BREVES APUNTES SOBRE ESPÍRITU Y ESOTERISMO.
Sebastián Jans
En la historia humana se han producido grandes revoluciones espirituales, grandes cambios que han determinado el transcurso y el carácter de las civilizaciones, de cada tiempo y lugar. Estas revoluciones han creado una condición espiritual predominantes, asentada firmemente en la convención social.
Para aceptar la idea de “condiciones espirituales predominantes”, sin embargo, deberemos tener claro lo que entendemos como espíritu, pues, cuando se usa este vocablo, afloran de inmediato comprensiones distintas, además de la existencia de varias acepciones lingüísticas.
Desde luego, en este caso, interesa la comprensión iniciática y esotérica, donde se entenderá como espíritu a la sustancia del ser, a la condición inmaterial dotada de razón, que es propia y exclusiva de cada individuo humano, y que está compuesta por las siguientes capacidades: la capacidad cognitiva, o capacidad sensorial (es decir, aquella que otorgan los sentidos, y donde también tiene cabida la intuición); la capacidad intelectiva o entendimiento racional (donde se construyen los conceptos y se discurre frente a la realidad o el entorno, teniendo también cabida el proceso emocional); y la capacidad comunicativa o lenguajear (que permite comunicar las experiencias, los razonamientos, las emociones). Son estas capacidades las que permiten al ser humano percibir la realidad, conceptualizar los fenómenos que en ella se producen, y transmitirlos.
Al existir una capacidad comunicativa, de las concepciones que cada cual tiene de la realidad, se van estableciendo convenciones entre los individuos, entre los grupos de individuos, que luego transcienden a las sociedades, y hacia las civilizaciones., dándoles a éstas el carácter que las identifica espiritual, y que podemos llamar sin ambages un exoterismo.
Las grandes condiciones espirituales o exoterismos, que han tenido un impacto civilizacional significativo, han sido el hinduismo, el helenismo, el budismo, el cristianismo, el islamismo y el humanismo. En cada uno de ellos, se ha desarrollado un esoterismo, y, en algunos casos, más de uno. Sin embargo, la existencia de un esoterismo, no solo se produce con los grandes exoterismos, sino que es una posibilidad de cualquier exoterismo, aún cuando este sea expresión de una sociedad muy cerrada o particular.
En un trabajo anterior definimos esoterismo como “un conocimiento velado, que se adquiere solo por la vía de la iniciación, cuyos contenidos implican una visión trascendente del hombre en su condición espiritual, el cual se entiende constituido por una conciencia perfectible, de manera gradual y ascendente”. Ello implica entonces la existencia de misterios, pero, “la principal característica del misterio, en el esoterismo, es que permite ser penetrado, para convertirse, a partir de ese momento, en un conocimiento. De este modo, el esoterismo está constituido por un conjunto de misterios que, de acuerdo al grado o nivel, serán cognoscibles”.
Sin embargo, no se trata de un misterio que se funda en poderes ignotos, sino en un misterio simbolizado, un ideograma, que permite el proceso racional, es decir, con todos los factores que producen una actividad intelectiva.
El misterio produce una conceptualización, mediante la deducción, que genera una doctrina. De este modo, el esoterismo es efecto de tres factores: un misterio simbólico, el razonamiento y una doctrina.
Estos componentes construyen el receptáculo (por ello, intencionadamente hemos graficado la triada de esta manera) de los contenidos superiores de una condición espiritual predominante (o exoterismo), de aquellos aspectos sustanciales que hacen trascendente a esa condición espiritual, desde el punto de vista de la superación humana.
El esoterismo es el cáliz sagrado en que se cobijan los valores más altos que deben ser aprehendidos, aprendidos y sublimados, por el iniciado que recibe aquella Luz que deberá irradiar en su tarea emancipadora del Hombre.
No es evitable, como lo hemos hecho en otra oportunidad, hacer la contrastación entre el esoterismo, y aquellas tradiciones que tienden a hacerlas homologables, debido a un desconocimiento conceptual o a una pretensión tendenciosa. Ello lo hacemos es el gráfico expresado a continuación:
Santiago, octubre 2004.-