MIS AMIGOS O CRISTO
Por: Gustavo Mata
Cuando Jesús respecto de nosotros dice, que
estamos en el mundo, pero que no somos del mundo, y cuando en oración al Padre
le dice “no te pido que los quites del
mundo, sino que los guardes del mal”, en Juan 17:15 y 16 es claro que todos
los hijos de Dios sufrimos de la influencia y presiones que el mundo ejerce,
Jesús lo sabe. Todos somos tentados sin lugar a dudas, y muchos caen en las
garras de Satanás.
Uno de los medios más comunes, son los mal
llamados “amigos”, aquellos que no tienen ni temor ni amor por Dios, son la
principal herramienta para incitarnos al mal, son ellos quienes nos invitan a
participar de situaciones no gratas delante de Dios, son ellos quienes te
presionan para romper tus principios y patrones que te has forjado basado en la
Palabra de Dios. Muchos dejan atrás a la familia, a la iglesia, confunden la
libertad con el libertinaje, y caen en lo más profundo del abismo.
Hay una verdad irrefutable en la que te invito
a reflexionar: “4¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis
que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera
ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4)
¡Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo,
se constituye enemigo de Dios! Si decides por esto, debes
prepárate para pagar el precio.
La
historia que narro a continuación está basada en hechos reales. Sea Dios quien
te lleve a reflexionar el caso que puede ser parte de tu vida:
¿TUS AMIGOS, Ó CRISTO?
Reflexiona
en las siguientes cuestiones:
a.- ¿Como influyen en ti tus amigos actuales, Positivamente o negativamente?
¿afectan tu relación familiar y con Dios?
b.- ¿Discutes frecuentemente con tu esposa, eres razonable con ella, tu
mujer es dominante o es una mujer lastimada?
c.- ¿Es tu prioridad lo que piensen los demás,
amigos etc. o lo que Piense Dios?
d.- ¿Te sientes libre y dueño de tu vida?, ¿Realmente la controlas tu,
Satanás, o el Espíritu Santo?
Conocí a Cristo muy joven, prácticamente siendo
un niño, mis padres me educaron bajo los preceptos bíblicos, cada domingo
asistí a la escuela dominical y recuerdo uno a uno los departamentos que
recorrí desde “primarios” hasta “Jóvenes B” e incluso “Adultos” cuando me casé.
Tenía 20 años cuando conocí a la mujer de quien
me enamoré perdidamente, ella siempre se portó muy linda y comprensiva conmigo,
mis padres la adoraron desde el primer momento pues ella era conocida de ellos
cuando yo me di cuenta de su existencia, por ello cuando les anuncié mi
noviazgo se pusieron muy gustosos, y cuando les dije que quería casarme,
dijeron que era una oración contestada. Mis suegros personas maravillosas,
tanto ellos como mis padres jamás intervinieron en nuestra vida matrimonial. Yo
amaba más que nunca a mi esposa, cada domingo asistíamos a la Iglesia y
disfrutábamos de nuestra relación con Dios; entre semana teníamos reuniones con
otros matrimonios cristianos, leíamos la Biblia, orábamos, compartíamos la
Palabra con las personas, en fin, ¿Qué más puedo decir?, mi relación era
prácticamente perfecta.
Respecto de mi vida marital, no tengo queja
alguna, mi esposa era y sigue siendo muy hermosa, yo no puedo pretextar que se
descuidó o que dejo de ser atenta y cariñosa conmigo, ella siempre estaba ahí
cuando la necesité, ambos compartimos nuestros sueños, forjamos metas, y
hablamos siempre de formar una bonita familia, con dos o tres hijos, mi vida
caminaba de maravilla, yo muy agradecido con Dios, teníamos tres años de feliz
matrimonio fue entonces cuando me llamaron de una nueva empresa, ofreciéndome
este nuevo trabajo, ganaría más, una mejor posición, ella y yo estábamos
felices, tuve cierto temor pero ella me ayudó a superarlo y llegue aquí, nuevos
compañeros de trabajo, nuevas expectativas de vida, cada viernes era “viernes social”, los primeros meses
evitaba a toda costa participar con mis nuevos amigos de sus reuniones
sociales, yo apenas terminaba mi trabajo, huía a casa donde me esperaba mi
amorosa mujer, pero comencé a sentirme mal, yo era el único diferente, se veía
mal que no participara con mis amigos, esto era una obligación moral de mi
parte hacia ellos, así que decidí ir con ellos por lo menos una vez al mes. La
primera reunión, me pareció un poco aburrida, yo no tomaba alcohol, no fumaba y
nunca había bailado, mis amigos bebían y a la tercera copa eran hablantines
felices, discutían de todos los temas, política, fútbol, espectáculos, y más.
Descubrí que a mis 26 años era un pobre neófito que no había vivido.
Así que al mes siguiente decidí ir a dos
reuniones sociales por mes, en la tercera de ellas una buena compañera de
trabajo, me dijo que me notaba un poco triste, le dije que en realidad me
sentía un poco desubicado porque yo no tenía la experiencia de mi amigos,
algunos de ellos eran incluso mis subalternos, le dije que yo no bebía, ni
fumaba ni bailaba, ella fue muy comprensiva, me animó a no preocuparme por
ello, me dijo muy amable que probara de la bebida que ella degustaba, le di un
pequeño sorbo, y me resulto una delicia, ¿Qué es? – le
pregunte- Una sangría me dijo, tiene muy poquito alcohol, solo para darle
cierto sabor, ¿te pido una? – me dijo- ¡claro,! ¿por que no?, recordé que Jesucristo había bebido vino y que
la Biblia dice, No os embriaguéis con Vino, o sea que no era malo tomar sino
embriagarse, y me di cuenta que mi amiga, no estaba borracha y que esa bebida
no me haría daño, así que empecé por pedir sangrías en cada reunión, al mes
siguiente ya asistía cada viernes con mis amigos.
Desde un principio note que la sangría me
mareaba pero solo un poco, un buen mesero me aconsejo que ya no la sorbiera con
popote (pajilla), y ¡santo remedio!, al poco tiempo podía beber hasta 5
sangrías y no me emborrachaba, para ese entonces yo también era un conocedor de
los temas que se ventilaban en la mesa y si no sabía de alguno, lo inventaba
pues que más da. Mis amigas me sacaban a bailar, que delicia era balancear el
cuerpo rítmicamente sintiendo el calor y la tersura de la piel de mis amigas,
nunca me había sentido tan popular, tan importante y “tan querido” como en esos
viernes sociales.
¿Y mi esposa?, bueno, a ella nunca le pareció
que yo asistiera a esas reuniones, nunca comprendió que eran parte de mi
responsabilidad en la empresa, sin embargo era muy tolerante, ¡Claro!, se
molestaba mucho cuando comencé a llegar en la madrugada, ella decía que yo olía
a alcohol y cigarro, jamás entendió que yo no fumaba, y el aliento alcohólico
obedecía a mi ingesta de una o dos copitas. La verdad es que tuve que aprender
a tomar, por supuesto que sin emborracharme, eso jamás. Y si bailaba, pero
siempre respetando a mis amigas, y bueno, de eso nunca hablé con mi esposa. Yo
seguí cumpliendo con ella mis deberes y no faltábamos a la Iglesia cada
domingo.
Hubo un detalle que marcó un cambio en mi vida,
yo había escuchado de mis amigos, su asistencia a espectáculos donde bellas
mujeres bailan con muy poca ropa, pero nunca había estado ahí, hasta que un
viernes social en el que las amigas no pudieron asistir, mis amigos me llevaron
a un sitio así. Estando en ese lugar, observando a mis amigos, la mayoría con
familias felices, sus esposas los amaban yo los había visto, sus hijos también,
y ellos disfrutando de la vida me pregunte ¿Qué pasa conmigo?, ¡Esto es vida!,
uno de mis amigos, me informó que mis subalternos se habían cooperado para
hacerme un regalo especial esa noche, y cual no fue mi sorpresa cuando una
escultural y bella mujer me tomo de la mano y yo tras de ella como humilde
corderito. No quiero describir lo que experimenté esa noche, no era amor, fue
pasión y lujuria, algo que jamás hubiera siquiera imaginado, ¡que mujer!, ese
día decidí que necesitaba ser libre. No podía ser deshonesto con mi esposa, así
que le dije la verdad. –Mi vida contigo
me asfixia, quiero ser libre, quiero hacer de mi vida lo que quiera, se que
Dios me ama y debe comprenderme, Él me hizo así- entonces para no ser injusto
le dije a mi mujer- mis amigos tienen familias felices, sus mujeres los adoran
y no les recriminan nada como tu a mi, ellos no van a la iglesia los domingos y
no tienen problemas con nadie, yo te quiero a ti como mi mujer, pero quiero mi
libertad también, así que si me aceptas como soy ahora seguiremos juntos y si
no me aceptas entonces me separo de ti, ¡Tu decide!.- Ella lloró amargamente,
me dijo cuanto me amaba e insistió que mi decisión no era la correcta, me
recordó cuanto me amaba Dios, asegurándome que yo estaba equivocado.
Por supuesto que continué con mi decisión, los
primeros días dormí en mi auto, ahí en casa en el garaje, y ¡que feliz me
sentía!, por vez primera me sentí ¡verdaderamente libre!.
En poco tiempo conseguí en renta un pequeño departamento, lo amueblé a mi
gusto, hice mi propia cantina, compré mucha música, comencé por invitar amigas,
eran tan lindas conmigo que hasta hacían el aseo de mi pequeño departamento.
Inmediatamente dejé de ir a la Iglesia, yo hacía
mi oración a Dios y hasta sentía que el me bendecía porque me iba aun mejor que
antes, pues ahora como ya socializaba, yo invitaba a mis jefes una buena cena,
unas cuantas botellas, y les pagaba las “amigas cariñosas”, así que obtuve muy
buenos ascensos y mi salario incrementó sustancialmente. Con mi esposa fui
siempre leal, nunca la dejé sin dinero, le pasaba una módica pensión y le deje
la casa y todo lo demás, hasta el primer auto se lo dejé a ella, yo me compre
uno mejor, deportivo, algo adoc a mi personalidad. Oh, ¡cuan agradecido estaba
con Dios! por tantas bendiciones.
Recordé que un Pastor me dijo que Dios castiga y azota cuando nos
portamos mal, así que como yo no recibí
castigo alguno, estaba seguro se debía a que mi actitud estaba siendo bendecida
y aprobada por Dios, Él es un Dios de amor que me comprendía…….
Viví en libertad por tres años, tome, bailé,
forniqué y todo sin compromisos, sin que nadie me censurara, llegue a ser el
alma de las fiestas y muy querido por mis amistades. A mi esposa la veía de vez
en cuando, no tuvimos hijos, le di el divorcio para que rehiciera su vida, si
ella no quiso casarse fue cosa de ella, yo tampoco me casé, no estaba tan loco
como para atarme a una sola mujer…. ¡Era Feliz!, ¡Muy
feliz hasta que………….
A la entrada de un Bar
un joven me entrego un folleto que decía, ¡Dios no puede ser burlado, todo lo que el
hombre sembrare, eso también segará!, solo alcancé a leer hasta aquí,
inmediatamente lo tiré a la basura, pero esas palabras resonaban en mi mente,
¡Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre sembrare, eso también
segará!... no quiero hacer más larga la historia de mi vida, esa noche, al
salir del bar iba acompañado de una mujer extraña, no llegué muy lejos, choqué
el auto, ella murió, yo estoy inválido enfrentando una condena por “crimen
imprudencial”, todo lo que tenía se fue en breves segundos, sigo libre bajo
fianza por la gracia de Dios, con terribles problemas de salud, mi hígado y mis
riñones están severamente dañados, no solo por el accidente sino por el
tratamiento a que los sometí bebiendo alcohol. Estoy solo, absolutamente solo,
mi seguro cubre mi incapacidad, he aprendido a valerme por mi mismo en un
pequeño cuarto, ya no puedo trabajar, añoro los días en los que me sentaba a
lado de mi esposa y ella acariciaba mi cabello, añoro sus palabras decirme “te
amo”, añoro el gozo de sentirme querido por los cristianos en la iglesia, añoro
la llenura del Espíritu Santo en mi vida…
Hoy estoy solo, mi esposa a parecer rehizo su
vida, se que tiene una hermosa niña de 2 o 3 años, no lo sé, entiendo que sigue
siendo cristiana, no se si hizo bien o mal, pues estaba casada conmigo, y esa
unión fue bendecida por Dios, no entiendo que pasó, pero ¿Quién soy yo para
juzgarla?, fue mi culpa, yo la abandoné, no solo a ella, a Dios mismo. Dicen
que la niña se parece a mí, ¿será mi hija?, no lo se, hoy solo pienso una cosa,
la vida me enfrentó a una decisión, mis
amigos o Cristo, y yo decidí por mis amigos, cambié todo por la libertad al
vicio y al pecado, esos amigos, ni siquiera me visitan, nunca fueron mis amigos
de verdad.
Hoy tengo
mucho tiempo para leer y reflexionar la Palabra de Dios y estoy leyendo pasajes
que yo ya conocía como el de Proverbios 17:17 dice “En
todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.” ¿Por qué no me di cuenta a tiempo?, y cuando leí Proverbios 7 lloré
amargamente y comprendí el llanto de mi mujer cuando me decía que no equivocara
mi camino
1Hijo mío, guarda mis razones, Y atesora contigo mis mandamientos. 2Guarda mis mandamientos y
vivirás, Y mi ley como las niñas de tus
ojos. 3Lígalos a tus dedos; Escríbelos en la tabla de tu
corazón. 4Di a la sabiduría: Tú eres mi hermana, Y a la inteligencia
llama parienta; 5Para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraña
que ablanda sus palabras. 6Porque mirando yo por la ventana de mi
casa, Por mi celosía, 7Vi
entre los simples, Consideré entre los jóvenes,
A un joven falto de entendimiento, 8El cual pasaba por la
calle, junto a la esquina, E iba camino a la casa de ella, 9A la
tarde del día, cuando ya oscurecía, En la oscuridad y tinieblas de la noche. 10 Cuando he aquí, una mujer le sale al
encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón. 11Alborotadora
y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa; 12Unas veces está en
la calle, otras veces en las plazas, Acechando por todas las esquinas. 13Se
asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: 14Sacrificios
de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos; 15Por tanto, he salido
a encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.16He
adornado mi cama con colchas Recamadas con cordoncillo de Egipto; 17He
perfumado mi cámara Con mirra, áloes y canela. 18Ven, embriaguémonos
de amores hasta la mañana; Alegrémonos en amores. 19Porque el marido
no está en casa; Se ha ido a un largo viaje. 20La bolsa de dinero
llevó en su mano; El día señalado volverá a su casa. 21Lo rindió con
la suavidad de sus muchas palabras, Le obligó con la zalamería de sus labios. 22Al
punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, Y como el necio a
las prisiones para ser castigado; 23Como el ave que se apresura a la
red, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasa su corazón. 24Ahora
pues, hijos, oídme, Y estad atentos a las razones de
mi boca. 25No se aparte tu corazón a sus caminos; No yerres en sus
veredas. 26Porque a muchos ha hecho caer heridos, Y aun los más
fuertes han sido muertos por ella. 27Camino al Seol
es su casa, Que conduce a las cámaras de la muerte.
1 Juan 2:15 dice “No
améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el
amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo,
los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no
proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos;
pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
Le
he pedido perdón a Dios, y se que en su misericordia me ha perdonado, estoy
seguro de mi salvación, pero ¿qué me espera en este mundo?, atado a esta silla,
con problemas legales y muy pronto económicos. No pretendo buscar a mi ex
mujer, no tengo ánimo para nada de eso, se que estoy cosechando lo que sembré,
solo espero que mi experiencia te sirva y no cometas el mismo error.
Puedes
tener amigos pero asegurarte que sean temerosos de Dios, que sean verdaderos
hijos de Dios, con los que puedas fortalecerte en los caminos de Dios
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Bendiciones
9-07-03
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