| En esta segunda semana
de Febrero 2003 en la que escribo, se está decidiendo el modelo de Sociedad Global o
Mundial, totalitaria o democrática, uniforme o respetuosa con las diferencias, rígida o
flexible, clasista o igualitaria, que el Nuevo Siglo XXI y que el Nuevo Milenio demandan. El tema candente en cuestionamiento, tanto
entre las naciones como entre los ciudadanos más conservadores o más liberales de cada
país, es LA MANERA mediante la cual las potencias mundiales deben proceder a
cumplir la resolución de las Naciones Unidas que, en 1991, y a causa de la invasión de
Kuwait, impusieron al dictador de Irak su repliegue del país invadido y le ordenaron su
desarme.
Por un lado, el presidente
conservador de los USA y un grupo de naciones aliadas ha enunciado un nuevo concepto para
unas nuevas directrices de acción, el de "Guerra Preventiva", según el cual
coloca en la lista negra de sus programas de política exterior a un "Eje del
Mal" formado por naciones a las que considera un peligro para el Nuevo Orden Mundial
que USA pretende imponer, y ha decidido, y ya ha desplegado para ello sus fuerzas
militares, que atacará a Irak de forma unilateral en las próximas fechas, aún
sin que la ONU emita un consenso internacional que autorice un ataque en nombre de
lo que, hasta hace poco, se consideraba la Legalidad Global, y aunque tenga que masacrar
Bagdad y producir millones de muertos entre la población civil y provocar una
reacción de violenta resistencia generalizada en el pueblo llano de todo el
mundo árabe.
Por el otro, una inmensa cantidad de
ciudadanos y movimientos en todo el mundo, incluído Estados Unidos, aunque estén de
acuerdo en que hay que desarmar a cualquier dictador sospechoso de poseer medios de
destrucción masiva (pero no sólo al de Irak, sino a todos), se oponen a que una potencia
hegemónica y sus aliados se arroguen, basados unicamente en la autoridad (de claro tipo
dictatorial) que les da la superioridad de su poder económico y militar, el papel
de dirigentes, jueces, guardianes, planificadores, ordenadores y ejecutores del mundo
según convenga a sus intereses, en lugar de concederle esas facultades a la Asamblea
General de la ONU, que era un Congreso Democrático de Naciones (aunque
todavía muy carente y débil), aceptado por casi todos los pueblos como el Foro Legal en
el que resolver sus diferencias, a base de negociación pacífica.
Otros varios gobiernos de naciones
potentes que hasta ahora tenían cierta influencia en la Asamblea General de la ONU y que,
además, tienen intereses petrolíferos y geopolíticos en la zona, se han opuesto
también, de manera enérgica aunque muy prudente, a la acción unilateral, la cual
consideran que les volvería completamente dependientes de un poder hegemónico que ya se
ve a sí mismo tan fuerte que no precisa más del consenso democrático de las naciones, y
al que le basta con dictar a los demás sus propias decisiones en nombre de
su fuerza, es decir, el clásico concepto histórico de Imperio.
Por lo tanto, la discusión actual
se plantea, claramente, en cual va a ser el cariz del nuevo orden internacional que se
plantea a partir de ahora, cara a la inevitable globalización: si un Orden
Hegemónico e Imperial basado en la autoridad dictatorial e indiscutible del grupo
de presión más fuerte, o un Orden Democrático Mundial, basado en
resoluciones legales (convertidas en leyes globales de obligado cumplimiento) adoptadas,
tras debatirlas y negociarlas, por el libre consenso de todas las naciones. |
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| AFORTUNADAMENTE,
habíamos evolucionado bastante desde la Tribu y el Feudalismo hasta el Estado de Derecho,
en el cual las leyes son votadas libremente por el conjunto de los ciudadanos, y quien las
hace cumplir no es el capricho o el interés del más fuerte de la comunidad, sino el
poder neutral de la policía y los jueces, instituído por la voluntad soberana de la
ciudadanía. SIN
EMBARGO, ésto, que ya funciona más o menos bien en cada ciudad o en cada estado
"modernos", TODAVÍA NO FUNCIONA de la misma manera a nivel mundial.
La creación de la ONU y del
Tribunal Internacional de Justicia en 1945 y la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS
FUNDAMENTALES, proclamada por su Asamblea General en Diciembre de 1948 y firmada
posteriormente por todos los países del mundo, ha sido un buen primer paso hacia la
creación de un germen de un ESTADO DEMOCRÁTICO DE DERECHO, CON UNA LEY BÁSICA GLOBAL.
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DECLARACIÓN
UNIVERSAL DE DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA ONU
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Pero la Asamblea General de la ONU
(con sede actual en Nueva York) no será más que un instrumento usado por los poderosos
para legalizar hipocritamente sus imposiciones, hasta que supere dos debilidades
fundamentales:
-La primera, la supervivencia del
DERECHO DE VETO en las resoluciones del Consejo de Seguridad que tienen el privilegio de
ejercer permanentemente las cinco potencias vencedoras en la Segunda Guerra Mundial. Nadie
puede confiar en una institución colectiva en manos de los intereses de unos pocos
miembros superpoderosos. En cuanto que ese privilegio elitista no desaparezca, la ONU no
podrá considerarse un Parlamento Democrático Global o Planetario, donde cada nación
habría de tener derecho a voz y voto de forma igualitaria. La situación actual se parece
a la de las monarquías europeas antes de la Revolución Francesa, en las que el rey, la
aristocracia y el clero, mas no el pueblo llano, tenían derecho al veto a la hora de
emitir leyes y resoluciones ejecutivas para todos.
-La segunda, el exceso de burocracia
y la falta de poder efectivo de las Naciones Unidas. La ONU actual se parece también a la
Junta de Gobierno de una aldea perdida del llamado Tercer Mundo: existe una ley, pero no
hay medios para hacerla cumplir. A la hora en que es necesario hacerlo, el policía y el
juez tienen que pedir la ayuda del poderoso feudal del lugar, que es quien paga sus
salarios, quien les refuerza con las armas de sus propios guardaespaldas y quien exige que
la ley esté al servicio preferente de sus intereses. Este poderoso goza de impunidad.
Cuando la gente humilde de la aldea protesta contra su explotación tiránica por el
feudal, éste les envía, también, al juez, al policía y a sus guardaespaldas armados,
para tratarlos como a delincuentes. LA LEY DEL MÁS FUERTE.
EN EL TERCER MILENIO ESTA SITUACIÓN
ATRASADA Y FEUDAL NECESITARÍA SUPERARSE. TODOS LOS CIUDADANOS DEL MUNDO Y TODAS LAS
NACIONES HABRÍAN DE PONERSE DE ACUERDO SOBRE UNOS CUANTOS PLANTEAMIENTOS BÁSICOS:
-1- Ante la interdependencia
generada por las comunicaciones actuales, todos los pueblos se han hecho cercanos y el
planeta se ha vuelto pequeño, es hora de establecer leyes comunes que velen por la justa
y pacífica armonía, libre intercambio y solidaridad para una nivelación básica entre
todos nosotros, en un PARLAMENTO MUNDIAL dotado por nuestras contribuciones obligatorias
(fijadas de acuerdo a la renta de cada estado) de presupuestos y de poder ejecutivo
suficiente para hacerlas cumplir, y de mecanismos de control democrático de base que
impidan que sus instituciones sean comandadas por naciones hegemónicas, por grupos de
presión exclusivistas, por dictadores globales, o por administradores y funcionarios
corruptos.
-2- Con el tiempo y con la
intercomunicación libre, los ciudadanos del Globo irán abandonando por sí mismos, por
obsoletas, las creencias, tradiciones, costumbres o leyes particulares que se demuestren
incompatibles e inoperantes con los intereses y tendencias del conjunto mundial en cada
momento histórico, por lo que, en sus primeros ciclos, el Parlamento Mundial tendrá que
ser muy respetuoso y tolerante con las diferencias peculiares, siempre que no choquen
contra la CONSTITUCIÓN MUNDIAL aceptada por todos, que se basaría en la Declaración de
Derechos Fundamentales de la ONU... (lo que es más democrático que diseñar un modelo
globalizador uniforme, que copie el estilo de la gran potencia hegemónica actual y de sus
socios principales, como sus planificadores pretenden).
-El Parlamento Mundial debería ser
el corazón y germen de la UNIDAD MUNDIAL, que se iría formando por la unión voluntaria
o federación de estados nacionales en estados supranacionales, desembocando éstos en LA
COMUNIDAD MUNDIAL. Su gestación llevará un tiempo, como la está llevando la de la
Unión Europea, en la que numerosos estados con culturas, idiomas y economías distintas,
con una larga y pesada historia de continuas guerras y prejuicios entre sí, tienen que
aprender a sentirse tan identificados entre ellos, a pesar de las diferencias, como ya se
sienten identificados los ciudadanos de cada uno de los estados de la Unión
Norteamericana, a pesar de que cada uno maneja leyes locales diferentes.
-Tres serían las obligaciones
fundamentales del Parlamento Mundial durante la gestación de la Unidad Global, que no son
diferentes de las de cualquier Estado de Derecho enfrente del conjunto de sus ciudadanos:
1- Mantener la PAZ JUSTA
entre las naciones:
Ningún gobierno nacional, por
poderoso que sea, tiene el derecho de intentar resolver sus problemas con otro usando con
violencia su propio poder militar o juntándose para ello a un grupo de aliados. Tal
comportamiento debería considerarse delictivo, incivilizado, abusivo y criminal.
Todas las naciones han de contribuir
para que sólo el poder múltiple y neutral del TRIBUNAL INTERNACIONAL DE JUSTICIA (con
sede actual en La Haya, Bélgica) se encargue de juzgar los conflictos denunciados y de
obligar a que sus justas sentencias sean cumplidas por todos. Sólo ese Tribunal Mundial
debería tener derecho a convocar a los ejércitos de las naciones para ello.
Cualquier gobierno que intente
utilizar su poder militar unilateralmente debería ser automaticamente dimitido, como
delincuente internacional, por sus propios ciudadanos y, si estos no lo consiguiesen, el
Tribunal Mundial tendría que convocar a los ejércitos de todas las naciones contra él,
de una manera cuidadosamente selectiva, encaminada a detener y llevar a juicio a los
políticos delincuentes sin que sufran daños ni su país ni sus ciudadanos.
Cualquier nación que emplee
delictivamente sus armas una sola vez, debiera ser totalmente desarmada por la Comunidad
Mundial y sus fábricas de armas y sus arsenales confiscados, de forma que pasasen a
formar parte de los arsenales de la Policía Mundial en formación, que cuidaría del
orden y de las elecciones libres en el país, como hoy lo cuidan los Cascos Azules de la
ONU en los estados en reconstrucción.
Con el tiempo, la Policía Mundial
debería acabar sustituyendo a todos los ejércitos y policías nacionales, y a alianzas
como la de la OTAN, con lo que acabaría por fin la increiblemente costosa carrera
armamentista y la inmensa mayoría de las contribuciones de los ciudadanos podrían
dedicarse al desarrollo pacífico y ecológico de su propio bienestar y el del planeta.
Conceptos que se están barajando
actualmente, tales como el de "guerra preventiva", están tan fuera de razón y
de justicia como lo estaría el encarcelar a una persona antes de que cometa un delito,
solo porque "se supone que podría" llegar a cometerlo. En el más
elemental Derecho, nadie tiene que demostrar "a priori" su inocencia, sino
que se le supone inocente si no se consigue aportar pruebas concluyentes que demuestren su
culpabilidad. Tampoco está obligado a aportar, por sí mismo, las pruebas que lo inculpen.

"GUERRA PREVENTIVA"
significa lo mismo que "Estado de Guerra permanente" contra todos los que
estorben los planes del más fuerte, lo que significa colocar a cualquier opositor a un
orden imperial y no democrático bajo sospecha de "terrorista" (o
"antipatriota", si es un opositor interno), creando un neurótico y opresivo
"Estado de Excepción permanente" que permite gestionar de forma militarista y
autoritaria la recesión que está experimentando el capitalismo internacional, y que, al
mismo tiempo, amordaza o manipula a los medios de información y restringe las libertades
públicas, tan duramente conseguidas durante generaciones, bajo el pretexto de
"Control para la Seguridad Nacional".
"SEGURIDAD" es la ilusión
publicitaria que se presenta ahora a la opinión, a fin de justificar el enorme gasto de
dinero público y de medios humanos de los estados que se necesita gastar para que los
poderosos se lucren a costa de una parte de ese preupiesto, mientras emplean el resto para
alcanzar sus propios intereses geo-político-económicos a costa de todos.
Y la campaña propagandística se
basa en el lema de "salvar a la humanidad de los medios de destrucción masiva que
sin duda posee el dictador del Irak". Sin embargo, fueron aquellos mismos poderes
fácticos los que sustentaron al dictador, como a otros muchos, mientras les fue útil,
los que le armaron con medios de destrucción masiva cuando necesitaron usarlos contra sus
enemigos comunes, y los que, hace poco, manipulando los medios que están bajo sus
órdenes, sembraron el miedo en los ciudadanos, a fin de que el miedo los mantenga
controlados y atentos (bajo disciplina marcial) a las órdenes de los "Encargados de
la Seguridad", únicos por su indudable honradez y respeto a la Comunidad
internacional) con derecho a poseer y utilizar medios de destrucción masiva: el Poder
Imperial.
El Imperio, hoy, es un vasto
conglomerado de organismos nacionales y supranacionales unidos bajo una lógica única de
actuación acumuladora de poder (a la que llamamos " EL SISTEMA"), que regula
los intercambios económico-políticos mundiales y que, merced a ellos, costea las
elecciones de los dirigentes de las naciones, los influencia y dirige, prestándoles o
retirándoles su apoyo y, en suma, gobierna efectivamente el mundo aunque, cara al
escenario, otros son los actores que representan el papel de presidentes en nombre de sus
electores.
El Imperio está muy jerarquizado,
teniendo a la clase económica-política dominante de los USA a la cabeza, aliada con la
aristocracia económico-política internacional, formada por los dirigentes de las
organizaciones supranacionales (Union Europea, G8, Banco Mundial, Fondo Monetario
Internacional...y para mantenerse, necesita el compromiso de las grandes compañías
transnacionales o multinacionales, y de los grandes grupos mediáticos y financieros.
Forman una red mundial que obliga a toda la humanidad a marchar al compás del ritmo que
ellos marcan, el de contribuir al logro, entre todos, de la satisfacción de los intereses
de una minoría, la que les da trabajo: "Trabajad duro para que los ricos sean más
ricos, a fin de que os puedan seguir manteniendo en vuestros empleos".
La soberanía imperial del Sistema
no tiene límites espaciales ni temporales, se presenta a sí misma como un orden
inmutable que fija el estado presente de hechos consumados como "la normalidad".
Los líderes de los estados de potencia media o pequeña son simples títeres en las manos
de estos grandes poderes económicos mundiales, ya que, al no existir grandes poderes
alternativos a ellos, como sí existían en la pasada época de la "guerra
fría", no tienen más remedio que ofrecerse como serviciales lacayos del imperio,
con la esperanza de llegar a disfrutar de los restos del botín o de su protección,o de
su no-agresión... o bien, dejarse arrastrar por la corriente general.
Esta nueva soberanía ya
está sustituyendo a la antigua soberanía de los estados, por lo que la ONU,
asamblea multiestatal, a quien los estados nunca quisieron dar poder suficiente para que
fuese operativa, les parece obsoleta, por lenta y difícil de controlar, así que los
dirigentes del Imperio deciden mostrar su verdadera cara, (como hicieron César y
Napoleón, al erigirse en dictadores, quitándole al tiempo su poder a las asambleas
republicanas) y pasar definitivamente de la farsa democrática que antes representaban.
Como la "Guerra
preventiva" no tiene fecha de terminación, nos encontramos ante la clara
construcción de un nuevo FASCISMO GLOBAL, que para sí hubiesen querido Adolfo Hitler,
Benito Mussolini o José Stalin.
2- Contribuir a la NIVELACIÓN
ECONÓMICA de las naciones:
Ante la caótica situación
económica del llamado Tercer Mundo, el Fondo Monetario Internacional precisaría un
replanteamiento y una remodelación urgentes. No es posible seguir manteniendo un modelo
económico que se basa en el endeudamiento infinito y en la explotación despiadada de la
inmensa mayoría de la población del mundo por unas pocas naciones y clases sociales.
Ni se pueden aplicar con justicia
las leyes de la oferta, la demanda y el libre mercado en el interior del llamado
Primer Mundo si continuamente disminuye la oferta de trabajo y aumenta su demanda por
causa de que los poderes fácticos permiten y fomentan (por acción u omisión), la
invasión del país por trabajadores ilegales que huyen de la miseria imperante en sus
países.
Tampoco resuelve esa miseria el
llevarse las fábricas a los países donde la gente trabaja apenas por la comida, porque
eso disminuye los puestos de trabajo en el Primer Mundo y el número de consumidores
posibles para los productos de las fábricas, con lo que se crea un círculo vicioso que
sólo contribuye a la acumulación de capital cada vez en menos manos y al empobrecimiento
de la mayoría, dentro de una sociedad progresivamente más neurótica e infeliz por causa
del desenfrenado ritmo competitivo que se le impone para sobrevivir.
Esa explotación será posible
mientras el mundo esté dividido por fronteras y mientras existan los abismos económicos
actuales entre países. Es necesario un esfuerzo mundial en pro de una NIVELACIÓN
SOLIDARIA, y mientras no haya nivelación, habrá injusticias feroces que serán germen
natural de revoluciones y guerras.
Necesitamos una moneda única para
el intercambio mundial y para acabar con los especuladores que sólo juegan con el dinero
sin producir nada. Mas no es posible introducir de golpe una moneda única, ni un modelo
de libre mercado general, porque las últimas experiencias en ese sentido sólo causaron
el caos y la ruina de varias naciones.
La última reunión del Consejo
Económico Mundial en Davos (Suiza) llegó a la conclusión de que es aconsejable que cada
nación trate de buscar su propia manera de ajustar su economía a la economía mundial de
una manera gradual. Ésto es mucho mejor que seguir ciega y uniformemente un modelo
foráneo, por atractivo que resulte desde fuera.
Ese ajuste particular, voluntario,
espontáneo, lento y gradual es aconsejable también en todos los otros órdenes sociales
y culturales, para no producir vacíos traumáticos en las estructuras nacionales antes de
haber asumido plenamente las mundiales.
Simplemente, lo más práctico y
viable acabará imponiéndose sobre lo que ya no sirve más... Muchas tradiciones, formas
y creencias positivas sobrevivirán a los cambios y, si son suficientemente interesantes,
serán mundialmente aceptadas y enriquecerán la variedad del patrimonio y del
conocimiento mundial.
Los países que se encuentran en
grados diferentes de evolución económica y democrática deberían de agruparse con los
que se encuentran en su mismo nivel y afinidad socio-cultural, para beneficiarse
conjuntamente de fondos mundiales para el desarrollo. A medida que vayan resolviendo
insuficiencias, irán ascendiendo a agrupaciones geo-socio-económicas de mayor nivel.
Los estados más aplicados en su
desarrollo recibirían el encargo, durante un tiempo, de colaborar en el desarrollo de los
que menos lograron progresar. Si consiguen elevarlos honestamente de nivel, su mérito les
hará ascender a puestos de responsabilidad todavía mayores dentro de la sana jerarquía
de la solidaridad mundial.
La circulación de personas y la
libertad de establecimiento y trabajo debería ser libre dentro de aquellas agrupaciones
de países que vayan adquiriendo niveles de desarrollo y bienestar semejantes. Con el
tiempo, se pretende que esa libertad se extienda a todas las naciones, de lo contrario, se
despoblarían ciertos países y otros se super-poblarían, con degradación de su orden y
bienestar, duramente adquirido durante generaciones.
Los países que no consigan elevarse
de nivel después un período pre-determinado, tendrían que recibir un tratamiento
especial por parte de la Comunidad Mundial, a fin de que se puedan corregir las mayores
insuficiencias de sus estructuras peculiares, y, al mismo tiempo, extraer de ellas sus
mejores posibilidades, por pequeñas que sean.
3- Velar por el cumplimiento de
los DERECHOS HUMANOS fundamentales en todas las naciones:
La Comunidad Mundial no debiera
edificarse sobre la burda e interesada idea de lograr un simple mercado común global y
abierto, como pretenden ciertas empresas transnacionales que no ven más allá del
egoísta lucro material del momento, sino que debería responder al ideal humanista
de fraternidad. "LA LIBERTAD Y EL BIENESTAR AJENOS AMPLÍA MI LIBERTAD Y MI BIENESTAR
HASTA EL INFINITO".
La experiencia de los últimos años
de bienestar mostró, en Europa y en los Estados Unidos, que el aumento del respeto a las
minorías y a sus diferencias lograban una sociedad más rica en opciones culturales y
menores conflictos étnicos, y que el aumento de posibilidades de acceder a la educación
y a la clase media, reducían conflictividad social y producían mayor número de
consumidores, los cuales, a su vez, producían un aumento de calidad en el nivel de vida y
en la circulación de dinero en el conjunto de la sociedad.
De todos los órganos actuales de la
ONU, el que mayor prestigio de equidad y eficacia ha conseguido es el Tribunal
Internacional de La Haya. Esta institución debería garantizar que los Derechos Humanos
Básicos y la Constitución Mundial fuesen respetados en todos y en cada uno de los
estados miembros de la Comunidad Mundial.
Una de sus Divisiones, "El
defensor del pueblo", podría ocuparse de recoger denuncias de los ciudadanos contra
aquellos gobiernos estatales que los manipulan o maltratan, obligándoles por medio de
sanciones políticas al gobierno, y no por bloqueos o embargos a la población, a ser más
respetuosos con sus administrados. Cuando, por acumulación de denuncias, un gobierno
fuese declarado opresivo o tiránico, el Tribunal Mundial podría emitir una opción
de censura, para que sus propios ciudadanos lo sometan a juicio y, si se resistiera,
enviar a las Fuerzas de la Policía Mundial a que detengan al supuesto tirano para que
pueda ser juzgado neutralmente.
El mayor peligro que ofrecería un
Gobierno Mundial sería el de llegar a ser, él mismo, dominado por dirigentes opresivos,
exclusivistas o violentos, o administrado por un cuerpo funcionarial corrupto, elitista y
desligado de sus bases. Por ello la Constitución Global tendría que ser especialmente
cuidadosa en elaborar mecanismos de real democracia de base y de real libertad de
información, que impidan que la opinión pública pueda ser manipulada por grupos de
presión dominadores de los medios o por demagogos expertos en excitar las más bajas
pasiones de los pueblos... o que las Fuerzas de la Policía Mundial puedan llegar a ser
comandadas por un dictador.
TARDE O TEMPRANO, las naciones
tendrán que ir asumiendo estos planteamientos u otros semejantes, y nuestra época ya lo
está exigiendo. La mayor disputa social se da entre los que se apuntan a una idea nueva
de posible mejora mundial hoy, los progresistas... y los que se apuntarán mañana, porque
no les queda mas remedio, los reaccionarios.
Los primeros son sujetos activos de
la Historia, constructores de su época, los segundos son sujetos pasivos, van arrastrados
por los acontecimientos, y cuanto más se oponen a la marcha que su tiempo exige, más
sufren y más hacen sufrir a los demás. Ojalá que nuestro breve paso por esta vida sea
constructivo y digno de lo mejor que hay en nosotros mismos.
Mantener la fe en las
potencialidades positivas de la especie humana equivale a fortalecerlas... y, a la larga,
a disfrutarlas.
Manuel Castelin, 11 de Febrero del
2003.
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