PONENCIA POSICIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN FRENTE A LA TAUROMAQUIA

Expositora: Erika Durán Mejía
Fundación Movimiento Antitaurino de Colombia MAC


Uno de los objetivos de los Medios de Comunicación es transmitir la verdad, y hemos visto cómo este principio se ha visto defraudado en Colombia en diversas oportunidades. Nos hemos visto defraudados cuando somos testigos, por ejemplo, de la verdad disfrazada de las corridas de toros, con el único propósito de seguir perpetuando la farsa, fomentando este espectáculo de crueldad.

Se debe presentar la realidad tal cual es, para que todos tengamos conocimiento de lo que es bueno y es necesario conservar, y de lo que es preciso desterrar o rectificar, con la finalidad de superar tradiciones y practicas que conllevan a la destrucción de las especies. Más aún cuando nos encontramos en Colombia. País en el cual el contexto diario se ve enmarcado por la cultura de la violencia, arraigada en nuestra nación por más de cuarenta años, convirtiéndose en el eje principal de las noticias, tanto así, que muchos miden la calidad de un programa o de un periódico por la cantidad de sangre que se nos brinda como si se tratara de un espectáculo más.

Situación que deja ver el grado de insensibilización al cual hemos llegado. La televisión pública en Colombia ha sido por excelencia comercial, en cuanto es financiada con recursos provenientes de la pauta publicitaria. Por eso es claro que la actividad taurina está respaldada por las empresas comerciales. Si bien se conserva cierta inherencia del Estado sobre la definición de la programación, su capacidad decisoria, ha sido desbordada por la actividad económica de las empresas privadas, porque después de adjudicados los espacios a los contratistas por medio de la licitación pública, el estado se limita a controlar pasivamente la iniciativa empresarial, que asume desde ese momento la programación de sus espacios.

Resulta obvio que la televisión no puede atentar contra los intereses de los grandes actores sociales, en cuanto que, estos son, al mismo tiempo, los grandes anunciantes, y por ende acondicionadores de los contenidos que se emiten. En el caso de la T.V. es clara la pertenencia de las grandes empresas programadoras a determinados monopolios económicos. En nuestro país, la Cadena Caracol y R.C.N., son un ejemplo de ello.

Y son estas empresas con poder las patrocinadoras directas de muchos eventos taurinos a través de sus anuncios y secciones dentro de sus programas. Las mismas que patrocinan la violencia son las que dan gran despliegue al tema de la paz. Debemos comenzar a hablar entonces de qué paz es la que queremos, porque no podemos seguir en contradicciones, manejando una doble moral. Si se disfruta de la tortura, el asesinato y desmembramiento de un animal inocente, que no eligió estar en el ruedo, con qué fundamentos exigimos que se respeten nuestros derechos, cuando estamos violando el más inalienable e impostergable, como lo es el derecho a la vida?