Lugares Para Rodar
Por: Ing. Guillermo García Mendez
Alrededor de la ciudad de México existen muchos lugares ideales para practicar la bicicleta de montaña. Aunque obviamente éstas rutas se pueden recorrer caminando, toman menos tiempo rodando la bici, y aprovechando el fácil acceso a estos sitios, organizamos una serie de excursiones con las que se le dió forma al primer curso de bicicleta de montaña, impartido en la AEMIPN.
Se consideraron varios factores para determinar los sitios en los que se debería impartir el curso. Algunos de ésos factores fueron: facilidad de acceso, un grado de dificultad adecuado y ser agradables de recorrer. Gracias a la experiencia de cinco años de probar muchos terrenos, al dominio de la técnica y a las lecciones propinadas por los no pocos golpes que se reciben en este deporte, se pudieron encontrar los lugares ideales.
La primer salida del curso, tuvo como punto de inicio el pueblo de Salazar, que está ubicado a orilla de la carretera México - Toluca a unos dos kilómetros de la Marquesa. Partiendo de este punto, nos dirigirnos hacia el Cerro de la Campana, por donde encontramos veredas de muy variado grado de dificultad. El objetivo de esta salida fue primordialmente, el de familiarizarse con la bicicleta: aprender a utilizar los frenos, los cambios de velocidades y la manera de desplazar nuestro cuerpo, dependiendo si vamos de subida, de bajada, a gran velocidad, sorteando una serie de curvas o en un camino estrecho. El recorrido fue de aproximadamente 12 km. Para algunos cleteros noveles el mayor reto consistió en soportar estar sentados sobre un diminuto asiento durante varias horas.
Para la segunda salida nos alejamos un poco más de la ciudad de México internándonos en el corazón mismo del estado de México. Adelante de la ciudad de Toluca tomando la salida hacia Valle de Bravo, se encuentra un volcán que lleva por nombre Nevado de Toluca aunque la mayor parte del año está sin nieve, en esta ocasión encontramos un poco de ella en los últimos kilómetros antes de llegar a la cumbre.
El objetivo de esta práctica era aprender a administrar nuestra energía en trayectos de gran esfuerzo. Por ello subimos por una terraceria de aproximadamente 15 km el tipo de terreno no representa mayor dificultad para el ascenso. Aunque la subida no es monótona se ve opacada por la bajada, que nos permite experimentar una emoción indescriptible.
Sin alejarnos de la ciudad hicimos la tercer salida en La Venta, lugar conocido por muchos porque aquí inicia el ascenso hacia el Cerro San Miguel. La Venta cuenta ahora con puesto de vigilancia de la forestal, que se ha encargado de arreglar la terracería para hacer el ascenso de manera más cómoda.
Hacer cumbre no era nuestro objetivo, ya que la subida requiere más experiencia y para fines didácticos no es muy adecuada. En el lugar llamado Agua de Leones cambiamos el rumbo hacia el Valle del Conejo por la ruta donde se organiza el medio maratón llamado la ruta de los campeones. Esta ruta es una larga vereda que desde el principio se torna muy emocionante, porque tiene algunas partes muy angostas, donde hay que hacer gala de un movimiento muy cadencioso para poder mantener el equilibrio.
La mayor parte de esta vereda tiene, una pendiente mínima, y al final de ésta tenemos la opción de bajar hacia el Valle del Conejo o de llegar a un pequeño valle inclinado, donde podemos tomar el sol mientras que comemos un suculento refrigerio.
Ya de regreso, justo en la siguiente bajada después de Cruz Blanca, tenemos la opción de continuar en la terracería que nos conduce a la carretera hacia la venta o tomar unas espeluznantes veredas que más que camino, parecen escurrideros de agua pluvial, y es este precisamente, lo excitante de este lugar.
Este escurridero nos conduce al convento del Desierto de los Leones, donde una vez mas, tenemos dos opciones, una, tomar la carretera, otra, la vereda que inicia con una escalera de aproximadamente 15 escalones, seguida de varias curvas y bajadas con piedras, troncos y una enorme zanja donde se hace necesario cargar la bici para poder sortearla.
Por la carretera libre a Cuernavaca se encuentra una población llamada Parres, es donde da inicio la cuarta salida, cuyo objetivo es alcanzar la cima del Volcán Pelado. El recorrido es corto, pero se requiere mucho esfuerzo debido a la orografía del lugar.
Éste volcán es un cono casi perfecto, está rodeado de un bosque bastante cerrado y muy accidentado.
Rodamos por una terracería muy pedregosa, donde se dificulta el avance. La parte pelada (sin árboles) es aun más difícil porque se conjugan varios obstáculos como son la fuerte pendiente del camino, lo pedregoso del mismo y la arena suelta.
Con una muy suena condición es casi seguro alcanzar la cumbre montado en la bici, y en la bajada, con seguridad vas a tener por lo menos un derrapón. Al principio es poco complicado encontrar el camino, porque existen muchas desviaciones que no conducen a ningún lado, ya que son caminos hechos por los lugareños para sacar tierra para plantas.
En el pequeño poblado de Llano Grande, localizado a orilla de la carretera a Puebla, dio inicio la última salida, que mas tarde terminaría en el conocido pueblo de San Rafael.
En esta excursión se aplican todos los conocimientos adquiridos en las salidas anteriores, ya que el terreno es muy variarle, presenta muchos columpios y las pendientes son fuertes. Adicionalmente, la altitud a la que rodamos exige una buena condición física, pero finalmente, todo el esfuerzo resulta recompensado por el excelente paisaje que podemos apreciar.
La bajada nos exige una buena resistencia en brazos y manos, un buen sentido del equilibrio y conocimiento de la técnica para poder disfrutar del descenso a gran velocidad.
Si quieres ir a rodar a este lugar sin conocimiento previo de los caminos, es seguro que te pierdas, porque existen muchos caminos en esta zona, que bien pueden encañonarte demasiado, o minímo desviarte por completo de la ruta, ya que muchos de ellos llevan hacia Puebla, y ten por seguro que una desviación mal tomada, se traduciría en pérdida de tiempo, que aprecias más conforme se acerca la noche.
Todo el tiempo, rodamos por terracerías suficientemente amplias, hasta llegar a Llano Grande el Alto, donde se tiene una inmejorable vista de la cabeza del Iztaccíhuatl y de aquí en adelante, es pura bajada.
En Nexcoalanco se puede disfrutar de unas deliciosas quecas acompañadas de una amargosa cerveza. De ahí la bajada puede ser por dos caminos: el más emocionante es por El Caracol y el otro es por una terracería por la que suben carros para llegar al lugar llamado Don Lencho, Pie de la Cuesta o Dos Aguas. El camino nos guarda una gran variedad de sorpresas, desde la pendiente pronunciada, sortear algunas piedras, cruzar zanjas hechas por el agua, evitar las desviaciones, entre otras, y sin duda, son los mejores ocho minutos de toda la excursión.
Todos los lugares que se han descrito grosso modo, tienen un gran potencial. Existen muchas posibilidades de variar las rutas, pero todo dependerá de que nos montemos en nuestras bicicletas, y nos atrevamos a descubrir nuevas veredas y caminos.