CABEZA
DE LA IZTACCIHUATL
Por
fin, el joven albergue de Chalchoapán sucumbió ante la barbarie que implacable
desde siempre y sin tener en cuenta nada, solo su persistencia avasalladora cumplió con su cometido en su
acto devastador. Las huellas de la batalla aún sitiaban al recién extinto:
latas oxidadas, pedazos de vidrio, láminas de aluminio retorcidas la cuales
conformaban la débil caparazón protectora del albergue y con ellos, su nuevo
aliado: botellas de plástico (PET) por doquier. Mudo testigo es su padre el cual ha sabido librar de mejor manera
los embates de nuestra ignorancia con parches por aquí y por allá solo observa
pacientemente, con plena conciencia que el día de mañana ya no vuelva a ver la
luz y expire bajo un montón de rocas con las que la montaña lo cobijará.
De
esta manera doy inicio a la crónica de la ascensión que realizamos a la Cabeza
de la Iztaccíhuatl el 21 y 22 de marzo del 2003.
Una
vez que nos reunimos en el metro Aeropuerto nos dirigimos hacia San Rafael, no
sin antes ser víctimas del intenso tráfico carretero provocado por el puente
del 21 de marzo. Ya en San Rafael compramos agua y algunas cosas más y
recorrimos la terracería que conduce a Nexcoalango.
Alrededor
de las 4:00 p.m. iniciamos la caminata con destino al albergue del Teyotl.
Caminamos sobre el ancho camino lleno de polvo, debido a esto sentimos la
resequedad en nuestras fosas nasales y la sed se hacía sentir debido al intenso
calor, así se nos fue la tarde y ya en penumbra llegamos al albergue. Cenamos y
nos fuimos a dormir en la litera inferior, solo una pareja ocupaba el albergue.
Tras dormitar algunas horas, más que dormir reiniciamos nuestro camino con
destino a la cumbre de la Cabeza. Buscaríamos la vertiente oriental y para esto
seguimos una serie de bloques de roca de grandes dimensiones marcados con
círculos rojos.
Al
ir ascendiendo topamos con el amanecer que ya iluminaba las montañas que se
encuentran al oriente de la Iztaccíhuatl como lo es el Pico de Orizaba y La
Malinche. Luego de haber caminado cerca de cinco horas, llegamos al Cuello
(10:00 a.m.) tomamos un descanso y dejamos nuestras mochilas. Solo ascendimos
con el casco puesto, piolet y bastones en mi caso, superamos un desnivel
formado por un acarreadero y una pared rocosa conocida como la barba, donde la
escalada es fácil pero se debe hacer cuidadosamente ya que el terreno es muy
inestable. En la cumbre tomamos las fotografías de rigor, nos estrechamos las
manos y lanzamos un HUELUM, el reloj marcaba las 11:25 a.m. Frente a nosotros
el Pecho donde alcanzamos a ver alrededor de ocho personas, que habían
alcanzado la cumbre. Iniciamos el descenso hacia el Cuello allí, nos esperaban
Cecilia y Hugo que decidieron no ascender.
Ya en el Cuello tomamos agua y algo de comida y reiniciamos el descenso,
por un acarreadero de grava gruesa, para llegar al campo de batalla descrito en
el párrafo inicial. Continuamos nuestro descenso por: “Tumbaburros” ,
“Arrepentimiento”, Laminas y la Loma Larga para de esta manera llegar a nuestro
punto de partida: Nexcoalango. Comimos, acomodamos el equipo y emprendimos el
regreso a la Ciudad de México.
En la actualidad la Cabeza de la
Iztaccíhuatl no cuenta con glaciares, poco a poco la montaña esta siendo
enmarcada por la explosión demográfica, las futuras generaciones solo tendrán
una vaga idea de lo que fue este lugar, ojalá tuviéramos la iniciativa y las
ganas suficientes, para que este lugar recobre su esplendor. Si ya esta sucio
por favor no contribuyas con más basura y si tienes la idea de seguir
disfrutándolo entonces acarrea la basura montaña abajo solo tu verás la
recompensa en tu próxima visita.
Por sí te
interesa el nuevo albergue de Chalchoapán fue construido alrededor de 1968 por
el Grupo de los Cien, para sustituir al albergue de piedra el cual fue
parcialmente destruido por una avalancha de rocas y que en la actualidad así
sobrevive con parches de plástico improvisados y sin un proyecto real de
reconstrucción o demolición. De esta misma manera se encuentra el albergue de
laminas el cual si fue destruido por la barbarie. En todo los alrededores de
Nexcoalango se instalan continuamente campamentos los cuales dejan la ceniza de
fogatas y basura a cual más heterogénea, atentan contra árboles y
vegetación, y no se diga en la parte
inferior de la montaña que es la de más fácil acceso y gozaba de excelentes
parajes como la cascada de Los Diamantes, en la actualidad es un verdadero
muladar. En fin así semos y que.
Participantes: Club
Bruno Barrón
Hernández ESIME
Efrén Bonilla
Díaz ESIME
Cecilia Lemus
Martínez UPIITA
Hugo Ismael
Sánchez Cabrera ESIME
Jacobo Marvín
Tapia Penilla ESIME
A t e n t a m e n t e
Efrén
Bonilla Díaz