SALUD

LA CONTAMINACIÓN PODRÍA SER CAUSA DE DAÑOS EN EL OLFATO

 

  • La sensibilidad olfatoria de los capitalinos es menor que la de personas rurales
  • La afección propicia la incapacidad de percibir el sabor de los alimento

Por Jessica Castillejos

México, 25/04/04 (AUNAM);- Recientes estudios han demostrado que los capitalinos presentan una disminución en su capacidad de percibir y discriminar olores; esto puede ser consecuencia de los altos niveles de contaminación que existen en la ciudad de México, informó Aline Arreola, bióloga del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM.

El sentido del olfato es uno de los más importantes para el ser humano, pues según la investigadora, no sólo nos permite percibir olores, sino que también influye en procesos fisiológicos como la salivación, la reproducción y la sincronización de los ciclos menstruales en mujeres que mantienen una convivencia muy cercana. También se ha demostrado que las sustancias odoríferas son capaces de modificar la conducta, actuando en el estado anímico, la motivación, la memoria y la relajación de los seres humanos.

La doctora Robyn Hudson, del Instituto de Biomédicas, consideró que “los tóxicos que  diariamente respiramos en el Distrito Federal están dañando las fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones, ya que el tejido encargado de la proteger estos órganos se encuentra indefenso ante los agentes”.

Dicho tejido recibe el nombre de epitelio y está formado por células ciliadas  en forma de spaghetti, explicó la doctora Hudson. Las células epiteliales, cubiertas por una capa de moco, revisten la cavidad nasal, y su principal función consiste en atrapar aquellos cuerpos extraños que pudieran dañar al cuerpo. Sin embargo, dijo que en México no hay estudios sobre tales estragos, pues las investigaciones sólo se enfocan a los problemas patológicos, anatómicos y bioquímicos del olfato.

Hudson se refirió a la tesis profesional de la bióloga Aline Arreola: “Fue un estudio realizado a habitantes del sur de la ciudad de México y de Tlaxcala, donde se determinó que los capitalinos presentan menor sensibilidad en la detección de olores a comparación de los tlaxcaltences, lo que según Arreola, podría ser un indicador de los posibles daños causados por la contaminación en el olfato.”

“Los resultados de la investigación dejan claro que la pérdida de sensibilidad olfativa aumenta conforme se incrementa la edad de los individuos, así, el grupo de adultos de 40 a 49 años de edad es el más afectado. Sin embargo, esto puede ser resultado de que, con los años, se presenta una disminución natural del olfato, y a pesar de que el epitelio se regenera constantemente, existe un momento en que ya no puede recuperarse más y las membranas se debilitan y desgastan; causando daño a los pulmones, que reciben el oxígeno sin filtrar”, explicó la doctora Hudson.

No obstante, Robyn Hudson aseguró que existen otros agentes que pueden influir en el desgaste del epitelio, entre los que destacan las enfermedades virales como la gripa. Entre las principales consecuencias que podría traer la pérdida del olfato (anosmia), se encuentran: la incapacidad de diferenciar alimentos en buen o mal estado, la disminución de percibir el sabor de los alimentos, no poder distinguir agentes tóxicos como humo o gas y algunas consecuencias secundarias como depresión o estrés.