EL TORNEO CONTINENTAL MÁS ANTIGUO DEL MUNDO
Cada vez que a lo largo de estos 80 años bien
vividos el capitán de turno levantó sus brazos en señal de triunfo final, acaso
no solamente se saludaba a la mejor selección sudamericana de fútbol sino se
reverenciaba tácitamente a una de las más poderosas del mundo. Porque esa
resultó una de las virtudes colaterales - además de la esencial integración de
los pueblos a través del deporte - de esta competencia en aquellos tiempos
fundacionales: fue simiente de un fogueo internacional que cristalizó
rápidamente en títulos mundiales para diversas selecciones del continente.
Pero la magnitud definitiva de su importancia
la marca un hecho hasta entonces inédito: fue el primer campeonato de
selecciones que se diputó en el mundo. Corría 1916 cuando se lo organizó en
Buenos Aires, a propósito de conmemorarse el Centenario de la Independencia
Argentina: coincidentemente y a instancias de un visionario dirigente uruguayo,
Héctor Rivadavia Gómez - también, periodista y político - se fundó la
Confederación Sudamericana de Fútbol. En ese mes de julio arranca formalmente
esta historia de una entidad y su torneo que crecieron juntos. Recién 44 años
después tendría su Copa Europea el Viejo Continente, organizada por la UEFA.
Allá por 1916, la FIFA se circunscribía
solamente a 23 asociaciones afiliadas (19 europeas, 2 sudamericanas y 2
norteamericanas). La CSF comenzaba a andar, con su idea de desarrollar
anualmente su campeonato por la Copa América, que tuvo continuidad en 1917 en
Montevideo y desde entonces, con distinta frecuencia, hasta nuestros días.
Tiempos heroicos aquellos de las décadas del
10 y del 20 por diversos factores: dificultades para el traslado (se limitaba a
las vías marítima, terrestre y al ferrocarril), escasez de asociaciones; la
condición amateur de los jugadores, quienes actuaban con permisos de sus
empleos. Épocas de cismas en las instituciones madres de algunos países que
diezmaban el poderío de sus equipos (por ejemplo, Argentina jugó casi 20 años
sin muchos de sus mejores valores) o directamente los dejaba fuera de
competición. Años de lenta recuperación física para jugadores que padecían
alguna lesión como producto del juego.
A pesar de todo, la Copa América se hizo
grande desde su creación y se entronizó en el corazón de todo aficionado al
fútbol de este continente. Se llamó Extraordinarios a los torneos en que no
estuvo en juego la Copa, pero igual era la máxima competencia de selecciones.
La denominación oficial es "Campeonato Sudamericano de Fútbol Copa
América". Está el caso del primer torneo, el de 1916, donde no se puso en
juego la Copa pero fue un Campeonato Sudamericano. Quedó integrado a la
historia los equipos participantes fueron representativos de las cuatro
asociaciones (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay), asistieron todos los
delegados de ellas con lo que se le confirió un tinte absolutamente oficial y
fundamentalmente en su transcurso tuvo su alumbramiento la Confederación
Sudamericana de Fútbol.
Desde entonces, fueron 37 los campeonatos
disputados (8 en la Argentina, 7 en Uruguay, 6 en Chile, 5 en Perú, 4 en
Brasil, 3 en Ecuador y 1 en Bolivia más otros 3 sin una sede fija). Según el
sistema de competición empleado durante sus primeros años, cada equipo jugó un
partido con los otros participantes, pero en el de 1925, los tres
intervinientes (Argentina, Brasil y Paraguay) lo hicieron dos veces entre sí.
Fue a partir de 1975 cuando se cambió la estructura del torneo: los equipos - excluido
el último campeón - se dividieron en tres grupos de tros cada uno para jugar
dos partidos entre sí, local y visitante; los tres clasificados y el campeón anterior
formaron dos grupos de donde surgieron los dos finalistas en partidos de ida y
vuelta. Fue el sistema aplicado en 1975, 1979 y 1983. Bajo la presidencia del
Dr. Nicolás Leoz se produjeron dos cambios esenciales. En 1987, la vuelta a la
sede fija, y a partir de 1993, la incorporación de dos miembros de la CONCACAF
para sumarse a la competencia: México y Estados Unidos. Salvo en Paraguay,
Colombia y Venezuela (únicos países que no la albergaron) la Copa América vibró
en todos los escenarios sudamericanos. Muchas veces en nuestras canchas hemos
visto el mejor fútbol. Lo comprobó el mundo con las actuaciones de Uruguay en
1924, 1928 (Olimpíadas), 1930 y 1950; Brasil en 1958, 1962, 1970 y 1994;
Argentina en 1978 e 1986; las dignísimas actuaciones de Chile en 1962 y Perú en
1970, además de varios subcampeonatos y una diversidad de halagos en otras
competiciones. Desde la gloriosa Copa América, el fútbol sudamericano expandió
al mundo la imagen de un estilo incomparable.