BELLA FICCIÓN EN UNA OBRA CON ALCANCES MASÓNICOS

Sebastián Jans

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"Fue el 15 de junio de 1767, cuando Cósimo Piovasco de Rondó, mi hermano, se sentó por última vez con nosotros". Así comienza el apasionante relato que se desarrolla en la afamada novela "El barón rampante" de Italo Calvino. Ese día, el aún infante baroncito, se encaramó a vivir en los árboles para el resto de sus días.

Esta hermosa novela, repleta de fantasía, simbolismos y ácido humor, de poca difusión en Chile, aunque ampliamente conocida en el continente europeo, sin duda tiene muchos alcances masónicos. El personaje mismo, es un individuo que, a partir del momento que determina irse a vivir  a los árboles, como los pájaros o los primates, parece huir de la sociedad humana, cansado de las formalidades, la frivolidad y la intrascendencia, empero, se consagra permanentemente  al bienestar de los demás, y se muestra siempre dispuesto a comprometerse con los acontecimientos de su época, desde los más ínfimos a los mas trascendentes.

La prologadora de la edición para Bruguera, Esther Benítez, nos dice: "Cósimo (...) se niega a caminar por la tierra como los demás, pero no es un misántropo sino un hombre consagrado al bienestar de los otros (...) inserto en el movimiento de su época, que aspira a participar en todos y cada uno de los aspectos de la vida". Su autor dirá que su novela trata de "encontrar la relación justa entre la conciencia individual y el curso de la historia", por lo que es una afirmación de optimismo histórico.

El atrayente personaje que nos dibuja Calvino, con tanto acierto, considera que su libertad está íntimamente ligada al conocimiento, convicción que asume al consagrarse permanentemente a la lectura, especialmente a partir dede compromiso que adquiere con Gian dei Brughi, un criminal, ladrón y cuatrero, al cual redime a través de los libros, y, en pos de ello, Cósimo se ve en la obligación de seleccionarle lecturas, por lo que debe leer, previamente, todos los libros que aquél le pide. "Diríase que Cósimo - dice Esther Benítez - se siente mas libre cuanto mas culto sea, y se convierte por propia iniciativa en un enciclopedista (...). Y paradójicamente, el hombre-pájaro de Ombrosa, discurseará ante quienes desde abajo le escuchan, sobre las virtudes de la Razón Universal..." 

De éste modo se aproxima a una idea de masonería que era común en su época. Sin embargo, no radica allí solo los alcances masónicos de la obra. Pues, en sus años de madurez, el personaje central se hace miembro de la Francmasonería. De hecho, el el capítulo XXV de la novela, está relacionado totalmente con su vida masónica, donde, claro, no están al margen muchos elementos de especulación sobre el origen de la Orden Masónica y los ritos, muy propios de lo típicamente ignoto que se manifiesta en la historia de la Francmasonería.

"Cuando yo entré a formar parte de ella -cuanta Biagio, el hermano de Cósimo, que sse presenta en primera persona como relator de la novela - oí hablar de Cósimo como de un hermano (masón) cuyas relaciones con la Logia no estaban muy claras, y unos lo tenían en sueños, otros por un hereje pasado a otro rito, otros incluso por un apóstata; pero, siempre con un gran respeto por su actividad pasada. No excluyo suquiera que aquel legendario maestro del grado 33, a quien se le atribuía la fundación de la Logia de Ombrosa, haya podido ser él, y por otra parte, la descripción de los primeros ritos que en ella se celebraron refleja la influencia del barón:Baste decir que los neófitos habían de ser vendados, se le hacía subir a los alto de un árbol y se les bajaba colgados de cuerdas".

Mas adelante Biagio continúa: "La verdad es que entre nosotros, las primeras reuniones (...) se desarrollaban de noche y en medio de los bosques (...). Es posible que (...) sin saberlo, Cósimo descubriera casualmente en un claro del bosque, una reunión de hombres con extraños paramentos y utensilios, a la luz de candelabros, se detuviera escuchar, y luego interviniera (...) y los masones reconociendo su elevada sabiduría lo hicieran entrar en logia...".

Considerando la influencia antimasónica que con seguridad Calvino recibió ( fue activo militante comunista hasta los hechos de Hungria de 1957), el tratamiento de la parte con alcances masónicos de su obra es delicada y respetuosa. Ello no inhibe que, en un párrafo de sus últimos capítulos, Calvino deje entrever una   imagen negativa de los masones. Mas con ello no logra empañar la hermosa y fantástica relacin masónica de su personaje.

Consecuencia y consecuente de su condición masónica, Cósimo se enfrentará en una oportunidad, en un duelo de espadas, con tres agentes jesuitas españoles, en que resulta herido de muerte el jefe de éstos. En el lance, Cósimo, por supuesto, no tocó el suelo bajo ningén aspecto.

A las especiales características del personaje principal, se suman otros de la misma mágica estirpe: su madre, a la que sus hijos llaman "la generala", el oscuro hermano de su padre, el sacerdote, Viola - el personaje femenino del cual Cósimo se enamora -, etc. De entre ellos, destaco al ya citado Gian dei Brighi, el bandido que sustituye con los libros su pasión por la propiedad ajena, en un episodio humanamente burlesco, especialmente cuando la lectura se convierte en la causa de su encarcelamiento y de su muerte en la horca. Como el personaje del último libro que toca su vida, Jonathan Wild, Gian muere colgado, aceptando su tragedia con la convicción de haberse liberado.  En fin, el desfile de personajes resulta siempre apasionante, como es el caso de aquellos nobles españoles que, en una comarca vecina, habitaban los árboles  igual que el Barón de Rondó, pero, por causas distintas: exiliados, por un dictamen de su rey, y para no trasgredir tratados con el reino en que se encuentran , en orden a no permitir pisar el suelo a los exiliados, se obvió la letra de los pactos permitiéndoles vivir en los árboles.

El relato se extiende con singular encanto por los infinitos derroteros de la ficción, pero, toca con naturalidad la historia y los acontecimientos de su época. Así, Cósimo intercambia cartas con Diderot, al que le hace llegar su Proyecto de Constitución de un Estado ideal fundado sobre los árboles o República de Arbórea, que resume sus experiencias y propósitos con el fin fe reordenar la sociedad injusta en que le toca vivir.

El personaje, típicamente moderno, atrae a tal punto, que dan ganas de parafrasear a Napoleón, que concurre a conocer al ilustre hombre-pájaro de Ombrosa, que ha colaborado activamente en la guerra revolucionaria, y exclama al pie del nogal en que Cósimo le esperaba: " -¡Si yo no fuera el Emperador Napoleón, habría querido ser el ciudadano Cósimo Rondó!"