Counter EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Por: Adda Vélez

 

      Gracias a la maravillosa bendición de colaborar en el ministerio de Consejería Cristiana, de Cristianos Unidos, he tenido la oportunidad de ver por mis propios ojos, cómo el enemigo de nuestra alma quiere eliminar las dos cosas que más le estorban en este mundo: EL MATRIMONIO CRISTIANO, Y LA FAMILIA CRISTIANA.

        Muchos Cristianos están pasando por el desierto, siendo víctimas de los ataques de Satanás en contra de sus familias. Y no por nada, pues Satanás sabe dos cosas que lo aterrorizan:

1)    1)      EL MATRIMONIO CRISTIANO: Son DOS EN SU NOMBRE: Cuando dos personas se ponen de acuerdo en lo que han de pedir, les será hecho en Cristo Jesús. Cuando un matrimonio se toma de las manos para orar, Satanás y sus demonios TIEMBLAN.  (MATEO 18:19)

2)  2)     LA FAMILIA CRISTIANA: Cuando dos o más se congregan en Su nombre, ahí está JESUCRISTO en medio de ellos.  Y donde está JESUCRISTO, Satanás no puede estar. (MATEO 18:20)

 

Veamos que es el matrimonio, y que planes tiene Dios para los matrimonios Cristianos, comprometidos con el Señor:

 

“Creo Dios al HOMBRE a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. “ Génesis 1:27

“Y Dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Génesis 2:18

“Por lo tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, Y SERAN UNA SOLA CARNE” Génesis 2:24

 

        Dentro del plan de Dios para la humanidad, el principio fue el matrimonio bendecido por Dios. Cuando una pareja se une en matrimonio delante de Dios, se convierten en UNO,  y cuando tienen a JESUCRISTO COMO CABEZA DE SU CASA, se convierten en un TRIANGULO, por medio del cual reciben las bendiciones del cielo.  Cuanto más íntima es su relación personal con Jesús, más intima se convierte su relación de pareja.  “Cordón de tres dobleces no se rompe fácil”. Cuando la cabeza de la casa es el varón, y la mujer se sujeta a él, y la cabeza del varón es Jesucristo, difícilmente el enemigo puede robar, matar o destruir ese hogar, pues Satanás pertenece a las tinieblas, y donde mora la LUZ DE JESUCRISTO, LAS TINIEBLAS NO PREVALECEN.

        A los maridos se les ordena: “AMAD A SUS ESPOSAS, ASI COMO CRISTO AMO A LA IGLESIA” (Efesios 5:23-33). Cristo amó a la iglesia tanto, que DIO su vida por todos nosotros. Así debe amar el varón a la mujer, tanto como para dar su vida por ella.  El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. PORQUE NADIE PUEDE ABORRECER A SU PROPIA CARNE. Así como el varón cuida y sustenta su propio cuerpo, así mismo tiene que hacerlo con su mujer, pues ella es su carne, y juntos son UNO.

        La mujer de hoy tiende a ser un poquitín liberal respecto a su papel dentro del hogar, y eso no es sino otra trampa del enemigo para confundir, dividir  y robar, destruir y matar los matrimonios Cristianos. Cuando la mujer aprende a sujetarse al marido, y deja de darle importancia a la “igualdad entre los sexos”, a “la liberación femenina” y tantas otras cosas que ha inventado la sociedad para destruir a las familias, quienes son el núcleo de la sociedad, destruyéndose a sí misma, creando sociedades disfuncionales.   Cuando la mujer cae en estas trampas, deja de ser una mujer sujeta a su marido y se convierte en “la cabeza”, (Jezabel) y el matrimonio no puede fluir como Dios quiere que fluya, y tarde o temprano, ese matrimonio fracasará.  La mujer fue dotada por Dios de dones especialísimos y talentos importantes, pues es copartícipe de la creación, durante la maternidad, y tiene capacidad de discernir un poco más a causa precisamente de esto. La mujer esta más preparada para sobrevivir ante cualquier adversidad, junto con sus hijos, que el varón.  Por eso mismo,  el varón y la mujer son el complemento perfecto el uno del otro. El varón solo, no funciona al máximo de su capacidad pues necesita de las cualidades de la mujer para “ver” lo que él por sí mismo no ve, y la mujer sola es una “deschavetada”, que se deja llevar mas por las emociones que por cualquier otra de las cualidades del varón.  Mis hermanas y yo decimos que cuando actuamos sin la autorización de nuestros maridos, somos unas “mechitas” que nos prenden y ¡bum! En unos segundos generamos una explosión. En cambio cuando nos sujetamos a nuestro marido, él mismo nos hace ver los pros y los contras de cualquier decisión. Esa es la maravilla del matrimonio, y cuando éste esta sujeto a Jesucristo, forma CORDÓN DE TRES DOBLECES, Y SATANAS NO PUEDE ROMPERLO FACILMENTE.

“Otra vez os digo, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.” Mateo 18:19

“Exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que  se dice: Hoy; para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado” Hebreos 3:13

        La mayoría de los fracasos matrimoniales viene por la desobediencia del mandato de Dios que nos dice en su palabra:

“No os unaís en yugo desigual con los que no creen: porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas?  1 Cor 6:14

Este mandato de Dios aplica en todas nuestras relaciones, tanto de amistad, matrimonio, negocios, etc.

Solamente edificando nuestra casa sobre la roca, QUE ES JESUCRISTO, tenemos la seguridad que el viento no la tumbe:

“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”. Salmos 127:1

Uno de los frutos del matrimonio es la FAMILIA:  Ser padres significa ser responsables de la condición espiritual de nuestros hijos, y de ellos daremos cuentas tarde o temprano, delante del Señor.  No es nada sencillo comprender la responsabilidad que tenemos delante del Señor por nuestros hijos, pero la palabra de Dios nos habla: “El fin de todo el discurso oído es este: TEME A DIOS, Y GUARDA SUS MANDAMIENTOS, porque esto es la suma del deber humano. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.” Eclesiastés12:13-14

        La familia Cristiana es una pequeña congregación, y cuando el varón está sujeto a Jesucristo, y la mujer al varón y los hijos a los padres, el PODER DE DIOS FLUYE SOBRE LA FAMILIA BENDICIÉNDOLA en todo lo que emprenden.  La familia unida en Cristo Jesús puede orar por los necesitados, orar por los ministerios de la iglesia, por los pastores y sus familias, orar por los amigos de los hijos, inconversos; por los amigos de los padres, inconversos; por salud, por bendiciones, por la solución de problemas, y siendo dos o mas en Cristo, ahí está El en medio de la familia, poderoso. (Mateo 18:20)

        Por eso Satanás quiere destruir a la familia: El principal objetivo: tumbar a la cabeza: El marido. Si el marido cae, toda la familia cae. Así de sencillo.  Al marido le pondrá tentaciones irresistibles, mujeres, sexo, drogas, alcohol, vicios, idolatría, orgullo, etc. De ellos está lleno el mundo, la televisión, los lugares de trabajo y los estilos de vida actuales. El varón Cristiano tiene que ser astuto como serpiente, para no caer en los engaños a manera de tentación que Satanás pone en la mente, para que luego bajen al corazón y le envenenen.

        Tumbar a la Esposa: (Así lo hizo desde el principio, con Eva, y lo sigue haciendo hoy en día). Si la mujer cae en la tentación, toda la familia sufre, y toda la artillería de Satanás va sobre ella para destruir a toda una familia.  A la mujer se le presentan “obsesiones” tales como la figura, la autoestima, la apariencia física, la autorrealización, y muchas veces, el confundir una vida piadosa con una vida desobligada, tomando como primer lugar las cosas de la “iglesia” en vez de su primer y mas importante ministerio: Su familia.  La mujer tiene la responsabilidad moral y espiritual sobre toda su familia y es responsabilidad de ella ser vigilante, orar sin cesar por su familia, por su esposo, interceder, ungir, proteger, proveer, y ser lo mas cercano a la mujer de Proverbios 31.

        Los Hijos: Cuando los hijos se enfrentan cada día al mundo allá afuera, se topan al que anda como león rugiente viendo a quien devorar: Tentaciones, sexo, drogas, fiestas, disoluciones, música rock, libros, ocultismo, paganismo, y un gran etcétera de ofertas que Satanás pone en bandeja de plata para intentar perderlos. Es nuestra responsabilidad como padres y madres de familia cristianos, TOMARNOS LAS MANOS Y ORAR POR NUESTROS HIJOS PIDIÉNDOLE AL PADRE QUE NO LOS DEJE CAER EN TENTACIÓN Y QUE LOS LIBRE DEL MAL. Dios que es fiel, lo hará cuando se lo pidamos en el nombre de Su hijo. Y Satanás, entonces, no podrá hacer nada.  Esta es una labor de todos los días y tanto el varón como la mujer somos responsables de ellos.  Debemos enseñarle a nuestros hijos el temor de Dios, los diez mandamientos, a orar y a reprender al enemigo de sus almas, prepararlos espiritualmente para que puedan resistir las innumerables ofertas del mundo, esperando por ellos cada vez que nuestros hijos salen de nuestro hogar. Debemos de enseñarles a respetar el consejo de sus padres, y el consejo de Dios en su palabra: La Biblia.

“El temor del Señor es el principio de la sabiduría” Proverbios 1:7

“El necio menosprecia el consejo de su padre” Proverbios 15:5

“Hijo mío, si los pecadores te quisieran engañar, no consientas” Proverbios 1:10

“Reconoce a Jehová en todos tus caminos, y el enderezará tus veredas” Prov 3:6

Corrige e instruye a tu hijo desde pequeño, y nunca se apartará del camino que Dios tiene trazado para él.

“Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma” Prov 29:17

“La necedad está ligada al corazón del muchacho; pero la vara de la corrección lo alejará de él” Prov 22:15

 

        Si desde niños enseñamos a nuestros hijos a reconocer que el enemigo, Satanás, nunca juega limpiamente, que es injusto, defrauda, miente, engaña, disfraza el pecado llamando a lo malo bueno y a lo bueno malo, para ocultar que el pecado en realidad es algo malo, degenerado, que tiene poder de cautivar, esclavizar y destruir la vida eterna de las personas; si alertamos a nuestros hijos, ellos mismos aprenderán a reconocer las tretas y artimañas que el enemigo usa y que son siempre iguales.

        Como familias cristianas debemos ser leales a Jesús, y no permitir “por comodidad” que entren a nuestra casa abominaciones que contaminen nuestro hogar y a nuestros hijos. Satanás no debe tener parte ni suerte en nuestra vida, ni debemos dejar que entre disfrazado de luz, en forma de juegos para niños, libros, aparatos electrónicos, etc.  Limpia tu casa, y se fiel a Jesús, pues el es digno de nuestro amor y fidelidad, pues El nos libra del pecado y del mal, una y otra vez. Cada uno de los miembros de la familia tiene un papel muy importante, y muy definido, tome cada uno su papel, y dejen de competir unos contra otros, pues la competencia no es entre nosotros mismos, sino CONTRA PRINCIPADOS, FORTALEZAS, Y POTESTADES EN LAS REGIONES CELESTES.

        Hermanos Cristianos, tomen el papel que les corresponde con alegría. Tenemos a nuestro lado, nada mas y nada menos al que VENCIO AL MUNDO, confía en El, sujétate a la Palabra de Dios, y tendrás la victoria asegurada sobre el enemigo que quiere destruir tu familia, porque las familias Cristianas SON PODEROSAS EN CRISTO JESÚS.

 

 

En Su Nombre

¡A Cristo Jesús sea la Gloria!      

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