Counter Me enamore de mi compañera

ME ENAMORE DE MI COMPAÑERA

Por Gustavo M. F.

 

Juan se casó muy enamorado de Mirta, ambos rondaban los 20 años, y después de 15 años con tres hijos preciosos una niña de 13 y dos chicos de 11 y 10 lucían como la familia perfecta. Él trabajaba muy duro y procuraba por lo menos compartir el desayuno y la cena con su familia, los domingos iban todos a la iglesia.

Cada vez que Juan llegaba a la casa, Mirta lo ponía al tanto de lo acontecido durante el día con los chicos, y por supuesto que no faltaban los problemas y las necesidades que exigían aportar dinero, cuando no eran unos libro nuevos, se trataba de zapatos, o una colecta escolar etc.. Juan aunque amaba a Mirta, sentía que ella no se esforzaba por agradarle, los días en que ella lucia bella y esbelta estaban muy atrás, él por su parte ya había perdido un poco de pelo y aunque también había engordado un poco, él se sentía como en “sus mejores tiempos”, además según él, trabajaba mucho, y Mirta que siempre estaba en casa, debía conservarse bella para él, además de hacer los quehaceres y atender a los chicos.

Poco a poco, su vida se iba haciendo rutinaria, los temas que Juan y Mirta trababan eran los mismos, los chicos, la escuela, las amigas, la iglesia, las noticias, etc.. Juan empezaba a sentirse un poco a disgusto en su hogar, sin embargo conocía la Palabra de Dios, y sabía que debía ser un buen marido y un buen padre, esforzándose por ello, aunque muy dentro de si, se sentía mal. No podía evitar comparar a su esposa con otras mujeres de la misma edad, quienes le parecían más bellas y pensaba para sí, ¿porque ellas si pueden conservarse bellas y Mirta no?, Claro que él jamás se dio cuenta que algunos esposos de esas mujeres “más bellas” pensaban para sí, exactamente lo mismo pero al revés, es decir que veían más guapa a Mirta que a sus propias mujeres.

Así las cosas en la vida de Juan que en el trabajo empezó poco a poco a platicar más con una de sus compañeras, se llamaba Claudia. A principio hablaban de cosas triviales o algunos aspectos de trabajo, más adelante ella comenzó a platicarle de sus hijos, él por su parte hacía lo mismo. Cierto día Juan estaba muy pensativo cuando Claudia lo abordó diciendo, ¿en que piensas?, te noto preocupado, en ese instante Juan pensó para sí: ¿se preocupa por mi?, entonces le dijo que no era nada importante, solo se sentía un poco distante de Mirta con quien a veces creía ya no tener nada en común. Claudia, se mostró comprensiva y sincera cuando le aconsejo que tratara de acercarse más a su mujer y la comprendiera pues el trabajo de hogar era muy pesado, y que procurara dedicarle mas tiempo, incluso le sugirió que la sorprendiera de vez en cuando con un ramo de flores. Juan agradeció el detalle y le dijo cuan bien le había hecho al escuchar esas palabras de aliento. Así Juan y Claudia se iban haciendo mas amigos, ya comían juntos en el comedor de la empresa y cierto día ella estaba un tanto ausente por lo que Juan preocupado le dijo “ahora yo soy quien te nota ausente, ¿te pasa algo?. Ella le dijo que la noche anterior había discutido con su esposo, pues este quería que ella dejara de trabajar y atendiera más a sus dos hijos, dos chicos de 11 y 9 años que empezaban a bajar de calificación en la escuela, ella le dijo a su esposo que la responsabilidad era de los dos y que no era justo que ella dejara de trabajar, y que además de ser una satisfacción personal y profesional, el dinero que aportaba a la casa era importante. Juan se puso de su lado y le dijo que lamentaba mucho que ese hombre no la comprendiera, y le animó a que olvidara esa charla diciéndole, “Tu esposo debería estar orgulloso de ti porque además de haberle dado dos chicos maravillosos te sigues conservando muy bella para él, pero seguramente él esta ciego y no lo nota”. Claudia se sintió halagada por el comentario y respondió: “gracias por decirme algo tan lindo, efectivamente él a veces no nota mi existencia a veces parecemos dos perfectos extraños”.

La amistad de Juan y Claudia continuó, sus platicas eran variadas, pronto Juan le dijo “soñé contigo anoche, fue un lindo sueño”, ella complacida le preguntó, “¿Y que soñaste?, Juan en forma picaresca le dijo, no te lo puedo decir pues no te quiero ofender, ¿Fue algo malo? Repuso Claudia, No en lo absoluto dijo Juan, lo que pase que soñé que eras mi esposa, y eso es solo un sueño. Claudia suspiro y sonrió diciéndole, ¿te imaginas tu y yo casados?.

Juan en casa seguía con la misma rutina, por las mañanas mientras observaba a Mirta preparar el desayuno vestida con una playera larga que utilizaba como pijama, calzando unas sandalias viejas y desteñidas con la cabellera revuelta, pensaba en el momento de llegar a la oficina, aunque antes pensaba comprar una rosa en el camino para llevársela a Claudia, ella esperaba esa flor diaria que colocaba en el florero que el mismo Juan le había obsequiado antes, por cierto cuando lo hizo Claudia le dijo: “Que lindo detalle Juan, ¿sabes? Hacía mucho tiempo que no recibía flores” por lo que Juan se comprometió a llevarle una rosa cada mañana, y así cumplía su promesa cada día, a veces también le obsequiaba chocolates. Mirta se esforzaba por atenderlo bien, le hacia el desayuno que a Juan le gustaba y siempre tenia su ropa impecable, antes de que Juan saliera de casa cada mañana ella le revisaba minuciosamente el saco, acomodaba el nudo de la corbata y cuidaba que todo estuviera perfectamente limpio, siempre le daba un beso amoroso diciéndole “hoy vas mas guapo que ayer”, Juan lo agradecía con una sonrisa un tanto fría y aceptaba un beso de rutina despidiéndose ambos con un “Dios te bendiga nos vemos en la noche”.

Un día Juan notó que Claudia había llorado recientemente así que le preguntó que había pasado y ella le contó que había discutido muy seriamente con su marido por la misma situación anterior, le dijo que ya le era insoportable llegar a casa solo para escuchar los reproches de su esposo. Juan le tomo las manos tiernamente y le dijo, “cuando vuelvas a esa rutina, piensa en mí, y sabe que yo si te valoro y te respeto y que he llegado a quererte sinceramente, y piensa que tienes en mi el apoyo de alguien que te quiere mas que un simple amigo”. Claudia se sintió en confianza y lo abrazó agradecida llorando en su hombro, Mientras Juan tiernamente acariciaba su pelo y no se dieron cuenta en el momento en el que ambos se besaban por vez primera. Él se disculpó inmediatamente por tal impulso irrefrenable, sin embargo ella le dijo que no se preocupara que en realidad ella sentía algo muy especial por él.

A partir de ahí, ambos buscaban el más mínimo pretexto para estar juntos, e inclusive llegaron a inventar largas jornada de trabajo y trabajos fuera de la ciudad para estar juntos, Juan dejó de ir a la Iglesia pues “su trabajo le exigía ocuparse los domingos”. Mirta comenzó a notar algo raro en Juan, él por su parte en su afán de enmascarar su aventura, trataba de ser muy cariñoso con su esposa, pero pese a ello Mirta sentía que algo no estaba bien. Juan olvidó no solo el cumpleaños de Mirta y su aniversario de bodas, sino también los cumpleaños de sus hijos, para disculparse decía que estaba muy atareado en su trabajo al grado que ellos ya sabían que ahora trabajaba tiempos adicionales........   ¿qué historia verdad?.... ¿el final?.... lo resumo en unos cuantos renglones.

Juan y Claudia abandonaron a sus familias, y muy pronto al vivir juntos Juan descubrió que Claudia por las mañanas vestía una larga playera de pijama usaba sandalias desteñidas y tenía el pelo hecho una maraña, pronto la vio más fea que otras mujeres incluso de la misma oficina, además Claudia no le hacia sus comidas favoritas ni se ocupaba de la casa ni de su ropa, pronto comenzaron a discutir hasta que terminaron separándose. Ambos solos y viejos, Y sin familia......

¿¿Creen ustedes que esta historia es imaginación pura??. Hoy día cientos de parejas están viviendo esta historia que lamentablemente se repite una y otra vez pese a las advertencias. Hombres y Mujeres que ponen a Dios en un segundo o tercer plano en sus vidas y que lejos de aprender a vivir en la Palabra de Dios, quieren hacer su vida a SU propia manera fracasando abruptamente.

Lee la Palabra de Dios a continuación que no necesita mayor explicación:

6No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” (Gálatas 6)

10Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido (1 Corintios 7.10)

3El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. 4La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. 5No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Corintios 7)

16¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. 17Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 18Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1 Corintios 6)

1Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, 2considerando vuestra conducta casta y respetuosa.”

7Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” (1ª de Pedro 3)

24Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 28Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.” (Efesios 5)

Dios te bendice <:><

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