
Llueve. Miro tras los cristales
como desaparece tu figura amada.
Y la lluvia golpea más en mi interior
que sobre la acera solitaria y ajada.

Llueve. Mis ojos buscan hallarte
y sólo encuentran la nada.
Se me va acabando la esperanza
en el eco estéril de mi llamada.

¿Escapas de mí, o de tí?
La duda queda sin ser contestada.
Quiero creer que volverás un día,
permíteme al menos seguir ilusionada.

Vana espera, y aunque lo sé,
quedaré con el alma y la mirada
fijas en la tarea de hallarte,
en ésta, nuestra calle ... mojada.

Escríbeme a mi correo personal