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POR LA PAZ MUNDIAL 

UN NUEVO MUNDO ES POSIBLE Y NECESARIO        

OPINIÓN PERSONAL                 Manuel Castelin 11.Feb.03

 

En esta segunda semana de Febrero 2003 en la que escribo, se está decidiendo el modelo de Sociedad Global o Mundial, totalitaria o democrática, uniforme o respetuosa con las diferencias, rígida o flexible, clasista o igualitaria, que el Nuevo Siglo XXI y que el Nuevo Milenio demandan.

El tema candente en cuestionamiento, tanto entre las naciones como entre los ciudadanos más conservadores o más liberales de cada país,  es LA MANERA mediante la cual las potencias mundiales deben proceder a cumplir la resolución de las Naciones Unidas que, en 1991, y a causa de la invasión de Kuwait, impusieron al dictador de Irak su repliegue del país invadido y le ordenaron su desarme.

Por un lado, el presidente conservador de los USA y un grupo de naciones aliadas ha enunciado un nuevo concepto para unas nuevas directrices de acción, el de "Guerra Preventiva", según el cual coloca en la lista negra de sus programas de política exterior a un "Eje del Mal" formado por naciones a las que considera un peligro para el Nuevo Orden Mundial que USA pretende imponer, y  ha decidido, y ya ha desplegado para ello sus fuerzas militares, que atacará a Irak de forma unilateral  en las próximas fechas, aún sin que la ONU emita un consenso internacional que autorice un ataque en nombre de lo que, hasta hace poco, se consideraba la Legalidad Global, y aunque tenga que masacrar Bagdad y producir millones de muertos entre la población civil y provocar una reacción  de violenta resistencia generalizada en el pueblo llano de todo el mundo árabe.

Por el otro, una inmensa cantidad de ciudadanos y movimientos en todo el mundo, incluído Estados Unidos, aunque estén de acuerdo en que hay que desarmar a cualquier dictador sospechoso de poseer medios de destrucción masiva (pero no sólo al de Irak, sino a todos), se oponen a que una potencia hegemónica y sus aliados se arroguen, basados unicamente en la autoridad (de claro tipo dictatorial) que les da  la superioridad de su poder económico y militar, el papel de dirigentes, jueces, guardianes, planificadores, ordenadores y ejecutores del mundo según convenga a sus intereses, en lugar de concederle esas facultades a la Asamblea General de la ONU, que era un Congreso Democrático de Naciones (aunque todavía muy carente y débil), aceptado por casi todos los pueblos como el Foro Legal en el que resolver sus diferencias, a base de negociación pacífica.

Otros varios gobiernos de naciones potentes que hasta ahora tenían cierta influencia en la Asamblea General de la ONU y que, además, tienen intereses petrolíferos y geopolíticos en la zona, se han opuesto también, de manera enérgica aunque muy prudente, a la acción unilateral, la cual consideran que les volvería completamente dependientes de un poder hegemónico que ya se ve a sí mismo tan fuerte que no precisa más del consenso democrático de las naciones, y al que le basta con dictar a los demás sus propias decisiones en nombre de su fuerza, es decir, el clásico concepto histórico de Imperio.

Por lo tanto, la discusión actual se plantea, claramente, en cual va a ser el cariz del nuevo orden internacional que se plantea a partir de ahora, cara a la inevitable globalización: si un Orden Hegemónico e Imperial basado en la autoridad dictatorial e indiscutible del grupo de presión más fuerte, o un Orden Democrático Mundial, basado en resoluciones legales (convertidas en leyes globales de obligado cumplimiento) adoptadas, tras debatirlas y negociarlas, por el libre consenso de todas las naciones.

 

 

  En una hipotética Sociedad Global Avanzada no habría cuestionamiento alguno: la cosa funcionaría como ya funciona cualquier caso de delincuencia en un Estado de Derecho Moderno: En la ciudad X  el ciudadano A llama a la policía porque su vecino, el ciudadano B, ha invadido su casa con un arma en la mano, con la intención de apoderarse de ella y de sus bienes por la fuerza. La policía de X llega inmediatamente, desarma, reduce y detiene al delincuente tratando de utilizar la menor violencia posible, hace un informe oficial sobre los daños que ocasionó y lo lleva ante un juez.

El juez de X juzga el caso con neutral equidad, de acuerdo con las leyes ciudadanas anteriormente votadas con libertad y aceptadas por el propio B, por A y por la mayoría democrática del resto de sus vecinos. Como, según ellas, la invasión violenta practicada por B es un delito, se le condena a un tiempo de privación de libertad y de derechos ciudadanos, durante el cual se le incautan parte de su antiguo patrimonio o de sus ingresos presentes o futuros, con los cuales, por una parte,  se va indemnizando y compensando a A por los daños sufridos y, por otra, se pagan a la ciudad de X los gastos causados por haber hecho necesaria la existencia y la intervención de la policía, de los tribunales y del sistema penitenciario.

Además, y antes de devolverle a A sus derechos ciudadanos, el juez debe responsabilizarse de emitir un informe por el cual, en su opinión y tras escuchar a los expertos, ya se puede afirmar que B aprendió la lección, se comprometió formalmente a acatar de nuevo las leyes de X y está apto para circular y actuar libremente de nuevo sin daño para sus vecinos.

Como la ley y el juez saben que el ser humano no es perfecto, para evitar que B reincida, se le prohibe, durante un tiempo, acercarse a la puerta de A, o disponer de arma alguna. El juez ha de enviar periodicamente a sus inspectores de policía para comprobar que A recibe sus compensaciones y para vigilar si B se está comportando bien, si está efectivamente desarmado, y si sus vecinos no tienen más quejas de él. Si B reincidiese, la ley endurecería compensaciones y penitencias.

Actuar de manera legal suele ser lo que, teoricamente, diferencia a una comunidad civilizada de una tribu de salvajes. EN UNA TRIBU DE SALVAJES el invadido A tendría que salir corriendo a suplicar su ayuda a K, que es el guerrero más fuerte y más bruto de la tribu.

Si K viese que puede ganar más poder, bienes e influencia con ello, atacaría a B y le daría una gran paliza, sin importarle los descomunales destrozos causados. Después esclavizaría al delincuente y semi-esclavizaría también a A, a cambio de su tiránica protección. De ésta manera funcionaba el sistema social llamado FEUDALISMO en la Edad Media, del cual las maffias modernas son un triste resto.

 

AFORTUNADAMENTE, habíamos evolucionado bastante desde la Tribu y el Feudalismo hasta el Estado de Derecho, en el cual las leyes son votadas libremente por el conjunto de los ciudadanos, y quien las hace cumplir no es el capricho o el interés del más fuerte de la comunidad, sino el poder neutral de la policía y los jueces, instituído por la voluntad soberana de la ciudadanía.

SIN EMBARGO, ésto, que ya funciona más o menos bien en cada ciudad o en cada estado "modernos", TODAVÍA NO FUNCIONA de la misma manera a nivel mundial.

La creación de la ONU  y del Tribunal Internacional de Justicia en 1945 y la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS FUNDAMENTALES, proclamada por su Asamblea General en Diciembre de 1948 y firmada posteriormente por todos los países del mundo, ha sido un buen primer paso hacia la creación de un germen de un ESTADO DEMOCRÁTICO DE DERECHO, CON UNA LEY BÁSICA GLOBAL.

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   DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA ONU

 

Pero la Asamblea General de la ONU (con sede actual en Nueva York) no será más que un instrumento usado por los poderosos para legalizar hipocritamente sus imposiciones, hasta que supere dos debilidades fundamentales:

-La primera, la supervivencia del DERECHO DE VETO en las resoluciones del Consejo de Seguridad que tienen el privilegio de ejercer permanentemente las cinco potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial. Nadie puede confiar en una institución colectiva en manos de los intereses de unos pocos miembros superpoderosos. En cuanto que ese privilegio elitista no desaparezca, la ONU no podrá considerarse un Parlamento Democrático Global o Planetario, donde cada nación habría de tener derecho a voz y voto de forma igualitaria. La situación actual se parece a la de las monarquías europeas antes de la Revolución Francesa, en las que el rey, la aristocracia y el clero, mas no el pueblo llano, tenían derecho al veto a la hora de emitir leyes y resoluciones ejecutivas para todos.

-La segunda, el exceso de burocracia y la falta de poder efectivo de las Naciones Unidas. La ONU actual se parece también a la Junta de Gobierno de una aldea perdida del llamado Tercer Mundo: existe una ley, pero no hay medios para hacerla cumplir. A la hora en que es necesario hacerlo, el policía y el juez tienen que pedir la ayuda del poderoso feudal del lugar, que es quien paga sus salarios, quien les refuerza con las armas de sus propios guardaespaldas y quien exige que la ley esté al servicio preferente de sus intereses. Este poderoso goza de impunidad. Cuando la gente humilde de la aldea protesta contra su explotación tiránica por el feudal, éste les envía, también, al juez, al policía y a sus guardaespaldas armados, para tratarlos como a delincuentes. LA LEY DEL MÁS FUERTE.

EN EL TERCER MILENIO ESTA SITUACIÓN ATRASADA Y FEUDAL NECESITARÍA SUPERARSE. TODOS LOS CIUDADANOS DEL MUNDO Y TODAS LAS NACIONES HABRÍAN DE PONERSE DE ACUERDO SOBRE UNOS CUANTOS PLANTEAMIENTOS BÁSICOS:

-1- Ante la interdependencia generada por las comunicaciones actuales, todos los pueblos se han hecho cercanos y el planeta se ha vuelto pequeño, es hora de establecer leyes comunes que velen por la justa y pacífica armonía, libre intercambio y solidaridad para una nivelación básica entre todos nosotros, en un PARLAMENTO MUNDIAL dotado por nuestras contribuciones obligatorias (fijadas de acuerdo a la renta de cada estado) de presupuestos y de poder ejecutivo suficiente para hacerlas cumplir, y de mecanismos de control democrático de base que impidan que sus instituciones sean comandadas por naciones hegemónicas, por grupos de presión exclusivistas, por dictadores globales, o por administradores y funcionarios corruptos.

-2- Con el tiempo y con la intercomunicación libre, los ciudadanos del Globo irán abandonando por sí mismos, por obsoletas, las creencias, tradiciones, costumbres o leyes particulares que se demuestren incompatibles e inoperantes con los intereses y tendencias del conjunto mundial en cada momento histórico, por lo que, en sus primeros ciclos, el Parlamento Mundial tendrá que ser muy respetuoso y tolerante con las diferencias peculiares, siempre que no choquen contra la CONSTITUCIÓN MUNDIAL aceptada por todos, que se basaría en la Declaración de Derechos Fundamentales de la ONU... (lo que es más democrático que diseñar un modelo globalizador uniforme, que copie el estilo de la gran potencia hegemónica actual y de sus socios principales, como sus planificadores pretenden).

-El Parlamento Mundial debería ser el corazón y germen de la UNIDAD MUNDIAL, que se iría formando por la unión voluntaria o federación de estados nacionales en estados supranacionales, desembocando éstos en LA COMUNIDAD MUNDIAL. Su gestación llevará un tiempo, como la está llevando la de la Unión Europea, en la que numerosos estados con culturas, idiomas y economías distintas, con una larga y pesada historia de continuas guerras y prejuicios entre sí, tienen que aprender a sentirse tan identificados entre ellos, a pesar de las diferencias, como ya se sienten identificados los ciudadanos de cada uno de los estados de la Unión Norteamericana, a pesar de que cada uno maneja leyes locales diferentes.

-Tres serían las obligaciones fundamentales del Parlamento Mundial durante la gestación de la Unidad Global, que no son diferentes de las de cualquier Estado de Derecho enfrente del conjunto de sus ciudadanos:

1- Mantener la PAZ JUSTA entre las naciones:

Ningún gobierno nacional, por poderoso que sea, tiene el derecho de intentar resolver sus problemas con otro usando con violencia su propio poder militar o juntándose para ello a un grupo de aliados. Tal comportamiento debería considerarse delictivo, incivilizado, abusivo y criminal.

Todas las naciones han de contribuir para que sólo el poder múltiple y neutral del TRIBUNAL INTERNACIONAL DE JUSTICIA (con sede actual en La Haya, Bélgica) se encargue de juzgar los conflictos denunciados y de obligar a que sus justas sentencias sean cumplidas por todos. Sólo ese Tribunal Mundial debería tener derecho a convocar a los ejércitos de las naciones para ello.

Cualquier gobierno que intente utilizar su poder militar unilateralmente debería ser automaticamente dimitido, como delincuente internacional, por sus propios ciudadanos y, si estos no lo consiguiesen, el Tribunal Mundial tendría que convocar a los ejércitos de todas las naciones contra él, de una manera cuidadosamente selectiva, encaminada a detener y llevar a juicio a los políticos delincuentes sin que sufran daños ni su país ni sus ciudadanos.

Cualquier nación que emplee delictivamente sus armas una sola vez, debiera ser totalmente desarmada por la Comunidad Mundial y sus fábricas de armas y sus arsenales confiscados, de forma que pasasen a formar parte de los arsenales de la Policía Mundial en formación, que cuidaría del orden y de las elecciones libres en el país, como hoy lo cuidan los Cascos Azules de la ONU en los estados en reconstrucción.

Con el tiempo, la Policía Mundial debería acabar sustituyendo a todos los ejércitos y policías nacionales, y a alianzas como la de la OTAN, con lo que acabaría por fin la increiblemente costosa carrera armamentista y la inmensa mayoría de las contribuciones de los ciudadanos podrían dedicarse al desarrollo pacífico y ecológico de su propio bienestar y el del planeta.

Conceptos que se están barajando actualmente, tales como el de "guerra preventiva", están tan fuera de razón y de justicia como lo estaría el encarcelar a una persona antes de que cometa un delito, solo porque "se supone que podría" llegar a cometerlo. En el más elemental  Derecho, nadie tiene que demostrar "a priori" su inocencia, sino que se le supone inocente si no se consigue aportar pruebas concluyentes que demuestren su culpabilidad. Tampoco está obligado a aportar, por sí mismo, las pruebas que lo inculpen.

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"GUERRA PREVENTIVA" significa lo mismo que "Estado de Guerra permanente" contra todos los que estorben los planes del más fuerte, lo que significa colocar a cualquier opositor a un orden imperial y no democrático bajo sospecha de "terrorista" (o "antipatriota", si es un opositor interno), creando un neurótico y opresivo "Estado de Excepción permanente" que permite gestionar de forma militarista y autoritaria la recesión que está experimentando el capitalismo internacional, y que, al mismo tiempo, amordaza o manipula a los medios de información y restringe las libertades públicas, tan duramente conseguidas durante generaciones, bajo el pretexto de "Control para la Seguridad Nacional".

"SEGURIDAD" es la ilusión publicitaria que se presenta ahora a la opinión, a fin de justificar el enorme gasto de dinero público y de medios humanos de los estados que se necesita gastar para que los poderosos se lucren a costa de una parte de ese preupiesto, mientras emplean el resto para alcanzar sus propios intereses geo-político-económicos a costa de todos.

Y la campaña propagandística se basa en el lema de "salvar a la humanidad de los medios de destrucción masiva que sin duda posee el dictador del Irak". Sin embargo, fueron aquellos mismos poderes fácticos los que sustentaron al dictador, como a otros muchos, mientras les fue útil, los que le armaron con medios de destrucción masiva cuando necesitaron usarlos contra sus enemigos comunes,  y los que, hace poco, manipulando los medios que están bajo sus órdenes,  sembraron el miedo en los ciudadanos, a fin de que el miedo los mantenga controlados y atentos (bajo disciplina marcial) a las órdenes de los "Encargados de la Seguridad", únicos por su indudable honradez y respeto a la Comunidad internacional) con derecho a poseer y utilizar medios de destrucción masiva: el Poder Imperial.

El Imperio, hoy, es un vasto conglomerado de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una lógica única de actuación acumuladora de poder (a la que llamamos " EL SISTEMA"), que regula los intercambios económico-políticos mundiales y que, merced a ellos, costea las elecciones de los dirigentes de las naciones, los influencia y dirige, prestándoles o retirándoles su apoyo y, en suma, gobierna efectivamente el mundo aunque, cara al escenario, otros son los actores que representan el papel de presidentes en nombre de sus electores.

El Imperio está muy jerarquizado, teniendo a la clase económica-política dominante de los USA a la cabeza, aliada con la aristocracia económico-política internacional, formada por los dirigentes de las organizaciones supranacionales (Union Europea, G8, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional...y para mantenerse, necesita el compromiso de las grandes compañías transnacionales o multinacionales, y de los grandes grupos mediáticos y financieros. Forman una red mundial que obliga a toda la humanidad a marchar al compás del ritmo que ellos marcan, el de contribuir al logro, entre todos, de la satisfacción de los intereses de una minoría, la que les da trabajo: "Trabajad duro para que los ricos sean más ricos, a fin de que os puedan seguir manteniendo en vuestros empleos".

La soberanía imperial del Sistema no tiene límites espaciales ni temporales, se presenta a sí misma como un orden inmutable que fija el estado presente de hechos consumados como "la normalidad". Los líderes de los estados de potencia media o pequeña son simples títeres en las manos de estos grandes poderes económicos mundiales, ya que, al no existir grandes poderes alternativos a ellos, como sí existían en la pasada época de la "guerra fría", no tienen más remedio que ofrecerse como serviciales lacayos del imperio, con la esperanza de llegar a disfrutar de los restos del botín o de su protección,o de su no-agresión... o bien, dejarse arrastrar por la corriente general.

Esta nueva soberanía ya está sustituyendo a la antigua soberanía de los estados,  por lo que la ONU, asamblea multiestatal, a quien los estados nunca quisieron dar poder suficiente para que fuese operativa, les parece obsoleta, por lenta y difícil de controlar, así que los dirigentes del Imperio deciden mostrar su verdadera cara, (como hicieron César y Napoleón, al erigirse en dictadores, quitándole al tiempo su poder a las asambleas republicanas) y pasar definitivamente de la farsa democrática que antes representaban.

Como la "Guerra preventiva" no tiene fecha de terminación, nos encontramos ante la clara construcción de un nuevo FASCISMO GLOBAL, que para sí hubiesen querido Adolfo Hitler, Benito Mussolini o José Stalin.

 

2- Contribuir a la NIVELACIÓN ECONÓMICA de las naciones:

Ante la caótica situación económica del llamado Tercer Mundo, el Fondo Monetario Internacional precisaría un replanteamiento y una remodelación urgentes. No es posible seguir manteniendo un modelo económico que se basa en el endeudamiento infinito y en la explotación despiadada de la inmensa mayoría de la población del mundo por unas pocas naciones y clases sociales.

Ni se pueden aplicar con justicia las leyes de la oferta, la demanda  y el libre mercado en el interior del llamado Primer Mundo si continuamente disminuye la oferta de trabajo y aumenta su demanda por causa de que los poderes fácticos permiten y fomentan (por acción u omisión), la invasión del país por trabajadores ilegales que huyen de la miseria imperante en sus países.

Tampoco resuelve esa miseria el llevarse las fábricas a los países donde la gente trabaja apenas por la comida, porque eso disminuye los puestos de trabajo en el Primer Mundo y el número de consumidores posibles para los productos de las fábricas, con lo que se crea un círculo vicioso que sólo contribuye a la acumulación de capital cada vez en menos manos y al empobrecimiento de la mayoría, dentro de una sociedad progresivamente más neurótica e infeliz por causa del desenfrenado ritmo competitivo que se le impone para sobrevivir.

Esa explotación será posible mientras el mundo esté dividido por fronteras y mientras existan los abismos económicos actuales entre países. Es necesario un esfuerzo mundial en pro de una NIVELACIÓN SOLIDARIA, y mientras no haya nivelación, habrá injusticias feroces que serán germen natural de revoluciones y guerras.

Necesitamos una moneda única para el intercambio mundial y para acabar con los especuladores que sólo juegan con el dinero sin producir nada. Mas no es posible introducir de golpe una moneda única, ni un modelo de libre mercado general, porque las últimas experiencias en ese sentido sólo causaron el caos y la ruina de varias naciones.

La última reunión del Consejo Económico Mundial en Davos (Suiza) llegó a la conclusión de que es aconsejable que cada nación trate de buscar su propia manera de ajustar su economía a la economía mundial de una manera gradual. Ésto es mucho mejor que seguir ciega y uniformemente un modelo foráneo, por atractivo que resulte desde fuera.

Ese ajuste particular, voluntario, espontáneo, lento y gradual es aconsejable también en todos los otros órdenes sociales y culturales, para no producir vacíos traumáticos en las estructuras nacionales antes de haber asumido plenamente las mundiales.

Simplemente, lo más práctico y viable acabará imponiéndose sobre lo que ya no sirve más... Muchas tradiciones, formas y creencias positivas sobrevivirán a los cambios y, si son suficientemente interesantes, serán mundialmente aceptadas y enriquecerán la variedad del patrimonio y del conocimiento mundial.

Los países que se encuentran en grados diferentes de evolución económica y democrática deberían de agruparse con los que se encuentran en su mismo nivel y afinidad socio-cultural, para beneficiarse conjuntamente de fondos mundiales para el desarrollo. A medida que vayan resolviendo insuficiencias, irán ascendiendo a agrupaciones geo-socio-económicas de mayor nivel.

Los estados más aplicados en su desarrollo recibirían el encargo, durante un tiempo, de colaborar en el desarrollo de los que menos lograron progresar. Si consiguen elevarlos honestamente de nivel, su mérito les hará ascender a puestos de responsabilidad todavía mayores dentro de la sana jerarquía de la solidaridad mundial.

La circulación de personas y la libertad de establecimiento y trabajo debería ser libre dentro de aquellas agrupaciones de países que vayan adquiriendo niveles de desarrollo y bienestar semejantes. Con el tiempo, se pretende que esa libertad se extienda a todas las naciones, de lo contrario, se despoblarían ciertos países y otros se super-poblarían, con degradación de su orden y bienestar, duramente adquirido durante generaciones.

Los países que no consigan elevarse de nivel después un período pre-determinado, tendrían que recibir un tratamiento especial por parte de la Comunidad Mundial, a fin de que se puedan corregir las mayores insuficiencias de sus estructuras peculiares, y, al mismo tiempo, extraer de ellas sus mejores posibilidades, por pequeñas que sean.

 

3- Velar por el cumplimiento de los DERECHOS HUMANOS fundamentales en todas las naciones:

La Comunidad Mundial no debiera edificarse sobre la burda e interesada idea de lograr un simple mercado común global y abierto, como pretenden ciertas empresas transnacionales que no ven más allá del egoísta lucro material del momento, sino que debería responder al ideal humanista de fraternidad. "LA LIBERTAD Y EL BIENESTAR AJENOS AMPLÍA MI LIBERTAD Y MI BIENESTAR HASTA EL INFINITO".

La experiencia de los últimos años de bienestar mostró, en Europa y en los Estados Unidos, que el aumento del respeto a las minorías y a sus diferencias lograban una sociedad más rica en opciones culturales y menores conflictos étnicos, y que el aumento de posibilidades de acceder a la educación y a la clase media, reducían conflictividad social y producían mayor número de consumidores, los cuales, a su vez, producían un aumento de calidad en el nivel de vida y en la circulación de dinero en el conjunto de la sociedad.

De todos los órganos actuales de la ONU, el que mayor prestigio de equidad y eficacia ha conseguido es el Tribunal Internacional de La Haya. Esta institución debería garantizar que los Derechos Humanos Básicos y la Constitución Mundial fuesen respetados en todos y en cada uno de los estados miembros de la Comunidad Mundial.

Una de sus Divisiones, "El defensor del pueblo", podría ocuparse de recoger denuncias de los ciudadanos contra aquellos gobiernos estatales que los manipulan o maltratan, obligándoles por medio de sanciones políticas al gobierno, y no por bloqueos o embargos a la población, a ser más respetuosos con sus administrados. Cuando, por acumulación de denuncias, un gobierno fuese declarado opresivo o tiránico,  el Tribunal Mundial podría emitir una opción de censura, para que sus propios ciudadanos lo sometan a juicio y, si se resistiera, enviar a las Fuerzas de la Policía Mundial a que detengan al supuesto tirano para que pueda ser juzgado neutralmente.

El mayor peligro que ofrecería un Gobierno Mundial sería el de llegar a ser, él mismo, dominado por dirigentes opresivos, exclusivistas o violentos, o administrado por un cuerpo funcionarial corrupto, elitista y desligado de sus bases. Por ello la Constitución Global tendría que ser especialmente cuidadosa en elaborar mecanismos de real democracia de base  y de real libertad de información, que impidan que la opinión pública pueda ser manipulada por grupos de presión dominadores de los medios o por demagogos expertos en excitar las más bajas pasiones de los pueblos... o que las Fuerzas de la Policía Mundial puedan llegar a ser comandadas por un dictador.

TARDE O TEMPRANO, las naciones tendrán que ir asumiendo estos planteamientos u otros semejantes, y nuestra época ya lo está exigiendo. La mayor disputa social se da entre los que se apuntan a una idea nueva de posible mejora mundial hoy, los progresistas... y los que se apuntarán mañana, porque no les queda mas remedio, los reaccionarios.

Los primeros son sujetos activos de la Historia, constructores de su época, los segundos son sujetos pasivos, van arrastrados por los acontecimientos, y cuanto más se oponen a la marcha que su tiempo exige, más sufren y más hacen sufrir a los demás. Ojalá que nuestro breve paso por esta vida sea constructivo y digno de lo mejor que hay en nosotros mismos.

Mantener la fe en las potencialidades positivas de la especie humana equivale a fortalecerlas... y, a la larga, a disfrutarlas.

Manuel Castelin, 11 de Febrero del 2003.

 

 

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