Ascenso al Tacaná (XLV Confraternidad montañista del Sureste)
Por: Israel Huerta I.
24 marzo 2005
¡Huélum, Huélum, Gloria
A la Cachi Cachi Porra
A la Cachi Cachi Porra
Pim Pom Porra
Pim Pom Porra
Politécnico, Politécnico
Gloria!
Fue lo que se escucho en el cráter del Tacaná cuando Hugo Maldonado hacia su arribo, para entonces eran alrededor de las cinco de la tarde y la mayor parte del contingente Politécnico había logrado el cometido de llegar a esta zona, solo faltaba la llegada de Duke, quien como tradicionalmente, año tras año, continua la exploración de nuevas rutas para llegar a la cumbre del volcán.
14 horas antes, a las 4:45 de la mañana del jueves 24 de marzo de 2005, se habían iniciado las labores. A esta hora salimos de Tapachula, del hotel “El Fénix” que había sido designado el sitio de reunión para comenzar la larga pero gratificante jornada.
Dan las 6:05 a.m. y arribamos a Unión Juárez, nos tomamos la foto de rigor en
el parque y gritamos el primer Huelum del día. Continuamos con la travesía aún
en los carros, ya que subiríamos hasta Chiquihuites en ellos, a donde llegamos
a la 7:15 a.m. El grupo politécnico desayuna lo que encuentra en los puestos o
lo que había preparado el día previo.
Finalmente inicia el ascenso a las 8:20, para entonces varios compañeros comienzan a alistar los dulces para regalarlos a los niños que viven en las casas ubicadas a lo largo del trayecto y para aquellos que suben a la Confraternidad. No tardamos mucho en encontrar a los primeros y comienza la repartición, primero llega uno, dos, luego van por sus hermanos y amigos, llega un grupo mas nutrido y así continua a lo largo del camino.
9:27 y estamos en el descanso “Las Flores”, donde nos reagrupamos, tomamos
agua, ración de marcha y descansamos un poco. Continuamos el ascenso hasta las
10:18 cuando llegamos a LindaVista, el grupo viene bien, relativamente compacto
y con muchos ánimos por disfrutar el recorrido y llegar a la cima, que desde
este punto no se ve ya que aún estamos en la zona arbolada además de que “las
nubes”, como insistía Jesús Olivares en llamar a la neblina, nos rodeaban.
Seguimos el camino sin detenernos en Papales, solo hacemos otra breve escala en
la “cabaña” del encargado de ecología, allí saludamos a Alex y preguntamos
sobre la asistencia de montañistas que han subido a lo largo de la mañana.
Las noticias no son tan buenas, ya que nos dice que no ha visto a muchas
personas, pero que sabe de un grupo de aproximadamente 50 montañistas que se
dirigían a la cima para participar en la Confraternidad.
Con la esperanza de encontrar a mas gente en el trayecto que nos falta y aún a más en la cima continuamos avanzando. Hacemos pequeños descansos, aunque no volvemos a reagruparnos, sin embargo parece ser que no estamos tan separados. Salimos de la zona arbolada y entramos en la parte de rocas. En este punto la pendiente se hace mayor y el esfuerzo por subirla también crece, sin embargo ya estamos cerca de la cima, ya se escucha el bullicio de los compañeros de otros clubes que están allá arriba.
A las 14:40 llegan los primeros politécnicos al cráter, inmediatamente lanzan un huelum para anunciar que la Asociación de Excursionismo y Montañismo del IPN, como cada año, desde hace 45, ha llegado y para motivar a los compañeros que aún van subiendo.
Rocio, Tlatoani, Jesús, Fernando, Sergio, Mónica ... poco a poco van llegando y después de felicitaciones por haber logrado el primer objetivo comenzamos a establecer el campamento. Algunos arman las tiendas, otros socializan o saludan a los montañistas que ya estaban allí. Allá se ven a los miembros de diversos clubes del D.F. (el grupo del cual Alex nos habia comentado), por aquí los clubes de Tapachula, y del otro lado la delegación de Guatemala, de Honduras, los compañeros de Cataluña y de Italia
Corre la tarde y siguen llegando más y más personas. Un conato de lluvia hace
que guardemos todo y nos refugiemos en las casas, pero a los 10 minutos esta
cesa y se continua con la venta de playeras, con la platica y la convivencia.
Es entonces cuando Hugo, “El Abuelo” llega y ahora si, solo esperar a Duke y que no invierta demasiado tiempo en la exploración de este año. Se comienza a preparar la cena: un poco de sopa, chocolate con agua, chilorio, aguacates, quesadillas, cochinita... un verdadero banquete, de esos que solo se pueden vivir y disfrutar en la montaña.
Duke llega mientras cenamos y ahora si estamos todos completos. La cena termina y hay que ir a dormir, a descansar y reponer fuerzas para las actividades de mañana.
25 marzo 2005
Quince minutos después de las seis de la mañana y nos despertamos, rápidamente tomamos lo que vamos a subir a la cima y a las 7:00 comenzamos el ascenso final. Es entonces cuando se logra ver el Tajumulco, el volcán más alto de Centroamérica, rodeado aún por la neblina y con el Sol elevándose por el horizonte. Ya en la cima, colocamos los banderines de las asociaciones y clubes asistentes, las banderas de México, Guatemala, Honduras y El Salvador.
8:05 y comienza la Ceremonia de la XLV Confraternidad Montañista del Sureste.
Se mencionan a todos los clubes y asociaciones presentes, se guarda un minuto
de silencio por las personas que ya no están entre nosotros y otro más de
aplausos por todos aquellos montañistas que se esfuerzan por cumplir sus metas,
se entonan los himnos nacionales de los países presentes, los representantes de
cada Asociación dan un breve discurso. Sigue la tribuna libre, donde cada
quien puede expresar lo que desee, en este año se presentaron varios llamados a
cuidar y respetar nuestro medio ambiente, a rechazar cualquier forma de
violencia, a continuar con la práctica del montañismo con excelencia, a
inculcar estos valores en el mundo en el que vivimos y por supuesto, a no
perder esta tradición, que es la Confraternidad Montañista del Sureste.
Se continua con la entrega de reconocimientos, para las Federaciones presentes y así concluye la ceremonia, ahora solo resta entregar los 300 diplomas a cada uno de los asistentes a este evento. Luego viene la plática, el intercambio de direcciones, de correos electrónicos, la firma de diplomas, las felicitaciones...
Descendemos al cráter, a la zona de campamento y entre despidos de los
compañeros que ya inician la bajada se recogen las tiendas, se prepara la
comida con lo que aún tenemos y finalmente a las 12:30 nosotros también
iniciamos a bajar, con la promesa de volver el siguiente año, y el siguiente y
el siguiente... y hasta que la Confraternidad Montañista del Sureste exista.
13:50 y hacemos una escala en Papales, es aquí donde se guardan los libros con los pensamientos que dejan plasmadas las personas que año con año suben al Tacaná. Leemos los pensamientos que los compañeros de la AEMIPN han dejado. En este año, se decide que sea Hugo M., quien escriba en el libro, ya lo leeremos el año próximo.
Entre una lluvia ligera pero continua comenzamos a llegar a Chiquihuites, son las 16:30. Mitigamos el hambre con jugo de naranja y quesadillas. Luego jugamos básquetbol mientras esperamos a que Hugo y Duke lleguen, no tardan mucho en hacerlo y también se unen al partido. Solo resta esperar el transporte para llegar hasta Unión Juárez y de allí a Tapachula.
Sin duda, el “Tacaná”, es toda una aventura, como olvidar la infinidad de momentos que durante la semana del 18 al 27 de marzo vivimos: Las langostas de Punta Maldonado, el juego de volleyball, la playa virgen en la cual nadamos y que nos regalo una hermosa puesta de sol, el “arrancate Fermín” que llego tarde ya que el carro se apagó, el paseo en Chacahua, los cocodrilos “reclusos”, la llegada a Zipolite, el intento de noche de fiesta que termino demasiado temprano, la cena en Tehuantepec, la interminable noche en auto para llegar a Acapetahua, los manglares, la tarde que repuso el sueño perdido, los camarones fritos, la noche con canciones a la luz de las velas, la hospitalidad de la familia Arreola, los mangos, el ingenio para diseñar un banderín de última hora, las clases de costura y planchado, el concierto en el camión de Unión Juárez a Cacahuatan, la anforita de licor de café, la fuente de mariscos, los más de mil kilómetros entre Tapachula y la Cd. de México, los 15 kilometros que recorrió el auto con el tanque de gasolina vacío, el inigualable sistema de audio, las uvas para el camino... Al final, cada quien recordará esta aventura por razones distintas, pero es seguro que cuando esto pase, tendremos ganas de estar allí una y otra y otra vez y siempre que exista la Confraternidad Montañista del Sureste.
¡Huélum, Huélum, Gloria
A la Cachi Cachi Porra
A la Cachi Cachi Porra
Pim Pom Porra
Pim Pom Porra
Tacaná, Tacaná
Gloria!