Los Volcanes

Estructura de un volcán

Un volcán se compone principalmente de una cámara magmática que se sitúa varios kilómetros en el subsuelo, una chimenea por donde el magma asciende hacia la superficie y el cono que se ha formado por la superposición de todos los productos expulsados por la chimenea.
La cámara magmática se encuentra a muchos kilómetros bajo la superficie, se cree que tiene grandes dimensiones, se piensa también que ésta es la responsable de los colapsos, no de todos, de la estructura del cono de muchos volcanes al quedar está casi vacía al expulsar todo su contenido hacia la superficie, entonces el volcán pierde estabilidad y parte de él se hunde bajo su propio peso.
La chimenea es el conducto de acceso del magma hacia la superficie, hoy en día los científicos pueden prever la erupción de un volcán, gracias a los sismos que genera la presión del magma a través de la chimenea, dichos sismos se analizan y se determina su localización o epicentro y su profundidad o hipocentro si el sismo se genera a mucha profundidad el evento tardará un poco más en desarrollarse, si el sismo se genera a poca profundidad, los   científicos   pueden   determinar la inminencia de una erupción y tomar medidas preventivas, estas decisiones se respaldan también con otros análisis.
El cono es la parte visible del volcán, este se forma debido a la expulsión de los materiales volcánicos a través de muchas erupciones y a través de miles de años. Por experiencia se sabe que un volcán es más joven cuando su cono se encuentra en perfecto estado, mientras que uno más antiguo se encuentra más destruido a causa de los agentes atmosféricos como la lluvia, el viento y el efecto de los glaciares, sin embargo volcanes con conos muy   destruidos han vuelto   a   erupcionar después de muchos años de inactividad.
En la parte superior de los volcanes se encuentra el cráter que es el orificio de expulsión del magma, puede tener pocos cientos de metros a varios kilómetros de diámetro, cuando el cono   de un volcán colapsa este forma un cráter más ancho que pasa a llamarse caldera, algunas veces  estos colapsos ocurren lateralmente formando calderas en forma de herradura como en el caso del Guagua Pichincha y del Reventador, muchos volcanes después de colapsar, reanudan su   actividad eruptiva creando nuevos   conos como el ya mencionado Reventador o domos de lava como en el Pululahua o en el Cuicocha.
A veces en un mismo edificio volcánico aparecen nuevos orificios de salida que dan lugar a conos satélites o adventicios, estos se desarrollan muchas veces debido a que el orificio original se ha taponado y el magma ha encontrado una salida alterna, este caso se ha dado en el volcán Atacazo y su cono adventicio Ninahuilca, cuando los conos adventicios se originan a gran profundidad estos dan lugar a otros edificios volcánicos casi independientes este es el caso del Imbabura y su cono paralelo el Huarmi Imbabura.
Si en cambio se forman nuevos conductos pero cerca del cráter, entonces se forman varios cráteres en un mismo cono que no sufre mucha alteración, este es el caso del volcán Sangay que posee tres cráteres y todos estos tienen actividad casi permanente.
En el caso de los volcanes de escudo estos comúnmente tienen conos satélites o fracturas de expulsión que no forman nuevos conos, cuando estos volcanes colapsan y vuelven a erupcionar forman lagos de lava que a su vez crean flujos que recorren decenas de kilómetros.


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