Capitán de Mar y Guerra:
La Costa Más Lejana del Mundo
(Master and Commander: The Far Side of The World)
País: Estados Unidos, 2003 Duración: 135 minutos Clasificación: B Elenco: Russell Crowe, Paul Bettany, Billy Boyd, James D'Arcy, Lee Ingleby, David Threlfall, Max Pirkis Director: Peter Weir Productores: Samuel Goldwyn Jr., Duncan Henderson, John Bard Manulis, Peter Weir Guión: Peter Weir & John Collee, basado en las novelas de Patrick O'Brian Fotografía: Russell Boyd Música: Iva Davies, Christopher Gordon Distribuidor: 20th Century Fox
Por Jorge Ávila Andrade Quizá el éxito que han tenido en años recientes historias épicas como Gladiador, Titanic o El Señor de los Anillos han abierto los ojos de los cineastas y productores a producciones de este tipo, pero lo que si es una realidad es que este género parece estar tomando un nuevo aire que buena falta le hace al cine de Hollywood.
La muestra más reciente que ha llegado a las pantallas mexicanas es Capitán de Mar y Guerra: La Costa Más Lejana del Mundo (Master And Commander: The Far Side of the World, 2003), dirigida por el siempre efectivo cineasta australiano Peter Weir, a quien se le deben cintas como Testigo en Peligro (Witness), La Sociedad de los Poetas Muertos (Dead Poets Society) y La Vida de Truman (The Truman Show), en las que hace gala – como siempre en su interesante filmografía – de una narrativa que se centra más en las relaciones humanas de sus personajes que en el simple espectáculo de los efectos especiales.
Ahora le toca el turno de llevar a la pantalla una historia grande, de alto presupuesto, basada en una de las veinte novelas de Patrick O’Brian que narran las aventuras del Capitán Jack Aubrey. Aunque son eso, novelas, O’Brian meticulosamente rodeo sus relatos de datos históricos, por lo que se pudiera pensar que la cinta está basada en un hecho real, pero no es así.
A principios del siglo 19, los océanos eran verdaderos campos de batalla donde sólo los más capaces eran capaces de sobrevivir. Napoleón Bonaparte estaba en el trono de Francia y con deseos de conquistar el mundo, por lo que su flota era la más rápida, la más valiente y la más violenta. Uno de sus buques insignias es el Acheron, considerado como un “fantasma” por la sagacidad de sus movimientos y su velocidad a toda prueba. Conforme la nave se dirige al sur del planeta, cerca de la Tierra de Fuego, el navío británico Sorpresa, a mando del Capitán Aubrey (Russell Crowe), tiene la misión de detenerlo. Aunque su embarcación es más pequeña y menos rápida, Aubrey intenta compensar esas carencias con sagacidad y un mejor conocimiento de guerra que su enemigo.
A bordo de su nave se encuentra una tripulación conformada por varios niños, algunos ancianos y hombres en edad adulta que le son fieles a muerte a Aubrey, quien tiene en el médico del barco (Paul Bettany) a su contraparte: un hombre calmado, intelectual que además, es su mejor amigo. Al iniciar la cacería del Acheron, Aubrey y su gente se ven envueltos en una serie de peligros que los llevan hasta las Islas Galápagos y a sufrir una serie de percances que parecen indicar que la suerte del afamado capitán está por terminar.
El filme contiene todos los elementos clásicos de una cinta épica: una buena banda sonora, grandes secuencias de batallas, una súper estrella en el reparto, estupenda fotografía y demás elementos que la hacen sumamente entretenida. Aunque a decir verdad, considero que las 10 nominaciones que tuvo para el Premio de la Academia fueron exageradas, pues aunque no cabe duda que es un trabajo de estupenda manufactura técnica, carece de la emotividad y la majestuosidad de cintas como El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey o inclusive hasta El Último Samurai, que fue olímpica e injustamente ignorada a la hora de elegir a lo mejor del año. Nadie duda de la capacidad de Weir, pero no es esta su mejor película.
Sin embargo, logra sacar otra sólida actuación de Crowe, quien tal parece que se ha especializado en este tipo de personajes. Aubrey es un tipo rudo, de buen corazón, que se confía mucho a su suerte y al respeto y la confianza ciegas que le tiene su tripulación, lo cual encaje perfecto en la personalidad y hasta el físico de Crowe. Para ayudarlo a crear s un personaje, se ayuda de su amigo Paul Bettany – con quien previamente había actuado en Una Mente Brillante (A Beautiful Mind) – quien se convierte en una especie de espejo en el que ve reflejado exactamente a su contraparte.
La película abre y cierra con espectaculares secuencias de batalla, además de tener una escena de mucha tensión como aquella en que Aubrey y su gente navegan en medio de un tifón que amenaza con destruirlos. La parte media de la película desacelera bastante el ritmo y se torna un poco lenta, dando la impresión de que Weir se toma su tiempo para desarrollar poco a poco las personalidades de sus personajes. Y es que ese es en realidad el punto fuerte de la cinta: la interacción y el desarrollo de la complejidad psicológica de toda una tripulación, que por momentos es capaz de seguir a su capitán hasta el fin del mundo o también conspirar en su contra.
Capitán de Mar y Guerra no es, repito, la mejor cinta en la carrera de Weir y sigo considerando que la Academia de Hollywood fue bastante generosa con ella, pero de que es una buena película que entretiene ni duda cabe. El problema es que es solamente eso, una buena película y hasta ahí. Se puede ver y disfrutar, pero no más. Es un buen filme que recrea una emocionante historia, pero no pasará a la historia. Sin embargo, bien vale la pena pagar el boleto por verla.
® Moviola, 2003