Sonetos al amor ensimismado Esperanza Zambrano
1¿En dónde estás, amor, hondo de ausencia?
Amor como tan mío, desesperado,
que vives tan en mí, siempre callado,
por no decir a gritos tu evidencia.No pudiendo hacer fe de pertenencia,
que ante el mundo juzgárase pecado,
te guardas silencioso y obstinado,
pecador en ayuno y abstinencia.Y aunque negar pretenda tu existencia,
por el buen parecer, si de mal agrado,
aquí te estás, amor, hondo de ausencia,en un rincón del alma agazapado,
conjugando tu propia desinencia
y culpable de culpa sin pecado.
2
No hay nada que no hiciera por lograrte,
si el tenerte estuviera permitido,
ni nada que el intento conseguido
no intentara mi empeño por guardarte.Y por estar, amor, tan bien servido,
aunque en la posesión no tengo parte,
ni título que valga, retribuído,juzga tú, lo que hiciera en tino y arte,
si en propiedad me fueras concedido,
con el dulce cuidado de cuidarte.
3
Discreto amor, por fuera tan negado,
y tan íntimamente consentido;
tanto más absoluto y más querido,
cuanto más te aparentas ignorado.Si en clausura te tienen confinado
y a extremo de rigores sometido,
es porque a quien tú buscas preferido,
te prefiere invisible y reservado.Mas si en presencia vas desconocido
y no te puedes dar por presentado,
quédate donde estás, inadvertido,porque a fuerza de estar enamorado,
serás, discreto amor, reconocido
y más querido, cuanto más negado.
4
Te quiero tanto, amor, que en el quererte
más allá de contacto y recompensa,
hallo tan puro goce, que compensa
con su bien, todo el mal de no tenerte.Y queriéndote así, soy de tal suerte
dichosa en el sentir, que si se piensa,
no he menester ayuda en esta intensa
virtud de amar, tan próvida y tan fuerte.Mas por no ser virtud oficio inerte
sino poder de plenitud, propensa
a toda perfección, al cabo advierteque este amor que en sí mismo se condensa,
busca el don absoluto de tenerte,
mejor por sí, que por pago o recompensa.
Escríbeme a mi correo personal
![]()