nació la leyenda (posiblemente por influjo de las creencias del mitraismo, dominantes en aquel tiempo) de que había muerto en la cruz para expiar el "pecado original" que supuestamente pesa sobre la humanidad; y esta leyenda llegó a fijarse de forma tan firme entre los seguidores posteriores de Jesús que aún sus enemigos, los judíos, empezaron a creer en ella --si bien en sentido despectivo (pues, en aquellos tiempos, la crucifixión era una forma abyecta de ejecutar la pena capital que se reservaba para los criminales más odiosos). En mi opinión, esta es la única explicación satisfactoria de la frase wa-lakin shubbiha lahum, sobretodo teniendo en cuenta que la expresión shubbiha li es idiomáticamente sinónima de juyyila li, "[algo] se volvió para mí una imagen ensoñada" e.d., "en mi mente" --en otras palabras "me pareció" (véase Qamús, art. jayala, así como Lane II, 833, y IV, 1500).

 

[*5] Cf. 3:55, donde Dios dice a Jesús: "Ciertamente, te haré fallecer y te exaltaré hacia Mí." El verbo rafaahu (lit., "lo elevó" o "lo ascendió") tiene, siempre que se trate de un acto de rafaa ("elevación") de un ser humano atribuido a Dios, el significado de "honrar" o "exaltar". No existe en el Qur’an nada que justifique la creencia popular según la cual Dios "hizo ascender" físicamente a Jesús a los cielos estando vivo. La expresión "Dios lo exaltó hacia Sí" en este versículo, denota la elevación de Jesús a la esfera de la gracia especial de Dios --bendición de la que participan todos los profetas, como queda claro por 19:57, en donde el verbo rafaanahu ("lo exaltamos") se emplea referido al Profeta Idris. (Véase también Muhammad Abdu en Manar III, 316 s., y VI, 20 s.) La expresión "sino al contrario" (bal) al inicio de la frase, quiere resaltar el contraste entre la creencia de los judíos de que habían matado a Jesús de forma humillante sobre la cruz y el hecho de que "Dios lo exaltó hacia Sí".

 

[*6] Lit., "que no crea en él antes de morir". De acuerdo con este versículo, todos los judíos y cristianos creyentes se dan cuenta en el momento de su muerte de que Jesús fue en realidad un profeta de Dios --y no un impostor ni "el hijo de Dios" (Samajshari).

 

4: 160

Así pues, por las perversidades cometidas por los seguidores del judaísmo, les privamos de muchas cosas buenas que [antes] les estaban permitidas;* y [lo hicimos] por haberse apartado tantas veces del camino de Dios,** (4: 161) y [por] haber practicado la usura a pesar de habérseles pro­hibido y haber devorado los bienes de otra gente con false­dad. Y para quienes de ellos [siguen] negando la verdad hemos preparado un castigo doloroso.

 

*La mayoría de los comentaristas consideran esto como una alusión a las severas restricciones dietéticas que fueron impuestas a los judíos, y a las que se hace referencia en 3:93 y en 6:146. Sin embargo, dado que 3:93 afirma claramente que tales restricciones y prohibiciones eran un castigo por malas acciones cometidas "antes de que descendiera la Tora", mientras que el presente versículo hace referencia a su conducta perversa de tiempos posteriores, se hace patente que el castigo al que se alude aquí tiene otro significado: a saber, la privación secular sufrida por los judíos de todas aquellas "cosas buenas" de la vida que otras naciones disfrutan --en otras palabras, la humillación y el sufrimiento que han tenido que soportar a lo largo de toda su historia conocida y, en especial, después del tiempo de Jesús. Es en base a esta interpretación por lo que he traducido la expresión harramna aalaihim (lit., "les prohibimos") por "les privamos".

 

**El verbo sadda ("apartó") puede ser transitivo o intransitivo, y lo mismo puede decirse del sustantivo sadd que de él se deriva. En el primero de los casos, la frase podría traducirse, "por haber apartado a tantos [otros] del camino de Dios"; y en el segundo, "por haberse apartado [tan] a menudo del camino de Dios". En vista de que en el Qur’an se insiste con frecuencia sobre la naturaleza obstinada de los hijos de Israel --y de la abundancia de pruebas que el Antiguo Testamento ofrece a este respecto-- he preferido traducirlo en la forma intransitiva.

 

4: 162

Pero a quienes de ellos están firmemente arraigados en el conocimiento* y los creyentes que creen en lo que se ha hecho descender sobre ti y en lo que se hizo descender antes de ti, y a aquellos que son [especialmente] constan­tes en la oración,** y gastan en limosnas, y todos los que creen en Dios y en el Último Día --a esos les daremos una magnífica recompensa.

 

* E.d., aquellos de entre los judíos que no se contentan con el mero cumplimiento de los rituales, sino que intentan penetrar en los significados más profundos de la creencia.

 

** Según los gramáticos de la escuela de Basra, en especial Sibaweih, el uso del caso acusativo (mansub) en la expresión al-muqimin as-salat ("aquellos que son constantes en la oración") --en lugar del nominativo al-muqimun-- es un recurso gramatical lícito que quiere resaltar el carácter especial y loable que tiene la oración y todos aquellos que se consagran a ella (véase Samajshari y Rasi); y por eso he interpolado "especialmente" entre paréntesis.

 

4: 163

Ciertamente, te hemos inspirado [Oh Profeta] como inspiramos a Noé y a todos los profetas después de él --e inspiramos a Abraham, a Ismail, a Isaac, a Jacob y a sus descendientes, incluyendo a Jesús, Job, Jonás, Aarón y Sa­lomón; y dimos a David un libro de sabiduría divina;* (4: 164) e [inspiramos a otros] enviados que ya te hemos men­cionado;** así como a enviados que no te hemos mencio­nado; y Dios habló a Moisés directamente: (4: 165) [hemos comi­sionado a todos estos] enviados como anunciadores de buenas nuevas y como advertidores, para que la gente no tenga ex­cusa ante Dios después [de la venida] de estos enviados: y Dios es en verdad poderoso, sabio.

 

*E.d., los Salmos (véase sura 21, nota 101).

 

** E.d., con anterioridad a la revelación de este sura.

 

4: 166

Pero [aún así], Dios da fe de la verdad de lo que ha hecho descender sobre ti: lo ha hecho descender sobre ti con Su sabiduría y los ángeles dan fe de ello --aunque nadie puede dar fe como Dios.

 

4: 167

Ciertamente, quienes se empeñan en negar la verdad y apartan a otros del camino de Dios, en verdad se han perdido en un lejano extravío.

 

4: 168

Ciertamente, a quienes se empeñan en negar la verdad y en hacer el mal --Dios no les perdonará ni les guiará a ningún camino (4: 169) excepto al camino del infierno, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo: y esto en verdad es fácil para Dios.

 

4: 170

¡Oh gentes! El Enviado ha llegado a vosotros con la verdad procedente de vuestro Sustentador: ¡Creed, pues, por vuestro bien! y si negáis la verdad --¡ciertamente, de Dios es todo cuaanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad omnisciente, sabio!

 

4: 171

¡Oh seguidores del Evangelio! No excedáis los límites [de la verdad] en vuestras creencias religiosas,* y no digáis acerca de Dios sino la verdad. El Ungido Jesús, hijo de María, fue sólo un enviado de Dios --[el cumplimiento de] Su promesa, que Él había hecho llegar a María-- y un espíritu creado por Él.** Creed, pues, en Dios y en Sus enviados, y no digáis: “[Dios es] una trinidad”. Desistid [de esa afirmación] por vuestro propio bien. Dios es sólo un Dios Unico; muy distante está, en Su gloria, de tener un hijo: Suyo es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y nadie es tan digno de confianza como Dios.

 

*E.d., al elevar a Jesús al rango de divinidad. Dado que esto va dirigido específicamente a los cristianos, he traducido el término kitab por "Evangelio".

 

** Lit., "Su palabra que el transmitió a María y un espíritu procedente de Él". Según Tabari, la "palabra" (kalima) fue "el anuncio (risala) que Dios ordenó a los ángeles transmitir a María, y la buena nueva que Dios le da" (alusión a 3:45) --lo que justifica la traducción de kalimatuhu por "[el cumplimiento de] Su promesa". (Véase también el sura 3, nota 28). En cuanto a la expresión, "un espíritu procedente de Él" o "creado por Él", hay que resaltar que entre los distintos significados que la palabra ruh presenta en el Qur’an (p.e., "inspiración" en 2:87 y 253), está también su significado primordial de "aliento vital", "alma", o "espíritu": así, por ejemplo, en 32:9, donde se habla de la evolución del embrión humano: "y luego le conforma [e.d., al hombre]... e insufla en él algo de Su espíritu" --es decir, le dota de un alma consciente que representa el supremo don de Dios al hombre y que es, por tanto, descrita como "un soplo de Su espíritu". En el presente versículo, que hace hincapié en la naturaleza puramente humana de Jesús y que refuta la creencia en su divinidad, el Qur’an señala que, al igual que todos los demás seres humanos, Jesús fue "un espíritu creado por Él".

 

 

 

4: 172

El Ungido nunca tuvo a menos ser siervo de Dios, ni tam­poco los ángeles que están próximos a Él. Y aquellos que desdeñan servirle y se muestran altivos [deberían saber que en el Día del Juicio] Él les reunirá ante Sí: (4: 173) entonces a aquellos que alcanzaron la fe e hicieron buenas obras, Él les dará sus justas recompensas y aún más de Su favor; pero a aquellos que se mostraron altivos y se vanagloriaban en su arrogancia, les castigará con un doloroso castigo; y no ha­llarán quien les proteja de Dios, ni quien les auxilie.

 

4: 174

¡Oh gentes! Ha llegado a vosotros una manifestación de la verdad venida de vuestro Sustentador y os hemos hecho descender una luz clara. (4: 175) A quienes hayan llegado a creer en Dios y se aferren a Él --Él les envolve­rá* en Su misericordia y favor, y les guiará hacia Sí por un camino recto.

 

*Lit., "les hará entrar".

 

4: 176

Te piden un dictamen.* Di: “[Así] os dictamina Dios las leyes relativas a la [herencia de] aquellos que no dejen herederos directos: Si un hombre muere sin dejar hijos pero tiene una hermana, esta heredará la mitad de lo que deje, y él será su heredero si ella muere sin dejar hijos. Pero si tiene dos hermanas, estas heredarán [conjuntamente] dos tercios de lo que deje; y si tiene hermanos y herma­nas,** entonces a cada varón le corresponderá la parte de dos hembras.”

 

Dios os aclara [todo esto] para que no os extraviéis; y Dios conoce todas las cosas

 

*E.d., sobre las leyes de la herencia que se mencionan en la frase siguiente. Acerca del significado de istifta' ("pedir una aclaración sobre una ley [particular]"), véase la nota 145 de este sura. Esta transición, en apariencia abrupta, entre las páginas anteriores --que se ocupan de cuestiones de teología-- y esta, obedece al principio coránico de entrelazar deliberadamente exhortaciones morales con legislación práctica, a fin de enseñar que la vida del hombre --la espiritual y la física, la individual y la social-- es un todo integral, y precisa por tanto de una consideración simultánea de todos sus aspectos para que el concepto de "una buena vida" pueda hacerse realidad. Este versículo completa la serie de leyes de la herencia que fueron tratadas con anterioridad en este mismo sura.

 

** Lit., "hermanos (ijwa), hombres y mujeres". Hay que resaltar que el término ijwa comprende tanto a hermanos, o a hermanas, como a hermanos y hermanas.

 

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