Golpe de Suerte
(The Cooler)
Poster
País: Estados Unidos, 2003
Duración: 101 minutos
Clasificación: C
Elenco: William H. Macy, Alec Baldwin, Maria Bello, Shawn Hatosy, Rong Livingston, Paul Sorvino, Estella Warren, Arthur J. Nascarella
Director: Wayne Kramer
Productores: Sean Furst, Michael A. Pierce
Guión: Frank Hannah & Wayne Kramer
Fotografía: Jim Whitaker
Música: Mark Isham
Distribuidor: Lions Gate Films 
 
Por Jorge Ávila Andrade

The Cooler es el clásico ejemplo de una película bien hecha, con un sólido elenco, técnicamente bien realizada pero producida por un estudio pequeño lo cual, inevitablemente, se va a ver reflejado en la poca exposición y penetración que tiene con la audiencia. Aunque es probable que alguna distribuidora la traiga a México, si esto no ocurre será una verdadera lástima, pues es uno de esos filmes que siempre vale la pena analizar y que ofrecen un buen rato de entretenimiento. 

Con tan solo una tercia de películas en su haber, el joven cineasta sudafricano Wayne Kramer demuestra un interesante conocimiento del lenguaje y el tiempo cinematográfico, además de una buena dirección de actores que seguramente va a dar de que hablar en los años por venir. Aquí cuenta con una historia por demás interesante, misma que escribió junto a Frank Hannah y que trata sobre una supuesta vieja práctica existente en los casinos, particularmente en ciudades como Las Vegas o Atlantic City: los “coolers” (“enfriadores” sería la traducción más cercana a lo que verdaderamente significa), personas que suelen “quitar” o “absorber” la suerte de quienes están ganando grandes cantidades de dinero a la hora de las apuestas. 

Bernie Lootz (William H. Macy) es uno de ellos. Es el perfecto ejemplo de lo que se da en llamar un “perdedor”, un tipo con tan mala suerte que los que se le acercan invariablemente quedan contagiados de ella. Sin grandes esperanzas en la vida, suele ganarse el sustento trabajando como “cooler” en el antiguo casino Shangri-La, propiedad del intolerante y ambicioso Shelly Kaplow (Alec Baldwin),  quien recientemente ha recibido numerosas presiones por parte de un agresivo jefe de la mafia que quiere que las cosas funcionen a su manera y, en el fondo, quedarse con la administración del lugar. 

Bernie conoce en el lugar a Natalie (Maria Bello), joven y atractiva mesera con un poco de la misma actitud que él, por lo que al poco tiempo terminan enamorándose el uno del otro. El problema para Bernie es que éste hecho – la llegada del amor a su vida – le otorga lo que en el medio se da en llamar la “suerte de la dama”. En otras palabras, su suerte da un giro de 180 grados, por lo que Shelly comienza a perder cantidades industriales de dinero. Así, éste último se dedica a hacerle la vida miserable a Bernie, con la finalidad de que su mala suerte regrese y le siga sirviendo para sus turbios negocios. Todo esto ocurre en momentos en que Bernie planea retirarse del negocio para irse a vivir lejos con Natalie e intentar rehacer su vida.

A ciencia cierta nadie sabe si en realidad existen esta clase de personajes en los casinos, pues todo parece indicar que se trata más bien de una leyenda urbana que de algo real, pero por lo menos sirvieron de inspiración para una cinta donde lo más importante no es lo que hacen dentro del juego, sino lo que los hace personas. En este caso, Bernie es alguien que busca darle un sentido a su existencia a través del amor que siente por Natalie. Eso lo convierte en un hombre nuevo, con la ilusión de rehacer su vida aunque sea un poco tarde. 

La cinta de Kramer se centra en esa relación, así como la codependencia que existe entre Shelly y su “cooler”, quien irónicamente se convierte en la única persona con quien tiene una relación un poco más personal. Un elemento utilizado recurrentemente por Kramer son los primeros planos a sus actores, quienes dicen mucho más con los gestos que con las palabras, particularmente en el caso de William H. Macy, quien confirma ser un estupendo actor que ha sido un tanto desperdiciado por la maquinaria hollywoodense para la cual trabaja. 

Su trabajo es sutil, bien elaborado, sin grandes escenas, del tipo de trabajo que provoca que el espectador esté viendo en realidad al personaje y no el actor. Y para esto Macy se pinta solo, pues la mirada y los gestos que muestra son, en un principio, los de un perdedor sin ningún tipo de ambición, para luego transformarse en alguien a quien el amor ha transformado... por lo menos interiormente. 

Para ayudarlo en esto está el sorprendente trabajo de Maria Bello, quien sonaba para ser una de las candidatas al Oscar aunque al final se quedó sin ser tomada en cuenta. La relación de su personaje con el de Macy es creíble, por lo que es fácil desarrollar simpatía y empatía por ambos. Un par de seres necesitados de cariño que se quieren y ayudan mutuamente. 

El otro que realiza un sólido trabajo es Alec Baldwin, quien parece querer revivir una carrera estancada por varios años con un personaje que es la contraparte perfecta para el de Macy: Shelly es agresivo, violento, hablador... todo lo que no es Bernie y que, en el fondo, envidia. Baldwin merece la nominación al Premio de la Academia que ganó a pulso con una interpretación medida y centrada, sin caer en protagonismos. En resumen, The Cooler es un buen trabajo fílmico que vale la pena disfrutar por sus valores técnicos, estéticos y actorales, que son muchos. 
 

 ® Moviola, 2003