Regreso a Cold Mountain
(Cold Mountain)
Poster
País: Estados Unidos, 2003
Duración: 146 minutos
Clasificación: C
Elenco: Jude Law, Nicole Kidman, Renée Zellweger, Kathy Baker, Aileen Atkins, Natalie Portman, Philip Seymour Hoffman, Giovanni Ribisi, Brendan Gleeson, Charlie Hunnam, Ray Winstone, Donald Sutherland
Director: Anthony Minghella
Productores: Albert Berger, William Horberg, Sydney Pollack, Ron Yerxa
Guión: Anthony Mingella, basado en la novela de Charles Frazier
Fotografía: John Seale
Música: Gabriel Yared
Distribuidor: Miramax Films 
 
Por Jorge Ávila Andrade

Algo extraño ocurrió este año con la más reciente apuesta de Miramax en la carrera por el Oscar. Con once años en fila colocando una de sus películas dentro de las nominadas como Mejor Película, la empresa liderada por Harvey Weinstein falló a la hora de las nominaciones para que Regreso a Cold Mountain (Cold Mountain, 2003) estuviera presente compitiendo por el todavía máximo galardón de la industria de Hollywood. 

Aunque obtuvo siete nominaciones, cinco de ellas fueron en categorías técnicas y sólo dos en las llamadas “grandes”: una para Jude Law como Mejor Actor y otra para Renée Zellweger como Mejor Actriz de Reparto. Fuera de eso, nada. Ni Nicole Kidman, ni Anthony Minghella. Ciertamente ésta es una mucho mejor película, más completa que, por ejemplo, Chocolate (Chocolat), por lo que se extraña que esté fuera de competencia por el gran premio. Es una típica historia épica realizada con todas las intenciones de ganar los favores de la Academia (grandes paisajes, estupenda fotografía, sólida banda sonora, un elenco envidiable), lo que se nota en el resultado final. 

La época es 1864. Ada Monroe (Nicole Kidman) es una joven es la hija de un respetado predicador (Donald Sutherland) de Carolina del Norte que, en lo que se podría dar en llamar como un “flechazo”, se enamora de un hombre con quien parcamente ha cruzado algunas palabras y cuyo mayor acercamiento fue un beso que se dieron antes de que éste, de nombre Inman (Jude Law), se enrolara en el ejército durante la Guerra Civil estadounidense. Aunque al principio se trataba de irse al combate por muy poco tiempo, el resultado fueron tres largos años en los que Inman se dio cuenta de que lo que estaba haciendo no era justo ni humano, por lo que decide desertar a sabiendas de que eso le puede costar la vida. 

A lo largo de esos tres años, recibe algunas cartas de Ada donde ésta le dice que estará esperándolo hasta que vuelva. Para Inman, ese recuerdo sirve de motivación par salir adelante y sobrevivir durante su escapatoria. Mientras tanto, las cosas en casa - un lugar llamado Cold Mountain – van de mal en peor, pues el padre de Ada muere y esta se queda sola y sin saber sobrevivir por su propia mano. 

Para hacerle compañía, una amiga le envía a la desgarbada y poco femenina Rudy Thewes (Renée Zellweger), quien a pesar de ser su contraparte, poco a poco se convierte en su única amiga y en el apoyo que necesitaba para salir adelante, en una época en la que la guardia local cometía más abusos que los ocurridos durante la guerra y en la que dar alojamiento a los desertores acarreaba la pena de muerte. Así las cosas, Ada mantiene la esperanza de poder volver a reunirse con su amado aunque sea para poder verlo una vez más.

Además del efectivo trabajo en la parte técnica, el filme se sostiene gracias al sólido trabajo de su multiestelar elenco, que incluye a nombres como Philip Seymour Hoffman (como un lascivo predicador), Natalie Portman (como una joven madre soltera que es agredida por la guardia local), Brendan Gleeson (como el padre de Ruby) y algunas fugaces apariciones de gente como Jena Malone y Jack White, de los White Stripes. 

La pareja protagonista, Law y Kidman, hacen un buen trabajo cuando sus personajes están lejos el uno del otro (el tortuoso camino que sigue el personaje de Law para regresar a casa es perfectamente bien representado por el actor inglés), pero cuando están juntos carecen de esa chispa que es tan necesaria para que una historia romántica funcione. Kidman sigue siendo una bella mujer y una sólida actriz, pero aquí es completamente opacada por la verdadera estrella de la película, Renée Zellweger, quien prácticamente le roba cada una de las escenas en que aparecen juntas, que son casi todas. 

La menudita y camaleónica actriz tejana da muestras de una capacidad impresionante para adaptarse a los requerimientos de la historia (deja de lado el glamour para convertirse en una mujer muy masculina, utiliza un difícil acento sureño) como lo ha demostrado en sus anteriores trabajos. Ella es el corazón de la película, y sería una injusticia que la Academia la volviera a ignorar después de dos años consecutivos en que compitió por el Oscar en la categoría de Mejor Actriz (El Diario de Bridget Jones y Chicago). Sin ella, el filme sería una tediosa historia perfectamente bien fotografiada y realizada pero sin vida. 

Por su parte, el director británico Minghella da muestras de ser un artesano bastante capaz y efectivo, pero le faltó darle el toque de pasión desmedida a la historia basada en la novela de Charles Frazier que la hubiera convertido en una gran película. Sin embargo, a pesar de la falta de conexión emocional que existe por momentos entre los dos protagonistas, es una cinta que vale la pena admirar por varias razones y un buen ejemplo de entretenimiento fílmico de buena calidad.
 

 ® Moviola, 2003