Crononáuticas.
“Ayer moriré. Lo supe pasado mañana”, me dirá el tipo, esperando que yo me sorprenda. Desde luego, le observaré, inexpresivo.
“Caeré por accidente en el cretácico, donde un dinosaurio me aplastó el craneo cuando salgo de la máquina”, continuará diciendo. Luego, dará un largo trago, con el que terminará de beberse la cerveza que orinó la semana pasada.
“vine al último mañana, el que ya no vi. Jamás sabré que pensé en el momento que morí. ¿Es inevitable?, y yo asentiré, sabiendo de que al tipo no le sirvió de nada.
“en fin, ayer todo valdra madre, así que al mal paso darle prisa” y dicho esto se levantará, subirá a su máquina y saldrá hacia ayer, de donde partirá al cretácico.
No será fácil ser crononauta, pero para eso estarán puestas esas estaciones anacrónicas , donde los navegantes podremos detenernos a echar unos tragos y recordar el futuro.
Si no, nos volveríamos locos.
-Bef.